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~ 46 ~

Domingo, 14:27 PM

Jungkook encendió el televisor de su hogar. Se trataba de un aparato pequeño que usaba sólo cuando quería algo de compañía para interrumpir el ensordecedor silencio con el que convivía a diario.

Le bastaba con escuchar las voces de algún programa de variedades, las noticias, un documental sobre animales, o la misma película que conocía de memoria, por lo que rara vez se detenía a mirar la televisión. Ese día no fue diferente.

Después del almuerzo con Jimin, regresó para ocuparse de algunas tareas domésticas. Mientras colgaba la ropa recién lavada, oía el murmullo de una mujer hablando sobre un "trágico suceso". 

Un suicidio.

Jungkook no prestó demasiada atención. Un reportero estaba en el lugar, contando que la víctima decidió saltar al río de un momento a otro, y que aunque varias personas intentaron ayudarle, él simplemente se dejó arrastrar por la corriente. Para cuando un equipo de rescate arribó, el joven identificado como un estudiante universitario de no más de veintitrés años, murió ahogado  y su cuerpo fue hallado a varios kilómetros del puente del cual había saltado.

Por simple curiosidad, alzó la vista y vio en la pantalla al reportero, un hombre joven que hablaba mientras la cámara enfocaba el lugar, centrándose mayormente en el puente. Jeon frunció el ceño. Era el puente de la zona sur, una zona donde ya habían ocurrido sucesos similares en el pasado.

Segundos después, un testigo aseguraba que el muchacho de cabello castaño permaneció mirando el agua durante varios minutos antes de simplemente saltar. Kook terminó de colgar su ropa mojada, esperando que el sol que había en aquel momento cooperara lo suficiente como para hacer frente al clima frío. 

El reportero añadió que el cuerpo acababa de ser identificado. Jungkook se quedó sin aliento cuando escuchó el nombre del fallecido: Kim Taehyung.

—Jungkook... ¡¡Jungkook!! —escuchó fuerte y claro. Se sentó a toda velocidad, producto del sobresalto.

Jimin lo miró con preocupación.

Jeon parpadeó dos veces, se pasó las manos por el rostro y verificó que no estaba en su hogar, sino en el de Jimin. ¿Un sueño?

Una pesadilla

¿Por qué motivo Jungkook acababa de soñar que Taehyung se suicidaba saltando del puente de la zona sur?

—Hey, ¿estás bien? Parecía que estabas teniendo un mal sueño. Tranquilo, todo está bien —le dijo el rubio.

Kook estaba en un rincón del sofá, y Jimin un poco más allá, ambos frente al televisor. Lo que había en pantalla era, efectivamente, el informativo, sin embargo no había noticias vinculadas a ningún suicidio y mucho menos a Taehyung.

—¿Cuánto tiempo llevo aquí?, ¿Qué día es hoy?

—¿Acaso sigues dormido? Es domingo —contestó el dueño de casa—. Viniste temprano, almorzamos hace poco y estábamos mirando una película hasta que noté que dormías.

—Me dormí... —repitió el menor, en un susurro—. ¿Por qué me dejaste dormir?

—No lo sé —Jimin se encogió de hombros—. Parecías agotado. Supuse que quizás no habías descansado bien anoche. Tuviste un mal sueño, ¿cierto?

—Hace tiempo no tenía pesadillas.

—Lo noté cuando te vi temblar. ¿Alguien o algo te perseguía?. ¿Eres de los que suelen decirlo para pasar página?, ¿o de los que creen que lo mejor es no hacerlo?

Jungkook se sentó y suspiró mientras volvía a frotarse los ojos.
—De alguna forma. Y sí, sentí miedo.

—¿En serio? —el rubio lo miró con curiosidad—, ¿era un monstruo?, ¿Un demonio?

—Diría más bien... un fantasma.

—¿Eh?, ¿un fantasma?

—Del pasado...

♦♦♦

—¡Taehyung! —Soo Yun llegó a casa y lo vio tirado en el suelo, a metros de la puerta principal.

Inmediatamente se agachó para ver qué le ocurría, dejó la bolsa de compras a un lado y se arrodilló, levantándolo por el torso con cuidado.

—Tae... —lo llamó para que éste quitara el brazo que tenía encima, cubriéndole los ojos—, ¿Qué tienes?, ¿Por qué tu pantalón y tus zapatos están mojados?

—¿Alguna vez sentiste que... que el Mundo sería un mejor lugar si dejaras de existir?

—Pequeño... ¿Puedo verte? —preguntó despacio. Taehyung se lo permitió, enseñándole sus ojos húmedos—. Sí, lo he sentido alguna vez —respondió—. ¿Me dirás qué ocurrió?

—Quise- quise intentarlo, ¿sabes? —recordó que cuando pensó en saltar, su cuerpo se paralizó por el miedo. No contento con reconocer su cobardía, bajó por los escalones de piedra y se metió al agua, hasta que un oficial le llamó la atención y lo obligó a salir—. Pero no soy tan valiente. Tal vez ésa sea la solución, pero no tengo el coraje para hacerlo —lloró. 

Soo Yun lo abrazó con cariño.

—Estoy cansado, ¡Estoy tan casado de todo! —lloró contra su pecho—. ¡¡Estoy harto de que siempre sea igual!! Ya n-no quiero seguir así, Soo Yun, ya tuve suficiente.

Ella no contestó. Tae finalmente volvía a hablar sobre lo que sentía desde aquella noche en la que llegó a su hogar. Él lloraba, maldecía. Protestaba por cosas que no decía de forma explícita, pero repetía que esforzarse no serviría de nada porque todo siempre le salía mal.

Era la segunda vez que se quebraba y dejaba salir todo lo que estuvo acumulando durante los últimos días.

Taehyung normalmente lucía como alguien solitario, alguien demasiado perdido en sus pensamientos. Podía parecer una persona distraída o reflexiva para cualquiera que no lo conociera demasiado. No hablaba con muchas personas, y si lo hacía, rara vez era él el tema de conversación. No buscaba ayuda en sus amigos, pero tampoco disimulaba su malestar. Desviaba el foco de atención, y continuaba guardando más y más cosas. Hasta que llegaba a su límite y acababa desbordándose.

Sólo entonces, el chico que había permanecido tantos días en silencio, estallaba.

Soo Yun estuvo esperando eso. Tae seguía siempre el mismo patrón. Y estaba agradecida de que confiara en ella como para mostrarle su lado más vulnerable y débil, para enfurecerse con la vida y con todos llorando y gritando. 

Pese a todo, Taehyung no apartaba a sus amigos. Tanto ella como Hoseok y Min Jae solían extender sus manos hacia él, dispuestos a brindarle apoyo. Tae no siempre aceptaba, pero tampoco los alejaba. No era el tipo de persona que fuese a herir a quienes todavía se preocupaban por él. Sentía únicamente agradecimiento por ellos. La única persona a la que odiaba era a sí mismo.

Él pudo aislarse en muchas ocasiones, desaparecer de verdad y cortar relación con sus más allegados, y nunca lo hizo. Por eso, Soo Yun sabía que su mejor aliada era la paciencia. Taehyung no era un desastre ni un caso perdido. Era un chico demasiado herido, pero que definitivamente podía sanar y convertirse en una mejor persona. 

—Tae... —se apartó despacio a mirarlo—. Ahora que finalmente lograste decir todo lo que querías decir, ¿te sientes un poco mejor? 

Habían transcurrido varios minutos. Lo normal era que después de semejante descarga estuviera más tranquilo.

—Un poco —admitió abochornado—. Lo siento. Y perdón por empapar tu piso.

—Olvida eso. Limpiaremos después —sonrió—. Parece que fue una mañana mucho más difícil que otras. Dijiste que no quieres intentarlo porque sabes cómo terminará... 

—Todo termina mal. Mi problema es que jamás aprendo la lección.

—¿Hablas sobre tu hermana?

—No es sólo por eso —negó Taehyung—. Me refiero al club, a la estúpida universidad, y también a Jin —admitió—. Todo es inútil. Yo soy el inútil. ¿Qué caso tiene intentarlo cuando ya sé cómo acabará? —preguntó desanimado.

—¿Estás diciendo que prefieres rendirte? Creo que es normal que te sientas abrumado, Tae Tae. Todo ocurrió rápido, está bien sentir miedo y confusión. Nadie puede culparte por eso.

—Ella dijo que habló con mi madre.

—¿Sí? —ladeó la cabeza—, pero creí que tu madre vivía en-

—Mi madre biológica —interrumpió él—. De alguna forma hizo su propia investigación y pudo dar con ella. Dijo que estaba buscándome —Tae se abrazaba a sí mismo con la mirada baja—. No quiero verla. Ni a ella ni a mi padre. No los necesito.

Soo Yun tragó saliva. No esperaba escuchar eso, ahora comprendía mejor el repentino quiebre de Taehyung. No sólo se trataba de su hermana, sino también de sus padres, y de un pasado doloroso.

—Ya no eres un niño pequeño. Puedes elegir, tienes derecho a hacerlo —contestó Soo Yun, poniendo una mano en su hombro.

—Mi elección es que me dejen tranquilo. Sí, quizás tengo una hermana, pero tampoco la necesito. No necesito a ninguna familia, eso quedó atrás. 

—Está bien, todo está bien. Tú tomarás las decisiones esta vez, nadie volverá a decidir por ti, cariño.

—No quiero hacerlo. No pueden obligarme.

—Tienes razón, no pueden —ella lo contuvo entre sus brazos una vez más—. Descuida. Todo va a estar bien.

«No los necesito» pensó Taehyung.
Lo hizo en el pasado, cuando su vida cambió de la noche a la mañana. Cuando buscaba aprobación en los adultos, cuando se esforzaba por hacer las cosas bien, cuando se sentía asustado y necesitaba de algún consejo, o cuando todavía buscaba afecto en los demás. Pero ya no más. Ya no necesitaba ninguna familia.

Fueron otros quienes supieron enseñarle un sinfín de lecciones. Ellos lo aceptaban siendo quien era y se preocupaban por su bienestar. Eso era lo que más atesoraba en su corazón.
Sus brazos rodearon a Soo Yun.

—También pensé del mismo modo alguna vez. Creí que la única forma de solucionar todos mis problemas, era deshaciéndome de mí misma —le contó—. Tomé todas las píldoras que pude. Calmantes, vitaminas, medicamentos. Perdí la cuenta después de llegar a treinta, y continué. Es como dijiste, se requiere valor para hacer algo así —le dio la razón—. Una parte mía tenía mucho miedo. Así que antes de perder el conocimiento, llamé a emergencias. La ambulancia debió llegar lo suficientemente rápido como para que pudieran trasladarme con vida. Desperté en el hospital.

Taehyung la miraba sorprendido.

—Tomar decisiones requiere de nuestro coraje. Abandonarlo todo es difícil. Y también es difícil continuar —dijo ella—. Ambas cosas implican valentía. No pienso que suicidarse sea un acto cobarde. Como tampoco creo que lo sea el seguir viviendo. Al final, tu elección fue no saltar, y por eso estás aquí ahora. No deberías sentirte como un miedoso. Usaste tu valor para avanzar. 

Tae presionó los labios.
—No me siento valiente en estos momentos.

—Seguramente no. Sentí un poco de decepción al comprobar que seguía con vida en una camilla del hospital. Y una parte mía también sintió alivio. La vida siguió su curso, y puedo decir que no ha sido especialmente cruel conmigo. Tengo problemas como todos los demás, y tengo momentos en los que recuerdo ese día y quisiera regresar el tiempo para acabar todo justo allí. También sé que puedo volver a intentarlo, pero a veces sólo necesito llorar, desahogarme un poco, y luego pensar. Sigo aquí porque escogí hacerlo, y no estoy segura de que sea la mejor opción —admitió—. Pero tampoco puedo saber si el otro mundo es realmente un lugar donde se alcanza la paz eterna. Quién sabe, quizás los muertos son más infelices que nosotros estando aquí.

—¿Eso es posible?

—No lo sé. Hasta ahora no he podido preguntarle a ninguno —bromeó.

Taehyung sonrió y luego se llevó una mano a la frente.

—No sé qué es lo que voy a hacer.

—Puedes empezar por tomarlo con calma. Estás abrumado y es normal. Recuerda que aquí no importa nadie más que tú, Taehyung. Tienes mi consejo siempre que lo pidas, pero la decisión final siempre será tuya.

—Uhm, ¿Cuál sería tu primer consejo? —preguntó, un poco temeroso.

—Que priorices tu bienestar. Y que regreses a terapia.

—Pero no puedo pa-

—Puedes permitirte ser egoísta. Puedo ayudarte, Min Jae puede ayudarte, Hoseok puede ayudarte, y Yumi puede hacerlo también. El dinero es algo que está en constante movimiento, va y viene. Es una herramienta útil, y necesitas usarla como tal. 

—Es costoso.

—Tengo zapatos que valen más que una sesión de terapia —sonrió—. El si es costoso o no, es relativo —puso una mano en su cabeza, acariciando su cabello castaño—. Se trata de tu salud. Sé que es difícil pero intenta no mirar los números, sino los resultados.

Tae suspiró.
—Bien. T-trataré de volver mañana mismo.

Soo Yun se puso de pie y lo ayudó a levantarse también.

—Me alegra oír eso. ¡Para celebrarlo te llevaré a almorzar!

—Pero hiciste las compras y-

—Y las usaremos en la semana, descuida. Es un poco tarde pero sé que ninguno de los dos comió. No debemos tardar, recuerda que tenemos la reunión de trabajo más tarde.

—¿En dónde es?

—En donde vive Min Jae.

—¿Hablas del garage de su casa?

—Sí. Fue el único que se ofreció —se encogió de hombros. Volvió a sonreír al notar que cuando ambos estaban de pie, él era más alto. Siempre que ella no usara tacones, desde luego—. Gracias por decidir continuar. Me siento muy feliz de que estés aquí.

Taehyung le sonrió de vuelta, agradecido.
—También estoy feliz de que tú estés aquí.

♦♦♦

—¿Qué?, ¿¡Yoonie!?

Ami volteó a mirar a su compañero después de oírlo en aquel tono tan preocupante. Hoseok, que estaba completando planillas de datos de diferentes animales en una computadora, se puso de pie y caminó por el lugar con una mano cerca de los labios.

—Cielos, Jin, lo siento mucho —continuó—. Sí, descuida. Tengo la misma foto, pero puedes enviar otra... De acuerdo, tranquilo. Tranquilo, ¿sí? le daré difusión apenas termine el cartel, lo prometo... Ten fe, es un gatito muy listo... Muy bien, ¿quieres que vaya a...? Oh, está bien. Si tengo alguna noticia, te llamaré. Cuídate.

En cuanto colgó, volvió frente al ordenador y la silla con ruedas se deslizó unos centímetros, dejándolo un poco más allá del teclado.

—¿Le sucedió algo malo a Yoonie?

—Está perdido. Jin lo sacó a dar un paseo y un perro comenzó a perseguirlo. Yoonie se asustó y huyó tan rápido que Jin no pudo detenerlo. Ahora no sabe dónde está —le contó—. Eso es terrible, dijo que seguramente está herido y hace bastante frío para que pase la noche afuera. Prometí que haría unos volantes para pegarlos en algunos puntos de la ciudad. Él debería... Oh, acaba de hacerlo. Me envió una foto nueva. Haré un diseño rápido.

El pelirrojo dejó su trabajo de lado unos minutos para crear un cartel con la foto del gato. Lo enmarcó, puso su nombre, descubrió sus rasgos físicos y colocó la zona por donde había escapado.

—Debería poner varios números de teléfono, por si acaso —aunque pensó en Taehyung, quizás lo mejor era poner otro número.

—Si sirve de ayuda, puedes poner el mío —dijo Ami—. Prometo estar atenta. Le daré toda la difusión posible.

Hoseok le sonrió.
—Muchas gracias. ¿Crees que así se ve bien? —se alejó un poco, enseñándole el cartel.

Ami pensó que era un poco extraño ver a Yoonie en un volante de ese estilo. Era un gato tan consentido y tan apegado a su dueño, que imaginarlo sufriendo no fue demasiado difícil.

—Está bien. Podemos aprovechar el día de visitas para comenzar a difundir.

—Es justo lo que estaba pensando. Imprimiré algunos para repartirlos después de mi turno.

—Deberías imprimir más. Los demás querrán ayudar también —le recordó.

Hobi asintió. Era bueno contar con los demás asociados, la difusión era rápida y efectiva. 

Tenía que tener fe. Encontrarían a Yoonie.

♦♦♦

—¡Hyung! —Tae lo saludó entusiasmado al responder su llamada—. ¿Uhm? En realidad estoy almorzando junto a Soo Yun.

—Envíale saludos —susurró la pelinegra, antes de dar otro bocado de los vegetales al vapor. 

El lugar donde estaban rebosaba de aromas exquisitos y personas conversando en voz baja. Tae se sentía mucho mejor después de haber llenado su estómago con comida deliciosa y haber experimentado una conversación sincera. Hablar sobre sí mismo no era tan malo, aunque seguía siendo difícil.

—Dice saludos —obedeció de inmediato—. Sí... Todo está bien —aseguró, mordiéndose los labios por la pequeña mentira. No valía la pena alterarlo, además, sabía de sobra que Soo Yun acabaría por contarle todo. Ellos hablaban sobre él como si fuese su hijo en común.

La pelinegra realmente no siguió demasiado la conversación. Eso fue hasta que notó un cambio importante en el semblante de Taehyung.

—¿Qué? —musitó, y frunció el ceño como cuando lucía preocupado—. S-sí, entiendo. Gracias por decírmelo, seguramente él no... ¿En serio? Eso será de mucha ayuda, en verdad te lo agradezco. ¿Puedes enviarme el digital?, veré qué puedo hacer... No, descuida, estoy muy seguro. Te llamaré más tarde. De acuerdo, también tú. 

—¿Qué sucedió? —ella no esperó a que él colgara para preguntar. Segundos después Tae apartó el teléfono de su oído.

—Es Yoonie. Hobi dice que Jin lo llamó hace unos treinta minutos, se escapó.

—¿Escapó?, pero ¿cómo?

—Dijo que un perro comenzó a perseguirlo. Jin todavía no puede caminar por su cuenta, mucho menos correr. Si Yoonie salió huyendo seguramente él no pudo hacer mucho por evitarlo —apretó los puños contra la mesa—. Ese gato no puede simplemente desaparecer de la vida de Jin, no.

Soo Yun evitó decir algo, esperando que Tae tomara alguna decisión. Hacerlo le tomó menos de diez segundos, de pronto se puso de pie.

—Tengo que irme. T-tengo que... Incluso si en éste momento no estamos bien, él me importa. Y sé muy bien lo mucho que ama a Yoonie. Debe estar desesperado —dijo más para sí mismo que para su mentora—. No puedo quedarme aquí mientras Jin está pasando por algo así. 

—Está bien. Haz lo que creas correcto —Tae todavía parecía dudar un poco—. No temas, no te rechazará —le aseguró ella. 

Eso pareció tranquilizarlo. Afirmó con la cabeza y tomó su abrigo del respaldo de su asiento.

—Cuídate. Si la reunión comienza y no pueden ir, no te preocupes, los mantendré al tanto. 

—Gracias, querida —Taehyung sólo entonces notó que ella había hablado en plural—, ¿Si no podemos ir?, ¿De qué hablas?

Soo Yun sonrió y se cubrió la boca, como si hubiera dicho algo que no debía.

—Jin también pensaba asistir a la reunión. Se lo dijo a Min Jae.

—¿Qué?, ¿Por qué? ¡¡Más le vale no dejarlo entrar!! Seokjin no tiene nada que hacer en medio de nosotros, esto no le concierne.

—Él dijo que incluso si en éste momento ustedes no están bien, tú le importas, y no puede quedarse de brazos cruzados mientras atraviesas algo así. 

El castaño se ruborizó al instante.

—Seguramente me estás mintiendo.

—Eres libre de creer lo que quieras —replicó ella—. Buena suerte, espero que logren encontrar a su mascota.

Tae se despidió con una sonrisa.

—No es su mascota, es su amigo. ¡Nos veremos después!

♦♦♦

Seokjin finalmente se dejó caer en su sofá, sus manos cubrían su rostro, totalmente agobiado.

16:09 PM

Desde que se separó de Yoonie decidió seguir buscando, sabía que las primeras horas eran cruciales. No regresó a casa, estuvo en las calles durante más de tres horas. Lo último que pudo hacer antes de que su móvil se apagara por falta de batería, fue avisarle a Hoseok. Seguramente él podría ayudar desde el refugio. Mientras tanto, continuó buscando por su cuenta, pero no pudo dar con su preciado gatito. 

Optó por regresar tomando un taxi, ni siquiera pudo llamar a Lev para decirle que fuera a recogerlo. El conductor del vehículo al que se subió lo miró con duda, pero aún así no preguntó. Jin sabía que su aspecto era el de alguien que parecía haber sufrido algún atraco. Su ropa estaba desalineada y él estaba agitado después de haber hecho el esfuerzo de correr y caminar lo más rápido posible, tenía los ojos húmedos e hinchados, y no dejaba de morderse las uñas. 

Cuando ingresó a su edificio, sólo podía imaginar las peores consecuencias para el pequeño felino blanco. Solo, desorientado, y probablemente herido. Jin creyó que no llegaría lejos pero se equivocó, Yoonie en aquel estado había huido sin voltear atrás. También perdió el rastro del culpable, el perro negro que apareció de la nada. 

Sabía que Yoongi era inteligente. Sabía que tal vez haría lo posible por volver, pero no dejaba de ser un gato. Jin temía que sus heridas fueran demasiado graves. Que pudiera perderse más y más en su intento por volver a casa, o que fuera atacado nuevamente. ¿Cómo podría encontrarlo?, ¿Qué tenía que hacer? Sentarse y esperar no le parecía opción, necesitaba tomar acciones y continuar con la búsqueda. Además, estaba la reunión donde los trabajadores del club organizarían algún plan en caso de que las cosas se pusieran peor de lo que ya estaban. Él se aseguró de mantenerse al tanto gracias a Min Jae. Quería participar. Quería ofrecer su ayuda, pero ahora era él quien la necesitaba.

Seguía en el mismo sitio, y se regañó mentalmente al volver a llorar. Yoongi le diría que comenzara a buscar soluciones.

Decidido a comer algo rápido para luego volver a salir, se puso de pie con dificultad. Tomó aire un par de veces, y se limpió el rostro con el dorso de sus manos. 

Tomó su apoyo y se dirigió al corredor. Entonces, escuchó el timbre.

Seokjin se detuvo en seco. Con algo de duda, volvió sobre sus pasos y abrió la puerta.
Sintió que el corazón le saltaba hasta la garganta.

Taehyung.

¿Eso estaba sucediendo?, ¿Taehyung realmente estaba allí?

—Jin... —habló primero, sus ojos mieles parecían tan aturdidos como los de él—, Y-yo... Supe lo de Yoonie y pensé que- pensé que quizás tú-

Seokjin avanzó lo suficiente hasta saltar a sus brazos. Con desesperación, como si ya no pudiera contenerse ni un segundo más. Lo abrazó con fuerza. Temía que Taehyung pudiera rechazarlo de alguna forma, pero sus sentimientos eran demasiado grandes y simplemente no fue capaz de contenerse.

Taehyung estaba sorprendido, sin embargo sus brazos lo tomaron casi de inmediato, era prácticamente un reflejo. Seokjin suspiró con bienestar mientras cerraba los ojos y aferraba su existencia a la del menor.

Por fin volvía a abrazarlo. Lo extrañaba. Lo extrañaba muchísimo. Las esquinas de sus ojos se humedecieron levemente. Jin sentía un remolino de emociones anidando en su pecho. Por un lado estaba contento, y por el otro, la melancolía le desgarraba el corazón. 

Fue un abrazo largo. Cargado de demasiadas cosas, cosas que ninguno pudo decir.

Cuando Taehyung se apartó despacio, Jin batalló para no tomarle el rostro y besar su boca con locura. Todavía se sentía inseguro, y por nada del mundo quería estropear el momento. Que su novio diera el primer paso significaba muchísimo para él. Tae estaba allí para darle apoyo, eso lo llenaba de emoción.

Las mejillas del menor estaban teñidas de carmesí. Bajó la mirada y lucía nervioso.

—Bienvenido a casa. Te extrañé —la suave voz del mayor lo obligó a mirarlo de nuevo. Jin realmente tenía el rostro más bello del mundo entero. Los ojos dorados de Tae recorrieron su fisonomía sintiéndose un poco intimidado por esa cercanía.

—Y-yo... Uhm- perdona, solo quería... Supe lo de Yoonie, entonces quería... —¿Por qué estaba balbuceando como un idiota? Su corazón comenzó a latir rápido, los ojos amables del contrario se sentían casi como una caricia.

—Gracias por venir —Jin le tomó una mano—. Será mejor que hablemos adentro, ¿sí?

Taehyung afirmó con la cabeza, y enlazó su mano a la de él.

Era como si el tiempo no hubiese pasado en lo absoluto. De pronto estaban de nuevo en el recibidor, en el lugar donde discutieron por última vez. Tae percibía los aromas que había memorizado durante las últimas semanas, el del spray aromático que el mayor rociaba sobre las cortinas cuando limpiaba, el olor a prendas planchadas con el que iniciaba sus mañanas mientras todavía tenían clases... Incluso el clásico perfume de Jin, el cual llevaba impregnado en su ropa.

—Hobi hyung dijo que se escapó porque un perro comenzó a perseguirlo...

Jin se sentó en el sofá rojo, una vez más.

—Todo es mi culpa —se lamentó—. Simplemente quería que saliéramos a tomar aire fresco. No noté la presencia del rottweiler hasta que estuvo justo frente a nosotros, luego Yoonie se asustó y tiró tan fuerte de la correa que tropecé. Los perseguí, pero cuando pude alcanzarlos sólo vi... —le enseñó el arnés manchado—. Está herido. Está perdido y todo es porque no puse suficiente atención —sus ojos grisáceos se inundaron.

—No, Jin. No es tu culpa. Podría pasarle a cualquiera —respondió Taehyung—. Además, creo que subestimas a Yoonie —posó una de sus manos en la espalda del mayor—. Es muy inteligente. Dijiste que él nos había encontrado antes, ¿recuerdas? Estoy seguro de que podrá hacerlo una vez más. 

Seokjin se limpió el rostro mientras presionaba los labios.

—Sigue siendo un gato. Sé que debe estar angustiado y deseando volver, pero nos alejamos mucho de aquí. Seúl es una ciudad enorme, podría pasarle cualquier cosa ahí afuera. T-tengo miedo de perderlo para siempre —admitió—, ya sucedió una vez, no podría soportar que ocurriera de nuevo.

—No digas eso. Lo vamos a encontrar y verás que estará mucho mejor de lo que imaginas, estoy seguro. 

El mayor afirmó con la cabeza. Miró a Taehyung un momento, dudando sobre si acercarse a él o no.

Tras ver su mirada tímida y sus ojitos empapados, Tae sonrió.
—Está bien. Ven aquí —extendió sus brazos hacia Jin.

Y en un santiamén lo tuvo una vez más en su pecho. 

—Sé que estás asustado. Hobi hyung ya comenzó la difusión, hay muchos asociados en el refugio, la información vuela y seguramente alguno lo encontrará —lo reconfortó—. Y además, insisto, Yoonie es muy listo. No se trata de cualquier gato, y antes de que viviera aquí, lo encontramos en la calle. Creo que quizás tenga un poco de experiencia. Si es así, sabrá cuidarse hasta que lo encontremos. Imagina su alegría al volver a verte, Jin. Tú debes hacer tu parte y él también hará lo posible por regresar a tu lado, estoy seguro.

Tae estaba en lo cierto. Era de mucha ayuda que gente del refugio estuviera al tanto. Tenían experiencia en casos similares y muchas veces hallaban las mascotas perdidas. Quizás también hacia mal en subestimar a Yoonie, él era mucho más inteligente que un gato promedio.
Seokjin suspiró cerrando los ojos, sintiéndose un poco más tranquilo.

—Me hiciste mucha falta —murmuró contra la ropa de Taehyung—. No estaba seguro de si volverías. Me da mucho gusto que estés aquí.

—Sé que no estamos en los mejores términos... Pero tú me importas. No puedo darte la espalda en una situación como ésta, eso está fuera de discusión —confesó. 

Ni pensarlo. Tae sabía que siempre tuvo la opción de seguir con su día sin aparecerse en el departamento y sin demostrar apoyo alguno a Seokjin, pero después de todo lo que pasaron juntos sencillamente no podía hacerle algo así. 

Sí, tenían mucho de qué hablar. Sí, debían disculparse y discutir sobre qué pensaban hacer con su relación, pero tendrían tiempo para eso después. 

Taehyung lo abrazó afirmando el mentón sobre uno de sus amplios hombros. Creyó que Jin seguiría molesto, pero no sucedió. Eso lo hizo muy feliz, porque significaba que ambos seguían sintiendo algo especial por el otro.

¿Ignorarlo y fingir que no era su problema? Por supuesto que no. Quizás no se amaban, quizás no volverían a ser pareja o no volverían a vivir juntos, pero el cariño seguía allí.

Seokjin respiró sobre la piel de su cuello, el sutil aroma a menta le llenó el corazón. Se sentía tan agradecido que pensó que era curioso que Yoonie, una vez más, volviera a unirlos.

Cuando se apartó, la punta de su nariz rozó una mejilla de Taehyung. Estaba cálido, el aire tibio que soltó se mezcló con el de la respiración del menor. Reconocía su aroma, la forma de su rostro y lo bien que podían fusionarse en cada beso. Había mucha comodidad en aquella cercanía, Jin tragó saliva. No sabía si era correcto intentar besarlo, pero sentía que sus labios quemaban por sentir los de Taehyung.

Con algo de timidez ladeó un poco su rostro. No buscó su boca, pero quería hacerlo. Recordó su problema sobre el amor propio y la confianza, y se preguntó cómo sería posible sentir algo remotamente similar por sí mismo cuando cada célula de su cuerpo vibraba con intensidad por el hecho de estar cerca de Taehyung. 

Antes de seguir pensando en algo más, el menor se apartó. No se alejó demasiado, pero sí lo suficiente como para posar sus ojos mieles en los de él. Jin entendió que no habría beso.

—Tae... —Quería explicarse, y a la vez deseaba que el silencio continuase siendo aquel refugio en el que ambos parecían estar bien, donde él le permitía acercarse y mirar sus ojos tanto como quisiese—. Tengo tanto por decir que ni siquiera sé por dónde comenzar.

—Me siento del mismo modo —admitió, sonriendo levemente—. Pero ahora debemos ocuparnos de Yoonie, ¿de acuerdo? Todo lo demás puede esperar. ¿Pensabas salir otra vez? 

Jin sabía que tenía razón.
—Sí. Iba a comer algo para después volver a buscarlo.

Tal vez estaban postergando lo inevitable: separarse del todo.

—Uhm, ¿necesitas ayuda? —Taehyung se ofreció igualmente aunque no era nada hábil en la cocina.

—Descuida. No tardaré —se puso de pie con ayuda de su bastón y caminó despacio hacia la cocina. 

—Entonces estaré en- iré adentro un momento, ¿de acuerdo? 

—Adelante —asintió. Lo vio desaparecer por el corredor. ¿Acaso quería buscar más ropa?, planeaba volver a marcharse, ¿correcto? Jin presionó los labios. No sabía si Tae tenía intenciones de regresar en algún momento. De pronto se desanimó.






Cuando ingresó a su habitación, una corriente fría le acarició el rostro. Descubrió que Seokjin había dejado las ventanas abiertas, así que las cortinas se movían con gracia al son de la brisa invernal. 

Miró hacia su cama, estaba hecha y con sábanas limpias. No le costó nada verse a sí mismo recostado y abrazado a Jin semanas atrás. 

Abrió su armario y pensó que sería buena idea llevarse un poco de ropa. Luego, el malestar le dejó un sabor extraño en la boca. ¿Realmente planeaba pasar más días en el hogar de Soo Yun?, ¿Cuánto tiempo más? Algo se sentía incorrecto.

Suspiró, y se sentó en la cama un momento.

Le asustaba volver. Le disgustaba toda la incomodidad que sentía estando allí y recordando todo lo que vivió con Jin. Ya no eran novios, y sin embargo ahí estaba, decidido a darle contención y a ayudarle en su búsqueda. No podían regresar el tiempo y cambiar aquel día, por supuesto que recordaba la forma en la que Seokjin le gritó y lo mal que se sintió después de entender que había estando forzándose a soportarlo todo. 

Jin intentó soportar cosas horribles por él, y acabó desbordado. 

Taehyung no podía culparlo, realmente no podía. Todos se cansaban de él, eso lo supo desde siempre. Sus pestañas se empaparon, y se cubrió el rostro respirando hondo. ¿Qué caso tenía llorar otra vez? Lo mejor era seguir su propio consejo y centrarse en Yoonie, quizás eso sí tenía solución.

♦♦♦

—¿Crees que lo solucionen? —Hoseok bebió de su vaso después de hacer esa pregunta.

Soo Yun exhaló humo por la boca. Seguía en el mismo sitio donde almorzó con Taehyung, pero ésta vez lo acompañaba el estudiante de veterinaria.

Ella, con las gafas de sol oscuras a la altura de su nariz, sus labios rojos y los tacones al final de sus tobillos, daba ese aura de mujer de clase alta y adinerada. El abrigo de piel sintética que había escogido acentuaba un poco más esa imagen. Hoseok, frente a ella, vestido todavía con la larga bata blanca y un ambo celeste, lucía como algún médico prestigioso que acababa de terminar su guardia de diez horas en el sanatorio que estaba a sólo dos calles de aquel restaurante.

Ninguno era lo que aparentaba. 

—Si soy sincera, no —el contrario la miró ladeando la cabeza—. Esta es una situación inesperada, volvieron a verse sólo porque Yoonie desapareció —explicó, mirando la pila de folletos que estaba en la mesa, junto a su plato vacío—. Tae no terminó de hacer su catarsis, y más cosas le ocurrieron justo después de separarse de Jin. Está abrumado.

—Volvió a mentirme —Hobi se llevó una mano a la frente, tratando de apartar la molestia. Desde luego, a veces era normal que su dongsaeng confiara ciertas cosas a su mejor amiga y no a él. Saber que Tae regresó a casa luego de meterse al río lo tenía preocupado. 

—Está abrumado —repitió Soo Yun, dando otra calada a su cigarro—. Sé que se aman, y quizás Jin debería tantear terreno primero, pero sigue siendo una situación complicada. 

—Mirándolos a ambos, había olvidado lo complejo que era estar en pareja. Me hace querer alejarme de cualquier posible relación amorosa durante al menos un buen tiempo.

—Ya llevas un buen tiempo soltero, bombón —lo fastidió.

—No hagas eso, te lo ruego —Hoseok se echó para atrás en su asiento, sonriendo.

—Si te sirve de algo, pienso exactamente lo mismo que tú. Toda esta cosa de sufrir, llorar, y las inseguridades... No tengo tiempo para eso. No en este momento.

—En este momento... —elevó las cejas con intención.

—Sí, bien, bien —agitó una mano en el aire para sanjar el tema—. Sólo espero que puedan ser felices. No importa si al final siguen juntos o no.

—Creo que todavía pueden remediarlo.

—Lo sabremos pronto. ¿Te ayudo con los panfletos?

—Por favor. Entregué muchos entre los miembros del refugio, una amiga está ayudándome cerca de la zona donde Yoonie escapó.

—¿Y es realmente cierto que hay buenas probabilidades de encontrarlo? —le preguntó. Soo Yun se puso de pie mientras se acomodaba la ropa. 

Hobi presionó los labios llevándose una mano a la nuca, imitando su acción al levantarse de su asiento.

—Mmm... es complicado. Un animal perdido rara vez regresa a su hogar por sus medios, lo habitual es encontrarlo. Esperemos que esté sano y salvo mientras tanto.

—Es un gato. ¿Qué tan bueno es el pronóstico para los gatos?

—Un poco peor que para los perros.

♦♦♦

Jin llamó a Lev y él los llevó un par de calles en coche. Tras ver la desesperación de su joven amo, se sumó al equipo y esta vez eran tres buscando al felino blanco. 

Arbustos, árboles, callejones pequeños, rincones entre la basura y más. No había rastro de Yoonie en ningún lugar. Jin enseñó una fotografía de su mascota a algunos comerciantes, y Tae junto a Lev preguntaron en los edificios de viviendas. Nadie había visto al pequeñín.

17:05 PM

Seokjin se sentó en un banco que estaba ubicado junto a un poste de luz, con las manos en el rostro. Nada. Ni una sola pista para hallar a su preciado gato.

—Jin... —Tae se sentó a su lado y le acarició el hombro sobre el abrigo de invierno que llevaba.

—No aparece. Ya van casi siete horas y no puedo encontrarlo.

—Tranquilo. No quiere decir que no vayamos a hacerlo. 

Lev estaba al final del asiento, también desanimado. 
—Podemos seguir por alguna zona más específica —sugirió.

—Tiene razón, podemos dividirnos y continuar. Jin... —insistió, esta vez sobando su espalda.

—La reunión ya debe haber comenzado —contestó el castaño—. Deberíamos ir.

—Nada de "deberíamos". Tú no, ese no es tu asunto.

—Pero quiero ir. Min Jae dijo que será en su-

—No.

—¿Por qué no?

Lev se sentía invasor de un momento privado.

—Jin, entiende, no tienes nada que hacer ahí. Tú no trabajas en el club.

—Los Agentes infiltrados tampoco, pero quieren ayudar. Yo también quiero ayudar —abultó los labios de forma inconsciente.

Tae falló en ocultar una pequeña sonrisa.
—No hagas eso.

—¿Hacer qué? Soy sincero —aseguró.

Lo sabía, sabía que Seokjin quería ayudar genuinamente. Entre enternecido y frustrado, le tomó las mejillas.

—No te entrometas. No tienes motivos para hacerlo, así que mantente alejado.

—Tú eres mi motivo. 

—No quiero que lo hagas. Ahora Yoonie te necesita.

Seokjin subió sus manos y las colocó sobre las de Tae, que a su vez seguían en sus mejillas.

—Yoonie querría que yo fuese contigo.

—Jin...

—Lev —lo llamó. El hombre de uniforme sólo entonces volvió su vista hacia ellos—. Continuaremos la búsqueda más tarde, ahora necesito que nos lleves a un sitio importante.

—Entendido —el chofer se acomodó los guantes blancos y se puso de pie.

Seokjin volvió su atención a Taehyung.
—Vienes conmigo, ¿cierto? No tienes motivos para intentar detenerme.

—Jin, tú eres mi motivo —admitió—. Sólo quiero evitar que tengas problemas.

—Quieres protegerme —corrigió.

—Y-yo-

—Quiero protegerte también. ¿Lo ves?, ambos queremos lo mismo. 

—Pero-

—Vamos, se nos hace tarde —se puso de pie y luego extendió una de sus manos hacia Tae.

Taehyung se resignó. No podría alejar a Seokjin, de eso estaba seguro. Tomó su mano y juntos subieron al vehículo.

♦♦♦

Lev se detuvo a media calle del domicilio de Min Jae.

Taehyung sentía que era un poco extraño viajar junto a Jin en ese coche sin que estuviera encima de él. Cada uno estaba cerca de su ventana. 

Bajaron, se despidieron de Lev y caminaron en silencio un par de pasos, hasta que oyeron una bocina.

Un coche estacionó justo en frente. El vidrio polarizado bajó y Hoseok los saludó con una enorme sonrisa. La puerta se abrió del otro lado y Soo Yun apareció.

—Cuídate también —le dijo al pelirrojo. 

Jin se acercó con discreción al oído de Taehyung.

—¿Estás seguro de que esos dos no se gustan ni siquiera un poco?

—No están saliendo.

—Eso no responde a mi pregunta.

Tae sonrió.

—La respuesta es No. Aunque no puedo asegurarlo —admitió después.

La pelinegra se quitó las gafas oscuras después de cruzar la calle y que el coche de Hoseok se marchara.

—Gusto en verlos, par de tontos —le dio a cada uno un volante de Yoonie—. Hoseok dijo que sus compañeros repartieron varios y los pegaron por el centro de la ciudad. ¿Alguna novedad?

—Ninguna. No pudimos encontrarlo —respondió el de ojos mieles.

Jin se quedó observando el folleto con un semblante entristecido.

—Pero seguiremos buscando —añadió el menor, y su brazo sujetó con suavidad al de Seokjin. Él sonrió, el gesto de Tae lo reconfortó.

Soo Yun los miró en silencio un momento. Sabía que no habían arreglado nada, pero parecían dispuestos a seguir trabajando juntos.

—Lo encontrarán, lo sé. Pero ahora vayamos a la reunión, seguramente somos los únicos llegando tarde.

Para cuando dijo eso, ya había empezado a caminar hacia el hogar de Min Jae. Seokjin y Taehyung fueron tras ella.

Tae llevaba un par de días sin visitar a su amigo bartender. Golpeó la puerta del garage y el pelinegro los recibió con una sonrisa entusiasta.

—¡Sean bienvenidos a la morada Kim! —se hizo a un lado y los dejó entrar—, pasen, pasen.

—Gracias por la invitación —Jin chocó puños con él. 

Tae hizo una mueca inconforme. Supo de inmediato que Min Jae había sido el culpable de todo. Le lanzó una mirada helada.

Caramelito —le dijo con una sonrisa abochornada.

Soo Yun saludó a todos sus compañeros y se quedó en una butaca de plástico junto a Eun Mi, la chica que a veces reemplazaba a Min Jae en la barra.

Taehyung recorrió el lugar con la vista. Había tantas personas que el lugar quedaba bastante más pequeño de lo que era en realidad. Sin embargo, no tardó demasiado en notar que Yumi y Hyun no estaban presentes.

Seokjin se sentía un poco extraño rodeado de tantos rostros desconocidos. Vio a Mi Suk y ella a él, y se saludaron con un gesto. Estaba convencido de que ella pediría su cabeza si supiera que acababa de perder a su novio. Más bien, a su novio en versión felina.

—¿Estamos todos?, ¿casi todos? —el dueño de casa levantó la voz—. Bien, disculpen el retraso, estas cosas suelen suceder. Estamos la gran mayoría. No todos somos empleados, hay personas dispuestas a ayudar —su mirada se centró en Jin—. Y uhm, nos están faltando... —buscó con la vista—, dos personas importantes.

—La chica rubia. ¿Qué tiene que ver ella con todo? —preguntó Eun Mi—, ¿Cómo es que está tras algo tan grande?

—No es la única. Algunos deben conocer al muchacho alto que entró como cliente casi al mismo tiempo, es su compañero —aclaró Soo Yun.

—¿Quienes son? —preguntó una de las chicas que trabajaba en el guardarropa.

—Son... ¿Agentes? Algo así. Sería más fácil si estuvieran aquí —respondió Min Jae, con una mano en la nuca.

—¿Y por qué no están aquí? —el que dijo eso fue Wong Hong, compañero de Taehyung y amigo de Mi Suk. Tenía gafas, y una actitud bastante egocéntrica.

—Desconozco el motivo, se suponía que vendrían. Quizás sólo están algo retrasados.

—Sino entendí mal, ellos son parte de una... ¿Agencia?, que quiere hacer qué exactamente, ¿ayudarnos?, ¿Son parte de la policía, acaso? —insistió.

Ante el silencio del bartender, Taehyung tomó la palabra.

—No. No son parte de la policía.

—¿Y entonces qué son?, ¿Por qué les interesa todo esto sobre el club?

—Intentan ayudar. Trabajan para otra organización —respondió el castaño.

Jin sólo entonces comprendió que Tae probablemente ya se había reunido con ellos, ¿conocería ya a Dahir y su particular modo de decir las cosas?

—Bien, tal vez deberíamos hablar con quien sí está presente y dijo estar dispuesto a ayudarnos —Wong Hong miró a Seokjin, su tono no fue especialmente amable. 

Todos los presentes se centraron en él. 

—Yo —carraspeó—, yo conozco a algunos de ustedes. Y también estuve en el club, así que sé por todo lo que pasan, especialmente el personal que ofrece compañía y trabaja en el burdel —evitó mirar a Taehyung—. Salvo Soo Yun, creo que todos aquí son estudiantes, ¿correcto? —hubo un murmullo general de asentimiento—. Ninguno debería estar trabajando ahí. Sé que lo hacen por necesidad... pero debemos partir del hecho de que es un lugar clandestino.

—Firmamos un contrato al empezar —le respondió Ja Eah, veinte años, coleta de caballo, mesera—. T-tuvimos una compañera que intentó renunciar y luego...

El ambiente cambió, muchos rostros adquirieron tristeza y preocupación.

—Es por eso que estamos aquí, para terminar el problema de una vez por todas. 

—No es que quiera evitar que encierren a dos extranjeros proxenetas que toman ventaja de un grupo de estudiantes —dijo Mihee, una chica bajita y con voz aguda—, pero actualmente el club es mi único ingreso y perderlo significaría... Bien, básicamente sería perder mi renta.

—¿Y por el bien de tu renta yo tengo que seguir a merced de un grupo de degenerados todos los fines de semana? —replicó Mi Suk.

—No dije eso.

—Lo lamento mucho, pero tu renta no es mi problema.

—Si es así, que seas violada tampoco es mí problema —replicó Mihee.

Los demás comenzaron a elevar sus voces en respuesta, las opiniones no se hicieron esperar.

—Por favor, pelear entre nosotros no nos beneficia... —Min Jae elevó sus manos para acallarlos.

En medio de todo el ruido, golpearon la puerta, e instantáneamente todos se quedaron mudos. Fue tan sorpresivo y fuerte que se impuso sobre la discusión.

Min Jae abrió, viendo a Hyun y a Yumi. Se hizo a un lado dejándolos entrar.

—Bienvenidos. Chicos, finalmente llegaron los... Agentes.

Al ser el centro de atención, Yumi se quedó un poco detrás de su novio. Tae pensó que era gracioso el contraste en sus alturas. 

—Hola a todos —el pelinegro saludó con un gesto y una leve reverencia—. Lamentamos la tardanza. Tuvimos un imprevisto, y además traemos noticias.

—Y por desgracia no son buenas —continuó Yumi. 

—¿De qué se trata? —preguntó Taehyung.

Los novios se miraron un momento en silencio, antes de que Hyun responda.

—En resumen, Bran y Kalo ya saben quienes están tras ellos. Los estaba siguiendo uno de nuestros compañeros usando una cámara móvil. 

—Hace unas horas, Bran lo descubrió. Le disparó —los presentes contuvieron el aliento, al menos la mayoría.

—¿Está muerto? —quiso saber Soo Yun.

Hyun apretó los labios.

—Casi. Está recibiendo atención médica en estos momentos, es difícil saber si está completamente a salvo. En todo caso, su mensaje fue claro: Saben quienes somos, y no van a permitir que obtengamos lo que queremos.





























♦♦♦♦♦♦♦

Sólo tres capítulos máááss OMG

¡Gracias por la paciencia! En estos momentos si bien no tengo clases estoy haciendo de todo un poco, hasta aprendiendo edición de fotos xd

Un par de cositas a decirles: 

1) Find Me ya está publicada en a03, completamente en inglés. Decidí que voy a usar esa cuenta para publicar mis fics en ese idioma. No creo subir nada nuevo ahí, al menos no por el momento.

2) Lo anterior es porque encontré otra app de las que, creo, les había hablado antes. Se llama Inkspired. Tiene app para móvil, la página es preciosa. Adjunto algunas capturas para que quienes no la conocen, den un vistazo general:

Pueden dejar reseñas, corazones en cada capítulo (votos) y comentarios al final de cada cap. El proceso de escritura y publicación es sencillo, y a mí parecer muy placentero.

Aquí hay capturas desde la app móvil:

Todo esto para mostarles que es el lugar al que me voy a mudar cuando termine Love Me. No sé si será definitivo, pero sí me voy a tomar un descanso de wattpad algún tiempo. 

So, está en español, usarla no es difícil. Y creo que un par de autoras se mudaron allá (más que nada tk shippers, al parecer) Si deciden crearse una cuenta, pasen a darle amor a Carpe Diem pls♥♥♥

¿Alguien notó referencias con los nombres?, ¿No? entonces no han leído Polvo De Mariposa *Guiño guiño* ;D jaja

Eso es todo, nos leemos en el siguiente! Buena semana

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