Buenas noches chic@s. Ultimamente estoy más al pendiente de mis escritos. Hay tantas ideas en mi cabeza que espero poder ejecutar mejor. Por lo tanto mientras escribo la siguiente parte de Canibales, y prosigo con el One Shot medieval. Les dejo esto por aquí. Y no, aun me falta una parte, pero me tomare mi tiempo para eso.
Gracias por leer y que tengan un buen dia, tarde o noche. No se.
Intente corregirlo, si se me paso algo, me disculpo.
(...)
No había nada más difícil que la culpa, tú alma se llena de matices oscuros en dónde lo único que te recuerda que sigues con vida eran las consecuencias de tus actos, aquellas que tarde o temprano siempre llegaban. En ocasiones venían en forma de palabras por otras personas, otras en forma de golpes que podían sacarte volando a una distancia que si fueras humano no te dejaría con vida. Ese fue el caso de Catra que intento temerariamente disculparse con la chica que una vez antes, en sus ojos no había más que bondad y amor, pero ahora eran verdes, un verde que podía congelar su sangre y erizar su pelaje, en medio de toda ese dolor solo podía pensar en que se lo merecía, merecía que la chica alta de cabellos blancos no la reconociera por encima del control mental, no como lo hizo con Perfuma que fácilmente se pudo acercar a ella.
Dejando caer la cabeza con los brazos estirados sobre el suelo sintió a Melog golpear su cabeza suavemente contra la suya. La castaña se echó a reír y entre dientes susurró que por lo menos lo intentó.
Un intento no es suficiente.
—Eso debió doler.— Annie se planteó a su lado cruzada de brazos, miró a su alrededor en busca de cualquier persona no amigable. Ella la siguió al ver la distancia en la cual fue lanzada, como soldado sabía que dejar a alguien solo no era buena idea, separarse en un lugar desconocido solo traería consigo destrucción o muerte.
—Si bueno, los golpes son parte de mi.— Catra se puso de pie de un salto, acariciando el pelaje de su amigo. -- ¿Tú qué haces aquí?
Annie ladeó la cabeza.
—Creo que no encajo en ese tira y afloja, soy más de fuerza bruta. No suelo hablar, solo actuó.
Catra se rió un poco dándole la razón, ambas eran un poco de golpeó y luego preguntó. La castaña abrió la boca para decir algo sin embargo la rubia la sostuvo de la cintura y la hizo retroceder con brusquedad justo a tiempo de ver el chorro de agua que golpeó contra la pared y dejando una grieta en la misma, Catra saltó a la espalda de la más pequeña cuando el agua tocó su piernas y Annie no pudo evitar reír por la escena, se veía adorable.
Enfoco sus ojos azules en dirección a la persona que se acercaba a paso lento, con un pequeño manojo de agua saliendo de entre sus manos morenas, La rubia no pudo evitar rodar los ojos, claro no podían tocar enemigos normales. La chica de cabello azulado oscuro le lanzó dos ráfagas de agua que apenas logró esquivar con Catra encima de ella. La castaña chasqueó la lengua y Melog hizo que ambas se perdieran del mapa, la reina de las aguas se movió en el espació en busca de su presa.
—Rindanse ante el rey Prime.— La mujer dijo con una voz aburrida, ambas chicas notaron el chip en su nunca cuando ella hizo un movimiento para atacar.— Todos somos hermanos, todos somos uno.
—Esa idea no está en mis planes. -- Catra se hizo ver dándole un fuerte puñetazo en la cara, la mujer se rió entre dientes al ver cómo se escondía de nuevo.
—No es si están en tus planes, Prime nunca pierde.— La mujer de cabello azul escuchó un ruido a sus espaldas y dejó caer todo el agua de golpe, lo suficiente para despistar.
—La guerra nunca termina y nunca hay un ganador. -- Annie la hizo caer con su clásico golpe tomando el cuello de la más alta en sus manos (Todos en ese universo parece ser más altos que ella) la mujer se resistió con maestría, no reconociendo a la persona que la atacaba.
En un abrir y cerrar de ojos Annie se sintió en el aire con la parte inferior mojada, cayó en una sala de controles con Catra siguiéndola minutos después, ella tosió gruñendo por su ropa mojada.
—Perra.
Catra del miedo de ver la habitación, llenándose de agua se acurrucó en una de las televisiones.
—¿Por qué tenía que tocarme con la princesa acuática?
Annie no pudo evitar soltar una carcajada por eso, aunque no era el momento.
Catra le echó una mirada de enojo.
—Debe de haber una forma de salir.— La rubia nado entre la corriente que la mujer provocaba, era fuerte pero no más que ella. Respiro hondo antes de hundirse en busca de una reja o compartimiento. Se encontraban en una base malvada, siempre hay algo como esa mierda.
Parpadeo al ver un compartimento pequeño, con esfuerzo golpeó el lugar con las piernas sosteniéndose de otra consola de mando, le comenzaba a faltar el aire y se sentía mareada pero ella continuó hasta que la compuerta salió disparada y el agua se dejó caer por el suelo gris de la otra habitación, no tuvo tiempo de reaccionar cuando una mano morena la tomó del cuello y la alzó en el aire, ella gruñó intentando zafarse golpeando su puño contra su brazo, sin embargo la mujer parecía no inmutarse.
¿Qué era lo que le daban de comer a estás criaturas?
Catra con el cabello y el pelaje mojado se acercó con sigilo golpeando su nuca con una fuerza considerable, la mujer cayó en el suelo soltando a Annie de golpe, está se tomó el cuello intentando respirar, maldita sea vio toda su vida pasar en un parpadeo.
—¿Estás bien?— Catra le cuestionó ayudándola a ponerse de pie.
—Los golpes son parte de mi día a día.— Annie jadeo por aire al contestar, mirando a la mujer en el suelo. -- Supongo que la llevaremos.
—Supones bien. Vamos antes de que quizás se preocupen por nosotras.
Annie hizo una leve mueca y tomo el hombro de la chica con pelaje, se sentía suave por debajo de su palma algo callosa, los ojos bicolor de la niña la miraron sobre el hombro, había una extraña capa en su reflejo entre querer apartarse y presionar más sobre el reconfortante toque.
—Una vez mi padre me dijo; "No importa que tengas al mundo de enemigo, porque aunque todo el mundo te odie, yo que soy tu padre y siempre te amare"...— Annie ladeó la cabeza y un mechón de cabello cayó cubriendo uno de sus ojos.— Sea lo que sea que pasó entre tú y Adora, no voy a meterme, pero siento que la forma en como te mira es la misma mirada que mi padre me dió con preocupación antes de enviarme a la guerra. Las decisiones que tomamos, las que elegimos por encima del odio, la pérdida o el deber nos acompañarán toda la vida. Tienes que decidir ahora más que nadie, que es lo que harás o lo perderás todo.
Lo irónico de aconsejar a la gente, es que esperas que tomen las palabras que tú también estás ignorando.
Catra apretó la mandíbula con enojo, la chica no se tomaba los buenos consejos con amabilidad.
—Estoy segura que aún no has afrontado los tuyos, ¿Por qué es que estabas en ese cristal? ¿Y porque parece que no soy la única a la que no quieren cerca?.— Catra se burló de su intento de ser amable. — No necesito que una desconocida venga a decirme lo que ya sé.
—¡No lo sabes!— Annie se estaba calentando un poco. Enojada por qué Catra tenía una oportunidad con la persona que quería y ella no ha podido ver de nuevo ese cariño en los ojos de Mikasa, como lo ha visto en los de Adora. — Tienes una oportunidad con una chica increíble, deja de temerle a las consecuencias y disfruta la forma en cómo cuida de tí.
Annie dió media vuelta y se alejó entre los pasillos desconocidos. Maldita imprudencia de mierda que tenía esa mujer, recargo las manos en su cabeza y soltó un suave gruñido fastidiada, todo esto estaba por encima de sus emociones. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se dejó caer en el callejón, el silencio en el lugar le dió a entender que todo estaba en orden o como en ese lugar le puedan llamar al orden. Solo entonces se percató que tenía la ropa mojada y se acurrucó en su propio cuerpo, suspirando ante el escalofrío, estuvo encerrada por quién sabe cuánto tiempo en un maldito congelador pero aún odiaba esa sensación en su piel.
—Dioses, por fin te encontré...— Alzó la mirada para ver a una preocupada azabache que la escaneó de pies a cabeza con rapidez. — ¿Estás bien? ¿Dónde está Catra? Estás empapada y lastimada. — Sus ojos grises reflejaban terror al ver marcas en su cuello, la mujer más alta pasó los pulgares por la zona roja, e instintivamente la acercó posando su mano en su cintura, Annie la observó desde arriba su cuerpo se tenso ante el contacto íntimo de parte de la más alta.— Vamos, busquemos a Catra y regresemos con los demás.— Sus mejillas se sonrojaron cuando le indicó a Annie que tenía que quitarse su playera para no enfermarse. La rubia lo hizo automáticamente viendo con cariño que Mikasa se daba la vuelta para darle su espacio.
Y entonces la azabache hizo algo que sorprendió por completo a la más baja, se quitó su chaqueta de la legión a espaldas a ella y se la pasó por el hombro, Annie aventó su playera mojada al suelo y se puso la prenda que olía tanto a ella. Mikasa se dió la vuelta quitando su bufanda en el proceso, dejándola caer en el cuello de la más pequeña, dándole unas vueltas perfectas antes de acomodarla bien y Annie sintió su corazón latir con fuerza, experimentando un revoltijo en su pecho y vientre, tan cálido que quitó cualquier malestar que tuviera antes.
Se rió levemente mirando fijamente a Mikasa.
—¿Recuerdas que estuve en un cristal?¿No?.— La azabache se sonrojo tanto que intentó apartar las manos de su cuerpo. — Pero te lo agradezco, eres muy linda.
Mikasa se aclaró la garganta y miró a otro lado buscando una forma de salir. Se alejó permitiendo que Annie posará su nariz en la bufanda y aspiró su olor, era lo más feliz que se había sentido desde que su padre le dijo esas palabras aquella vez y todo a causa de un enemigo, aunque ahora no sabía si podría decirle así, no cuando la hacía sentir de ese modo.
...
Catra miró sus manos por debajo de la manta que Perfuma a pesar de no agradarle le había dado. Las palabras de Annie golpeando en su mente una y otra vez en repetición, sintiéndose rara recordando que ella junto a Mikasa la habían sacado del lugar, y como Adora la abrazó con fuerza aún cuando estaba empapada de pies a cabeza. En cámara lenta divisó ante ella todos los pecados que cargaba y todo el dolor que provocó y sin embargo, no podía actuar como si eso le afectará, tenía que seguir siendo la misma Catra arrogante que todo el mundo conocía.
No la Catra que Adora conocía.
—Supe que Scorpia les aventó un tanque.— Catra se acercó de manera burlesca a Perfuma que estaba meditando encima de una caja de refacciones.
—Ella me reconoció.— Perfuma hizo un gesto de fastidio antes de abrir los ojos. — Mi amiga aún está dentro de ella, yo lo sé.
Catra se removió incómoda y se sentó a su lado dejando salir un suspiro dijo.
—Me alegró que tenga a alguien como tú.— Si, quería ser la misma Catra arrogante que conocían pero parte de ella nunca dejará de ser la Catra que Adora conocía. Pero realmente ¿Quien parte de ella aún está preparada para convivir con los demás? Todo este tiempo intentando mantenerse separada de las personas por miedo, le ha traído facturas muy caras.
—A veces es difícil expandir tu corazón...—Perfuma la tomó de los hombros y miró por encima de uno de ellos, Catra siguió su mirada, solo para ver a Adora junto a Mikasa caminar y hablando cómodamente entre ellas un poco risueñas. Las pupilas de Catra se dilataron al ver a la rubia. — Pero vale la pena intentarlo. — Catra le regreso la mirada un poco culpable y Perfuma la abrazo con una sonrisa. — Podemos también meditar para superar tus problemas de irá y abandono.
Catra se hizo para atrás poniendo las manos en los hombros de la chica alta.
—Iremos lento.
De alguna forma se tenía que empezar. Todo era mucho más sencillo cuando era la villana, pero era mucho más doloroso estar tan sola, o pensar que lo estaba.
En medio de un suspiro se apartó de Perfuma y camino mirando sus pies con nerviosismo, la chica a la que buscaba se encontraba sentada en una silla amarrando sus agujetas gastadas, la bufanda roja, junto al conjunto café se veía increíblemente bien en ella, curiosamente combinaba con sus rizos rubios que golpeaban su rostro tan diferente al rostro casi estúpido de Adora.
—Hey...— Catra se acomodo a un lado y casi enseguida Melog se acurrucó en sus piernas, sus ojos bicolor se dirigieron a los ojos azules ámbar de la más baja.— Lamento lo de hace rato.
—No pareces de las personas que se lamentan. — Annie sonrió de costado, haciendo rabiar a la castaña, está golpeó su palma contra el brazo de la chica. — Está bien, me metía en cosas que no me importaban.
—Quizás tengas un poco de razón...— Sus ojos fueron directamente a Adora que acomodaba a diestra y siniestra a los presentes, como toda una líder.— Aún no me acostumbro que mi mejor amiga sea la elegida.
Annie poso su vista en el mismo lugar, y admiro a ambas mujeres. Adora parecía mucho más joven de lo que realmente era, pero sabía moverse entre las personas, sus amigos confiaban en ella sin dudarlo, confiaban en que la chica los podía llevar a la victoria, pero ¿Ella estaba confiada en que podía? Porque por encima de todo, Adora era tan humana como cualquiera de los presentes, era un ser que buscaba la paz pero que perdió con la misma intensidad que quería ganar. Inevitablemente miro a dónde Mikasa se encontraba hablando con Armin, sin su chamarra se veía mucho más fuerte, la playera blanca normalmente planchada estaba hecha jirones y desde su distancia noto que tenía tres botones desabrochados de la parte del cuello y las mangas acomodadas por encima de los codos, estaba tensa con el mínimo detalle que Armin le estaba dando y de vez en cuando miraba a Eren que jugaba un poco con la menor del grupo, una chica pequeña de cabellos azules que todos conocían como Frosta. Entre el silencio notó que Adora no era tan diferente a Mikasa.
—A veces las personas necesitan confiar en la gente, sea buena o mala, sea real o falso. La elegida, la chica que vale por cien soldados, la mujer que intentó arrebatarle todo o la que intentó destruir el universo, siguen siendo un complemento.— Annie dijo por fin antes de ponerse de pie y poner las manos detrás de la espalda.— Y no importa que tan lejos la sientas, Adora siempre será tu amiga.
Catra miró a Annie, esa palabras viniendo de ella brillaron en el recuerdo justo en el momento que Adora dijo lo mismo, con su voz de niña de ocho años que tenía una cicatriz en su mejilla a causa de su arrebato, ahora ya más mayor igual la tenía pero menos marcada, casi como un recuerdo de lo que eran y de lo que se pueden convertir.
—Ahora lo sé.
...
— ¿Entonces necesitas acercarte a la nave?— Adora cuestiono a una eufórica Entrapta que con ayuda de Hange se extendía con dispositivo en mano para agarrar mejor señal.
—Necesitamos. — Corrigió pensativa pasando una mano por el cabello castaño de la más alta. — Hange es mi malvado compinche.
—Yo me consideró más bien, una compañera pero gracias supongo.
— De nada.
Hange ya tenía bastante claro el comportamiento de Entrapta, ya que antes de ser una especialista en Titanes, estudio casos similares y una parte de ella que no quiere reconocer, tal vez sea igual que Entrapta. Eso tiene mucho sentido al verlas juntas, eran como la otra mitad de la otra, pues no había Pinky sin Cerebro, no hay un Scooby Doo sin Shaggy. Le gustaba lo que encontró aquí aunque estuviera al borde del colapso.
—La señal es más fuerte en el lugar.— Hange habló una vez que noto que Entrapta se había distraído con una pieza de la nave de She-Ra.— Si encontramos el mando principal estoy segura que podremos detener de una vez por todas los Chip's.— La castaña se acomodo el parche que se había bajado a causa del sudor. Limpió su gafas y se las volvió a poner. — Prometo cuidar de ella.
—No conoces como pelean los hombres de Prime. — Adora notoriamente sonaba preocupada. — Es peligroso que vayan solo ustedes dos.
Entrapta se acercó de golpe a la cara de Adora, mirándola a los ojos detalladamente, la rubia se espantó un poco por él arrebató, pero espero cualquier cosa que podría salir de los labios de la chica del cabello morado.
—Llevaremos a la niña linda de allá.— Señaló dónde estaba Mikasa, dentro de una tienda de campaña, estaba sin su camisa y la mitad de su espalda se podía ver. — Ella podrá cuidarnos, es casi tan Masisa como tú.
Hange se rió tan fuerte que los presentes la miraron confundidos, pestaño viendo el sonrojo de Adora tan incandescente que jugaba con su piel blanca, pasó un brazo por los hombros de Entrapta y la arrastró fuera de la chica.
—Llevaremos a Levi y al animal parlante.
—Se llama Swiftwind.
—Ese.
La mayor le sonrió contenta antes de correr a Levi que comía una manzana junto al caballo de Adora, era un poco extraño ver eso, pero adorable al mismo tiempo. Teniendo en cuenta que al capitán le encantan los caballos.
Adora dejó salir un suspiro cansada y poniéndose derecha se acercó a la pequeña tienda de campaña que le había proporcionado a Mikasa para dormir esa noche, a medida que se acercaba, notó que la chica se había puesta una de sus playeras de manga larga y pantalones de charal color cafés, un poco menos ajustados que su conjunto militar. Hizo sonar la tela de la carpa para darle a entender su presencia, Mikasa se volteo con brazos cruzados. Era sorprendente ver qué aparte de a ella misma, a la pelinegra se le veía bastante bien el conjunto. La rubia dejó caer su peso en la pequeña colchoneta y la miró desde su posición.
—¿Crees que podremos con esto?
A Mikasa le pareció raro que ella le preguntará eso, pero analizando su gesto cansado, las ojeras bajo sus ojos claros y claramente el estrés que estaba sufriendo. Razonó que fue una pregunta a un desconocido, la azabache no tendría que decepcionarse de ella como lo harían sus amigos, y el peso de las decisiones claramente estaban consumiendo su alma.
La mujer de ojos grises llevo una mano a su cabello corto, arrastrando mechones negros fuera de sus ojos, dejando a la vista una mirada calmada y compresiva.
—Siento que eventualmente sin nosotros, ustedes lo hubieran logrado de todas formas...— Se agachó enfrente de ella posando una mano en su hombro con delicadeza.— Cuando tienes a una familia como la tuya, no hay poder humano que te impida no lograr lo que quieras, lo que quieren. Aparte si te soy sincera ese tal Prime no puede verlo todo, no podrá ver de dónde vendrá el golpe que lo destrozara.
Mikasa intentó darle una sonrisa que parecía más una mueca extraña, a no estar acostumbrada a esos tipos de gestos parecía mecánico, sin embargo a Adora le bastó para aplastarla entre sus brazos dejando caer la cabeza en su hombro cubierto por la fina tela blanca, dejó que su mente y cuerpo se relajara en una pequeña risa, permitiendo que la desconocida la sostuviera con sus firmes brazos, era tan extraño y más fácil dejarse llevar por ese pequeño lapso de paz y tranquilidad con alguien que acaba de conocer hace una semana, que con alguien que lleva conociendo toda su vida.
(...)
Si a Annie alguna vez le hubieran afirmado la existencia de la magia, estaba segura que por encima del ruido de esa estupidez, su risa opacaría cualquier pensamiento parecido. Pero ciertamente ahora que están montadas en una superficie de tierra flotante lo único que puede pensar es que no sabía que le tenía tanto miedo a las alturas, venga, ella era un titán de catorce metros y con el equipo tridimensional podría sentir que tocaba el cielo, pero literalmente aquí si está tocando el cielo y esa maldita nube a su costado tiene forma de una posible muerte. Y no ayudaba que fuera de noche, pues se sentía menos segura, aunque el paisaje se veía impresionante, no era suficiente.
Dio un rápido vistazo a su alrededor solo para notar que ella no era la única. Eren molestaba a Armin que parecía más blanco de lo normal y como no, Mikasa regañandolo desde el borde de la superficie enganchada de los ganchos de su equipo, no sabía que le decía a Eren desde la distancia, sin embargo noto los ojos enojados del chico de cabellos castaños. Ymir abrazaba protectoramente a Historia que desde su distancia se notaba que estaba temblando de pies a cabeza, por lo menos no era la única que la estaba pasando mal.
Cerró los ojos y se llevó una mano a su cien para quitarse esa sensación de estar a kilómetros por encima del suelo. Minutos después se escuchó el sonido de un zumbido que cortó el aire y unos pequeños pasos que hicieron que las conversaciones alrededor se apagarán en cámara lenta, entre desconcierto alzó la mirada justo a tiempo de ser envuelta en un abrazo cariñoso, tan cariñoso como esa persona puede darlo.
—¿Estás bien?— Mikasa cuestionó por encima del ruido del aire golpeando la falta de gravedad.
—Odio las alturas. — Annie tembló en el pecho de Mikasa.
La azabache no pudo evitar reír, su cuerpo vibró por el pequeño gestó, lo que causó que Annie pensará que era lo más adorable que existía.
—No puedo creerte, eres un titán de catorce metros.
Esas palabras que sonaban tan normales en los labios de la azabache, le pasó una mala jugada a la menor, se aferró sin darse cuenta al dorso de Mikasa, los recuerdos fluyendo vivamente en su mente, la forma en cómo tuvo que hacer lo que hizo sin importar el costo, sin importar que la promesas que una vez hizo estarían rotas. Y casi le dolió pasar por encima del compañerismo que compartió con la azabache en su tiempo como recluta. No hubo un momento en esos años de entrenamiento en donde no se le pasara por la cabeza que estaba cometiendo un error, pero seguía aferrándose a la idea de que estaba haciendo lo correcto, que su pueblo, su padre estaba por encima de lo que comenzaba a sentir por la chica en esa instancia, muy por encima de su propio deseo. Sin embargo era un poco egoísta pues permitió dejarla entrar, conocer su parte noble, la herida, la tierna y la cariñosa. Aunque hasta el momento ninguna de las dos ha cruzado la línea de esa retorcida amistad que tuvieron en esos días.
Y ahora en un mundo diferente, con personas que han cometido casi los mismos errores que ella, se pregunta si alguna vez será perdonada, si es que este gesto de la azabache es solo por pena o por algo más.
—¿Estamos dejando el pasado atrás?— Se atrevió a preguntar lentamente, el palpitar de su corazón se unió con el de la ojigris.
Sintió su cuerpo tensarse más no se apartó del abrazo, Annie no lo hubiera permitido de todas formas, se aferró a esa pequeña muestra de cariño.
—Quisiste llevarte a la persona más importante en mi vida...— La mandíbula de Mikasa se tensó sobre el pelo de Annie, su respiración irregular, sin embargo el abrazo no se apretó, se mantuvo amable.— Me cuesta olvidar, es lo que más prevalece en mí, quizás una vez que regresamos a nuestro mundo no pueda mirarte a la cara como ahora.
Annie entendió que le costaba trabajo manejar su ideas, pero necesitaba escuchar las palabras salir de los labios de la chica que la acompañó en ese encierre frío.
—¿Alguna vez seré perdonada?
El mundo se detuvo ante la pregunta, ante algo que no estaba en manos de ninguna de las dos, solo del tiempo, el tiempo que suele ser una perra desgraciada y ese mismo tiempo decidió por ellas en ese momento, cuando la tierra flotante se detuvo uniéndose como una pieza de rompecabeza al borde de un reino completamente diferente a la que ambas vieron alguna vez.
—Lo dejaremos para después.
Mikasa dijo rotundamente antes de soltarse del abrazo pero se mantuvo al lado de Annie que se permito respirar después de la tensión acumulada. Las dos mujeres apreciaron el reino de Mystacor, una pasada para cualquiera, un deleite para un artista de la edad media. Su estructura era mucho más grande que el castillo de la familia Reiss, con paredes moradas de una tonalidad oscura a falta del sol, la puerta gruesa hecha de un material que no era reconocible ante sus ojos, estaba rodeada de una vasta naturaleza con diferentes plantas que parecían tener vida propia. Es fantásticamente aterrador.
—Hey...— Catra llamó en voz baja, desde su posición codo a codo con Adora.— Vamos, si se quedan los verán.
Los soldados y la reina, ya estaban acostumbrados al sigilo, sin mucho esfuerzo se encontraron con los demás, la mujer del atuendo rojo, rodó los ojos debajo de la máscara cuando sin querer Armin piso su traje, Eren lo acercó a su cuerpo en un pequeño gestó protector, Armin se sonrojó un poco e Ymir casi se burla de los chicos si no fuera por qué Historia tapo su boca, justo a tiempo para que el amigo peludo de Catra los envolviera en magia haciéndolos invisible. Una mujer de rasgos curiosos y con ojos verdes sin pupila se acercó para revisar el lugar, al no ver nada se alejó a paso lento, fuera de sus vistas.
Adora alzó la mano e hizo una círculo para posteriormente indicar a la puerta; 'Manténgase juntos, entraremos.'
Los que entendieron asintieron y los que no, siguieron a los demás como patos persiguiendo a su mamá pato. Se veían un poco graciosos amontonados entre sí.
Dentro del castillo mágico, el color morado golpeó las paredes envueltas en un profundo silencio, a pesar de la poca iluminación los chicos se las ingeniaron para poder ver con mayor claridad. Puede que los chicos del otro universo no fueran seres mágicos con habilidades peculiares, pero tenían genes compuestos por un gusano de siglos, pero aún así parecían un poco perdidos mientras todos caminaban paso a pasito por los aterradores pasillos.
—Este lugar me da escalofríos.—Historia no pudo evitar comentar, Armin le dió la razón e Ymir tomó su mano.
—Tuvo mejores días.— Glimmer le contestó, sus ojos recorrieron el lugar con un brillo de tristeza. — Era más eufórico, se hacían ceremonias en honor a la unión de los planetas, ellos nos regalaban su magia y nosotros la tomábamos con gusto.
Giraron en un pasillo tan angosto que todos tuvieron que ponerse en fila, era como ver el baile de la conga en una versión más apretada. Los chicos actuaron con normalidad, no es como si en el caso de Annie estuviera tocando sus pechos en la espalda baja de Mikasa, o en el caso de Catra que su mano estaba atrapada en la curva del trasero de Adora, ni muchos menos que Armin podía sentir el compañero de Eren en lugares en dónde por el momento no sería buen idea sentir. Así que la cosa se puso un poco incómoda. Cuando por fin pudieron salir de eso, automáticamente se alejaron como si fueran una plaga.
—¿A ustedes qué les pasa?— Ymir le preguntó a Catra que estaba más cerca de ella, y había saltado de estar al lado de Adora a rodear su cola en el brazo de Annie.
La castaña se aclaró la garganta alzando las orejas cuando escuchó pasos, miró a Annie que ladeó la cabeza captando lo mismo. Mikasa alzó la mirada del suelo al escuchar el chasquido de dedos y se acercó a Adora confundida. Los ojos de la mujer se dirigieron al final del pasillo donde un hombre con barba negra caminaba jugando con sus manos, Melog enseguida los cubrió, justo a tiempo para que los ojos verdes del hombre los miraran sin hacerlo realmente. Glimmer se tensó en su lugar y Bow dejó caer su mano en su hombro.
—Padre. — Ella susurró y parpadeó para evitar derramar sus lágrimas.
Después de todo este tiempo pensando que él estaba muerto, ahora verlo en ese estado, no hace más que hacer doler su corazón. Bow a su lado la tomó en un abrazo silencioso y la chica se quedó mirando fijamente al hombre, que por el momento no era su padre, ella apretó los puños. Lo traerá de vuelta, como a toda su población. El hombre entrecerró los ojos pero terminó retomando su camino.
Todos soltaron un suspiro colectivo de alivió.
...
—Alto ahí niña.— Levi tomó de la camisa a Entrapta, que posó sus ojos en el cadete desde abajo, confundida. El comandante se sintió extraño al ver a alguien mucho más bajo que el.— Vas a hacer que te maten, debemos ser precavidos si queremos ¿Señal?— Está vez se dirigió a Hangi que apuntaba con la tablet los lugares donde podría detectar la señal.
—- Sip, eso mero.
Levi rodó los ojos antes la explicación tan vaga. Se cruzó de brazos y estuvo atento a cualquier movimiento a su alrededor, las dos científicas parecen demasiado felices con su misión como para prestar la mínima atención a su seguridad.
—- Esto no me da buena espina.---- El caballo le habló a Levi, que aún no se acostumbrara a ese maldito hecho, pero de igual manera le prestó su atención. --- Todo parece muy tranquilo.
Levi frunció el ceño y antes de que pudiera saber lo que pasaba, escuchó el grito de Entrapta un poco alejada de ellos. ¿Cómo fue que se movió tan rápido? ¿Y donde estaba Hange? Ambos miraron, lo que hizo asustar a la mujer y notaron a un sujeto enorme con un peinado ridículo hacia atrás, la piel completamente blanca con toques verdes y unos ojos del mismo color que brillaban vivamente como linterna.
—- Hordak.---- Entrapta cuestiono con una emoción en su voz, muy diferente a la de loca por los experimentos que compartía con Hange.
El tipo parecía reconocer el nombre, pues cambió el gesto serio en su rostro por unos vagos segundos, lo suficiente para que Entrapta se levantara de golpe y hablara con el.
—- Soy yo, Entrapta ¿Me recuerdas?
Hordak balbuceo unas palabras que ninguno de los dos alcanzó a escuchar, no obstante emocionó a la mujer que se acercó más a él. En sus ojos había una familiaridad tan humana que por un momento Levi se cuestionó qué clase de relación tenían estos dos. Antes de que siguieran hablando. El caballo parlante tomó su playera con sus dientes y la alejó de Hordak. Levi lo siguió y segundos después Hange los siguió, Escuchando las palabras que le dedicaba la chica al hombre;
"Y recuerda, tus imperfecciones son hermosas."
Esas palabras hicieron que sus ojos claros se dirigieran a Hange que le sonrio de costado, y aunque no conocía a Hordak, por un segundo, Levi vio una extraña similitud entre los cuatro. Fue tan fuerte que la expresión de reconocimiento en el suave rostro de Hange lo hizo extrañamente feliz.
—- ¿Lo conseguiste?---- Levi le cuestiono a la mujer de lentes.
—- Siempre lo consigo enano, siempre.
Y solo por esta vez pasó el apodo, aunque si quería golpearla la frente solo un poquito.
...
—- Así que aquí estamos.---- Shadow Weaver mencionó, una vez que todos se pusieron enfrente de una pared particularmente bien diseñada.---- Glimmer, ven aquí. Necesito que me ayudes con el hechizo de señado.
Glimmer juntó las cejas acercándose a la hechicera.
—-No lo conozco..---- La reina contestó.
—- Solo observa mis gestos y copialos.
A pesar de la duda, Glimmer se acomodo a su lado y observó lo que la hechicera hacía. Tomó dos intentos pero una vez que la compuerta bajó, todos se pusieron tenso ante la cantidad de ruido que hizo el movimiento.
—- Cuánta sutileza.--- Ymir comentó.
Y curiosamente todos los presentes le dieron la razón, lo que la hizo sonreír y posar una suave sonrisa de orgullo en el rostro de Historia.
Con una respiración casi colectiva los once se adentraron, por el pasadizo secreto que se cerró tras sus espaldas. Era oscuro a comparación de los pasillos iluminados de Mystacor, sin embargo Glimmer hizo un círculo de Luz con las manos y lo dispersó por encima de sus cabezas. Una vez que hubo la suficiente luz, lo primero que notaron fueron el diseño grabado en las paredes, que contaba la historia del corazón de Etheria y la profecía de She ra. En cada paso que daban, las preguntas de los soldados eran respondidas por Adora y lo que ella no supiera era complementado por Shadow Weaver.
—- Tu dijiste que no era tan lista.---- Annie molesto a Catra, que caminaba a su lado. Ya que Mikasa y Adora habían tomado la delantera cuando Adora comento algo de la historia que llamó particularmente la atención de Mikasa.
Catra le sonrió,
—- Bueno, yo no sabía que a Mikasa le gustara la historia.--- Annie se sonrojo, pues ella tampoco. La risa de Catra hizo eco en el reducido espacio y no pudo evitar regocijarse de su vergüenza, ---- Aww ternurita.
—- Jodete.
Catra alzo las manos de manera inocente, e iba a decir algo más, si no fuera por el chasquido de algo y cuando ambas miraron en dirección al sonido. Mikasa y Adora fueron envueltas en fuego, ni siquiera hubo duda cuando las dos se aventaron para sacarlas del confinamiento peligroso. La primera en regresar fue Adora con Catra, la segunda termino con su cuerpo encima del de Adora y jadeaba en busca de aire. Adora la miro desde el suelo, sus ojos azules brillaron, cuando entendio el gesto que Catra había hecho por ella.
—- ¿Tu...?---- Catra la observó sin entender. Entonces Adora sonrió y alzó una ceja, y Catra nunca admitiría en voz alta que eso le pareció tan sexy.---- ¿Saltaste al fuego por mi?
Catra se sonrojo mientras que Adora se reía en su cara. Y mientras se bajaba de ella, todos notaron lo desanimada que parecía. Antes de que cualquiera pudiera comentar, se escuchó un segundo golpe y todos miraron hacia el sonido, lo que vieron hizo que Historia e Ymir se echaran a reír tan fuerte que una vez que Adora y Catra salieron del Shock, también lo hicieran.
Justo en el suelo, Mikasa y Annie se encontraban en una posición súper incómoda, con Annie encima de Mikasa con la cara enterrada entre sus pechos y las manos posadas en sus cintura ¿Como terminaron en esa posición? quien sabe. Lo único que se ve, es que Annie parece bastante cómoda y aun en la distancia, se notaba que sus orejas estaban de un color carmesí muy similar al tono de un volcán.
—- No comentó nada, si tu no dices nada.---- Mikasa le susurro suavemente, para que solo ella oyera, dándole un poquito de soltura.
—- Hecho.
Annie se puso de pie tan rápido, que terminó dándole un golpe en el estómago a Mikasa, que jadeo un poco pero pretendió que era una tos.
—- ¿Qué son esos símbolos en el suelo?---- Armin cuestionó, después de lanzarle una mirada a Mikasa.
—- Son runas.---- Shadow Weaver le respondio.---- Son una medida de protección. Crean ilusiones de fuego, pero otras crean fuego real, así que miren por donde pisan.
Una vez que la fiesta de la homosexualida se dejó en el suelo, los chicos se adentraron por el gran campo de fuego, falso por suerte. A otra cosa desconodida que no tenian, ni la más minima idea de lo que traeria consigo.
"Debemos ser fuertes y debemos ser valientes. Debemos encontrar cada pizca de fuerza que tengamos y nunca dejarla ir..."
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