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Cementerios y juegos.

Se que ya nadie lee esto xd, pero después de un año: nuevo capitulo wiiiiii -Suenan los grillos-

Cuando te sientes mal, solo necesitas escribir y drenar tu mar de narrativas negativas -dibujoSuave

-.-.

Desde la ventana de
Emily Thompson...

Estaba preparada para desperdiciar- corrección: disfrutar-, mi fin de semana perfeccionando la importante habilidad en los videojuegos. Estuve toda la noche descargando un nuevo juego y su emulador (pirata jiji); aquí un dato adicional: detesto con toda mi alma mi internet. Desayuné cereal con leche con mucha azúcar y luego cepillé mis dientes. Cerré la puerta de mi cuarto, agarré mi laptop y abrí el juego. Saqué un paquete de frituras y comencé a jugar. Pasada algunas horas de niveles intensos mi madre llamó a la puerta.

-¡Pasa mamá!- Ella llevaba puesto su uniforme de enfermera.

-¡Emily querida!- Exclamó, quitando sus guantes de látex con delicadeza en el borde de la puerta-. ¿Te gustaría acompañarme a un funeral?

Seguí jugando sin desviar la vista de la pantalla- Sabes perfectamente cuál es la respuesta, mamá.

-Emily, por favor- Entró en mi habitación. Tuve que pausar el juego; justo estaba enfrentado a un jefe-. El hermano de Verónica murió y debo ir a mostrarle apoyo, ya sabes.

Dudé un poco. Verónica me agrada; sentí mucha lástima por ella. Verónica es la amiga más cercana de mi madre, aunque, pensándolo mejor, creo que es la única amiga que tiene. Miré la pantalla de mi laptop, miré la ultima vida que me quedaba para ganar- y eso hace que aumente mi ansiedad porque no quiero comenzar el juego desde el ultimo punto de guardado-, miré el rostro de mi madre cansado gracias a la jornada de trabajo.

-...¿Tardaremos mucho?

-No mucho, sabes que los entierros no suelen alargarse demasiado.

Mi mamá salió de la habitación. Me tumbé en la cama mientras respiraba profundamente. Luego guardé mi partida y comencé a prepararme para salir.

<•π•>

Desde la ventana de
Daniel Haminson...

Ayer no fui al colegio. Ayer hice absolutamente nada. Ayer llené mi cerebro con información inútil de internet. Ayer hice ejercicio; dicen que respirar quema calorías y que al reír mueves varios músculos de tu cuerpo, así que vi varios vídeos "graciosos" de internet y unos comediantes diciendo cosas. Ayer quería ver porno, pero luego pensé que no tenía sentido alguno así que no lo hice.

Recuerdo la primera vez que me hice una paja. También recuerdo la primera vez que vi porno heterosexual (gracias a un compañero de clase en la escuela) y la primera vez que vi porno homosexual, recuerdo que busqué "hombres haciendo el amor" en Google.

La tecnología nos ha brindado muchas facilidades, pero siento que la vida se ha vuelto más hueca y complicada. Tienes videos de todo tipo para tu deleite, y si eso no te complace, siempre puedes buscar una app e ir a follar con alguien (y juegas a la ruleta rusa al mismo tiempo. Si alguien me está escuchando no lo hagas; nunca sabrás si te acostarás con alguien mal de la cabeza). Creo que el placer y las estimulaciones tarde o temprano nos pasará factura. Puede que sea virgen pero soy consiente de todo esto.

Acostado en mi cama con mi laptop en mi pecho, con un plato vacío a mi lado, y con un vídeo sin sentido frente a mis ojos, reafirmé que la vida era aburrida y sin sentido, aunque me agradaba estar en mi cuarto y simplemente no hacer nada.

Luego pensé en Nicolás y luego en Josep. Decidí escribir un mensaje de confirmación a Josep para nuestro encuentro: Sábado, Parque ambiental, once de la mañana.

Era sábado, y no deseaba ir realmente. Aún así me esforcé por vestir mi cuerpo y salir de casa. En el camino pensé sobre mi futuro, ¿Futuro? ¿Y si realmente no quiero un futuro? Supongo que aún tengo el suicidio, equisde.

-Perdóname, Marlenne- me dije a mí mismo-, pero comienzo a pensar que la tristeza está tatuado en mi ADN. No tengo remedio.

Bajé algunas calles más, y observé a una pareja que pasaba frente a mi tomados de las manos. Respiré profundo (por una leve ansiedad) y seguí caminando. Por lo menos el parque ambiental es un lugar tranquilo y agradable.

<{°=°}>

Desde la ventana de
Emily Thompson...

-Yo, yo...yO...- Verónica sonó la nariz con un pequeño pañuelo. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar; intentaba calmarse pero era imposible-, yo le decía cuídate, tomar tanto alcohol de esa manera te puede matar. Consigue ayuda, le decía yo.

El esposo de Verónica conducía el auto hacia el funeral. Mi madre consolaba a Verónica. Yo miraba en silencio a su lado en el asiento de atrás. Me agrada Verónica, pero no sé qué hacer o decir en estas situaciones; siento que está de más.

-Cuantas veces le dije... yo que hiciera caso...- dijo entre sollozos.

Pasado un tiempo llegamos al cementerio. La urna del hermano de Verónica era transportado por cuatro trabajadores del lugar. Un grupo de personas rodearon la urna y luego la colocaron cerca de un gran hoyo. Algunas personas comenzaron a llorar y Verónica rompió en llanto, otra vez.

Me comencé a alejar de las tristezas. Caminé lentamente observando el alrededor, admirando los grandes árboles y las montañas verdes a lo lejos. Se ven pequeñas, pero son gigantes. Caminé por el lugar mientras leía las lápidas de los fallecidos. Habían nombres muy lindos como Josephine, y otros muy graciosos como Benito Camela. Anoté algunos nombres en mi celular para posibles personajes si en algún momento decido escribir y publicar una novela. Me di cuenta de que todas las personas que murieron fueron buenas personas, y lo sé porque en las lápidas estaba escrito; y ninguna decía lo contrario.

Me detuve en un banco cerca de una pequeña fuerte, lejos del acto fúnebre y desde allí lo observé: rostros tristes y perdidos, llantos inconsolables, con miradas aburridas y estresadas. Amor con odio, alegría con tristeza, y vida con muerte.

Sentí una suave brisa tocando mi rostro, moviendo mi cabello; era la musa. Inspiración. Tomé mi celular y abrí el block de notas.

<< Amor y muerte. >>

<< Amor reposaba tranquila en una pequeña banca de un cementerio local. La compañía del árbol a su lado le hizo sonreír; todo era perfecto. Llevaba un vestido rojo muy ajustado, labios y uñas del mismo color, y su larga cabellera se observaba suave y radiante. Se movía con elegancia gracias a la brisa.

Muerte tocaba suavemente algunas flores silvestres, las cuales se marchitaban lentamente. Mirando a su alrededor, su vista se detiene en ella. Se sorprendió al verle allí, tranquila, en un lugar lleno de tristeza y desesperanza. Él se acercó, la miró a los ojos, caminó y se sentó a su lado. Su larga túnica y sus ojos brillantes era su fachada. Amor le sonrió.

-Pienso que podríamos ir a una cita juntos, ¿No crees?- preguntó la muerte. Amor, entre su sostén cogió un pequeño papel con números. "¿Así de fácil?", Se preguntó la muerte-. ¿Qué haces aquí, Amor, en este lugar tan gris?

-Es un escenario fascinante, dónde el amor y la muerte se abrazan.

La muerte recordó su trabajo: consolar al fallecido en su acto fúnebre. Primero ambos flotaban juntos sobre la urna de madera-eso solo aplica para quienes reciben un acto fúnebre digno-, mientras miraban a todos los invitados presentes. Luego el fallecido lloraba, gritaba, y se arrepentía de toda su vida; era muy extraño ver a alguien haciendo todo lo contrario. El juicio final estaba al final del túnel.

La muerte pocas veces apreció actos legítimos de amor o alegría en dichos actos. Personalmente prefería que sus clientes no recibiera algún acto fúnebre; así lograba orientar mejor al muerto. Las palabras ya no tienen ningún valor para un pedazo de carne en descomposición e inerte reposando en un rectángulo de madera.

-Ellos jamás me habían dicho eso, o aquello- Era una frase típica dicha por los fallecidos al escuchar a las personas decir "cosas buenas" de ellos. La muerte solo asentía.

-Jamás hablé con ellos- solían decir los fallecidos mientras señalaban algunas personas-. No sé quiénes son, pero sus rostros de fastidio me dan una idea- La muerte asentía a todo lo que decían. Solo estaba allí para hacer compañía. No era bueno consolando a las almas, a pesar de tener un título sobre "Relaciones metafísicas y emociones desbordantes" y una maestría sobre "Control del vacío en el alma". La muerte siempre ha pensado que los humanos son muy tontos, aunque muy complicados de comprender.

-Ya falta poco- decía la Muerte. Los encargados del entierro tomaban la urna con indiferencia; ya estaban acostumbrados, todo era parte del protocolo. Gracias a la muerte ellos llevan comida a la mesa-. El juicio comenzará en breve, cuando la oscuridad cubra tu cáscara y la naturaleza reclame tu cuerpo. No te preocupes, estarás bien, créeme.

Ambos observaban la escena; el fallecido, con su mar de emociones, y la muerte, con su paciencia. Poco a poco los fallecidos van flotando hacia una luz, llegando al final de túnel.

Cuando la muerte regresó de sus pensamientos, observó a Amor, quién estaba tocando suavemente unas rosas que se marchitaban por el tacto.

-¿Dónde está el amor en este lugar?- preguntó la Muerte.

-En todas partes- Ella se giró, y lo observó a los ojos-, y si lo único que quieres es un polvo fácil, solo debes ser honesto.

Amor y Muerte se miraron a los ojos. Muerte estaba casado con Vida, pero quizás una aventura no estaría nada mal. Guardó el número de Amor, y se fue de allí flotando lentamente...>>

Leí mi escrito otra vez. No comprendo muy bien el final de la trama, ni siquiera sé lo que intento expresar. Estoy desorientada y cansada; solo quiero regresar a casa y terminar mi juego. Quizás eso no sea productivo, pero no tengo nada mejor que hacer en esta etapa de mi vida.

Antes de perder la mirada en el infinito, viendo pasar el tiempo frente a mi nariz, escuché a lo lejos un desgarrador llanto de Verónica;

no supe que pensar.

¢°√°

Desde la ventana de
Daniel Haminson...

Sentado en una banca del parque esperé a Josep. Sentado en una banca del parque observé las hojas de un árbol caer. Sentado en una banca del parque vi un asalto a mano armada en un restaurante a pocos metros de allí. Sentado en una banca del parque perdí las esperanzas.

Miré la hora en mi celular: 11:02 a.m. Al rato escuché el sonido de la patrulla policial. ¿Dónde estará Josep? Me sentí inquieto. Miré por todas partes. Mordí mis uñas. ¿Dónde está Josep? Respiré profundo e intenté tranquilizarme, ¿Dónde estará Josep?

Una señora se sentó a mi lado, sacó un pequeño cuaderno y un lapicero; llevaba puesto unas gafas redondas con bastante aumento.

-¿Sabes de quién es la culpa?- preguntó. Me quedé en silencio, pero luego pregunté.

-¿De qué...?- me sobresalté y sentí un poco de miedo, ¿Acaso ella quería drogarme y vender mis órganos?

-De las desgracias- Ella movía su lapicero, mirando su cuaderno, me alejé un poco de ella y respiré profundo-. ¿Quién es el culpable del robo? ¿Los ladrones o la vida que está sobrevalorada por la gran mayoría de las personas? Sino estuviera sobrevalorada los ladrones no estarían por allí robando o buscando valor.

Miré hacia el restaurante dónde estaba la patrulla policial. Allí había una gran multitud y algunos estaban llorando. Me giré hacia la señora y nuestras miradas se encontraron. Tenia su rostro lleno de pecas con algunas arrugas por la edad- ¿La vida está sobrevalorada? ¿A qué te refiere- pregunté.

-¿No quieres seguir hablando?- regresó su mirada al cuaderno. Observé que el cuaderno era una sopa de letras-. ¿En qué grado estás?

-Estoy en el último año- ella dijo "Uuum"-. ¿Por qué dices que la vida está sobrevalorada?

-Mira a tu alrededor- No dijo nada más. Giré mi cabeza para buscar a Josep, escuché a lo lejos más llantos y el sonido de una ambulancia-. Soy maestra- dijo al rato-. También vengo aquí todos los sábados a completar sopas de letras mientras hablo con extraños.

Pensé por un momento que era como una especie de imán para las personas que estaban presentando discusiones con la vida.-¿Usted es profesora Universitaria?

-No, soy profesora de primaria. ¿Acaso crees que somos menos simplemente porque no enseñamos a los grandes? La gente cree eso, por eso ganamos menos.

-Todos los profesores son importantes.

-La verdadera sabiduría se encuentra en mi salón. Además, es casi imposible no sentir lástima por mi alumnos- La profesora sopló cansada-. ¿Cómo van a sobrevivir en este circo de locos?

¿Será una profesora frustrada? Nah, el único frustrado aquí soy yo.

-La vida es un circo de locos, sin duda.

-La vida es dura, pero me gusta hacer sopas de letras y hablar con extraños. ¿A ti que te gusta hacer?

No respondí. A lo lejos observé un sombrero difícil de olvidar. Me despedí de la señora y caminé hacia Josep. Nos miramos cara a cara.

-Hola Daniel.

-Acaban de asaltar un restaurante- Josep señaló hacia la multitud y la ambulancia a lo lejos.

-¿Allí? ¿Viste como ocurrió?

-No.

No dijimos nada por un momento. Sentí como la ansiedad comenzaba a bailar en mi pecho. Josep se quitó el sombrero para limpiar su frente sudada; tenía poco cabello.

-Y...- dijo Josep-, ¿Tienes... Hambre?

-Si- intentaba respirar profundo, pero no quería hacerlo sentir incómodo. ¿Más incómodo?

-¿Quieres... Comer algo?

-Esta bien...

Escuché una exhalación fuerte y él comenzó a caminar. Le seguí e intenté calmar mi ansiedad. Limpie mis mano sudadas con mi camisa. Llegamos a un pequeño puesto de pastelitos de queso rellenos con salsas dulces; eran muy deliciosos. Josep ordenó 4 pastelitos y nos sentamos en una pequeña mesa de madera debajo de un gran paraguas.

-¿Cómo estás?- preguntó mirándome a los ojos, yo desvíe la mirada hacia abajo.

-Creo que bien... Oye...

-¿Sí?

-Lo... Siento...

-¿Por qué?- respiré lo más profundo que pude y mantuve el aire. El señor que atiende dejó los cuatro pastelitos sobre la mesa y dos botellas de refresco.

-Por ser un tonto-. Josep no dijo nada. Ambos mirábamos la comida.

-Yo debería disculparme, no debí tratarte así cuando me pasé un poco de tragos.

-Yo hice un drama innecesario.

-No es tu culpa, Daniel. Está bien- En ese momento Josep tomó un pastelito con una servilleta, agarró un dispensador de salsa y le colocó un poco a su pastelito. Miré hacia el plato con mis dos pastelitos dulces.

-Me alegra hablar contigo de nuevo. De verdad perdóname.

-Acepto tus disculpas, solamente porque cuando le pregunté a Daniela por ti me dijo que te habías ido, que no habías llegado a tu casa y que tenías preocupado a tus padres. Yo también estaba muy preocupado- Josep mordió su pastelito-. ¡Qué delicia!

-Oh, cierto, eso... Ay- Tomé mi pastelito, le agregué salsa dulce y antes de comer respiré profundo para espantar a la ansiedad-. ¡Está delicioso!

-Me alegro que nada malo te haya pasado.

-Soy un desastre, hago que la gente se preocupe por mi. Una vez me perdí en el bosque con tres compañeros, y todo porque ellos fueron a buscarme.

-¿Y qué pasó?- Dijo Josep con la boca llena.

-Encontramos la casa de una señora en el bosque- cambié mi tono de voz a uno policial-, y no era una secuestradora. Luego nuestro profesor nos encontró allí y no dejó sin comer.

Josep comenzó a reír. Sentí como sus pies golpeaban el suelo, también casi se atraganta con su pastelito.

-¿Enserio? Ay que risa.

-Me sorprende el sabor de este pastelito- en ese momento me percaté del anuncio del carro del señor que vende pastelitos-. ¿Ese es el emoji del diablito?- Ambos nos miramos y comenzamos a reír. Después de un rato Josep comentó.

-Me alegra que te gusten- Me sonrió. Sentí un fuerte calor en mi pecho; también le sonreí.

-Lamento haberme comportado contigo así e irme de la fiesta- limpié mi frente un poco sudada con mi suéter; había un calor de infierno-. No soy un chico de fiestas.

-Ya te dije que no te preocupes- de repente Josep dibujó un puchero-. Qué lástima, pensé que podríamos ir esta noche a una fiesta de mi mejor amiga.

Oh no.

-Este... Bueno...

-Solo dime si no quieres ir, no necesitas buscar excusas.

-Si te soy sincero preferiría estar en mi cuarto viendo una serie o durmiendo.

-¿No te gusta pasar tiempo conmigo?- dijo con un tono dolido, y me reí un poco.

-No es eso.

-Solo bromeaba.

Ambos nos sonreímos y seguimos comiendo. Josep estuvo sacando temas de conversación todo el tiempo. Después de comer caminamos por los alrededores del parque; compré dos helados a aquel heladero que una vez me dijo que la juventud era como un helado. Luego nos sentamos en una banca de madera y hablamos otro rato.

-Oye Daniel, ya debo irme, le prometí a mí amiguis que le ayudaría a organizar.

-¿A organizar qué...?- luego recordé-. Ah, La fiesta, cierto.

-Si- Josep estaba viendo su celular-. Mi amiga me ha enviado muchos mensajes, así que...

-Bueno- Nos quedamos mirando fijamente; no sabía qué hacer.

-Chao Daniel- Josep me abrazó, y yo correspondí. Fue muy agradable estar con él.

-Gracias Josep.

-Tu tranquilo, me gustó mucho verte.

Nos separamos, nos despedimos y nos alejamos. Caminé por las calles concurridas de la ciudad, con una estúpida sonrisa en los labios.

+.+.+

Desde la ventana de
Emily Thompson...

Llegamos a casa como a las siete de la noche y estaba muy cansada para cocinar, así que le dije a mi madre si podíamos pedir comida a domicilio.

-Aún no es quincena. Tengo mis monedas contadas para el transporte.

-Entonces, es un no...- ella asintió, mientras dejaba sus pertenencias en la mesa de la pequeña sala de estar.

Mi estómago estaba desesperado por comida, así que tomé trozos de pan y los rellené con mucho queso, luego los calenté y comencé a comer en el sofá.

-¡La comida está servida!- dije. Mi madre dijo algo en señal de aprobación desde su habitación.

Tomé el control remoto y elegí un canal de series animadas. El pan sabía a gloria por el queso derretido. Al rato mi madre salió de su habitación en dirección a la cocina, tomó los panes y se sentó junto a mi.

-Presta atención a la serie, puede que sean dibujitos pero hay chistes de doble sentido.

-En mis tiempos las caricaturas solo tenían chistes de un solo sentido- Ella masticaba el pan lentamente.

-No me refiero a chistes fuertes... olvídalo, solo observa.

Reímos algunas veces por las situaciones en los dibujitos. Al terminar de comer me levanté del sofá y le entregué el control remoto a mi madre, lavé mi plato y caminé hacia mi habitación. Me percaté que mi madre aún observaba la serie y se reía por los personajes; me pareció algo tierno. Entré a mi habitación, me cambié la ropa, me acosté y cerré los ojos.

"Ni pienses que te salvarás, jefe tonto. Mañana tú y tus secuaces temblarán ante mi."

A pesar de estar tan exhausta no tenía sueño. "HORA DE JUGAAAAAAR". Encendí mi portátil, abrí el juego, y con mi única vida le pedí al cielo ganar el nivel; jugué menos en un minuto Y PERDIIIIIIIIiiiiiI.

Debía recorrer algunos niveles anteriores (donde había un punto de guardado) para volver a enfrentar al jefe. Ay no mucho trabajo. Apagué mi portátil y me fui a dormir.

$*+*+*+$

Gracias por llegas hasta aquí. CuIDATE Y TOma aguita y duerme bien y estudia inglés y no te dejes dominar por el teléfono (Pasé un buen tiempo adicto a los jueguitos a :(( ) Nos vemos

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