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Capítulo 19 - Gigante de hielo - Parte l

Las grandes nubes ocultaban por completo la luz del sol, era un día nublado...

-Mejor para mí, -pensó Nezha, tener demasiado sol podía llegar a ser un poco molesto.

Estaba caminando por las afueras de su aldea con su verdadera forma, se dirigía hacia el punto de encuentro, donde siempre quedaban de verse cuando tenían una misión; mentiría si dijera que no estaba algo ansioso, desde que sus sentimientos fueron aclarados no había podido pensar en otra cosa que no fuera Wukong. Suspiró levemente, batallaba por tener el amor de una persona y terminó enamorándose de otra, ya era oficial, definitivamente era un desastre en estas cosas.

Siguió caminando hasta llegar a un gran roble, miró a sus alrededores, no había nadie, esto era más que obvio, había llegado media hora antes. Esperó un rato hasta que pudo ver a Ao Bing a la distancia.

-Buenos días, - saludó el peli-azul.

-Hola Bing, ¿dónde esta él?,- dijo el azabache sin pensar esto último.

- ¿Te refieres a nuestro superior?, -preguntó el dragón extrañado, normalmente el contrario no quería saber ni oír nada que incluyera al Rey Mono.

-Sí, no es que me interese, simplemente... bueno... es que... ¡siempre llega temprano y se me hizo raro no ver su horrible cara por aquí!, -contestó Nezha cruzado de brazos, claro que esto último era mentira.

-Todavía falta para la hora acordada, ¿tu maestro no te informó de los cambios?, -preguntó Ao Bing un poco decepcionado, por un momento pensó que Nezha había cambiado su actitud.

- ¿Cuáles cambios?

-Wukong-san dijo que tenía un par de pendientes que arreglar, así que pospuso la misión para media hora más tarde.

-Ah sí, ya me acuerdo, -mintió el azabache, probablemente eso era lo que Taiyi le estaba diciendo ayer, pero como estaba ocupado pensando en sus emociones y sentimientos no puso atención. Pero luego de analizar lo que acababa de escuchar agregó, - ¿qué clase de pendientes?

-No dio detalles, solo dijo que se retrasaría por cuestiones personales.

-Y... de casualidad... ¿no sabes en dónde está ahora?

-Lo más probable es que esté en la aldea del oeste, ¿por qué?, -preguntó el peli-azul.

-Por nada, solo quería calcular el tiempo que se tomará en llegar, -contestó Nezha fingiendo desinterés mientras se recargaba en el tronco del árbol.

-Faltan 20 minutos, -habló Ao Bing tomando asiento, - quería hablarte sobre algo, la última vez que nos vimos fue en el bosque, en esa ocasión no pudimos terminar nuestra conversación; lo que quería decirte esa vez es qu-

- ¿Y si vamos a buscarlo?, -sugirió de repente el azabache.

El peli-azul lo miró de reojo, al parecer el contrario no le había puesto atención. -No es necesario, llegará cuando se desocupe, por otra parte, lo que quiero decirt-

-Deberíamos ir, -insistió Nezha jalándolo del brazo para pararlo, -de seguro ya se le olvidó.

Ao Bing solo se limitó a seguirlo mientras sonreía levemente, Nezha podía llegar a ser muy distraído, y aunque no lo parezca, era una de las cosas que más le llamaba la atención de él.

El azabache caminaba junto al peli-azul en dirección al oeste, estaba sumido en sus pensamientos, algo en esas "cuestiones personales" le daba un mal sabor de boca, tenía una idea de a qué podía referirse con eso: «Que el mejor se lo quede, solo el tiempo dirá quién es el afortunado» ¿Y si ella era la que lo estaba retrasando? ¿y si era uno de los planes de la mona?, no lo permitiría en su guardia.

- ¿Te preocupa algo Nezha?

Nezha volteó a ver al contrario, sin querer había aumentado la velocidad, -no es nada, -respondió caminando un poco más lento, -solo quiero terminar rápido la misión.

Una vez que llegaron el azabache rápidamente comenzó a buscar al Rey Mono con la mirada, dirigió su vista al árbol donde siempre se recostaba Wukong, pero en su lugar vio a Mei. Sonrió discretamente, donde sea que estuviera el mono no estaba con ella. La chica notó su sonrisa y le sacó la lengua, provocando que frunciera el ceño.

- ¿Ustedes dos se llevan mal?, -preguntó Ao Bing.

Los nombrados solo se cruzaron de brazos volteando la cara al lado opuesto, no se odiaban ni nada por el estilo, simplemente eran rivales; estaban interesados en la misma persona, así que uno era la competencia del otro.

El peli-azul solo se limitó a suspirar, ¿era coincidencia o Nezha se llevaba mal con todos los monos en general?

De un momento a otro todos dirigieron su vista a un punto en específico, en especial Nezha y Mei; Sun Wukong acababa de llegar. La chica estaba por salir corriendo a abrazarlo, pero Wukong le dijo con la mirada que no estaba de humor.

-Creí haberte dicho que cambiaríamos el horario por hoy, -habló el Rey Mono, tenía puesta su ropa habitual.

-Lo sé, le pido disculpas por eso, solo venimos a esperarlo aquí, así no tendrá que ir hasta la otra aldea; -dijo el peli-azul inclinándose levemente para disculparse.

Wukong dio un rápido vistazo a su alrededor, se sentía una pequeña aura entre Mei y Nezha, aunque conociendo a este último, seguramente se estaban peleando por algo insignificante. -En ese caso ya me desocupé, ya podemos irnos, -contestó restándole importancia mientras comenzaba a caminar seguido de los dos restantes.

Nezha empezó a caminar detrás de Bing, pero paró rápidamente, rio internamente, se le acababa de ocurrir algo; se colocó detrás del Rey Mono y volteó a ver a Mei, quien los veía a la distancia; sonrió con satisfacción al ver la mueca de celos de la chica, y antes de volverse a voltear le sacó la lengua...

Caminaban por los senderos de un bosque cercano, el azabache tenía las manos en los bolsillos, la verdad es que no tenía idea de a donde iban, si hubiera puesto atención a lo que le dijo Taiyi probablemente lo sabría; simplemente podría preguntarle a Bing, pero no lo haría, no quería parecer más distraído de lo que ya estaba siendo.

Fue sacado bruscamente de sus pensamientos cuando se estampó de cara con algo, se sobó la cara con molestia, eso le dolió un poco, dirigió su vista hacia el frente, topándose con la mirada del mayor; Wukong lo miraba de reojo, lo más probable es que se estuviera preguntando si se había levantado de la cama con el pie izquierdo. Sin querer miró a través de esos orbes rojizos, eran como dos esferas de fuego ardiente, a pesar de ser de un color rojo intenso, también poseían un brillo dorado en su interior.

- ¿Vas a decir algo o solo te quedarás ahí mirándome? – preguntó el Rey Mono interrumpiendo sus pensamientos.

Nezha apartó la vista rápidamente, pudo escuchar pequeñas risas por parte de Bing, sintió como su cara comenzaba a calentarse lentamente, se regañó mentalmente por estar tan distraído, si seguía así echaría a perded su imagen. Dirigió su vista hacia arriba, estaban en frente de una gran montaña empinada.

- ¿Qué hacemos aquí?, -preguntó el azabache cruzándose de brazos.

-Tenemos que capturar a un fugitivo, y él está arriba de esa montaña. -contestó Ao Bing.

-Mientras más pronto avancemos más pronto nos iremos, -dijo Sun Wukong llamando su atención, tomó un poco de impulso y de un salto llegó a la cima de la montaña; el peli-azul imitó su acción y también subió.

-Continuemos, -habló el Rey Mono empezando a caminar de nuevo.

-Wukong-san...

Wukong volteó a ver al dragón de reojo, y fue entonces cuando entendió el problema; suspiró cansado mientras regresaba a la orilla del risco, se acercó lo suficiente y dirigió su vista hacia abajo, Nezha seguía en el mismo lugar. Bufó molesto, ¿el demonio estaba decidido a sacarlo de quicio en todas sus misiones?; tomó un poco de aire para tratar de mantenerse sereno, y de un salto volvió a bajarse de la montaña.

- ¿Cuál es el problema?, - preguntó Sun Wukong con leve molestia, hace un par de horas había ido al Palacio Celestial a arreglar un par de asuntos, pero terminó encontrando más problemas que soluciones, de ahí el porqué estaba algo malhumorado; esperó un par de minutos, pero no recibió respuesta, comenzaba a perder la poca paciencia que tenía.

- ¿Te ocurre algo Nezha?, -preguntó el peli-azul terminando de bajarse.

Nezha estaba inmóvil en su sitio con la cabeza levemente volteada, esta vez no los estaba retrasando a propósito, el verdadero motivo del porqué no se subía era simple, no tenía sus aros de fuego, el otro Wukong nunca le devolvió sus armas; se volvió a regañar mentalmente, debió obligar a ese mono a entregarle sus cosas a la fuerza cuando tuvo la oportunidad, ahora que Sun Wukong había olvidado todo no tenía idea de cómo se las pediría de vuelta. Suspiró cansado, tomó un poco de impulso y trató de subir la montaña escalando, sin embargo, la superficie era demasiado empinada.

-Nezha... ¿qué estás haciendo?, -preguntó el dragón extrañado de su comportamiento.

-Subiendo

- ¿No sería más fácil si usas tus aros?, -dijo el peli-azul.

Nezha ignoró lo antes dicho y siguió escalando mientras hablaba entre dientes, si pudiera decirle el motivo lo haría, pero no era posible, ¿Cómo le explicaría a Bing que no tenía sus aros porque el mono se los quitó cuando estuvo enamorado de él debido a una poción que accidentalmente se tomó por su culpa? Exacto, nada fácil de digerir.

En ese momento una de las rocas en donde se apoyó se desprendió, por reflejo cerró los ojos, esperaba caer en el piso y terminar con dolor de espalda; pero para su sorpresa... ¿se quedó flotando en el aire? Abrió los ojos mirando a su alrededor, pero tan pronto como lo hizo desvió la vista avergonzado, para su mala o buena suerte había terminado en el regazo del Rey Mono.

- ¡Nezha!, ¿te encuentras bien?, -preguntó Ao Bing preocupado.

Nezha no contestó, ¿y cómo iba a hacerlo estando en esa posición tan vergonzosa?

Wukong comenzaba a ponerse impaciente, la verdad es que su idea original era dejar que Nezha se estrellara en el piso, podía sonar un poco cruel, pero estaban hablando de un demonio, así que las cosas eran distintas; sin embargo, para su mala suerte el azabache se cayó justo en su dirección, así que terminó atrapándolo por reflejo.

-Nos estás haciendo perder el tiempo, -habló Sun Wukong con voz neutral.

Ante lo dicho Nezha inconscientemente se encogió un poco, no era su intención estar perdiendo el tiempo, pero decir la verdad tampoco era una opción. - ¿Cómo quieres que llegue hasta allá?, a diferencia de ti yo no puedo saltar tan alto, -respondió con el rostro de lado, al final se decidió por contestar a su manera.

- ¿Qué le pasó a tus aros de fuego?, -preguntó el peli-azul.

-Los mandé a arreglar.

- ¿Arreglar?, -repitió el dragón, eso sonaba muy poco creíble.

- ¡Sí!, es qu- Nezha no tuvo tiempo de terminar de hablar, sin previo aviso Wukong dio un gran salto hasta llegar a la cima de la montaña nuevamente.

- ¡¿Qué demonios te pasa?!, -se quejó el azabache, pero en cuanto vio como estaba se sonrojó y apartó la mirada, del susto que le dio el mono terminó sujetándose fuertemente de su cuello.

El Rey Mono no se molestó en mirarlo, no le interesaba escuchar los pretextos del demonio, ya había solucionado el problema y era lo único que le importaba; rápidamente bajó al menor y comenzó a caminar, seguido de Ao Bing y Nezha, aunque este último caminaba un poco más lento para quedar hasta atrás.

El azabache se distrajo un rato mirando los alrededores, había muchos pinos, demasiados a su parecer, todo estaba aparentemente normal, excepto por un pequeño detalle, el clima; comenzaba a nevar, la temperatura fue bajando poco a poco hasta volverse insoportable, o al menos lo era para él, no sabía mucho de climas, pero estaba seguro de que eso no podía ser normal.

-Wukong-san, ¿cree que esto sea obra del fugitivo que buscamos?, -preguntó Ao Bing.

-Es lo más seguro -contestó el Rey Mono, no era coincidencia que el clima cambiara drásticamente ante su llegada, discretamente miró a sus alrededores; su fugitivo era un gigante de hielo, por lo que sería fácil de detectar a simple vista, así que lo más probable es que no estuviera solo, seguramente tenía informantes que le hacían llegar la información.

Nezha escuchaba en silencio su conversación, le daba igual si era un ogro, un demonio o lo que fuera, lo único que le interesaba en ese momento era saber su ubicación exacta para acabarlo de una buena vez, el frío excesivo lo debilitaba mucho; miró de reojo al Rey Mono, Bing era un dragón, así que era entendible que no le afectara el frío, ¿pero Wukong?, hasta donde sabía los monos eran de sangre caliente, seguía sin entender como podía estar tan cómodo con el clima, ¿tal vez era por su pelaje?

De un momento a otro el suelo empezó a vibrar bruscamente.

- ¿Así que ustedes son los intrusos?

Nezha miró en todas direcciones, pero la nieve no dejaba ver mucho. No pasó mucho para que el gigante se hiciera presente, al igual que un centenar de criaturas más pequeñas, las cuales los rodearon por completo.

-Mátenlos, -dijo el gran ente, pero luego de pensarlo mejor agregó, - y traigan a la chica con vida.

- ¡¿A quién le dices chica imbécil?!, -gritó Nezha molesto, tan pronto como alcanzara a ese ogro lo destriparía con su lanza de fuego, ah...si, no tenía sus armas; pero eso no lo salvaría de incinerarlo vivo.

Pero tan pronto como trató de dar el primer paso fue rodeado por esas detestables criaturas, miró de reojo a sus espaldas, tanto Bing como Wukong estaban rodeados de esas cosas; las criaturas no eran difíciles de derrotar, el verdadero problema era el número, cada vez que derrotaba a uno aparecían otros diez.

El azabache buscó al gigante con la mirada, si lo derrotaba a él derrotaría a todos, ¿dónde podría esconderse un ser de gran tamaño?, la respuesta era sencilla, el bosque; ahora entendía porque había tantos pinos. Después de acabar con otro par de criaturas se adentró en el espeso bosque, observó el lugar con detenimiento, a lo lejos vio algo que lo hizo sonreír, huellas, había huellas de ese ogro en la nieve; no lo pensó dos veces para seguirlas, tenía que darse prisa antes de que la nueva nieve tapara su descubrimiento.

Caminó un rato hasta que se detuvo exhausto, su cuerpo estaba gastando demasiada energía para mantenerlo caliente, a este paso terminaría por quedarse sin energía, o peor aún, terminaría por desmayarse.

-Pero miren a quien tenemos aquí, ¿vienes a entregarte por cuenta propia?

Nezha miró con molestia al gigante, si pudiera lo golpearía, o mejor aún, le prendería fuego, sin embargo, ya estaba demasiado cansado.

-Si te entregas voluntariamente tal vez le perdone la vida a tus amigos...

El azabache rió ante lo dicho, -yo tengo una mejor propuesta, ríndanse ahora y tal vez nosotros les perdonemos la vida.

El gran ente se rió burlándose de sus palabras, - ¿tú y esos dos contra todo mi ejercito?

-No sabes con quien te estás metiendo.

El gigante salió de su escondite y comenzó a caminar en dirección al menor. -Ustedes son los que no saben con quien se meten, y tú... no saldrás de aquí.

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