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Capítulo 22


Capítulo 22


No había amanecido aún pero los Beatles se estaban alistando para comenzar con su ajetreado día. Cuando encendieron la televisión estaban dando las noticias en aquel canal en el que pasan las noticias las veinticuatro horas del día, así que, como los adultos que eran, hicieron una mueca de disgusto y cambiaron rápidamente al canal de los dibujos animados. Estaban dando su propia serie animada, por lo que se sentaron a mirar entretenidos mientras desayunaban.

—No sabía que aún daban nuestros dibujos animados —comentó Ringo, sorprendido.

—Ni yo —dijo George, y luego una escena lo hizo reír. —No puedo creer que hayamos ignorado este dibujo animado cuando salió. Es genial.

—Sí, lo es —rio John. —Oye Paul, ¿podrías fijarte si las chicas aún duermen?

Paul asintió y se apareció en ambas habitaciones. Jenna estaba durmiendo plácidamente, aunque con algunos libros en su cama, los cuales Paul se ocupó de guardar en su lugar. Al parecer se había quedado dormida mientras leía. Se aseguró de que no tuviese frío y luego se desapareció, para aparecerse en la habitación de Cassie. Ella también dormía profundamente, aunque con su cobertor en el suelo, como era de costumbre.

—Debes dejar de arrojar tu cobertor al suelo, amor —regañó en un dulce susurro. —Al suelo no le hace frío.

Al terminar de arroparla la contempló. Anhelaba besarla, pero sus gélidos labios probablemente la despertarían, así que se abstuvo. Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Paul, y después volvió junto a los chicos.

— ¿Tú de qué te ríes? —preguntó John al verlo.

— ¿Yo? Es que... Me acordé de aquel episodio en el que la bruja malvada se enamora de Ringo, y me pareció muy gracioso. ¿Cómo es que se llamaba?

—Devil In Her Heart? —adivinó George.

—Sí, ese mismo —afirmó Paul.

Los Beatles continuaron riendo al mirar las payasadas que sus personajes hacían. Paul, mientras tanto, pensó que sería buena idea dejarles preparado el desayuno a las chicas. Se dirigió a la cocina y luego de hacer la mezcla, comenzó a cocinar unos hotcakes. Su sonrisa aún seguía en su rostro mientras pensaba en ella, y como estaba distraído, tardó en darse cuenta de que el hotcake que estaba haciendo parecía un corazón. Sonrió aún más cuando lo vio, pero no tuvo oportunidad de hacer otro, porque uno de los chicos recordó mirar la hora y notó lo tarde que era. Tuvieron que desaparecerse con rapidez, aunque Paul dijo que se había olvidado algo, y que los alcanzaría en un minuto. Tomó lápiz y papel y se dirigió a la habitación de Cassie.


NARRA CASSIE

Un par de horas después ya era tiempo de que Jenna y yo nos despertáramos. El despertador sonó e instantáneamente lo apagué, pero sólo para poder dormir unos minutos más. Luego decidí que ya era hora de levantarme porque, si no lo hacía pronto, me quedaría dormida y perdería todas mis clases. Me senté en la cama, bostecé y observé a mí alrededor. Noté un pequeño papel en mi mesa de noche, el cual decía lo siguiente:

"Buenos días, amor. Espero que hayas descansado bien.

Te comento que hoy, mientras preparaba un hotcake pensando en ti, me salió con forma de corazón. ¿Puedes creerlo? Jamás había hecho uno con forma de corazón.

Pensé en dártelo, pero como ya te entregué mi corazón, me pareció justo quedarme con el hotcake.

Te ama (desesperadamente),

Paul.

PD: Como no pudimos prepararles el desayuno, se los traeremos luego."

Sonreí al leer aquella nota. Paul podía ser tan lindo a veces. Me puse mis pantuflas e iba a ir hasta el baño a darme una ducha, cuando me topé con algo más en el camino. En la mesa había un hotcake, y uno muy especial a decir verdad. También había otra nota.

"¿De verdad pensaste que no te daría el hotcake?

Pues estabas equivocada, mi querida Cassie.

Que tengas un gran día en la universidad.

Te ama (aún más desesperadamente que en la nota anterior),

Sir James Paul McCartney —ya que tengo el título voy a usarlo ¿no?"

Reí ante aquella segunda nota, y ver el hotcake con forma de corazón me causó ternura. Quería comérmelo, porque tenía hambre, pero no podía, así que me dirigí al congelador y lo guardé allí, para poder apreciarlo cuantas veces quisiera. Aunque lo escondí detrás del hielo para que los chicos no lo comieran. Y tal parece que los había invocado con mi mente, porque al pensar un segundo en ellos, se aparecieron. Habían traído —como habían prometido— el desayuno para ambas. Y a pesar de que ellos ya habían desayunado, también aprovecharon para comer un poco de nuestro desayuno. A veces me causaba curiosidad saber si eran hambrientos por ser fantasmas, o si eran así de hambrientos antes de serlo, cuando aún estaban vivos. De cualquier forma, no se quedaron mucho tiempo, porque sólo se escaparon unos minutos de una entrevista que estaban haciendo. Dijeron que iban al baño y se aparecieron.

— ¿Así que ahora defecan en grupo? —comenté, porque el hecho de que fueran los cuatro juntos al baño podía resultar sospechoso.

—Ahora que lo dices, es probable que piensen eso —reflexionó Paul.

—Debemos volver ahora —se apresuró a decir Ringo.

—Jenna dijo que se levantará enseguida —anunció George, volviendo de despertar a su novia, y no tardó en llevarse un muffin a la boca.

—Debemos irnos —dijo John, bebiendo de mi café. —Por cierto, ¿nos verás hoy en el show de Roy Van Dyke?

—No me lo perdería por nada —aseguré.

Los chicos prontamente se desaparecieron, aunque el Beatle Paul volvió, porque se había olvidado algo.

— ¿Te gustó mi hotcake? —preguntó.

—Me encantó —sonreí.

—Claro que la parte de "entregarte mi corazón" era mentira, porque sabes que los fantasmas no tenemos —me recordó. —Aunque desearía estar vivo para tenerlo y poder dártelo —se lamentó.

—Pero si estuvieras vivo lo necesitarías para vivir —le recordé.

—Te equivocas; es a ti a quién necesitaría para eso —sonrió. Luego me dio un beso en la mejilla y desapareció.



Al caer la noche me encontraba en el cuarto oscuro, seleccionando qué fotos debía conservar. Mi padre me había encargado unas fotos de publicidad para los chicos y estuve más que feliz de tomarlas. Dentro de unos meses me graduaría así que no podía esperar a dedicarme enteramente a la fotografía. Lo hacía desde hacía años ya, con la diferencia de que no tenía un título que me avalara, pero ahora, si todo salía bien, sería una fotógrafa profesional, cuyo portfolio se compondría principalmente de fotografías de cuatro melenudos que podían ser muy fotogénicos cuando querían. Las fotos habían salido bastante bien, pero tuve que abandonar mi trabajo momentáneamente porque El Show de Roy Van Dyke iba a comenzar en tan solo unos minutos, y Jenna me llamaba para que lo viésemos juntas. Roy Van Dyke era un comediante e increíblemente simpático presentador de televisión, el favorito de los chicos, así que todos nos emocionamos cuando los invitó a su programa. Y por si se lo preguntan, no tiene ningún parentesco con Dick Van Dyke. Ya lo investigamos.

George: Aún no te creemos que no seas pariente de Dick Van Dyke.

Ringo: Si lo eres, tendrías que admitirlo. Dick Van Dyke era genial.

John: ¿Puedes decir "Supercalifragilisticoexpialidoso" al revés?

ROY: No, de hecho ésa era Julie Andrews.

Paul: Tal vez ella se lo haya enseñado a tu abuelo, y tu abuelo te lo enseñó a ti...

ROY: Que no es mi abuelo (ríe) ¿Acaso ustedes, que son tan parecidos a los Beatles, son parientes de ellos?

John: No, pero ojalá fuese al menos la mitad de lo apuesto de lo que era el verdadero John Lennon.

Paul: Si crees que John era apuesto, entonces al menos comparten la miopía...

John: Siempre sabes lo que le gusta oír a un chico, Paul (dice con sarcasmo).

Ringo: Nos sentimos muy honrados de estar aquí, Roy. Gracias por invitarnos.

George: Sí, nos encanta la televisión. Los televisores de alta definición son increíbles.

John: Cuando veías la televisión en los sesenta no podías diferenciar a Dick Clark de Clark Gable.

Ringo: Pero ahora con la alta definición hasta se pueden notar nuestras pelucas.

ROY: ¿Entonces ese no es su cabello de verdad?

George: No, somos calvos.

Paul: A nosotros no nos importa ser calvos, pensábamos inclusive que era innovador una banda tributo a The Beatles calva ¿no crees?

John: El problema fue que cuando comenzamos a tocar, los reflectores nos daban directo a la cabeza y la gente se quejaba de que supuestamente los enceguecía, pero no hay pruebas de eso.

George: ¿De qué hablas? Somos culpables de tres personas legalmente ciegas, por eso las pelucas.

Paul: Sí, decidimos incorporar las pelucas en consideración a nuestros admiradores.

Ringo: Y a las demandas (guiña un ojo)

ROY: Calvos o no, debo felicitarlos porque son absolutamente geniales en lo que hacen.

Los cuatro agradecieron y el público los aclamaba.

ROY: ¿Por qué es que no aparecieron antes?

Paul: Es que, creo que teníamos algo de miedo de si iba a funcionar lo de volver a tocar juntos.

ROY: ¿A qué se refieren con volver a tocar juntos?

John: Es que cuando éramos más jóvenes teníamos una banda tributo a Simon & Garfunkel.

ROY: Pero ellos eran sólo dos.

George: ¡Exacto! Ya te imaginarás el desastre que fue eso.

Ringo: Pero peor fue cuando tuvimos la banda tributo a Martha & The Vandellas.

Paul: Sí, creo que la gente se dio cuenta de que éramos blancos, ingleses y... bueno, chicos, así que les resultó poco creíble.

John: Pero fue divertido. Yo era Martha.

Paul: No, yo era Martha.

John: ¿Por qué habrías de ser tú Martha?

Paul: Porque creí que tú eras la morsa.

John: Touché.

ROY: The Beatles, Simon & Garfunkel, Martha & The Vandellas... ¿cuántos años tienen ustedes?

Ringo: George tiene veintidós, Paul veintitrés, y John y yo veinticinco. ¿Y tú cuántos años tienes, preguntón? Es decir, Roy.

ROY: Yo tengo cuarenta y dos.

John: ¿De verdad? ¡Tengo una nieta de tu misma edad!

ROY: Vaya, ustedes sí que se meten en personaje ¿no es así? Realmente hablan y actúan como lo harían los verdaderos Beatles, eso es genial.

George: Sí, eso hacemos. Somos músicos y actores.

Ringo: También plomeros a medio tiempo, ya le dejamos nuestra tarjeta a producción.

ROY: De hecho nadie de la prensa, ni siquiera los fans, han descubierto sus verdaderas identidades.

John: Sí, somos como Bond. John Bond.

ROY: Pero ya, de verdad, ¿cómo se llaman?

Ringo: Yo de hecho me llamo Steve.

George: Y yo Palito Ortega, ¿lo conoces? "Despeinada, twist, twist, twist..."

ROY: No, de hecho no...

Paul: Oh, es que nosotros expandimos nuestros horizontes, tenemos gustos internacionales... Jenna nos mostró un poco de música en español, porque proviene de familia latina, y nos gustó mucho.

ROY: ¿Quién es Jenna?

Ringo: Es nuestra amiga, y la novia de George.


—Me nombraron, ¡no puedo creerlo! —dijo Jenna, feliz.

—Claro, a ti te nombraron y a mí no —dije ofendida.

—Descuida, estoy segura de que te nombrarán también —me consoló.


ROY: ¿Entonces George tiene novia?

George: Sí, me temo que tendrás que seguir esperando, Roy.

ROY: ¿Y qué hay de ustedes tres? ¿Tienen novia también?

John: No, estamos solteros.

En ese momento se oyeron gritos en todo el estudio.

ROY: Anoten eso, damas. Pero aún no me han respondido: ¿cómo son sus verdaderos nombres?

Paul: En realidad, los cuatro nos llamamos como los Beatles.

ROY: Tiene que ser una broma

George: Es lo más honesto que te hemos dicho hasta ahora, a decir verdad.

ROY: ¿En verdad se llaman John, Paul, George y Ringo?

Ringo: ¿Por qué siempre Ringo al último?

Paul: Sí, nos llamamos así porque, verás, nuestros padres se reunieron antes de que naciéramos y decidieron que nuestro futuro era ser una banda tributo a The Beatles, así que nos dieron una ayudita con nuestros nombres.

George: En realidad yo me iba a llamar Paul antes de nacer, pero cuando nací mi padre decidió intercambiarle el nombre al padre de Paul, porque yo me veía más como un George.

John: Y yo como un Derek, pero me pusieron John de todas maneras. Aunque fui bendecido con un gran rostro, no como Paul, cuyo padre lloró cuando él nació por lo feo que era... ¿Lo recuerdas, Paul?

Paul: No, de hecho yo acababa de nacer...

John: Pero tu padre nos contó esa historia mil veces. Es muy graciosa. Otro día con más calma te la cuento, Roy.

ROY: Ahora, en otro tema, tengo una pregunta. Y se remonta a una confesión que hizo Yoko Ono décadas atrás. Ella dijo que John Lennon era bisexual. ¿Ustedes creen que sea cierto?

George: Creo que John tendría que responder esa (dijo conteniendo la risa)

John: Bueno, creo que la gente no tendría que creerlo a menos que lo oiga de la boca del mismo John Lennon, como es lo adecuado. Pero sabemos que eso no pasará.

Paul: ¿Por qué no, John? (preguntó para molestarlo)

John: Porque está muerto (respondió con mirada amenazadora)

Paul: Ah, es cierto...

ROY: ¿Y qué hay de ti, John del siglo XXI? ¿Tú eres bisexual?

John: ¿Yo? No, no. No, no, no... Soy muy heterosexual. Un hombre hecho y derecho.

George: Como Liberace

Ringo: O como Aquaman

Paul: O Little Richard, "Ooooh"

John: De hecho, estoy saliendo con alguien.

ROY: Pero acabas de decir que estabas soltero.

John: Pero sólo bromeaba. Sí tengo novia.


— ¿La tiene? —preguntamos Jenna y yo, sorprendidas.


Ringo: ¿La tienes?

Paul: No sabía que la tuvieras, ¿la tienes?

ROY: ¡Y bien escondida, al parecer!

George: Esperen, aún hablamos de su novia secreta ¿verdad?

ROY: ¡Dinos quién es la afortunada, entonces!

Paul: Sí, ¡vamos, John! Dinos quién es la chica.

Ringo: Acabemos con este misterio, Johnny.

John: Bueno... Su nombre es Cassie, y nos está viendo ahora mismo. ¡Hola, Cassie!

John agitó su mano en forma de saludo hacia la cámara, mientras que los Beatles lo observaban perplejos. Y no eran los únicos.

— ¿Lo ves? Te dije que te iban a nombrar —comentó Jenna, intentando salir de su asombro.

«Si bien John ya está muerto» pensé, «cuando llegue a casa lo estará el doble»

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