Capítulo 29: Contra el reloj
Clarissa
—Clari, sé que esto es malditamente trillado, pero no es lo que parece. —dijo Paolo, en tono calmo. Yo sentía mi cuerpo vibrar con furia.
—¿Sí? ¿Y qué es lo que parece, Paolo? ¿Que mi novio se está yendo con su ex novia, la cual aún está enamorada de él, a quién sabe dónde? Dame una buena explicación para eso. —dije, apretando los puños. No quería desquitarme con Paolo, pero no estaba en mis cabales en este momento.
—Lo haré, pero necesito que te calmes, nena. —dijo, Paolo tomándome por los hombros en un gesto reconfortante, pero no sirvió de mucho.
—Solo dime qué fue lo que paso antes de que le arranque la cabeza a algo. —dije, apretando los dientes. Paolo suspiró de forma audible, como calmándose un poco también.
—Adriana y yo estábamos luchado, tú nos viste. Le partí el cuello. Estaba listo para matarla al fin, y Damon me detuvo. —Pude ver un ligero atisbo rojo en sus ojos, pero al mirarme, el carmesí desapareció. —Solo se la llevó para alejarla de mí, y porque él sabe que nunca lo lastimaría si se coloca entre nosotros. No importa qué tanto la odie a ella. —Me dio una sonrisa tranquilizadora y yo suspiré. Aún no estaba completamente calmada, pero sabía que ya podía pensar con un poco más de coherencia.
—¿Por qué la odias tanto? —pregunté en voz baja. La chica era una auténtica perra, eso era claro, pero no sabía qué tenía que ver Paolo con nada de esto. Él se vio un tanto sorprendido.
—Pensé que Damon te lo había dicho. —dijo Paolo, con sorpresa.
—Él dijo que no sabía qué era lo que había sucedido con exactitud. —Paolo esbozó una media sonrisa.
—Ese pequeño mentiroso. ¿De verdad quieres saberlo? —preguntó haciendo una mueca. Asentí, e ignoré el comentario que insinuaba que Damon sí sabía lo ocurrido. —Bien niña, te contaré. Era el siglo pasado. Yo estaba en Veracruz, México. Acababa de conocer a Damon y a Miguel, el cual me había cautivado desde el primer momento, y nos llevábamos bastante bien. Al igual que con Adriana. Todos nos habíamos reunido allá gracias a ella, en realidad.
»No éramos los mejores amigos, pero lo cierto era que yo le tenía mucho cariño. Ella tenía un... amante recurrente, del cual decía estar enamorada, pero lo cierto era que solo amaba su miembro gigante. Él y yo solíamos salir, solo como amigos, por supuesto. Luego de que conocí a Miguel no tuve ojos para nadie más. Con el paso del tiempo, y con ayuda de parte de Damon y Adriana, Miguel y yo comenzamos a salir de manera casual; al cabo de tres meses se podía decir que teníamos una relación un tanto sólida.
»El amante de Adriana; creo que su nombre era Bruno, decidió terminar con ella. Nunca supe por qué, pero ella decidió que la culpa era mía, que yo lo había seducido, y que el chico la estaba dejando para estar conmigo, aunque ella sabía que yo nunca podría hacerle nada así a Miguel. Sin embargo, nunca me perdonó por eso que supuestamente hice.
»Adriana comenzó a ignorarme, y yo simplemente me cansé de tratar de hablarle. No la odiaba. No la quería muerta. Solo nos ignorábamos mutuamente, y aunque me dolía, aprendí a vivir con eso. —Sus ojos se tornaron un tanto celestes mientras hablaba. Tenía la mirada perdida, y me casi sin querer me adentré en su mente, y los recuerdos fluyeron a mi cabeza como si de una película se tratara, en lo que continuaba con su relato.
»Un día, Miguel y yo teníamos una cita planeada, pero él nunca apareció. Era extraño. Ya llevábamos algún tiempo de relación y lo cierto es que siempre había sido bastante puntual. Estaba preocupado. Ser un vampiro nunca ha sido sencillo, y ser un vampiro de la edad de Miguel menos aún. Tal vez se es más poderoso, pero también más inestable. Al llegar a su casa capté su olor, y decidí rastrearlo, lo que me llevó a una pequeña casa a las afueras de la ciudad. —Podía captar un ligero temblor en la voz de mi amigo. No me perdonaría nunca hacerlo llorar. Le tomé la mano en un gesto reconfortante. Las imágenes de su cabeza seguían llegando a mí. —Entré, y el aroma de Miguel impregnaba todo el lugar, pero había otro aroma allí, uno que también reconocía. La casa solo tenía dos habitaciones, así que no había mucho dónde buscar; en una de ellas efectivamente estaba Miguel... con Adriana. Él estaba tomando de su cuello. Y ellos estaban... bueno, te lo debes imaginar. —dijo, mirando hacia abajo y con sus ojos completamente azules. No tenía que imaginármelo. Lo estaba viendo.
Podía ver todo desde el punto de vista de Paolo. Cómo abría la puerta. Cómo los veía juntos, teniendo sexo. El hombro de Adriana tenía un poco de sangre seca, demostrando que no acababan de empezar con eso. El escultural cuerpo de Miguel también tenía sangre en él. Y mientras tomaba de ella, nunca abandonó su cuerpo. Nunca dejó de poseerlo como si fuese suyo. Ni siquiera cuando Adriana vio a Paolo en la puerta... mirándolos. Ella simplemente le dedicó una sonrisa, y siguió en lo suyo.
—Espera un momento. —dije, percatándome de lo que había pasado en realidad. —¿Él estaba tomando de ella mientras tenían sexo? Eso es realmente enfermizo. —Hice una mueca de asco, aunque lo cierto era que no podía juzgar. Yo llevaba siendo vampiro unos pocos meses. Miguel tenía siglos llevando esta vida.
—A muchos vampiros les gusta; no juzgo. Solo me gustaría que no hubiese sucedido. Supongo que en sus mentes no es tan enfermizo. —dijo con un hilo de voz. Ya había visto, en la mente de mi amigo, que a Miguel no lo estaban forzando a nada, pero igualmente me sorprendió la facilidad con la que Paolo utilizó el plural.
—Espera... ¿me estás diciendo que Adriana no lo persuadió de alguna manera? —pregunté, con incredulidad, y con ira creciendo en mi interior. Demonios, yo consideraba a Miguel un persona con un mínimo de integridad al menos. Suponía que tantos años de vida cambiaban la perspectiva de una persona en cuanto a eso. Paolo me dio una sonrisa triste en lo que negaba. —¿Y por qué sigues con él? —le dije, en un tono más brusco del que pretendía utilizar.
—Él estaba enamorado de ella, Clari. Cuando lo enfrenté me lo dijo sin rodeos.
—Habría sido mejor que se diera cuenta antes de que se revolcaran. —dije, susurrando. Sin embargo, Paolo me escuchó.
—No sé qué lo llevó a engañarme en ese punto, pero sé que sus sentimientos por ella eran legítimos. —dijo mi amigo, con dolor en su voz.
—Asumo que esa perra no tiene capacidad de sentir nada real por nadie. —dije, girando los ojos. Observé los ojos de Paolo tornarse un poco más rojizos ante este comentario.
—Ella lo hizo como venganza. Pensaba que con eso quedaríamos "a mano". —Él pasó una mano por su rostro. —Me costó mucho trabajo perdonar a Miguel. La verdad, creo que nunca lo he perdonado totalmente. Pero de una u otra forma, lo entendí. Entendí que siguió su corazón, aunque me haya lastimado en el proceso. Creo que por eso, y solo por eso, encontré la forma de dejar pasar, de cierta manera, lo que hizo. —Podía ver en la mente de Paolo que sus sentimientos por Miguel eran bastante fuertes, y que a pesar de que su corazón nunca sanaría por completo, aún lo amaba con la misma locura que lo hacía hace tantos años ya.
—Oye, cariño, sé que estás perdidamente enamorado de Miguel, y todo eso, pero aun así encuentro un tanto repugnante la idea de tomar sangre de otro vampiro. —dije, haciendo una mueca. Tal vez era un tanto hipócrita mi posición, pero lo veía como una especie de canibalismo erótico nada atractivo. Paolo solo se encogió de hombros.
—Supongo que es como tomar sangre de cualquier otro animal. Además, dicen que es extremadamente placentero. —dijo con indiferencia, retomando completo control sobre sus emociones, a diferencia de mí, que aún me sentía un tanto voluble. Me estremecí ante su comentario. Sabía que éramos una especie de animal, pero pesaba sobre mí la deshumanización que ese término conllevaba. —Sin embargo, no te preocupes, cariño. Damon no parece de los que hacen eso. —El simple hecho de escuchar su nombre me hizo evocar el momento en el que lo vi tomar a Adriana por un brazo e irse con ella. Apreté mis manos en forma de puños. No sabía si lo que sentía era odio abrumador o tristeza profunda... probablemente la respuesta correcta sería ambos.
—Calma, nena. Nada sucedió. Solo la alejó de aquí.
—Para protegerla. —resalté.
—El que no quiera que yo la asesine, no significa que aún tenga sentimientos por ella. —dijo Paolo, en un tono razonable, e incluso un tanto divertido.
—Lo sé, es solo que... —Respiré profundo. Realmente necesitaba calmarme. —Simplemente odio que Adriana se las arregle, de una forma u otra, para obtener lo que quiere. —Paolo me rodeó por los hombros y me apretujó contra él.
Al liberarme de su agarre, me dio un beso tierno en la mejilla en lo que me miraba directo a los ojos. Acto seguido, observé su mirada pasar de feliz a preocupada en cuestión de segundos. Miró de refilón al horizonte, donde ya se podía ver al sol comenzar a salir, a pesar de que era muy temprano aún, y luego volvió su mirada a mí.
—Clari, ¿hace cuanto tiempo no te alimentas? —preguntó, hablando tan rápido que las palabras salían atropelladas de su boca.
—Ha pasado algún tiempo. —dije en un susurro. Recordando de manera inevitable el incidente con Christopher. Desde ese día había evitado alimentarme, o lo había hecho a pequeña escala. —¿Por qué? —pregunté con curiosidad. Paolo me miró, con la preocupación claramente marcada en su rostro.
—¿Cuánto es "algún tiempo", Clarissa?
—Tal vez dos semanas. —dije, en voz baja. Dándome cuenta del motivo de la preocupación de Paolo.
El sol aún no salía por completo, pero unos pocos rayos se asomaban, débiles, por el horizonte. Haciéndome sentir notoriamente débil e incómoda. Lentamente, sentí como mis colmillos dejaban su escondite sin permiso alguno, y casi rompían mi labio inferior en el proceso. Había pasado mucho tiempo desde que me había alimentado, y en este momento, el sol era completamente letal para mí. Sabía que estaba mucho más débil. Sabía que no podría correr tan rápido. Me tomaría más de un minuto llegar a casa. Sería demasiado tarde. Correr no era una opción. Demonios, ¿cómo había permitido que esto sucediera?
El sol parecía tener prisa esta mañana. A medida que ascendía, yo me sentía más y más débil. Miré mi piel, y la pude ver enrojecerse con rapidez, hasta el punto en el que creía que incluso desprendía un poco de humo. Paolo me tomó por el brazo con fuerza, prácticamente arrastrándome hasta el árbol más cercano, que ofrecía cierta sombra. Cuando me liberó de su agarre, miré mi brazo y noté que su mano había quedado perfectamente marcado en él, como si me hubiese dado un manotazo fuerte. Demonios. Lo más preocupante era que en unos cuantos minutos, no habría sombra en la cual pudiese esconderme. Miré a Paolo con preocupación.
—¿Qué hago, Paolo? —le pregunté. Me sorprendí al notar que mi voz estaba temblorosa, como si me fuese a derrumbar en cualquier momento. Él pasó las manos por su cabello, luciendo casi tan desesperado como yo. —Tú controlas la naturaleza. Podrías hacer que esté nublado... o al menos extender un poco la sombra del árbol. Así el sol no me lastimaría tanto. —Para mi desgracia, Paolo negó con la cabeza.
—Puedo intentar extender la sombra, pero los rayos se filtraran. Mantener el día nublado requiere de una fuerza que no tengo en este momento; hace varios días que no me alimento tampoco. Además, si utilizamos nuestros poderes, eso solo lo hará peor. Créeme. Nos volveremos salvajes, descuidados y débiles. —Las palabras de Paolo parecían estar en un segundo plano en este momento. Solo podía mirar el sol, y cómo, con cada segundo que pasaba, se asomaba un poco más.
—¿No podrías retrasar un poco la salida del sol? Al menos para llegar hasta el bosque. Con cinco minutos tenemos. —Él miró el cielo y se notó dudoso. Sin embargo, casi enseguida una especie de luz iluminó sus facciones.
—¿Tú tienes una especie de conexión mental con Damon, cierto?
—Algo parecido. Me ayuda a localizarlo a veces. —Paolo asintió frenéticamente.
—Localízalo e iremos a donde esté él. Damon nunca está muy lejos de ti. No nos tardaremos más de un minuto. Si intento mantener el sol oculto por más tiempo podría flaquear, o algún rayo podría filtrarse... y eso no sería lindo. Damon puede manifestar un auto. —Yo solo asentí. Sabía que Paolo estaba mortificado por no poder hacer más, pero no era su culpa. No era culpa de nadie más que mía, por dejar que mis malditas emociones me cohibieran de alimentarme como debía.
Ahora había más luz, lo que me permitió notar varias cosas que antes no pude, lo que hizo que notara que mis sentidos vampíricos se estaban debilitando. No podía ver con la claridad usual. Sin embargo, vi que los ojos de Paolo también estaban comenzando a oscurecerse con lentitud, demonios, nos estábamos quedando sin tiempo. Mi garganta quemaba. Estaba tratando de no respirar con frecuencia. Si había un humano remotamente cerca, no podría controlarme, lo sabía. Cerré los ojos y me concentré en Damon; tratando de encontrarlo como había hecho en otras ocasiones ya. Me tomó un poco más de lo normal, pero al final pude hacerlo. Él no estaba en movimiento, por lo cual fue un poco más fácil localizarlo. Sin embargo, estaba débil, y esa debilidad afectaba mi conexión también. El hilo que me unía a Damon no era tan estable y dorado como siempre, ahora era bastante intermitente y de color amarillo un tanto opaco. Diablos. Estaba utilizando lo último de mis fuerzas para esto. Miré a Paolo con preocupación.
—Vamos por aquí... rápido.
Corrimos lo más rápido que podíamos, pero eso era probablemente la mitad de la velocidad con la que me movía normalmente. Sabía que estaba retrasando a Paolo, y el hecho de tener que correr y rastrear a Damon al mismo tiempo, me ralentizaba más aún. Paolo estaba haciendo un trabajo excelente manteniendo el sol oculto, pero la sola claridad me lastimaba. Sentía que me quemaba por dentro poco a poco; que la sangre me hervía a fuego lento. Mientras corríamos, miré mis manos por solo un segundo; ya no se veían delicadas y femeninas como antes. Se veían más delgadas, con las uñas más filosas, parecían... garras.
El rastro nos guio a un apartamento en una buena zona de la ciudad. Por el olor que emanaba de él, podía apostar que Damon vivía allí. Cuando llegamos, no tuve que luchar con la puerta, ya que él había escuchado nuestras mentes acercándose. Al entrar, finalmente dejé ir la conexión. Si no lo hacía, probablemente me derrumbaría en el suelo en cualquier momento. Damon, el cual nos esperaba con una sonrisa en su rostro, al ver nuestro aspecto, se hizo a un lado con rapidez y nos dejó pasar.
—¡Clari! —dijo sorprendido, como si se estuviese replanteando el hecho de que esta versión marchita y maltratada de mí era yo en realidad. Avancé por la casa hasta situarme en el rincón más oscuro que pude encontrar. —¿Qué sucedió? —preguntó, rodeándome por los hombros, en lo que me agazapaba en un rincón.
—Necesito... sangre. —dije con voz temblorosa, sonando como una adicta a la cual le hacía falta su dosis diaria.
—Eso puedo verlo. Tu apariencia lo grita. Pero, ¿qué estás haciendo aquí? Deberías ir a cazar. —Lo cierto era que el agotamiento estaba pudiendo conmigo. En cualquier momento perdería la consciencia. El solo hecho de hablar ya me agotaba. Al parecer, localizar a Damon había demandado más de mí de lo que pensaba.
—No tengo la fuerza para llegar hasta el bosque. El sol me mataría.
—¿Podrías caminar hasta un auto? —Asentí, tratando de controlar el mareo que sentía, pero al ponerme de pie y dar un paso, fue demasiado para mí. El sitio donde estaba parecía dar vueltas. Traté de enfocarme en Damon, pero lo cierto era que no sabía en cuál Damon enfocarme. Veía tres. Sentí mi cuerpo temblar, y el control de mis extremidades se escapaba entre mis dedos. No pude soportarlo más, y sentí mis piernas flaquear bajo mi peso, cayendo directamente en los brazos de Damon, que me acunaron contra su pecho.
—Creo que no puedes. —dijo, sonriendo, en lo que acariciaba mi cabello con ternura. Yo me aferraba fuertemente a su cuello, la concentración que requería para mantener mi agarre era todo lo que me mantenía despierta. Sentía que si lo soltaba, no volvería a despertar. Damon se limitaba a caminar hacia la salida.
—Me siento débil, tonta y vulnerable. —dije, en lo que salió como un siseo de mi boca. Damon sonrió con ternura y me dio un beso en la mejilla.
—No lo eres, corazón. Has pasado mucho tiempo sin alimentarte. Necesitas sangre, y es normal que te debilites. Cuando nos falta sangre, mucho de nuestra parte vampírica desaparece; haciéndonos depredadores tontos, y presas fáciles. Te has mantenido mejor que muchos.
Lo miré a los ojos; esos hermosos ojos verdosos que tanto me encantaban, que en este momento no denotaban nada que no fuese amor. No sabía cómo había tenido la suerte de conseguir alguien tan maravilloso en mi vida. Noté que mis ojos se cerraban poco a poco, y mi consciencia se iba a medida que esto ocurría. Pensaba dejarme ir; escuchaba la voz de Damon llamándome, pero se escuchaba muy lejano... y yo tenía tanto sueño. Acto seguido, sentí una especie de sacudida mental que me despertó un poco, y me sacó del sopor en el que me estaba sumiendo. Damon lucía asustado.
—Clari, debes ser fuerte. No te puedes dormir, ¿de acuerdo? —Asentí levemente, y me concentré en mantenerme despierta.
—Chicos, lamento interrumpir. —dijo Paolo, sonando realmente apenado. Lo cierto es que me había olvidado de él. Me giré un poco hacia donde había venido la voz, y observé a Paolo, de pie en la puerta con los brazos un tanto extendidos hacia el cielo, luciendo como si cargara con un gran peso en sus manos. —También necesito alimentarme. Esto que estoy haciendo requiere mucho poder, y me está consumiendo de manera rápida. Si suelto el control, no lo podré recuperar, y Damon... si a Clarissa la alcanzan los rayos del sol en el estado en el que está, la verás hacerse cenizas en tus brazos. —Damon se estremeció ligeramente, sabía lo que debía estar pasando por su mente; miró a Paolo, asintió, y siguió caminando hacia la puerta con rapidez, pero con cuidado de no lastimarme.
Miró durante unos segundos hacia afuera. Estaba notablemente nublado, pero poco a poco las nubes se disipaban, Paolo ya no podía soportar mucho más, lo sabía. La claridad estaba comenzando a filtrarse, y mi piel se calentaba con rapidez. Trataba de no hacérselo notar a Damon, pero no podía soportarlo. Grité. Me estaba quemando.
—Calma cariño, calma. —dijo Paolo, haciendo lo que sabía, era un esfuerzo enorme por traer más nubes a ocultar el sol. Acto seguido, un auto deportivo apareció en la carretera frente a la casa de Damon.
En un abrir y cerrar de ojos, yo estaba en el auto, perfectamente acomodada en el asiento del copiloto, y Paolo estaba en el suelo, colapsando por completo, liberando todo el poder que recién había utilizado, y dejando la naturaleza a su merced. Damon se apresuró, y antes que pudiese siquiera pensarlo, Paolo se encontraba en el asiento de atrás, casi completamente inconsciente. Damon me tendió un sombrero, unos lentes oscuros y una sudadera. Me los coloqué lo más rápido que pude, y aunque no estaba cómoda, me sentía mucho mejor que antes. El auto estaba completamente oscuro. Sentía que mi piel me daba las gracias. Miré hacia la parte de atrás, y con algo de esfuerzo pude divisar a Paolo, que estaba despertando, y que alguien le había puesto un sombrero un tanto gracioso. A pesar de la oscuridad, podía ver que la piel de Paolo estaba bastante enrojecida. El remordimiento me atacó por completo. Si no hubiese sido tan descuidada con mi alimentación, esto no habría pasado.
—Clari, te ves sexy. —dijo Paolo, con dificultad, pero aun así, con una sonrisa en el rostro.
—¿Y qué puedo decir de ti? —dije, haciendo un ademán y sonriendo. Él se puso las manos tras la cabeza, de forma relajada, aunque luciendo un tanto dolorido.
—Lo sé. No hace falta que lo digas. —Casi suelto una carcajada, pero la tos que vino a mí no me dejo, así que me limité a sonreír.
Damon encendió el auto, y sin más demoras, y partimos al bosque. Respiré profundo y me quité los lentes para mirarme en el espejo. Lo cierto es que me asustó lo que vi. Yo era de piel blanca, incluso antes de que mi piel fuese tan lisa como la porcelana lo era, lo sabía, pero en ese momento estaba traslúcida. La poca luz que entraba hacía que mi piel se viera más transparente aún; mis ojos eran negro mate, mi cabello estaba totalmente opaco y desaliñado, mis colmillos estaban totalmente afuera. Tenía un aspecto... salvaje. Parecía una especie de animal. Miré a Paolo de nuevo. Se veía un poco desarreglado, sí. Sin embargo, a pesar de tener sus colmillos afuera también, ni en un millón de años se veía tan mal como yo. Me volví a colocar los lentes oscuros, cerré los ojos, y no volví a mirarme en el espejo.
Damon estaba bastante serio, no sabía si estaba enojado por algo, o solo preocupado.
—¿Qué te sucede? —pregunté, con voz débil. Él me miró por unos segundos, antes de darme una sonrisa triste.
—Nada, no te preocupes. —dijo, acariciando mi rostro con cuidado, como si fuese a romperme en cualquier momento. Solo asentí. No tenía fuerzas para nada más.
Antes de notarlo, estaba dormida, lo cual era sumamente extraño, ya que desde mi transformación, dormir no era algo que se me diera particularmente bien. Probablemente se debía a mi debilidad. Sin embargo, no dormí de manera profunda. Simplemente entraba en una especie de estupor absorbente que me aprisionaba por unos pocos minutos, para luego regresarme de golpe a la realidad. Al cabo de cuarenta minutos, que se sintieron más como una eternidad, llegamos a un bosque en los suburbios. Esperaba que no hubiesen humanos allí... la sangre humana sería un gran problema en este momento. Estaba a punto de bajarme del auto cuando una realidad me golpeó.
—¿Cómo voy a cazar? Apenas y tengo fuerzas para caminar. Estoy demasiado débil.
—¿Qué tal si buscas algo pequeño? —preguntó Paolo, que ya estaba afuera del auto, y aunque se mostraba débil, al menos podía mantenerse en pie sin ayuda.
—Cualquier cosa que trate de perseguir será inútil. No soy ni la mitad de rápida de lo que es un animal promedio. Solo podría atrapar a un algún humano, quizás, si lograra tomarlo desprevenido.
—No te preocupes Clari, te buscaré algo. —dijo Damon apretando mi mano, aún sentado en el asiento del conductor.
Asentí y me incliné hacia él para darle un beso en la mejilla. Sin embargo, Damon giró su rostro antes de que pudiese notarlo, haciendo que mi beso terminara plasmado en sus labios, y en vez de ser un beso fugaz, Damon colocó una mano en mi rostro y la otra en mi cintura, atrayéndome más a él. No sé qué hubiese sucedido si Paolo no soltaba una risita divertida al presenciar nuestro arrebato, haciendo que nos detuviéramos, un tanto apenados.
—Me alegra que tengas la fuerza para eso. —me dijo, de forma cantarina y divertida.
Acto seguido, y sin notarlo, Damon desapareció de mi lado. Sabía que se había ido, y era consciente de que no lo había visto irse porque mis sentidos vampíricos no estaban funcionando ni un poco. Sin embargo, al cabo de diez o quince segundo, apareció frente a mí con un pequeño puma. Supuse que Damon lo estaba inmovilizando de alguna manera, ya que no estaba herido ni le faltaba sangre, pero tampoco oponía resistencia alguna. Incluso me dio algo de pena, pero lo cierto es que era él o yo, y ya había tomado mi decisión hacía mucho tiempo. Me limité a darle una sonrisa a Damon, y mordí al puma sin pensarlo demasiado.
No quedé totalmente satisfecha, pero sí había recuperado parte de mi fuerza, y de mis sentidos. De nuevo me sentía alerta y en contacto con todo lo que me rodeaba... lo suficiente como para ver a Adriana a unos buenos cien metros de distancia, tratando de esconderse en los árboles, mirándome fijamente.
Y no se veía feliz.
***
Holaaa!! Espero que estén bien y que hayan disfrutado el capítulo.
Por favor, que no se les olvide votar y dejarme saber qué les pareció.
Y BUEEENO, TENGO VARIOS ANUNCIOS PARA HACER
1. Varios habrán notado que tengo nueva portada :3 por esto, quiero agradecer a beeditorial por su maravilloso trabajo. La verdad es que me encantó muchísimo.
Los invito a pasar por su perfil si creen que necesitan una portada; tienen un libro dedicado a esto, y la verdad es que su trabajo es excepcional.
2. En el capítulo anterior les mencioné que estaba participando en varios concursos, y pues...
me complace anunciar que gané el primer lugar en los Bee Awards 2018🏆🏆
también gané el segundo lugar en los Premios Mate 2018🏆🏆 organizado por PremiosMateOficial
Mi sticker de primer lugar lo pueden ver ya en mi portada, y cuando tenga el de segundo lugar, también lo verán allí.
Sin nada más que decir, les aviso que el próximo capítulo que subiré también será de Pacto Eterno, y ya el siguieeeente si será de Nacidos para la Eternidad :3
Por favor que no se les olvide votar y comentar ;)
PD: Si escriben historias de vampiros/hombres lobo también pasen por editorial_celeste tienen un concurso genial, y faltan personas en esa categoría :3
PD2: En el multimedia, el gif es el beso que se dan Clari y Damon en el carro... solo que adentro jiji
Los amo, nos leemos en el próximo capítulo 💕
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