{Capítulo 31}
Sin darle más vueltas, ______ se dirigió de inmediato a la habitación, entró al baño, cerró la puerta, levantó la mirada y se miró al espejo.
¿Cómo había sido tan estúpida? ¿En qué lío se había metido?
Todo en su cabeza era un completo caos. Si hubiese prestado suma atención a lo que Matt quiso decirle la otra vez, seguramente todo sería distinto ahora.
Logan quería arruinarle la vida y ahora le había dado un motivo para que las cosas fuesen peor.
Se deslizó por la puerta del baño hasta sentir el frío piso de baldosas. Se sentía tan mal por dentro. Creyó que Matt la adoraría (porque eso le había dado a entender) pero resultó todo lo contrario. ¡No lo entendía! Había hecho todo mal y por su culpa... Ahora Matt la odiaba. ¿Cómo se suponía que lo arreglaría? Necesitaba ganarse nuevamente su aprecio, no podía dejarlo ir. Lo necesitaba... Lo amaba, y sin él no sabe qué hacer. Es su vida, su todo.
De ahora en adelante, debe hacerle caso en todo lo que él le diga. Si lo hace, seguramente él volverá a quererla.
Logan se encontraba recostado en la cama. Tenía la mirada fija en la ventana.
En el cielo se podían ver algunas nubes de tormenta. El pronóstico del tiempo había anunciado algunas desmejoras para los próximos dos días.
Su cabeza no podía dejar de pensar en lo que había sucedido aquel día.
¿Cómo pudo haber sido capaz? ¿En verdad no le importaba en lo absoluto él como para mandarlo a prisión?... Pero la pregunta que más rondaba en su cabeza era la de si él hubiese sido capaz de hacer eso también.
La manipulación era un asco. Las personas hacen cualquier locura, lastiman a quienes más quieren y lo peor es que creen que son ellos los que idean los planes. Por una parte es bueno porque dejas de sufrir, de sentirte mal... pero por el otro, cuando te das cuenta de lo que hiciste, es muchísimo peor.
Se dio media vuelta para darle la espalda a la ventana y contemplar aquel espacio vacío en la cama.
Por un instante se preguntó si ella dormiría junto con Matt. Era una pregunta estúpida y que siempre trataba de evadir. No tenía ni idea que sucedía puertas para adentro de su casa y eso lo podía llegar a enloquecer.
Se acercó un poco más hasta tomar la almohada de la joven y la tomó de tal forma que parecía que abrazaba a un oso de peluche.
Sus fosas nasales pudieron oler aquel tan delicioso perfume que siempre adoraba usar. Hacía un par de días atrás había encontrado en una gaveta la caja de su perfume. Tal parecía que Matt la había pasado por algo —Algo que en verdad él agradecía.
Lo destapó y aspiró aquella exquisita fragancia. Pensó en volver a guardarlo nuevamente pero una idea mejor se le ocurrió. Roció su almohada con el perfume, así parecería que ella nunca se había ido. La escena permanecería un par de días y eso lo reconfortaría por las noches.
Era una completa estupidez lo que había hecho pero estaba tan desesperado de tener, sentir o al menos oler algo de ella.
Le daba un poco de envidia pensar que Matt podía hacer todo eso pero con ella.
Se acurrucó aun más a la almohada, cerró sus ojos e intentó conciliar el sueño cuando el sonido de su teléfono lo despertó. Había pensando en no responder pero al ver que se trataba de Dean, de inmediato atendió la llamada.
Logan: ¡Dean!
— ¡Hey, Logan!... ¿Cómo estás?
Logan: Bien... Bien. — Dijo después de dar un suspiro.
— ¿Qué sucedió?
Logan: ¿Por qué lo dices?
— Te conozco. Los conozco a ambos y sé cuando algo pasa. Ahora, dime, ¿Qué sucedió?
Logan dudó un par de segundo si debía o no contarle la historia de lo que había pasado. Él sabía que Dean quería a _____ muchísimo, y el simple hecho de decirle que estuvo con otro hombre era algo... muy doloroso.
Logan: Vi a _____ con otro hombre.
— ¿Hum? — No entendía nada.
Logan suspiró algo molesto. No quería volver a repetirlo, le costaba muchísimo hacerlo.
Logan: Que vi a _____ con otro hombre en un callejón... Y no estaban jugando a las escondidas.
— Espera, espera, espera... Hay algo que no estoy entendiendo bien. ¿Ellos...?
Logan: ¡La estaba tocando! — Dijo fastidiado. Al parecer a Dean le costaba un poco juntar las ideas.
— ¡¿QUÉ?! ¡No! No, es imposible... Ella no haría eso. No. Ni en un millón de años. Te debiste de haber equivocado de persona.
Logan: Ojalá fuese así pero hable personalmente con ella... Y golpee a aquel hombre. Así que fue verdad.
Dean soltó un suspiro de frustración. Llevó una de sus manos a la cabeza y comenzó a rascarse. Aquello definitivamente lo había estresado.
Logan: ¿Y sabes que fue lo peor? Me engañó y me hizo pasar como un demente violador ante un policía.
— ¡Okey, no! — Dijo fastidiado. La historia de Logan estaba yendo bastante lejos—. Estas exagerando un poco, ¿sabes?
Logan: ¡No exagero! Beca pagó mi fianza, por eso ahora estoy hablando contigo. —Suspiro con pesadez, agachó la cabeza y sintió un fuerte ardor en sus ojos—. Dean, yo ya no puedo más. Ya no puedo seguir con esto.
— ¿Qué quieres decir?
Logan: Me rindo... Ya no puedo más. Ya no quiero seguir viviendo así... ¿Entiendes que me duele? ¡Me está lastimando!
— Logan, tú n...
Logan: Se que debes de pensar que es una exageración, pero no lo es. Si tú estuvieses aquí te sentirías mal por lo que te hace, porque la conociste y porque sabes que ella jamás haría eso... Pero si estuvieses en mi posición... en verdad sentirías como cada pedazo de tu alma se destruye.
>> Se que la quieres mucho pero yo la amo... La amo con toda el alma y ver que por mi culpa ella está así es... —Sintió como varias lágrimas se desprendían de sus ojos—. Ya no quiero seguir con esto...
— No te puedes dar por vencido, ¿me oíste? Si lo haces, ¿Qué sucederá con ella? ¡Estas dejando que Matt se salga con la suya!
Logan: ¡¿Y qué se supone que debo hacer?! Todo lo que hago me termina dañando a mí.
— ¿Sabes algo? Cuando todo esto era al revés, ella también se dio por vencida... Por cinco minutos. Porque entendió que tú eras así por la manipulación de Danielle. Entendió que nada de lo que le hacías era decisión tuya... Y aunque dolía verte hacer lo que hacías, ella siguió luchando. ¡Si ella pudo tú también! No cruces los brazos ahora, aun queda mucho camino por recorrer.
Logan: Tú no estás aquí, no puedes ver que es lo que sucede.
— ¡Pero lo sé porque me lo cuentas!... — Hubo un incómodo silencio por ambas partes. Dean guardó silencio por algunos segundos, meditando muy bien que era lo que iba a decir—. Sé que yo debería estar ahí más que nadie... Pero también puedo ser útil desde aquí. Hay un millón de libros que hablan sobre cómo es la manipulación y demás cosas. Aun no entiendo muy bien todo porque recién empiezo pero gracias a ti puedo hacer mi análisis más rápido.
Logan sorbió por la nariz y se dejó caer sobre las almohadas.
Logan: Hay algo que... algo que _____ y Beca me dijeron hoy... Y nunca tuve una respuesta para dar... ¿Por qué Matt la está manipulado? ¿Cuál es su meta? ¿Por qué hace lo que hace? — Y fue entonces cuando algo se prendió en su cabeza—. Si la amara no la dejaría estar con otros hombres, al contrario, la dejaría solo para él.
— Sí, tienes razón... —Su voz sonó pensativa—. Es muy extraño, no entiendo qué es lo que hace.
Logan: Sé que es él quien le mete las cosas a la cabeza cada vez que aparezco en algún lado.
— Él supuestamente te admiraba, ¿no?
Logan: Sí pero ahora parece que me odia. Y lo entiendo, yo también odiaría a la persona que hizo sufrir a mi "mejor amiga"... Pero no la manipularía para que lo odiase.
— La hizo odiarte, juntarse con personas que viven la mala vida y ahora a tener cosas con otros hombres. ¿Qué diablos es eso? No tiene sentido. Él no siente nada por ella, ¿Por qué razón hace lo que hace?
Logan: No lo sé... — La mente de Logan comenzó a maquinar a toda marcha ni bien la conversación tomó un giro interesante—. Hay algo que está ocultando. Algo que no estamos viendo.
— Buscaré más cosas haber si encuentro algo... Pero te diré que lo que está sucediendo es bastante raro...
Logan: Lo sé... Y te puedo asegurar que seguiré investigando. No me voy a rendir... No hasta saber qué es lo que planea ese imbécil.
— Ese es el Logan que conozco.
Algunos relámpagos comenzaron a iluminar el cielo nocturno.
Matt caminaba a paso ligero por miedo a que la lluvia lo atrapara en el camino.
Cuando finalmente divisó el portón negro, lo abrió y de inmediato se adentró en aquella casa.
La estufa estaba encendida al igual que la mayoría de las luces.
Se quito el abrigo y el sombrero y lo colocó en el perchero. De inmediato se adentró en la habitación, observando todo a su paso.
— ¡Aquí estas! — Escuchó decir.
Al levantar la mirada se encontró con Beca, quien salía de la cocina a toda prisa.
Había un leve olor a comida recién preparada que inundaba toda la casa.
Matt: ¿Qué sucedió? Recibí tu mensaje. Te dije que ya no me llamaras más.
Beca: No podía esperar.
Matt soltó un suspiro, sabía muy bien lo que iba a decir. Caminó hasta llegar a los sillones y de inmediato se sentó en uno de ellos.
Matt: Ya sé que es lo que me dirás... —apoyo sus codos en sus piernas. Tenía una mirada de inquietud—. Pero bueno, estuvo estupenda, ¿no?
Beca: ¡¿Disculpa?! ¡Fue exagerado! Demasiado.
Matt: ¿De qué hablas? Ella tiene que odiarlo y me mato todos los días para inculcarle eso. El hecho de que lo haya entregado a la policía demuestra que mi trabajo vale la pena.
Beca: Pues se paso. ¡Tuve que pagar la fianza!
Matt: ¿Y ese es mi problema?
Beca le regaló una mirada matadora.
Matt: ¡Okay! Lo entiendo, fue una estupidez, pero nada malo iba a pasar. ¿En serio crees que dejaría que le hicieran daño?
Beca: Es que... —Se agarró la cabeza con las manos. Sentía tantas emociones encontradas que apenas sí podía hacer funcionar el habla. Su cerebro era un mar de ideas, recuerdos y demás que a medida que iban apareciendo, sentía como lentamente se iba hundiendo en la desesperación.
Camino de un lado al otro, intentando dejar salir todo aquello que le preocupaba. Matt la seguía con la mirada. Su trayectoria era como un vaivén, iba y venía a lo largo de una línea imaginaria. Ya estaba comenzando a desesperarse él también.
Beca: Es que no puedo entender que la hayas vuelto... ¡Prostituta! — Fue difícil encontrar un adjetivo de la palabra que describía exactamente la actitud de la joven.
Matt: ¡Ella no es eso! —Dijo levantándose del sofá de inmediato.
Beca: Estaba en un callejón con un hombre. —Se cruzó de brazos, adoptando una pose y rostro que argumentaban sus palabras.
Matt soltó un suspiro.
Matt: Escucha, sabes que tengo que hacerlo. No puedo evitarlo, ellos la quieren y tengo que dejarlos. Lo único que les prohíbo es dejar que tengan relaciones en serio. ¡Solo pueden tocar!
Beca meneaba la cabeza a medida que Matt argumentaba las razones por las cuales hacía lo que hacía.
Llegó a parecerle una completa locura. Todo aquello estaba chorreándose por sus manos como mantequilla derretida.
Beca: ¡Pero no es necesario! ¿Entiendes lo que te digo?... ¡Tenemos un plan! Una meta a la que hay que llegar y te estás yendo por las ramas.
Matt rodó los ojos.
Beca: Tú no tienes ni la mínima idea de lo que es lidiar con Logan. ¡Cada vez que haces estas cosas estúpidas él se pone como loco! Estoy como tres días para calmar, y cuando creo que lo logré ¡BUM! Apareces arruinándolo todo.
Matt: No es mi culpa que seas tan inútil.
Beca: ¿Inútil? ¡Intento hacer las cosas lo mejor posible! El problema es que siempre estás haciendo algo que lo altera, que lo pone en alerta... ¡Y encima su amiga Dean! —Chasqueo la lengua, levantando el brazo como enviando a aquella persona lejos de allí —. No tienes ni idea como ese inútil me complica las cosas. Agradezco que llame solo una vez a la semana.
Matt: Pues agradece que éste lejos de aquí... ¿O qué? ¿En verdad querías ver lo que le pasaría?
Beca: ¡No!... Solo te digo que incluso estando lejos, ¡es un estorbo!
Matt: ¡Okey! —Dijo absolutamente fastidiado—. Haber, dime. ¿Qué se supone que debo de hacer? ¿Qué solución lógica le encuentras para que Logan se quede tranquilo y su amigo no estorbe? —Ella no contestó—. ¡Ves! No hay ninguna.
Beca: Sí, la hay. Y si no fuera porque alargas el tiempo, ya para entonces todo estaría hecho.
Matt: Busco mi tiempo, ¿okey?
Beca: ¡No hay tiempo! Ya usaste mucho y no has hecho nada.
Matt: Okay, okay, está bien... —suspiro con pesadez—. Lo haré... pero necesito tu ayuda.
Beca: Sé muy bien lo que tengo que hacer, solo dime cuando y lo haré.
El día se presentaba un tanto nublado. Los colores de todos los edificios, calles y demás se habían intensificado gracias a la lluvia que había caído ayer.
______ había decidido darse una ducha para quitarse de encima toda esa pesadez que sentía sobre sus hombros.
A medida que iba enjabonando su cuerpo observó aquellos dos pequeños cortes que sobresalían por encima de los demás. Estaban abiertos, mostrando la enrojecida piel alrededor y dentro de estos.
Ayer de noche había decidido utilizar a su amiga para poder quitarse ese dolor que sentía. Había desobedecido a Matt, y aunque creía que no merecía quitarse el dolor, éste se hizo tan intenso que no pudo soportarlo más.
Bastaron dos simples cortes para que el sufrimiento desapareciera. Aun así sentía algunas sensaciones que pensaba eliminar con una ducha.
Cuando terminó de ducharse cubrió su cuerpo con una toalla y salió par afuera. Recostado en la cama se encontraba Matt, quien observaba con atención el panorama grisáceo de afuera. Aunque pueda sonar algo triste, el mismo era bellísimo.
Ni bien se adentró en la habitación pensó que Matt podría voltearse a mirarla, como siempre lo hacía, pero esta vez no lo hizo. Eso hizo que ella pensara que él aun seguía enfadado, y vaya a saber uno cuando se le pasaría el enojo.
El simple hecho de verlo así hacía que ______ experimentara una inmensa necesidad de complacerlo en lo que deseara. Si ella hacía eso posiblemente él la volvería a querer.
Se adentro de inmediato en el guardarropa. El mismo era sumamente enorme, como una habitación más en la casa. Tres de las paredes estaban recubiertas por repisas y perchas que contenían toda la ropa y los zapatos. Al final del guardarropa, justo en la cuarta pared, había un gran espejo que servía para mirarse a medida que uno se iba vistiendo.
Camino hacia la sección que le correspondía a ella y allí pudo ver toda su ropa. Definitivamente tenía el doble de lo que tenía antes... El único problema era que había tanta ropa que apenas sabía qué ponerse. Hacía mucho tiempo que no decidía eso y estaba algo confundida. ¿Qué tal si se ponía algo que a Matt no le gustara? Él le había dicho que ella tenía un pésimo gusto para la moda, y contando cómo se encontraba él, lo mejor que podía hacer era vestirse de la mejor forma posible. Lo complicado era que tenía que pedirle ayuda y tenía miedo de que pudiese volver a gritarle.
Cuando estuvo a punto de darse media vuelta y salir de allí, sintió un cálido aliento sobre su hombro. A continuación sintió como aquellos labios aterciopelados marcaban a fuego vivo la delicada piel que tenía.
Sintió como sus manos recorrían su cuerpo y eso hizo que sintiera una oleada de placer y lujuria. Llevo la cabeza hacia atrás, dejándole el camino libre para que sus besos recorrieran todo su cuello.
Su cabeza comenzó a quedar en blanco. Todos los problemas que alguna vez había tenido ahora se esfumaban como el polvo.
Se sentía tan tranquila y despreocupada. Cada vez que estaba así con él sentía como si flotara, como si todo a su alrededor desapareciera y solo estuvieran ellos. Siquiera se había dado cuenta de que Matt había retirado la toalla que cubría todo su cuerpo.
Al abrir los ojos, vio como su cuerpo desnudo era acariciado por las manos de Matt.
Se sentía prácticamente en el éxtasis del placer cada vez que él acariciaba sus senos. Y ni que hablar de cuando asechaba sigilosamente al bajar. El único problema era que nunca llegaba a su objetivo, y eso la hacía desearlo más.
Cuando sintió que estaba al borde del placer absoluto, Matt dejó de besarla y se apartó un par de centímetros.
_____: ¿Qué sucede? — Preguntó angustiada, como cuando a un niño le quitan su juguete.
Matt: Hay algo diferente... Algo que no está bien.
_____: ¿Qué? —Dijo dándose media vuelta—. Dime que es y lo arreglaré de inmediato.
Matt: Hay algo que está mal en ti... puedo sentirlo. Yo lo sé, y tú lo sabes.
_____: ¿Qué? ¿Qué es?
Matt: Esto ya no se siente igual... ¿Qué no te das cuenta que no sentimos lo mismo? — Ella frunció el ceño, intentaba razonar lo que él le decía—. Estamos como al principio.
_____: ¿De qué hablas?
Matt: ¿Hace cuanto que no vas al gimnasio?
Sus ojos se abrieron como platos.
Matt: ¿Hace cuanto que pasas sentada por culpa del estudio?
Aquello definitivamente la dejo pensando.
Matt: Sin duda hace mucho tiempo... —La tomó por la cintura y la giró hacia el espejo—. ¿Ves? —Tomó uno de sus brazos y apretó la piel que estaba cerca de la axila—. Mira esto, ¡es pura grasa! —La colocó de costado y le enseñó su trasero—. ¿Y qué hay de esto? Está flácido y caído.
El corazón comenzó a acelerársele al ver todo lo que él le mostraba. A dónde quiera que él le enseñara, ella veía como la grasa se había acumulado en su cuerpo.
¡Estaba gorda! Horriblemente gorda, y eso no era aceptable. ¿Qué chico se fijaría en ella si estaba así?... Matt no se fijaría en ella si estaba así.
_____: Estoy obesa... —Dijo mirando la imagen de su cuerpo en el espejo.
Matt: Sí...
_____: No tengo idea de cómo pasó esto.— Habló bastante preocupada.
Matt: No te preocupes, encontraremos la forma de que esto se solucione.
______ intentó buscar consuelo en él pero por alguna razón, Matt no tenía ánimos de estar con ella. Eligió la ropa que se pondría ese día y se la entregó sin siquiera verla.
Matt: Espero que te entre. No tengo ánimos de ir a comprarte más. — Y de inmediato se fue.
Aquello hizo que la joven comenzara a preocuparse. ¿Qué haría si la ropa no le quedaba? Tendrían que comprar un guardarropa nuevo.
A medida que se iba vistiendo, sentía como la ropa le iba quedando algo ajustada. Podía respirar pero sin duda se sentía algo incómoda.
Sintió unas inmensas ganas de llorar. No podía decirle a Matt que la ropa estaba casi al límite de no quedarle. Tendría que encontrar una dieta que le ayudara a bajar de peso rápidamente... No quería ser gorda para siempre... No si eso amenazaba la relación que tenían
Matt había parecido perdonarla, pero ahora, con su problema, lo había echado a perder nuevamente.
Tenía que hacer algo si quería que él siguiera a su lado.
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