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-XXX-Capítulo TREINTA. El Segundo, viene...
El miedo, las dudas e incluso la inseguridad se instalaron en mí. No tenía idea de cómo sería madre de dos criaturas que se llevarían un año de diferencia, no sabía, pero mi niña tendría una o un hermanito más pronto de lo esperado y pensando.
Nicolás era un hombre súper receptivo, me conocía como la palma de su mano, me determinaba el sentir e incluso mis emociones de una manera inevitable se le transmitían y él también las sentía, entonces si estaba triste, él también estaba triste, no tenía una idea concreta acerca de ello, pero a lo mejor podía ser el embarazo.
Nicolás me notaba extraña, me sentía rara y muy cambiada. La bebé también parecía notar un cambio en mi, porque incluso un día me dijo: -Mami, la leche está iught.- e hizo un gesto de disgusto, por ello, se separó un poco de mí.
Leí que mientras se lactaba a un bebé y se estaba embarazada la leche podía cambiar de sabor. Nicolle empezó a sentir que estaba embarazada, de alguna manera estábamos conectadas. Decidí que debía darle la noticia repentinamente a Nicolás, por eso, preparé la casa con globos y vestí a Nicolle con una camisa personalizada que decía: -¡Voy a ser una excelente hermana mayor!- Además, la nena siempre que su papá solía llegar iba a saludarlo, así que no sería nada extraño que Nicolle tuviera la prueba de embarazo en sus manos, la prueba de que seríamos cuatro, una familia númerosa. ¡Wow, ni yo misma me lo podía creer!
Me encargué de preparar todo para que mi plan saliera perfecto. Preparé varias cámaras ocultas para grabar la reacción de Nicolás, además de Nicolle diciendo algunas palabras. Mientras bañaba y vestía a mi niña, le expliqué que ese día cuando saludara a su papi, le diría: -¡Voy a ser una excelente hermana mayor!- incluso practicamos y le expliqué sin pelos en la lengua que dentro de mi habitaba un nuevo ser, que tenía un bebé creciendo y tendría un bebé de verdad como hermanito o hermanita.
Preparé todo para que saliera de maravilla. Nicolás estacionó el auto, salió Nicolle disparada a saludarlo, mientras tanto busqué la ecografía que me practiqué esa misma semana, a la cual asistí con una incertidumbre y un miedo, pero cuando escuché ese corazón latir en mi interior tan pequeño y reviví el momento de la primera ecografía con Nicolle, todo se volvió mejor.
Nicolás se agachó para recibir a su bebé con todo el amor del mundo, porque a pesar del cansancio, los problemas o las discordias, jamás, pero jamás, Nicolás recibía a su nena con una mala cara, malas palabras, por el contrario, era amor y risas para ella, la escuchaba, le daba un beso o la abrazaba. Ese día se agachó, la cargó entre sus brazos y supuse ya había leído lo que decía en la ropa que llevaba Nicolle, ella le estrechó la prueba de embarazo y soltó las palabras que le indiqué, mi bebé era muy inteligente.
-¡Voy a ser una excelente hermana mayor, papi!- Expresó con lentitud, dando curiosidad a Nicolás. Le sonrió y la besó con ternura.
-¿Dónde está mamá, cariño?- Le preguntó seriamente, Nicolás a su hija.
-En el baño, daddy. -Susurró con una inmensa ternura y lo abrazó.
Escuché que subió las escaleras con Nicolle entre sus brazos, emprendiendo su camino hacia el baño de nuestra habitación.
-Amor, ¿Estás aquí?- Preguntó en la lejanía, pero aún así lo escuché.
-Aquí estoy, cariño. -Expresé. Me miré en el espejo, quería llorar, pero aguanté, porque era de la felicidad. Entró con nuestra princesa en brazos, me miró seriamente, solo actué como me sentía.
-Amor, estoy embarazada nuevamente. -Expulsé y le mostré la ecografía. -Esto es de hace unos días. -Solté sin más y me fui en llanto, lloré como una niña pequeña.
-No lo puedo creer, Cat. Sinceramente es el milagro de vida más hermoso que he visto. -Masculló y se abalanzó hacia mí, me arrulló entre sus brazos con nuestro primer amor Nicolle.
Quizá Nicolle no entendía, pero nos abrazó también.
-Sé que vamos a ser los mejores padres para nuestro bebé. -Añadió.
-Shh, calla, amor. ¡Voy a hablar ahora largo y tendido!- Expresó callando con sus dedos mis labios, me soltó del abrazo y se sentó en la alfombra del baño con Nicolle adormecida en sus piernas, se quitó el saco y los zapatos.
-¿Sábes, honey? Desde que supe que íbamos a ser padres por primera vez, fue el milagro más grande que la vida me pudo otorgar, eso y que te cruzaras inesperadamente en mi camino, es lo que más admiro de mi vida, porque podré tener trabajo, mucho dinero y viajes, pero esta pequeña familia es todo lo que admiro, todo lo que amo y lo que agradezco, porque... cada noche que me voy a dormir y cada día que abro los ojos, me siento el hombre más próspero en todo el bendito planeta tierra. Es que no hay nada más hermoso que verte a ti despeinada, desmaquillada, desnuda, diminuta, tierna, inteligente, buena esposa y lo mejor, lo más especial es lo excelente madre que eres, lo cariñosa y empática que eres con toda tu familia y mi familia, porque me dejaste entrar en tu vida con todo un rollo emocional, me aceptaste y me elegiste como más que un compañero, tu hombre y el padre de tus hijos. No hay nada que me guste más que llegar y tener a mis dos mujeres atentas y cariñosas para mi, nada más maravilloso que tener a mi bebé siendo tan creativa, hermosa, inteligente y curiosa, porque eso lo sacó de ti, esa curiosidad por saber todo y lo amo. Amo este revoltillo en las mañanas, cuando nos peleamos por la sábana, cuando decidimos quién va a buscar a Nicolle para traerla a nuestra cama, cuando me dices que estás cansada después de un día ajetreado y aún así amamantas a Nicolle, como me miras desde aquella primera vez, como me consientes, como me soportas, me amas y me respetas, amo todo lo buena tía que eres, porque prefieres pasar un año nuevo rodeada de toda tu familia cantando y bailando que sola en una apartamento. Amo tanto de ti... ¡Dios, tú eres mi puto premio, señora Maldonado! No cambiaría nada de mi vida por ustedes, mis tres amores. -Expresó. Me dejó sumamente sensible, por ello lloré entre sus brazos, me arrulló y me sostuvo durante más de una hora, sin hablar, los tres cansados por diferentes cosas, pero felices porque seríamos cuatro.
Esa noche nos disfrutamos como nunca antes, nos bañamos los tres en la bañera, haciendo un desastre, después pedimos por delivery pizza que devoramos viendo una película. Una vez que Nicolle se quedó dormida, nos deleitamos viendo como subía y bajaba su barriguita.
Nicolás prefirió ver un partido de fútbol por comer helado de fresa y limón mientras descansaba. Lo miré y me perdí, lo tenía todo y más ahí, con él, como padre, como esposo, como amante, como cómplice, era mi TODO.
...
C I N C O MESES DE EMBARAZO.
Hemos hecho alrededor de cinco ecografías ya, pero nuestro #babysorpresa, no se decidió ver, por lo tanto, hemos decidido que será eso... una maravillosa sorpresa.
Tener un bebé sorpresa es una aventura sin igual, porque no tenemos idea de su sexo, ni lo sabremos hasta el día del parto, es algo emocionante y a la vez lleno de nervios. No sabemos la ropa que comprar, pero la maravillosa noticia es que podremos comprar todo lo necesario o al menos la cosas más prioritarias, además la tía Alexandra ha guardado la ropa de los mellizos traviesos porque ella deseaba tener otro bebé, pero más adelante y su ropa está intacta, los nenes crecieron muy veloz.
Decir que es una barriga diminuta sería mentir, porque me ha crecido mucho más que la primera barriga, la del embarazo de Nicolle. Los síntomas son notables, se instalaron y parecen no querer marcharse, porque a Nicolás todas las mañanas le dan nauseas y termino yo vomitando, pero él sosteniendo como el primer embarazo en el primer trimestre.
Me siento más cansada, ahora en las tardes en vez de aprovechar la hora del descanso de Nicolle, me quedo durmiendo junto a ella hasta que algunos días llega Nicolás. Aunque he implementado ir al parque por las tardes para así expandirnos un poco más.
Algo de lo que me privé de comprar fue un coche múltiple, porque era prioritario, no significaba que por tener otro bebé no podría llevar en el coche a Nicolle, pues, ella todavía no caminaba mucho y solía dormirse en varias ocasiones en las salidas familiares. Implementé cambiar a Nicolle a una cama sin barreras, le dejaríamos la cuna a #babysorpresa, porque no podíamos estar comprando y desechando cosas así como así. Aunado a eso, Nicolle debía ir creciendo y cambiando, además evolucionando poco a poco.
Asimismo, el adiós al pañal hermoso se logró, en varias semanas pero se logró de la mano de las braguitas mágicas de Minnie Mouse, pues, ahora Nicolle era más inteligente, tenía un lenguaje más amplio y podía caminar, hacer cosas sola y algunas con supervisión. Finalmente, no tenía ni pañal para andar en casa, ni para salir, ni para dormir, no se le escapaba y me sentía súper feliz. No puedo, ni voy a negar que costó, porque las primeras semanas y días se le olvidaba, se le escapaba y ella se veía y sentía algo agobiada, pero intenté transmitirle el máximo amor y calidez posible, porque era un proceso, no se lograría de la noche a la mañana, requería caídas y pequeños tropiezos para llegar a un ansiada meta. No dudamos en felicitar por los pequeños logros a nuestra pequeña, porque se merecía aplausos y un regalo, por ello, le compramos un libro para gestionar sus emociones, muy entretenido y didáctico.
Las actividades que más disfrutaba Nicolle eran: leer, bañarse, ir a la piscina, tomar el pecho, cantar, bailar, escribirle cartas a su papá. Desde bebé con la implementación de diversas actividades que estimularon su creatividad, su intelecto y su inteligencia su vida cambió, amaba los números y también tenía una fuerte inclinación hacia las letras, porque amaba leer, podía pasarse interpretando más de una hora un libro. Si decíamos -¡Hora del baño!- ni corría por esconderse, más bien corría en la búsqueda de sus juguetes de baño y pasaba horas entretenida en la bañera con inmensa alegría. Los fines de semana intentábamos pasar tiempo de calidad en familia con Alexandra y los pequeños, porque era nuestra prioridad que los niños coleccionen recuerdos gratos que atesoren por siempre. En cuanto a tomar el pecho, se había convertido en el momento íntimo, natural y especial entre Nicolle conmigo, no importaba si estaba embarazada, ella era feliz allí, era su momento de calma, relax y ratito de conexión. Por momentos se armaba su concierto, a veces me pedía que le pusiera música en el televisor de la sala y empezaba a cantar con un micrófono de juguete que le compró Nicolás, se veía preciosa y era muy creativa, a su vez, combinaba el baile y... lo de escribirle cartas a su papá, era otro nivel, esa pequeña amaba darle a su papá muestras de amor, ya reconocía que sería una romántica empedernida.
Después de anunciar que estaba embarazada nuevamente y recibir ese hermoso gesto de Nicolás, acordamos que daríamos la noticia a nuestros amigos y familiares muy pronto, por eso preparamos una fiesta como excusa para anunciar que estaríamos en la espera de #babysorpresa.
Revivimos nuevamente esa sensación de anunciar que estar en la espera de un nuevo bebé es magnifico. Se desataron llantos, palabras llenas de amor y también de odio, porque algunas personas no estuvieron muy de acuerdo. Sin embargo, ¿Quién va a criar a ese bebé? ¿Ellos? ¿Nosotros? Hay muchas personas que opinan. Esta situación del segundo embarazo vino muy pronto a nosotros, pero llegó ese ángel a nuestras vidas y no podemos dejarlo ir así como así.
Bitácora de una embarazada por segunda vez. 32 Semanas de Embarazo.
Este segundo embarazo me tiene exhausta y llena de problemas que resolver. Nicolle está súper mimada, consentida y respondona, llora por todo, hace berrinches y en ocasiones no sabe como gestionar sus emociones, todo eso es normal, pero sinceramente a veces me sobrepasa. Intento hacer que Nicolle entienda el porqué se siente así, el como solucionarlo y ver que a largo plazo no le llevará a nada bueno.
La habitación de #babysorpresa está llena de colores, pintamos un arcoiris en una pared y las demás son tonos pasteles. Tiene un closet lleno de ropa de todos colores,
Hemos hecho ya el bolso del hospital, me guié con la lista que hice de cosas para llevar al hospital, no añadí muchas cosas, porque ya tenía algo de experiencia. Elegimos dos puestas: una de niña y una de niño.
Nos costó decidirnos por los nombres, porque debíamos elegir dos nombres para niña y dos nombres para niño. Leí ampliamente respecto a los nombres que teníamos en mente, fue así como llegamos a la conclusión y a la elección de nombres. Para niño elegimos: Aaron, teniendo un origen incierto y algo desconocido, pero según diversas fuentes simboliza . Lo combinamos con Gabriel, de origen hebreo, significa "fuerza de Dios"
Para niña elegimos: Chloe, un nombre de origen griego, con su onomástico el 1 de noviembre, viene del griego "florecer", significa "brote verde que florece". Lo decidimos combinar con Anastasia, el cual es de origen griego, de la palabra anastasis, que significa "resurrección".
Así que te esperamos Aaron Gabriel o Chloe Anastasia. ¡Serás afortunado o afortunada! Desde el minuto uno de tu existencia dentro de mi ser te amamos inmensamente.
Aunque no sabíamos lo que nuestro bebé sería decidimos hacer una revelación de nombre por medio de un vídeo lleno de letras, colores y las manitas de nuestra princesa Nicolle, quien se divirtió un montón llenando de risas el estudio. Hicimos una sesión fotográfica embarazada, la cual no pudo ser mejor, porque estaba embarazada en su mejor y más bonita expresión, también tuvieron el agrado de capturar una sesión fotográfica familiar que enmarcamos en la sala como una de las más bonitas fotos.
Este embarazo fue distinto, único porque tendré un bebé lleno de misterio, pero sé que será amoros@, inteligente, gozará de mucha creatividad y belleza tanto interior como exterior. Tendrá los mejores padres del mundo, porque harán todo por su felicidad y su gratitud.
Para la semana 30 ya teníamos preparado nuestro plan de parto, el cual no cambiaba mucho en cuanto los deseos del primer embarazo que fue tranquilo, respetado y especial. Todo estaba listo para recibir a nuestro #babysorpresa, lleno de amor, risas y emoción.
EL DÍA MÁS ESPECIAL DE UNA MUJER: SU PARTO.
La segunda cita a ciegas con el amor fue el día de mi parto. Volver a sentir contracciones tan seguidas, me llevó a saber que había entrado en trabajo de parto, una labor dura, pero exquisita, decidí disfrutar las sensaciones. ¡Llegó el gran día! Conocería al tercer amor de mi vida, a una personita de la cual no tenía idea el sexo, pero ya parecía tener nombre y personalidad.
Estaba en mi semana 39+5 de embarazo, todo iba de viento en popa, pues, lo estaba disfrutando un montón. Mis últimas semanas de embarazo habían sido preciosas, estuve rodeada de todo tipo de caprichos, me traían y complacían todos y cada uno de los terribles antojos que tenía como: pepinillos, dulces, bebidas y además disfrutamos una serie de viajes como pareja, donde estuvimos en medio de sol, calor y sexo. Tras una semana internados en un resort como pareja de enamorados, aunque tenía una barriga gigante, volvimos a casa con nuestro retoñito que se convertía pronto en hermana mayor y nos fuimos dos semanas de viaje a Londres, donde capturamos los más hermosos recuerdos y fotografías, porque fue realmente maravilloso todo lo que vivimos allá.
El día llegó cuando menos lo esperé. Semana 39+5, contracciones muy fuertes y estaba en la sala comiendo helado con fruta junto a Nicolle que pintaba tranquilamente y ese día Nicolás había ido al trabajo por una gestión que tenía que hacer. Traté de calmarme, hice ejercicios de los que ya había conocido y practicado, mi bebé me observó y me preguntó si estaba bien. Le pedí a Nicolle que me trajera el teléfono, llamé a Nicolás, no contestó, le mandé varios mensajes.
-Amor, tengo contracciones muy fuertes. -
-Ven, te necesito. -
-Nicolás, llamaré a Alexandra. -
No los vió ni siquiera. Llamé a Alexandra, quien estaba del otro lado de la ciudad, pero sin embargo vino, ella se encargó de acompañarme en todo momento, manejó y cuidó de Nicolle. Llegamos a la clínica donde tenía estipulado mi plan de parto, me registré y llamé a Nicolás, quien parecía tener el celular descargado, empecé a sospechar que no se había llevado el cargador y se descargó su celular.
Me ingresaron a una sala de partos, mi doula llegó para hacerme sentir mucho mejor, pusieron una playlist para que mi parto fuese exitoso y relajante. Deseaba que Nicolás viviera ese momento junto a mi, así como muchos otros momentos que se convirtieron en las experiencias más agradables del universo.
Mi niña grande estaba en la sala de espera junto a su tía Alexandra, quien la cuidaría mientras estaba en ese instante maravilloso. Intenté aguantar, pero me temía que Nicolás no llegaría. Me grabarían el parto para recordar como nacería mi pequeño o pequeña. Estuve alrededor de veinte minutos intensos sintiendo contracciones muy fuertes, fueron desgarradoras, tanto que grité y eso que me pusieron la epidural, pero no surtió mucho efecto.
Escuché algunos pasos a mi alrededor y sentí una mano fría, abrí los ojos tras inhalar y exhalar, ahí estaba él, llegó de milagro, pero estaba ahí. Me abrazó y besó mis labios, mi frente y mis manos, tras eso sentí la necesidad de pujar, lo demás fue historia, me tranquilicé y le dejé todo a Dios y al universo, mi parto debía ser lo más hermoso para todos.
Con mis manos toqué a mi bebé y pude sentir si necesidad de las palabras de doctores, enfermeras, ni personal médico, mi bebé era... una preciosa hembra, una vigorosa pequeña de 4,600 kg, 43 cm, que nació el 14/07, a las 13:03 pm, siendo nuestro pequeño milagro.
Se prendió a mi pecho satisfactoriamente, fue un momento precioso sentir el sexo de mi bebé, Nicolás cortó su cordón umbilical y me sentí feliz, teníamos los bebés más hermosos de todo el bendito planeta tierra. Una vez tras el parto, me limpiaron y me habilitaron mi habitación, me subieron a una habitación mientras le hacían las pruebas a la bebé, allí me esperaba mi preciosa y valiente hija, la hermana mayor feliz.
-¡Ya nació Chloe Anastasia Maldonado Zimbelly! Nuestro segundo retoño de amor, lleno de luz y alegría para el mundo. -Expresé cuando vi a Alexandra, quien salió disparada tras abrazarnos a la sala de neonatos para tomarle fotografías.
Me quedé sola en la habitación mientras todos, desde el papá orgulloso Nicolás, la tía Alexandra y la reciente hermana mayor Nicolle. Mi pequeño retoño era la #babysorpresa más amada del mundo. Tras casi media hora de análisis, trajeron a Chloe, mi pequeña princesa. Presentamos oficialmente a Nicolle con Chloe, ambas eran preciosas y muy parecidas, fue un momento hermoso, Nicolle vino a la habitación súper feliz, se sentó a mi lado en la cama con nerviosismo y la besé, le susurré:
-¡Estoy muy feliz de ti!-
-¿Puedo cargarla?- Preguntó sonriendo. Asentí.
Tomé en brazos a Chloe de la cuna, la recosté en las piernas de su hermana feliz y ella me cautivó, le dió un besito y le dijo:
-¡Hola hermanita! ¡Bienvenida! Te voy a cuidar y amar. -Expresó. En ese momento entró Nicolás con la mujer que nos iba a hacer las fotografías y capturó ese instante en seco.
Nicolás quedó tan enamorado de ese momento como yo, por eso decidimos compartirlo una vez estuvo editado y lleno de amor intenso. Así empezó nuestra vida como familia de cuatro.
Nicolle era una niña muy inteligente. Desde bebé le incentivé valores y la estimulé, pero ella rompió todos mis deseos, los hizo mejores.
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Volver a la vida de familia no fue tan fácil, pero tampoco tan difícil. Nicolle estuvo asistiendo a la escuela y además a clases de ballet, por lo tanto no estaba tanto tiempo en casa, solamente compartíamos breves momentos del día, así fue como se separó un tanto de mí y abandonó muchas tomas de leche materna, también la hora de la siesta por la tarde y nuestras salidas al parque.
Nuestras vidas cambiaron, nuestras rutinas también. Me levantaba con la alarma a las 5:00 am, hacía mi rutina de mañana: bañarme, humectarme, maquillarme y vestirme, porque aunque no trabajaba, si me vestía porque mis días igual continuaban con la ejecución de diversas actividades. Una vez estaba preparada para comenzar mi día con el mejor outfit, maquillaje y peinado, me dedicaba a preparar el desayuno para mis amores, a su vez también hacía el biberón para Chloe, pues decidimos junto a la pediatra que Chloe tomaría lactancia mixta, por su alta demanda.
Tras estar preparado el desayuno levantaba a Nicolás, si es que él no lo hacía por si solo, se dedicaba a bañarse y a prepararse para comenzar su día, algunas mañanas salía a correr, cuestión de días. Una vez despierto Nicolás, a las 6:30 am me encargaba de despertar con mucho amor a mi dulce princesa mayor Nicolle, quien algunos días amanecía de mal humor, la llevaba al baño para bañarla, vestirla, peinarla, perfumarla y consentirla, pues ese era nuestro momento especial y de nosotras.
Después reunía a mi familia en la sala, buscaba a Chloe que solía despertar para hacer una toma de leche y allí aprovechaba Nicolás de alimentar y tener un ratito especial con su pequeña, quien también era la luz de sus ojos. Alrededor de las 6:50 a 7:30 me encargaba de desayunar, bañar, cambiar a Chloe, preparar el bolso de Nicolle, la pañalera y mi cartera porque debíamos salir. Nos despedíamos de papá que se iba en su auto a su trabajo. Instalaba a Nicolle y a Chloe en sus sillas del auto, solía darle una galleta, un jugo o un biberón con leche materna a Nicolle para que se entretuviera. Seguidamente manejaba al preescolar de Nicolle donde la dejaba, se quedaba tranquilamente y me iniciaba en mi día, a veces iba al mercado, al centro comercial, al parque, al Yoga, a clases de baile, al pediatra o al gym. Mi día iba variando dependiendo todo lo que tenía que hacer.
Volvía a casa para hacer el almuerzo, hacía platos ricos y nutritivos. Me divertía con mi pequeña Chloe, la fotografiaba, cantaba, bailaba y también le hacía estimulación temprana.
Definitivamente amaba mi nueva vida.
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