Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

{Capítulo 38}

El jardín era sumamente hermoso, muy parecido a aquellos que se encuentran en Europa. El césped era de un verde intenso y las flores y los árboles, sumado a la disposición de las piedras grises, formaban un espacio totalmente placentero y relajante.
Todo aquello se asemejaba mucho a un parque. Había bancos a lo largo del sendero de adoquines. Faroles del estilo antiguo se posicionaban cada tantos metros pero estaban más bien dispuestos para permanecer en las “esquinas”.
Había una gran fuente de agua que lanzaba chorros hacia el interior de la misma. Aquello le daba un aspecto de elegancia, haciendo recuerdo a aquellas grandes fuentes que puedes llegar a encontrar en Roma.
Pegado a ese hermoso jardín —sacado como de una película—, se alzaba una gigantesca construcción rústica. Al estar hecha de ladrillos, el color predominante era el rojizo anaranjado pero debido a algunas enredaderas que se habían formado a lo largo de los años, el color verde intenso hacía resaltar aun más el color de los ladrillos y le daba a la escena un aire pintoresco.
De afuera, el edificio era sumamente elegante. Parecía más bien uno de esos hoteles elegantes que se construyen como a modo de casa, pero en el interior están llenos de habitaciones.
Dentro del lugar las paredes blancas eran lo que mayormente predominaba. Era como el punto focal en cualquier habitación. Era un color intenso y más aun si las luces blancas se encendían por la noche.
El piso estaba hecho de baldosas grises y azul pálido, lo que no aportaba suficiente color a aquella blancura insoportable.
Aquel hombre caminaba con paso ligero por entre los pasillos. Llevaba todavía puestas sus gafas de sol debido a que la noche se hacía presente y las luces blancas volvían a aquel lugar en un infierno blancuzco.
Era la hora de la cena por lo que la mayoría de las personas se disponían a bajar al comedor o, en caso de no poder, los enfermeros se encargaban de llevar todo lo necesario a sus habitaciones.
El pasar por al lado de aquellas personas le resultaba repugnante. Todas tenían una mirada neurótica o parecían locos rabiosos a punto de lanzarse encima de él.
Muchos de ellos eran mayores de edad, y a decir verdad, él no tenía mucho apego por aquellas personas. No le gustaba estar cerca de los viejos porque eran torpes, lentos y vivían enfermos. Sin mencionar que a veces se vuelven como niños y son sumamente insufribles.
Cuando finalmente encontró la habitación que buscaba con tanta rapidez, abrió la puerta y dejó escapar un suspiro de alivio al sentirse liberado de aquella multitud.
La habitación no se diferenciaba con el resto del recinto. Paredes blancas y piso color gris y azul pálido. Lo único que daba color a ese lugar era la ventana que daba al hermoso jardín de afuera.
En el medio de la habitación había una cama de metal con sábanas blancas, para variar. Y el único toque de color era la colcha de terciopelo rojo.
Sobre la misma había una bandeja con platos de comida y un enorme vaso de jugo de naranja.
A los costados de la cama había dos mesitas de luz color gris. Sobre una de ellas había una lamparita y una pequeña pila de libros. En la otra, por el contrario, había algunos cuadros de fotografías. Todos ellos enmarcaban a su familia pero ninguno lo mostraba a él. Al principio había tenido una… bueno, cinco en total. Pero con el paso del tiempo tuvo que retirarlas porque se suponía que ya no tenía que sentir nada por él.
Mirando por la ventana con cortinas verde seco, se encontraba lo que había estado buscando.
Era una bella joven, de tes blancas y ojos verde intenso con motitas marrones. Tenía el cabello suelto como siempre solía llevar y era de un color castaño claro. El mismo tenía reflejos un poco más claros pero se notaba con facilidad el crecimiento de su cabello natural al ver que los mismos se encontraban por encima del hombro.
Vestía con un pijama de dos partes. Los pantalones eran azul claro y la parte de arriba era color blanca con las mangas en rosa.
Ni bien ella se volteo para mirarlo, una sonrisa de alegría se dibujó en sus labios. Él se quitó las gafas y lo primero que atinó a hacer fue abrazarla lo más fuerte posible.
Hacía ya un tiempo que no la iba a visitar —dos semanas—, y eso ya era una tortura, considerando lo que era de ella.
— ¡Al fin te dignaste a aparecer! — Le soltó ella con emoción una vez que se separó de él.
— Lo siento. — Se disculpó, encogiéndose de hombros—. Sabes que tengo cosas que hacer.
— ¡¿Qué es más importante que venir a visitarme?! — Tomó una uva de su plato de comida y se sentó de un salto en la cama—. Eres la única persona que me mantiene cuerda en este lugar. — Su voz sonó con un tinte de fastidio y de disgusto a la vez. Sabía perfectamente a lo que ella se refería, en especial los primeros días que tuvo que estar encerrada en aquel maldito lugar.
— En verdad lo siento muchísimo. —Dijo sentándose a su lado y de inmediato le echo una sonrisa—. Pero hay que admitir que te conservaste muy bien.
— ¡Es un maldito infierno! Ya no soporto más este estúpido lugar.
— ¿Te dan de tomar las pastillas?
Ella asintió.
— Aunque para ser honesta, ninguna de ellas me hace sentir relajada o somnolienta —comenzó a enumerar cada uno de los síntomas que supuestamente las pastillas debían de cumplir en ella con los dedos de la mano. Él, por otro lado, mientras la escuchaba decir aquello no pudo reprimir una pequeña risa—… La verdad es que no sé para qué sirven esas cosas. No me ayudan en nada.
Él continuó riendo por lo bajo y al final ella tampoco pudo reprimir una risita divertida.
— Debo admitir que eres una gran actriz.
Ella se encogió de hombros y elevó la mirada al techo.
— Lo sé. — Y a continuación volvió a reír—. No podría haber hecho nada de esto si no fuese gracias a ti…
— Bueno, no dejes que me lleve todo el crédito. Jonathan ayudó muchísimo en esto. Sin él, esto hubiese sido el infierno mismo.
— ¡Basta! No me hagas imaginármelo. — Bajo la mirada hacia el plato de comida y se quedó observando la ensalada de frutas que servía como postre—. Aunque me tratan como a uno de ellos.
— Se supone que eres como uno de ellos.
— Sí, “se supone”. —Utilizó comillas imaginarias—. Pero no me gusta que me trate como uno.
— ¿Qué quieres que haga? Si no lo hiciese ellos descubrirían la verdad y todo sería muchísimo peor. Él ya metió las manos en el fuego por nosotros, así que no seas mal agradecida. — Se cruzó de brazos y apartó la vista de la de ella.
Por primera vez pudo notar un dejo de irritación en su voz. Casi nunca se mostraba irritado por nada… Bueno, aquel lugar lo irritaba mucho pero el estar con ella en aquella habitación lo cambiaba por completo.
Jonathan había evitado que ella sufriese todo tipo de tratamientos… Tal vez no todos, algunos de ellos eran “implantados” pero no surtían efecto. A decir verdad ninguna de los medicamentos que le daban eran verdaderos. Pero nadie lo sabía, solo un grupo reducido de personas.
Algo malo estaba sucediendo, podía percibirlo. Aunque él fuese muy bueno escondiendo las cosas, ella lo conocía de sobra y sabía cuando algo malo sucedía.
— ¿Algo anda mal? — Le preguntó con los ojos entrecerrados.
Él negó con la cabeza un par de veces y se mordió el labio.
— Hiciste eso con el labio. — Apuntó a su rostro con sorpresa—. Nunca haces eso a menos que mientras. Dime qué demonios pasó.
— No sé si hacerlo…
— ¡¿Me estas tomando el pelo?! ¡Dime que sucedió de una maldita vez!
— Primero tranquilízate. — Puso sus manos en alto para calmarla—. Nada es como la película que te estás haciendo en estos momentos.
— ¿Entonces?
— Es sobre él.
— ¿Él? ¿Qué pasa con él? — Su cuerpo se puso en alerta.
— Yo… Él… —Se mojó los labios con la lengua—. Algo no está del todo bien.
— ¿Qué sucede?
Él la miro detenidamente, debatiéndose internamente por si debía o no decirle lo que estaba sucediendo.

Más de una semana ha pasado desde que Logan voló a Florida para poder encontrar a _______. A medida que los días pasaban, Logan comenzaba a desesperarse al ver que no podía encontrarla.
No entendía adónde podría estar o qué estaría haciendo. Aquel lugar era enorme pero gracias a que una vez ella le confesó que había estado en Miami, él pensó que lo más probable sería que ella también estuviese ahí. El único problema es que no la encontraba en ninguno de los hoteles a los que iba.
Se aseguraba de preguntar siempre por el nombre de Matt, aunque también preguntaba por el de _______ por las dudas. Le resultaba un tanto repugnante y estúpido el hecho de que Matt se cambiara de nombre solo para que él no lo encontrara.
¿Qué sentido tenía esconderse bajo la identidad de alguien más? Desde la pelea que habían tenido ambos el otro día, Logan comprendió que Matt estaría dispuesto a hacer lo que fuera por quedarse con ______. Así que lo más normal sería que él diese la cara —aunque no de forma literal—, y así él podría encontrarlo y pelear por ella.
Aunque fuese una ciudad grande, a Logan ya no le quedaban muchos más hoteles en dónde buscar y para peor, aun no había buscado en casas particulares.
Aquello era una desesperación que lo comenzaba a consumir lentamente desde sus entrañas. Era básicamente como encontrar una aguja en las calles de Nueva York. Un lugar enorme y un objeto casi invisible.
Las noches eran una agonía. Apenas podía conciliar el sueño, pero sabía que tenía que dormir porque si no al otro día no tendría fuerzas para continuar con su búsqueda.
A medida que se iba moviendo de lugar, también cambiaba de hotel. Básicamente dormía todas las noches en un lugar distinto pero no le importaba. Lo único en lo que podía pensar era en encontrar a _______, y a medida que los días pasaban, esa meta se iba alejando cada vez más de su alcance.
Después de que Dean se pusiera al tanto de lo que había sucedido con ________, prácticamente dejó todas sus tareas de lado y se metió de lleno en intentar ayudar a Logan.
— Debería estar ahí contigo, buscándola. — Se le notaba bastante afligido. Su voz había dejado en evidencia un tinte de tristeza y melancolía.
Logan sabía perfectamente lo importante que _______ era para Dean. Y si por alguna razón algo malo llegaba a pasarle, él no se lo perdonaría jamás. Por más que él no haya tenido nada que ver con el asunto.
Logan: No seas tonto. Tú tienes muchas cosas que hacer allí.
— Nada de eso vale si sé que ella no está a salvo.
Hubo una larga pausa en la que Logan pensó que probablemente Dean estaría llorando. Ya lo había escuchado hacerlo una vez, y le desgarró el corazón. Después de eso le parecía haberlo escuchado hacerlo un par de veces más pero no estaba seguro. Le había escuchado la voz un tanto apagada o más bien ahogada. Su respiración era un tanto agitada y eso no era normal en él.
— Le prometí que siempre la cuidaría… Y mira lo que pasó.
Logan: Dean, ni tú ni yo podríamos haber imaginado que todo esto sucedería. ¿Quién hubiese pensado que esa maldita seguiría detrás de mí?
— ¡No importa! Yo le prometí que estaría con ella y no lo hice. Se supone que yo tenía que ser quien la protegiera.
Logan: Pues no eres el único que intenta hacerlo.
— Pero antes sí lo era.
Logan: ¿Qué quieres decir? ¿Qué yo nunca tuve intenciones de protegerla? ¿Qué yo me hubiese echado para atrás si no me hubiesen lavado la cabeza?
— Logan, yo no quiero decir eso…
Logan: Pues lo insinuaste.
— ¡Claro que no!
Logan apretó la colcha de la cama hasta que sus nudillos quedaron blancos. Tenía la mandíbula tensa y la mirada fija en las cortinas que parecían flotar por el viento que se colaba por la ventana.
Logan: No tengo deseos de discutir contigo ahora. Tengo cosas más importantes en las que pensar.
— ¿Te piensas que yo no?
Logan: Hablamos luego.
Por mucho que ambos hayan evitado hablar del tema, Logan sabía muy bien que Dean siempre le echaba indirectamente en cara, que por su culpa las cosas estaban como estaban.
Siempre parecía que él expresaba lo mucho que se había ocupado de ______ antes y él no había hecho nada al respecto. Y aunque tuviera razón, por más que le doliera Logan sabía que no podía haber hecho nada. Lo habían manipulado, insertándole un odio continuo hacia _______. ¿Cómo se supone que él podría haber hecho algo al respecto? Siempre se odio por haberse dejado manipular por Danielle, y más de una vez deseo que nada de eso hubiese sucedido pero, ¿qué podría haber hecho él? Cuando pensó que ya todo había quedado bien, apareció Chris y lo arruinó todo. Y en cuanto a él se trataba, por más que lo hubiese querido, Logan jamás podría haber escapado a su juego mental. Él era un psicólogo experimentado, sabía muy bien lo que hacía. Y era por ésta misma razón que Logan no le echaba la culpa a _______ de haberse dejado manipular por Matt.
¿Qué persona común puede competir contra un experto en la mente? Él sabía muy bien dónde tocarle para que callera bajo sus redes. Además, conocía de antemano lo convincentes que podían llegar a sonar a veces.
Aunque todo esto fuese verdad, Dean parecía no aprobarlo en lo absoluto. Estaba molesto con _______ por dejarse mandoletear por alguien, pero más aun lo estaba con Logan. Si no fuese por él, Matt no hubiese tenido con qué trabajar. Si no le hubiese sido “infiel” a ______, posiblemente ahora ella estaría bien.
Logan: ¡¿Te piensas que encuentro divertido el que las personas jueguen con mi mente?! — Gruñó sumamente enfadado. Últimamente, cada vez que hablaba con Dean todo se tornaba en una pelea.
— ¡Solo digo que tienes que empezar a abrir los ojos! A no confiar tanto en las personas.
Logan: Si te hiciera caso, me tendría que comportar como un hongo. ¡Conozco a personas, no puedo vivir pensando que todas ellas jugaran conmigo!
— En las condiciones en las que nos encontramos, ¡Sí, deberías!
Dean llamaba absolutamente todos los malditos días. Por más que ambos estuviesen peleados, él simplemente lo hacía para saber si había noticias de _____... Y como nunca encontraba nada, todo terminaba en discusión.
Logan: ¡Estoy harto de que me eches la culpa de todo!
— ¡Tú tienes la culpa de que esto pasara! ¡Tú eres el único culpable!
Logan: ¿Yo tengo la culpa de todo? ¡Aquí varias personas cometieron errores! ¡No tengo por qué ser el único al que se le atribuya toda la culpa!
— ¡Si no fuese por ti ahora ______ estaría bien!
Logan: ¡¿Y tú que sabes?! ¡Estamos hablando de Danielle, nunca se sabe con ella!
— Lo único que sé es que no estás haciendo nada para encontrar a ______.
Logan: ¡¿Qué no estoy haciendo nada?! ¡Me desvivo para poder encontrarla! ¡Intento hacer todo lo que tengo al alcance para poder hallarla! ¡Su vida está en juego!
— Pues me parece que no te importa tanto.
Logan: ¡¿Qué no me importa?! ¡Al que no debe de importarle es a ti! ¡¿Dónde diablos estas ahora?! ¡Yo no te veo por aquí, ayudando a encontrar a quién dices que es tu mejor amiga! Ya no estudias más, entonces, ¡¿Por qué diablos sigues estando allá?!
Por más que Logan tuviese razón, Dean aun permanecía allí porque seguía estudiando la manipulación psicológica. Quería entender todo lo mayor posible para luego ayudar a su amigo con ______. El único problema era que, tanto Logan como él, sabían que en el fondo Dean quería permanecer allí. Aquel había sido su sueño desde que decidió estudiar sicología, y la verdad que era deprimente saber que debería de renunciar a él solo porque sus amigos no sabían hacer las cosas bien.
Logan nunca se lo había echado en cara porque sabía lo importante que era para él. Aunque por momentos sintiera que lo necesitaba a su lado, sabía que su amigo también tenía una vida que hacer. No siempre estaría arreglando u ayudándolo con sus problemas.
El problema es que estaba tan furioso que las cosas le salieron sin pensar… Como cuando le dijo a ______ aquellas horribles cosas en la feria.

------

Por si no quedó muy claro la primer parte: Una ELLA habla con un ÉL sobre otro ÉL. No creo que se les haga muy difícil adivinar el ELLA ;) // No me gusta que Dean y Logan peleen :(

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro