~ 47 ~
—Eso significa que moriremos todos, ¿cierto? —preguntó Ja Eah, temerosa.
La reunión continuaba. No muchos estaban felices de saber que sus jefes acababan de dispararle a un sujeto y dejarlo mal herido.
—Tenemos que actuar con cuidado —contestó Hyun.
—Bueno, al menos tus jefes sí nos ayudan, ¿cierto? —preguntó Min Jae.
Yumi se encogió en su sitio. Fue Hyun quien respondió.
—En realidad, ellos sólo pretenden desbaratar el burdel. No están especialmente interesados en ayudarles a ustedes.
Un murmullo general se descontento se presentó enseguida.
—Estamos perdidos —suspiró Wong Hong.
—En otras palabras... ¿Seguimos solos? —preguntó Ja Eah.
—Hey, vamos —Soo Yun se enderezó para hablar—. Todos sabemos que siempre hemos estado solos. No tiene caso preocuparnos por eso, no actúen como si nunca hubiera sido así. Jamás le hemos importado a nadie, y tenemos un problema mucho mayor en estos momentos. Si queremos que todo salga bien, debemos trabajar juntos.
—¿Que todo "salga bien"? —preguntó Mihee—. ¿Bien para quién?
—Para mí. Dejarán de violarme, gracias por tu preocupación —le contestó Mi Suk—. Comienza a ahorrar para tu renta.
—Todos tenemos problemas querida Mi Suk —le contestó la más baja—. Al menos yo no firmé ningún acuerdo que permitía que los demás tomaran decisiones sobre mi cuerpo.
—Eso ni siquiera es un acuerdo, es una sentencia —contestó Dong Bae, otro de los chicos de compañía—. Además, estás siendo insensible. Tú estás todo el tiempo sirviendo bebidas, eso es muy distinto a estar en el burdel.
Las voces de los presentes comenzaron a elevarse otra vez.
—Es mucho más cómodo trabajar ahí o en el guardarropas, no tiene comparación —añadió Dong Bae.
—¿Y crees que por eso mi trabajo es fácil? —objetó Mihee.
—Tengo que darle la razón, es decir, sé que no es ni remotamente parecido, pero preparar y servir bebidas es demandante y agotador, no pueden negar eso —contestó Min Jae.
—Cuando tengas que morder almohadas, entonces hablaremos —bufó Mi Suk.
—Hey, hey, no quise decir que tengas que seguir soportándolo, pero-
—Yo no tengo por qué soportar quedarme sin mi sueldo por culpa de todo esto —dijo Mihee.
—Todos ustedes son unos ineptos. No puedo trabajar con gente así —Wong Hong se llevó una mano a la cabeza. Otra vez todos comenzaron a discutir.
Jin miraba en todas direcciones, se sentía un poco aturdido y fuera de lugar.
Yumi parecía decirle algo a Hyun, o eso creyó Taehyung tras verla mover los labios. Él también suspiró, sintiéndose agotado de sólo escuchar a sus compañeros.
—Jin, deberías irte.
—¿Qué? —él volteó a verlo, Taehyung acababa de sentarse a su lado—. No me iré.
—¿No te das cuenta?, Todos aquí velan por sus propios intereses, no son demasiado distintos a Bran y a Kalo.
—No digas eso Teso- uhm... —se interrumpió—. Entiendo lo del dinero y lo demás, pero no es un lugar seguro para ustedes. No pueden quedarse ahí, no dejaré que te quedes ahí —le dijo con convicción.
—Vete.
—Tae...
—Terminarás enredado en todo esto cuando no tienes nada que ver. Pueden herirte, Jin. Vete.
—Pero-
—¡Vete!
Jin se enfureció. Taehyung notó el cambio en su semblante en menos de dos segundos.
—¡¡Deja de darme órdenes!! —gritó, y los demás voltearon a mirarlo cuando se sostuvo de su apoyo y se puso de pie—. Si quiero quedarme lo voy a hacer, y no puedes evitarlo —luego miró a los compañeros de Taehyung—. Todos ustedes tienen vidas, realidades y problemas diferentes. Sí, el burdel es una fuente cómoda de ingresos. No interfiere con las clases en la universidad, no requirieron documentación para entrar, y cumplen un horario fijo todas las semanas. Es fácil, es hacer dinero rápido. Algunos aquí ganarán más según su trabajo específico. Pero ser sometido por extraños no está bien, y trabajar fuera del sistema, tampoco. Es ilegal. Todos podrían terminar tras las rejas si se les acusa de ser cómplices de esos dos. Y no necesito conocerlos personalmente para darme cuenta de que ninguno aquí quiere ir a prisión.
Tae lo miraba perplejo. Seokjin había tomado la palabra hablando con seguridad, fuerte y claro.
—No somos muchos. Y no tenemos ayuda de nadie, sólo nos tenemos a nosotros mismos. No puedo obligar a ninguno a participar de ésto, ustedes son libres de elegir. Pero tienen que saber que de alguna u otra forma, lo que venían haciendo hasta este momento cambiará. Hay dos opciones, o ganan ellos, o lo hace la organización en la que trabajan ellos dos —señaló con un gesto a Hyun y a Yumi—. Sea como sea ambos bandos tomarán acciones, las cosas no van a seguir como hasta ahora. A sus jefes no les interesa lo que ocurra con ustedes, les interesa ganar dinero. A la organización- o agencia ésta, sólo le importa desmantelar el negocio por completo. Mí elección sería volver a casa, a una vida normal sin acuerdos ilegales y sin amenazas de por medio. Sí, y sin dinero —miró a Mihee—, pero sin que nadie abuse de mí.
Jin caminó con dificultad hacia el centro de la habitación, y continuó.
—Vivimos en Seúl, conseguir un empleo sin tener profesión es difícil. Hay demasiada competencia, y no nos aceptan en lugares como cafeterías o mercados porque nuestro lugar es en un auditorio universitario. No podemos cambiar eso en la sociedad. No todos tenemos padres que se ocupen de nuestros gastos, y a veces incluso siendo así —miró sobre un hombro a Taehyung—, las cosas siguen siendo difíciles. Trabajar en un club no es el futuro de nadie. Ni siquiera de los que piensan que no son buenos en nada más —ahora, sutilmente miró a Soo Yun—. Tal vez me equivoque, pero creo que todos aquí queremos vivir, queremos hacer más que ir a cumplir un horario, o graduarnos. Tenemos muchos más planes a futuro, tantos, que no vale la pena sacrificarlos por dos extranjeros corruptos que abusan de nuestra situación de vulnerabilidad. No deberíamos dejar que todo el peso recaiga en un lugar clandestino, mucho menos en personas que pueden estar encerradas de la noche a la mañana. No sé sus razones. La mía es proteger lo que amo. Y no, no es precisamente a mí mismo —dijo, resaltando el egoísmo en cada uno de los presentes—. Pero con, o sin su ayuda, lo haré. Y siendo sincero, sería más fácil si más personas contribuimos a esta causa. ¿Qué dicen?
—¿Qué estudiabas?, ¿Letras? Ahora lo entiendo todo. Aunque también podrías ser político o abogado. Eres increíble, Jinnie —Min Jae casi babeaba, no fue difícil notarlo.
Taehyung apretó su puño mientras un par de venas se marcaban en su cuello.
—Tranquilo, lo halagó frente a todos para que ellos hicieran lo mismo —lo tranquilizó Soo Yun poniendo una mano en uno de sus hombros.
De hecho, la mayoría murmuró algo similar. Mihee pidió retirarse, ella junto a un grupo de personas decidieron no participar y dijeron que comenzarían a buscar un nuevo trabajo desde ahora. Una vez que se fueron, el ambiente mejoró bastante.
Muchos se acercaron a Jin después de su discurso motivacional, se vio rodeado de cuatro o cinco compañeros de Tae, y le hicieron algunas preguntas o lo felicitaron.
Soo Yun se sentó junto a su amigo.
—Es todo un héroe, ¿huh? —dijo, con su vista en Seokjin.
—Es un idiota.
Ella volteó a mirarlo.
—Tú también lo eres.
—Nunca dije lo contrario —aclaró—. Él debería estar buscando a Yoonie en vez de quedarse aquí.
—Te lo dijo fuerte y claro, no piensa seguir tus órdenes.
Taehyung se cubrió el rostro, agobiado. Todo lo que deseaba era que Jin estuviera a salvo, y exponerlo a un operativo con hombres armados no era la mejor forma de evitar que saliera herido.
Hyun aplaudió dos veces, captando la atención de todos una vez más.
—Muy bien, ahora que finalmente sabemos que sólo somos nosotros, podemos comenzar. Uhm... —miró a Jin un momento.
—Seokjin —respondió él, tomando asiento nuevamente.
—Seokjin dijo muchas cosas ciertas —continuó Hyun—. Estamos solos, queremos algo mejor que esto, y no sabemos cómo terminará todo. Después de que atacaran a uno de los nuestros, mi jefe dijo que lo mejor sería actuar. La fase final del operativo comenzará esta noche.
—El operativo en sí... —Soo Yun se acomodó el cabello hacia atrás de los hombros—, ¿Podrías decirnos en qué consiste?
—Desde luego.
Los que quedaban eran sólo doce personas. Siendo veintitrés en total, eso los dejaba con un casi la mitad.
Hyun se ubicó en uno de los asientos del centro, cerca de Seokjin. Todavía sostenía una de las manos de Yumi, así que ella se sentó a su lado.
Los compañeros de Soo Yun se acercaron a la pareja para escuchar mejor la explicación.
—Esto lleva meses articulándose. Nosotros fuimos una parte importante, logramos conseguir mucha información. En los planes originales jamás estuvo contemplado ayudar a los empleados del club, eso surgió sobre la marcha.
—¿Por qué? —preguntó Min Jae.
—El objetivo siempre fue el de acorralar a Bran y Kalo para obligarlos a rendirse. Mientras menos recursos se gasten, mejor será —contestó Yumi—. Hay mucha más gente involucrada que sólo ellos dos. Personas con cargos importantes se encargan de encubrirlos. La misión era desmantelar todo por completo, y... no había nada relacionado a ustedes. Pero sucedieron algunas cosas, y Hyun y yo decidimos intervenir por nuestra propia cuenta.
—¿Están desobedeciendo a su jefe? —preguntó Ja Eah.
—Sí y no. No tenemos órdenes para con ustedes —dijo Hyun—. Intentamos ser cautelosos para intervenir lo menos posible en el operativo que ya estaba armado. Él está al tanto de lo que tratamos de hacer, pero no contamos con su ayuda. Es por eso que creímos que lo mejor sería hablar y poder decidir todos juntos.
—Más bien, los que quedamos... —esa fue Mi Suk. Seguía junto a su amigo, Wong Hong.
—Sí... así es —Hyun suspiró luego de decir eso.
—¿Y bien?, ¿En qué consiste lo de acorralar a Bran y a Kalo? —preguntó Wong Hong.
—En exactamente éso. Atraparlos con la guardia baja y evitar que puedan poner resistencia, está planeado para ser algo certero y abrupto. Como el disparo de una flecha hacia el objetivo.
—Interesante analogía —Wong Hong elevó una ceja, no demasiado convencido.
—Como todo operativo, debe ejecutarse con precisión. Nuestra Organización llevará a sus mejores hombres armados y protegidos, pero la idea sigue siendo someter sin usar la fuerza o la violencia.
—¿Dices que será algo así como un asalto? —preguntó Mi Suk.
—Algo similar. Será una noche normal hasta que...
—Pero espera —objetó Min Jae—. Si dijiste que Bran y Kalo ya saben que los están siguiendo... El plan se modificó, ¿cierto?
—No en realidad. Nuestro jefe insiste en que la estrategia sigue siendo la mejor.
—No creo que puedan tomarlos por sorpresa como ustedes esperan —dijo Soo Yun.
—Tenemos el número —Yumi decidió intervenir luego de que su novio se viera rodeado de preguntas—. Y cuando digo que lo tenemos, me refiero a que de verdad, lo tenemos. Hay algo que debo mostrarles —sus manos se posaron en la pequeña cartera que llevaba colgada. Sacó una hoja de papel doblada que luego comenzó a abrir hasta dejarla completamente extendida.
Un plano.
Yumi ocupó la única mesa disponible en el garage para extender el plano en su totalidad, hizo un gesto invitando a los presentes a que se acercaran para ver.
—¿El club? —Taehyung ladeó la cabeza con duda.
—Sí. Gracias a que Hyun y yo estuvimos en el interior, conseguimos elaborar un plano lo suficientemente exacto del edificio. Hay sólo tres formas de entrar y de salir —señaló con su índice sobre el papel—. La entrada principal, por donde los clientes ingresan; la entrada que está detrás del mostrador de subastas, que es por donde ustedes ingresan... Y la salida trasera.
—No existen dos plantas, pero tampoco podemos asegurar que no exista un subsuelo desconocido. Sin embargo —continuó Hyun—, cubriendo esas tres secciones, evitaremos que cualquier persona pueda salir del edificio.
—¿Qué hay de los clientes? —preguntó Seokjin.
Hyun se pasó una mano por la nuca.
—Ellos, al igual que ustedes, no están contemplados en el plan.
—¿Qué se supone que significa eso? —objetó el mayor, indignado—. ¿Acaso no les importa que puedan haber heridos?
—No —respondieron Hyun y Yumi al unísono.
—En todo caso, no son importantes para mi jefe y sus planes —aclaró Hyun.
—Bien, se trata de gente que consume lo que vende el club. No creo que sean personas que merezcan demasiada consideración —opinó Wong Hong.
—Creo que olvidas que también hay personas que no tienen idea del burdel, y que simplemente disfrutan del lugar como lo harían de cualquier otro —dijo Dong Bae.
—No podemos ponernos moralistas y pretender salvar a todos cuando ni siquiera sabemos cómo salvarnos a nosotros mismos —sentenció Mi Suk.
Hubo un minúsculo silencio en medio.
—Aunque... Si todos aquí cooperamos, lo más probable es que logremos evitar que se convierta en algo mucho peor —murmuró Yumi.
—Explíquenme algo. La organización y el jefe de ustedes, ¿van a ayudarnos? Es decir, si queremos hacer esto, y yo que sé, sacar a todos los inocentes posibles... ¿Contamos con ellos o no? —preguntó Eun Mi.
—En teoría, no.
—¿"En teoría"?
—Créanme que no es fácil —dijo Yumi—. Unique no va a ayudarnos, pero si saben que tenemos intenciones de ayudar a los demás, y de escapar, no nos forzarán a permanecer dentro.
—¿Unique?, ¿Ése es el nombre de la famosa Organización? —insitió la amiga de Soo Yun.
—Sí.
—Y-yo tengo una pregunta... —una voz tímida apareció. Era Ja Eah—. ¿En verdad esto es necesario? —todos los presentes voltearon a mirarla con duda—. Me refiero a... ¿Realmente tenemos que asistir ésta noche?, ¿y exponernos al operativo y a lo que sea que tengan en mente Bran y Kalo?. ¿No es más sencillo evitar ir?
—Tiene razón —dijo Kyunshin. Otro de los empleados que daba servicio de compañía. Era más bien serio y hablaba poco, él estaba lejos de la multitud, afirmado contra una pared—. ¿Por qué deberíamos ir como ovejas al matadero? Si sabemos que algo se está gestando, la mejor forma de evitar salir heridos, es no asistir al club esta noche. Además, ¿por qué el operativo debe hacerse justamente a ésa hora?, suena demasiado intencional.
—El club es casi un búnker —contestó Yumi—. Como dije antes, existen sólo tres formas de entrar y de salir. No hay ventanas, ni siquiera en los baños dentro de las habitaciones del burdel. No hay salidas de emergencias ni agujeros en el techo para escapar por allí. El único momento en el que las tres puertas están abiertas, es en la noche, cuando la actividad comienza.
—Si fuera tan sencillo, no se requeriría de todo un operativo, estimado...
—Kyunshin —contestó él.
—Bien, estimado Kyunshin. Si fuera tan simple como entrar forzando una cerradura, se habría hecho hace tiempo. La realidad es que nunca hay personas allí durante el día. Estuvimos observando el proceso de remodelación, pero sólo había trabajadores de construcción que nada tenían que ver con el caso en sí —añadió Hyun.
Los demás empelados guardaron silencio.
—Entonces... ¿estás diciendo que la única forma en la que el operativo funcione es aprovechando que el lugar esté lleno de personas que nada tienen que ver con el caso? —cuestionó.
—Seamos razonables. La única forma de jugar con el factor sorpresa, es en medio de un día común como cualquier otro —replicó el novio de Yumi.
—¿Por qué tenemos que ir? —insistió Ja Eah—. ¿Qué tal si las cosas salen mal?, ¿Qué tal si todo termina torciéndose, ahora que Bran y Kalo saben que están intentando atraparlos?
—Tenemos los números —volvió a decir Yumi—. ¿Cuántas personas creen que hay detrás de esto?... Somos cincuenta. Cincuenta de los mejores agentes de Unique están preparándose para rodear el lugar y no dejarles escapatoria alguna.
—Incluso si son cien, con que atrapen a uno de nosotros o a alguien inocente, todo lo que estamos debatiendo ahora habrá sido en vano —replicó Kyunshin.
—Lo lamento mucho, en serio. Es el riesgo que debemos correr, es el riesgo que correrá Unique —respondió Hyun—. No puedo obligarlos a participar. Cualquiera es libre de retirarse y no asistir ésta noche. La policía se ocupará de todos igualmente, incluso de los que ya se fueron. Recuerden que Yumi, yo, y el resto de Unique tenemos sus datos.
—Tal vez deba esperar por la policía al día siguiente en la comodidad de mi hogar en vez de participar en algo que podría costarme la vida —dijo Mi Suk.
—Puedes hacerlo si lo deseas. Todos pueden —repitió Hyun—. Pero si finalmente el club trabaja con normalidad, Bran y Kalo serán los primeros en tomar acciones en cuanto noten que sus empleados no asistieron. Eso puede jugarles a favor de alguna forma.
—Pensándolo bien, suena como un trato injusto —Dong Bae levantó la voz—. Nosotros vamos, nosotros trabajamos, nosotros ayudamos a los clientes a salir, nosotros corremos el mayor riesgo. ¿Qué garantía tenemos de que Unique gane?
—No quiero sonar optimista, los que me conocen saben que no lo soy —dijo Soo Yun—. Pero he visto a ésa gente. Estuve- estuve con ellos una mañana. Y conocí al jefe de Hyun y Yumi. No se trata de un hombre improvisado. Puedo asegurarles que está tomando todo esto muy en serio. Y creo que lograrán lo que quieren.
Tae abrió los ojos con terror. De inmediato se acercó a su amiga.
—¿Qué fue lo que pasó?
—Nada, fue sólo un... Un momento un poco incómodo.
—¿Cuándo? —insistió.
—Hace algunos días, no tiene demasiada importancia ahora, Tae Tae.
—¿Hace algunos días?, ¿Y por qué no me dijiste nada?
—Ejem... —carraspeó Hyun—. Como decía, esto es solo mi palabra y la de algunos más contra lo que sea que estén pensando. Yumi, Soo Yun, y yo, sabemos que Unique ganará. Los demás pueden creernos o no, y pueden desistir de hacer todo esto si así les parece mejor.
—Me gustaría saber un poco más sobre el plan, para poder analizarlo —respondió Min Jae—. Entiendo lo del factor sorpresa, y lo de acorralarlos, pero... ¿qué más pueden contarnos al respecto?
—Primero deben asegurar el perímetro, un área lo suficientemente grande para comprobar que todo esté cubierto. Eso sería un par de horas antes; lo siguiente será esperar al momento adecuado, y finalmente se hará la intervención —explicó Yumi.
—Que será con hombres armados y amenazas —se animó a completar Dong Bae.
—Sí, básicamente. No podemos dar lugar a demasiadas objeciones.
—Entonces, ellos ingresan, amenazan, y detienen. ¿Y fin de la historia?
—Se han previsto algunas acciones específicas en caso de que haya inconvenientes, que seguramente los habrá —añadió Hyun.
—¿Cómo cuales?
—Que opongan resistencia. Que algún paso falle.
—Que tomen rehenes —sugirió Mi Suk.
—También.
Seokjin presionó los labios.
—Quisiera saber... —levantó la voz—, cómo se procedería en caso de que eso suceda.
—Lo último que queremos es que suceda —contestó Hyun—. Pero si llega a ocurrir, Unique tomará las medidas necesarias. Eso implica la peor parte.
—¿Que es...? —preguntó Ja Eah.
Hyun bajó la mirada. Aquel gesto bastó.
—Es peligroso —fue lo único que dijo.
Yumi habló poco después.
—Tenemos que ser cuidadosos. Y confiar en que todos vamos a ayudarnos si sucede algo así. Si realmente van a quedarse aquí, espero que entiendan la magnitud de lo que vamos a hacer.
Los presentes se quedaron en silencio un momento.
—Si con esto logramos ponerle un fin a toda la situación, cuenten conmigo —Dong Bae fue el primero en hablar—. Estoy cansado de trabajar ahí. Me hubiese ido hace tiempo, pero no pude. Ellos jamás lo hubiesen permitido.
Seokjin escuchó con atención. Ya habían mencionado lo de la compañera de Taehyung que quiso escapar y no lo consiguió.
—Es lo que queremos. Pensemos en algún plan, conocemos el lugar y a las personas —sugirió Yumi.
—La barra podría servir como trinchera. Al igual que las mesas —dijo Min Jae—. Y si necesitamos alguna distracción, el alcohol siempre puede ser la última opción.
Todos lo miraron con duda.
—Porque es inflamable —aclaró el estudiante de ingeniería.
—¿Fuego?, ¿en un lugar cubierto de tapizado?... No creo que sea lo mejor —opinó Mi Suk.
—Por eso mencioné "la última" opción.
—Min Jae tiene razón —intervino Eun Mi—. El fuego creará pánico general.
—Uhm, ¿p-por qué no pensamos en algo menos peligroso? —sugirió Ja Eah.
—Sólo digo... una distracción buena puede ser incendiarlo todo.
—Si logramos que todos salgan sin inconvenientes, podemos considerarlo —respondió Hyun.
—¿¡Qué les ocurre!? ¿¡Incendiar el lugar?! ¡¡Están mal de la cabeza!! —protestó Wong Hong—. No puede ser viable, ni siquiera como última opción.
—¿Tienes una mejor idea? —Taehyung lo miró fijamente, esperando oír su aporte.
Wong Hong acomodó sus gafas y se tragó el orgullo.
—No.
—Entonces cállate. No estamos diciendo que queremos incendiar el club, estamos considerándolo una oportunidad para generar una distracción y escapar.
—Fuego, Santo Dios —el contrario se cubrió el rostro, agobiado.
—El edificio no cuenta con elementos de seguridad, incendiarlo es... un poco extremo —Soo Yun se horrorizó ante la idea de ver el lugar en llamas.
—Si están de acuerdo, será el último recurso, y sólo en caso de que atrapen a alguien —Hyun miró a todos los compañeros de Tae—. No somos pirómanos, no contamos con equipo de protección adecuado, y no queremos que nadie salga herido —luego miró a Yumi—. Podemos intervenir para que Unique lleve elementos de seguridad, por si llega a suceder.
—¿Y no puedes pedirles armas o algo así? Me sentiría más seguro si llevo al menos un cuchillo para defensa personal —demandó Kyunshin.
—No, pero ustedes pueden llevar lo que crean que puede serles útil. Buena suerte con que Bran y Kalo no los descubran —respondió Hyun.
—Dejando de lado el fuego... ¿Cómo procedemos? —preguntó Eun Mi.
—Será mejor mantenernos cerca de las salidas. Unique no les cubrirá el paso si desean salir. Utilicemos la barra, o el sector de mesas y asientos para cubrirnos si las cosas se complican. Si llegan a oír disparos, lo primero que deben hacer es agacharse. Arrastrarse, si es necesario —explicó Yumi.
—Deberíamos asegurarnos de llamar a alguna ambulancia si algo sale mal —opinó Soo Yun.
—Unique llevará algunas, permanecerán cerca del perímetro. También estará la policía, en caso de que se necesiten refuerzos —aseguró Hyun—. Es bueno planificar algo, pero todo debería salir acorde al plan. Si es así, nadie saldrá herido. Los agentes se comunicarán por micrófonos. Nosotros podemos hacerlo por los teléfonos.
—No tenemos permitido utilizar teléfonos —contestó Taehyung.
—Pues hoy tendrá que ser diferente —le dijo su cuñado.
—En realidad, hubo un tiempo en el que nos registraban, últimamente dejaron de hacerlo —aportó Soo Yun—. Podemos usarlo en caso de emergencia. Deberíamos inventar alguna señal que no sea demasiado evidente.
—El lugar suele estar a oscuras, y la música suena demasiado fuerte. Propongo encender las linternas. Todos tienen linterna en su teléfono, ¿correcto? —Min Jae miró a sus compañeros. Algunos afirmaron de inmediato, otros comenzaron a buscar la aplicación en cuestión—. Deberá ser un gesto corto pero llamativo. Quienes trabajan en el guardaropas pueden ver sin dificultad a Bran y a Kalo en el mostrador, ustedes deberán informarnos si notan algo extraño, como que dejan de lado las negociaciones, o si se apartan de manera sospechosa —levantó la vista y luego suspiró—. Pero sería más fácil si alguien de guardarropas se hubiera quedado.
Ja Eah era la única mesera. Min Jae y Eun Mi trabajaban en la barra. Seokjin, Hyun, y Yumi no eran empleados. Los seis restantes eran parte del personal de compañía: Tae, Mi Suk, Soo Yun, Dong Bae, Kyunshin y Wong Hong.
—Genial. Bien, descartemos eso. Si ninguno de nosotros estará allí, los siguientes somos los de la barra. Eun Mi —el pelinegro miró a su compañera.
—Entendido —ella hizo una señal militar—. No será difícil ya que tú estarás en tu puesto de manera habitual.
—Bien. Ja Eah.
La nombrada dio un brinco en su sitio.
—¿S-sí?
—Eres la única mesera dispuesta a cooperar con nosotros. Tu trabajo no empieza sino hasta que el club está lleno y las personas comienzan a ordenar las bebidas. Tienes una ventaja sobre el resto, incluso más que Eun Mi. Si notas algo extraño, enciende tu linterna hacia la barra. Ella o yo captaremos la señal.
—Sí. Entendido.
Yumi y Hyun se miraron de reojo. Min Jae estaba tomando el control de la situación en sus manos, y sus compañeros acataban sus órdenes sin rechistar.
—Los que quedan, personal de compañía —miró a los demás—. Ustedes ingresan por la puerta trasera y aguardan allí la asignación de mesas. Yumi...
—Dime.
—Unique cubrirá esa entrada, ¿no es así?
—Lo harán.
—Bien. El club deberá llenarse de personas, y ustedes estarán en ese sector hasta que les permitan comenzar a recaudar entre las mesas. No se alteren. Bran y Kalo definitivamente notarán la ausencia de los demás, pero ustedes son quienes les dejan más dinero. Siendo seis de ocho, sigue siendo una buena proporción. Los clientes pedirán por ustedes. Hyun —miró al otro pelinegro—. Una vez que termina la asignación de mesas, comienza la subasta. Las personas suelen estar en ese mostrador mucho más que la barra. Es un punto clave.
—Lo es. Nadie que se haya acercado a ese mostrador podrá salir del club.
—Bien. Seokjin... —el castaño se puso de pie con ayuda de su apoyo—. Sé que quieres ayudar, sé por qué estás aquí. Pero estás herido. Si las cosas salen mal, serás una carga —le dijo sin rodeos.
—Yo... P-puedo quedarme afuera si es necesario. En el coche, junto a mi chofer.
—Sigue siendo peligroso —contestó el bartender—. Jin, esto no es contra ti. Intento pensar todo esto de manera que nadie salga lastimado, ¿comprendes?
Taehyung permaneció con la mirada baja. Apartar a Seokjin era lo mejor.
—Puedo intervenir desde el exterior. Ustedes ayudarán a que evacuen el lugar, yo puedo aportar desde afuera. Y puedo dar aviso en caso de que alguien intente escapar.
—De hecho, la mayoría del personal de Unique estará centrado en el interior. Tener a alguien afuera podría ser de ayuda —opinó Hyun.
—¿Realmente quieres hacer esto? —le preguntó Min Jae a Jin.
El mayor afirmó con la cabeza.
Tae hizo una mueca sin disimular su descontento.
—Bien, entonces está decidido —sentenció Min Jae—. Hyun, ¿tienes un horario aproximado en el que comenzarán a actuar?
—Unos minutos después de que la actividad comience. Es decir, aproximadamente cuarenta minutos desde que el club abra sus puertas.
—Entendido.
—Acérquense —les indicó Hyun, poniendo las manos sobre el plano del club—. Hay tres puntos importantes, las salidas. Quienes estén en las mesas del sector derecho —señaló con su índice—, usarán la salida trasera. Quienes estén del lado izquierdo, usarán la salida principal. Min Jae, tú y Eun Mi, tendrán que salir por donde ingresa el personal de compañía. El objetivo es mantener cautivos a Bran y a Kalo en el sector de subastas. Si permanecen ahí, estarán completamente rodeados. Los Agentes de Unique van a presionar desde éste pasillo —mostró, señalando el lugar por donde Tae y sus compañeros ingresaban—. Así que cuando tú y Eun Mi quieran salir, lo harán sin problemas. Jin, si esperas en el estacionamiento podrás ayudar o advertir a todo el que salga por las puertas grandes.
—Bien —aceptó con una mirada determinada.
—Estarás rodeado por gente de Unique, técnicamente el lugar más seguro en este operativo, es afuera —explicó Hyun—. Min Jae ya les indicó la señal. Por favor, manténganse atentos. Si escuchan disturbios, lo primero a hacer es ocultarse en la barra o las mesas. Después de eso, deberán guiar a las personas hacia la salida. Debido a que los clientes no conocen las salidas laterales, es probable que si algo sale mal comience el pánico y todos se amontonen frente a las puertas principales. Intenten dirigir ese tumulto hacia las otras salidas, y protéjanse. La prioridad es cubrirnos y ayudar a los demás, ¿entendido?
—Sí —respondieron todos casi a coro.
—Tal y como dijo Min Jae —elevó un poco la voz—, mantengan la calma y no actúen de forma precipitada. Pensemos en que todo saldrá bien y terminará en cuestión de minutos. Les sugiero prepararse mentalmente y descansar un par de horas antes de que comience. Damas y Caballeros, vamos a presenciar el Jaque Mate de Unique.
♦♦♦
Después de haber ultimado ciertos detalles, todos estaban un poco más tranquilos. Algunos se marcharon en cuanto terminó la explicación de Hyun.
Soo Yun, Jin, Taehyung, Yumi y Hyun estaban conversando con Min Jae en la entrada del garage. Despidieron a casi todos sus compañeros acordando prepararse para lo que acontecería en la noche.
—Qué tonta —Soo Yun se llevó una mano a la frente—. Lo olvidé por completo, lo siento —tomó los folletos de Yoonie y repartió uno a cada uno de los presentes.
—¿Es tuyo? —quiso saber la rubia.
—No —señaló con la vista al castaño.
—Es mío. Desapareció hoy en la mañana y no he podido dar con ninguna pista para encontrarlo.
—Oh, cuanto lo siento —respondió desanimada—. Es un gatito precioso.
—Un amigo que trabaja en un refugio hizo los volantes. Pegamos un par en la ciudad —les contó Soo Yun—. Por favor, si saben algo no duden en comunicarse a los números que están allí.
—Buscamos en los alrededores de la zona donde se extravió, pero no tuvimos éxito —dijo Taehyung—. Deberíamos continuar antes de que anochezca.
—Lo lamento, Jin —Min Jae puso una mano en su hombro, en señal de apoyo—. Aún podemos seguir buscando, ¿quieren ayuda?
Seokjin sonrió conmovido.
—Gracias.
En cuanto Yumi notó la evidente preocupación en los ojos cansados de Taehyung, entendió que hallar al gato blanco era primordial.
—Yo también les ayudaré.
—Cariño... —Hyun, quien estaba de pie a su lado, murmuró contra uno de sus oídos—. Es mejor que descanses. Nos espera una noche larga.
—Pero quiero ayudar.
—Yo iré en tu lugar. Regresa a casa y descansa, por favor.
—Pero-
—¡Qué terca! —protestó Taehyung, poniéndose de mal humor—. ¿Cómo puedes soportarla? —le preguntó a Hyun.
Yumi arrugó la nariz con molestia mientras el pelinegro sonreía animado.
—¡Mira quien habla! —replicó ella dándole un empujón a Taehyung, quien enseguida se lo devolvió.
Jin se sentía un poco desconcertado. Sabía que ambos eran los Agentes encubiertos, pero apenas estaba tomando consciencia de lo cercanos que lucían. Y ella parecía bastante interesada en Taehyung.
—Lo supuse en cuanto llegaron juntos, ustedes son pareja —Min Jae los escudriñó con la mirada.
—Sí, así es —respondió Hyun, afirmando levemente su cabeza en la de la más baja.
—Woa, qué increíble. ¿Y en verdad trabajan juntos?
—No suelen asignarnos el mismo caso a los dos, pero ésta vez fue diferente —le contó Yumi.
—Entonces, ustedes... ¿Los dos se hicieron pasar por clientes?
—Nos dividimos el personal, yo trabajé con algunos, y Yumi con los demás.
—¿Incluso en el burdel?, ¡¡Te vi con Mi Suk!! —le dijo el bartender a la rubia.
—Mi Suk es una chica inteligente. Estuve con ella un par de noches, explicándole el plan. Le pedí que se vistiera como yo para demostrarme que tenía su lealtad. Lo hizo.
Tae recordaba esa noche. Mi Suk vistiendo colores claros era poco habitual. Entendió que su hermana menor y Hyun habían sido bastante cuidadosos con todo el operativo.
—¿Dahir no los necesita en éstas horas previas a todo? —preguntó Soo Yun.
—No. Nuestro trabajo como Agentes infiltrados terminó —respondió Yumi.
—¿Quién es Dahir? —preguntó Tae.
Jin ladeó la cabeza. ¿Taehyung no conocía a la cabeza del operativo?
—El jefazo, ¿cierto?. Yo tampoco lo conozco, hyung —Min Jae pasó un brazo por sobre los hombros de Taehyung—. Dicen que es quien ideó todo esto.
—¿En serio?
—Ese hombre me da escalofríos —se quejó Soo Yun.
—Te acostumbras después de un tiempo —le dijo Hyun.
—¿En verdad se llama Dahir?
—En realidad no lo sé —contestó Yumi—. Lo llamamos así desde que recuerdo. ¿Por qué?
—Dahir es de origen hindú. El ajedrez es un juego hindú, inventado por alguien con ése nombre.
Todos se quedaron pasmados.
—Es cierto —intervino Jin—. Eso es verdad, pero no lo había relacionado hasta hoy —sus ojos grisáceos observaron los de Taehyung con orgullo.
Yumi comenzó a buscar en el navegador on line de su teléfono.
—¡Es correcto! ¿Y tú cómo es que no lo sabías? —le dio un codazo a su novio.
—¿Yo?, ¿Por qué tendría que saberlo?
—Tiene sentido —razonó Soo Yun—. Dahir habla de forma extraña.
—Si. Recuerdo que mencionó las palabras tablero y juego.
—Y piezas —añadió la pelinegra, acomodándose el cabello hacia atrás.
—¿Tú lo conoces? —Tae miró a Seokjin con duda.
—Sí.
—¿Por qué nunca me...? —la pregunta no terminó de salir de sus labios.
Seokjin suspiró.
—Fue el mismo día en el que Jimin...
Tae desvió la mirada. ¿El mismo día en el que vio a Jimin besándolo?, pero ¿cuándo?, ¿cómo?
—Chicos, deberíamos separarnos si queremos seguir buscando a Yoonie —comentó Soo Yun, desviando el tema.
—Cierto, manos a la obra —Min Jae abotonó su abrigo y luego cerró la puerta, todos estaban en el exterior—. ¿Cómo nos dividimos?
—Hyun y tú pueden venir conmigo. Jin y Tae serán el otro grupo —decidió Soo Yun. Ocultó su sonrisa cuando notó que aquel par no se rehusaba. Taehyung parecía nervioso y Seokjin no se quedaba atrás.
—Puedo ayudar a difundir la noticia utilizando a Unique —anunció Yumi.
—Gracias, linda. Eso sin duda será de ayuda —la mayor del grupo tecleó en su teléfono unos segundos—. Te envié el folleto digitalizado.
El móvil de la rubia sonó en ese mismo instante.
—Recibido. Espero que tengan suerte. Tae... —llamó a su hermano—. Uhm, m-mañana luego de que...
—No lo he olvidado —respondió él—. Descuida —le sonrió—. Tendremos mucho tiempo, ¿cierto?
Jin notó que la mirada de Yumi se iluminaba.
—Sí. Nos veremos más tarde.
—Descansa cariño —Hyun la atrajo a sus labios en un gesto fugaz—. Y prepárate por favor.
Ella afirmó con la cabeza y luego de despedirse comenzó a caminar en dirección al sol del atardecer.
Soo Yun enganchó su brazo al de Min Jae.
—Si obtenemos algo, te llamaré Tae Tae.
—De acuerdo. Buena suerte —respondió él, y agitó una mano viéndolos alejarse junto a Hyun.
El aire frío se sintió un poco más pesado.
A solas con Jin otra vez.
—No tienes que venir conmigo —escuchó su voz a sus espaldas—. Sé que debes estar cansado por... tu trabajo anoche.
—No perdamos el tiempo. Vamos —le contestó comenzando a caminar.
—Tae...
Él volteó a mirarlo.
Seokjin no supo cómo interpretar aquella mirada. Normalmente podía leer a Taehyung tan fácil como mirar la palma de su mano. Esa vez, sin embargo, no fue capaz de descifrar qué clase de pensamientos tenía el chico que estaba frente a él.
En silencio, comenzaron a caminar.
Taehyung iba despacio, lo que Jin con su apoyo y su andar consideraba normal. Aunque iban uno junto al otro era obvio que algo más estaba generando un ambiente incómodo y asfixiante.
¿Qué tal si algo fallaba en la noche?, ¿Qué tal si alguno de los dos salía herido?, ¿Y si se trataba de heridas demasiado graves?...
—Tae...
El plan podía fallar. Las consecuencias serían enormes.
—Yo... Uhm, respecto a esta noche... —balbuceó el mayor.
El menor se detuvo.
—Seamos cuidadosos y esperemos lo mejor —le dijo, con las manos en los bolsillos y la vista fija en el suelo.
Jin esperó un momento, creyendo que quizás diría algo más.
"No quiero que hagas esto. Es peligroso"
—Sí, es cierto —le contestó al de ojos mieles—. Debemos actuar con cuidado.
"Tengo miedo de perderte"
Podía suceder, ¿correcto? que alguno de los dos perdiera la vida. Taehyung se mordió los labios, ¿estaba siendo demasiado extremista, quizás?
No. Claro que no. Él sabía perfectamente la clase de gente con la que trabajaba. Él sabía que ellos se encargaban de desaparecer a todo aquel que pudiese darles problemas. Tal vez Hyun y Yumi tenían razón y Unique era una Organización preparada, pero Bran y Kalo no cederían tan fácilmente.
El amor de su vida caminaba junto a él, dispuesto a enfrentarlo todo aunque ni siquiera pudiese caminar bien. Jin no estaba preparado en la manipulación de armas, no sabía nada de operativos organizados ni de cómo actuar en situaciones de pánico, y aún así estaba decidido a participar.
Taehyung podía recordar todas las veces en las que Jin le aseguró que lo sacaría de allí. El Operativo ni siquiera estaba en sus manos, pero no se apartaría.
Todos temían por sus vidas. Taehyung temía por la de Seokjin.
¿Qué tal si aquellos eran los últimos minutos que tenía en su compañía?, ¿Realmente quería que su último recuerdo ligado a Jin fuese una caminata frívola sin nada más?
—Jin...
Cuando el mayor lo miró, Tae lo atrapó entre sus brazos.
—Voy a decirlo una vez más —murmuró en voz baja contra su ropa—. No te entrometas. Es peligroso.
Taehyung temblaba, y no precisamente por el frío.
Seokjin se conmovió, e inmediatamente lo abrazó de vuelta.
—Quiero decirte exactamente lo mismo, pero hacerlo no servirá de nada —respondió—. Ambos tenemos miedo —sus brazos se ciñeron sobre la espalda del menor, rodeándolo con cariño—. Gran parte de esto no depende de nosotros. Lo único que podemos hacer es evitar estorbarle a las personas a cargo, y ser cuidadosos.
—¿Por qué estás tan tranquilo?
—No lo estoy. ¿Cómo podría estarlo si no tengo garantía de que vas a estar a salvo? Tampoco soy capaz de protegerte. Estaré afuera mirando todo desde la comodidad de mi coche, mientras ustedes estarán en medio de todo —explicó—. Estoy furioso, nervioso y aterrado, Taehyung —el de ojos mieles se apartó a mirarlo—. Y sé que te sientes del mismo modo.
Sí, maldición, sí. La situación era difícil, la incertidumbre volvía todo peor.
El vaho brotó de su boca y envolvió la del mayor. Quería romper a llorar ahí mismo buscando su consuelo, pero no era capaz de hacerlo. Si hubiese saltado del puente en la mañana, Jin no tendría motivos para exponerse al operativo en el club.
Si no hubiese cedido a aquellos brazos fuertes y protectores, jamás le habría permitido acercarse. Seokjin pasó de ser un simple compañero de universidad, a ser su lugar seguro. Tal vez Taehyung debió esforzarse más por ser distante y frío. Tal vez Seokjin se habría rendido en algún momento, saliendo de su vida.
Nada de eso ocurrió. Y en aquel preciso momento, Tae no estaba seguro de si era algo malo o algo bueno. Lo único que deseaba era que la persona frente a él pudiese ser feliz, pudiese vivir una vida plena, sin tener preocupaciones tan graves como la de ése entonces.
Escuchó que morir ahogado era terrible. Quizás recibir un disparo, o quedar atrapado en medio del fuego eran mejores opciones. No le importaba. No le importaba si moría esa misma noche en el club, o no. Quería que Seokjin estuviera a salvo. Que saliera del lugar sin ningún rasguño, y se frustraba al entender que no podía hacer nada para conseguirlo.
Sus labios temblaron, y sin pensarlo más tiempo se acercó a los de Seokjin poniéndose en puntitas.
Amaba esos labios abultados y suavecitos. Amaba cada que Jin se inclinaba sobre él para no interrumpir el contacto, justo como lo estaba haciendo ahora. Tae ladeó la cabeza hacia la izquierda, y sus bocas se acoplaron mejor. Subió los brazos a su cuello y lo sujetó fuerte, al mismo tiempo que sentía cómo el mayor lo estrechaba contra su cuerpo. Ni siquiera el helado invierno podía contra el fervor de Seokjin.
—Perdón por siempre hacerte daño —murmuró Taehyung en cuanto sus bocas se distanciaron—. Si algo sucede, q-quiero que sepas que nunca quise lastimarte.
—Taehyung...
—Tienes que ser consciente y cuidarte, ¿de acuerdo? Y no aplica sólo a esta noche.
—No hables como si fuera una despedida, no lo permitiré —aseguró, mirándolo atentamente—. Vamos a estar bien. Los dos.
—Jin, eso-
—Es una posibilidad, claro que sí, pero no para nosotros —insistió—. Tenemos más por recorrer, lo sé.
Taehyung no contestó. Le impresionaba la firmeza con la que Seokjin hablaba. Siempre era él quien veía el lado positivo de las cosas.
Jin sonrió.
—No pongas esa cara, tesoro. Sé que cuento contigo y tú lo haces conmigo. Todo saldrá bien.
Tae volvió a besarlo, más dulce y no tan intenso como el anterior.
—Me gusta tu sonrisa.
—A mí me gusta la tuya, sonríe por favor —cuando Tae obedeció, fue Jin quien le dio un tercer beso.
La incomodidad se había desvanecido. Aunque ambos estaban calmados, los dos estaban experimentando demasiadas emociones. Taehyung oía su corazón latiendo a toda velocidad, y Seokjin sentía las pequeñas mariposas revoloteando en su vientre.
¿Era esta la tan ansiada reconciliación?
—Tenemos que separarnos.
Jin se apartó apenas escuchó eso.
—Para buscar a Yoonie —aclaró el menor—. Yo iré por la derecha y tú por la izquierda.
—¡Oh! S-sí, claro, entiendo —Jin afirmó con la cabeza y luego sujetó su apoyo para ponerse en marcha. Seguía sin hallar rastro de Yoonie. Eso era otra preocupación en su mente.
♦♦♦
Seokjin suspiró, pasando una de sus manos por su cansado rostro.
De pronto había muchas personas en su departamento, un lugar que había permanecido silencioso y lúgubre las últimas horas.
20:06 PM
Aunque la búsqueda duró un poco más de una hora, no pudieron dar con el paradero del felino blanco. Jin se sentía fatal. La noche sería helada, y le preocupaba que su gato estuviese tiritando en algún rincón, justo como cuando lo vio por primera vez.
Min Jae se tomó la libertad de servirles algo caliente a todos. Hyun, Soo Yun, Tae, Jin y él, estaban dispersos en toda la sala de estar.
Los ánimos definitivamente no eran los mejores.
Soo Yun estaba quedándose dormida sobre la mesa. Ella, al igual que Taehyung y Min Jae, estaban desvelados por asistir al club la noche anterior.
Hyun también estaba bostezando. Conoció a su cuñado en el burdel, y aunque sólo hablaron, la falta de descanso comenzaba a marcarse en su semblante.
—Lamento que no hayamos podido encontrar nada —se disculpó el bartender con el dueño de casa.
Seokjin negó con la cabeza.
—Sé que es una búsqueda difícil. Sólo espero que esté a salvo —volvió a suspirar. Estaba sentado en el sofá rojo, junto a Tae. Min Jae estaba en el azul.
—Continuaremos mañana. Descuida, Yoonie regresará a casa —lo reconfortó, con uno de sus brazos sobre los hombros del mayor.
Soo Yun y Min Jae notaron de inmediato que el ambiente entre la parejita había cambiado. Lucían más unidos que durante la reunión.
Jin se afirmó en el pecho de Taehyung. Incluso si era desagradable pasar por una situación así, tenerlo a su lado volvía todo un poco mejor.
Los vasos vacíos estaban amontonados sobre la mesa. Beber té caliente los había relajado a todos.
—Yumi dijo que algunos miembros de Unique podrán llegar a más personas, mientras más difusión tengamos, mejor será —comentó Hyun, afirmado contra la pared junto a la cocina.
—Así es. También hay voluntarios de un refugio ayudando —dijo Min Jae—. Tenemos un buen pronóstico, y además Yoonie es listo. Seamos pacientes. Lo encontraremos.
—Muchas gracias a todos, en verdad. Es la primera vez que algo así me ocurre, y es desesperante. Espero que podamos hallar a Yoonie pronto. Uhm, no falta demasiado para...
—Sí. Correcto —respondió Hyun—. Por favor, recuerden lo que les dije. Mantengamos la calma y estemos atentos a las señales de los demás. Min Jae...
—¿Sí?
—No he olvidado tu plan sobre utilizar el alcohol y el fuego como distracción. Si llega a suceder, ten cuidado.
—Lo tendré. He estado pensando un poco al respecto —se cruzó de brazos—. Mi Suk tiene razón, el lugar arderá en cuestión de minutos. Será nuestro último recurso.
—¿No deberíamos... llevar algo en caso de que eso se salga de control? —balbuceó Soo Yun, con los ojos cerrados. Estaba agotada.
—Unique preparó equipos de seguridad y Yumi dijo que Kang pondrá a disposición extintores.
—¿Quién? —preguntó el pelinegro.
—¿Dijiste Kang? Otro sujeto que me da escalofríos —se quejó Soo Yun.
—Oh, escuché sobre eso. Lo lamento —se disculpó Hyun, apenado—. No es un mal sujeto, aunque... No, retiro lo dicho. Lamento que te haya hecho pasar un mal momento.
—¿Qué te hizo? —quiso saber el bartender.
—Nada. Simplemente me amenazó con un arma y me obligó a subir a su coche.
—Lo recuerdo —intervino Jin—. Estabas pálida. Nunca te había visto así.
—Me angustié mucho, por suerte no duró demasiado. Ese día hablé con Dahir.
—¿¡Por qué todos conocen al famoso Dahir menos yo?!
—Te equivocas, Tae tampoco lo ha visto nunca —respondió ella.
—¡Es verdad! ¿Por qué estás tan callado, hyung?... Oh... —bajó la voz ante el gesto que hizo Seokjin poniendo su índice sobre los labios.
Taehyung se había quedado dormido abrazando a Seokjin sobre el sofá.
—Estoy seguro de que tuvo un día complicado —dijo Jin, murmurando.
Soo Yun sonrió.
—No tienes idea.
—Exactamente —añadió Hyun.
—Sé que a menudo dice que es un completo desastre, pero no conozco a nadie con tanta fortaleza como la que tiene él —Soo Yun se puso de pie mientras se acomodaba el abrigo—. Es más fuerte de lo que cree, simplemente no lo sabe.
—Todos lo sabemos, menos él —se burló Min Jae—. Debería descansar. Todos deberíamos hacerlo, puede que sea una noche larga.
—Así es —Hyun estiró los brazos y también fue hacia el perchero a buscar su abrigo y demás pertenencias.
Jin los vio amontonarse junto a la puerta principal. ¿Iban a dejar a Tae allí? No es que no quisiera, pero de pronto los tres parecían haber decidido que eso era lo mejor.
Soo Yun miró un momento a Seokjin.
—Tiene que estar en mi hogar antes de que pasen a recogernos. No lo olvides —Jin afirmó en silencio.
Se despidió de los tres con una mirada agradecida, y Min Jae decidió apagar las luces antes de cerrar.
Taehyung no se movió en ningún momento.
Jin revisó su teléfono para asegurarse de que no había noticias nuevas sobre su gato. Sin ninguna novedad, se deprimió un poco más.
Luchó para moverse poquito y alcanzar el abrigo de Tae, que quedó en medio de los cojines. El sofá era un lugar cómodo y espacioso. Por algo era el lugar favorito de Yoongi.
Sin embargo, dormir sentados era un poco extraño. Seokjin finalmente reunió valor, movió con cuidado al menor, empujándolo despacio hacia un lado.
Tae se sobresaltó.
—Tranquilo, soy yo —explicó Jin—. Vamos a recostarnos un momento, ¿de acuerdo? Luego volverás con Soo Yun antes de ir al club.
No sintió ningún movimiento que tuviese resistencia. Taehyung se dejó acomodar con docilidad, hasta que estuvo cerca del cuerpo de Seokjin una vez más.
—Eso es, dormiremos un poco —susurró—. Descansa.
—Descansa, Cielo.
Jin presionó los labios con fuerza. Estaba convencido de que después de aquella noche, los dos volverían a estar juntos. Era lo que más anhelaba.
Cerró los ojos y suplicó porque todo saliera bien. Nadie volvería a separarlo de Taehyung.
No volverían a arrebatarlo de su lado.
♦♦♦♦♦♦♦
Aquí hago mi aparición después de más de un mes. Les dije que quería 500 votos, ¿se les olvidó?
jdsjksh mentiraaaaaaaa, agosto me dejó fundida y septiembre está siendo iguaaal
Estamos a solo dos del gran final. SOLO DOOOOOSSSSSSSS btw extraño mucho a mi taejin en este fic, los amo :c
Mi amiga Reli me hizo un dibujo todo hermoso y precioso, y me gustaría compartirlo
ADMIREN LA BELLEZA LA PERFECCIÓN, DIOS
En el próximo se viene la acción y el operativo mega importantisimo que es clave para la trama. Ojalá todo salga bien para nuestros protagonistasss
Personitas bellas, cuídense mucho, aquí se dispararon los casos de covid, mi mamá trabaja en salud y yo la llevo al trabajo todos los días, y sí o sí tenemos que pasar por el cementerio. TODOS LOS DIAS están despidiendo a personas que fallecen por el covid, ya no hay camas en ningún lado. Es muy triste, perdimos a una amiga de la familia y es horrible que haya sido por esto. Cuídense ♥♥♥
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