Capítulo 6
Antes que nada, quería disculparme por la brevedad del capítulo. Estoy realmente apenada, ¡pero la tarea no me quiere dejar en paz! Por suerte, se acerca el fin de las clases, por lo cual presumo que voy a tener más tiempo de escribir. ¡Muchas gracias por leer! Las adoro.
Capítulo 6
Habían pasado un par de años y me encontraba frente a la vidriera de una tienda de ropa, más bien de vestidos de graduación, con Jenna jalándome del brazo, alentándome a entrar para ver algunos de los vestidos. Lo cierto es que las dos habíamos estado esperando el día de la graduación con ansias: Jenna deseaba la fiesta, y yo deseaba alejarme de la secundaria, que no fue mi mejor época. Tampoco la primaria... pero tenía mis esperanzas puestas en mi vida universitaria. La fiesta no me entusiasmaba mucho, y Jenna tenía una idea del por qué.
—Que ningún chico te haya invitado aún no significa que ninguno vaya a hacerlo, aún hay tiempo —dijo ella mientras pasaba los vestidos del perchero uno tras otro, apenas observándolos. —Tal vez algún chico tímido y romántico lo haga a último momento ¿quién sabe?
—Pues yo no lo creo —dije mientras tardaba más tiempo observando los vestidos, pero sin prestarles atención. —Ir al baile, eso lo haré de todas maneras ¿cierto? Me refiero a que no necesito un chico para pasarla bien. Quiero dejar eso en claro.
—Claro que no lo necesitas, te conozco y sé que eso es verdad —me dijo ella.
—Pero... no lo sé, una invitación sería algo lindo —suspiré. —Bueno, excepto una de algún tonto de nuestra clase, porque no me agradan para nada.
— ¿Y si no es uno de los homo sapiens de nuestra clase, quién planeas que sea?
—No lo sé... tú iras con este chico, Sid, y no es de nuestra clase. ¿Dónde lo habías conocido, por cierto? —le pregunté.
—En el cine. Es lindo, y me regala palomitas, así que es una gran cita para el baile —sonrió, apoyando un vestido color verde vómito sobre su cuerpo. Ambas lo rechazamos, por lo que continuó buscando. —No te haría ir ni en sueños con algún chico de nuestra clase, porque son groseros con nosotras, eso es cierto. Pero podríamos buscarte a un chico en algún otro lugar —sugirió.
—No me sentiría muy cómoda con eso —dije— con estar con un extraño... me gustaría estar con alguien que ya conozca y que me caiga bien y tú sabes, divertirnos.
—Lo que tú quieres es ir al baile con ya sabes quién —acusó, refiriéndose a Paul.
— ¡Shht! —chisté— ¿mira si están aquí? —le susurré, mirando a mi alrededor.
—Si estuviesen aquí lo hubiésemos notado —dijo molesta porque la hice callar— además, ¿me dirás que no es cierto?
—Cállate Jenna —le dije, mientras revolvía entre los vestidos con más agresividad, pero no encontraba nada que me atraiga. Luego de un rato me di por vencida y me desplomé sobre una silla, exhausta. —Podría ir con cualquiera, no solo con Paul. Hasta podría ir con tu primo Shawn, si simplemente es un estúpido baile. Solo deseo pasar un buen rato.
— ¡Pero qué buena idea! —dijo ella contenta, sentándose a mi lado. — ¡Puedes ir con Shawn!
—No lo decía en serio —le dije— además ¿Shawn no tiene novia?
—Sí, tiene, pero va a estar fuera de la ciudad como por tres semanas, por unos asuntos familiares. Iban a ir juntos al baile, pero como eso surgió, Shawn se deprimió y no quería ir. Pero ahora pueden ir ustedes juntos, tú sabes, como amigos, y divertirse. Nos divertiremos los cuatro, con Sid. ¿No era eso lo que querías?
—Bueno, sí, pero...
— ¡Entonces ya está dicho! —dijo con entusiasmo y se puso de pie. —Luego se lo comunicaremos a Shawn, pero ahora —me dijo tomándome del brazo y haciendo que me ponga de pie— debemos ir a la próxima tienda de vestidos.
— ¿Hay otra? —gruñí, sin ganas de buscar vestidos.
—Sí, a unas diez calles. ¡Vamos, muévete! —exclamó jalándome del brazo, y prácticamente me arrastró tienda por tienda, hasta que encontramos los vestidos adecuados. Luego de la confirmación de Shawn, y de comprar un bonito vestido, comencé a pensar que el baile no estaría tan mal después de todo.
Habíamos acordado con Jenna que ella vendría a mi casa unas tres horas antes del baile, para no tener que alistarnos a último momento, y por si algún inconveniente surgía. Y por supuesto, tenía que surgir uno. Llamé a Jenna a su teléfono para preguntarle por qué estaba tardando tanto, y cuando finalmente me respondió, me dijo que Shawn estaba en el hospital. Le pregunté qué había ocurrido y me dijo que al parecer se había fracturado una pierna, y no podría acompañarnos al baile. Pude escuchar por el télefono como Jenna le decía a su primo que era un maldito estúpido, y yo también lo pensé, no porque lo fuera, sino porque todo esto surgió de imprevisto. Hablé con él y me pidió disculpas, yo le dije que no se preocupara, que todo estaría bien. Le dije a Jenna que igualmente vaya a mi casa, que iríamos al baile de todas formas. Cuando colgué el teléfono, me acosté en mi cama y suspiré.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Ringo, apareciéndose.
—Shawn no podrá ir al baile —le respondí, observando el cielorraso.
— ¿Y eso por qué? —preguntó Paul.
—Porque se fracturó una pierna —expliqué.
— ¿Y tenía que fracturársela hoy? Krishna, ese chico es tan tonto—dijo George, poniendo los ojos en blanco. George siempre se atrevía a decir lo que todos pensábamos pero no nos atrevíamos a decir. —Es un buen chico, pero tan idiota.
— ¿Qué harás entonces? —preguntó John.
— ¿Nada? —respondí insegura.
— ¿A qué te refieres con "nada"? —preguntó.
—A que iré de todas maneras, con Jenna y Sid —respondí y suspiré— pero Shawn me las pagará otro día, eso es seguro.
— ¿Ir con Jenna y Sid y ser la tercera rueda? No lo creo, eso no pasará —dijo Ringo.
— ¿Pero qué esperan que haga? No hay otra manera, es mi baile de graduación, no puedo faltar —dije y pensé por un instante— bueno, en realidad sí podría...
—No, no podrías —negó John— es tu baile de graduación, lo acabas de decir.
—Bueno, iré de todas formas —dije.
—Pero no sola —insistió Ringo.
—No iré sola, Jenna y Sid estarán ahí —respondí.
—Necesitas una pareja —dijo George.
—No puedo llevar a Shawn en su camilla de hospital ¿o sí? —reí.
—Creo... creo que uno de nosotros debería acompañarte —sugirió John.
—Sí, claro —volví a reír.
—Creo que John tiene razón —dijo Paul.
—Es verdad, ¿qué tendría de malo? —dijo George.
—Oh, no lo sé... tal vez el hecho de que no están vivos, ¿eso no les basta? —respondí. ¿Acaso hablaban en serio?
—Detalles menores —dijo Paul, restándole importancia.
—Creo que sería perfecto. En los años 2050s, ningún joven conoce a The Beatles, así que no reconocerían a ninguno de nosotros —explicó Ringo, y parecía que hablaban en serio.
—Chicos, chicos —les digo, intentando hacer que entren en razón— ¡son fantasmas!
—Sí pero, nadie tiene por qué saberlo —acotó John. —Entonces ¿piedra, papel o tijeras?
— ¿Acaso mi opinión no cuenta? —protesté.
—No —respondieron al unísono mientras jugaban "Piedra, papel o tijera" para decidir quién me acompañaría al baile.
John sacó piedra.
George sacó piedra.
Ringo sacó piedra.
Paul sonrió complacido, porque había sacado papel.
—No, no, no —dijo John— ¡ordeno que se haga de nuevo!
— ¿Y eso por qué? Gané limpiamente —se justificó Paul.
—No te creo nada, McCartney, siempre nos ganas —dijo John, desconfiado.
—Vaya, que mal perdedor eres, John —dijo Paul, pero antes de que comiencen a discutir, los interrumpí.
—Bueno, bueno, ya está dicho. McCartney, ve a prepararte abajo, y ruega que nadie descubra que estás muerto esta noche ¿bien? —ordené. Paul asintió y se fue. —Y ustedes, vayan a ayudarlo. Tiene que ir a un baile y tiene que verse bien. Es su amigo ¿o no? —a pesar de la disconformidad ante el resultado del juego, los chicos asintieron y fueron tras Paul. Yo cerré la puerta de mi habitación y una pequeña sonrisa trepó mis labios. Iría al baile con Paul.
— ¿Cómo es eso de que irás al baile con Paul? ¡Está muerto! —exclamó Jenna, mientras se colocaba su vestido.
—Lo sé —respondí mientras me maquillaba frente al espejo.
—Se supone que los chicos no deben tener mucho contacto con los humanos —me recordó.
—Lo sé —repetí.
—Ustedes están completamente locos ¿sabían? —insistió mientras le subía la cremallera del vestido.
—Lo sé —volví a decir. La vi con el vestido puesto, y se veía preciosa. — ¿Y tú sabías que te ves increíble con ese vestido? —sonreí, y ella hizo lo mismo.
—Lo sé —respondió avergonzada. —Ahora ponte el tuyo, y roguemos porque todo salga bien esta noche. Es decir, a pesar de que vayas al baile con un fantasma... ¡es Paul! —me dijo emocionada. Yo no pude evitar sonreír. — ¿Será bueno bailando?
—Eso creo, yo creo que es bueno, los cuatro son buenos —respondí mientras me colocaba el vestido. —Por un lado, me fascina el hecho de ir al baile con él, pero por otro lado... lo conozco muy bien, y sé cómo se comportará.
— ¿Cómo? ¿Jodidamente encantador? —preguntó ella y subió mi cremallera.
—Exacto —suspiré— y ya estoy como... muy enamorada de él, y no lo resisto más, y sé que se comportará como el chico más dulce de la tierra, porque así es como es siempre, sé que no puede evitarlo. Y lo odio por eso —dije con disgusto, pero no del verdadero. Jenna me observó asombrada cuando terminé de acomodarme el vestido.
— ¿Quién sabe? Tal vez él sea el que se termine enamorando de ti esta noche —me sonrió mientras nos observábamos al espejo. Estábamos listas.
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