Capítulo 31
Tormenta
Jamás creí presenciar una escena tan bochornosa luego de salir de La Finca. Lo peor de esto es que no se si me duela el hecho de ver algo tan feo o que el hecho involucrara a Ahmed.
No se que me pasa
Que estoy pensando
Es claro que ellos tenían algo y es normal supongo, pero esto es muy malo. Me estoy involucrando mucho con Ahmed y me refiero a los sentimientos más no puedo aceptarlo, no es correcto, el me ve como su trabajo nada más y yo no puedo pensar en esas cosas en esta etapa de mi vida luego de las cosas tan horribles por las que pase y por las que estoy segura aún no terminan.
No escucho nada del otro lado, solo que tocan la puerta muy fuerte, pero no quiero abrir. No quiero tener más enfrentamientos ni reproches por lo que está pasando y mucho menos por algo que involucre a un hombre, no es correcto ni es mi estilo de vida.
La puerta deja de sonar y luego de unos minutos alguien vuelve a tocar de nuevo pero esta vez más paciente y ya me hago una idea de que esta persona es Ahmed y la de enante era Natalia.
No tengo más que hacer y pedirle una disculpa a los dos por el inconveniente, así que con el dolor en mi pecho abro la puerta
—escuchen, lo lamento yo... —comienzo a decir pero me detengo de golpe al ver solo a Ahmed mirándome con vergüenza o que se yo
—Tormenta, lamento mucho que tuvieras que ver esto, es solo que Nat —comienza a hablar pero le interrumpo
—no tienes porque darme explicaciones, son dos personas adultas y lo entiendo, es lo que suele satisfacer al ser humano ¿no? Solo el sexo, por eso hasta lo compran sin importarles un rábano lo que sienta la persona a la que obligan ¿no crees? —comento con más rabia de la que debiera sin poder ocultarlo y comienzo a llorar frente a él
Soy patética lo sé
Sus brazos me rodean y no pongo resistencia, al fin y al cabo necesito un poco de cariño y comprensión
— tranquila Tormenta, tienes razón. Porque no quería hacer eso, sin embargo mi cuerpo no oponía resistencia y no sabes como me arrepiento, no me gusta hacer nada que te haga daño, nada —dice y sus palabras me dejan anonadada. Lo miro y el me mira, es extraño, pero es como si nuestras miradas se dijeran de todo el uno al otro
Es una sensación inexplicable
—perdóname por ser tan molesta, ella seguro me debe odiar y yo... soy una tonta, solo salía a buscar un vaso de leche porque no podía dormir
— ¿Estás teniendo otra vez esas molestas pesadillas? —pregunta con preocupación y me hace tanta ilusión ver que hasta mis sueños le preocupan
—No, bueno, desde que estoy durmiendo aquí ya no las tengo más y no se porqué
Claro que lo sé pero no le diré, solo que es claro que es porque con el me siento segura, como me siento ahora rodeada con sus brazos
—eso es maravilloso, pero si no es por eso ¿entonces? Si algo te incómoda puedes decirme con confianza yo lo cambiaré si esta en mis manos —dice y yo callo
Es porque pensaba en el
Pero no le diré
—estoy bien gracias, solo pensaba y bueno yo no soy el problema, de nuevo te pido disculpas por irrumpir —digo separandome de el sintiendo a la vez como mi cuerpo extraña la calidez de sus brazos
— ya te he dicho que no te disculpes, al contrario te debo yo las disculpas y unas gracias porque me salvaste ya que Natalia suele ser algo... perseverante —dice luego de pensar bien una palabra para describirla
Se nota que sabe respetar a una mujer
—si, ella me lo dejó muy claro alguna vez, creía que yo era la culpable de que tu te apartaras de ella —digo y el se queda pensativo y algo nervioso
—bueno, puede que sea cierto —dice y yo abro mis ojos sorprendida, el carraspeo y sigue hablando —claro, porque tu me mostraste una perspectiva diferente de la vida. Me haz enseñado tantas cosas buenas y por eso quería proponerte algo — dice y yo ladeo la cabeza
Relájate Tormenta
—¿qué cosa? — pregunto tratando de no sonar impaciente y el sonríe
—quiero empezar las clases bíblicas de las que me hablaste este domingo, me gustaría mucho conocer más del Dios cristiano —dice y yo no puedo evitar sentir mi corazón brincar de emoción
—¡De verdad! No sabes cuánto me alegra —exclamo con alegría y de la emoción salto a abrazarlo. Sus brazos me reciben con una gran sonrisa
—vaya, si esto tanto te hacía feliz, lo hubiese dicho desde el principio —dice con alegría y yo no puedo dejar de sonreír
—muchas gracias por aceptar, se que no te vas a arrepentir de conocer algo maravilloso —digo y el asiente
—se que lo es y lo puedo afirmar al verte a ti. Todo lo que pasaste y aún sigues reafirmando tu fe en Dios —dice y yo lo analizo
—aunque mi vida sin él no fue fácil, puedo decir que otra vez estoy conociendo más de la felicidad porque el nunca se ha apartado de mi lado — digo y el deposita un beso en mi mejilla que me toma desprevenida
Esto
Me
Ha
Dejado
Atónita
— ¡no te asustes! Solo creo que mereces mucho cariño Tormenta, mereces lo mejor de lo mejor — termina diciendo y se aleja a su habitación con una gran sonrisa
Esto
Es
Demasiado
Impactante
¿CÓMO QUEDE DE LLORAR Y DISCULPARME A ESTO! ¡Dios! Esto es algo extraño, no se que sea lo que sentimos, pero estoy segura que sea lo sea, si es de Dios se dará, si no, no se puede hacer nada más que aceptar la realidad. No se puede aferrar a algo que no tiene propósito.
No se si yo encontré a Ahmed para que me cuidara o el me encontró a mi para encontrar la salvación, solo se que a raíz de todo esto, algo ha de suceder.
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