~ 49 ~
Antes de comenzar :)
Si se sienten un poco perdidxs,
les recomiendo releer el capítulo 34 de Find Me, y el 24.5 de Love Me
Ahora sí, ¡disfruten la lectura!♥
Seokjin esperaba impaciente. Después de haberlo preparado todo con cuidado, estaba listo. Limpió el departamento, acomodó los muebles y también cocinó. La mesa estaba servida con el almuerzo, las guarniciones y también las bebidas.
Sábado, 12:37 PM
Taehyung debía llegar en cualquier momento.
Habían pasado cinco días desde todo el alboroto en el club nocturno.
Jin se sorprendió después de ver que Unique no se molestó en adjudicarse todo el mérito del Operativo, la Policía lo hizo en su lugar.
El día siguiente al suceso se dio a conocer el número de muertes y de heridos, con un total de 41 y 112 respectivamente.
Los compañeros de Taehyung recibieron atención médica durante algunos días, afortunadamente todos estaban fuera de peligro. Dong Bae, quien había recibido un disparo en una de sus piernas, tendría una rehabilitación más lenta que la del resto.
Después de eso, los acontecimientos adquirieron un rumbo más lento.
Tae se quedó en el hospital dos días y fue dado de alta al tercero. Sus heridas sanaban bien.
Seokjin descubrió poco después que Yumi resultó ser la media hermana de Taehyung, y que aquello parecía ser algo que él ya se esperaba. La prueba de laboratorio arrojaba la evidencia suficiente.
Tras oír el timbre, Jin se levantó. Hacerlo le tomó más de lo normal, decidió que dejaría definitivamente los bastones y apoyos. Era hora de volver a caminar por su cuenta.
Con un poco de nerviosismo, abrió.
—Hola —sonrió.
—Hola —respondió Tae con una sonrisa—. Traje postre —dijo enseñando la bolsa que traía en su mano izquierda.
—Adelante —Jin hizo un gesto con su brazo y le permitió entrar.
—¡Woa! ¡Pasta! —exclamó el menor en cuanto vio la mesa preparada—. Jinnie, no te hubieras molestado en hacer algo tan trabajoso —Tae pasó directo hacia la cocina para guardar el helado en el refrigerador. Después volvió al comedor.
—Sé lo mucho que te gusta. Además, fue bueno volver a preparar la masa después de tanto tiempo. Siéntate, por favor.
El escenario fue un poco nostálgico para Seokjin. En cuanto tomó su lugar y Taehyung el suyo en el extremo opuesto, su pecho se inundó de diversas emociones. Volvían a almorzar juntos después de muchos días, volvía a preparar los alimentos para ambos después de aquella tarde en la que Tae decidió marcharse con la mitad de sus cosas y su cachorro para vivir con Soo Yun.
El de ojos mieles dio el primer bocado y soltó un sonido de satisfacción mientras cerraba los ojos.
—Increíble —murmuró con la boca llena. Jin sonrió en respuesta.
—¿Cómo has estado?, ¿Te sientes mejor ahora?
—Sí, mucho mejor. Sigo tomando algunos analgésicos por las noches pero todo está bien.
Aunque Jin esperaba que Taehyung regresara a vivir con él, no sucedió.
—¿Cómo está Soo Yun?
—Mejor que yo. Además empezó a salir con alguien.
—¿En serio? —el mayor abrió los ojos con sorpresa—. ¿Con quién?
—Adivina —Tae arqueó las cejas.
—No lo sé, ¿Hoseok?
—Nop.
Seokjin pensó en silencio un instante.
—Aguarda, ¿alguien de Unique?
—Kang —respondió Tae.
—¿¡Qué!? ¿Te refieres al sujeto que la secuestró en esa ocasión? —preguntó—. ¿Cuenta como síndrome de Estocolmo?
Taehyung soltó una carcajada.
—No lo sé. ¡Pero ella fue la babosa arrastrándose tras él!
—Vaya, entonces supongo que le gustan los hombres... Rudos.
—Sí, de hecho. Soo Yun también estuvo en pareja con un motociclista durante dos años. Le gustan los hombres con ese perfil de macho pecho peludo —le contó.
Jin entendió entonces por qué Taehyung decía que él y su mentora no funcionarían. Probablemente era igual con Hoseok, por supuesto que el pelirrojo no encajaba en el papel de hombre áspero.
—Y al parecer Kang aceptó —continuó Jin.
—Ella no tuvo que rogar demasiado. Creo que se echaron el ojo desde que se conocieron. En fin, la veo más entusiasmada que nunca así que supongo que todo va bien.
Seokjin dio otro bocado.
—Me da gusto por ella. Aunque el trabajo que hace Kang como mano derecha de Dahir es peligroso —opinó.
—Él le dijo que comenzara a estudiar.
—¿De verdad?
—Sí. Ella parece estar pensándolo. Ahora, sin el burdel, sus ingresos son iguales a cero. Yumi y yo estamos ayudándola por el momento. Mas bien, yo. ¡Oh! Eso me recuerda... —Tae se puso de pie y luego caminó hasta el perchero. Tomó un sobre de su abrigo y luego lo dejó en el bolsillo del de Jin—. Aquí está la renta del mes.
—Tae...
—Sin peros, era nuestro trato original —le recordó. Con una sonrisa, regresó a la mesa. Seokjin sólo entonces notó la vestimenta que estaba usando el menor.
—¿Ropa nueva?
—Ah, así es. Yumi me arrastró de compras con ella y con Hyun ayer —le contó.
—Ella parece ser muy alegre.
—Sé que está haciendo un esfuerzo. La noticia de que soy su hermano separó a su familia. Sus padres están a mitad del divorcio, por eso creo que no es buena idea mudarme a su hogar, aunque me lo haya pedido.
Seokjin se sentía frustrado de que Taehyung hubiese tomado la decisión de regresar a vivir con Soo Yun.
Todos se mantuvieron atentos a su recuperación los días que estuvo hospitalizado. Jin se quedó a cuidarlo dos de las tres noches. Tenían demasiado por hablar, pero la condición de Tae lo hacía dormir muchas horas, y el mayor decidió esperar por un momento más oportuno.
Cuando Taehyung obtuvo el alta, Jin estaba convencido de que su novio escogería regresar al departamento con él. La respuesta que obtuvo lo desconcertó. Yumi era la segunda sorprendida, y Jin ahora entendía por qué: Taehyung los rechazó a ambos y escogió volver al modesto hogar de su mejor amiga.
Fueron pocos días, pero los suficientes como para distanciarse moderadamente.
Seokjin entendía que muchas cosas estaban ocurriendo de manera simultánea en la vida del menor, y se lamentaba por estar alejado de todo eso. Hablaron por teléfono una sola vez.
En otro momento, Taehyung le envió un mensaje diciendo que quería ir a visitarlo, y Jin le dijo que podían almorzar juntos. Después, escogió el menú y preparó todo para recibirlo.
Seokjin presionó los labios. Todavía desconocía algunas cosas.
—Uhm... ¿P-puedo preguntar cómo es que ella y tú...?
—Larga historia —Tae escarbó en su plato con los palillos—. Una parte ya la sabes... Yumi se hizo pasar por cliente para acceder al burdel. Obtenía información de todos nosotros, y Unique se encargaba de darle el dinero que solían pedir en las subastas de Bran y Kalo —explicó—. Siempre me pareció amable, aunque no entendía por qué hablaba como lo hacía. Me ponía un poco nervioso al principio, creo que siempre supe que no era una chica común.
—Ustedes acaso... Quiero decir, mientras ella se hacía pasar por-
—Sí, Jin. La besé y una noche casi tuvimos sexo —confesó. Luego se cubrió el rostro avergonzado—. ¡No me lo recuerdes!
—Lo siento, lo siento.
—¡Agrh! Fue tan difícil de asimilar —sacudió su cuerpo—. Por fortuna no pasó de eso. Nunca me dio su nombre, así que la llamaba Princesa. Mientras ella hacía eso, Hyun era el cliente masculino. Se dividieron el personal, así que él nunca estuvo conmigo. Más bien sí, pero esa misma noche me dijo que era el novio de Yumi. No se lo dijeron a nadie más, Min Jae y el resto lo supieron después. Recuerdo que Soo Yun solía decirme que ella le parecía una chica extraña y que tuviera cuidado.
Seokjin volvió a sentirse insignificante.
—¿Por qué nunca me hablaste de eso? —preguntó dolido.
—¿Por qué tú nunca me dijiste que te reuniste con Dahir? —replicó Taehyung—. Prometiste no involucrarte, y sin embargo lo hiciste a mis espaldas.
—Iba a decírtelo. Iba a hacerlo, de verdad. Pero esa tarde en la que fui con él y sus empleados, Jimin apareció aquí. Luego llegaste, nos viste, y todo se salió de control.
Tae escuchaba sin dejar de mirar su plato.
—Dahir me dijo ese día que uno de sus agentes tenía un problema familiar que te involucraba —continuó el mayor—. No lo entendí. Dijo que Unique no se entrometería y que todo lo relacionado contigo ahora estaba en manos de esa persona. Hablaba de Yumi, sólo que yo no lo sabía.
—Vi a Yumi esa misma tarde en la que tú te reuniste con Dahir —le contó Taehyung—. Cuando salí del consultorio del psicólogo, ella me sorprendió y hablamos un momento. Dijo que tenía algo muy importante que confesarme, luego insistió en que me ayudaría. Iba a decírtelo todo al llegar, porque prometimos que no guardaríamos secretos para el otro.
—Tae...
Ellos no habían tenido esa conversación.
—Ahora no importa. Gracias por la comida, en verdad me encanta tu pasta —el menor se puso de pie y comenzó a recoger los platos vacíos—. Yo me ocuparé de la limpieza —dijo, cambiando completamente de tema—. ¿Te apetece comer el postre ahora?, ¿O prefieres esperar un poco?
—Taehyung, yo... —Jin se quedó mirándolo mientras iba y venía de la cocina.
—¿Y bien?
—Uhm, sírvelo cuando gustes —se resignó.
—De acuerdo, entonces tardaré un momento hasta que lave todo.
—No tienes que hacerlo, lo haré yo.
—No, no, está bien —insistió Tae—. Es lo mínimo después de las horas que te llevó preparar esto.
Seokjin se vio a sí mismo solo en el comedor, con la mesa despejada y limpia, como solía estar habitualmente. El sonido del agua corriendo y el de los platos chocando unos contra otros era lo único diferente.
Taehyung siguió con la vista en lo que tenía en el fregadero aunque Jin se acercó al marco de la puerta.
—Ah, este fregadero es más cómodo que el de la casa de Soo Yun. El suyo es pequeño, aunque admito que no lo usamos a menudo.
—¿Por qué? —preguntó el mayor.
—Porque ninguno de los dos cocina —se encogió de hombros—. Compramos comida instantánea casi todo el tiempo. ¡Oh! Aunque hubo un día en el que preparé crepes, y comimos muchos crepes —le contó.
—Creo que me equivoqué al pensar en Soo Yun como una mujer dedicada a su hogar.
—Puede parecer que es cuidadosa en todos los aspectos de su vida como lo es con su imagen, pero en casa siempre viste ropa suelta y se pasa el día viendo series y películas dramáticas mientras se atraganta con botanas. Más de una vez la he visto llorar por la muerte de algún personaje o la separación de los protagonistas —dijo Taehyung, con sus manos cubiertas por espuma del detergente de vajilla—. Y ronca por las noches.
—¿Es tan terrible? —sonrió Jin.
—No tanto como lo eras tú. Ya sabes, sus ronquidos siguen siendo femeninos y suaves. Los tuyos se escuchan hasta el quinto piso —lo miró con intención.
—¡Hey! ¡Lo dices como si yo roncara todas las noches!
—Bueno, sólo pasaba cuando terminabas extremadamente cansado, y eso era después de que tuviéramos sexo, así que puedo decir que era muy, muy a menudo.
—Al menos yo no ronco como tigre gruñendo.
Taehyung lo miró mientras sus mejillas se ponían coloradas.
—¡Cuantas veces te he dicho que es un problema respiratorio!
—Tesoro, ¿cuántas veces te dije que a tus veintiún años y con la condición física que tienes, es imposible que tengas alguna afección respiratoria?
—Si fuera así no roncaría como tigre gruñendo —protestó, enjuagando todo.
Seokjin rió.
—De acuerdo, te llamaré osito roncador.
—¡Jinnie! —chilló pataleando en su lugar.
Jin se acercó tras él y envolvió su cintura usando los brazos.
Se sorprendió cuando Tae soltó un quejido bajito.
—¿Duele?
—No, está bien —contestó el menor—. Abrázame.
Jin fue más cuidadoso esta vez. El cuerpo de Taehyung todavía se estaba recuperando de los golpes que había recibido. Seokjin afirmó el mentón en el hombro derecho de Taehyung y después dejó un beso suave en su piel.
Solían estar encima del otro prácticamente todo el tiempo. Solían quejarse de las mañas y los hábitos del otro y convivir y pelear para después terminar la discusión con una apasionada sesión de besos.
Se refugiaban en la cama. Pasaban las noches más heladas de invierno haciendo su nido de amor en medio de las sábanas. Despertaban tarde. Se repartían los quehaceres del hogar. Paseaban a sus mascotas, estudiaban y se bañaban juntos.
Todos esos recuerdos vivían constantemente en la mente de Seokjin, especialmente cuando el sol se escondía y veía lo silencioso y vacío que estaba el departamento.
—Te extraño —susurró Jin, todavía abrazado a él.
Taehyung se apresuró a secar sus manos para después girarse a los brazos de su novio.
Le tomó el rostro, se puso en puntitas, y lo besó.
—Te amo —le dijo rozando su nariz con la de él—. Y también te extraño, pero ahora están pasando demasiadas cosas difíciles y no quiero involucrarte de nuevo en mis problemas.
—¿No quieres que esté a tu lado?, ¿Es eso?
—No, Jin. Intento decir que ya tuviste suficiente de cargar con mis asuntos. ¿Qué hay de los tuyos?... Tu salud. Tus padres. Yoonie...
—Mi salud está bien. No he hablado con mis padres en días, pero debemos reunirnos para el siguiente informe que le pidieron a Natalie. Sobre Yoonie... Bueno, sigue perdido. Estoy atento al teléfono por si alguien lo encuentra. Me llamaron dos veces para reconocer a gatitos parecidos, pero ninguno era él —le contó, desanimado.
Tae le acarició el rostro.
—Oh Cielo. Espero que esté bien.
—Espero lo mismo. En realidad lo que más me preocupa es que esté abandonado en algún lugar. No quiero pensar que mientras conversamos él está escondido en algún rincón tratando de conseguir calor.
—¿Volviste a salir a buscarlo?
—Sí. Lo hago día por medio, aunque regresar aquí sin resultados me haga sentir un inútil.
—Jinnie, no eres ningún inútil —replicó Taehyung—. A veces los gatos se desorientan en zonas que no conocen. Quizás Yoonie no esté demasiado cerca —sugirió—. No tuve tiempo de visitar el refugio, pero Hoseok me mantiene al tanto.
—Sí, también a mí —suspiró—. No quiero resignarme, pero es difícil mantener esperanzas después de tantos días.
—Lo entiendo —el menor lo abrazó con fuerza—. Yo te ayudaré. Mañana mism- uhm, no, mañana fui citado para testificar. Tendrá que ser pasado mañana.
—¿Testificar? —Seokjin frunció el ceño.
—Nos están citando a todos los que trabajamos en el club. Hyun y Yumi consiguieron abogados de Unique para que nos representen. La idea es que ninguno se vea afectado por la causa judicial —explicó.
—Veo muy difícil que puedan inculparlos a ustedes. Eran simples empleados, y todos eran explotados por sus jefes —opinó el mayor.
—Sí, bien... Incluso así, firmamos un contrato. Desde luego, hacerlo no sirvió de nada. Pero es un documento que verifica nuestra voluntad de estar allí —Seokjin lo entendió entonces—. Según me dijeron, es algo que no se puede pasar por alto. Así que probablemente tenga que mantenerme atento a cómo avance el caso.
—Para colmo es un escándalo nacional. Nadie imaginó que tantos nombres conocidos estuvieran involucrados —comentó Jin—. Ahora entiendo que es más complejo de lo que se pensaba en un principio.
—Sí. Son muchas causas, demandas, denuncias y acusados. Al menos mi nombre y el de los demás está protegido. Si mi rostro estuviera en televisión nacional nunca más volvería a conseguir trabajo.
—¿Estás buscando empleo?
Tae se encogió de hombros.
—Lo intento. Por el momento no consigo nada, pero no puedo ser un parásito para siempre. Tengo que mantenerme por mi cuenta.
—Tesoro...
—Antes sentía culpa de aceptar tu ayuda. Ahora, con Yumi, es incluso peor. Ella siempre dice que la mitad de los bienes de nuestro padre son míos. Pero eso suena tan absurdo, que a veces olvido que tengo una prueba de ADN que verifica que pertenezco a esa familia.
—Debes sentirte abrumado —Seokjin le acomodó el cabello con cuidado.
—No sé qué hacer —respondió Taehyung—. Yumi dice que debería conseguir un abogado. Min Jae cree que hacer eso es precipitado. Hobi hyung piensa que recurrir a la ley es innecesario, y Soo Yun insiste en que me ocupe de mi salud en lugar de pensar en herencias.
—Demonios...
—¡Sí! ¡Demonios! —Tae rió con nerviosismo—. N-no sé qué va a suceder con todo este asunto familiar. Por si fuera poco, Yumi también me dijo que sabe cómo contactar con mi madre. Jin, no he visto a esa mujer en años, es prácticamente una desconocida para mí —sus ojos se aguaron—. Pero pensar en ella y en todo lo que pasé después de que nos separaran me desgarra el alma. Me lastima mucho.
—Tranquilo, está bien —Jin afirmó su frente en la de él, despacio.
—Tengo q-que hablar eso en terapia.
—¿Regresaste con tu psicólogo?
Tae afirmó con la cabeza.
—Ayer.
—Eso es muy bueno —sonrió Jin—. Tesoro, aunque el mundo parezca pasarte por encima, eres tú quien debe tomar todas las decisiones.
—Lo sé. Lo sé, por eso escogí no involucrarte con más problemas míos —dijo apresurado—. No se trata de si quiero tu apoyo, se trata de que debo dejar de ser egoísta contigo. Puedo entender que estés cansado de eso.
—Taehyung, lo que más quiero es estar a tu lado —respondió Jin—. Pero creí que lo mejor era respetar tu decisión en lugar de querer imponer la mía. Por eso no insistí.
—Jinnie, lo siento —Tae volvió a abrazarlo—. Otra vez estamos asumiendo cosas por el otro en lugar de hablar con sinceridad —señaló—. ¿De verdad quieres volver a estar en medio de problemas ajenos?
—Quiero estar contigo. Y quiero que tú estés conmigo —contestó Seokjin—. ¿Y tú estás dispuesto a soportarme entrometido en todo? A cambio dejaré que vuelvas a entrometerte en mis asuntos —propuso.
Taehyung rió.
—Me parece justo —aceptó. Jin lo atrajo a sus labios una vez más.
—Entonces está decidido. Mañana iré contigo al juzgado.
—Podemos salir a buscar a Yoonie ahora. Tenemos toda la tarde —Jin pareció dudar—. ¿Qué ocurre?
—Nada, es simplemente... Espero que esta vez podamos hallar algo —comentó con la vista baja.
—Hay que intentarlo —respondió Tae—. Vamos, Cielo. Ponte algo más abrigado y salgamos.
♦♦♦
15:40 PM
—Hey —lo llamó—. Otra vez pareces estar viendo el fin del mundo, cambia esa cara —lo regañó Jimin.
Jungkook sacudió la cabeza.
—Lo siento. Estaba pensando.
—Pues no lo hagas. Das miedo —Jungkook rió—. ¿Por qué lo haces?
—Todas las personas del mundo nos perdemos en nuestros pensamientos alguna vez, Park.
—No tú. Llevas días actuando raro, ¿qué es lo que te pasa?
—¿Estás preocupado por mí? —pestañeo con inocencia.
Jimin le lanzó un almohadón.
—Podrías decir que sí en vez de arrojarme objetos —se quejó el menor.
—Sólo señalé que te estás comportando más extraño de lo normal.
—Estoy un poco preocupado por algunas cosas personales, ¿contento?
—¿Cuáles cosas?
—Nada que te importe.
—Acabo de preguntarte, idiota —replicó Jimin.
Ambos estaban en la habitación del mayor. Jimin tenía las piernas contra la pared y su cabeza colgaba hacia el otro extremo de la cama. Jungkook estaba recostado en un sillón cubierto de ropa un poco más allá.
Kook siguió jugando con el envoltorio del chicle que estaba masticando. Lo miraba como si fuese lo más interesante del mundo.
—Si fueses a morir mañana, ¿de qué te arrepentirías?
—Ah, sabía que ibas a salir con algo así. Ya me estaba preguntando cuando harías otra de tus preguntas filosóficas.
—¿No hay nada? —insistió Jeon, haciendo referencia a su pregunta.
—Sí, muchas cosas. Todos tenemos arrepentimientos.
—Todos tenemos arrepentimientos —repitió Jungkook.
—Llevas días haciendo referencias a la muerte. ¿Vas a suicidarte o qué?
—¿Eso te entristecería? —preguntó con melancolía—. Probablemente no.
—No soy un monstruo sin corazón. Prácticamente vives aquí, pasas más tiempo en este lugar que en tu casa. Claro que me afectaría —respondió Jimin. Ante el silencio de su acompañante, se sentó en la cama—. Me estás asustando de nuevo, Jungkook. Habla claro.
—No me hagas caso —resolvió el menor, apretando el envoltorio que tenía entre sus manos—. A veces divago demasiado.
—¿Qué es lo que te preocupa? —insistió el rubio.
—¿Crees en la justicia divina?
—¿Qué?
—O el karma, como desees llamarle...
Jimin meditó su respuesta un momento.
—¿Hiciste algo malo y ahora van a asesinarte?
Jungkook soltó una carcajada.
—No, tonto.
—Entonces deja de hablar sobre cosas extrañas —Jimin dio un salto y se puso de pie. Estiró los brazos hacia el techo—. Escucha, no sé qué demonios está pasando en tu cabeza en este instante, pero creo que salir a tomar aire te ayudará. Vayamos.
—¿A dónde?
—No lo sé, a cualquier parte.
—No me siento con ánimos de salir.
Jimin estiró su mano derecha hacia él, que seguía sentado.
—Vamos. Por favor.
Jungkook suspiró.
Y se resignó a aceptar su invitación.
♦♦♦
No fue muy difícil notar el desánimo de Seokjin. Mientras Tae gritaba y buscaba en todos los rincones que podía, el mayor se limitaba a suspirar y eventualmente llamaba a su gato en voz alta.
Taehyung jamás lo había visto tan apagado.
17:41 PM
El sol de media tarde comenzaba a esconderse, en invierno los días eran más cortos. La temperatura comenzaba a descender.
—Jin, por favor... —tomó su mano y lo guió con él—. A los gatos les gustan los lugares pequeños. Debes buscar en callejones, debajo de los coches estacionados y puede que también en los árboles.
—Ya lo hice. He recorrido esta zona seis veces.
—Puede estar en cualquier lado —insistió el menor. Cuando notó que su novio se detenía, él lo hizo también—. Cielo...
—Hemos estado aquí casi dos horas, no tiene sentido.
—¿A qué te refieres con que no tiene sentido? —se molestó—. ¿Significa que no vale la pena seguir buscando a Yoonie?, ¡Podría estar cerca y en lugar de continuar decides rendirte!
Taehyung se detuvo cuando vio que Jin bajaba la mirada, entendiendo lo duras que habían sido sus palabras.
—Discúlpame —dijo de inmediato.
Seokjin negó con la cabeza mientras se limpiaba el rostro.
—Tú sabes cómo es él —respondió—. Es listo, puede entender lo que pasa a su alrededor y lo que decimos. Nunca fue un gato, sigue siendo Yoongi. Y si no regresa es porque algo le ocurrió.
—Pero Jinnie, no podemos rendirnos así nada más. Hay personas que encuentran a sus mascotas incluso después de años, Yoonie puede estar allí afuera esperando por ti —Tae se acercó a él y le dio un abrazo—. No te rindas, Jin. Todavía no.
Seokjin se refugió en los brazos de Taehyung, cerrando los ojos.
Le dolía pensar que quizás Yoonie estaba sin vida en algún lugar, perderlo por segunda vez era demasiado. Mientras sentía el calor de su novio, recordó que sin Yoongi, Taehyung no estaría con él. Eso fue suficiente para abofetearse mentalmente y retomar la calma.
Yoongi jamás se rindió con Seokjin. Él tampoco lo haría.
Respiró hondo y se apartó del menor para agradecerle. Los ojos dorados de Tae lo miraban con compasión.
—Tienes razón, no puedo rendirme todavía. Yoongi no lo hizo con nosotros, no se lo haremos a él.
—¿"Nosotros"? —Taehyung ladeó la cabeza con duda—. Jin... Nunca terminaste de contarme lo que pasó con él.
—El diario —respondió—. No lo has leído —adivinó después, con cierta decepción.
Taehyung subió sus manos a las mejillas del mayor.
—No necesito leerlo para creerte.
Seokjin se emocionó tras oír esa afirmación. ¿Taehyung hablaba en serio?
—Puedes decírmelo, Jin. Sé que dijiste que hablar sobre eso era difícil, pero estoy seguro de que no se compara con todo lo que has vivido.
El mayor presionó los labios.
¿Cómo tomaría Taehyung la noticia de que Yoongi cedió su vida por la de él?, ¿Cómo reaccionaría al saber que Jin se sabía responsable por la muerte de su amigo?
Ya habían hablado sobre eso. La conversación más larga fue en la cabaña que rentaron en su primer viaje juntos. Seokjin, de hecho, se lo dijo, solo que no especificó por qué lo hizo.
Suspiró, y decidió decirle todo a Taehyung.
—¿Recuerdas la historia completa? —preguntó.
—Recuerdo que después del accidente despertaste en una sala y quisieron hacerte estudios neurológicos. También que Yoongi apareció casi a media noche, y luego lo hice yo. Jimin no era tu amigo, salía con Jungkook, Hoseok era tu novio pero lo engañabas conmigo, y luego Namjoon era un escritor fam- columnista famoso —respondió.
—Sí. Encontramos a Namjoon después de que Hoseok me-
—De la pelea en el parque. Sí, dijiste dos días después o algo así —completó Taehyung—. Fue porque viste una de sus frases en una pantalla gigante del centro de la ciudad —era reconfortante que Tae pudiese recordar tantos detalles—. Y después fueron hasta el edificio de la editorial. El muy descarado quiso ligarte.
Seokjin sonrió.
—Verlo hacerse el galán conmigo fue muy gracioso. Incluso después de muchos años, me be-
—Te besó, sí, sí, muy bien. Y hasta pensaste en ceder a lo que él quería porque te dolía nuestra separación y preferías que yo estuviera con Jungkook —espetó—. Mala decisión Jin, ¿Por qué confiabas tanto en Jungkook?
—Parecía sincero en su cariño por ti. Te cuidaba.
—Tal vez el del mundo alterno lo hacía sin aprovecharse de mí. En fin, después de eso, descubrieron que Namjoon podía ver a Yoongi, él fue hacia La Central, te dijo que tu mejor amigo estaba en peligro de muerte y sospechaban de él como el culpable. ¿Y luego qué ocurrió? sé que la historia no termina ahí.
—Vaya, no recordaba haberlo dejado en la parte más interesante.
—Lo hiciste. Fue mientras estábamos preparándonos para visitar al señor Min —dijo Taehyung.
Jin afirmó, recordando la triste visita al padre de su amigo que culminó en el cementerio.
—Yoongi sufrió un accidente y quedó en coma. Estaba hospitalizado en su ciudad natal, y tras permanecer cuatro años de aquel modo él... más bien, yo lo desconecté.
—Sí. Dijiste que él te lo pidió.
—Era un reparador, es decir, la entidad a cargo de ayudarme a regresar a mi Mundo. Yoongi me explicó que todas las personas que pierden su consciencia de aquel modo, se disocian. Siguen viviendo, pero no como lo hacían antes.
—¿Qué?, ¿Cómo es eso?
—Piénsalo así: Su cuerpo estaba con vida, pero no con consciencia. Por eso fue que se produjo la disociación. Yoongi estaba en el hospital, su cuerpo al menos. Sin embargo su consciencia viajó a otro sitio, y llegó a La Central.
—¿Y eso sucede con todas las personas en estado de coma?
—Yoongi no lo aclaró del todo, pero estoy seguro de que es así —respondió Seokjin—. Él dijo que no era el cielo, ni tampoco el infierno. También mencionó que nadie podía elegirlo, simplemente ocurría. "Es lo que nos toca" —mencionó sus palabras—. Eso decía a menudo.
—Debe ser horrible, estar allí sin que sea su voluntad.
—Sí. Dijo que estaba cansado. Por eso, luego de que sus superiores descubrieran que Namjoon no era la persona que había causado el salto temporal, comenzaron a investigar a otras personas de mi entorno.
—Oh, cierto. Ya que Yoongi insistía en que no había sido casualidad, ¿cierto?
—Cierto. Él me explicó que probablemente una entidad superior vivía en el Mundo Original, y que era la responsable de crear el salto usándome a mí como anomalía.
—¿Cómo es posible eso, Jinnie? —Tae frunció el ceño—. ¿Vivimos entre personas con super poderes?
—Yoongi decía que no eran super poderes, pero sí, al parecer hay muchas clases de entidades, todas con habilidades diferentes. Yoongi me contó que él podía viajar por diferentes planos temporales usando su consciencia, pero no disponía de su cuerpo físico.
—Porque quedó en su plano de origen... —completó Taehyung—. Ya comprendo.
—Así es.
—Pero entonces, ¿todos al morir vamos a ese lugar?
—No, tesoro, no al morir. Esa dimensión sólo está compuesta por entidades. Los humanos al morir dejamos atrás consciencia y cuerpo físico. Creo que Yoongi mencionó "alma" en relación a eso.
—¿"Alma"?... ¿Será que quiso decir que al morir lo único que nos queda es nuestra alma?
—Tal vez, sí. Nunca habló de almas en La Central, sino de Entidades. Dijo que existen tres clases principales —Jin utilizó sus dedos índice, medio y anular—. Primero, los Seres del Continuo. Personas vivas, capaces de moverse por diferentes planos y dimensiones con su consciencia y con su cuerpo físico. Yoongi dijo que eran los pilares de La Agencia en La Central, criaturas que tenían su despertar alrededor de los veinte años, y que eran llamados para dejar este mundo para siempre.
Tae lo miraba con la boca abierta.
—¿Seres del Continuo?
—Sí. Los Seres del Continuo tienen habilidades que pueden usar en nuestro Mundo, pero Yoongi decía que estaban limitadas. Además, La Central no podía rastrearlos. Es decir, si los llamaban y ellos no acudían, no podían saberlo.
—Bueno, si de pronto tuviese alguna clase de "visión" en la que me obligan a dejar todo lo que conozco sólo porque nací con ese don, no lo haría.
—Eso mismo pensaba Yoongi, por eso estaban creando algún mecanismo que les permitiera detectarlos.
—¿Eso no es casi como perseguirlos?
—Sí.
—Pero no sé si eso esté bien...
—Representan un peligro para el Mundo normal debido a que no pueden y no saben cómo controlar sus habilidades. Yoongi dijo que el mejor sitio para ellos era en La Central, donde sus poderes serían de enorme ayuda. También mencionó que les borraban la memoria, para que no sufrieran por los recuerdos del Mundo Humano.
—¿Y qué hay de los que quedamos aquí?
—No explicó mucho en detalle, pero básicamente... Si Min Jae fuera un Ser del Continuo y acudiera al llamado, se desvanecería del mundo sin que nadie lo notara. Sería como si jamás lo hubieses conocido. Ni él a ti.
—Bueno... supongo que así dolería menos.
—No dolería. No podría, porque no sabrías sobre su existencia. Ni tu, ni sus padres, ni sus otros amigos o conocidos. Y Min Jae tampoco los recordaría.
—Comprendo.
—Después, vienen los seres intermedios: Los Auxiliares de Redifinición. Estas entidades son personas humanas que fallecieron, pero decidieron permanecer en la central. Yoongi dijo que todos los Auxiliares fueron Reparadores en algún momento. Es decir, ellos eligieron quedarse ahí en vez de continuar el viaje hacia el Descanso Eterno.
—Entonces- a ver si entendí —Tae se enderezó—. Los Reparadores no están muertos, pero tampoco vivos del todo. Los Auxiliares están muertos, y los Seres del Continuo están completamente vivos, ¿Es así?
—Sí, es así. Y ninguno escoge ir a La Central, simplemente despiertan o son "llamados" allí. Pueden rehusarse, como algunos Seres del Continuo; escoger quedarse, como ciertos Auxiliares; o van allí por la fuerza, como los Reparadores —completó Seokjin.
—Woa... qué difícil.
—Sí, tesoro.
—Y Yoongi... ¿Él decidió buscar el descanso eterno? —sus ojos dorados miraban a Jin con un hilo de esperanza.
—No exactamente. Todos creíamos que Namjoon era el responsable, el humano con poderes dentro del Mundo Restringido. Sin embargo, se demostró que esto no era así. Podía ver a Yoongi, lo que indicaba que su estado de salud era bastante malo. Al volver en el tiempo al día del accidente, probablemente Namjoon estaría muriendo. De hecho, así fue. Por eso quedó en coma.
—Aguarda, ¿estás diciendo que Namjoon es un Reparador ahora?
—Es lo más probable, sí. Pero, ¿sabes? —una sonrisa leve se coló en el semblante del mayor—. Recientemente ha estado mostrando mejoría. L-los médicos creen que puede despertar pronto, recuperaría su consciencia.
—¿¡De verdad!? ¡Jin, esa es una maravillosa noticia! —le dio un abrazo de inmediato—. Después de meses, finalmente...
—¡Sí! Estoy tan emocionado al respecto —respondió Jin, balanceándose levemente de un lado a otro—. Espero que consiga recuperarse del todo, pero sé que su rehabilitación será larga.
—Uhm, Jinnie...
—Dime.
Tae se apartó despacio.
—¿Qué ocurre con casos como él? Digo, es un Reparador que logró recuperarse...
—Es un poco pronto para que lo afirmes así, tesoro. Si te refieres a qué sucede con su disociación y eso... no lo sé. Preguntárselo no servirá de nada, no lo recordará.
—Oh —la decepción se coló en la voz del menor—. Pero lo importante es que esté bien.
—Sí, amor. Bien, respecto a Yoongi... La Central descubrió días después que Namjoon era, efectivamente, inocente. No se trataba de la entidad que estaban buscando. Querían capturarlo porque si él era el responsable, significaba que sí o sí era un Ser del Continuo en el Mundo Original. Pensaban tenderle una trampa y llevarlo con ellos.
—¿Es decir que todo fue en vano?
—No todo. El plan que prepararon no serviría para Namjoon, pero sí para el verdadero culpable.
La emoción podía percibirse en el rostro de su novio.
—¿Y quién era?
Jin frunció los labios.
—Tú.
Taehyung parpadeó dos veces.
—¿Qué?
—Tú, Tesoro —Jin sintió que los ojos grisáceos se le inundaban—. Eras el Ser del Continuo. La persona que venía en el tren, y que creó el salto temporal.
—Jin, qué tontería —rió de manera forzada—. ¿Cómo pude haber sido yo?
—Sí, Tae. Eras tú. Y... —tomó aire para estabilizar el tono de su voz—. L-la razón por la que estás aquí, es por Yoongi.
La expresión de Tae se desdibujó.
—No.
—Sí. Yo desconecté a Yoongi, para que él se convirtiera en un Auxiliar de Redifinición. Él negoció que te permitieran vivir aquí, para que fueras una persona normal.
Taehyung se apartó.
—No, Jin. ¡No! Es... ¡No tiene ningún sentido! ¿P-por qué iba a ser yo el que creó todo ese desastre? No lo entiendo, no puede ser así, no.
—Lo creas o no, Taehyung, es así. Lloré. Le dije a Yoongi que no lo hiciera, que no era justo. Pero él insistió en que, por primera vez después de cuatro años, finalmente podía elegir. Me pasó una de sus herramientas, y luego pude viajar al presente. Lo desconecté. Cumplí su voluntad, él cumplió su objetivo: dejarte vivir. En estos momentos, Min Yoongi no existe aquí, pero seguramente es un Auxiliar dentro de aquella dimensión —explicó Jin—. No había garantías. Nada nos aseguraba que su plan fuera a funcionar. Pero la mejor prueba eres tú, cariño. Porque aún sigues aquí, porque estás con vida. Porque nos conocimos, y le dije a Yoongi que yo intentaría ser feliz a tu lado, para que su sacrificio no fuese en vano.
El menor se llevó las manos a la cabeza, cerrando los ojos. Parecía una mentira, un cuento de ficción sacado de Internet. No podía creerlo, no.
No quería creerlo.
—Jin, yo no-
—Si nunca te lo dije, fue porque pretendía que tú mismo lo leyeras del diario que te entregué. Cuando supe que nunca más volvería a verte porque esas entidades te borrarían de la faz de la tierra, sentí que el mundo entero se me venía encima. Incluso quise tomar tu lugar —una primera lágrima rebalsó de su ojo derecho—. Yoongi me explicó que no era posible cambiar eso. Que lo único que quedaba para ti era dejar este Mundo e ir a La Central. Entonces, cuando sugirió ese disparate de que podía "negociar" con sus superiores, le dije que era absurdo. En realidad, si lo pienso fríamente, quizás lo mejor para ti era ir a ese lugar, Taehyung. Habrías dejado de sufrir por todo lo que te atormentaba en este sitio.
Taehyung respiraba un poco agitado, mirando hacia un punto fijo.
—¿Me crees? —La voz de Jin lo obligó a salir de ese estado de estupefacción—. Todo esto te suena extraño porque es evidente que ellos resetearon tu memoria. No recuerdas haber recibido el llamado, ni tampoco haber experimentado tu despertar. Pero me hablaste sobre un sueño, ¿recuerdas? Un sueño en el que podías verte a ti mismo, y a un muchacho que te guiaba...
—S-sí, lo recuerdo —murmuró Taehyung.
—¿Quién era ese chico, Tae?
El menor permaneció pensativo un momento.
—No lo sé, no pude ver su rostro. Solamente sé que se parecía a mí.
—¿Estás seguro de que no era Yoongi?
—Nunca he visto a Yoongi.
—Piel pálida, ojos pequeños, mentón pequeño. Era delgado, su cabello era negro, aunque lo llevaba azul cuando lo conocí.
—No creo, no. Tampoco hablamos, simplemente me guió con él. Estábamos en un lugar estrecho, y sé que los dos corríamos peligro, de alguna forma. Al final, me soltó y luego desapareció.
—No sé quién era, pero es probable que eso sucediera debido a Yoongi. Él evitó que fueras llevado hacia la dimensión donde está La Agencia. ¿Entiendes ahora por qué siempre que quería hablarte sobre lo que me ocurrió entraba en pánico? Como la vez en la que te grité porque creí que habías leído el diario sin mi permiso. ¿Qué ibas a pensar de mí, Taehyung?... Que soy un pobre loco que delira.
—No creo que seas eso Jin —Tae volvió a su lado—. Es- simplemente... No lo sé, ¿significa que de alguna forma evitaste mi muerte?, ¿o mi destino, o como quieras llamarle?
—Pensé que no era justo que tu vida terminase así. En el Mundo Alterno tenías Crohn, ¿recuerdas que te lo dije?
—Sí. Lo recuerdo.
—Tesoro... —Jin sentía un vacío en su estómago al recordar vagamente los rasgos del Taehyung que estaba enfermo. Se acercó a él y le tomó el rostro con cuidado—. Tan delgado... No podía apretarte las mejillas como ahora. No podías comer libremente lo que desearas, constantemente tenías náuseas y dolor abdominal. Por las noches solías permanecer despierto a causa del dolor. Era tan horrible... El tratamiento no era cien por ciento efectivo, y además era costoso. Trabajabas a medio tiempo, pero eso te impedía llevar tus estudios como querías —le contó.
—D-dijiste que yo vivía en una granja, ¿cierto?
—Como en el sueño que tuviste, sí. De alguna forma tus sueños se vinculan con la Realidad Alterna, aunque no sé por qué.
—Jin... —Tae puso sus manos sobre las de él—. En la realidad alterna, ¿nos casamos?
—¿Cómo dices? —el mayor se sobresaltó.
—P-porque una vez soñé que tú y yo estábamos en lo más alto de una colina cubierta de césped verde, y luego tú estabas en la cima y me ayudabas a subir —explicó—. Había un faro, podíamos ver la playa y el agua azul del mar, escuchábamos las gaviotas... Y luego decíamos "acepto" o algo así, yo-
—No nos casamos, pero podría decirse que nos comprometimos.
Los ojos de Tae brillaron.
—¿Nos comprometimos?
—Es increíble que hayas soñado eso con tanta precisión —rió Jin, asombrado—. Intercambiamos alianzas, justo en un lugar como el que describes.
—¿Pero cómo ocurrió?
—Fue antes de saber que eras el Ser del Continuo. Y-yo... Dije que sin importar lo que ocurriera, nada borraría todo lo que vivimos. Te hice una promesa. Si yo lograba sobrevivir, volveríamos a estar juntos. Tú dijiste "encuéntrame y haz que te ame". Era mi promesa para ti, Taehyung, para nosotros.
Las cosas comenzaban a encajar a una velocidad impresionante. Tae se sentía incluso levemente mareado.
—Jin, por eso tú- el día que nos vimos en la acera y me perseguiste... —el menor se trasladó al día uno. Al momento en el que su compañero se acercaba llamándolo con los ojos llorosos y unas aparatosas muletas bajo los brazos.
—Tenía que hacerlo. Eso y todo lo demás: insistir, llamar... incluso lo del departamento. Tae, estabas con vida. Estabas en el mundo, y yo haría cualquier cosa para ayudarte y para que estuviéramos juntos otra vez. El sacrificio de Yoongi no sería en vano, casi lloré cuando volví a verte esa tarde.
—Lo recuerdo —desde luego que lo recordaba, se sintió abrumado por la expresión en el rostro de Seokjin. Ahora entendía por qué.
—Tal vez no fue la decisión correcta —aceptó Seokjin—. Pero estaba desesperado. Tu vida ya era lo suficientemente mala, ¿por qué obligarte a viajar a otra Dimensión cuando podías tener una mejor oportunidad aquí?
—¿Qué?, ¿Dices que mi vida en esa Realidad era tan terrible?
—Ni siquiera lo sé —Jin negó con la cabeza—. Al menos allí tenías una familia que te amaba. Tus padres, y dos hermanos menores que decías adorar con todo tu ser. Sí, estabas enfermo, y sí, te costaba estudiar. Pero, tesoro, trabajabas como cajero, no tenías que someterte ante nadie. No tenías el nivel de vida que tienes aquí ahora, contabas con pocos amigos, pero creo que incluso así podías ser feliz. Lo que más lamento es tu condición de salud. Verte en ese estado me destrozaba. Sabía que merecías algo mejor que todo eso, así que lo intenté —admitió—. Quizás no debí... Quizás todo estaría mejor si estuvieses en aquel lugar. ¿Quién soy yo para decidir, de todas formas?
—Jin...
—Lo siento, por todo. C-creí que yo sabía lo que era mejor para ti. Me equivoqué, incluso con la oportunidad que consiguió Yoongi cometí demasiados errores. Puse demasiada presión en ti, Tae, y no merecías eso.
—Pero ángel, llegaste justo cuando más te necesitaba. No hay forma de que eso haya sido un error —replicó Taehyung—. Yo me comporté como un imbécil contigo, eso es todo.
—Sé que te presioné y nunca debí hacerlo. Me convencí a mí mismo de que todo lo que hacía era por amor... y no entendía que esa no era la forma correcta de amarte. ¿Por qué tendrías que darme las gracias o ser amable conmigo?, ¿Sólo porque actué como un demente al comprar el departamento?... Si alguien hiciera eso con un amigo, le aconsejaría que huyera lo más lejos posible.
—¡Jinnie! —chilló el menor en respuesta.
—No lo entendía en ese momento, pero puedo entenderlo ahora. No estuvo bien.
—Qué mas da si estuvo bien o no. Nos permitió volvernos cercanos, me permitió conocerte y me enamoré de ti incluso antes de saberlo —la brisa helada se filtró entre sus cuerpos, el sol estaba a punto de esconderse. Los reflejos dorados impactaban sobre el cabello castaño de Seokjin—. Entiendo lo que dices sobre la forma en que sucedió y que, de hecho, todo sigue siendo un poco rápido, pero no me importa. Si Yoongi es Dios, o si Dios quiso que Yoongi fuera tu Reparador para después poder regresar a encontrarnos y a enamorarnos, que así sea. Te amo, Jin. De verdad te amo.
El mayor lo atrajo a su boca de inmediato. Fue un beso enérgico y apasionado, sellando toda la culpa de Jin en un ataúd macizo que finalmente podía comenzar a sepultar, para deshacerse de todas esas dudas y preguntas que tanto tiempo lo habían atormentado.
Cuando sus labios se apartaron ligeramente de los de su amado, Taehyung subió los brazos alrededor de su cuello sin dejar de mirarlo.
—Yo también lo siento por todo. Todas las peleas que tuvimos fueron por mi culpa, soy consciente de lo que soy.
—No empieces... —lo regañó Seokjin.
—Dime algo. En la Realidad Alterna, yo... ¿Dejé de odiarme?
—Mi Amor —Jin lo miró fijamente—. Tú no te odias a ti mismo. Guardas demasiado dolor y rencor que se ha acumulado durante muchos años, pero eso puede sanar. Tu autoestima necesita sanar, tu cuerpo necesita sanar. No eres ningún caso perdido, Tesoro. Pero debes saber que todo comienza en tu interior. Y si tú no deseas reponerte, entonces nadie podrá ayudarte, ni siquiera con todo el amor del mundo.
Taehyung comenzó a llorar.
—N-no sé cómo hacer eso. Tampoco creo que sea posible. Ni siquiera sé cómo es que alguien como yo logró que una persona como tú cruzara Dimensiones, Mundos Alternos y Restringidos y tuviera el coraje y la fortaleza suficiente como para levantarse una vez más y luchar por lo que quería. Jin, siempre dices que el fuerte soy yo, pero no te das cuenta de que siempre ha sido al revés —rió con amargura—. Me enfurecí y salí de mis cabales después de verte besando a Jimin porque entendí que todo lo que intentaba decirme a mí mismo durante los días que estuvimos juntos me explotó en medio del rostro: era una mentira. Yo sólo soy un desastre.
Jin tensó la mandibula.
—Vamos a aclarar eso de una vez por todas —inició—. Y dejarás de usar esa palabra. La erradicarás por completo de tu boca, ¿me oíste? lo harás así yo tenga que cruzar dimensiones y planos temporales una vez más.
Taehyung sonrió en medio del llanto.
—Buena suerte en el intento —murmuró.
—Jimin apareció con el discurso de que quería disculparse conmigo, por eso lo dejé entrar —dijo Seokjin—. Sorprendentemente, Jungkook vino con él porque juntos decidieron sanjar todos los problemas que tenían con nosotros. Al parecer el plan era que Jimin hablara conmigo mientras Jungkook lo hacía contigo.
Taehyung se limitó a escuchar.
—Te lo hubiese dicho si todo lo que pasó no hubiese... En fin. Jimin comenzó a insultarte, a decir que estabas arruinándome, y que mi vida era mucho mejor antes de conocerte. Me enfurecí tanto que lo eché. Le dije que no podía llegar a nuestro hogar y luego soltar todas esas estupideces —explicó—. Casi se puso a llorar. Dijo que estaba enamorado de mí, que sólo estaba haciendo eso por amor —añadió, con el entrecejo fruncido—. Jimin probablemente está confundido. No lo sé. Todo esto de que comenzara a fijarse en mí me puso demasiado incómodo. Él no es así, pero comenzó a comportarse como un tonto y cuando accedí a disculparlo una vez más, me besó. Fue cuando entraste.
—Jimin está muerto y enterrado para mí —declaró Taehyung con firmeza—. No sólo se aprovechó de ti, sino que me llamó enfermo y animal. Dijo que cómo pude pensar que tú estarías esperando mi regreso refiriéndose a que ustedes dos estaban besándose. Se burló de nosotros y eso fue lo que me enfureció.
—Comprendo perfectamente tu enojo. No tengo forma de justificar lo que hizo Jimin. Se comportó como un auténtico idiota.
—Lo golpeé porque se lo merecía. Su beso no me importó tanto, sino lo que eso representaba para mí. Fue como tener todos mis defectos justo frente a mí, así que me lancé a él.
—Golpearlo del modo en que lo hiciste no estuvo bien.
—Se lo merecía, Jin —insistió el menor—. Si pudiera regresar en el tiempo y volviera a toparme con esa imagen, lo golpearía de nuevo. Él y su descaro desestabilizaron todo mi mundo, no iba a permitir que saliera victorioso de una situación así, no.
—Dijiste que fue como ver todos tus defectos en él. Quiero que sepas que ese beso no representa absolutamente nada para mí. Lo único que significa es que mi amigo dejó de ser mi amigo, que traicionó mi confianza y creó un alboroto innecesario.
—Así es, fue su culpa. Y sé que tal vez fue una reacción exagerada, pero no supe cómo más defenderme. Defender lo que quería, lo que me decía en el espejo todas las mañanas: "Está bien, puedes amar, pueden amarte, puedes confiar, puedes... Dejar de ser lo que eres".
—Tae...
—Y todo empeoró cuando te vi defenderlo. Eso me lastimó incluso más.
—¿Qué crees que habría pasado si yo no interfería?, ¿Qué hubiera sido de Jimin?
—¿Creíste que yo iba a...? —se retrajo—. No iba a matarlo—explicó—. Iba a dejarlo inconsciente tal vez, pero no era mi intención arrebatarle la vida, si es lo que te preocupa.
—Jamás te vi en ese estado. Dándole golpes sin tregua a otra persona, mi reacción fue separarlos, era lo más lógico ¿no lo entiendes? tenía que detener esa pelea.
—Jungkook me enseñó boxeo. Sé cómo dejar inconsciente a alguien más, no tenía intenciones de matarlo, Jin, ¿cómo puedes pensar eso de mí? —se molestó.
—Me asusté. Tenía miedo. No tuve tiempo de reaccionar, cuando me di cuenta ya estabas encima de él.
—¿¡Qué más podía hacer!? Amenazó con quitarme lo que más quería en el mundo con total libertad, incluso se jactó de haberlo hecho. Tú y yo prometimos trabajar juntos. Prometimos estar juntos, y luego llegó él y lo único que hiciste fue defenderlo.
Jin volvió a acercarse a Tae, quien había retrocedido un poco.
—Nunca esperé que sucediera eso. Nunca creí que Jimin o cualquier otra persona sería capaz de desmoronar todo lo que construimos juntos tú y yo —explicó Seokjin, con calma—. Creí que los dos estábamos seguros de los sentimientos del otro, creí que terceros jamás podrían crear duda en alguno de los dos. Yo siempre estuve seguro de eso, Taehyung, pero tú-
—¿Y todo porque yo trabajaba en el burdel dejando que "terceros" me violaran? Oh, ya lo recuerdo. Dijiste que yo elegí quedarme allí —Taehyung volvió a retroceder—. ¿Por qué hiciste eso, Jin? Terminé hospitalizado porque los jefes que tenía ataron mis manos y me pusieron una bolsa en la cabeza para que dejara de respirar, ¿crees que estaba ahí por gusto?
Jin agachó la cabeza.
—No. Cuando dije eso me equivoqué.
—¿¡Tienes idea de lo doloroso que fue oírte a ti decirme eso!? —recriminó—. Se suponía que tú entendías mi sufrimiento, que habías aceptado que yo no tenía más opción que asistir y dejar que hicieran conmigo lo que quisieran. M-me viste llegar destruido noches enteras. Me viste llorar, viste los golpes en mi cuerpo, viste las marcas en mi piel... ¿Por qué no te importó?
Seokjin apretó los labios.
—Me dolía a mí también —confesó—. Me dolía verte así. Me dolía muchísimo. Me dolía aún más entender que no podía hacer nada. Yo siempre quise sacarte de ese lugar, pero insistías tanto en que no me entrometiera, que en un momento realmente consideré rendirme. Y no lo hice porque estaba cansado de soportar esa situación. Nunca fue fácil para mí quedarme aquí a esperar tu regreso, Taehyung. Incluso pedí un préstamo para ir al burdel a impedir que alguien más se quedara contigo. Si me quedaba en el departamento, no dormía para asegurarme de recibirte con los brazos abiertos, aunque me lastimara. Quería hacerlo por ti. Quería soportar todo del mismo modo que lo hacías tú.
La mirada de Taehyung se opacó.
—Ahora c-compendo lo de la presión que mencionaste antes —balbuceó.
—Te amo. Te amo como jamás he amado a otro ser humano, y eso me llevó a presionarte. Te presioné y me convencí a mí mismo de que ambos estábamos en el mismo nivel, que los dos confiábamos en el otro plenamente —Seokjin intentó mantener la compostura, pero no lo consiguió.
—Aprendí a confiar en ti, Jin. Pero no confío en los demás, mucho menos en mí mismo —respondió Taehyung—. Jimin dijo la verdad, estabas mucho mejor antes de conocerme.
—Lo que dices no es cierto. Si confiaras, de verdad, en mí o en ambos, nada de esto hubiera ocurrido. Yo jamás iba a dejar de buscarte porque estaba enamorado de ti desde antes de conocerte en esta realidad. Me enamoré de ti cuando fui una anomalía temporal, cuando me demostrabas hasta con la cosa más mínima que yo era tu mundo. Tú te convertiste en el mío. Perdón por hacerte eso —dijo afligido—. Perdón por poner en tus hombros todas esas expectativas. Perdón por hacerte sentir insuficiente. Perdón por no saber amarte.
—Perdón por no saber amarte —repitió Taehyung—. Jamás he amado a nadie. Ni hablar de mí mismo, me desprecio. Intenté saltar del puente de la zona sur cuando supe que existía la posibilidad de encontrar a mi familia biológica.
—¿¡Qué hiciste qué!?
—Jin, estoy tan pero tan harto de lo que soy —admitió sobrellevado—. Arruiné tu vida cuando lo único que hiciste fue tratar de ayudarme. Arruiné lo que teníamos porque- ¡Porque lo único que tengo es inseguridad! Ni siquiera es culpa del idiota de Jimin, yo convivo con la inseguridad desde que tengo memoria. Lo que él generó me lastimó más de lo que quise admitir, y todo lo que ocurrió después simplemente me hizo tocar fondo. Quise morir.
Seokjin avanzó hasta que le tomó el rostro entre sus manos una vez más.
—¿Cómo pudiste hacer eso?
—¡¡Porque soy un desastre!! ¡Desastreeee! —repitió quedándose sin voz.
—¡Deja de hacer eso! ¡¡Odio esa palabra, odio que la digas todo el tiempo refiriéndote a ti mismo!! ¡Ya basta!
—Estoy tan enfermo —sollozó el menor.
—Bien, sí, los dos estamos enfermos, ¿de acuerdo?. ¿En qué momento dejé de pensar en mí mismo?, ¿Cuándo permití que mi vida se saliera de control como sucedió durante estos meses?... ¿Por qué me aferré tanto a que algún día lograrías amarme?
—Yo no sé amar, Seokjin —se encogió de hombros—. La mejor prueba es todo lo que pasó entre nosotros. Cuando digo que Te Amo ni siquiera sé si lo estoy haciendo bien. P-pero si algo te ocurría la noche del operativo, iba a suicidarme. Estaba decidido a dejar de existir de una vez por todas.
—¡Eso no puede ser así! ¡Eso está mal! —Jin le limpió el rostro con sus manos—. No puedes hacer tu vida en función de la mía. No puedes ponerme a mí por encima de ti.
Taehyung se vio reflejado en sus ojos grises inundados.
—Es lo que tú hiciste todo este tiempo conmigo.
Correcto.
Los labios de Seokjin temblaron. Pensó en eso durante un instante, y recordó las palabras de su psicóloga. Una vez más volvía a ser consciente de todos sus errores.
Despacio, retiró sus manos del rostro del menor.
—Sí —aceptó—. Es correcto. Te puse por encima de todo. Y por eso esperaba que tú hicieras lo mismo por mí.
—Eso me aterraba, Jin —contestó Taehyung—. Eso me demostraba que compartíamos algo desproporcionado, y que yo no estaba a tu altura. Tenía mucho miedo, porque sabía que estábamos caminando por la cuerda floja.
El mayor afirmó con la cabeza, comprendiendo.
—Baja autoestima, pensamientos suicidas... No has cambiado. Tu vida aquí no es mejor que la que tenías en el Mundo Alterno —decidió.
Tae soltó una carcajada desganada.
—Quizás la Dimensión de Yoongi sea un mejor lugar...
—No lo sé —respondió Jin, más calmado. Pasó un momento y luego inspiró con fuerza—. Te das cuenta, ¿no es así?
—¿De que somos dos cobardes y llorones?
—Sí, además de eso —sonrió levemente.
—Sí. Estamos jodidos.
—Muy.
—Demasiado —añadió Taehyung—. Entonces... Creo que ambos...
—Ambos necesitamos sanar —Seokjin se atrevió a tomarle las manos entre las suyas—. Es bueno que finalmente hayamos sido sinceros con todo.
Tae sentía que la conversación iba a tomar un rumbo indeseado.
—Sí... —musitó en respuesta.
En ese momento, el teléfono de Seokjin comenzó a sonar. Tomó el móvil de su bolsillo, sorprendido de ver en el identificador de llamadas a Hoseok.
—¿Hob? —preguntó con duda.
—¡Jin! ¡De prisa! Tienes que venir al refugio de inmediato. Ami encontró a Yoonie.
—¿¡Yoonie!? —la voz del mayor se llenó de entusiasmo—. Entendido, ¡Voy ahora mismo!
Taehyung lo miraba con duda.
—Lo encontraron —adivinó.
—¡Sí! ¡Oh, Dios mío! ¡¡Lo encontraron!!
El móvil de Tae comenzó a sonar. Una vez más, se trataba de Hoseok.
—Es hyung —le dijo a Jin antes de responder—. ¡Hola!... Sí, estoy con él. Iremos juntos... Muchas gracias —sonrió antes de colgar—. ¡Vamos pronto, Cielo! —tomó su mano y comenzó a caminar rápido, porque sabía que Jin todavía no era capaz de correr.
Regresaron al departamento, y Seokjin le dijo a Lev que prepare el coche para ir al refugio.
Estaba impaciente por volver con Yoonie.
♦♦♦♦♦♦♦
¡TAN CERCA DEL FINAAAAAAAAAAAAL!
Finalmente Jin y Tae lograron hablar sobre todo lo que debían, pero queda una incógnita puntual en torno a ellos por resolver.
Espero que tengan una linda noche buena y feliz navidad :)
Nos leemos en el siguiente. Buena semana♥♥♥
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