~ 44 ~
—No entiendo lo que quieres decir, habla de una vez —exigió Taehyung.
Jungkook se acercó al mayor subiendo un escalón, su mentón hacia arriba mientras intentaba indagar en aquellos ojos mieles.
—Hicimos un pacto.
—Un pacto —repitió incrédulo—. No recuerdo ningún pacto.
—Realmente lo olvidaste...
—Jungkook... Habla sin rodeos, vamos.
El pelinegro negó con la cabeza.
—No lo recuerdas. No sirve de nada que lo mencione si no puedes recordarlo —presionó los labios. La conversación habría sido un poco más larga, pero quizás así era mejor—. Al parecer el accidente debió golpearte fuertemente en la cabeza.
Tae intentaba desesperadamente buscar en sus memorias.
Pacto.
Nada. No podía recordar nada.
Jeon bajó de nuevo y volvió a ampliar la diferencia de altura entre los dos. Guardó ambas manos en los bolsillos de su abrigo.
—No creo que ninguno de los dos sea inocente en todo esto —dijo en voz alta—. Teníamos una amistad genuina que los dos perdimos el día que te besé.
—¿De qué pacto hablas?
—Lamento haberlo hecho. Creí que estaba ayudándote, pero no fue así. Siempre quise ayudarte.
Tae notó el repentino desvío en el tema. Insistiría sobre eso más tarde.
—No, Jungkook. Tú estabas lastimado por tu última relación, y yo comencé a adularte para que me dieras alguna oportunidad. Encajamos porque yo te daba lo que tú querías, y esperaba que me dieras todo de ti a cambio. Desde que entendí que me gustabas, dejaste de ser un simple amigo para mí.
—Estábamos sobrellevándolo bien.
—Claro que no —replicó el mayor.
—Te dije que que aceptaría si decidías alejarte de mí. Desde un principio supe que seria difícil para ti, es por eso que dejé que tú decidieras, Taehyung. Y así lo hiciste. Escogiste ser mi amigo.
—Me esforcé por serlo. Dolía, pero quería ser un buen amigo para ti. Y sé que tú trataste de mantener todo tal y como antes de que te dijera mis sentimientos. Hablamos de Jimin, sabías sobre mis enredos con Min Jae, mi experiencia con Soo Yun... Ambos sabíamos qué estaba haciendo el otro —respondió el mayor—. Pero jamás dejaste de gustarme, Jungkook. Y después de ese beso y de que vivieras conmigo durante los primeros días luego del accidente, decidí que no podía ser simplemente tu amigo.
—Mi error fue besarte. Te di luz verde hacia algo imposible. Perdón.
—Ya es bastante tarde, ¿no lo crees?
—¿Significa eso que me odias?
—No. Pero tampoco me gustas como ése día en el que me besaste. Las cosas cambiaron.
—Ya lo creo. Te... ¿Enamoraste? —preguntó, con duda.
—Hoy por fin puedo mirarte a los ojos y decir que aprendí mucho sobre el amor, pero no gracias a ti. Tu no eres ni siquiera la sombra de la persona que amo.
Jungkook le sostuvo la mirada.
—Oh... —comentó sin mostrarse sorprendido en realidad.
—Pero admito que te debo las gracias. Jin llegó a mi vida cuando más lo necesitaba, y es gracias a todo lo que viví contigo que pude entender lo diferente que era tenerlo a él en mi vida.
—Parece que son muy felices, eso es bueno.
—Fuimos —asintió Taehyung, bajando un poco la mirada—. En todo caso, él es el único hombre que realmente me amó.
—Eso es cierto —aceptó el menor—. Mi cariño por ti siempre fue fraternal.
—Lo sé. Sé que dentro de toda la cosa retorcida que teníamos, existía algo de cariño verdadero. Mucho tiempo creí que eras todo lo que yo estaba buscando, Jungkook. Y me alegra haberme equivocado —sonrió ampliamente.
—Eres cruel, Taehyung. Pero me alegra oír que eres feliz. No había ningún futuro para nosotros dos, no como novios.
—Y no lo hay como amigos —declaró—. También te debo una disculpa por cómo me comporté contigo. Y por los reclamos y el drama excesivo.
—Taehyung, la reina del drama —sonrió Jungkook—. Acepto tus disculpas. Que también fueron tarde, por cierto.
—Estamos a mano.
—A mano —repitió—. Pero no volveremos a ser amigos, ¿o sí?
—No. ¿Es que no lo entiendes? Jamás fuimos amigos.
—Sí lo fuimos. Deberías admitir de una vez por todas que los dos participamos en esto. ¿De verdad piensas que haría cosas así por cualquier persona? Como caminar a diario de vuelta a tu departamento para llevarte helado de chocolate con almendras, películas y las actividades del día. Como aceptar dormirme en la misma cama que tú después de que me lo pidieras, o como ayudarte durante el baño porque apenas podías mover tu brazo —Jungkook lo miró con insistencia—. Sé que lo sabes. Vamos, sólo dilo.
—Hiciste cosas buenas por mí, es cierto. Y también las hice por ti.
—Lo sé —Jeon subió una de sus piernas un escalón más arriba y se afirmó en ésta guardando las manos en los bolsillos—. Quieras admitirlo o no, fuiste un buen amigo para mí, Taehyung. Fuimos... algo extraño. A veces te sentía tan cerca como a un hermano, a veces eras mi compañero y en otras ocasiones... Bien, llegué a dudar un poco sobre lo que sentía por ti.
—Es tarde para decir algo así.
—Creo que mereces saberlo. Tal vez nunca fuiste tú, sino las atenciones que me dabas. Hasta ahora nadie más volvió a mirarme como tú lo hacías. Y supongo que esas miradas ahora le pertenecen a Seokjin.
—¿Celoso? —elevó las cejas. Sólo intentaba fastidiarlo, además conocía la respuesta.
—Sí y no. No me importa lo que Seokjin sienta por ti o viceversa. Pero voy a extrañar al muchacho que dijo más de una vez que jamás se apartaría de mi —Taehyung permaneció en silencio mirándolo fijamente—. En serio has cambiado. El Tae de algunas semanas atrás estaría demasiado afectado después de oír eso.
—Ya te superé.
—Auch.
—Supongo que deberás probar suerte con el idiota de Park.
—Le diste una buena paliza. Pero lamento informarte que está bien.
—Así que realmente estás probando suerte con él —Tae ladeó la cabeza—. Aunque creo que Jin le gusta demasiado como para fijarse en ti. Te vendrá bien un poco de tu propia medicina.
—La diferencia es que Jimin no me compra helado, hace lo posible por no tocarme y constantemente grita que me vaya y lo deje en paz. Pero últimamente es más amable, no me rendiré.
—Y pensar que antes casi te orinabas en los pantalones con sólo verlo acercándose. Tú también has cambiado, Jungkook.
—Quizás siempre fuimos así, pero el otro no lo sabía.
—Háblame del pacto —dijo Taehyung. No quería marcharse sin entender eso.
—Olvídalo.
—¿Qué es?, ¿Es que acaso estaba demasiado ebrio y por eso no lo recuerdo?
—En verdad no importa. No dijiste nada que pudiera comprometerte, ya no más.
—Jungkook... ¿Fue sobre lo de buscar una nueva vida o algo así? Solíamos decir eso seguido, pero no recuerdo haberlo vuelto un pacto.
—Busca en tu cabecita y seguramente hallarás algo. Cuando hicimos ese pacto ambos estábamos en mi hogar, y lloramos juntos —le contó—, básicamente prometimos aferrarnos a nuestras vidas.
La respuesta dejó confundido a Taehyung.
—¿Qué?
—Intenta recordarlo.
—¿Fue antes del accidente?
—Sí. Accidente en el que estuve, por cierto.
—¿Estuviste en el...? Espera, no estoy entendiendo nada.
—Nunca te lo dije pero no tiene caso seguir ocultándolo —Jungkook señaló su brazo, por encima de la ropa—. Tuve un vendaje justo aquí que jamás notaste porque me aseguré de ocultarlo bien. Iba en una de las últimas unidades, el vidrio de la ventana se me incrustó en la piel. Fue la única herida que tuve. Los que veníamos allí salimos sanos y salvos.
—¿Qué estas diciendo?, ¿Venías en el mismo tren?
—Es gracioso que los cuatro hayamos coincidido. Namjoon, Seokjin, tú y yo. Seokjin iba junto a su amigo. Tú ibas un poco más atrás y yo al final.
—¿Por qué jamás lo mencionaste?
—Quizás no puedas recordarte a ti mismo durante aquellos primeros diez días, pero yo sí. Estabas tembloroso y asustado. No servía de nada preocuparte por una tontería, además yo siempre estuve bien —explicó—. Las cosas realmente cambiaron para nosotros dos después de ese día.
¿Aferrarse a sus vidas? Eso no tenía sentido desde la perspectiva de Taehyung. ¿Por qué dirían algo así?, ¿Por qué lo volverían un "pacto"?
—Debería marcharme ya —dijo el menor, y tembló un poco por el frío—. Quiero que sepas que lamento mucho que no podamos volver a empezar. No será fácil sacarte de mi vida.
—Lo lograrás. Tampoco fue fácil para mí —contestó Taehyung—. Es lo mejor.
Jungkook hizo una mueca y luego se encogió de hombros, resignado.
—Fue bueno coincidir contigo al menos durante un tiempo —miró al castaño y se tragó un suspiro—. Buena suerte, Taehyung.
El de ojos mieles lo vio comenzar a caminar y subir los escalones para pasar a su lado, rumbo a quién sabe dónde. Quiso detenerlo porque seguía sin comprender del todo sus palabras, pero no lo hizo. En cambio, volteó ligeramente sobre su hombro viéndolo marcharse.
La imagen de quien alguna vez fue su todo alejándose de él era la más adecuada para representar toda esa extraña experiencia. Jungkook nunca estuvo cerca en realidad, más bien como él mismo había mencionado, coincidieron durante algún tiempo.
Una parte de Tae se preguntaba cómo era posible que dos buenos amigos acabaran separados de forma tan tajante. Y la otra reconocía que no podía perdonarlo todo y empezar una vez más.
Incluso así, Taehyung sentía que no era egoísta alejarse de alguien que le había hecho daño.
Finalmente Kook tampoco insistió. Tal vez él también sabía que lo mejor para los dos era distanciarse del todo.
♦♦♦
—Lamento haberte pedido que vengas de un momento a otro —se disculpó Jin.
—Descuida. Me sorprendió un poco, es cierto, pero estoy aquí para hacer mi trabajo —contestó Natalie, mientras se acomodaba en un rincón del sofá rojo.
Seokjin tomó lugar en el de Taehyung, suspirando de melancolía. La mujer frente a él tomó su portátil y luego un anotador pequeño.
—Adelante, puedes comenzar cuando desees —le dijo mientras terminaba de acomodar sus pertenencias. Era extraño que Jin quisiese una sesión, normalmente seguían el cronograma del tratamiento al pie de la letra, el cual estaba reducido a sólo dos sesiones por semana.
Jin juntó sus manos mientras se afirmaba en el respaldo.
—Tae y yo estamos... Tuvimos una fuerte discusión —comenzó.
Natalie enfocó sus agudos ojos verdes en él un momento. Sin decir nada, hizo un gesto, invitándolo a continuar.
—Primero quiero que sepas que amo a Taehyung con todo lo que soy —acotó Seokjin—. Y toda esta situación me genera ansiedad y mucha tristeza. Siento que lo eché a perder, y aunque quiero luchar por nosotros y nuestro amor, siento que es inútil si él no siente lo mismo.
—Bien... —ella terminó de anotar en su libreta pequeña y tomó la computadora sobre su falda—. ¿Quisieras hablar sobre lo que ocasionó la pelea?
—Fui yo. Yo y mi estupidez.
—¿Por qué sientes eso?
—En realidad... —tomó aire y volvió a largar un enorme suspiro—, Tae tiene... Tiene serios problemas de autoestima y de inseguridad. Por eso insistí tanto en que comenzara a asistir a terapia, y tuvo una primera sesión con el médico que nos recomendaste. Dijo que se sintió un poco extraño, probablemente porque nunca antes fue a ver a un psicólogo.
—Sí. Es por eso que postergamos la idea inicial sobre las sesiones en pareja. Hay cosas que no podemos pasar por alto y que él debería comenzar a tratar de forma individual. Las sesiones en pareja serían un complemento luego de tener un primer diagnóstico sobre Taehyung, o ese era el plan...
—Tal vez no suceda. Ya no somos pareja.
Natalie siguió tecleando a toda velocidad.
—Entiendo.
—Esa pelea nos separó. Le dije algo terrible —Jin presionó los labios—. Me odio por haberlo hecho, es algo que jamás debió salir de mi boca. Lo lastimé, y por eso decidió marcharse. Está viviendo en casa de una de sus amigas. No sé cuándo vaya a regresar, tomó su maleta y las cosas más esenciales y desde entonces no hemos vuelto a hablar. Intenté llamarlo pero no responde.
—¿Cuál crees que haya sido la causa de eso?
—Tuve un arrebato. Cuando alguien comienza a guardar todo en su interior tarde o temprano termina dejándolo salir. Fue lo que creo que sucedió conmigo. Pero escogí el momento menos indicado y las palabras más crueles para decírselo.
—Los arrebatos de ira tienen ése nombre por una razón: no podemos corregirlos ni evitarlos. Suelen escaparse de nuestras manos y lo primero que sigue a eso es la culpa. ¿Te sentiste culpable?
—Mucho. Si yo fuera él probablemente no quisiera volver a ver a alguien que gritó cosas tan horribles en mi cara —cerró los ojos—, de alguna forma comencé a acumular cosas que creí que era mejor tratar de manejar por mi cuenta. Creí que no servía de nada decirlo en voz alta, que me correspondía solucionarlo de forma silenciosa. Pero me equivoqué, no solucioné nada y puse en él todo el peso de mi malestar. Lo culpé por todo lo que pasé, y nunca debí- nunca quise que eso ocurriera.
Taehyung definitivamente no era el culpable de lo que sufrió Jin en la realidad alterna. Sí, quizás él fue el origen de todo. Suga le explicó que Taehyung, siendo un Ser del Continuo, probablemente intentó salvar su vida de aquel accidente y terminó creando la ruptura usando a Seokjin. Como consecuencia, se creó una Anomalía Temporal y una Realidad Alterna. Los "globos" que conformaban los planos estaban en orden hasta que uno, el restringido, comenzó a inflarse a causa de lo sucedido. Si tras quince días no conseguían revertir la situación, ese plano terminaría por absorber los más cercanos, y se crearía un Espacio Aislado.
Pero se suponía que Tae no tenía control sobre sus poderes. Además, estando en el mundo humano no podía explotar su potencial en su totalidad.
Es decir, Taehyung jamás pudo elegir las circunstancias de la Realidad Alterna. De ser así, quizás hubiera escogido una mejor vida. Tae tenía una familia a la que amaba, y ellos lo amaban a él; pero se rodeó con gente que se aprovechó de él, su salud estaba gravemente deteriorada, y su autoestima era demasiado baja. En el mundo real, Tae no contaba con una familia amable, pero sí tenía a su alrededor a amigos sinceros que cuidaban de él. Su salud era mucho mejor, pero su autoestima seguía siendo frágil. Jin contribuyó a eso después de gritarle aquella noche.
—Dijiste que aquel arrebato fue el principal desencadenante, pero también mencionaste los problemas de Taehyung —observó Natalie—, ¿quisieras contarme más sobre eso?
—Ojalá yo fuera más fuerte, más decidido y una persona más inteligente —contestó Jin—. Debí entender que no podía ayudarle. Que incluso si él es mi mundo, no puedo contenerlo en mis manos. No puedo protegerlo, ni puedo sanarlo.
—¿Por qué quieres protegerlo y sanarlo?
—Porque está lleno de heridas. Heridas emocionales que lo llevan a ser cómo es él.
Natalie miraba a Jin con una expresión neutral, pero podía notar su desvelo y sus horas de llanto por las pequeñas bolsitas que tenía debajo de sus ojos grises.
—Continúa.
Jin sonrió un poco.
—Tae es un encanto —fue lo primero que dijo—. Pero sufrió demasiado y por eso es tan inseguro. Finge que algunas cosas no le afectan cuando no es así —le contó, mientras un nudo le cerraba la garganta. Tuvo que tragar y hacer una breve pausa—. Le cuesta un poco ser espontáneo, y también le cuesta hablar sobre lo que piensa y lo que siente. Es dulce. Es cariñoso y muy atento —aseguró, con la mirada perdida en el suelo y su mente vagando por miles de recuerdos—. Tiene mucho talento. Suele ser impulsivo. Es algo posesivo, pero creo que todo reside en su falta de confianza. En realidad, una parte suya es verdaderamente fuerte —reflexionó—. Creo que tiene más fortaleza que muchas otras personas, pero no se da cuenta. Lo amo tanto... —murmuró hacia el final.
—¿Sientes que es tu responsabilidad?
—Lo es. Uhm, creí que lo era —se corrigió—. Alguien me dijo que quizás estaba tratando de asumir un rol mucho más grande que el de ser su pareja.
—En realidad, es lógico querer cuidar y proteger a quienes amamos. Nuestros padres intentan protegernos cuando somos niños, y aquel sentimiento jamás desaparece pese a que nosotros crecemos hasta ser adultos —dijo Natalie, cruzando las piernas—. Pero tal y como ellos atraviesan diferentes etapas hasta que la mayoría de nosotros "abandonamos el nido", todas las relaciones tienen un punto en el que deben ceder a la individualidad de cada persona. Puedes querer aconsejar a tu hermano sobre la chica que podría ser la ideal para él, pero la decisión final siempre será suya. Puedes darle herramientas a tu hijo o hija para que al montar una bicicleta, el riesgo de salir lastimado disminuya, pero no puedes evitar que tenga alguna caída. Y puedes procurar ayudarle a tu novio tanto como lo desees, pero hay cosas que debe resolver por su propia cuenta. Si aquel límite, que en ocasiones es delgado, se difumina o se vuelve borroso, es difícil no sentirse culpable por cosas que en realidad, no dependen de nosotros —comentó—. Quizás aquella chica engañó a tu hermano. Quizás una piedra en el camino hizo que tu hijo perdiera estabilidad y acabara en el suelo. Y tal vez Taehyung tiene cosas que atender mucho más personales, con las que no puedes lidiar. No siempre podemos tener el control sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
—Entiendo —respondió Jin—. Pero no busco controlar todos los aspectos sobre la vida de Tae, simplemente quiero evitar que salga herido. Tuvo una infancia difícil, quiero que resuelva ese dolor. Es mucho más fácil decirlo, lo sé, pero no quiero que sienta resentimiento por lo que le tocó vivir. Quiero que su presente sea lo más feliz posible, que sin importar lo difícil que pueda ser, crea en mí. Crea en nosotros, y en que existen muchas soluciones.
—Tú mismo acabas de decirlo, es mucho más simple decirlo que hacerlo. No tengo información suficiente sobre Taehyung, pero lo que estás exponiendo aquí es que estás dolido y frustrado por tu falta de control sobre la situación. Eres tú quien pretende que él deje de sufrir y que pueda ser feliz, y pones una importante carga en ti mismo por ése objetivo, como si de repente pudiera conseguirlo porque tú lo amas.
—Pero soy su novio. Quiero decir, lo era.
—Dime qué implica para ti ser su novio, y qué debería implicar para él que tú estés a su lado.
—Bueno, pues... que va a necesitarme, que debo estar para él y ayudarlo en todo lo que esté a mi alcance.
—Correcto. Lo que esté a tu alcance. ¿Reconoces que hay cosas que son mucho mayores a ti?
—Lo reconozco —respondió Seokjin—. Lo que intento decir es que antes no lo había pensado demasiado. Quizás mi problema surgió por querer ser todo lo importante en su vida, como él lo es para mí.
—Si invirtiéramos los papeles, ¿querrías que Taehyung te diera todo de sí mismo para que tú lograras superar cosas de, por ejemplo, tu infancia?, ¿Piensas que con su amor podría ser suficiente?
—Pienso que su amor sería una parte vital en el proceso de mi recuperación. Quiero que él me ame. Y quiero amarlo, obviamente. Pero entiendo a lo que te refieres. Es un poco utópico creer que porque es mi novio debería tener la solución a todos mis problemas.
—Muy bien —Natalie continuó escribiendo—. Existe cierta similitud con lo que hablamos hace varias sesiones acerca de tu necesidad de controlar la situación siempre que existen problemas. Lo normal es querer actuar de forma rápida y evitar que todo derive en problemas mucho mayores, pero si continúas poniendo presión en ti mismo y en lo que crees que te corresponde hacer, terminarás frustrado. De manera inconsciente, quizás, esperarás algo a cambio. Esperarás que así como tú estás poniendo el cien por cien de tu parte, los demás te regresen lo mismo. Y si esto no llega a suceder, es probable que sientas dos cosas. La primera es culpa, y la segunda es dolor. Te sentirás culpable por no haber podido controlar la situación, y sufrirás al ver que todo el esfuerzo que hiciste no se reflejó en lo que estás recibiendo.
Jin meditó aquello en silencio.
Se sentía culpable por haber alejado a Taehyung. Y muy dolido al creer que Tae no lo amaba.
—Estoy intentando explicarte por qué sientes lo que sientes, y por qué todo esto se convierte en un problema para ti —aclaró ella.
—Entonces estoy siendo egoísta.
—Las personas somos egoístas. A veces sin saberlo, o sin intención de serlo, pero así es. Tu necesidad de control es alta. Y he notado que si se trata de Taehyung, se vuelve incluso más grande.
El castaño afirmó con la cabeza, comprendiendo mejor.
—Pero realmente lo amo —aseguró, mirándola afligido. No quería pensar que durante todo aquel tiempo actuó como un novio excesivamente obsesionado con mantener a Tae cerca de él.
—Por supuesto. No estamos discutiendo sobre qué tan real es o no tu cariño por él. Sino más bien la manera en la que lo expresas —respondió Natalie—. Parte de la presión que sentiste en tus hombros decidiste verterla en tu relación con Taehyung. Por lo que acabas de decirme, comenzaste a acumular cosas en tu interior al mismo tiempo que intentabas autoconvencerte de que todo estaba bien porque estabas a su lado. Pensabas que con eso era suficiente, que para Taehyung debía bastar que tú estés con él. Ocurrió un incidente, discutieron, y se separaron. Independientemente de Tae... Jin, lo que estoy observando es un problema importante sobre confianza, y sobre amor propio.
—¿Confianza y amor propio? —frunció el ceño.
—Poner a otra persona por encima de nosotros y creer que lo hacemos por amor, es algo extremadamente naturalizado en las relaciones humanas. Como te comenté antes, querer cuidar y proteger a nuestros familiares, amigos o a nuestra pareja, refleja un lado afectivo que muchas veces se asocia a querer controlar todas las situaciones que puedan ser peligrosas para quienes nos importan. El amor propio y la confianza, o seguridad, deberían ayudarnos a marcar un límite respecto a esto. No podemos tomar como propósito de vida el querer solucionar los problemas de los demás. Somos responsables únicamente por nosotros mismos.
Confianza y Amor propio.
Jin estaba seguro de amar desmedidamente a aquel jovencito de ojos mieles y sonrisa rectangular. Daría su vida por él sin miramientos, sin condiciones de ningún tipo. Quería luchar contra todo y todos con tal de conservar su expresión de felicidad. Quería verlo reír y disfrutar de la vida, de ser quien era. Quería que Taehyung se amara a sí mismo. Y Seokjin acababa de entender que estaba pidiéndole algo que ni siquiera él podía hacer por él mismo.
Jin no se amaba ni la mitad de todo lo que amaba a Taehyung. Qué mejor prueba que los recuerdos del aquel inicio tan caótico. Persiguió a Taehyung, lo acosó, durmió en el suelo esperándolo, soportó sus gritos, sus miradas frías, sus gestos groseros y el hecho de sentirse minúsculo ante Jungkook. Soportó sus rachas de mal humor, su furia por verlo con Hoseok, su silencio después de ofrecerle ayuda, verlo destrozado por el trabajo que hacía, el beso que le dio a Min Jae, ver los moretones en su cuerpo, oírlo llorar en la ducha.
Sus ojos grisáceos se aguaron. Nada le dolía más, nada le hacía mas daño que ver sufrir a Taehyung, y recibir maltrato de su parte. Incluso su felicidad dependía de Taehyung. De si amanecía cariñoso y dulce abrazándolo por las mañanas, o si estaba demasiado estresado con el trabajo y las actividades universitarias como para darle los buenos días. Jin comenzó a tomar consciencia de que su vida, su verdadero propósito, y todos sus objetivos presentes y a futuro, pasaron a depender de Taehyung. Incluían a Taehyung, y cambiarían las veces que fuera necesario para conservar a Taehyung.
—Tranquilo... —la mujer de ojos verdes estiró un brazo y le alcanzó un pequeño pañuelo de papel, que Jin tomó de inmediato.
Tal vez Jimin tenía razón. Tal vez, de no haberlo conocido a causa del accidente, la vida de Jin seguiría siendo como un océano en calma. Sin problemas financieros, sin angustia constante por querer proteger a otra persona, sin tanta presión de parte de sus padres. Y sin el recuerdo culposo de haberle quitado la vida a Min Yoongi. ¿Hubiera sido más feliz de no conocer jamás a aquel distante muchacho de melena gris que deambulaba por la universidad junto a Jungkook?
De pronto se vio a sí mismo una vez más en los corredores del campus, cuando aquel lugar todavía rebosaba de alumnos caminando de un lado a otro, con el típico murmullo de las conversaciones. La universidad había cambiado también, debido a la cantidad de profesores y estudiantes que iban a bordo cuando el tren se accidentó. Jin incluso creía que el sol entrando por las ventanas se había marchado, dando paso a la estación fría y un poco más gris. Pero ahora estaba allí, caminando mientras miraba todo su alrededor. No necesitaba muletas, bastones ni ninguna clase de apoyo para moverse por su cuenta. De un momento a otro, Namjoon apareció a su lado, con aquel perfil suyo tan clásico y que Seokjin siempre admiró por lucir profesional.
¿Cuáles eran las mayores preocupaciones de Jin en aquel momento? Entregar a tiempo sus informes, no olvidar retirar de la tintorería sus camisas favoritas, comprar el café favorito de Jimin y guardarlo en su alacena, decidir qué excusa pondría para no reunirse más con aquel sujeto de Ingeniería que después de estar en su cama una noche, insinuaba repetirlo.
La vida de Jin no tenía problemas de ningún tipo, sólo las típicas cosas de la rutina. Mientras caminaba sin oír del todo a su mejor amigo, alzó la vista y los vio venir por el mismo corredor, un poco más allá. Jungkook y Taehyung caminaban a la par conversando de forma animada. Ellos también lucían diferentes y sanos. Por aquel entonces, Jin no habría despejado sus ojos del pelinegro que asistía a clases con una mochila azul oscuro. Pero esta vez, Jin se quedó mirando a Taehyung.
Los pasos comenzaban a acercarlos. Ese par nunca se fijaba demasiado en nada que no fueran ellos dos. La sonrisa de Tae parecía sincera y tranquila. Seokjin se preguntó cuáles serían las mayores preocupaciones de Taehyung en aquel momento.
Cuando los cuatro se cruzaron sin que nada en especial ocurriera, Seokjin sólo podía preguntarse: ¿Qué hubiera pasado si nunca lo conocía?, ¿Si nunca llegaba a centrar su atención en él y seguía mirando a Jungkook?... ¿Hubieran sido más felices? Jin tenía certeza de que, al menos por su parte, se habría ahorrado algunas cosas. Tal vez Tae también se hubiera evitado muchos malos momentos de no interesarse en él.
Sus recuerdos lo trasladaron ahora a aquella tarde en la cafetería, más específicamente en el baño. Su guía le dijo que lo mejor era marcharse y dejar a Taehyung allí, esperando en la mesa. Jin todavía recordaba lo mucho que le dolió entender que el muchachito delgado que le llamaba cielo estaba atravesando una horrible enfermedad. Eso, sumado al hecho de que Jin ya tenía novio... Se vio a sí mismo en el reflejo del espejo. Suga estaba poniéndose de mal humor, y repitió una vez más que nada de lo que Jin hiciera en ése Mundo Alterno serviría al momento de volver al Mundo Original. No habría recuerdos, no habría vínculos, no quedaría rastro de nada.
Pero Jin fue débil.
Fue un tonto, y en vez de alejarse para seguir buscando a Namjoon, regresó a la mesa donde Tae esperaba por él.
Muchos de sus recuerdos eran difusos, pero aún conservaba en su memoria la sonrisa sincera que el rubito le regaló cuando unieron sus manos con pequeñas caricias. Taehyung era tan frágil y vulnerable, que Jin comenzó a sentirse responsable por él. Era tan dulce y cariñoso que acabó enamorándose, ignorando por completo el hecho de que en algún momento deberían separarse.
«Encuéntrame, Jin. Tienes que vivir. Tienes que encontrarme, y luego hacer que te ame. Promételo»
Incluso recordaba la alianza que le había regalado y que ambos usaban en el anular; y que fue el último lugar donde dejó un beso antes de abordar el tren.
«Lo prometo»
Seokjin se propuso conservar ese sentimiento, atesorarlo y liberarlo después de encontrar a Taehyung. Por eso se sintió tan feliz al verlo caminando sano y salvo por la acera esa tarde. Por eso insistía en hablar con él, y soportó todo lo que tuvo que soportar hasta que se ganó la confianza de Tae. Hasta que le dio ese primer beso suave y cauteloso, intentando transmitir que no le haría daño. Y se dejó llevar por la atmósfera romántica colmada de mimos, besos y palabras acarameladas mientras los días pasaban. Jin volvió a sentirse el hombre más feliz de todos cuando Taehyung lo aceptó en cuerpo y alma. Cuando le permitió besarlo en toda la piel y durmieron abrazados como si el mundo estuviera en paz.
¿Qué más podía darle felicidad a Jin?, ¿En qué momento el foco de toda su vida se centró únicamente en Taehyung?
—He pasado por demasiado en muy pocas semanas —habló por primera vez, mientras las lágrimas descendían por su rostro hacia su pantalón—. Puede que tanto él como yo hubiéramos sido mucho más felices si jamás llegábamos a conocernos. Es cierto, estar con él me ocasionó muchos problemas. Decidí dejar todo a un lado y volverlo mi prioridad. Y no bastó —se limpió con cuidado—. Quizás Tae también puso de su parte, pero no bastó. No sé que hacer —admitió, sollozando—. Ya le he dado todo lo que pude. Ya intenté con todas mis fuerzas, llegando incluso al punto de... De minimizar mi dolor, y de confiar en algo que jamás construimos juntos. Tú lo dijiste. No tengo confianza en mí mismo. Jamás aposté por mí, sino por nosotros como novios. Jamás me importó ser lo último en la lista pendiente, quería que él estuviera a gusto. Taehyung me dijo algo que me destrozó, pero finalmente comienzo a entenderlo. Él se merece algo mejor, y yo también.
—No soy nadie para decidir eso, Jin. El hecho de si vuelven o continúan separados, les conociere únicamente a ustedes. Pero debes saber que, sin importar lo que decidan, tenemos trabajo que hacer. Puede que existan pequeñas variantes, pero debemos centrarnos en tratar este problema.
—¿Crees que es mejor que me aleje de él?, ¿Qué tal si siento que lo amo tanto que no soy capaz de hacerlo?
—Como dije, mi rol no es el de aconsejarte, Jin —repitió Natalie—. Eres mi paciente y mi trabajo es tratarte. No puedo influir en las decisiones que debes tomar —comentó con un poco de pena tras verlo tan abatido.
—Natalie, sé que fui yo quien te pidió venir, pero ahora quisiera estar a solas. Tengo mucho en qué pensar. ¿Podemos encontrarnos la semana que viene?
—Por supuesto. Respetaremos el cronograma que teníamos armado.
—Muchas gracias por venir.
—Descuida.
Él se puso de pie y ella comenzó a guardar sus pertenencias de inmediato. En pocos minutos, Natalie se marchó del departamento.
Jin tenía ahora una perspectiva totalmente nueva sobre su situación con Taehyung. La seguridad que sentía sobre querer volver a su lado y que continuaran siendo novios se estaba esfumado. Estaba tomando consciencia de lo deteriorado que estaba su estado anímico y mental. No dejaba de preguntarse cómo había terminado así: Endeudado, sin amigos, enfermo... y con el corazón roto.
♦♦♦
—¡Woah! ¡Qué preciosos ojitos tienes! —Soo Yun guardó los pinceles en su estuche y sonrió.
Tae parpadeó dos veces mientras acercaba su rostro al espejo. Su mentora acababa de hacerle un esfumado oscuro alrededor de los ojos, acentuando todavía más el color dorado.
—Eres increíble —el castaño ladeó la cabeza, mirándose desde todos los ángulos posibles—. Nunca aprendí.
—Puedes hacerlo, pero debes ser cuidadoso —luego se paró a su lado, mirándose también en el espejo—. Esto es sutil, no necesitas demasiado maquillaje ni demasiados colores ¿lo ves?
22:05 PM
—Sí. Gracias —le sonrió.
Soo Yun le devolvió la sonrisa y tomó la brocha con rubor para continuar con su propio maquillaje. Tae salió del baño.
Debían prepararse para aquella noche. Taehyung se sentía nervioso, estaba preocupado por la hora del burdel.
—¿Tu Princesa no volvió a llamarte?
—Yumi —corrigió él.
—Yumi —repitió Soo Yun—. Cielos, si resulta ser tu hermana creo que me costará un poco acostumbrarme —dijo, cuidando su pulso para trazar líneas definidas entornando sus ojos.
—Imagínate yo. Yumi es una niña rica, yo soy un prostituto.
—La sangre es más espesa que el agua —respondió la pelinegra—. La vi demasiado determinada a acercarse a ti. ¿Te dijo algo más?
—No. Parece que extrañamente está dispuesta a esperarme —Taehyung se acomodó el cuello de la camisa, guardando en sus bolsillos los últimos artículos que llevaría al club. Como siempre, su teléfono quedaba en casa.
—Te veo bastante relajado, aún después de lo que pasó con Jungkook.
—No significa que esté del todo tranquilo —respondió—. Lo de Jungkook ya está zanjado. Aunque dijo cosas que no entendí.
—Ya sé. Dijo que le gustabas.
—No, pero sí que dudó sobre eso. Uhm, habló sobre un pacto, pero no recuerdo haber hecho ningún pacto con él.
—"Pacto" —Soo Yun se retrajo y volteó a mirarlo, la mitad de sus labios estaban pintados de rojo—. ¿No suena demasiado tétrico?
—¿Qué quieres decir con tétrico?
Ella rió.
—Como un pacto satánico. O pacto de sangre.
—Lo recordaría, créeme que recordaría haber hecho algún trato con el demonio o algo así. Nada de eso pasó con Jungkook. Él insiste en que se trata de alguna clase de promesa, pero quizás sólo mentía.
—Es extraño.
—Es extraño —convino Tae—. Pero ya no importa. Me alegra haber cerrado esa etapa, debí hacerlo hace mucho.
Cuando tuvo su uniforme listo, se puso una bufanda y la envolvió alrededor de su cuello. Jin le enseñó aquel nudo abultado diciéndole que no quería que pescara un resfriado.
A Jin no le importaba despertar a mitad de la madrugada para ir a buscarlo y llevarlo a casa. Si realmente le resultaba asqueroso, ¿por qué jamás lo dijo?. Taehyung se mordió los labios preguntándose si durante todas aquellas noches en las que él se refugió en su pecho para dormir, Seokjin se sentía sucio y asqueado de tenerlo a su lado.
Seguramente así era. ¿Quién en su sano juicio querría tener por novio a un prostituto? Taehyung fue estúpido por creer que Jin soportaría algo así. Simplemente no era posible.
Sin rastro de Yumi, Taehyung sabía que aquella noche después de varias, alguien volvería a violarlo. No importaba. Ya no tenía sentido preocuparse por lo inevitable. Su único deseo de cuidar de sí mismo resurgió después de entender que alguien esperaba por él en su hogar. Eso había terminado.
—Tae —lo llamó Soo Yun—, ¿Estás bien?
—Sí, sólo me distraje, perdona —su mentora ya estaba lista junto a la puerta principal.
Apagó las luces y antes de salir, ella lo detuvo. Taehyung no alcanzó a decir nada. Su mejor amiga lo abrazó con fuerza en silencio.
—Eres importante para mí, y para más personas de las que imaginas. No olvides eso, pequeño —le dio un beso en la mejilla y se apresuró a limpiárselo.
Taehyung sonrió como cuando un niño recibe afecto de su madre. Eso la conmovió aún más.
—¿Cómo sigue?, ¿Crees que está un poco mejor?
—¿Estás ciego o qué? —se quejó Soo Yun, de mal humor.
—Era una pregunta, tranquila —Min Jae suspiró en la barra. Desde donde él y la mujer estaban podían observar a un animado Taehyung conversando con un grupo de chicas en una de las mesas grupales.
01:00 AM
—No habla demasiado contigo, ¿o sí?
—No hay nadie con quien hable demasiado —respondió ella, desviando su atención a su bebida—. Salvo por las primeras horas en las que estuvo en casa, no volvió a llorar. Pero puedo escucharlo en la ducha. Eso me enfurece, Min Jae. Mi bebé realmente tiene el corazón partido.
—Luce muy diferente, es cierto. Me cuesta un poco creer que Seokjin... Es decir, cielos, parecía que iban a durar mucho más. Tae estaba feliz.
—Tu oíste lo que le dijo. No tengo idea de qué piensa hacer Seokjin para recuperar a Taehyung, pero sé que le costará. Míralo —señaló al castaño con un gesto de cabeza—. No hace falta verlo dos veces para saber que está triste.
—Creo que nuestro Taehyunguie se enamoró. Han pasado años desde la última vez que estuvo en una relación. Sé lo mucho que quería a Seokjin. Sigo pensando que todo fue demasiado repentino, espero que puedan solucionarlo —dijo el bartender, alineando las botellas de licores—. Oye, ¿realmente esa chica es su hermana menor?
—Parece que sí. Tae decidió hacer la prueba el lunes. Debe sentirse abrumado por todo esto.
—¿Quién no lo estaría? Terminó con su novio, se mudó, regresó al club y ahora resulta que aparece su familia. Yo estaría aterrado.
—Olvidas lo de los agentes en medio de la clientela a la espera de las órdenes de Dahir.
—Sí, eso —susurró. De todas formas la música fuerte dificultaba un poco la conversación—. ¿No hay novedades?
—No todavía. Pero no he notado nada fuera de lugar, ¿tú sí?
—No. Soo Yun, creo que no deberíamos hablar sobre esto justamente aquí.
—Qué más da —se encogió de hombros—. Este sitio se hundirá, solamente espero no hundirme con él.
—¡¡Baja la voz!!
—Eres un paranoico. Si Bran y Kalo supieran algo ya nos habrían apartado. Siguen trabajando como si nada, es demasiado extraño.
—¡¡Que bajes la voz, maldición!!
—Bien, ya te oí —la pelinegra dio una vuelta en la butaca y luego se puso de pie—. Iré a buscar clientela. Recuerda que nos reuniremos mañana.
—Sí. Buena suerte —hizo un gesto con la copa que sostenía en la mano y luego la vio alejarse. No entendía cómo ella podía lucir tan tranquila. Min Jae tenía el presentimiento de que se avecinaba algo turbulento.
Para aquel momento todos los empleados del club nocturno sabían que estaba ocurriendo algo. Los agentes infiltrados se encargaron de esparcir información acerca del operativo que iba en marcha, sin embargo Dahir dejó en claro que preservar el bienestar de quienes trabajaban allí no era su prioridad, ni la de Unique.
Como consecuencia, decidieron que lo mejor era involucrarse para tratar de elaborar algún plan en caso de que las cosas salieran mal. Bran y Kalo reabrieron las puertas del club como si nada hubiese ocurrido. Los dos lucían inmersos en el negocio, justo igual que antes. No pusieron restricciones a los clientes que ingresaban, no modificaron los protocolos de seguridad, y no dieron explicaciones sobre por qué cerraron un fin de semana completo.
O estaban demasiado despistados y no hallaron irregularidades de ningún tipo, o por el contrario, estaban plenamente confiados de que tenían todo bajo control.
Taehyung trabajó entre las mesas justo como la noche anterior. Se ganó buenas propinas, se tomó muchas fotografías y también bebió un poco de licor para complacer a quienes pagaron por él.
Intentaba mantenerse atento ante cualquier detalle. Quizás era bueno que Yumi no se hubiese presentado aquella noche. Estar allí no dejaba de ser peligroso.
05:56 AM
Tomó aire por la boca y cerró los ojos. Le habían asignado la habitación número 3, donde Bran le dijo que lo esperaba un hombre.
Se detuvo justo antes de entrar. Las manos le temblaban. Trató de calmarse. Su mente le jugó una mala pasada recordándole la imagen de Seokjin sentado sobre el cobertor de terciopelo, con su maravillosa sonrisa y sus brazos protectores.
Taehyung quería salir huyendo. Nadie podría tratar su cuerpo de la forma en la que lo hacía Jin. Nadie más cuidaría de él otra vez. La opresión que le quitó el aire también le estrujó el estómago. Antes de pensarlo más tiempo, empujó la puerta e ingresó.
—Aquí estás... —un hombre con camisa blanca y pantalones oscuros lo esperaba de pie, junto a la cama.
El castaño examinó su rostro. Cabello negro, alto y delgado. Sus facciones eran suaves salvo por su mandíbula y su respingada nariz. Jamás lo había visto antes, cosa que no lo hizo sentir mejor.
—B-buenas noches —tartamudeó. Se reprendió mentalmente, acababa de sonar como un animal enviado al matadero, más que un saludo aquello pareció un sollozo.
—Buenas noches —le contestó el extraño—. ¿Nervioso?
Taehyung negó con la cabeza, sintiéndose un tonto. Su postura con los brazos hacia atrás sosteniendo la puerta no lo hacían ver como alguien particularmente dispuesto a tener sexo.
—No lo estés. Acércate por favor, quiero verte mejor.
Con el peso de todo aquel trauma escalando sus hombros, Taehyung obedeció.
Su rostro podía ser una buena máscara para ocultar sus verdaderas emociones. Caminó hacia el desconocido sin vacilar, mirándolo fijamente a los ojos. Su comprador no parecía ser mucho mayor que él, quizás rondaba la edad de Seokjin, era casi tan alto como él.
Finalmente dejó de temblar. Se mentalizó en que simplemente era trabajo, en que debía soportar sólo sesenta minutos. Si resguardaba sus recuerdos en lo más profundo de su ser, quizás lograría disminuir el dolor.
—Estoy aquí para seguir todas tus órdenes, seas cuales sean.
—Qué buena predisposición —observó el contrario—. ¿Cómo puedo llamarte?
—Como desees.
—¿Qué te parece cuñado?
Taehyung abrió los ojos de par en par.
—¿Cuñado?
—Soy el novio de Yumi —sonrió—. Mucho gusto, Taehyung.
♦♦♦♦♦♦♦
AL FIN. Perdón por la demora :')
No saben lo mucho que me costó escribir esta parte, más allá de que surgieron muuchas cosas en medio, Junio tuvo de todo para mí xd.
@Andy_Mar gracias por tu ayuda con éste capítulo, como no sé demasiado sobre todo este lado más psicológico busqué información y gracias a eso pude terminarlo y subirlo.
Les quiero decir que como sé que me leen muchas más personas de las que comentan o interactúan con el fic, no voy a volver a publicar hasta que este capítulo llegue a 500 votos.
Era un chiste. Yo no hago esas babosadas jaskjdksl
Cuídense, gracias por acompañarme. Cada vez más cerca del finaaaaaal! Buena semana♥
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