Capítulo 26
Josafat
Primero que nada, voy a hacer mi plan uno. Cambio de imagen.
Peino mi cabello hacia atrás y me pongo un sombrero de abuelito. Cambio mi ropa negra que me caracteriza, por vestir con camisa de cuadros aburrida y pantalón de tela café aburrido junto a unos espantosos zapatos brillantes negros. Me coloco un bigote discreto y unos grandes anteojos redondos.
Me estoy vistiendo como un mísero nerd que pasara desapercibido, justo lo que necesito.
Tomo la identificación falsa que envió mi padre, el auto nuevo que adquirí en un taller de segunda. Un auto viejo y desgastado, necesito lucir lo más creíble posible. Y por fin salgo de "la casa" para buscar cualquier pista que me guíe a ella.
Llego al registro de la ciudad. Tal vez salga en las páginas amarillas su nuevo número o el de su padre.
Llego y pregunto tratando de hablar como lo que aparento y el hombre aburrido de la recepción busca en su computadora
—¿a quien desea localizar? —pregunta el hombre muy aburrido porque seguro esta pregunta es su rutina diaria
—a Tormenta Peterson o a alguien cercano a ella como su padre o madre, ya que era una muy buena amiga mía y de pronto se mudó y no supe más de ella —agrego luciendo consternado
Si supiera
—lo siento amigo, no hay ningún registro de Tormenta Peterson. Hay números de otros Peterson, no se si quiera que se lo imprima y de ahí llama usted y cerciora si es alguien allegado a ella — contesta y maldigo internamente
Es claro que no dejarían ningún rastro y si ahí algo, este tipo no lo va a decir seguro amenazado por la policía.
—claro que si, por favor imprimalo —digo "amablemente" el hombre asiente y me pide que tome asiento.
Veo como pisa el suelo rápidamente y entonces capto algo importante. Tiene ganas de orinar
—oye amigo, puedes ir al baño si quieres. Yo me quedo aquí y si alguien viene le hago saber que no tardarás — le digo con una amable sonrisa
El se lo piensa
—bueno, te lo agradecería. Luces como un buen chico, no creo que hagas nada malo —dice y yo me río internamente a carcajadas
Si supieras quién mierda soy
—claro, despreocupese y vaya —digo y el hombre asiente y se va rápidamente.
Es mi momento clave.
Miro para todos lados y veo que están todos distraídos. Conecto mi celular a un cable USB y rápidamente pongo que se transfieran los archivos del computador.
Son muchísimos, así que la barra de carga va lenta y estoy empezando a desesperarme. El gordo perezoso no debe tardar.
Luego de unos minutos, finalmente se transfieren los datos y quito la ventanilla rápidamente y saco el celular. Regreso a mi puesto y veo como el gordo se acerca
—he regresado. Tarde un poco más porque tuve que ir al baño de arriba. Unas disculpas por la demora, ya está impreso lo que pediste —dice y yo aplaudo victoriosamente
—oye te pido disculpas, me estaban llamando para algo importante pero mi celular se estaba apagando y agarre tu cargador en una emergencia, lo lamento —le digo por si las cámaras vieron el suceso, así cuando lo interrogue el dira esto y todo se arregla
—esta bien, estamos a mano entonces con los favores —dice tranquilamente y yo sonrio victorioso
Eres maravilloso Josafat Bianco
—bueno nos vemos hermano, debo irme a localizar a mi buena amiga —digo con una sonrisa y me retiro lo más relajado posible. Una vez afuera corro a mi auto y arranco a velocidad.
Me estacionó unas cuadras más adelante en un lugar tranquilo y entonces me pongo a revisar que dicen los archivos.
Efectivamente, hay una Tormenta Peterson y el gordo no me lo notificó como suponía. Lo extraño de todo esto es que no salía un número telefónico más que el antiguo y ese ya se que no lo tiene y su ubicación dice "emigró" simplemente esa desgraciada palabra que aunque no me es de ayuda solo me dice una cosa
Esa desgraciada salió de la ciudad.
Josafat, estás resolviendo este plan rápidamente, eso quiere decir que la venganza está cerca y nadie va a poder detenerte, porque no se lo esperan — termino diciéndome a mi mismo.
Ahmed
Estoy entrenando mis músculos en el gimnasio de mi apartamento. No se como, pero logra hacerme olvidar de todo por un momento. Seco mi cabello del sudor con una toalla y justo comienza a sonar mi teléfono, que contesto relajadamente
—¿bueno? —digo al contestar
—Ahmed, es tu jefe, te llamo para algo importante —dice y mis alertas se disparan
Es raro que tu jefe te llame ¿no creen?
—señor, le escucho —respondo tratando de sonar serio y con respeto
—hay algo extraño rondando en este caso de las jovencitas cristianas rescatadas y quizás cierre el caso —dice y es como si me hubiesen echado un balde de agua fría
—señor ¿porqué dice eso? No se puede dejar este caso así, esos criminales siguen sueltos — digo muy alarmado
Lo primero que viene a mi mente es la cara de Tormenta si se enterara de esto
—lo se y es justo por eso por lo que lo hago. Esos además de la trata de personas, son unos narcotraficantes muy poderosos italianos. Ni la mafia italiana los busca, los dejo de buscar por el temor que estos les causan. Eso quiere decir que si nosotros los detenemos, ellos pueden pedir ser extraditados a su país y estoy seguro que allá los dejaran libre luego de que ellos posiblemente ofrezcan una gran suma de dinero. No podemos hacer nada, solo estoy arriesgando a mis mejores oficiales a un caso que no corresponde a nuestro país —dice y siento como si esto fuera una broma y el enojo brota de mi
—¿ no corresponde a nuestro país? No se si se ha vuelto loco y me disculpa, pero más del 50% de esas jovencitas son de nuestro país, incluso de las muertas además que ese lugar se encontraba en nuestro país ¿y así usted dice eso? No se puede dejar esto así, esos criminales deben pagar —digo con muchísimo enojo
¡Por todos los cielos!
— ¡basta! No voy a arriesgarme con mafia italiana, no lo haré y si yo no lo hago, tu tampoco. Dile a esa jovencita que regrese con su familia o se busque otro hogar ¡que se yo! Inventa algo, pero ya no debe permanecer en el hogar donde está y no te preocupes, yo me encargaré de que nada le pase, es mi última decisión —ordena y cuelga antes que pueda replicar
¡Joder! Esto no puede estar pasando ¡no puede! Estoy seguro que las otras jóvenes si estarán seguras, pero Tormenta, Tormenta no y eso lo dejó claro ese criminal cuando asesinó a su madre.
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