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Nota:

Perdón si me atrasé demasiado, tengo varios obstáculos en cuanto el colegio y la materias, pero bua, acá está el capítulo :>

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¿Qué puedo decir? los chicos de Metallica me caen genial... son genialmente estúpidos.

Pasé dos días con ellos pero valieron la pena, creo; retomando la situación, fue incómoda de verdad y no sabría decir lo muerto que estaba el ambiente en ese momento, pero en fín...

—Soy Ruby, mucho gusto.—Me presenté, pero me puse nerviosa por tanta atención - joder Jason, no me hubieras dejado en ésta situación - me dije a mi misma.

—Ya veo, soy Kirk, un placer.—Me dijo esto con una sonrisa, un tanto extraña; ¿por qué tengo que pasar por esto? uhg.

—James, James Hetfield—Se cruzó de brazos demostrando rudeza, a lo que arqueo una ceja. —Un gusto también.—Una amplia sonrisa se presentó en su cara, una sonrisa segura.

Finálmente fuimos a un bar de la zona, seguía un poco tímida entonces intentaba contestar lo mas normal posible.

Charlamos nosotros cinco sentados en la barra, entre tanto empezamos a hablar entre nosotros, o bueno, no sé quién querría hablar conmigo.

Quedé recordando algunos tiempos cuando iba a la preparatoria, o sea cuando técnicamente no existía, el hecho de tener una melancolía interna y eterna, hizo que me dejaran sola, que gente de mierda de verdad.

Interrumpieron mis pensamientos, específicamente, James se acercó a hablarme.

—Hey... Hola—Dijo esto cuando yo me encontraba en el Neptuno de otra dimensión.

—¡Ah! sí, hola James—Le dediqué una sonrisa boba después de percatarme de un notable contacto visual. —Sólo estaba pensando...—Luego desvió la mirada hacia otro lado, dando un trago de su cerbeza.

Hubo un silencio bastante largo de incomodidad, entre tanto, algunas miradas perdidas o directas, al cabo él decidió hablar.

—Cuéntame sobre tu vida yo que sé.—Dijo esto, yo miré hacia otro lado para rodear los ojos y beber un trago de mi aún fría Heineken; era necesario, si necesita saberlo, se lo diré.

—Bien... soy de Phoenix. Mis padres fallecieron cuando tenía 16... viví hasta los 19 con mi tía y este año vine a esta ciudad con el propósito de empezar de nuevo, de todos modos es casi lo mismo.—Bebí de toda mi cerbeza y le hice una seña al barman para que me pase otra.

—...—No dijo nada; mientras tanto yo movía mis ojos hacia varias direcciones viendo a mi al rededor, esperando respuesta alguna.

Él solo dio un suspiro y bebió de su Heineken con una mirada perdida en su mundo, claramente. Al lo que finalmente dio otro suspiro para dar a conocer una cara de sinceridad y pena, proseguiendo la conversación.

—Bueno, es poco similar a lo que tuve que pasar—Dio un trago a ya su tercera cerbeza. —Me toca a mí...—Hizo una sonrisa irónica.

Luego de eso quedamos hablando del tema central y mierdas sobre la vida. Ya después la conversación fue variando.

A lo que quedo del día nos dedicamos a buscar a Lars, ¿Por qué? bueno...

—Uh, chicos... ¿vieron a Lars?—Se podría decír que Jason salió de la nada misma porque no lo ví desde que empecé a hablar con James hace horas. Los dos negamos con la cabeza, y de ahí llegó Kirk, quien también habló.

—No veo a Lars desde que fui al baño hace rato ya, pero seguro se habrá embriagado y debió de salir y perderse...—Dijo el moreno, suponiendo de una manera muy desarollada para haber tomado o que se yo.

No había tomado más en ese entonces, por si acaso; pagué mi parte antes de que se dieran cuenta a propósito para que no malgasten dinero en lo mío, así que solo debía esperar que paguen ellos.

Salíamos del local con minoría de dificultades, para ver dónde mierda se había metido Lars, ¿podría llamar esto irónicamente tener una aventura?

Fui con Jason a la vuelta de aquel bar y James con Kirk en la otra cuadra del frente; entre tanto comenzamos a conversar.

—Y... ¿dónde te habías metido?—Dije mirando hacia todos lados, esperando ver señales de Lars aunque sea.

—Estuve todo este tiempo del otro lado de la barra—Me dijo dirigiéndome una mirada de obviedad. —Tú solo hablabas con James, así que no me viste, eh.—A lo que yo le miré con una sonrisa tonta percatándome de que era verdad.

Hubo un momento de silencio en donde me había dado cuenta que ni habia señales de Lars —Me cago en la puta madre ¡LARS!—Dije alzando la voz al final, llevándome una sorpresa.

—Hey!... más... respe...to.—Fue lo único que entendí de parte del ebrio Lars sentado como niño en la esquina esperando... parecía esperar algo pero ni idea. Él solo se quejaba en un confundible idioma diferente.

—Cállate perra y levántate.—Dije estirando su brazo para que se levante, lo cual hizo un intento fallido por falta de equilibrio.

Tuvimos que alzarlo para que podamos volver al hotel ya siendo media noche. Con los demás dirigiéndonos al hotel y el querido James cargando a Lars, pregunté si me podia quedar con ellos o yo que sé porque a estas horas andá a saber que clase de gente hay.

Amablemente Jason me dejó dormir en su habitación.

Pero yo no dormí en la cama, solo caí en el piso por el cansancio. Ese fue el día.

El taxi llegó a mi hogar dulce hogar, si es que un apartamento donde vivo yo sola es un dulce hogar; salí del vehículo y le pagué el monto pedido.

Entré destruida al edificio, saludando al portero y pidiéndole las llaves del piso, para por fin volver. Recibí las llaves con un "gracias" y luego levantando las balijas para subir por las infernales escaleras, que no son muchas pero siguen siendo del infierno.

Abrí la puerta y ya de eso le di una buena patada tirando todo a la mierda, concentrada en un punto, el bendito sofá.

Caí rendida en él, eran las siete de la mañana y lo unico que hice fue pegarme una larga siesta.

+++

Desperté con el sonido del teléfono retumbando en la sala, caí al piso por haber rodado en el sofá. Me levanté con el típico mal aliento después de dormir rato y parpadeando dificultosamente, yendo a atender el teléfono; era Megan.

—...¿Hola?—Dije con voz adormilada, mientras oía gente hablar de fondo.

¿Ruby?... el jefe te quiere preguntar algo, ya te paso con él.—Oí a Megan hablar y quedé confundida por lo del jefe. —Señorita...Ruby... es cierto que quiere renunciar?— ¿Qué? ¿Renunciar?... ¿Me estará dando la oportunidad?

—¡Sí! yo renuncio a su puto trabajo de mierda... ¿Le queda claro? púdrase.—Corté la llamada, estoy muy dormida para seguir hablando; me dirigí ahora a mi cama para seguir durmiendo.

+++

Volví a despertar por un ruido, puta madre, tocaban la puerta; me puse la camiseta de Kiss siendo que es mas cómoda para luego ir a abrir la puerta, sin revisar quién era por el cansancio.

—¡Ruby!—Megan dio un salto de emoción e inesperadamente me abrazó. —Ya te extrañaba maldita sea.—Se separó de mi y me saludo con un beso en la mejilla.

—Ah si... hola, pasa.—Dije medio dormida aún.

—Hey, arriba ánimos, que vamos a buscar trabajo—Una sonrisa tenue en su cara al mencionar eso. ¿Trabajo? ¿Qué no teníamos uno?

—¿Qué? ¿Cómo que trabajo?—Dije después de frotarme ambos párpados con ambas manos.

—Trabajo... ¿Vas a vivir del desempleo?—Se dirigió a mis discos para colocar uno en la bandeja, al parecer de Rainbow.

—¿Me despidieron? ¿Te despidieron? ¿No es muy temprano para escuchar Rainbow?—Pregunté mientras Megan se sentaba junto a mi.

—No es tan temprano, y... mierda...—¿Qué estará tramando? —Verás, yo estaba harta del trabajo que teníamos y fui horas antes de nuestro turno, le presenté mi renuncia a jefe pero como no quería que te quedes sola en el trabajo, le dije que tu también; se supone que tu debías ir y por eso no me creyó ni mierda, entonces te llamé para que le digas que renunciabas lo cual tenía miedo de que le dijeras que no o nada que ver. Tuve la suerte de que él te pregunte si era cierto lo que dije y que le dijeras algo de "sí, púdrase.." y no se qué.—

Me quedé de piedra al escuchar eso... ¿Yo le dije púdrase? digo, si renuncié no me importaba tanto porque seguro estaba dormida o no sé. El caso es que renuncié de una vez pero ¿ahora de qué trabajo? ¿En una cafetería? já.

—Ah... bueno—Hice una pausa para dar un aplauso. —¿Ahora a dónde deparará mi puesto?—Dije con melodrama y Megan rió, a lo que chasqueó los dedos.

—¡La tienda de rock que queda en el centro!—Menciona emocionada. —Leí que necesitaban gente y... ¡Aquí estamos!—Me fascinaba su idea, asentí sin más.

—¡Sí! pero primero... a comer.—Y me sobé la barriga, las dos reímos ante mi tonto comentario.

+

Las semanas pasaron y pudimos trabajar en el lugar muy cómodamente, era más divertido si vendes cosas como estas, no importaba si tenía que seguir atendiendo una caja.

Aunque, nuestra jefa -si, es jefa, mucho mejor supongo- nos dijo que mudaría la tienda a San Francisco, que sería mejor para el negocio y tal, como también somos amigas, Megan y yo nos mudaríamos con ella; no supe como reaccionar ante eso, pues no tengo trauma con San Francisco pero... me da un tanto de miedo viajar hasta allí. ¿Y saben que? la cagué diciendole que sí... tendré que sufrir las consecuencias.

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