t h r e e
[...]
—Hola Nathan—lo saluda Holly al acercarse a la barra del bar. Este voltea a verla y sonríe.
—Hey—susurra y se apoya en la barra—. Estoy tan apenado por haber llamado ebrio la otra noche—Holly se encoge de hombros y se acomoda en la silla—. ¿Quieres alguna cerveza o algo?
—Nathan, debes dejar de hacer cosas como esas—ignora su pregunta y va al grano, necesita la explicación de las rosas.
Nathan frunce el ceño, confundido:—¿Qué?
—Vamos, ¿rosas?—susurra riendo—Sabes que son mis favoritas—él niega y ríe.
—No lo sabía—se encoge de hombros y apoya los antebrazos en el mármol.
—De acuerdo, ahora me siento estúpida —dice mirando a un costado, Nathan intenta tocarla pero se aleja
—Nena, sólo una cerveza.
—Debería irme—toma su bolso lista para irse.
—Por favor—le suplica cuando le agarra el brazo, Holly suspira y se suelta de su agarre.
—Bien.
(...)
—Tuvimos algunos buenos tiempos—Holls asiente a lo que su ex novio inútil pero bien follador dice y deja la pequeña botella de alcohol.
—Sí—juguetea con esta y lo mira.
—¿Entonces por qué no hacemos otro intento?—Nathan se humedece los labios y se inclina hacia ella. Espera la respuesta de la chica, pero no la obtiene.
—¿De verdad me harás decir su nombre?—golpetea los dedos en la botella y lo queda mirando.
Mientras tanto Justin, se adentra en el bar, sí, la ha seguido otra vez y no parará hasta que le acepte al menos un simple almuerzo.
Se sienta a unos metros de ella y se acomoda la capucha de la sudadera para luego juguetear con sus manos.
—Oh vamos, es estúpido—se queja Nathan—. No niego que tuvimos algo pero no fue como lo que tú y yo teníamos.
—Sí, teníamos—alza ambas cejas—. Nathan, es tiempo pasado—deja escapar un suspiro y se levanta—. Iré a tomar aire—toma su bolso y va hacia afuera.
Justin la sigue con la mirada y se quita la capucha para rápidamente acomodarse el cabello antes de levantarse e ir tras ella con disimulo.
Otro cigarrillo es llevado a la boca de Holly y le da una calada para después continuar escribiendo.
—Es una noche agradable—Jay se sienta lejos de ella sin siquiera mirarla.
—Sí—asiente.
—¿No eres un fumador?—Drew niega mientras observa la oscura noche—No lo hagas, es un terrible hábito.
—De acuerdo, gracias—aún sigue sin mirarla y suspira.
—Creo que ya es hora de irme—cierra el diario y lo guarda en el bolso para seguidamente colgarse este en el hombro y aplastar el cigarrillo—. Ten una linda noche—susurra antes de caminar hacia la puerta.
—¿Te han gustado las flores?—Justin se voltea con una sonrisa estupida y la observa de arriba abajo—Luces como una chica a la que le gustan las rosas rojas y blancas, sólo lo supuse—se encoge de hombros. Se gana un ceño fruncido por parte de Holly quien lo observa como si tuviera tres cabezas.
—Oh dios mío, eres ese tipo del restaurante.
—Justin—comienza a acercarse lentamente a ella como si de un león acechando a su presa se tratase.
—¿Qué haces, me sigues o algo por el estilo?—Jay frunce el ceño y comienza a negar.
—No, sólo...—suspira—Mira no soy ningún psicópata, ¿bien?—alza ambas cejas—Nos conocemos, fuimos a la escuela juntos, nena.
—¿Qué quieres?
—Sólo quiero hablar contigo—responde sin quitar el ceño fruncido y se cruza de brazos—. Cuando te vi en el autobús el otro día, luego de todos estos años, sentí algo—llega a acariciarle el cabello—. Y sé que tú también lo hiciste, solo, no puedo alejarme de ti—rápidamente su mano es alejada y es empujado.
—Ni siquiera te conozco—la chica pasa por su lado al comenzar a caminar para irse. Nuevamente, Justin va detrás de su culo como un perro faldero.
—Pero lo harás—intenta agarrarla pero Holly es más rápido y lo empuja otra vez hacia la pared—. ¿Puedes hablar conmigo?—posa las manos en su cintura.
—No—comienza a jalonear con él tratando de alejarlo—. ¡No me toques!—lo comienza a golpear con el bolso hasta que lo aleja y abre para puerta.
—Sólo quiero hablar—se defiende con lo primero que encuentra, esa mierda.
—A la mierda contigo—se voltea violentamente hacia Justin y lo apunta—. No vuelvas a tocarme.
Este lío no tarda en llegar a los oídos de las personas del lugar, incluyendo a Nathan, quien deja de servir para prestar toda la atención a la situación.
—¿Qué está pasando?—pregunta cuando mira a Holly totalmente furiosa.
—Él intentó abusar de mi—responde con rapidez al mirarlo y Justin observa a todos con el ceño fruncido, el no ha hecho ni ha querido hacer eso.
—Claro que no—mira a Nathan saltar histérico de la barra y acercarse a él—. Hey, eso no es cierto, hombre, relájate—alza las manos a la vez que camina hacia atrás hasta que recibe un golpe, y luego otro causando que caiga al suelo.
—¿Estás bien?—le pregunta a ella quien sorbe su nariz sin quitar la mirada de Justin el cual ríe como si el golpe haya sido un chiste—¿Acaso esto te ha parecido gracioso?—le pregunta al mirarlo y lo patea. Luego de insultarlo y demás, lo echa del lugar a empujones bruscos.
Drew se sostiene de la pared y observa el suelo hasta que se pone de cuclillas para juntar un pequeño librillo, se recarga en esta al levantarse y lo abre:
"El diario de Holly"
(...)
Al llegar a casa, adolorido se limpia las heridas y va a la cocina luego, abre el refrigerador y toma una jarra de agua para servirse en un vaso e ir a la sala. Toma el diario al sentarse y lo abre para comenzar a leer cada una de las cosas que tan entretenida han tenido a Holly últimamente.
Pasan las horas y Justin aún sigue con su trasero aplastado en el cómodo sofá, pasando páginas y páginas. Frunce el ceño y se recuesta, hay tantas cosas extrañas y a la vez asombrosas en esa mierda que no puede creer que lo haya escrito ella.
(...)
—Quizás aún sigue en tu bolso y por todas las porquerías que tienes no lo encuentras—Claire se acuesta a su lado y se encoge de hombros, ha tenido que lidiar con una Holly preocupadísima por la pérdida de su diario cuando ha llegado a casa.
—No, ya he sacado todas las cosas—mira hacia otro lado.
—¿Estaba tu nombre en esa cosa? ¿O alguna información en especial?—su compañera de casa se levanta violentamente y se acerca a ella con furia.
—¿Y tú qué crees?—pasa por su lado y Claire la sigue con la mirada.
(...)
A la mañana siguiente, la rutina de Justin es prácticamente la misma, levantarse a determinada hora, higienizarse, desayunar e irse al trabajo.
Se acomoda el uniforme y otro día más en el cual debe alimentar a los perros, deja el carrito en medio del camino y toma una linterna para caminar hacia una puerta, la abre y se adentra en el sitio, alumbrando con esta, comienza a caminar, hasta que descubre un sótano, abre una clase de puerta y baja las escaleras para dar a lugar a este.
Se queda parado en el medio de la sala y observa este, para luego sonreír.
(...)
Día lunes, Holly sale aún más tarde del trabajo, por lo que debe irse caminando a casa. Y eso Justin lo sabe muy bien, la conoce más a que sí mismo.
Camina detrás de ella con lentitud a unos metros de distancia, sin dejar de observarla. Miedosa, Holly voltea repetidas veces pero no logra ver nada ni a nadie y suspira al ver su edificio.
Cierra la puerta detrás de ella al entrar, y se quita el abrigo cuando deja las cosas sobre la mesa antes de ir a la habitación a alistarse para dormir.
Jay busca una manera de entrar, y lo logra, sintiéndose menos inútil que otras veces.
—¿Claire?—la llana al escuchar un ruido—¿Estás aquí?—camina a la habitación y observa a su alrededor, no está, vuelve a suspirar y se acuesta., teclea un par de cosas en el teléfono y apaga la lampara sobre el velador para acomodarse para dormir. Pero ni el más mínimo movimiento logra hacer ya que Justin se abalanza sobre ella y le cubre la boca cuando grita.
—Sh—le susurra y lleva la aguja de una jeringa a su cuello para rápidamente clavar esta—. Las rosas no te bastaron, pues aquí tienes mi otro regalo, muñeca.
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