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Capítulo 30

Natalia

Mi cabeza quiere explotar. Estoy demasiado enojada. El tonto de Ahmed no me contesta las llamadas y sigue negándose a verme. Hoy que lo vi en el trabajo solo me sonrió. Se que esta molesto y es evidente porque es

Porque cerraron el caso de las cristianitas secuestradas y explotadas

Lo entiendo, es frustrante, porque era nuestro empleo, pero no es para tanto

¡ahora sí deberíamos aprovechar y estar juntos!

Como estábamos antes, amándonos ardiendo en deseo... Ahora es un bloque de hielo ¡Estoy cansada! Ya no se que sea, pero tengo entendido que ya Tormenta se fue a algún lugar y ya no la ve ¡no entiendo!

Si el no quiere cooperar lo lamento, pero yo soy una mujer que no se vence fácilmente y cuando quiero algo lo obtengo y justo quiero tenerlo a él esta noche y si el no viene a mi, yo tendré que ir a el.

Me levanto de mi cama dejando mi frustración en ella para dedicarme a sonreír por el brillante plan que tengo en mente.
Voy a mi armario y saco una lencería nueva muy sexy a la que estoy segura el no se va a resistir

No

Se

Va

A

Resistir

Me coloco la lencería con total delicadeza pensando en el con cada movimiento, anhelo tanto a ese hombre que soy capaz de hacer lo que sea por tenerlo. Me pongo un vestido ceñido, corto y con un escote pronunciado encima, tacones y arreglo mi cabello dejándolo suelto y hermoso. Me coloco labial color carmín y dándome una última repasada salgo de la casa tomando antes la llave de mi coche.

Coloco la llave y arranco el coche con prisa de verlo que aunque vive a unas horas de mi, no me importa, voy a verlo tenga lo que tenga que hacer.
Desde lejos observo el edificio donde se encuentra su lujoso apartamento y entro al estacionamiento. Aparco mi coche y bajo rápidamente sonriendo

¡No puedo fallar! Ningún hombre podría resistirse a mí. Camino a los elevadores y me encuentro a alguno de sus vecinos que me observan con descaro

Lo sé, soy hermosa, pero estoy solo para mi adorado Ahmed esta noche y claro, toda la vida.

Ahmed

Estoy sentado en el sofá revisando algunos papeles. Hace un rato cené con Tormenta de lo más agradable y me habló un poco del Dios en quien cree y luego se fue a acostar. Lucía cansada, al parecer se puso a hacer mucho hoy en el departamento, porque luce brillante y por lo tanto, ella se encuentra cansada. Agradezco que incluso su habitación esté insonorizada y no haga yo un ruido con estas cosas de la oficina y la despierte, pobrecita, quiero que descanse. Yo también  estoy cansado, pero ahora tengo trabajo doble. Estoy haciendo lo que me encargaron ahora en la oficina y estoy haciendo yo solo y discretamente el caso de los Bianco. No me puedo quedar con los brazos cruzados, así me muera, quiero que Tormenta quede en este mundo en paz y sin la preocupación que ese desgraciado se acercará a hacerle algún daño más del que le ha causado.

Guardo todos mis documentos en mi carpeta y cuando me levanto para ir a mi habitación, el timbre suena. Frunzo el ceño porque la verdad no espero a nadie y pocas son las personas que saben que vivo aquí, así que no debe ser nadie desconocido.

¡Quizás sea mi madre! Salgo apresurado dejando la carpeta nuevamente en la mesilla de noche y abro sin siquiera mirar por la rendija, la emoción me ciega sabiendo que esto es peligroso

Al abrir me llevo una gran y evidente desilusión, no es mi madre, es Natalia quien me observa con una sonrisa

Espera

Espera

Espera

¡Es Natalia! ¡Ella no debe ni puede estar aquí! Es muy peligroso

¡Tormenta!

—Ahmed ¡querido! —exclama con efusividad depositando un beso en la comisura de mis labios que me hace ponerme nervioso

La observo y no se que decirle para que se vaya

—¡Natalia! Pero ¿qué haces aquí? — digo fingiendo una sonrisa

—¡que descortés! Yo solo quería venir a verte y platicar contigo, hace un tiempo que no compartimos como antes y no me vas a visitar, así que vine yo a visitarte a ti ¿no me invitas a pasar? —dice y yo me rasco la nuca

Esto no me puede estar pasando

—Natalia, estoy muy cansado, esta muy tarde y mañana debo estar temprano en la oficina y supongo tu también, deberías ir a descansar —digo tratando de evadirla y eso parece molestarle

Conozco a Natalia y es alguien difícil de tratar, es muy caprichosa

—no pues puedo quedarme a dormir contigo, hice un viaje largo, lo menos que puedes hacer es recibirme ¿no crees? —dice y sin que yo le dé permiso entra al apartamento y yo abro mis ojos asustados y cierro la puerta nerviosamente

Espero que a Tormenta no le dé por salir y este totalmente dormida y que Natalia se retire rápido

—oye en serio, ahora no es buen momento —digo mientras me siento en el sofá frente a ella

Ella se levanta luciendo molesta y a esta altura en la que me encuentro la observo como viene vestida

Ya se lo que busca

—Te extraño bebé, quiero que tu y yo tengamos una linda y apasionada noche ahora mismo, no te resistas, necesitas relajarte, no todo es trabajo —dice mientras se sienta en mis piernas hablando muy cerca de mis labios

Mi instinto varonil responde, aunque algo dentro de mi no quiera, no lo sé, pero termino besandola y ella corresponde con frenesí

Estoy haciendo mal y debo parar, lo intento y Natalia se da cuenta, así que se pone de pie y comienza a levantar su vestido sabiendo que con eso logrará sacar mis más bajos instintos

No puedo hacer esto, sin embargo observo cada uno de sus movimientos a la vez que una sensual lencería se abre paso a mi cuando termina de quitarlo.
Ella se acerca a mí nuevamente y comienza a besarme

Pero no puedo hacer esto

Increíblemente no quiero continuar con esto, sin embargo cuando voy a detenerla alguien lo hace por mi primero

Y es un estruendo al final del pasillo. Natalia se sorprende y mira a la oscuridad y sin que yo se lo pida corre a encender el interruptor, sin embargo cuando se voltea, solo vemos una maceta rodando en el suelo y el cerrojo de su habitación cerrándose

—¡Qué demonios está pasando! ¿Quién está ahí? —pregunta Natalia en tono de reproche

—No es momento ni lugar, ve a casa — digo algo molesto

No traje a Tormenta para que presenciará este momento

No es lindo para ella ver un espectáculo que seguro le trae malos recuerdos

¡Soy un completo idiota!

—¡no me voy a ir hasta que me expliques! No mejor, yo misma buscaré las respuestas —exclama y corre a tocar la puerta muy fuerte

Esto se está saliendo de control, Natalia podría decir la verdad y no es correcto

Corro a ella y la arrastro en mis brazos hasta el sofá nuevamente y le tiendo el vestido, ella molesta se lo pone

—¡que rayos me ocultas! ¿Vives con alguien? Dímelo ya Ahmed, no me veas la cara de estúpida, somos tu y yo y... —el enojo surge desde mi interior y no la dejo terminar

—¡Basta! El tu y yo ¡no existe! Solo somos buenos amigos y compañeros de trabajo ¡nada más! No creas que tienes autoridad para reclamarme o pedirme alguna explicación ¡No somos nada! Ahora toma tus cosas y vete a casa, y te prohibo volver por aquí —digo muy enojado a tal punto que aunque se que la lastimo con mis palabras, es momento de dejarle claro su posición

Soy un completo idiota

Ella me mira con dolor y aunque se que quiere llorar o decir algo más, su orgullo no se lo permite y toma sus cosas saliendo de mi apartamento sin decir nada más.

Una vez la puerta se cierra, le pongo el seguro y corro a llamar a Tormenta para hablar de lo sucedido y pedirle una disculpa...

Natalia

Salgo de su apartamento con mi dignidad en el suelo. Jamás me había tratado así y me ha roto el corazón. Siento que no lo puedo soportar y me apoyo en el elevador, dejándome caer y correr las lágrimas por mi rostro

Jamás esto me había pasado

Me siento completamente humillada y lo peor es que no se por quien mierda el me ha hecho esto, pero estoy segura que no son pareja o algo parecido, una pareja hubiese reclamado o se hubiese ido, no se hubiera ido a esconder como una rata a su cueva

Esto está muy raro y debo averiguarlo, porque esta humillación le saldrá muy caro a Ahmed.

Limpio mis lágrimas y salgo justo como entre, caminando como si nada me estuviera pasando, puedo estar derrotada, pero no se lo demostraría a nadie, no sería la mujer fuerte que mi padre crió y se que estaría orgulloso al verme en este momento. Salgo en mi coche y me detengo en la garita de seguridad

—¡hola! —saludo dulcemente y el seguridad me inspecciona descaradamente desde mi rostro hasta mis pechos

Eso servirá para sacar alguna información

—¿le puedo ayudar en algo bella dama? —dice con una sonrisa maliciosa y yo trato de no rodar los ojos

—si, le quería hacer una pregunta. Es que vine a visitar al señor Ahmed ¿lo conoce cierto? —pregunto

—oh si, es el joven agradable del piso 22 ¿qué pasa con el? —pregunta

—oh nada, es solo que no se si está acompañado, porque vine a verlo, pero no me recibió, sin embargo oía más de una voz adentro ¿vive con alguien o alguien lo está visitando o algo así? —pregunto tratando de no sonar muy mal

—bueno que yo sepa nadie lo ha visitado hoy, pero me pareció verle hace unos días venir con una muchacha muy linda de cabello rubio, quizás este con ella —dice y mis sospechas se hacen ciertas

Muchacha rubia

Muchacha rubia

Tormenta Peterson...

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