Capítulo 5- Misiones y discusiones - Parte ll
Al día siguiente, todo ocurrió de manera tranquila, los tres iban caminando en silencio, Nezha había decidido que no pelearía con el mono hasta que culminara la misión, no quería comenzar el día siendo un saco de tierra.
No habían caminado mucho cuando llegaron al refugio de la comadreja, no pasó mucho para que el ente se hiciera presente y empezara a atacarlos con desespero, pues en esa área ya no era intangible.
En cierto momento el azabache lo atacó de frente, desobedeciendo nuevamente al mono, la comadreja aprovechó la oportunidad y le lanzó un ataque elemental de hielo.
Wukong tomó por sorpresa a la comadreja, acabándola de una vez por todas, Ao Bing por su parte, fue a ayudar a su amigo.
- ¡Nezha!, ¿te encuentras bien?, ¡Nezha! – decía el peli-azul al azabache, el cual no respondía.
Nezha se encontraba desorientado, el golpe le había dado de lleno y sentía su cuerpo muy pesado; estaba arrodillado en el pastizal, solo era capaz de escuchar murmullos, apenas aludidles para sus oídos.
Sentía que unos brazos lo envolvían, eran fríos; miró arriba y con dificultad pudo ver el rostro borroso de Bing, al parecer el peli-azul lo estaba abrazando.
Sonrió levemente, por el momento no le interesaba lo demás, no importaba que empezara a tener frío, solo quería que su amor platónico lo siguiera abrazando, por lo que cerró los ojos para descansar...
Al terminar la pelea, Wukong había ido a inspeccionar a Nezha, no negaría que el demonio era realmente molesto, pero tampoco lo quería muerto, con cuidado se acercó para analizarlo.
-Su cuerpo está débil y comienza a enfriarse, no es grave; solo asegúrate de que no pierda más calor. – Dijo el Rey Mono.
Ao Bing decidió cargar a Nezha, no podían quedarse, el lugar no era seguro. Así que ambos comenzaron la marcha de regreso a la aldea, lo cual les tomaría un par de días. El peli-azul se sentía culpable, si hubiera hablado con Nezha antes no habría pasado nada de esto.
-Wukong-sama su temperatura está bajando, ¿no tiene algo con lo que pueda cubrirlo?, - preguntó Ao Bing, justamente el día que no había llevado su capa la necesitaba con urgencia.
Sun Wukong se detuvo y se retiró la capa roja de su armadura, era lo único que tenía a la mano.
-No me llames con tanta formalidad, soy tu superior no Buda, -habló el Rey Mono mientras le entregaba la capa. Le gustaba cuando los demás le reconocían y respetaban, después de todo era "El gran sabio tan grande como el cielo"; sin embargo, el dragón llevaba las cosas a otro nivel, escuchar tanto respeto de alguien que no fuera Liuer se sentía raro.
-Se lo agradezco, y mis más sinceras disculpas Wukong-san -dijo el dragón para después envolver a su amigo.
Pero conforme pasaba el tiempo, no había mejoría, fue entonces cuando Wukong descubrió el problema. Ao Bing era un dragón de hielo, capaz de controlar el agua y el viento; en pocas palabras, un reptil frío, lo único que estaba haciendo era enfriar más el cuerpo de Nezha.
Suspiró, parece que tendría que hacerlo él, de lo contrario la salud del demonio empeoraría. Se dio la vuelta para tomar a Nezha entre sus brazos y continuar caminando.
-No es tan malo – se dijo Wukong mentalmente, sería como cuando llevaba a Liuer en su espalda, solo que esta vez sería de frente y con un Liuer más grande.
Ao Bing no necesitaba explicaciones, ya sabía cuál era el problema, así que solo se limitó a seguir caminando.
El cuerpo del azabache estaba muy frío incluso con la capa que lo envolvía, por lo que el Rey Mono decidió quitarse su armadura para acelerar el proceso, no quería lidiar con un demonio enfermo.
El azabache tenía el cuerpo entumecido a causa del frío, pero prefería eso antes que separarse de Bing, por fin había tenido un pequeño avance en su plan y no quería echarlo a perded.
Pero para su sorpresa, la manta comenzaba a calentarse poco a poco al igual que su cuerpo; ¿Bing podía cambiar su temperatura a voluntad?, no lo sabía, pero tampoco le importaba en ese momento, solo quería disfrutar del momento y descansar.
Sun Wukong sintió que algo se movía, bajó su vista al azabache, al parecer solo fue un movimiento involuntario; Nezha se encontraba profundamente dormido.
Continuaron caminando el resto del día, y para no atrasarse, cuando comían lo hacían en el camino, por donde estaban era normal encontrar árboles frutales. Para el Rey Mono esto no era un problema, simplemente usaba su cola para cargar al azabache, como sustituto de la mano que usaba para comer.
Al caer la noche, el dúo acampó alrededor de unos árboles, Ao Bing se recostó en uno de los árboles, y Sun Wukong hizo lo mismo, solo que con más cuidado; Nezha no había movido ni un musculo en el resto del día.
El Rey Mono estaba pensando qué hacer, bajar a Nezha o dormirse con él en su regazo, sea lo que fuera a hacer tenía que hacerlo con cuidado, no quería despertarlo; ya había tenido suficiente por un día y no iba a soportar al azabache el resto de la noche. Al fin se decidió por bajarlo y recargarlo en el tronco de un árbol.
Pero tan pronto como despegó una mano sintió que Nezha comenzaba a moverse. El menor se acomodó un poco y se acurrucó mejor en su pecho, recargando su cabeza en su pelaje rojizo.
Wukong suspiró levemente, parece que tendría que escoger la segunda opción; se acostó en el pastizal con cuidado y se recargó en un tronco con el menor en su regazo.
«¿Cómo había terminado en esta situación?»
Después de despertar de 500 años de cautiverio, y pasar una pequeña aventura con el pequeño monje y el cerdo; había decidido irse al monte que le mencionó a Liuer, en ese lugar siempre es primavera y los duraznos son del tamaño de una sandía. Sin embargo, solo duró un par de días, el lugar era muy tranquilo, tal vez demasiado, no había nada que hacer, así que decidió darle una pequeña visita a Liuer.
Era obvio que el niño estaba más que emocionado, le sorprendió un poco enterarse que el demonio cerdo acompañaba al monje en sus viajes, pero no le dio importancia. Desde entonces su rutina era la misma, patrullar las aldeas cercanas y visitar de vez en cuando al grupo de Liuer para asegurarse de que estuvieran bien.
Continuó así unas semanas hasta que fue llamado por el Palacio Celestial, tomando en cuenta todos los problemas que tenía con el Palacio probablemente no sería nada bueno.
Por lo que le sorprendió cuando el Emperador en persona le pidió que regresara a su antiguo puesto, no pensaba aceptar la oferta; pero para su mala fortuna, la noticia había llegado a los oídos de Liuer gracias al cerdo. El niño estaba tan ilusionado que no tuvo la voluntad para decirle que no, así que después de golpear al cerdo entrometido, tuvo que aceptar el puesto.
Sin embargo, puso sus condiciones, si bien seguiría siendo el líder de los ejércitos, sería completamente independiente del Emperador; en otras palabras, sería un aliado del Palacio y no un simple y manipulable lacayo.
Después de eso la hija del general y el descendiente del Rey Dragón lo habían atacado. Y días más tarde el Palacio Celestial le asignó una nueva misión, donde casualmente se reencontró con el demonio y el dragón, sospechaba que el Palacio tenía algo que ver con la "coincidencia"; así que le recalcó al Emperador de lo que era capaz de hacer si lo provocaba.
Era una pequeña amenaza, solo por si acaso, no quería tener problemas con Buda tan pronto...
Ahora volvía a la actualidad, la luna ya estaba en su punto más alto; miró al cielo por última vez para después cerrar los ojos y dormir.
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