~ 48 ~
—¿Y bien? —Soo Yun merodeaba en cercanías de su amigo con una mirada astuta.
—¿Y bien qué? —Tae comenzó a abotonarse la camisa con cierta dificultad. De regreso en su hogar, faltaban veinte minutos para que asistieran al club.
—¿Cómo que "qué"? Sabes a lo que me refiero, Kim Taehyung —espetó seriamente.
—No lo sé.
—¡¡Ya dime!!
—¿¡Decirte qué!?
—¿Qué hiciste con Seokjin?
—¡Soo Yun! —protestó avergonzado. Sus mejillas se colorearon enseguida.
—Lo sabía. Lo de dormir era puro cuento, par de obscenos.
—¡¿Qué estás...!? ¡¡No hicimos nada!! —balbuceó el menor.
—Tu rostro no me dice eso, Tae Tae.
—No fastidies —le dio la espalda, intentando concentrarse en acomodar sus puños y el resto de su uniforme.
—¿Por qué no quieres decirme?, ¿Sigues pensando al respecto, es eso?
—¡No! N-no sucedió nada, ¿¡Qué demonios estás insinuando!?
Ella se cruzó de brazos.
—¿Así que esperas que crea que nosotros nos marchamos dejándolos a solas y no hicieron nada?
—Dormimos y ya. Eso fue todo —respondió malhumorado.
—¿Dormir y ya?, ¿Es en serio?
—¡Sí! Ambos estábamos cansados, lo normal es dormir. ¿Puede tu cabecita comprender eso?
—¿Entonces no le dijiste que lo amas más que a nada en el mundo y que quieres seguir a su lado?
—¡Ya! —gritó cubriéndose los ojos.
—¿No te lanzaste a sus brazos a besarlo apasionadamente?, ¿No te dijo Taehyung, te amo y te amaré por siempre con esa voz suya tan masculina? —preguntó, fingiendo un tono más grave para imitar a Seokjin.
—No.
—¿No le diste un besito?, ¿Ni siquiera uno pequeño? —Tae volvió a darle la espalda—. ¡Ajá, te atrapé, mentiroso!
—N-no pasó de eso, ¿de acuerdo? —respondió avergonzado—. Nos despedimos en la entrada y dijo que me protegería. Eso fue todo.
—Y te besó.
—Bien, me besó y lo besé —admitió cabizbajo—. ¿Satisfecha?, ¿Puedes dejar de acosarme de una vez?
—Awwwwwww Tae Tae —ella retozó a su alrededor, cantando y dando saltitos sólo para fastidiarlo—. Imagina, después de horas de decepción y dolor y oscuridad, un único beso de Seokjin te ilumina hasta el final de tus días. ¡Qué romántico!
—Eres una pesada.
—¿En verdad no hablaron?
—No hablamos, al menos no demasiado.
—Pero lo amas.
—Lo amo —reconoció—. Y estoy asustado de que pueda ocurrirle algo, así que me esforzaré para protegerlo también.
Su mentora sonrió.
—Si al final ustedes no terminan juntos yo misma incendiaré ese maldito club.
Taehyung negó con la cabeza y sonrió con lastima.
—Es más difícil que simplemente reconocer que tenemos sentimientos por el otro. Llegué a creer que yo era repugnante para él. Tal vez no le doy asco, pero entiendo que es difícil estar con alguien como yo.
Desastre. Desastre. Desastre.
Él era plenamente consciente de lo que era. Y lamentablemente nadie podía cambiar eso, ni siquiera Jin con su amor. No era el deber de Jin.
Taehyung siempre se odió a sí mismo, y ahora era un poco más consciente de por qué. Se sentía vacío y detestable. Desechable, al igual que su cuerpo.
Amaba al hombre que estuvo conviviendo con él durante las últimas semanas, pero sabía que seguía siendo insuficiente y que la relación entre ambos seguiría siendo desproporcionada.
—Realmente estoy cansado, Soo Yun —admitió, cabizbajo—. Estoy harto de no poder lidiar conmigo mismo. Y eso es algo que no puedo cargar en otra persona, mucho menos en Jin; sin mencionar que puedo entender que le hago daño. No quiero eso. No quiero lastimar a nadie que se preocupe por mí.
—Pequeño, eso requiere mucho pero mucho trabajo personal —respondió ella, poniendo una mano sobre la de él—. Pero sanar de forma personal no implica que debas hacerlo completamente solo, ¿entiendes eso?
—Honestamente no sé si sea capaz de hacerlo, y pensar en arrastrar a alguien más en esto suena incorrecto. Me siento tan... —presionó los labios sin decir nada más.
Inútil. Roto.
Soo Yun lo abrazó con cariño.
—A veces tenemos que tocar fondo para finalmente poder subir. Lamento que hayas tenido un momento difícil hoy, pero me alegra saber que eso contribuyó a que tomaras consciencia de la importancia de tu salud. Vas a lograrlo, Tae —le aseguró—. Y descuida, la decisión sobre si es mejor transitar ese camino sólo o con alguien más, siempre será tuya —lo reconfortó—. Vamos a ser precavidos para que todo salga bien esta noche, ¿de acuerdo?
La suerte estaba echada, las cartas sobre la mesa, el destino escrito.
Tae suspiró y se recuperó enseguida. Daría lo mejor de sí.
—De acuerdo.
♦♦♦
Mientras resguardaba las manos en sus bolsillos a causa del frío penetrante, centró su atención en el cielo estrellado. A veces había noches completamente oscuras. A veces, la luna aportaba un aura luminosa y brillante. Pero Taehyung pocas veces había visto un cielo de color morado-rojizo.
No estaba demasiado familiarizado con la astronomía, quizás la explicación se debía a algún fenómeno como un eclipse o algo similar. No pudo evitar pensar que quizás era una señal.
El rojo de la sangre derramada, el rojo del fuego consumiéndolo todo.
¿Sería realmente su última noche en ese lugar?, ¿Sería su última noche con vida?
El club abrió sus puertas tal y como en días anteriores.
La fila de clientes se amontonaba en las puertas principales. Pagaron un precio mínimo para poder entrar y, sin saberlo, formarían parte de un escenario monstruoso.
Todos estaban nerviosos. Min Jae, desde su sitio en la barra, sólo podía tratar de contar la cantidad de individuos que entrarían en pánico cuando Unique anunciara su llegada.
Taehyung y los demás empleados del servicio de compañía aguardaban en el corredor, a la espera de que las mesas estuvieran llenas y cesara el flujo de gente entrando y saliendo.
Seokjin y Lev estacionaron en medio de dos coches. Por precaución, el castaño de ojos grisáceos llevaba ropa no inflamable y tenía junto a su asiento un conjunto de elementos que creyó que podrían ser de utilidad, entre ellos, un arma.
Alrededor de las instalaciones del club, en un área de casi cuatrocientos metros a la redonda, doce vehículos de Unique estaban cargados con hombres listos para entrar en acción, armas, sensores, cámaras y comunicadores. Se trataba de furgonetas distribuidas de forma estratégica, perfectamente equipadas para dar refuerzos en caso de que éstos fueran necesarios.
Hyun estaba en la misma donde estaba Dahir.
—¿Tenemos todo listo? —preguntó el hombre calvo, ajustándose la corbata al costoso traje que llevaba puesto. Desde luego, él no ensuciaría sus manos, sólo gestionaría todo desde su asiento giratorio mientras bebía whisky.
—Afirmativo, señor —le contestó un empleado, quien monitoreaba las pantallas de las cámaras y llevaba auriculares de gran tamaño sobre su cabeza—. El club sigue admitiendo personas.
Hyun miró la pantalla de su móvil una vez más, los mensajes de su novia trataban de calmarlo. Yumi estaba en una furgoneta diferente, o eso creía él.
La realidad era que Yumi estaba en un auto a pocos metros del coche donde aguardaban Lev y Seokjin. Ella sabía que su hermano mayor estaba en el interior del club, no podía quedarse inmóvil y observar.
El plan seguía en marcha. Una vez las puertas se cerraran, el margen era de apenas diez minutos. Unique finalmente estaba en la fase final del operativo: Jaque Mate.
—Hey, quita esa expresión —Min Jae fue un poco hostil, pero la expresión de Ja Eah parecía una horrible premonición. Al pasar a su lado le dio un leve codazo para que reaccionara, la pobre se había quedado pasmada viendo el tumulto de gente presente.
Ella volteó y se dirigió hacia la barra, como si ya tuviera pedidos para repartir entre las mesas.
En el interior del estrecho corredor trasero, los compañeros de Taehyung también se mostraban ansiosos.
Apoyados contra la pared del estrecho corredor, apenas los separaban unos centímetros. Los nervios llenaban el ambiente y asfixiaban a los presentes como si les faltara el aire.
—¿Ya?
—¿Cómo que "ya"? —cuestionó Mi Suk a Dong Bae—. Sucederá cuando las personas terminen de entrar, no antes.
Soo Yun mantenía su vista en la puerta que daba a la oficina de sus jefes.
—¿Por qué Bran y Kalo siguen actuando como si fuera una noche más? —susurró.
—¿No es éso lo que queremos? —preguntó Wong Hong.
—Me refiero a que todo está demasiado tranquilo considerando que le dispararon a un sujeto hace poco.
Las paredes de aquel corredor, así como las de las habitaciones del burdel, estaban recubiertas de aquel material aislante de sonido. El mismo que ardería en poco tiempo si llegaba a incendiarse.
—Tal vez creen que todo irá como ellos esperan —respondió Mi SuK, encogiéndose de hombros.
Kalo abrió la puerta, sobresaltando a todos. Traía uno de sus cigarros en la boca, y una apariencia similar a la de otras noches.
—Ustedes. Entren.
Los empleados se miraron con duda.
—¿No vamos a ir hacia las mesas? —murmuró Taehyung.
—Entren —repitió de forma seria, haciéndose a un lado para dejarlos ingresar a la oficina.
Obedecieron sin rechistar. Evitaron hablar y apenas se miraron entre ellos, sin embargo, ahora lo sabían. Que sus jefes tenían, efectivamente, su propio plan.
Al entrar fueron sorprendidos por la presencia de Bran junto a dos sujetos más. Dos extranjeros corpulentos que estaban armados hasta los dientes.
Wong Hong se alarmó visiblemente.
—¿Q-qué significa esto? —balbuceó.
Kalo cerró la puerta de un golpe.
—¿Por qué no comienzan a hablar de una vez?, ¿Nos toman por estúpidos? —su tono fue demandante y poco amigable. Se acercó a Bran, quien estaba en el escritorio, y retiró de debajo de la mesa una correa con un fusil, colgándolo a uno de sus hombros.
Kyunshin y Dong Bae se adelantaron a cubrir a sus compañeros de sus jefes. Taehyung y Wong Hong estaban del lado opuesto, dejando a Mi Suk y Soo Yun en medio. Los seis quedaron en el centro de la habitación, completamente rodeados.
Soo Yun tocó la muñeca de su compañera con sutileza. La ex novia de Yoongi trató de ser disimulada en presionar el teléfono, escondido entre su ropa.
Min Jae recibió el mensaje enseguida: SOS
Enseguida se acercó a Eun Mi y Ja Eah. En realidad no esperaba que sucediera, pero ya no tenían opción. No había nadie ateniendo a la clientela en el mostrador principal, lo que llevó a los presentes a tomar lugar en las mesas por cuenta propia.
—¡¡Fuego!! —gritó en medio del club.
La gente volteó a mirarlo como si estuviese mal de la cabeza... hasta que tras él se alzó una columna de fuego que dejó a todos aturdidos y sorprendidos.
Eun Mi y Ja Eah estaban tras la barra. Después de rociar con bebidas todo el tapizado que rodeaba las mesas y asientos vacíos, lanzaron un pequeño fósforo, el detonante.
En medio de la oscuridad, las llamas empezaron a consumir las paredes y los muebles. El pánico inició enseguida. Las personas se apresuraron a escapar por la única salida disponible.
Jin, viendo por la ventana de su coche, se alarmó al notar la forma en que los clientes huían del club.
—Joven... Si algo le ocurre, sus padres me aniquilarán.
—No se los permitiré —respondió Seokjin, tomando su apoyo en una mano y el arma en la otra.
Lev se sujetó la cabeza, agobiado.
En la furgoneta de Dahir, uno de los agentes notó la situación.
—Señor, hay personas huyendo del lugar.
—Fuego —dijo Hyun, segundos antes de recibir el mensaje de Eun Mi que lo confirmaba.
—¿Fuego? —preguntó el agente, extrañado.
—Excelente. ¡Comencemos! —Dahir se acomodó en su asiento con entusiasmo.
—P-pero señor, hay personas en- en el recinto...
—¡¡Comencemos!! —ordenó con un grito.
El empleado volteó y acató la orden tomando el micrófono con fuerza.
—¡¡Todos!! ¡¡En marcha, ya, ya, ya!!
La furgoneta se movió despacio siguiendo a la multitud de agentes que salió de las demás.
—¿¡Cuántos son?!, ¿En dónde están? —insistió Kalo con un grito. La culata de su arma golpeó a Dong Bae por la quijada.
Kyunshin y Taehyung ya estaban en el suelo, ambos golpeados. Soo Yun y Mi Suk temblaban aterrorizadas en una esquina.
Wong Hong estaba paralizado en medio, no podía moverse. Uno de los sujetos armados lo golpeó en el estómago quitándole el aire. Como resultado, el joven delgado de gafas se dobló por la mitad y acabó de rodillas en el piso.
—Las siguientes serán ellas, a menos que ustedes hablen.
—¿Cuántas mujeres se necesitan para divertir a cuatro hombres? —preguntó en voz alta Bran.
—Una sola —respondió Kalo. Su arma apuntó a Soo Yun, quien cerró los ojos con miedo sin moverse de su sitio.
—Te lo diré —dijo Taehyung quejosamente desde el suelo—. Te lo diré todo, pero baja el arma.
El segundo gorila de sus jefes lo había golpeado bajo las costillas, en el rostro y en la espalda. La condición de sus compañeros no era demasiado diferente.
Kalo retiró el arma.
—Habla.
—Son más de cien —mintió—. Es-están alrededor, y van a... —se interrumpió por el mareo y las náuseas—. Van a entrar junto a la policía.
El primer matón gritó en otro idioma después de acercarse a la puerta, por donde comenzaba a colarse humo.
Bran y Kalo se sobresaltaron y respondieron con más gritos que ninguno de los empleados de compañía entendió.
Los dos desconocidos obedecieron lo que parecían ser órdenes, tomaron cuerdas y amontonaron a los heridos en un rincón, atándolos de manos y pies. Vendaron sus bocas, y además, cubrieron sus cabezas con bolsas de tela, impidiéndoles ver y respirar bien.
Taehyung forcejeó inútilmente. Los gorilas de Bran y Kalo doblaban su fuerza y tamaño. Atinó a ver que Kalo sujetaba a Soo Yun y el primer gorila a Mi Suk. Se las llevarían.
El de ojos dorados intentó mover sus brazos tras la espalda para aflojar las cuerdas pero no lo consiguió. De pronto no podía percibir más que la luz lejana, y por quedar en el suelo el olor a humo lo obligó a toser. Algo estalló en su cabeza, particularmente en su oído derecho cuando recibió una patada más. Cerró los ojos. Se dobló en posición fetal, intentando aminorar el dolor. Su mente no dejaba de dar vueltas, desorientado.
Escuchó que Bran gritaba y acto seguido, un golpe seco le hizo saber que algo había caído al suelo.
A continuación oyó un disparo, junto a un estallido demasiado particular. ¿Había atrapado los teléfonos de Soo Yun y Mi Suk? Los gritos agudos y un par de golpes más eran señal de que ellos ya habían atentado contra sus compañeras.
—Ustedes pueden quemarse vivos en este lugar —escuchó con un incómodo eco, y un zumbido que seguía llenando uno de sus oídos. Tae distinguió el sonido del arma siendo cargada y se preparó para lo peor.
No fueron dos o tres. Fue como si Bran hubiese disparado al tanteo unas seis o siete veces para asustarlos, pero la voz atrofiada de Dong Bae indicó que una bala había llegado a su cuerpo.
Un portazo y el silencio abismal les indicó que estaban solos. Dong Bae se retorcía en su sitio, llorando del dolor. Taehyung intentó moverse pero el cuerpo no le respondía. El humo lo tenía más nauseabundo que antes. Ya no percibía luz, sólo oscuridad, llanto y desesperación.
Fue un recuerdo desagradable y más terrorífico que el que conservaba debido al accidente de tren.
El corazón parecía a punto de estallarle. Peleó inútilmente con sus últimas fuerzas, ni siquiera los aullidos desgarradores de su compañero podían mantenerlo consciente. El aire le faltaba. Se estaba asfixiando, esa sensación tan espantosa que le hacía querer arrancarse el pecho con tal de obtener un poco de oxígeno.
Pensó en su patética existencia. En que nunca se planteó la posibilidad de morir asfixiado.
Pensó en Jin, y en lo mucho que iba a extrañarlo.
Bran fue el único que salió con arma en mano hacia el centro del club. Se topó de frente con la imagen de los clientes peleándose por salir, se había originado un cuello de botella. Ver que su preciado edificio se incendiaba lo enfureció.
Le dio la orden a Kalo de encerrar a Soo Yun y Mi Suk, dispersó a sus gorilas para pedir refuerzos, y con motivo de crear más revuelo, disparó hacia las botellas de licores de la barra. El infernal sonido de las balas obligó a la mayoría a gritar y a cubrirse la cabeza con las manos. La situación comenzaba a salirse de control.
—¿Qué estás haciendo aquí? —gritó Seokjin, al ver a Yumi escondida detrás de uno de los coches en el estacionamiento. Producto de la sorpresa y la frustración de seguir sin saber qué demonios quería o buscaba de Taehyung, continuó—. ¿Crees que una chica puede hacer demasiado en un escenario como éste?
Yumi endureció sus facciones.
—Al menos yo puedo usar ambas piernas.
Jin no respondió.
—Señor, acaban de ingresar cinco vehículos desde el sector sur —dijo el informante de la furgoneta donde estaban Dahir y Hyun.
El hombre calvo sonrió. Por supuesto, estaban preparados para derramar sangre.
—Así que realmente planeaban dar pelea. Ya saben qué hacer.
—Sí, señor.
Lo primero que hizo Hyun fue verificar que su novia estuviese a salvo, su furgoneta estaba del lado oeste. En poco tiempo supo la verdad: Yumi no estaba allí.
Aunque Soo Yun intentó resistirse, no lo consiguió. Ella y Mi Suk fueron llevadas a la parte trasera de una camioneta blanca de servicios. Las dos estaban atadas, y un poco aturdidas por los golpes que habían recibido. El pequeño mentón de Mi Suk no dejaba de sangrar, uno de los gorilas la golpeó con la pistola.
Kalo dijo que dos mujeres podían darle más dinero que el resto de hombres, y mencionó que cuando todo el alboroto cesara, se las llevarían con ellos a Rusia. Luego, cerró las puertas y se marchó.
Soo Yun podía escuchar los sollozos de Mi Suk en medio de la oscuridad.
—Tranquila —susurró en voz baja—. Tranquila. ¿Estás bien?, no contestes. Tu boca se veía muy mal. Respira. Tenemos que pensar, ¿de acuerdo?... Eso es, linda. Respira —hizo el gesto de inspirar por la nariz y exhalar por la boca, para que su compañera la imitara.
"Tenemos que pensar". Soo Yun entendió que no tenían demasiado por hacer estando encerradas allí. El lugar era pequeño, estaba completamente a oscuras y ellas no disponían de armas, teléfonos ni ningún objeto que pudiera serles de utilidad. Para colmo, con las manos tras la espalda todo se dificultaba aún más.
—Alguien nos encontrará —intentó ser optimista—. Cuando la gente de Dahir ingrese al club y atenten contra Bran y Kalo, tarde o temprano revisarán los coches uno por uno. Nos rescatarán entonces.
Aunque no podía ver el rostro de su compañera, Mi Suk continuaba sollozando.
—Estaremos bien. Ya lo verás —insistió Soo Yun.
Cuando Min Jae vio que Bran lo tenía como objetivo, se mezcló con la gente que se amontonaba para salir. Su jefe estaba dispuesto a encontrarlo, aunque tuviera que deshacerse de más personas en el camino. Los disparos se dirigieron directamente a la multitud, el cuello de botella se apretó más contra la salida. Min Jae se agachó, y terminó siendo empujado por la estampida de personas huyendo despavoridas. Trató de gatear para llegar a la salida, la piel se le erizaba cuando oía que Bran cargaba el arma y continuaba disparando sin cesar. Los gritos retumbaban en todo el club.
Ja Eah y Eun Mi seguían escondidas tras la barra. Aprovecharon el disturbio ocasionado por Bran en la puerta principal para tratar de salir por la puerta lateral. Se encontraron con tres chicas y un chico escondidos bajo una de las mesas, así que los guiaron con ellas para poder escapar. El horror de ser testigos auditivos de los disparos, los gritos y la conmoción, fueron un buen incentivo para darse prisa.
En el exterior, Jin y Yumi se vieron sorprendidos por el estruendo de un choque cuando una de las furgonetas de Dahir impactó directamente contra un coche oscuro. Del interior salieron extranjeros armados, los hombres de Bran y Kalo. Los de Dahir estaban uniformados y tenían chalecos antibalas. El lugar se convirtió en un campo de tiroteo, obligando a los dos a buscar refugio una vez más entre los vehículos estacionados.
Era la primera vez que Yumi veía una escena tan violenta desde tanta cercanía. Los cuerpos caían al recibir dos o tres impactos de bala, y quedaban tiesos en el suelo. El sonido de los disparos abollando las puertas y otras partes de los coches eran ensordecedores, entendió que la navaja que ocultaba entre su ropa no le serviría. Ambos bandos gritaban frases cortas, y era común escuchar aullidos de dolor en medio.
Min Jae logró salir a rastras por la puerta principal, huyendo de la ira de Bran. Sabía que tenía que correr hacia el norte, donde estaban las fuerzas de Unique, pero el ver la escena de tantos hombres disparándose entre sí lo tomó desprevenido. Atinó a correr al estacionamiento sin que nadie le prestase atención. Los clientes que iban saliendo del club corrían desesperados dispersándose por toda la zona, y más de uno fue alcanzado por una bala perdida.
Denso humo negro salía de hasta debajo de las paredes, el fuego podía verse alzándose sobre la pared trasera del club. Seokjin sabía que Taehyung seguía en el interior. Sabía que tenía que entrar por él.
—¡Jin! ¡Yumi!
Min Jae se les acercó con cuidado.
—¿Estás bien?, ¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Yumi.
—No lo sé. Eun Mi y Ja Eah iniciaron el fuego cuando se los indiqué, recibimos un mensaje de Mi Suk porque estaba en problemas —explicó mientras tosía—. Bran comenzó a disparar en todas direcciones, ¡hay personas heridas adentro!
—Taehyung —dijo Seokjin—. ¿En dónde está él?
—Creo que Kalo se los llevó a algún sitio, no estaba con Bran.
—Hay que encontrarlos. A Tae y a sus compañeros, no pueden estar demasiado lejos —aseguró Yumi.
—Tienen que revisar el club —comentó Min Jae—. Sacar a las personas de ahí, o se quemaran vivas.
Mientras el pelinegro decía eso, cuatro hileras de hombres uniformados se apostaron en medio de los clientes huyendo. Gritaron que se hicieran a un lado, y con un movimiento organizado, entraron al interior del club. Otro grupo importante de hombres se dispersó hacia los laterales del club, cubriendo las demás salidas.
Las sirenas de los vehículos policiales y las ambulancias comenzaron a sonar en lejanía.
—¿Estás herido? —el bartender negó con la cabeza—. Ve al coche de Lev y quédate allí —le ordenó Seokjin—. Trataremos de encontrar a los demás.
—Min Jae, si el fuego o los disparos comienzan a acercarse, ve con Lev hacia el norte. Cualquier furgoneta de Unique les dará protección —le dijo Yumi.
—Ustedes dos están locos. Ambos deberían venir conmigo, Taehyung me matará si dejo que les ocurra algo a cualquiera de los dos —tosió nuevamente el pelinegro.
Yumi sonrió.
—Taehyung es un terco. Nos veremos después —le dio una palmadita al pelinegro y después se preparó para dirigirse a una de las puertas laterales, la izquierda, que era la más cercana al fuego y por ende por donde salían menos personas.
—Nos veremos —se despidió Seokjin, y fue tras la rubia.
Los agentes de Unique se toparon de frente con Eun Mi, Ja Eah y otras personas más tratando de salir por la misma puerta por la que ellos trataban de entrar. Les permitieron salir y luego ellos procedieron a entrar.
—¡Yumi! —Ja Eah le sujetó un brazo cuando pudo verla—. ¿Estás bien?, ¿Has visto a Min Jae?
—Está con Lev —respondió Seokjin—. Los tres pudieron salir sin heridas, afortunadamente —añadió tras revisar rápidamente el estado de la mesera y la compañera de barra del pelinegro.
—Tuvimos que comenzar el fuego, Bran está allí junto con otros hombres, están masacrando a los que no llegan a la salida —sollozó Ja Eah.
—Busquen refugio —les indicó Yumi—. Nosotros encontraremos a Taehyung y los demás empleados de compañía.
—Dudo que estén allí —opinó Eun Mi—. No los hemos visto en ningún momento, pero creo que pretendían llevárselos para secuestrarlos.
—Daré aviso —respondió Yumi. Enseguida contactó con la furgoneta de Dahir.
—Señor, alguien intenta conectar con nosotros —dijo el agente frente a la computadora.
Hyun le dio un empujón y tomó la llamada.
—¿¡Qué crees que estás haciendo!? —gritó exasperado—. Tu posición ha cambiado, tenías que quedarte en un solo lugar.
—Estoy buscando a Taehyung. Jefe —se dirigió a Dahir, porque sabía que él también estaba escuchando—. Tienen que revisar con cuidado, es probable que hayan capturado a un grupo de personas con la intención de usarlos como rehenes.
—Nadie ha abandonado el perímetro, puedes estar tranquila —le aseguró Dahir.
—Si una partida nos ayudara a buscar, agilizaríamos las cosas.
—Yo iré —dijo Hyun, mirando a su jefe con determinación. Luego volvió a hablar por el micrófono—. No te muevas. ¿Dónde estás?
—En la puerta izquierda, la salida de emergencia. Necesitamos ambulancias, hay heridos aquí dentro.
—Están en camino —dijo Dahir.
—No te muevas —repitió Hyun antes del colgar—. Señor.
Dahir apenas si se inmutó.
—Haz lo que quieras.
Hyun obedeció. Tomó un chaleco antibalas, un arma y luego abrió la puerta para bajar e ir en busca de su novia.
—Señor, ocho de nuestras furgonetas están frenando el avance de los enemigos —informó el agente—. El sector este está desprotegido.
—¿Qué hay del club?
—Las cuatro furgonetas restantes llegaron al club. Dos unidades abrieron fuego contra los enemigos en cercanías del estacionamiento, las otras dos están intentando ingresar al interior del club —contestó el agente frente al monitor de buen tamaño—. Señor, una cosa más, la policía está aquí.
—Ya lo sabía. No los necesitamos.
—Señor, no me refiero a los escuadrones que están resguardando el perímetro...
Dahir lo miró con duda. Luego lo comprendió.
—Bastardos —musitó entre dientes.
Por supuesto, una parte de la policía Coreana estaba trabajando con Unique, pero la otra...
Mientras la puerta principal del club estaba llenándose de agentes y vaciándose de personas comunes, la de salida de emergencia también estaba ocupada por filas de Unique. La batalla de disparos continuaba del sector izquierdo, por el corredor estrecho donde ingresaban Taehyung y sus compañeros.
Unique aseguró un camino para que los que estaban heridos pudiesen salir antes de que el fuego consumiese más del edificio, Yumi y Seokjin estaban ayudando.
—¡Rápido, rápido! —gritaba uno de los agentes. Fue el primero en notar que las llamas se acercaban a la barra, donde el licor estaba esparcido por todo alrededor.
Salieron cerca de diez personas, y el agente gritó de repente.
—¡Retrocedan!
Seokjin fue embestido por los ocho hombres que se apresuraron a salir y a correr para escapar. La explosión los alcanzó, arrojándolos varios metros sobre el empedrado del estacionamiento.
Jin cayó sobre su pecho, perdió su arma y su bastón. Cuando pudo voltearse para ver hacia el club, se horrorizó. La mitad del edificio había salido volando por los aires, la columna de humo ascendía hacia el cielo, y podía verse incluso el mostrador donde se hacían las subastas. El club estaba convirtiéndose en cenizas.
Dos patrullas policiales llegaron desde el sur, los coches quedaron mal estacionados y cuatro hombres descendieron de cada uno. Seokjin notó que no vestían uniforme. Con pistolas en mano, apuntaron directamente hacia los agentes de Unique que estaban organizándose para volver a entrar al club.
Seokjin se cubrió los oídos y comenzó a gatear tratando de alejarse. Sintió una mano fría tomar la suya, Yumi lo ayudó a levantarse, y los dos se apartaron agachados mientras los gritos y disparos sonaban a sus espaldas.
Desde lejos pudieron ver a Lev, el hombre mayor estaba blanco como el papel. ¿En qué momento el club nocturno se había transformado en un escenario así? Fuego quemándolo todo, incluso personas; cuerpos ensangrentados inmóviles en el suelo, gritos lejanos, disparos, sirenas aproximándose.
Hyun, quien ya estaba con Min Jae y Lev, se aproximó a ellos para ayudarlos a acercarse.
—¿Están bien los dos? —los examinó rápidamente comprobando que así era—. Este lugar ya no es seguro. Vayan al norte, suban a la primera furgoneta negra que vean estacionada, allí estarán mejor que aquí.
—¿Dónde están los demás? —preguntó Min Jae.
—No pudimos ver nada, la barra acaba de explotar ¡Necesitamos ambulancias! —dijo Yumi—. La policía-
—No es la policía —interrumpió su novio—. No la buena, al menos.
—Dahir tiene que-
—Se están ocupando, por supuesto —la tranquilizó—. Escucha... Escuchen todos, mejor dicho —Hyun se dirigió a los demás—. Tienen que salir de aquí ahora mismo.
—¡Pero Taehyung y los demás-! —se quejó Jin.
—No quiero ser grosero, pero un anciano, una chica, un herido y alguien que no puede caminar bien no harán más que estorbar.
—¿Herido? —Seokjin vio entonces que Min Jae le enseñaba su pierna derecha, tenía una mancha de sangre empapando su pantalón.
—Tienen que refugiarse. Dejen que los agentes se ocupen de lo demás, ustedes ya hicieron bastante —insistió Hyun.
—No lo entiendes —Jin volvió a alzar la voz—. Taehyung, Mi Suk, Soo Yun... ¿Dónde están?, ¿Qué tal si siguen adentro de ese club en llamas?, ¡Tenemos que encontrarlos cuanto antes!
—Sí, claro que sí. No sabemos si están allí o no, pero ese lugar es un campo de tiroteo, si vas lo único que lograrás será terminar herido.
—¿Quieres que me esconda como un cobarde y deje de buscar a mi novio?
—Quiero que seas racional y comprendas que eso es lo mejor que puedes hacer en estos momentos —respondió Hyun.
—¡No puedes darme órdenes!
—¡No es una orden! Pero piénsalo un momento. Si Taehyung estuviera aquí, te diría exactamente lo mismo.
Jin sabía que eso era cierto.
Aún así, la preocupación por la situación le generaba un profundo malestar, y lo último que quería era dejar de buscar a Taehyung. Esperaba con todas sus esperanzas que estuviese a salvo.
Afirmó con la cabeza, y fue junto a Lev, Yumi y Min Jae hacia donde Hyun les había indicado. Sólo podían rogar porque todo terminara pronto.
Hyun se quedó más tranquilo después de ver que los cuatro se dirigían hacia un lugar seguro. La batalla estaba en el punto más decisivo. La cantidad de hombres en cada bando sería determinante.
Debido a que la policía falsa entró en acción, los patrulleros y oficiales reales lo hicieron también.
A diferencia de Yumi, Hyun sí tenía experiencia manipulando armas en batalla. Cargó su pistola y después se preparó para sumarse a las filas de Unique. Tenía que averiguar dónde estaban los demás miembros del club.
Dahir ordenó que la policía se desplegara en dos grupos, y que el mayor estuviese del lado este, por donde habían aparecido los involucrados en encubrimiento. Muy a su pesar, las fuerzas policiales seguían siendo mayor en número que toda la organización de Unique. Eso resultó ser algo crucial. Sin embargo, aunque se trataba de agentes entrenados, no tenían la misma experiencia que los miembros de Unique.
Kang era un ejemplo.
El hombre de gafas oscuras que solía vestir llamativos trajes tomó el liderazgo del pequeño grupo encargado de localizar a los rehenes. Tenía a tres agentes a sus espaldas, cuatro contando a Hyun, quien fue con ellos a último momento.
Para ese entonces, la policía coreana estaba ocupándose de los impostores y avanzaba sobre el sector del estacionamiento, en las afueras del club. Kang y su grupo se acercaron desde el oeste.
A Hyun todavía le impresionaba que su superior no se quitara las gafas en ningún momento, y que además caminara sin cubrirse. En realidad, sus acompañantes apuntaban alrededor, asegurando el camino.
Kang notó que en la parte trasera del club había seis o siete vehículos vacíos. Fue directo hacia allí, la acción estaba ahora del lado opuesto, frente a las puertas del local.
Disparó al cerrojo de las puertas del primer vehículo blanco. Los agentes se apresuraron a entrar, pero no había nada en su interior. Kang disparó al candado del vehículo contiguo. Esta vez, Hyun fue uno de los primeros en ver a Mi Suk y a Soo Yun juntas en un rincón.
Mientras Hyun desataba con cuidado a Mi Suk, Kang se aproximó a Soo Yun.
La pelinegra se sorprendió luego de que el sujeto que días atrás le apuntó por la espalda fuese el mismo que la estaba salvando en aquel momento.
—Los chicos están encerrados —fue lo primero que dijo, con la voz rasposa y los ojos llorosos—. Kalo los encerró en la oficina, detrás del mostrador de las subastas. L-le disparó a Dong Bae y golpeó a los demás. Dijo- dijo que quería llevarnos a Rusia. Que ganaría más con dos mujeres que con muchos hombres, le disparó a nuestros teléfonos y luego-
—Preciosa, pero qué le han hecho a tu bonito rostro —se lamentó Kang, terminando de desatarla—. Hyun, llévelas lejos de aquí. Nosotros haremos el resto —le ordenó.
—Sí, señor —el pelinegro limpió con cuidado el rostro de Mi Suk, manchado con sangre seca—. Vengan conmigo. Ahora están a salvo.
Ambas estaban en shock, solo que de formas distintas. Siguieron a Hyun y a uno de los agentes, y las recibieron en una de las furgonetas que estaba frente a una de las ambulancias que acababa de arribar.
Kang y los dos hombres restantes se apresuraron en dirección al club.
En medio, derribaron a dos sujetos del bando contrario que estaban escondidos como ratas de alcantarilla. Uno de ellos no recibió ningún disparo, pero sí un golpe a puño limpio que le dio Kang y que lo dejó inconsciente.
Los agentes esquivaron numerosos cuerpos tirados en el suelo, y el humo los obligó a caminar ligeramente encorvados. Kang disparó una vez más al cerrojo, y luego dio una pata lo suficientemente fuerte como para abrir la puerta de par en par.
En el interior del pequeño habitáculo había cuatro cuerpos que parecían listos para llevar a la morgue.
Sin saber si quiera si alguno respiraba, les quitaron las bolsas de las cabezas y los llevaron al exterior. Hyun regresó en el momento preciso para ayudar. La imagen del cuerpo tieso de Taehyung le revolvió el estómago.
—Señor, sectores norte, oeste y sur controlados. Los oficiales lograron imponerse sobre los enemigos.
—¿Número de heridos? —preguntó el hombre calvo, meciéndose en su silla.
—Ochenta y tres. Por el momento se reportan veinticinco muertes, nueve dentro del club. La escuadra de bomberos está intentando apagar el fuego.
—¿Y dónde están esos dos?
—Escapan por el este en un único vehículo, Señor. Dos patrullas y una furgoneta los está persiguiendo. No deberían llegar demasiado lejos, la policía de la ciudad está buscando cerrar la carretera que están usando.
—Bien. Recuerden que los queremos vivos —hizo sonar sus nudillos y luego giró la cabeza, un sonido seco crujió en su cuello—. Hazme saber cuando los atrapen.
—Entendido, Señor.
Dahir no tuvo que esperar demasiado. Bastaron menos de diez minutos de persecución por la autopista para finalmente atrapar el vehículo donde huían Bran, Kalo y dos de sus subordinados.
Debido a una maniobra adelantada, diez patrullas cerraron el paso del coche fugitivo. Las estridentes sirenas podían oírse en toda la ciudad. También participó del operativo un helicóptero, las luces cegadoras impidieron que el conductor pudiese maniobrar libremente.
Ninguno de los muchos aliados de Bran y Kalo participaron ofreciendo ayuda para socorrerlos. Las cosas siempre funcionaban así, las palabras rara vez valían de algo. Los cuatro extranjeros fueron capturados y arrestados. El trabajo no había cesado sino todo lo contrario. Era momento de desintegrar toda esa red dedicada a la trata y la prostitución. Muchos nombres conocidos se verían manchados pero la verdad saldría a la luz.
Media hora después, todo el panorama era diferente.
Nada quedaba ya del edificio elegante que alguna vez funcionó como club nocturno y como prostíbulo. Manchas negras adornaban las paredes que seguían de pie, pero estaban completamente arruinadas. El fuego consumió mesas, asientos, tapizado, techo, luces, incluso las habitaciones acondicionadas detrás de la barra... el olor que desprendían era potente y desagradable. Lo único que se había salvado de las llamas fue el sector de las subastas.
Seis ambulancias llegaron para dar auxilio a los heridos, tanto oficiales como agentes de Unique y también a algunos clientes.
El número de heridos ascendió a más de cien, la mayoría eran miembros de la policía Coreana. Los muertos también se multiplicaron, muchos de ellos del bando enemigo.
No hubo celebraciones, festejos ni palmadas en la espalda de nadie. La violencia ocasionada y la sangre derramada eran considerables. A la escuadra de bomberos les tomó cerca de cuarenta minutos apagar el incendio, y arrastraron cadáveres carbonizados desde el interior del club.
La oscuridad de la madrugada no permitía visualizar del todo la masacre que había ocurrido.
Enfermeras y médicos seguían asistiendo a un importante número de personas, las ambulancias realizaban viajes continuos hacia emergencias.
Hacia allí trasladaron a Taehyung.
La tensión estaba presente en la sala de espera. Taehyung y sus compañeros fueron llevados al mismo hospital, y todos fueron conectados para recibir oxígeno.
Seokjin estaba con el alma en vilo.
Él junto a su chofer, Soo Yun, Min Jae, Hyun y Yumi esperaban juntos en la misma sala. La rubia estaba sentada junto a su novio. Min Jae caminaba de un lado a otro con una venda en la pierna, un raspón de bala. Lev estaba en un rincón cubriéndose el rostro, y Soo Yun, con una venda en una mejilla y el abrigo de Min Jae, sentada en el otro extremo.
Seokjin tenía ambas manos juntas sobre sus labios, como si estuviese rezando. Sus oídos se llenaban del compás molesto del reloj colgado en la pared, y del olor tan particular a formol que solía inundar todos los centros médicos.
También había algunos agentes y policías en las salas contiguas, a la espera de novedades sobre el estado de sus compañeros. Eun Mi y Ja Eah estaban cuidado a Mi Suk mientras aguardaban por noticias buenas sobre el estado de los demás chicos.
Fue la madrugada más larga de todas.
04:41 AM
Como cada vez que algún enfermero o médico arribaba a la sala, todos se cargaron de expectativas al ver a una joven mujer con ambo blanco instalarse en el pasillo.
A diferencia de las últimas cuatro veces en las que permaneció en silencio, miró alrededor y preguntó por una persona en específico: Seokjin.
Jin tropezó al levantarse de su asiento. Su apoyo había quedado en algún lugar perdido, por lo que le costaba caminar por su cuenta.
Amablemente aceptó la ayuda de la mujer, y con el corazón a la altura de la garganta, fue a la habitación donde estaba su novio.
Los rasgos de la enfermera se suavizaron cuando los vio reunirse. Seokjin se ubicó en una silla junto a la cama donde Tae estaba recostado, quien todavía tenía la máscara de oxígeno cubriendo casi la totalidad de su rostro. La mujer se marchó poco después para darles privacidad.
Jin le tomó una mano, sintiendo que estaba un poco fría. La llevó a sus labios y enlazó sus dedos rápidamente.
Allí lo tenía. Taehyung estaba con vida.
La tranquilidad se expandió de a poco en su pecho, y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando vio que las pupilas doradas de Tae se centraban en él.
—Hola, osito mimosito —susurró con dificultad.
Pudo ver la débil sonrisa del menor asomar bajo la máscara.
—M-me diste un buen susto —se apresuró a limpiarse el rostro con sus mangas—. Pero aquí estás. Te repondrás pronto, lo sé.
—Jin... —la voz atrofiada de Tae fue casi un murmullo. Seokjin percibió que también le sujetaba la mano, suavemente.
—Tranquilo, Tesoro. Ya pasó —lo reconfortó acariciándole la piel con su pulgar—. Lo peor ya pasó. No, no hagas eso —trató de impedir que Tae se quitara la máscara y la deslizara hacia abajo, pero no lo consiguió.
Su rostro lucía agotado. Jin notó además que el de ojos mieles tenía una venda en uno de sus oídos, y que tenía el mentón hinchado y diversos raspones en las mejillas.
Taehyung parpadeó con dificultad, pero no apartaba su atención de él.
—Te amo —le dijo en un hilo de voz—. Te amo, Jin. Te amo. Te amo... Te amo —repitió mientras intentaba ganar estabilidad para que las palabras no se interrumpieran—. Te amo con locura. Te amo más que a nada en el mundo. Te amo.
Seokjin, perplejo, se conmovió aún más después de notar que los ojos mieles del menor se empapaban con lágrimas.
Con cuidado, subió su mano libre y le limpió una mejilla.
—También te amo —contestó, mirándolo atentamente—. Te amo con toda mi alma, Tesoro.
El rostro del menor mostró alivio aunque continuaba derramando lágrimas. Seokjin se inclinó despacio y posó sus labios sobre los de él con delicadeza.
Tae pudo responder al gesto poniendo todo de sí. Sabía que Jin estaba actuando con cuidado para no exigirle demasiado. Utilizó su mano conectada al suero y le acarició el rostro, atrayéndolo un poco más.
Seokjin sonrió y continuó besándolo.
Finalmente.
Taehyung lo amaba.
—Y aquí estamos, los dos llorones —se burló Jin, antes de volver a apartar las lágrimas de las pestañas del menor. Tae sonrió—. Vuelve a ponerte esto, lo necesitas ahora —le colocó la máscara una vez más.
—Me da gusto verte bien, temía que algo malo te ocurriera —dijo mientras seguía mirando a Jin como si quisiese asegurarse de que no era un sueño.
—Ya no más —apretó su mano—. Todo terminó. Logramos atraparlos- uhm, más bien Unique y la policía. No tienes nada de qué preocuparte, amor.
—¿Cómo sucedió? Yo sólo... Recuerdo que nosotros estábamos- y luego tomaron a Soo Yun y a Mi Suk y-
—Descuida, las dos están bien. Todos están recibiendo atención médica al igual que tú, seguramente podremos verlos después, ¿de acuerdo? No tienes que forzarte de ninguna forma por ahora. Debes descansar.
Taehyung lucía más despierto y más inquieto. Sin embargo, entendía que por más intriga que tuviera, tenía que obedecer y descansar para reponerse.
Sus ojos mieles volvieron hacia Jin. Lo miró con adoración. Él estaba bien, sin heridas visibles, y estaba allí para él. El alivio que experimentó fue inmenso.
—Te amo mucho, Jin. Muchísimo —dijo una vez más—. No sé qué hubiera hecho si algo malo te ocurría.
—Está bien, amor. Estamos bien. También temí por ti, pero ahora los dos estamos juntos —aseguró antes de dejar otro beso en el dorso de su mano.
Todo regresó a Taehyung de repente. El recuerdo de verse rodeado junto a sus compañeros, los golpes que recibió, que lo aturdieron. La forma en que lo ataron, que cubrieron su cabeza con una bolsa y que comenzó a respirar humo en lugar de aire. El sonido de los disparos, los gritos de Dong Bae... la oscuridad.
—Creí que iba a morir —admitió mientras sus labios temblaban. Volvió a quitarse la máscara—. Pensé que no volvería a ver luz nunca más.
Jin no pudo evitar acercarse nuevamente a su rostro. Besó su frente y después volvió a rozar sus labios con cariño.
Taehyung había extrañado demasiado esos besos, esa capacidad única e inigualable para sentirse protegido. Se dejó envolver por todo el afecto de Seokjin, y poco después volvió a besarlo con necesidad.
—Perdóname —le dijo Jin, intentando contener el sollozo—. Dije que te protegería, y no lo hice.
—Jin, Cielo, qué dices. Soy yo el que tiene que disculparse. Por todo lo que te hice pasar, p-por ser lo que soy.
—Tae...
—Lo siento tanto.
—Está bien, Tesoro. También lo lamento mucho. Soy un idiota, nunca debí tratarte como lo hice.
—No fue tu culpa. El problema fui yo, siempre soy yo... y es probable que siga siendo yo —dijo con dificultad—. No importa lo mucho que me esfuerce, no puedo deshacerme de mí mismo. No puedo dejar de ser un-
—Basta —el mayor lo interrumpió secamente—. Ya basta, no digas eso.
—¡Pero es la verdad! —Taehyung rió en medio del llanto—. Es la verdad, la que todos sabemos. Jin, mírame. Soy sólo esto —dijo encogiéndose de hombros contra la camilla—. Un... Un cuerpo golpeado y desechable. Un tonto inmaduro q-que no sabe absolutamente nada acerca de cómo tratar con los demás. ¿No te das cuenta? No hay nada valioso en mí. Estoy roto, quebrado hasta el último fragmento.
—Taehyung —Jin se molestó mucho, sin embargo escuchar esa determinación y ver el dolor en aquellos ojos mieles le desgarró el pecho—. Escucha, todos estamos quebrados. Todos, porque nadie en este mundo es perfecto. Pero eso no significa que no seamos valiosos. Eres mi más grande tesoro —le dijo, tomándole el rostro—. Y yo también soy un desastre con un millón de cosas por arreglar. Pero aún así tú me amas, del mismo modo que yo te amo a ti.
El menor cerró los ojos e intentó calmarse.
—Tengo miedo —admitió—. Tengo mucho por enfrentar, y temo no poder hacerlo.
—Eres la persona más fuerte que conozco —replicó Seokjin—. No hay nada en el mundo que tú no seas capaz de afrontar. Sin importar el tiempo que lleve, podrás hacerlo. Puedes hacerlo, Tae, yo creo en ti.
Jin unió sus frentes, para después dejar la máscara sobre su rostro una vez más.
—No eres el único que tiene que aprender sobre sí mismo —continuó—. No bromeo al decir que tengo un millón de cosas por arreglar. Pero incluso si es difícil, todavía es posible. Y también tengo miedo.
Taehyung escuchó con atención.
—Tenemos tiempo para resolver todo eso. Los dos tenemos que sanar. Lo haremos —dijo Jin, con seguridad—. Resolveremos todo lo que deba resolverse, amor. Así que ahora descansa, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —aceptó Taehyung—. Te amo.
Jin sonrió.
—Te amo.
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Perdón por la larga espera. Gracias por seguir aquí :')
La próxima vez que actualice voy a subir el mini-cronograma para el final y los Extras que tengo preparados. Estamos a nada de terminar Love Me.
Mis disculpas nuevamente porque en esto de escribir acción soy nueva, espero que se haya entendido y que no les haya parecido muy pesado ni muy leve o insulso. Críticas constructivas serán bienvenidas.
Gracias por TANTO AMOORRR, de pronto aparecieron muuchas personitas a preguntar por actualización, a preguntar por mi bienestar y por cómo estaba todo. Se agradece en verdad♥♥♥
Viva la OTP. ¿Qué creen que vaya a pasar en los últimos dos? Como sabrán hay algunas cosas pendientes todavía. Todo se tiene que resolver n.n
Cuídense, gracias, buena semana :)
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