Capitulo 3"Placeres terrenales"
Narrador P.O.V
La fiesta continuaba, entre risas, música y un pequeño truco de magia que Lucifer realizaba para el entretenimiento de sus invitados.
—Con cuidado...¡pum! ¡taran! —exclamó Lucifer con una sonrisa de orgullo, al haber echo el típico truco de hacer aparecer un ramo de rosas de la nada.
—Wow...¡¿como hiciste eso, hermano Lucifer?! —preguntó un pequeño ángel, admirando el ramo con suma emoción y asombro.
—Je, bueno...solo es cuestión de tener talento —respondió Lucifer carraspeando la garganta y riendo para si mismo mientras acariciaba su propio cabello.
—¿Talento?, si, claro, yo creo que debe haber un truco ahí, pero cambiando de tema...oye, ¿es cierto que has bajado a la Tierra varias veces? —preguntó Kesabel con suma curiosidad y un tono de voz bajo, de inmediato ella, Lucifer y tres alados más se alejaron hacia una esquina, apartándose de la multitud.
—Si, así es —respondió Lucifer sonriendo de oreja a oreja.
—El Señor no te concedería el permiso para hacer eso, obviamente lo hiciste a hurtadillas —comentó Semyazza con los brazos cruzados, Lucifer asintió con la cabeza.
—Pero valió totalmente la pena, desde que bajo a la Tierra de vez en cuando, tengo una razón para estar feliz, pero, por supuesto ustedes no lo entienden...pobres de mis queridos hermanos, siento lastima porque no conocen...los deliciosos placeres terrenales —dijo Lucifer sonriendo y a la vez relamiéndose los labios, a lo que Semyazza y Kesabel imitaron esa acción por instinto.
—¿Placeres terrenales? ¿a que te refieres exactamente? —preguntó Azazel mirando a su alrededor, asegurándose de que nadie escuchase su platica.
—Pues...sucede que esta es solo una prueba más de que Dios nos odia, por lo que pude ver y experimentar, el les concedió a los seres humanos libertades que nosotros no tenemos, hay...ciertas cosas que los mortales pueden hacer, cosas que brindan una sensación placentera que, estando aquí en el edén, nosotros tenemos prohibido... —explicó Lucifer en un susurró, sonriendo por lo bajo al ver que había atraído por completo la atención de sus hermanos.
—¿Qué cosas? —preguntaron ellos casi al unisono, acercándose con una notoria curiosidad.
—Ellos pueden...comer carne de animales, tener relaciones sexuales entre ellos, gobernar todo un país, poseer metales preciosos, tienen acceso el morbo de la guerra...aunque este ultimo no me llama mucho la atención —susurró Lucifer rascando su nuca con una sonrisa nerviosa, sus hermanos claro, lo miraron confundidos.
—¿Carne de animales?, esos seres son creación de nuestro Señor, ¡¿como podríamos comerlos?!—preguntó Yekun con cierta alteración.
—¿A caso no estaban deliciosos esos bocadillos?, mejor que nuestra ración de pasto diario ¿oh no? —dijo Lucifer a lo que Yekun solo desvió la mirada, cruzó los brazos y asintió con la cabeza.
—Pues si...no estaban mal —dijo Yekun.
—Respecto a los metales preciosos, ¿hablas de...? —de inmediato Semyazza fue interrumpido.
—¡Oro! ¡diamantes! ¡rubíes! —exclamó Lucifer mostrandoles su mano derecha, donde lucia cinco piedras relucientes en cada dedo, los ojos de sus hermanos brillaron al verlas.
—Genial... —murmuró Semyazza totalmente hipnotizado.
—¡Y, oye oye!, ¿qué es eso de la "guerra"? —preguntó Azazel bastante interesado.
—Pues...¿recuerdas cuando jugábamos a lanzarnos lodo?, algo así pero...quizás de un modo más peligroso, con un poco más de sangre, después de todo en una guerra eres libre de asesinar —explicó Lucifer a lo que Azazel sonrió de oreja a oreja.
—¿Asesinar? ¿quieres decir...? —hablo Azazel, siendo inmediatamente interrumpido.
—Quitar vidas, torturar hasta el cansancio, desmembrar cuerpos, tronar huesos, tu ya sabes a que me refiero... —dijo Lucifer, de inmediato Azazel hizo su sonrisa aún más amplia, llegando incluso a temblar por la emoción, a lo que sus hermanos se alejaron uno o dos pasos de el.
—A mi lo que más me llamo la atención fue lo de "mantener relaciones sexuales", ¿que significa eso? —preguntó Kesabel, los cuatro se sorprendieron al ver que Lucifer al instante sonrió, se recargo ligeramente sobre la pared, entonces paso su mano derecha por debajo de su vientre, acaricio su propio abdomen con la izquierda, y mostró la lengua de un modo lascivo.
—Puff...mi querida hermana, debo decirte que el sexo es el mejor placer terrenal de todos...los humanos pueden hacerlo, nosotros no porque no contamos con las herramientas llamadas "genitales", ¿has visto lo que hacen Khalil y Yami?, eso de unir sus labios...yo se los enseñe, es muy placentero y eso que solo es el primer paso... —explicó Lucifer relamiéndose los labios mientras continuaba acariciando su marcado y pálido abdomen, logrando que sus alas se estremecieran, sus hermanos no podían apartar la vista, miraban atentos.
—No entiendo bien a que te refieres...pero suena bien... —dijo Kesabel tragando saliva al igual que los otros tres.
—No solo suena bien, se siente bien, pero es una lastima, jamás podremos experimentar ninguno de estos placeres porque estaremos encerrados en el edén para siempre...he, ni siquiera los humanos tienen aún el conocimiento de que pueden hacer todo esto, algunos lo descubren e inmediatamente son condenados por nuestro Creador...si yo fuera el gobernante, les daría libertad a todos para hacer lo que quieran —comentó Lucifer sonriendo al presenciar un pequeño momento de silencio, momento en el que sus hermanos comenzaron a pensar, a dudar, a considerar aquella opción...
—No tenemos porque someternos a la voluntad de Dios...¿cierto? —murmuró Azazel para si mismo.
—Si realmente nuestro Creador nos ha estado controlando, si en verdad quiere tratarnos como esclavos y nos lavo el cerebro...no hay razón alguna para seguir a su lado... —murmuró Semyazza de la misma forma.
—Olvida eso, no importa si Dios es un digno gobernante o no, Lucifer esta ofreciéndonos un buen trato aquí, pero la pregunta importante es, ¿podrás tomar el trono de nuestro Señor? ¿estas seguro...de que puedes lograrlo? —preguntó Kesabel, al instante todos dirigieron sus miradas de duda hacia el ángel que se supone es el más sabio, bello y talentoso del edén.
—Por supuesto que si, contando con la ayuda de mis hermanos puedo ser igual o incluso más poderoso que Dios, después de todo nosotros somos la comunidad ¿oh no?, creo que tenemos derecho a elegir a nuestro gobernante, ese viejo dictador ya reino por mucho tiempo...es el momento de escoger a un nuevo Dios, ¿quien mejor que yo?, soy joven, bello y con una piel tersa —dijo Lucifer posando una vez más como modelo de una crema anti arrugas.
—Ajá, entonces...si tu te conviertes en el nuevo Dios, ¿nos darás un mejor trato?, nos concederás libertad y no nos trataras como esclavos, siendo así...¿que consigues tu de todo esto? —preguntó Yekun rascando su cabeza con cierta confusión, Lucifer río por lo bajo.
—Libertad, eso es lo que quiero...no hay nada más importante en esta vida, ah, y también tengo unas ganas tremendas de sentarme en ese trono, ¿sabes? yo solo estoy pensando de manera lógica...soy más apto que ese anciano para gobernar el edén porque soy más inteligente, más bondadoso, y por supuesto me vería más sensual sentado ahí que el propio Dios, ese men no excita ni a las nutrias, pero ya no diré más, solo recuerden...quien estuvo siempre allí cuidando de ustedes, según recuerdo...ups, creo que yo y eso es porque la felicidad de mis hermanos es la mía también —por ultimo el ángel sonrió con amabilidad, dejando a sus hermanos una vez más en un momento de silencio, en el que pensaron detenidamente, teniendo un debate interno sobre lo que les convenía, lo que debían hacer y lo que era lo correcto, finalmente Yekun, Kesabel, Semyazza y Azazel dieron una respuesta después de suspirar...
—Necesitaremos a más gente de nuestro lado... —dijo Yekun a lo que todos asintieron, Lucifer por su parte sonrió con cierta "malicia" y murmuró...
"Perfecto"
(........)
Ya era bastante tarde, el cielo estaba oscuro y las calles en el edén silenciosas, a excepción de en aquella casa, la de Lucifer, donde el ruido seguía a a todo lo que daba mientras los alados entraban y salían por la puerta principal.
—¿Ah...? —murmuró Yamilet, frotando sus ojos mientras poco a poco se enderezaba en aquel sillón. —Mi cabeza...me duele mucho...¿que rayos...? ¿a caso me quede dormida...?
La chica estaba confundida, al parecer había estado durmiendo por un largo rato, ella ni siquiera recordaba como era que se había recostado en ese sofá para empezar, de inmediato se levantó y busco a su novio con la mirada.
—¿Khalil? —el chico no parecía estar por ningún lado, Yamilet siguió mirando a su alrededor y a pesar de que su vista estaba muy borrosa...la chica pudo distinguir el objeto que traía en la mano derecha.
Era una...
—Es una copa de vidrio... —murmuró Yamilet.
Y en ese momento recordó, la chica se sostuvo la cabeza con fuerza cuando miles de imágenes pasaron por su mente, claro...ella estaba sentada en ese sofá hablando con Khalil cuando de repente apareció Lucifer y les ofreció a ambos una extraña bebida transparente, ella la tomo y le pareció algo realmente delicioso por lo que se sirvió un poco más, más y más, hasta que...se quedo dormida.
—¿Qué mierda era esa cosa...? —se preguntó Yamilet con los ojos ligeramente llorosos, soltando accidentalmente la copa la cual cayó al piso rompiéndose en mil trozos.
—¿No lo recuerdas?, Lucifer nos explico el plan de dictadura de Dios con las piñas, después concluyo con cortarlas y meterlas en un extraño aparato que las molió hasta hacerlas jugo y luego añadió una botella de esa deliciosa bebida llamada alcohol...es lo mejor que he probado en toda mi vida, y eso no es poco —comentó Azazel relamiendo sus labios mientras le daba un sorbo a su propia bebida.
—¿Eh...?, ah si, ya recuerdo... —dijo Yami aún quejándose por su cabeza pues todos los recuerdos y su vista seguían muy borrosos.
Flashback.
"¡Las pequeñas piñas somos nosotros, queridos hermanos! ¡Esta piña gigante representa nuestro Señor! ¡El cree que es más poderoso que nosotros pero no es así! ¡Si todas las piñas pequeñas golpean a la piña grande pueden derribarla! ¡Podemos obtener nuestra libertad! ¡Si no lo hacemos terminaremos condenados a convertirnos en jugo! ¡Prácticamente moriremos como esclavos ignorantes! ¡¿Es eso...lo que quieren?! "
Fin del flashback.
Yamilet recordaba el escándalo que el idiota de Lucifer había armado, exagerando un tonto discurso mientras apuñalaba piñas con un cuchillo de cocina....
—Ese idiota...agh, de todos modos, ¿en donde esta Khalil? —preguntó la chica a lo que Azazel le dio un sorbo más a su bebida y respondió...
—Se fue, dijo que debía llegar temprano a casa o su hermano vendría a buscarlo, y obviamente no queremos al antipático arcángel Miguel rondando por aquí, menos ahora que la estamos pasando tan bien... —dijo Azazel sonriendo mostrando sus dientes manchados de un extraño liquido entre rojo y negro, algo que sin duda asusto a Yami.
—¿Qué...que te paso en los dientes? —preguntó la chica con la voz ligeramente temblorosa, Azazel río por lo bajo.
—Es sangre de un caballo...le rompí una pata con los dientes, increíble ¿no?, nunca me había puesto pensar en que es lo que había dentro de un ser vivo...te sorprenderías, es sensacional aunque...el cuerpo de los humanos me da más curiosidad... —hablo Azazel con una notoria emoción en sus palabras, el "corazón" de Yami comenzó a latir con fuerza y sus ojos se abrieron como platos al escuchar eso.
—Tu...¿bajaste a la Tierra?, ¿cómo lo hiciste? eso esta prohibido... —murmuró Yami alejándose lentamente de el, Azazel entonces comenzó a reír.
—Que expresión más buena Yamilet, si te asustaste solo por un poco de sangre...entonces por lo que más quieras no gires tu mirada hacia allá... —advirtió el chico riendo a carcajadas.
—¿Qué...? —cuando Azazel se aparto, Yami finalmente pudo ver lo que pasaba a su alrededor, su vista se aclaro y al ver lo que sucedía ella al instante se exalto y su respiración comenzó a acelerarse, ella no podía creer lo que estaba mirando.
Un cadáver de un caballo diseccionado en una esquina de la habitación mientras pequeños ángeles alrededor jugaban con los intestinos del animal, en la otra esquina Semyazza jugaba un juego de cartas junto con un grupo de ángeles, apostando claro las relucientes y brillantes joyas que Lucifer le había obsequiado, mientras por todo el lugar el resto de alados continuaban bailando, tomando esa bebida de piña y comiendo carne asada como locos, pero, por mucho lo más sorprendente fue....
—¡Ah!, si, eso es, un poco más bajo...ufff...por primera vez realmente me siento en el cielo... —bromeo Lucifer gimiendo por lo alto a la vez que cerraba los ojos y se estremecía ligeramente. El se encontraba recostado en uno de los sofá de la habitación con tan solo ese pedazo de tela cubriéndole la cintura, mientras que, encima de el, entre sus piernas, se encontraba Yekun de la misma forma, con apenas algo de ropa, agachando y hundiendo su cabeza para lentamente lamer y besar el abdomen de Lucifer.
—¡Lucifer! —exclamó Yamilet sumamente espantada por lo que estaba mirando.
—¡Oh, Yami!...¿acabas de despertar?, buenos días, es decir noches...—saludó Lucifer con una sonrisa aparentemente inocente.
—¿Qué...? ¡¿qué mierda estas haciendo?! —gritó la chica a todo lo que le dieron sus "pulmones", Lucifer tan solo comenzó a reír mientras acariciaba la cabeza de Yekun con ternura, este claro, continuaba haciendo su trabajo.
—¿Quieres intentarlo?, no sentirás el placer supremo porque no tienes vagina, es decir, supongo que si fueras humana tu serias una mujer...de todos modos, yo te recomendaría que lo intentes con Kesabel porque ella seguro también seria una mujer, ¿sabes?, escuche que nuestro Señor aborrece las relaciones entre dos seres del mismo sexo pero...honestamente, al menos para mi...ese morbo incrementa mucho el placer —comentó Lucifer relamiendo sus labios, en ese momento Yekun se enderezo y se acerco a el para al instante plantarle un beso en los labios, uno bastante potente donde ambos enlazaron sus lenguas de una manera salvaje, Yekun acariciaba el rostro de Lucifer mientras este le acariciaba la espalda, bajando hasta su trasero.
—¿Que...que están haciendo todos ustedes? ¡¿a caso se volvieron locos?! ¡nosotros somos ángeles! ¡somos seres puros! ¡se supone que debemos guiar a los humanos para que no se dejen llevar por este tipo de cosas! ¡no deberíamos ceder a los placeres terrenales! —exclamó Yamilet demasiado exaltada al notar que Lucifer la ignoraba y que no se trataba solo de esos dos, sino que muchos más de sus hermanos por todo el lugar estaban haciendo lo mismo.
—Pues la ultima vez que baje a la Tierra vi al arcángel Miguel exterminando a un grupo de humanos que al parecer habían cometido un grave pecado, así que se me ocurrió hacerle una pregunta, "¿nosotros los ángeles somos buenos?" y lo que el respondió fue..."no, nosotros somos puros, es por eso que no distinguimos entre el bien y el mal, también es la razón por la que debemos dejar que el Señor nos guié"....tsk, vaya estupidez ¿entiendes? si el arcángel Miguel utiliza una excusa como esa para asesinar a sangre fría...entonces yo puedo hacer lo mismo ¿oh no?, "lo siento Yami, no se si esto esta bien o esta mal pero...¡se siente increíble!" —exclamó Lucifer soltando un suspiro de placer mientras arqueaba su cabeza hacia atrás, Yekun ante eso sonrió, se relamió los labios y una vez más se agacho para dejar un camino de besos por todo el pecho y vientre de su "amigo", las alas de ambos estaban tiesas a más no poder.
—¡¿Ah?! ¡ya basta! ¡estas demente! ¡me largo de aquí! —de inmediato Yamilet se sonrojo hasta las orejas así que sin más tomo sus cosas y se dirigió molesta hacia la puerta de entrada, pero en ese momento...
—Oh, por favor Yami, no puedes irte así...al menos regalame 5 minutos en el paraíso ¿si?, no tienes idea....de lo bien que la estamos pasando aquí, recuéstate un rato y deja que trabaje con mis dedos...no te arrepentirás... —susurró Kesabel directo en el oído de la chica, abrazándola por detrás y dándole pequeñas mordidas al delicado cuello de Yamilet, quien soltó un pequeño gemido cuando su amiga comenzó a acariciarle el pecho con ambas manos.
—¡Déjame en paz! —exclamó Yamilet dándole a Kesabel fuerte empujón y alejándose de ella lo más posible.
—Oh si, olvidaba que tienes novio... —dijo Lucifer sonriendo con autentica lujuria.
—La próxima vez trae a Khalil... —dijo Kesabel sonriendo del mismo modo.
—Haremos un trió con el... —hablaron esta vez ambos casi al unisono.
—O quizás un cuarteto... —opinó Yekun.
—¿Qué me dicen de una orgía? —hablo Azazel, al instante los cuatro rieron por la reacción de Yamilet al escuchar eso, obviamente estaban burlándose de ella.
—¡Idiotas! ¡pero esta vez no te lo dejare pasar Lucifer! ¡te pasaste del limite! —exclamó la chica con enfado, pero justo en el momento en que coloco una mano sobre la manija de la puerta...
—No tiene nada de malo...no afecto a nadie haciendo esto y tampoco estoy obligandolos a nada, al contrario, todos lo estamos disfrutando...eso es lo que Dios debería hacer, tomar en cuenta nuestras opiniones y nuestros deseos pero no lo hará porque es un vil dictador, yo no soy así... —hablo Lucifer haciendo que la chica se detuviese en seco, pero Yamilet tan solo apretó ambos puños con fuerza, tragó saliva y murmuró una sola palabra antes de abrir la puerta y marcharse...
"Púdrete"
Continuara...
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