Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo ocho.

"Ayuda"

—Buenos días —saludó con una sonrisa —, ¿en qué puedo servirle?

—Me gustaría un café oscuro, jovencita —respondió amablemente. —¿o un capuchino?

La pelirroja dudó. —Lo que usted prefiera.

—Un café estaría bien.

—Claro, ¿gustaría acompañarlo con algo? El pan de cereza acaba de salir del horno —lo señaló delante el vidrio de cristal —, es delicioso. O una rebanada de pastel de mora es el especial de hoy.

La señora de edad mayor sonrió satisfecha. —Me agrada el pan recién hecho.

—Perfecto —tomó el plumón para escribir sobre el vaso desechable. —¿Cuál es su nombre?

—Lily Millers.

Cheryl sé detuvo por un segundo. Millers. El apellido que alguna vez escuchó a Justin mencionar. La miró detenidamente y sintió un escalofrío recorrer su espalda, así que inmediatamente volvió a mirar el vaso y continuó por escribir el nombre de la señora.

—En unos minutos estará su café y su pan. Se los llevaré a su mesa. —dijo entregándole el recibo del pedido.

La señora sonrió. —Gracias linda pero es para llevar. No alcancé a hacerle el almuerzo a mi marido y necesito llevárselo al trabajo.

—Oh vaya, eso suena demasiado lindo. Claro, se lo pondré para llevar. —contestó.

—¿Eres nueva por aquí? —preguntó interesada. —Nunca te había visto.

Cheryl asintió. —Así es, hace poco me mudé con mis abuelos, y ahora suelo trabajar en este acogedor lugar.

—¡Eso es maravilloso! Adoro venir a tomarme el café mañanero aquí. —exclamó emocionada. —¿Quiénes son tus abuelos?

—Los Cooper.

—Oh claro, los conozco de vista. Suelo verlos los domingos en la iglesia. —miró de reojo su reloj de mano y dio un pequeño salto. —¡Dios santo! Tengo que irme, mi esposo debe estar muriéndose de hambre.

Cheryl tomó de la barra el café ya hecho por su compañero de trabajo, y guardo el pan en una cajita de plástico para después entregárselo a su clienta carismática. —Aquí está. Muchas gracias, que tenga lindo día.

—¡Igualmente linda! —se volteó para salir por la puerta principal del local pero un segundo antes se detuvo y regresó su vista con la pelirroja. —Por cierto, puedes visitarnos cuando quieras.

La chica frunció el ceño confundida. —¿A dónde, señora?

—Ay —rodó los ojos culpándose. —tienes razón, no te lo mencioné pero la biblioteca del pueblo es mía, bueno, mi marido Bryce la fundó. Puedes ir cuando gustes, así podrás conocerla. Tenemos una cantidad de libros que estoy segura te encantaran. ¡Hasta luego, y gracias por el café!

Salió por la puerta y el corazón de Cheryl comenzó a palpitar a mil por hora. Su esposo era el mismísimo Bryce Millers. Pero eso era imposible, no podía ser el mismo Bryce el cuál Justin le contó acerca. Tal vez podrían ser los padres del mejor amigo de Justin, por que definitivamente no había otra explicación para eso.

La pelirroja pasó todo el día dándole vueltas al asunto, hasta que se cansó de armar teorías que no tenían sentido y prefirió enfocarse a trabajar y cumplir con sus deberes.

Al llegar la hora de cerrar el local, su abuelo yacía esperándola afuera para llevarla a casa. Cheryl terminó su trabajo y subió al coche para depositar un beso en la mejilla de su abuelo y colocarse finalmente el cinturón de seguridad. Albert sonrió y bajó el volumen de la radio.

—¿Qué tal tu día pequeña? —dijo interesado.

—Normal abuelo, todo bien.

Albert levantó una ceja. —¿Nada interesante?

—No... bueno en realidad, sí. Conocí a la dueña de la biblioteca del pueblo. ¿La conoces? —preguntó mirándolo.

Su abuelo asintió. —¿A los Millers? Bryce solía ir en mi preparatoria. Solo que era tres grados mayor que yo.

—¿Era tu amigo?

—No, no para nada. Nunca hablé con él, siempre fue un chico solitario y podría decirse que algo raro. —levantó los hombros —, ahora solo suelo verlo en la iglesia o en los eventos del pueblo.

—¿Entonces... es mayor que tú?

Albert rió divertido. —Si, ¿por qué?

—¿Y... tienen hijos?

—No, nunca tuvieron, o al menos no les conozco ninguno. —contestó. —¿Por qué tanto interés, Cheryl?

La pelirroja negó nerviosamente. —No, no es eso. Solo es curiosidad por la gente del pueblo.

—Si, al parecer hay muchos secretos por aquí, ¿no lo crees?

La chica permaneció callada todo el camino restante hasta llegar a casa.

{...}

El día era nublado, una neblina se apoderaba del ambiente causando no obtener una vista limpia. La casa era bastante grande, cada paso que daba sobre la madera del suelo retumbaba provocando ecos sobre su alrededor. Gritos de dolor provenientes de algún hombre se escuchaban a lo lejos. Algo estaba pasando allí. El miedo se extendía dudando en seguir o detenerse por completo, y aunque deseaba parar, sus pies seguían sin importancia alguna. El gran ventanal de la sala principal daba al hermoso y escalofriante jardín, mostrando una piscina. El sonido de unas cadenas se hizo presente. Ella quería parar, pero le era imposible.

"Ayuda"...

No dejaba de escuchar esa palabra. Cada ves era más profundo y aterrador.

"Ayúdame"...

Ella quería ayudar, ¿pero cómo? ¿Que debía hacer? ¿De dónde provenía ese ruido?

"Ayúdame, Cheryl"...

Y un relámpago se postró desde el cielo, para que la lluvia comenzara a caer, cada ves más rápido y fuerte. Y lo escuchó por última vez.

"¡Ayúdame!"...

La piscina salpicó de agua al momento en que cayó algo sobre ella. Lo vió. Iba a morir.

—¡Justin! —gritó Cheryl al despertar de la horrible pesadilla.

Volteó rápidamente a la ventana de su recámara. Percató que las cortinas estaban abiertas y vió enseguida la sombra de aquel chico, que desapareció al segundo.

Él la estuvo observando toda la noche.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro