-XI-
XI-Capítulo Once- Deuda Pagada
Fui a el acto de cierre de proyecto de Annelisy que estuvo bonito y cada niño expuso sobre un país, habló de su familia y mostró sus actividades de las que se sentía orgulloso había hecho en el lapso. Dieron un acto de bienvenida donde todos bailaron "Lo mejor de mi vida eres tú" de Ricky Martin, y en el acto final bailaron "El Anillo" de JLO. Annelisy me tuvo presionada y a la vez emocionada por exponer sobre España, la ayudé a buscar la información, la memorizó bastante rápido y hicimos una presentación. Tras pasar una hermosa mañana, me presenté en la oficina de Nicolás, noté su estrés, estaba confundido con su agenda, no sabía que cita era la que le tocaba, me reí mentalmente, pero recordé que para eso estaba yo, para ser su secretaria e indicarle lo que le tocaba.
-No se preocupe señor Maldonado. Llegó su secretaria. -Manifesté. Sus facciones se suavizaron.
-Hasta que volviste. Ya iba a morir- Dijo apenado, Nicolás.
-Tienes una junta con las modelos de la campaña de Disney Princesas , las eligieron la semana pasada Oliver y Jimena, son dos chicas parecidas a Rapunzel y Ariel. -Expresé.
-Más tarde tendrás un almuerzo con "Planeta", ellos quieren una gira por México con Ariana Godoy, sueñan promocionar su libro y vender al menos 300.000. -Agregué.
-¿Qué sería yo sin mi secretaria? -Preguntó.
-No lo sé. -Dije haciéndome la desentendida.
-Te vez hermosa con ese vestido. -Susurró en mi oído. Lucía su regalo ese día, era un vestido hermoso de Rocio Osorno, en Agata Azul.
-Vaya a la junta. Se le va a hacer tarde. -Agregué. Se marchó a la junta. Me puse a chequear citas, hice llamadas, respondí correos y recibí una tarjeta detalle con un ramo de margaritas. "Eres la secretaria más hermosa del universo. Tu admirador, N. "
Recibí una llamada de la Editorial Planeta, ellos pasaría por el jefe, les comenté que la secretaria debía asistir, no dijeron nada al respecto en contra.
Nicolás salió de la junta con furia, estaba estresado y no era para menos con tantas personas inconformes, al menos los de Disney exigían mucho, quería princesas irreales. Decidí ordenarle un café bien cargadito, lo vi entrar en la oficina.
-¿Cómo es posible que ahora quieran dos princesas más?- Preguntó enojado.
-Bueno... Nicolás ellos no piensan sino es en el producto y no en el gasto. -Respondí. Llegó el café para Nicolás, lo bebió con brusquedad.
-¿Quieres venir hoy a mi apartamento? Estoy estresado del trabajo, Catherine. -Masculló. Cerré mi libreta y me aseguré de que no viniera nadie a la oficina. Me posicioné detrás de su silla, de sus hombros y su espalda, acaricié sus hombros, masajee su cuello y él se relajó, incluso aligeró el ambiente.
-Tus masajes son deliciosos. -Susurró sexymente.
-¡Que bueno que así sea! Ese es el efecto que quiero causar en ti. -Expresé. El teléfono de la oficina interrumpió nuestro momento, lo tomé y eran los de la Editorial Planeta, que ya estaban esperando en la entrada, allí entró el vigilante y nos dijo que nos esperaban en la entrada. Fui por mi bolso y nos marchamos en una limusina con los de la Editorial Planeta a un restaurant de comida hawaiana.
-Esperamos vender 300.000 libros en México, pero queremos que nos patrocinen con una de sus modelos: bajita, cabello teñido, ojos verdes, un vídeo con Azafata Movie. -Dijo el productor.
-Tenemos varias modelos con esas características. Es cuestión de que hablemos con ellas y alguna decida el trabajo. -Agregó Nicolás.
-Estamos hablando de 200.000.000 para empezar. -Expuso el camarógrafo.
Les mostramos unas fotos de las posibles chicas que serían para el vídeo la seleccionada. Quedamos en que irían a la empresa para tener un contacto más directo: persona-modelo. Llamé a la casa para ver como estaban Annelisy y Louise bajo el cuidado de la señora Elisa, me dijo que habían almorzado una pizza, comió pastel y cosió un poco, estaba jugando con Alice, la vecinita de tres años, agregó que la bebé se bañó con burbujas, y comió un poco de verduritas.
-¿Vuelves temprano?- Me preguntó y no supe que responder.
-Estoy trabajando, cariño. Intentaré volver en la noche. ¡Te portas bien! -Le indiqué y colgué.
-Era Annelisy. -Le informé a Nicolás.
-¿Por fin vas a ir a mi casa? -Me susurró al oído.
-Estoy algo cansada. -Acoté.
Me dediqué a pedir los contactos con la gente de la Editorial Planeta, ellos quedaron en ir a la empresa el jueves por la mañana a las 8:30 am.
Ordenamos finalmente la comida para almorzar, una pasta hiper-maluca que igual debía ingerir, luego quedé con ganas de vomitar. Bebí una botella de agua saborizada para pasar la reacción. Salimos de la cita para irnos a su apartamento, al entrar noté algo sencillo, ni muy lujoso, ni muy prestigioso, la sala tenía un mueble sofa-cama, tv y alfombra.
-¿Pedimos algo o te encantó la pasta?-Bromeó.
-Pedimos algo. -Dije de inmediato. -La pasta... no era muy de mi gusto. -Expresé.
-A mi tampoco me gustó, pero estaba acostumbrado de pequeño a comer la comida de mi abuela que era terrible y siempre con una sonrisa le decía: ¡Gracias abuelita!- Confesó con un dejo de tristeza.
Encendió la televisión, trajo una almohada, cobijas y dos copas de vino. Me recosté en el mueble y bostecé, me moría del cansancio, pero aguantaba por él. Me decanté por aguantar por la comida que vendría pronto.
Pedimos verduras al horno y gaseosas, cuando llegaron había puesto una película que elegimos los dos, era de drama/ficción histórica : "Hasta el último hombre". Comimos, luego quería ir al baño, le dije que necesitaba hacer pipí y me guió al baño, entré a un reducido espacio con retrete, lavabo y espejo. Me miré las ojeras que lucían horribles, hice pipí y salí del baño, volví al mueble, me arropé con la cobija y le presté atención a la película, miraba a Nicolás de vez en cuando, pero cuando notaba que él me miraba de reojo me reía mentalmente. Unió su mano con la mía y me encantó.
Cuando terminó la película bostecé y miré a Nicolás bostezar también, todavía seguíamos entrelazados, él besó mi mano y susurró: ¡No quiero que te vayas! y casi suelta un puchero, más tierno imposible.
-Debo volver por las niñas, ellas son mi responsabilidad. -Recordé. Él me miró con seriedad, nuevamente.
-Antes de que te vayas, me debes algo. -Susurró despacio y unió sus labios con los míos, fue algo corto, muy efímero pero precioso.
-Ahora si nos podemos ir con tranquilidad. -Agregó. Me llevó hasta la puerta y hasta que no me vió entrar a la segunda puerta de arriba no se fue, así de maniático y protector era él, mi admirador.
Entré en la habitación dónde debían dormir las niñas, ellas efectivamente allí plácidamente estaban y no pude evitar un gesto de amor, besarlas porque las amo con todo mi ser. Me duché, me vestí con la pijama y me acosté. Así terminó mi día.
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