Capítulo 31 - Efectos del alcohol - Parte l
Nezha caminaba por las orillas del bosque en su forma adolescente, hoy tendría la misión que se supone debió hacer días atrás. Estaba un poco pensativo, y el responsable de todo era un mono de pelo rojizo; no sabía que era lo mejor, ¿primero debería convertirse en alguien cercano a Wukong?, ¿algo así como un mejor amigo?, o ¿simplemente decirle lo que sentía y esperar que lo corresponda?
Volvió a suspirar, las probabilidades de que pasara lo último eran nulas, el mono ni siquiera lo consideraba un amigo... ¿o sí?
Tuvo que dejar bruscamente sus pensamientos, ya había llegado al punto de encuentro, y como era de esperarse, el mono ya estaba ahí; antes de conocerlo pensaba que llegaba temprano solo para mantener su imagen de "Guerrero Celestial", pero ahora que lo pensaba mejor, sospechaba que era para librarse de Mei, rió mentalmente, pero luego se sintió un poco mal, la mona conocía a Wukong desde hace mucho, y aun así el mono no dudó en rechazarla; y ¿si a él le pasaba lo mismo?
Alzó la vista para mirar al mayor, el cual estaba recargado en una de las ramas más altas del roble, parecía estar perdido en sus pensamientos, frunció un poco el ceño sintiéndose frustrado, si el mono no hubiera cumplido su apuesta de enamorarlo en tres días nada de esto le estaría pasando; -todo es tu culpa, -pensó.
- ¿Tienes algo que decir?, -preguntó el Rey Mono.
El azabache palideció un poco, ¿el mono tenía la habilidad de escuchar los pensamientos? -E-Es un bonito día ¿no?, -contestó con una sonrisa nerviosa.
-Supongo.
Nezha lo pensó un poco, tal vez si solo comienza una conversación el ambiente le haga el resto del trabajo; se aclaró un poco la garganta para hablar, sin embargo, no se le ocurría nada decente, -el sol es cálido, -dijo sin pensar.
Sun Wukong alzó una ceja, -está nublado.
El menor se palmeó la cara mentalmente, si no estuviera tan distraído le hubiera puesto más atención a su entorno. Aun así, no podía darse por vencido, trató de pensar un poco, ¿qué le diría Wukong si todavía estuviera enamorado?, probablemente algún piropo, pero él no podía decir algo así, sería extraño, ¿tal vez un cumplido o algo así?
De pronto se le vino algo a la mente, Nezha volvió a mirar al contrario de reojo, no perdía nada con intentarlo; - ¿puedo preguntarte algo?
-Ya estás preguntando.
El azabache estaba por hablar, sin embargo, al ver al recién llegado prefirió no hacerlo.
-Buenos días, -saludó Ao Bing llegando.
Wukong devolvió el saludo y se bajó del árbol para comenzar el recorrido, siendo seguido por el dragón y el demonio. La misión transcurrió con tranquilidad, en poco tiempo concluyeron el trabajo y se dirigieron de vuelta a la aldea.
Por su parte, Nezha estaba sumido en sus pensamientos, no pensaba nada en concreto, simplemente no veía nada interesante a su alrededor.
- ¿Pasa algo?, -preguntó el peli-azul.
El azabache salió de sus pensamientos y miró a su alrededor, el mono había dejado de caminar, estaba mirando a un punto en específico, dirigió su vista al mismo lugar y abrió los ojos con sorpresa; era un río, pero no cualquiera, era el río en donde tuvo su primera cita con Wukong, o, mejor dicho, donde la inició, suspiro con melancolía, ¿no había una forma de regresar el tiempo?
-Wukong-san... ¿se encuentra bien?, -volvió a hablar Ao Bing.
El Rey Mono salió de su pequeño trance y recuperó la compostura, -no es nada, -dijo volviendo a caminar.
Nezha se quedó viendo el lugar por unos segundos más, se le acababa de ocurrir algo, no quería hacerse ilusiones, pero... ¿qué tal si trataba de devolverle la memoria al mono?, tal vez si volvían a hacer las mismas cosas que hicieron Wukong lo recordaría, no perdía nada con intentarlo ¿cierto?
-Nezha...
El nombrado miró de reojo al peli-azul, - ¿qué pasa?
Ao Bing se acercó hasta quedar a pocos metros del contrario, y posteriormente dirigir su vista al río, - ¿este río tiene algo en especial que no logre ver?
- ¿Por qué lo preguntas?, -dijo Nezha alzando una ceja confundido.
-Hace un momento nuestro superior se perdió mirando este lugar, justo como tú ahora; ¿hay algo que no puedo ver en él que ustedes sí?, -volvió a preguntar el dragón curioso.
-Nada en especial Bing, -contestó el azabache sonriendo un poco nervioso.
- ¿Seguro?, -interrogó el peli-azul son creérselo del todo.
-Solo fue coincidencia, después de todo es un lugar bonito ¿no crees?, cualquiera se entretendría mirando la vista, -concluyó Nezha caminando en dirección a su casa.
Ao Bing le dio un último vistazo al paisaje, la respuesta de su amigo sería convincente, de no ser porque Sun Wukong no era cualquiera; ahora que lo recordaba, estas ultimas semanas Nezha se comportaba cada vez más extraño, y no solo eso, de vez en cuando iba a buscarlo a su casa, sin embargo, extrañamente nunca estaba, y cuando lo estaba decía que estaba ocupado, ¿qué estaría haciendo todo ese tiempo?
Dejó de pensar en eso y siguió al menor hasta alcanzarlo.
- ¿Pasa algo?, -preguntó Nezha con las manos en los bolsillos.
- ¿Te molesta si te hago una pregunta?
-Por supuesto que no, somos amigos, -contestó el azabache tranquilamente.
- ¿Por qué no querías que nuestro superior se fuera?
-Por nada en especial, -dijo Nezha escondiendo su nerviosismo, ¿por qué Bing quería tocar ese tema de nuevo?
- ¿Eso quiere decir que por nada hiciste enojar a mi maestro?, -preguntó el dragón con una ceja alzada, -dijiste que era para que Sun Wukong recuperara su puesto, ¿por qué exactamente?
-No te lo tomes a mal, pero sinceramente prefiero soportar al mono antes que a tu maestro, -respondió el azabache, solo esperaba que eso fuera suficiente.
-No te creo.
- ¿Por qué no?, -interrogó el menor dejando de caminar, estaba seguro de que su escusa era más que creíble.
-Si ese fuera el caso, estoy seguro de que hubieras pedido un remplazo diferente, además, en una ocasión me dijiste que estarías dispuesto a trabajar con cualquiera que no fuera él.
- ¡Las cosas cambian!, -se escusó el azabache de brazos cruzados.
- ¿Entonces ya cambiaste de opinión sobre él?
- ¡Sí!
- ¿Todavía lo consideras molesto?
- ¡No!
- ¿Cuál es tu nueva percepción?
-Es... ¿disculpa?, -preguntó Nezha.
-Ya que no piensas de mala manera sobre nuestro superior, ¿cómo lo vez ahora?
El azabache lo pensó un poco, debía cuidar sus palabras si no quería que Bing sospechara más, -pues... supongo que... es una buena persona.
- ¿Solo eso?
- ¿Qué más quieres que te diga?, dije que ya no me caía tan mal, ¡tampoco es como si ya fuéramos amigos o algo así!, -se quejó Nezha.
-No hago esto para molestarte, -dijo el dragón, -solo quiero saber si todo está bien.
-Claro que todo está bien, ¿por qué no lo estaría?
-Desde hace semanas actúas diferente, -habló el peli-azul, -no quise decírtelo anteriormente para no molestar, pero tus contradicciones me preocupan un poco.
- ¿Qué contradicciones?
-Tus palabras me dicen una cosa, pero tus acciones son muy diferentes.
- ¿Puedes ser más específico?, -pidió el azabache sin entender el problema del todo.
-Dijiste que nuestro superior ya no te irrita, pero tampoco te interesa ¿correcto?
-Correcto.
- ¿Entonces por qué te comportas de esa forma?, tal vez no lo hayas notado, pero la mayor parte del tiempo tu vista está puesta en él.
- ¡Eso es porque... solo quería saber dónde esconde sus cosas!
- ¿Su... báculo? -preguntó Ao Bing confundido.
- ¡Sí!, ¿no has oído que el mono lo esconde debajo de su oreja?, -dijo Nezha fingiendo curiosidad.
-Si lo he escuchado, -contestó el dragón, - ¿entonces solo lo mirabas para eso?
- ¡Sí!, ¿para qué más?, -habló el azabache tomando su forma de niño, tal vez así Bing se trague su mentira.
- ¿Y por qué no simplemente le pides que te lo muestre?
-Me gusta más el camino difícil, -finalizó Nezha entusiasta comenzando a caminar de nuevo, - ¡nos vemos luego!
-Adiós, -se despidió Ao Bing, ¿tal vez estaba exagerando?, ¿o Nezha de verdad le estaba ocultando algo?
Una vez que estuvo lo suficientemente lejos el azabache soltó un gran suspiro de alivio, por un momento pensó que el peli-azul lo descubriría. Siguió caminando tranquilamente hasta llegar a su aldea, estaba recorriendo las calles menos transitadas.
- ¡No es justo!
-Ya te dije que no, estás castigada.
Nezha sintió curiosidad y se paró para escuchar la conversación de la otra calle.
- ¡Pero yo quiero ir al festival!, -se quejó la chica.
- ¡Eso es!, -se dijo Nezha en voz baja, ya se le había olvidado, hoy era uno de los tantos festivales que realizaba su aldea, nunca fue a ninguno de ellos por obvias razones, pero esta era una buena oportunidad.
Tal vez si recreaba algo parecido a la última cita el mono recordara algo, pero... ¿cómo se lo diría?, ¿qué es una salida?, ¿una invitación por que sí? Suspiró un poco decaído, ni en un millón de años el mono aceptaría su propuesta, ¿cómo se aseguraría de que Wukong viniera a su aldea?, ¿quién sería capaz de convencer al mono?
No tuvo que pensarlo mucho, miró el cielo, apenas estaba por atardecer, la celebración era en la noche, todavía estaba a tiempo; rápidamente salió corriendo del pueblo, no sin antes cambiar a su verdadera forma.
- ¡Buenas tardes Nezha-san!, -saludó Liuer viendo llegar al azabache, -nuevamente quiero agradecerle por ayudarnos a desempacar, fue muy amable de su parte.
-No fue nada, -contestó Nezha, - ¿dónde están los demás?
-Mi maestro y el señor cerdo fueron a recoger algo importante, no tardarán mucho.
- ¿Y el mono?
-El Gran Sabio dijo que tenía algo que hacer en el Palacio Celestial, -contestó Liuer.
- ¿Tardará mucho?
-No, seguramente ya viene de regreso.
El azabache pensó las mejores palabras para hablar, -me gustaría hacerte... una invitación.
- ¿Una invitación?, -repitió el pequeño monje.
-Esta noche se llevará a cabo un festival en mi aldea, y sería genial que todos ustedes fueran, -dijo Nezha exagerando un poco sus emociones.
- ¡Muchas gracias por la invitación!, -agradeció el monje.
-Espero que ninguno falte, sobre todo el mono, -habló el azabache.
- ¡Descuide Nezha-san!, le diré al Gran Sabio que no falte.
-Solo una cosa más, no le digas a nadie que yo te dije.
- ¿Por qué no?, -preguntó el pequeño monje confundido.
-Porque me gustaría que fuera... secreto, ¿me entiendes?
- ¡Claro!, no se preocupe, -dijo Liuer feliz.
Nezha no perdió más tiempo y se fue del lugar, una vez que llegó a su casa se encerró en su cuarto, sonrió feliz, sus padres estaban en una misión y los empleados estaban muy ocupados con los preparativos, no había nadie que le pudiera arruinar noche; frunció un poco el ceño, casi lo olvidaba, si había algo, si salía con el mono por las calles los aldeanos empezarían a alardear, conociendo lo entrometidos que eran no le extrañaría.
Aun así, no estaba perdido, lo que la gente tenía de chismosa lo tenía de tonta, solo bastaría con tomar su verdadera forma y cambiarse de ropa, con tanto alcohol y oscuridad era imposible que alguno de ellos lo reconociera.
Buscó entre todos sus cajones algo que pudiera usar, finalmente se decidió por una yukata roja cerrada, tan pronto como se hizo la hora salió por las calles buscando al mono entre la multitud.
- ¿A dónde vas preciosa?, -preguntó un hombre tambaleándose por los efectos del alcohol.
El azabache aumentó el paso ignorando al hombre, al menos quedaba comprobada su teoría, solo por hoy no le contestaría al tipo, no quería llamar la atención. Recorrió todo el lugar, sin embargo, no encontró a Wukong por ningún lado, eso lo desanimó un poco, ¿y si el mono no venía?
- ¿Qué haces por aquí muchacho?
Nezha lo miró de reojo, era su maestro.
-Ven siéntate por acá, -dijo Taiyi mientras volvía a tomar.
El azabache se acercó y lo miró detenidamente, no le sorprendía en lo mas mínimo, su maestro se embriagaba a todas horas, no necesitaba ser un día festivo.
-No me dejes aquí solo, -habló el mensajero completamente ebrio, en ese estado ya no podía razonar correctamente, -adelante, sírvete un trago.
Nezha lo pensó un poco, nunca había bebido alcohol.
-Toma, -insistió Taiyi acercándole un vaso.
Al final el menor la aceptó y bebió del contenido, al principio la bebida era caliente, pero al pasar por su garganta se volvía fría; al terminarlo volvió a mirar a su maestro, -ahora que lo pienso no aguantas nada, yo me siento bien.
-Eso es porque solo bebiste un vaso, -se burló el mensajero, -te lo aseguro, si bebieras más, tú serías el que no duraría mucho.
-Lo dudo.
-Si no lo crees compruébalo por ti mismo, -rió Taiyi, -quien ríe al ultimo ríe mejor.
Nezha lo pensó un rato, un par de tragos más no le harían daño ¿verdad?...
-Muchas gracias por traernos, -volvió a agradecer el pequeño monje.
-No es nada, diviértete, -contestó el Rey Mono un poco pensativo.
- ¡Por supuesto!, -dijo Liuer dirigiéndose al primer puesto que encontró.
Sun Wukong lo vigilaba de lejos, pero a la vez estaba perdido en sus pensamientos, ¿cómo se enteró Liuer del festival?
De pronto, sintió que algo, o, mejor dicho, que alguien lo abrazó por detrás; suspiró con cansancio, no estaba de humor para soportar a molestas chicas interesadas. Se dio la vuelta para apartar a la persona, pero tan pronto como vio su rostro quedó completamente atónito.
-Al fin te encontré, -habló Nezha feliz abrazándolo con fuerza.
- ¿Qué demonios haces?, -dijo el Rey Mono hablando en tono medio, en otro lugar probablemente hubiera alzado la voz, pero ahora estaban rodeados de gente, lo último que quería era ser el centro de atención.
-Te estoy abrazando tontito.
- ¿Qué diablos te pasa?, -interrogó Wukong soltándose, pero el menor volvió a aferrarse a él, -suéltame, -ordenó un poco molesto. No pasó mucho para que el azabache lo soltara, estaba por irse, pero un sonido lo detuvo.
- ¿No quieres que esté contigo?, -preguntó Nezha al borde del llanto.
El mayor lo observó de arriba abajo, el demonio se tambaleaba de un lado a otro, el olor a licor inundó su olfato, bufó molesto, ¿quién fue el idiota que le dio alcohol a Nezha?
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