~ 35 ~
Seokjin se quedó tieso.
Sin embargo sus manos lograron abrirse paso para tomar al menor por los hombros y apartarlo bruscamente. El apoyo cayó al suelo.
—No —fue todo lo que pudo decir. Sus ojos grises observaron los de Jimin con sorpresa.
Jimin se apartó mientras veía a su mayor sujetarse del lavamanos.
Ya lo sabía. ¿Por qué esperaría otra reacción? por mucho que quiso negarlo, la verdad siempre estuvo ahí. Seokjin sólo era su amigo. Siempre sería su amigo porque tenía ojos únicamente para Kim Taehyung.
La decepción era inevitable.
—Lo siento —sonrió avergonzado—. Supongo que no estoy tan sobrio como imaginé —optó por mostrarlo como un impulso incontrolable.
Los labios de Seokjin eran suaves y esponjosos, incluso si sólo pudo probarlos en una pequeña caricia. Pero ahora su hyung lucía perturbado, incómodo. Desde luego que lo había tomado por sorpresa.
—Uhm, claro... —Jin se llevó una mano a los labios mientras su mirada se clavaba en el suelo. Dejó escapar una pequeña risa fingida—. Está bien. Sólo... No lo hagas de nuevo, por favor.
Jimin guardó las manos en los bolsillos de su pantalón.
—Seguro. Sé que no estuvo bien, pero... —frunció el ceño—, pero no esperaba que fuese algo tan terrible. Supongo que mis labios no son como los de Taehyung.
Jin alzó la vista y lo miró fijamente.
—Jimin, Taehyung es mi novio.
Algo en su interior dolió. Dolió mucho.
—Claro. Gracias por recordármelo —la frustración era más que audible en su voz. Retrocedió dos pasos más y estuvo en el marco de la puerta.
—Jimin... —fue como si la voz del mayor pudiera detenerlo. Aferrarlo a su sitio para que no lograra salir. Seokjin recogió su bastón y avanzó hacia él—. Jimin, escucha. Entiendo que estés algo confundido y que creas- que creas que algo va mal con lo que piensas o lo que sientes-
—Tenías razón —lo interrumpió—. Ami tenía razón, Jungkook tenía razón —Seokjin esperó en silencio—. Tú. Eres tú, eras tú.
Los vellos de su nuca se erizaron.
—Vamos —intentó sonreír—, sí, también lo sabía, pero no significa que sea algo malo.
Jimin negó con la cabeza, y eso lo puso más nervioso. Su amigo no podía decirle eso, no podía.
—Jin hyung, yo...
—Estás confundido —se apresuró a decir—. Estás confundido y sientes curiosidad, es lo más normal del mundo, en serio.
—S-sí, también, pero-
—Pero nada, está bien. Puedes- puedes experimentar un poco, claro que sí.
—¿Y si quisiera hacerlo contigo?
Jin fingió no oír eso.
—Eres atractivo. Mucho, por eso todos aquí no pueden dejar de mirarte.
—Jin...
—Es-estoy seguro de que encontrarás a alguien que te guste. Y podrían conocerse, tomarlo con calma o ir directo al punto. Hazlo a tu ritmo.
—¡¿Quisieras dejar de fingir que no me escuchas?!
—Te estoy escuchando —replicó, su pecho comenzó a subir y a bajar.
—No, no lo estás haciendo —Jimin volvió a acercársele y para evitar que se alejara lo tomó por la ropa—. Mírame.
Seokjin casi tembló ante esa orden.
—Suéltame por favor, regresemos afuera.
—¿Y luego qué?, ¿pretender que esto jamás pasó?
—¡¡No pasó nada!! ¡Nada! —gritó finalmente.
—¿Eso es lo que significa para ti lo que yo siento? ¿"Nada"?
—Jimin —negó con la cabeza cerrando los ojos—, somos amigos. Buenos amigos, y te quiero y te admiro y sé que sientes lo mismo por mí.
—Es más que eso.
—¡Estás confundido!
—¡No lo estoy! —afirmó, su rostro se acercó más al del mayor—, es la primera vez que me siento completamente seguro de algo en semanas, Seokjin.
Jin lo miró una vez más, con duda. Los nervios estrujaron su estómago.
Jimin volvió a besarlo.
El mayor gimió con rechazo, el rubio estaba siendo agresivo y descuidado intentando empujarlo más.
—Ya basta por favor —ladeó la cabeza y logró separarlos a ambos—. T-te quiero, te quiero pero no. No así.
Los puños de Jimin, pequeños y ahora apretados, temblaban con impotencia. Respiraba entrecortado sobre el cuello desnudo del mayor. Podía oler su perfume, aprendió a añorar ese olor.
—¿Interrumpo? —los dos voltearon hacia la entrada. Min Jae tenía una expresión poco descifrable.
Los ojos de Jin lo enfrentaron con terror.
—Min- No es lo que parece.
El pelinegro suspiró.
—Sólo quería saber si Jimin estaba bien. Parece que sí.
—Lárgate, esto no es contigo —el rubio soltó a Seokjin para voltear a mirar al barman con furia.
—Woa, puedes ser bastante agresivo, ¿Cierto? —respondió Min Jae.
Jin se apartó de su amigo.
—Es-estábamos conversando y-
—Sí, los vi conversar muy bien con sus labios.
—No, espera, no es lo que crees. Yo no-
—Qué bueno que fui yo. Jungkook se habría derrumbado —comentó con desilusión.
—Es sólo un malentendido, ¿sí?... Jimin está confundido y-
—No lo creo, no —el pelinegro retrocedió y suspiró—. No lo noté, soy un imbécil.
—¿Notar qué? —preguntó Seokjin.
—Que tú le gustas.
—¿Yo?... No, no, yo no le-
—Sí, hyung —Jimin tomó la palabra—. Tú me gustas —confesó finalmente. Sus ojitos oscuros brillaban con una mezcla de arrepentimiento y decepción—. Pero ya lo sé. Tienes novio y lo quieres. Aunque no sabría decir si es recíproco —resopló una risa amargada.
—Ten cuidado Park —Min Jae endureció su voz y su mirada—. Es mi amigo de quien hablas. Taehyung te golpearía de estar aquí. Por eso no lo apruebas, ¿cierto?... ¿Crees que el único bueno para Seokjin eres tú?
El mayor negó con la cabeza.
—Basta. No digas eso —respondió al pelinegro. Jimin apretó los puños quedándose en silencio—. No vamos a empezar un conflicto aquí y ahora.
—Tienes razón, Jimin tiene suficiente con sus propios conflictos internos —asintió Min Jae—. Debería irme —volvió a retroceder.
Jin presionó los labios pero no lo detuvo. ¿De qué serviría? Además seguía aturdido por los besos de Jimin, por su confesión.
Cuando volvieron a quedarse a solas, el menor se cubrió el rostro con ambas manos.
—Lo eché a perder.
Sí, así es.
—No lo hiciste —respondió Seokjin—. P-pero admito que esto es algo que nunca hubiera esperado —miró al suelo un momento.
¿Qué podía decirle para animarlo? Jin no sabía cómo ser un buen amigo para el rubio en aquel momento. Sólo quería regresar el tiempo y evitar que aquello pasara, eso era todo en lo que podía pensar.
Jimin era su amigo. Ni más, ni menos que eso.
—Creo que volveré a casa... —los ojos del rubio estaban empapados de tristeza. Jin se odió—. Perdona por estropear tu noche, Hyung. Tienes razón, siempre la tuviste. Soy sólo un imbécil.
—Jimin...
—Te veré otro día —con un tono amargado salió del baño.
Al levantar la vista, nadie estaba en los sillones donde anteriormente vio a Hoseok, Jungkook y Min Jae. Quizás se habían marchado también. Saber que él había acabado con la noche de celebración de Seokjin lo hizo sentirse peor.
Un poco mareado por las bebidas en su sistema bajó las escaleras y enfiló hacia afuera. Pasó entre las personas sin mucho cuidado, la música retumbaba fuerte en sus oídos. Empujó con fuerza la puerta metálica que daba a la salida y se topó con un grupo de gente que estaba allí fumando o conversando en grupos pequeños, lejos del ruido y del calor de la multitud.
Caminó mirando hacia abajo mientras intentaba recordar en qué bolsillo había guardado la llave de su casa cuando escuchó una discusión.
—¡¡Deja de ser tan necio, intento cuidar de ti!!
—¡¿Crees que tengo cuatro años!? ¡¡Puedo cuidarme solo!!
—Pues no lo estás haciendo. ¡¡Quieres volver a la misma mierda de antes, eso es lo que quieres!!
—¡¡Entonces sólo déjame!! ¡¡No necesito que me trates como a un idiota!!
—Ni siquiera tengo que hacer eso, lo estás demostrando por tu cuenta.
Jimin reconoció las voces: Jungkook y Min Jae, discutiendo un poco más allá, comenzando a llamar la atención.
Ambos pelinegros estaban parados a mitad de camino gritándose el uno al otro.
—Jungkook, deja de comportarte así. Dije que debemos irnos.
—Vete por tu cuenta y déjame aquí. Yo buscaré a Jimin —el estómago del rubio dio un vuelco al oír eso.
—¿Para qué?, ¿Para que vuelva a rechazarte? Te estoy diciendo lo que vi. Es un caso perdido, déjalo estar de una vez por todas. ¿O es que estás esperando a que Jimin te lo grite en la cara?
—¡¡Bien!! ¡¡Que lo haga!! —el menor parecía desencajado—. Que me grite que no quiere absolutamente nada conmigo y entonces lo entenderé, no antes. Me besó. Y sí, quizás ahora fue diferente, pero tengo que averiguarlo por mi cuenta.
Las personas comenzaron a disiparse al notar que la pelea había perdido intensidad. Quizás no habría ningún show de golpes que exhibir esta noche.
Min Jae suspiró con frustración.
—Eres la persona más necia que conozco después de Taehyung —le dijo a Jungkook—. Te arrepentirás, mañana me darás las gracias por haberte sacado de aquí. Vámonos —y quiso tomarle un brazo para arrastrarlo con él.
Jungkook se zafó con un gesto que, efectivamente, fue violento. No lo suficiente como para que fuera un golpe, pero sí para que él mismo notara que se había excedido. Jeon se quedó congelado mientras su mayor lo miraba endureciendo la mandíbula.
—Bien. En verdad lo intenté, Kook. Creí que sólo necesitabas un empujón para salir, pero en realidad pareces ser un adicto a lo que te hace mal. Estás jodido.
Sin decir más, dio media vuelta y siguió alejándose. Jungkook se quedó en su sitio. Jimin podía notar la forma en la que le temblaban los brazos, con miedo, con esa horrible sensación de estar decepcionando a alguien.
Creyó que Jungkook intentaría alcanzar a su mayor, en cambio, el muchachito hizo un gesto para que los chismosos se apartaran y volvió al interior del club, sin notar que Jimin estaba mezclado con la multitud.
Jimin permaneció quieto hasta que lo vio desaparecer. Fin del problema. Le ahorraría a ambos un mal momento, lo sabía. Se resguardó en su abrigo y comenzó a caminar más rápido para regresar a casa.
Pero, maldita sea, no llegó tan lejos.
—Jimin —la voz agitada de Jeon apareció a sus espaldas. Él optó por ignorarla— ¡¡Jimin!! —ahora no podía fingir que no había oído eso.
—¿Qué quieres? —el rubio se detuvo en seco decidiendo voltear a mirarlo. Su expresión no era la más agradable del mundo. Jungkook lo notó de inmediato.
—Q-quería que- quería saber si estabas bien —respondió.
—Estoy estupendamente bien. Ahora piérdete —Jimin continuó caminando.
—Ji... espera, ¡espera!
—Deja de seguirme —le advirtió sin detenerse.
—P-pero es que... Yo sé lo que es estar donde tú estás ahora, créeme —insistió el menor—. No hay nada malo contigo, ni con lo que sientes. Y sí, el rechazo duele aunque pretendamos que no. Y sí, a veces es fácil confundirse si de pronto sientes algo por un amigo cercano. Yo he estado ahí, Jimin, de verdad.
—Oh, Santo Dios, sólo cállate —volvió a mirarlo—. No me mientas, lo que tuviste con Taehyung fue totalmente diferente a lo que me está pasando ahora a mí. Y tu ex fue un imbécil pero tú no estás tan lejos. Lárgate, Jungkook, déjame solo.
Jungkook se mordió los labios. No podía dejarlo así, simplemente no podía.
—Está bien, me alejaré de ti —anunció, retomando el paso—. Prometo que me alejaré y nunca más volveré a molestarte... Pero sólo si tú... —reunió impulso y llegó a su lado para tomarle un brazo—, sólo si me dices la verdad.
Jimin lo miró esperando a que continuara.
—Me besaste —le dijo el pelinegro—. Ambos sabemos que yo lo inicié pero tú no me apartaste. Me besaste, Jimin. Y nunca fuiste sincero respecto a eso. Quiero saberlo, tengo derecho a saberlo —dijo seriamente—. ¿Qué sentiste?
—¡No me toques! —se soltó—. ¡¡Todo es tu culpa!! ¡¡¡Todo!!! ¡¡Que Ami se haya alejado, que yo comience a pensar estupideces, que Jin se haya enamorado al idiota de Taehyung!! ¡¡Tú lo estropeaste todo desde ese maldito día en el que me besaste!! —le gritó furioso, y se atrevió a darle un empujón por los hombros—. Las cosas serían diferentes si tú nunca te hubieses acercado, ¡¡Pero tenías que lanzarte pretendiendo dejar de ser un cobarde!!, ¡¡Te odio!!
Jungkook sentía los ojos colmados de lágrimas pero no derramó ninguna. Exhaló vaho por la boca, un poco agitado. Jimin estaba desahogándose. Eso era lo que quería, era la primera vez que el rubio se sinceraba por completo, incluso si acababa gritándole en plena madrugada fría a mitad de la calle.
—¿Qué más?
—¿¡Qué más!? ¡¡Ni siquiera debiste venir con nosotros!! ¡¡No me importa si tu vida social se fue a un abismo o si te das cuenta de la clase de escoria que eres!!, pero no debiste aparecer jamás en mi casa y menos en la noche en la que celebraríamos a Jin hyung.
—¿Todo lo que te importa es él?, ¿Tu querido "Jin hyung"? —se limpió el rostro tan rápido como pudo—, despierta, Jimin. Nunca se va a fijar en ti.
—Ya lo sé, no necesito que tú lo repitas. ¿Crees que eso hará que yo me fije en ti?... Sigue soñando.
—Y-yo sólo quiero... —Jeon tomó aire para estabilizar su voz—, quiero que seas sincero. Está bien, me odias y es por mi culpa que todo comenzó a salir mal. Pero no pregunté por lo que pasó después, pregunté por el momento exacto en el que estabas besándome.
Jimin se sujetó la cabeza un momento.
—Eres increíble.
—Gracias —Jungkook esbozó una sonrisa débil para no quebrarse. Su oportunidad ahora o nunca—. No eres el único al que le está yendo mal, Jimin. Dijiste que no te importa y lo entiendo, pero sí, todo empeoró para mí desde el día en el que nos besamos. Alejé a Taehyung cuando siempre dejaba que me consolara, lo entregué a los brazos de Seokjin sin miramientos... Y cuando quise volver a centrarme en volver a ser el de antes, me di cuenta de que estaba solo —le contó—. Si llegué con ustedes esta noche fue gracias a que Min Jae quiso ayudarme. Y yo sólo- lo alejé para buscarte a ti.
Eso era cierto. Lo había visto con sus propios ojos. El bartender seguramente quería evitar lo que estaba pasando en ese preciso momento, y Jungkook no lo dejó.
—Sé que Seokjin era tu amigo más cercano, y después de esto seguramente necesiten algo de tiempo —continuó el menor—, pero no quiero que tengas que pasar por lo mismo que yo. Tú no estás sólo, ¿entiendes?
Jimin solo negó.
—¿Y qué esperas que haga contigo?, ¿Que te use?
—Si es necesario, sí —el menor se acercó a él con cuidado—. Úsame para averiguar si lo que sientes por los hombres es algo real o sólo una impresión.
El rubio lo miró consternado. ¿Realmente Jungkook estaba diciéndole eso?
—Úsame, Jimin —su voz tembló un poco—, úsame de la forma en que prefieras p-pero no me dejes solo.
Park sonrió de lado con lástima.
—Eres tóxico en verdad, Jeon Jungkook —y sin previo aviso le tomó un brazo y lo atrajo a su boca tan rápido que Jungkook no fue capaz de reaccionar mientras lo sentía sobre sus labios.
Jimin lo besaba por segunda vez.
¿Por qué?
Medio segundo después decidió que no buscaría explicaciones. Jadeó con dolor al sentir que le mordía el labio inferior para luego succionar su lengua. Jungkook temblaba intentando acoplarse a su ritmo con torpeza, Jimin lo hacía sentir como un niño virgen totalmente inexperto.
—Te vas a arrepentir, ¿te das cuenta? —el rubio se separó pero una de sus manos sujetaba al menor desde los cabellos negros de su nuca—. Que seas caliente no te salvará —susurró entre dientes—. Te destruiré.
—Destrúyeme —gimió con necesidad—. He hecho tantas cosas de las que me arrepiento... Una más no hará ninguna diferencia —le aseguró.
—Tan tóxico —se burló con media sonrisa, apartándose del todo—. Lárgate —lo empujó una vez más, volviendo a caminar. Jungkook lo miró confundido—. No voy a acostarme contigo, tú no eres Seokjin —lo miró de arriba abajo con diversión.
—P-pero creí que-
—Ven a verme mañana, cuando no apestes a sudor. Jin hyung jamás deja de oler a perfume, aunque no espero que alguien como tú sea igual a él —Jimin siguió caminando sin mirar atrás.
El pelinegro no pudo evitar oler su propia ropa. Jimin realmente estaba exagerando, su intención no fue otra más que la de compararlo con Seokjin.
Jungkook suspiró y volteó en dirección a su residencia.
Park Jimin no era egoísta, descuidado y cruel. Era un chico dulce que se inclinaba hacia a un lado al reír, que era dedicado en lo suyo y que amaba vestirse bien. Jeon se sentía aturdido por aquel corto vistazo de una faceta más agresiva del chico del que estaba enamorado.
"Te destruiré" fue lo que le dijo. ¿Estaba listo para empezar el final?
♦♦♦
Le agradeció a Hobi por ofrecerse a llevarlo a casa.
El pelirrojo no quiso admitir que la noche había sido totalmente diferente a la que tenía en mente. Hoseok era un gran amigo. Aunque seguramente quiso enfrentar a Jungkook, escogió no hacerlo y llevar la fiesta en paz. Fiesta que se había ido por la borda de todos modos. Fue un poco duro ver de reojo su expresión de decepción. Desde luego que él estaba al tanto de lo que había ocurrido con Jimin.
—Parece complicado... —dijo con la vista al frente. Solía conducir usando sólo un brazo al volante. Jin asintió.
—¿Alguna vez te ha pasado?
—¿Recibir una confesión totalmente inesperada?, sí. Pero nunca de un amigo cercano.
Seokjin sonrió con resignación.
—No te vi bailar con nadie fuera de nuestro grupo —observó el mayor.
—Ah, es que no estoy interesado en buscar nada por ahora —contestó con naturalidad.
—¿No?... ¿Tienes alguien en mente o...?
—Estoy bien por mi cuenta —Hobi se encogió de hombros—. Tengo amigos estupendos a quienes quiero mucho y siempre intento estar para ellos. No creo que sea el momento, sabes.
—Está bien, lo entiendo —Jin se distrajo mirando por la ventana. Aquellos pensamientos que tuvo temprano sobre que quizás podría comenzar algo con Jimin estaban totalmente descartados—. Gracias por lo de hoy. Cuando Min Jae habló de un amigo nunca esperé que fuera Jungkook.
—Min Jae es un buen sujeto. Sé que intentaba ayudarle al idiota de Jeon, pero es un caso perdido. Parece que no sabía que él y yo no nos llevamos bien.
—¿Qué tan cercano es a Jungkook?
—Lo suficiente como para dar la cara por él como hizo esta noche —Hoseok suspiró—. Le dije que si volvía a verlo merodeando cerca de Taehyung se las vería conmigo, y parece que cumplió, de cierta forma. ¿Cómo está Tae?
—Mejor. Uhm, no volvimos a hablar sobre él, pero sabe que deberían hablar. Es difícil para él.
—Y seguirá siéndolo, pero debe enfrentarlo. Me alegra que haya entendido que Jungkook sólo lo estaba usando. Como dije antes, Min Jae es un buen sujeto y sé lo mucho que quiere a Taehyungie, pero no entiendo cómo puede querer ayudarle a alguien como Jungkook.
—Creo que él vivió desde muy cerca todo lo que Tae sentía por él. Una parte de mí cree que lo hizo más por Taehyung que por Jungkook. Quiero decir, ni siquiera estaba al tanto de que tú y él no se llevan bien...
—Eso es cierto —el pelirrojo ladeó un poco la cabeza, usó ambos brazos para tomar una curva pronunciada que estaba rumbo a la zona donde vivía Jin—. Que intente ser bueno no significa que sea el más inteligente —rió en voz baja—. Soo Yun lo hace mejor.
—La conoces, lo olvidaba.
—Claro que sí. Ella me agrada.
—Se acostó con Taehyung —dijo el mayor.
—Lo hizo. Él la seguía a todos lados, era gracioso.
—¿Cómo sabes eso?
—Fui a visitar a Tae en una ocasión y ella estaba allí. Me preguntaba qué hacía Taehyung con una mujer en su hogar, luego noté que era atractiva, y cuando mencionó que también trabajaba en el club lo entendí. Según él, ella es algo así como su ideal femenino.
—No sé cómo sentirme respecto a eso, si soy honesto.
—No puedes competir con una mujer así, lo entiendo. Pero mira el lado bueno, Soo Yun lo ve como un amigo. Durmieron juntos y ella todavía sostiene eso. En otras palabras, Taehyung no tiene oportunidad.
—Auch —sonrió el castaño.
—Sip. La triste -y conveniente- verdad —le guiñó un ojo.
—Soo Yun también me agrada. Cuida de Tae, y es lo que más me importa —aseguró el mayor—. Pero no quiero- no puedo verlos como... Se acostaron y aún así me cuesta-
—¿Aceptarlo?, ¿Imaginarlo? —Hoseok largó una risotada.
—Pues... sí —Jin se rascó la nuca.
—No le des mayor importancia, hyung. No la tiene, en verdad. Nunca vi a Tae tan enamorado de alguien como lo está de ti, descuida.
Eso reconfortó bastante el corazón del castaño.
Y por otro lado, lo puso nervioso. ¿Cómo conseguiría decirle lo que había pasado con Jimin?
Seokjin cerró la puerta con cuidado, para no despertarlo. Taehyung dormía plácidamente en su lugar, el de la derecha.
Ninguno recordaba lo que era dormir a solas, se habían acostumbrado a acurrucarse juntos todas las noches. Jin incluso tenía problemas para conciliar el sueño cada vez que su novio se marchaba al club.
La habitación elegida era, desde luego, la del menor. La cama de Taehyung era más cómoda para dos personas. Y también para un gato. Yoonie abrió los ojos y bostezó al verlo caminar en puntitas. Esos dos se habían amigado mucho en poco tiempo. El felino ya no huía de Tae, aunque no recordaba haberlo visto dejándose acariciar por él. Sin embargo los cambios estaban ahí, no tan sutiles de modo que Seokjin podía notarlos.
El rostro de Tae estaba ligeramente hinchado. Tenía los labios apenas entreabiertos, las pestañas levemente curvadas hacia arriba sobre sus párpados y el cabello castaño revuelto. Era tan bonito. Jin resistió la tentación de besarlo para no despertarlo.
Quería morderle una mejilla.
No lo hizo. En cambio logró meterse bajo las sábanas sin moverse demasiado. Buscando extender las piernas de forma cómoda rozó la de él sin querer. La temperatura corporal de su novio era más alta, y Taehyung se enroscó en su lugar antes de extender los brazos buscándolo. Sus manos amplias lograron tocar el torso de Jin, y de inmediato se aferró a él. Nunca abrió los ojos, pero sí lo abrazó como si fuese su enorme oso de peluche.
—Estás frío —murmuró arrastrando un poco la voz por los tonos más bajos que podía usar.
—Hace frío afuera, tesoro —respondió Jin.
—Ya no más —Tae se acomodó boca abajo a su lado y deslizó su mano por las clavículas del mayor, acariciándolo. Finalmente abrió los ojos despacio —¿Fue una buena noche?
Seokjin sonrió con cansancio.
—Sí —mintió.
—Me alegro —le devolvió la sonrisa y luego cerró los ojos una vez más—. Ahora descansa, cielo.
Tae pareció dormirse justo después. Seokjin tardó un poco más, el malestar palpitaba en su cabeza, en las botanas mezcladas con el alcohol que había ingerido a lo largo de la noche; en la comisura de su labio inferior, donde Jimin lo había mordido.
Su estómago se revolvía más de sólo imaginar la reacción de Taehyung al saberlo. No le gustaría nada.
Jin despertó primero.
Viernes, 10:37 AM
Dejó que el agua tibia de la regadera le empapara el rostro por completo. Afirmado en su pierna sana cerró los ojos y continuó quitando el shampoo su cabello. El vapor empañó el enorme espejo que estaba enfrente.
Seokjin pasó ambas manos por su rostro, con cierto agobio. Sentía su cuerpo pesado, y su estómago cargado. El desvelo era como una nube gris nublándole la mente, no le permitía pensar en claro.
Quizás por eso ni siquiera notó que la puerta del baño se abría. Sólo cuando Taehyung lo abrazó por detrás él se sobresaltó tanto que perdió el equilibrio y su novio impidió que cayera.
—Cuidado, cuidado —Tae lo sostenía con cada brazo bajo sus axilas, y lo ayudó a ponerse de pie otra vez, para luego abrazarlo pegando su cuerpo al de él—. Buenos días —su voz cosquilleó al oído del mayor.
—Gracias, perdona, buen día —balbuceó un poco nervioso—. Creí que dormías.
—Escuché la ducha y decidí sumarme —admitió. Jin casi gimió al sentirlo entre sus piernas.
Taehyung estaba duro. La ducha comenzó a mojarlo y trasladó su boca sobre uno de los hombros de Seokjin, dejando un pequeño beso. El mayor ladeó la cabeza hacia el lado opuesto.
Era placentero, y a la vez se sentía mal. Había decidido decirle lo que ocurrió la noche anterior tan pronto lo viera despertar, y ahora lo tenía tras él, aferrado a su cintura mientras le besaba la piel con más intensidad. Jin no podía detener los avances de Taehyung, no quería, aunque la incomodidad estuviese presente como una espectadora chismosa espiándolos desnudos tras el otro lado de la puerta.
Inclinó su peso hacia adelante, separó las piernas. El menor comenzó a masturbarlo usando su zurda. El agua corriendo por su cabello castaño y goteando hasta la punta de su nariz no se sentía desagradable. El sonido continuo de la lluvia volvía menos audibles sus jadeos superpuestos mientras el vapor ascendía hacia el techo.
Taehyung siguió besándolo y mordiéndolo despacio en el lóbulo de su oreja y en el cuello. Sus grandes manos se deslizaban sin dificultad por toda la piel clara de Seokjin, gracias al jabón. Sus labios dejaban pequeñas manchas rojizas que se borraban en pocos minutos mientras el agua continuaba cayendo sobre sus cabezas.
En poco tiempo los dos estuvieron duros y necesitados. Jin no resistió voltear para abrazarse a él y devorarle la boca. La sensación de tener el agua tibia constantemente golpeando sus rostros era nueva, especialmente porque al usar sus lenguas era inevitable que algo de agua se colara en medio. Exceso de humedad y calor.
De un momento a otro Taehyung estuvo de rodillas chupándole la verga como sólo él sabía hacerlo. Su actitud acelerada y demandante terminaron por doblegarlo por completo. Seokjin reclamó sentirlo, y cuando volvió a darle la espalda y empujó contra su cadera, la respuesta inmediata de Taehyung metiéndose dentro lo hizo gemir sin poder hacer más. Su interior lo recibió gustoso. Era exactamente lo que necesitaba, sentirse suyo, tan suyo como era posible.
Sus piernas quizás eran inestables, pero los brazos de Tae sosteniéndolo y tirando de él hacia sus caderas no lo eran. Jin terminó con las palmas de sus manos pegadas a la pared mientras jadeaba intermitente con cada embestida, con cada empuje más rápido que el anterior. Taehyung gruñía a sus espaldas sin dejar de mirar la majestuosidad del cuerpo de su novio temblando frente a él. Seokjin era maravilloso. Podía imponerse asumiendo un rol dominante y también dejarse someter sin oponer resistencia. Tae amaba demasiado escucharlo jadear en tonos agudos, ver su amplia espalda doblada, apreciar la simetría de sus omóplatos, de sus hombros anchos completamente a su merced. Joderlo fuerte, profundo. Impulsarse y sentir que lo recibía con la calidez que sólo su cuerpo tenía. Tocar su próstata y molerla bajo el golpe ruidoso, ahora potenciado por sus pieles totalmente mojadas.
"Taehyung, mngh, sí, ah, sí, sí, Tae, más, dame más, mierda, ah"
Seokjin tenía la visión nublada, no sólo por el agua corriendo por sus pestañas sino también por el placer que se prolongaba entre sus piernas y a lo largo de todo su cuerpo. Ahogó un quejido cuando el menor se apoyó contra la pared también, sus enormes manos cubriendo por completo las de Jin, enlazando sus dedos.
—Es-estoy cerca —tartamudeó en suspiros pesados.
—También yo —respondió Taehyung—. No lo hagas todavía. Tienes que venirte en mi boca, Jinnie.
—¿En tu...? —la imagen de él eyaculando con su miembro atrapado en la garganta de su novio hizo que todo se acelerara. Seokjin apenas fue consciente del momento en el que el menor salió de entre sus piernas y prácticamente se arrastró en medio de ellas para asomar la boca a su pene.
Cuando Jin consiguió enfocar la visión, su novio estaba en el suelo, afirmando los codos contra la cerámica, el cabello oscuro empapado y su boca bien abierta, usando la lengua para saborearlo todo. Ni siquiera lo tocó, no fue necesario. Jin dejaba salir su semilla en chorros continuos y Taehyung lo tragaba todo procurando que nada escapase por el arrastre del agua.
Seokjin retrocedió con un poco de torpeza, sus manos todavía firmes contra la pared para darle más espacio a Tae. Guió una de las manos hacia el miembro del menor y lo masturbó durante algunos segundos. Taehyung se vino en su mano, dejándola húmeda y pegajosa.
La imagen era un desastre. Por un lado, Jin estando de pie levemente agachado con su pierna buena flexionada. Por el otro, un Taehyung tembloroso recostado en el suelo de la regadera, con el rostro bastante cerca del miembro de su novio.
El mayor se dejó caer cuidando no aplastarlo. Ahora Jin estaba sobre la cadera de Taehyung y la lluvia seguía sobre los dos. Se miraron un momento en silencio. Seokjin alzó una mano hacia el rostro del menor, le quitó el flequillo de la frente y pasó un pulgar por sus labios, retirando restos blancos por completo.
Taehyung lo abrazó de inmediato.
Y antes de poder hacer algo más, el agua tibia se volvió fría y ambos lo notaron en un santiamén.
—Rápido, arriba —pero estando debajo no podía hacer mucho. Taehyung agradeció que Seokjin consiguiese sujetarse a los grifos para poder ponerse de pie una vez más, y tan pronto como pudo lo siguió.
Entre risas y movimientos rápidos usaron jabón una vez más, se dieron tres besos en los labios y enjuagaron sus cuerpos enfrentados sacudiéndose por espasmos mientras el agua pasaba de ser fría a helada.
Media hora después estaban de nuevo en los brazos del otro.
11:15 PM
—Tesoro... —Taehyung volvió a darle un beso en la mejilla—. Uhm... —y otro más en el mentón.
No era nada nuevo que su novio hiciera la metamorfosis de activo insaciable a osito mimosito, cosa que Jin jamás había visto en otro hombre. Tae lo tenía recostado en su pecho dándole besos pequeños. Había sido igual durante los últimos diez minutos. Jin no iba a quejarse, pero tenía que decirle lo de Jimin.
Sin embargo siempre disfrutaba mucho del momento posterior al sexo. Era cuando solían hablar durante un rato en medio de caricias mutuas dejando las preocupaciones a un lado, y casi siempre terminaban dormidos. ¿Acaso no podía dejar ese asunto para otro momento y optar por relajarse un poco?
No. No podía.
Jin se sentía abrumado cada que recordaba la mirada desilusionada de su amigo. No era justo que Taehyung no lo supiera, él tenía que decírselo. ¡¿Por qué los momentos más horribles tenían que seguir tras una sesión increíble de sexo?!
—Amor, tengo que decirte algo —Tae no se detuvo.
—Bien.
—Es importante. ¿Vas a oír?
—Lo estoy haciendo —se quejó, sus labios viajaron por la mandíbula del mayor hacia arriba, cerca de su oreja—. Adelante.
—Uhm, su-sucede que... ¡Auch! ¡¡No me muerdas!!
Taehyung rió con un poco de malicia.
—No pude resistirlo, perdona.
—Tesoro, intento decirte algo —la mirada de Seokjin mostró preocupación.
—Está bien, cielo, puedes decirlo. Estoy escuchando, lo prometo —aseguró.
Cuando se miraron fijamente, Taehyung se contagió de aquella preocupación.
—¿Es algo malo? —quiso saber.
—Yo s-sólo espero que no te molestes mucho —Seokjin tragó saliva incómodo.
Era su novio, desde luego que se molestaría al saber que Jimin lo había besado y además se declaraba de una forma tan repentina. Jin se sentía agobiado por toda la situación.
Taehyung se metió bajo las sábanas y pocos segundos después el mayor lo sintió entre sus piernas.
—¡Hey! ¡¿Qué estas- qué estás haciendo?! —rió con un poco de sorpresa.
—Siguiendo un consejo —respondió Taehyung.
"Mastúrbalo y que se distraiga"
Tae presentía que aquello que Jin quería decirle ocasionaría algún conflicto y prefería no saberlo.
El mayor apartó las sábanas y lo vio hacer un mohín.
—¿Cómo que "consejo"?... Tae...
—Jin, ¿No puede ser después?
—No, bebé. No podemos dejarlo para después.
—¿Por qué no? Quiero seguir mimándote.
—También quiero que lo hagas, pero esto es importante.
Taehyung bajó la vista resignado.
—Ángel, a veces eres inoportuno.
Jin no podía negar eso.
—Lo siento. Me gustaría que fuera diferente pero debo decírtelo.
Tae suspiró y decidió aceptarlo.
El de ojos grisáceos presionó los labios agachado la vista un momento.
Se molestaría. Taehyung se molestaría demasiado. ¿Qué haría él para contenerlo?
—Te escucho, Jinnie.
Mierda.
Tomó aire y cerró los ojos para reunir coraje.
—Anoche Jimin me besó dos veces y dijo que yo le gustaba —soltó—. No estaba ebrio, es decir, no lo suficiente. Sé que dijo la verdad.
Silencio.
El pesado e incómodo silencio.
Cuando Seokjin abrió los ojos nuevamente, Tae lo miraba como si no hubiera entendido ni una sola palabra.
—¿Él te besó?
—Sí. Yo n-no lo vi venir, fue inesperado, estábamos hablando y simplemente-
—Está bien.
—¿Qué?
—Dije que está bien, cielo —puso una mano sobre la de él, tomándolo con cariño.
—¿"Bien"?... Pero-
—Bueno, no exactamente bien. Imagino que debió ser incómodo.
Seokjin estaba perplejo. Taehyung no le hablaba furioso, no tenía el ceño fruncido o la mandíbula tensa. Él estaba tranquilo.
—¿Lo dices en serio?, ¿No estás molesto?
—¿Por qué lo estaría? —preguntó el menor—, dijiste que fue inesperado y te creo. Además... Si lo pienso, todo tiene un poco más de sentido. Jimin nunca quiso que estemos juntos. Todo esto, más lo que le ocurrió éstas semanas debió ser duro.
—¿Entonces no estás enojado?
—No, ángel. Está bien, de verdad —insistió, enlazando sus manos sin apartar la mirada—. ¿Tú estás bien?
—S-sí, yo... Sorprendido por lo que hizo, claro. Y tienes razón, fue incómodo. T-tenía miedo de que te molestaras.
—No fue tu culpa, Jinnie. Siempre has sido un buen amigo para él y creo que también lo fue para ti. Está bien, cielo... Descuida —repitió tras verlo pasmado. Frotó el pulgar contra su piel.
—¿Te molestaría si dijera que esto no es lo que esperaba?
—No. Sé muy bien que soy un tonto inmaduro, pero intento no serlo todo el tiempo —admitió con media sonrisa.
Seokjin resopló una risa pequeña y volvió a bajar la vista.
Tae le levantó el rostro por el mentón.
—No hiciste nada malo.
—No, pero aún así me siento mal. Nunca lo noté.
—Pasaron muchas cosas en muy poco tiempo. Tenías más cosas en la cabeza, y él estaba saliendo con una chica.
—Siempre nos llevamos bien, siempre noté que se apoyaba en mí y en Namjoon... pero no como para que dijera que yo le gusto. Es... fue muy repentino.
—Quizás solo está confundido. En realidad no lo sé, él es el único que lo sabe —reconoció Taehyung.
—Es verdad —suspiró—. No sé qué debo hacer.
—Me gustaría decirte que yo sí, ángel, pero tampoco lo sé. Sólo sé que eres un estupendo amigo, y un novio maravilloso. No debes arrepentirte por ser cercano a él.
—Es que quizá yo le di alguna ilusión sin saberlo.
—Eres mi novio y ahora estamos viviendo juntos, ¿Qué clase de ilusión podrías darle a alguien más?... No intentes buscar tu error, Jin, no cometiste ninguno.
—¿De verdad lo crees? —lo miró con pena.
—De verdad, mi amor —Taehyung se inclinó para darle un fuerte abrazo en el cual Jin se refugió de inmediato—. Gracias por decidir compartirlo conmigo. Aunque no tengo la solución estoy aquí para apoyarte, no olvides eso, ¿de acuerdo?
—No lo olvidaré —contestó el mayor—. Pero tenía miedo...
—Lo entiendo. Eso es mi culpa.
—No es cierto. Cualquiera podría molestarse. No me gustaría saber que Min Jae se lanzara sobre ti cuando sabe que somos novios.
—Bien, ciertamente no me encanta saber que Jimin te besó. Pero entiendo que es una situación muy particular —respondió Taehyung.
Seokjin enterró la nariz contra su cuello, percibiendo la menta y sintiéndose más tranquilo.
—¿Alguna vez te ha pasado algo así?
—En realidad no. No muchas personas se fijan en mí, yo suelo ser el del corazón roto.
—No digas eso.
—Pero es la verdad. Tal vez por eso puedo adivinar que Jimin debe sentirse frustrado. Eres uno de sus mejores amigos y te conoce hace más tiempo que yo, y sin embargo estás saliendo conmigo... Creo que ya sé por qué me odia.
Por supuesto que tenía sentido. El idiota de Park jamás se fijaría en alguien como Jungkook si sus ojos no podían despegarse de Seokjin. Por eso le advirtió reiteradas veces que no jugara con su querido hyung, por eso su relación con aquella chica había sido un fracaso. Jimin era gay. O, a lo sumo, bisexual.
Pero ni en sus mejores sueños se quedaría con Jin.
Taehyung lo estrechó con un poco más de fuerza. Su novio lo amaba. Había escogido ser honesto en lugar de omitir lo que había sucedido, esa era una actitud que no podía pasar desapercibida. Jin siempre lo escogería a él, aún teniendo mejores opciones.
Se encogió un poco ante aquel pensamiento. Jimin no podía ser mejor que él. O quizás sí, pero eso no haría que Seokjin volteara a mirarlo. Seokjin no miraría a nadie más, Tae sabía eso. En algún lugar muy dentro suyo incluso sentía un poco de lástima por el rubio que estudiaba medicina. Un conflicto interno de tal magnitud podía joderle la cabeza a cualquiera, Taehyung era afortunado en decir que ya había superado aquella crisis cuando se presentó en su vida durante la adolescencia.
—Min Jae nos vio —habló el mayor, todavía abrazado a su novio—. Jimin me estaba besando cuando él entró al baño.
Taehyung contuvo una mueca. Jimin ni siquiera tenía las agallas como para besar a Seokjin en frente de todos, había escogido hacerlo en el baño. ¿Había algo más patético que eso?
Se retractó de inmediato. A Jin no le gustaba que tuviera esa clase de pensamientos o actitudes hacia los demás.
—Supongo que no le agradó demasiado —adivinó el menor.
—Exacto. Me puse tan nervioso, creí que lo había malinterpretado todo.
—Min Jae es simpático, pero puede volverse alguien muy serio de un momento a otro. No diría que asusta pero es poco común verlo así.
—Sé que pensó en ti.
—Siempre lo hace —Tae se jactó orgulloso—. Es un buen amigo. Conozco a muchas personas —se distanció a mirarlo—, pero en realidad tengo pocos amigos. Min Jae es uno.
—Te adoran. Soo Yun y él.
—¡Sí! —sonrió feliz—, y yo a ambos.
Seokjin pasó una mano por los mechones amarronados de Taehyung acariciándole la cabeza despacio. Iba a decir algo por lo del club, pero de pronto algo más se coló en sus pensamientos.
—Rubito.
Tae ladeó la cabeza.
—¿Qué dijiste?
—¿Cuándo volverás al rubio?
Taehyung parpadeó dos veces.
—¿Cómo es que sabes...? —sus ojos mieles se abrieron con asombro—. Jin...
—Lo sé casi todo sobre ti, Taehyung.
—Asusta —le dijo el menor—. ¿Cuándo vas a explicarme cómo sabes todo eso?
—Eso asusta también —sonrió.
—Jinnie...
—No estoy mintiendo, tesoro. T-todavía no estoy listo.
—¿Tú no estás listo?, ¿o yo?
—Los dos —resolvió Seokjin—, ahora respóndeme tú. ¿Volverás al rubio?
—No me gusta demasiado... —admitió con una mueca.
—A mí me fascina —le dijo con un poco de nostalgia—. Te hace ver increíble.
—Pero si tú nunca me has- Jin, en serio, debes decírmelo.
—Lo sé, amor —suspiró, un poco de angustia llenó su pecho—. No intento esquivarlo.
—No lo tomes a mal, pero... Parece que lo hicieras, ángel. Me preocupa un poco. No he dejado de pensar en lo que dijiste sobre el viaje que hiciste sin salir del hospital, ni en lo de que evitaste que algo malo me ocurriera, y yo —se quedó mudo cuando su novio le robó un beso.
Lejos de mostrar una actitud burlona o risueña, el mayor sujetó su rostro con suavidad mientras se apartaba despacio.
—Te amo tanto —susurró con algo similar al dolor—. A veces creo que tú eres lo único que impide que me derrumbe.
Taehyung se quedó mirándolo con duda.
—Cielo...
—Tesoro, debes prometerme algo...
—Si piensas decirme algo como que al final todo tiene remedio y que pase lo que pase debo continuar, es un rotundo no. La mierda de autosuperación no es para mí —declaró con firmeza.
—¡Tae!
—No lo haré, pierdes tu tiempo —Jin lo miró consternado—. No me mires así, estoy siendo sincero.
—Tesoro...
—Ni tesoro ni osito ni nada —dijo firmemente—. No me vengas con presagios desafortunados de ningún tipo, Kim Seokjin. Estamos juntos ahora y así será, tanto en las buenas como en las malas, ¿me oíste?
—Prrr... —ambos voltearon hacia Yoonie, que ronroneó desde el marco de la puerta donde había permanecido inmóvil observándolos.
—Ah, ya me parecía raro que no viniese a vigilarnos —se quejó el menor.
Seokjin se apartó un poco de su novio y se inclinó hacia el suelo. Hizo un gesto con sus manos y un sonido con la boca, y el gato blanco se acercó caminando con la colita en alto.
Taehyung puso los ojos en blanco mientras cruzaba los brazos. Jin sostenía a su mascota en los brazos, acariciándole la naricita rosada con cuidado.
—Mi hermoso gatito —comenzó a hablar en tono agudo—. ¿Viniste a ver que Taehyungie no me hiciera daño? Creí que ya habíamos superado esa etapa. ¿Oíste lo que dijo recién?, es todo un osito mimosito... —le habló como si el menor no estuviese allí oyendo todo.
La respuesta de Yoonie fue el continuo ronroneo como si fuera el motorcito de un coche.
—Tae... —el menor lo miró al instante—. Debo hablar con Mi Suk.
—¿Sí?...
—Por lo de Yoongi —aclaró—. No hemos vuelto a vernos desde el día en el que me desmayé en la cafetería.
—Claro, entiendo. Uhm... Pues, si debes hacerlo, hazlo.
—Sí —bajó con cuidado a Yoonie—. Y debo pedirte algo. Quiero viajar, uhm, quizás el mes que viene. Para- para visitar su tumba. ¿Vendrías conmigo?
Taehyung puso una mano sobre la suya.
—Iré a dónde tú vayas, Jinnie.
Desde luego que recordaba lo afectado que estaba Jin al hablarle sobre su amigo fallecido. Min Yoongi seguía siendo alguien importarte para él. Por supuesto que lo acompañaría.
Yoonie los miraba con sus brillantes ojos azules resplandeciendo.
♦♦♦
—Lo siento, ¿tardé demasiado? —Soo Yun respiraba un poco agitada. Un abrigo de terciopelo se ceñía a su silueta y estaba tan arreglada como siempre.
—No, descuida. Disculpa las molestias —Seokjin sonrió amablemente.
Sábado, 9:13 AM
Taehyung dormía cómodamente en casa, y Jin aprovechó para salir del departamento y reunirse con su mentora.
Estaba conforme con que su novio pasara la noche en casa. Tae avisó a sus jefes que no se sentía bien y se presentaría a trabajar tan pronto lo estuviera. Obviamente habría consecuencias, y Jin quería dejar en claro que no permitiría que regresara al club.
—De acuerdo, tengo sólo unos minutos pero podemos caminar si gustas. Te escucharé.
—No pretendo quitarte mucho tiempo, seré directo: no dejaré que Taehyung vuelva a trabajar.
Soo Yun no se mostró demasiado sorprendida. Sabía que era cuestión de tiempo que Jin se pusiera firme.
—Uhm... Bien, respeto eso. ¿Cómo lo harás?
—Por eso te pedí que vinieras. Recuerdo que dijiste que alguien estaba intentando ayudarles con todo esto. ¿Hay alguna novedad?
—La verdad es que no. Nada ha cambiado, pero si lo que quieres es que Taehyung siga ausentándose en el club, eso tendrá algún efecto. Lo más probable es que sea malo.
—Quiero hablar con la persona que está a cargo.
Esta vez la pelinegra lo miró con asombro. Los dos seguían enfrentados, no se habían movido ni un poco.
—¿Del burdel?
—No, no. Quiero hablar con quien se ofreció a iniciar todo el operativo.
—Uhm... Eso no-
—Soo Yun —la mirada del castaño fue severa, pese a que su expresión apenas si cambió—. Sé que traerá complicaciones, y sé que no eres tú quien toma las decisiones... Pero no voy a negociar eso. Taehyung no volverá al club, y quien sea que esté a cargo de todo el plan deberá lidiar con eso de ahora en más. Quiero hablar con esa persona. Te llamé para que me dijeras cómo contactarla.
—Jin, esto es... —suspiró. Ella imaginaba que sucedería, pero no tan pronto—. Bien, estás en lo cierto. Dijo que sería complejo, y sinceramente no tengo idea de qué es lo que está pasando. Sólo intento mantenerme alerta —admitió—. Pero te lo advierto, creo que está buscando algo de Taehyung.
—¿Disculpa?
—Es una impresión, ¿de acuerdo?... Quizás sólo estoy siendo paranoica —negó con la cabeza y tecleó en la pantalla de su móvil durante un par de segundos—. Te envié el único número que tengo registrado. No ha respondido mis llamadas desde hace algunos días, pero tal vez tú tengas suerte.
—Gracias —Seokjin ya revisaba su teléfono—. Si no es demasiado, me gustaría que me dijeras qué tipo de persona es.
—¿La del teléfono que acabo de enviarte? —la mujer se acomodó un poco el cabello largo y negro que caía sobre sus hombros—. No esperes gran cosa —Jin la miró con duda—. Es una niña.
—¿Una niña?
—Taehyung la conoce. No es mayor que él, pero no es una jovencita común —le contó.
Jin frunció el ceño.
—Si dices que es quien intenta ayudar, asumo que no —agendó el número y guardó el teléfono en el bolsillo de su abrigo.
—Me gustaría poder darte más información, pero esto es todo lo que tengo.
—Descuida, agradezco que confíes en mí. En cuanto sepa algo te llamaré.
—Por favor —sonrió, intentando ocultar su preocupación—. Podemos reunirnos igual que ahora, no es necesario algo muy formal. Y es preferible que todo sea personal, la desventaja de los teléfonos es que todo queda registrado.
—Lo sé. Te mantendré al tanto. Gracias —asintió con la cabeza antes de sonreírle.
—Te veré después, Jin. Cuídate —le pidió, presionando los labios—. Y cuida de Tae, por favor.
—Lo haré.
Soo Yun asintió antes de voltear y regresar por donde había llegado. Jin la vio perderse en medio de toda la multitud que comenzaba a llenar las calles de la ciudad en aquella mañana fría de diciembre.
Miró la hora. 9:17 AM
Todavía tenía tiempo, su excusa sería comprar algunos víveres para el hogar así que caminó despacio con ayuda de su bastón hacia el supermercado.
Ya tenía alguien con quién hablar sobre todo el asunto del burdel y el operativo policial. Esa niña debería aceptar que Taehyung no volvería a poner un pie en aquel lugar.
Las palabras de Soo Yun resonaron en su mente, y algo le dijo que debería ser cuidadoso.
No iba a permitir que Taehyung saliera herido, ni aunque tuviera que dar su propia vida.
♦♦♦♦♦♦♦
Chan Chan CHAAAAAAAAN!!
Ahora sí estamos entrando en el arco más jodido ajklsj
¡Gracias por leer! Espero volver a subir uno antes que acabe el mes, lo voy a intentar lo prometo xd
Les deseo buena semana, pero como sale EGO en unas horas seguro empieza genial *w*
Lxs AMOO ♥♥ ♥
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro