Tanner se encontraba caminando hacia la oficina de su padre ya que al director se le había olvidado darle dinero para el almuerzo en la mañana.
Thiago se encontraba siguiéndolo a la distancia.
—¿Vas a seguir allá atrás o vendrás a hablarme?
Thiago aclaró su voz y se acercó a él.
—Tú... Eres amigo de Milo, ¿no es así?
Tanner asintió.
—¿Sólo amigos? —preguntó Thiago, su voz temblaba y sus manos sudaban.
—Algo así.
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