Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

~ 25 ~

—Jin... —Taehyung ladeó la cabeza sin dejar de mirarlo. Se había quedado en silencio demasiado tiempo—. ¿Cielo?

Seokjin tomó aire por la boca, con la vista fija en sus propias manos.
—Incluso a mí me cuesta creerlo —inició—. Pero sé que fue real. Lo sé, porque estoy enfrentando las consecuencias ahora.

Tae se cruzó de piernas frente a él, en completo silencio.
—¿Qué consecuencias? —quiso saber.

—P-por ejemplo... Uhm... —Jin sentía su boca seca, sus manos temblando y un horrible vacío en su estómago—. Mierda, no sé por dónde empezar —musitó.

—Por el principio —sonrió, intentando darle calma.

—El principio sería... El principio es el accidente.

Taehyung notó que su novio todavía mantenía su vista fija hacia abajo. Sus ojos mieles se desviaron hasta recorrer sus manos, y sólo entonces notó que temblaba.

—Jinnie, cielo... —hundió su peso en la cama hasta acercarse a su lado. Se acomodó a su derecha, y dejó caer su cabeza sobre un hombro del mayor para luego tomarle las manos. Seokjin se tensó con el contacto.

—En ese accidente yo... Hice algo que- no, más bien, fui... Fue por mí que... —balbuceó nervioso. Cerró los ojos con fuerza, intentando darse valor—. Terminé en un lugar por error. Y allí viví demasiadas cosas que dejaron marcas en mí.

Taehyung frunció el ceño. ¿Qué clase de lugar sería?
—¿Hablas del hospital?

Jin abrió los ojos, topándose con la mirada dudosa de su novio. Presionó los labios y sujetó sus manos con firmeza.
—¿Alguna vez te has preguntado cómo es que sé tantas cosas sobre ti aún si jamás me las dijiste?

Taehyung palideció.
—¿T-tiene que ver con esto?

—Así es... ¿Y bien?, ¿Nunca intentaste deducir cómo es que te conozco tanto?

—Bueno, yo... —tragó saliva—, pensé que tendrías una muy buena explicación.

—La tengo. Pero primero quiero saber si llegaste a imaginarla —Tae negó en silencio—. Está bien... Entonces déjame preguntarte si, teniendo ésta información, se te ocurre algo.

Jin vio como los ojitos mieles que tanto amaba lo miraban entre confuso y asustado.

Acababa de comprobar que lo suyo no era ser directo. Prefería que Taehyung fuera reuniendo los fragmentos hasta completar el puzzle, cosa que seguía siendo extraña, pero al menos no tan frontal.
El menor mordisqueó sus labios con semblante pensativo durante algunos segundos.

—Dices que sucedió mientras estabas hospitalizado, ¿Correcto?... Y q-que fuiste a algún lugar, que no es ése hospital, y eso trajo consecuencias que estás viviendo.

—Sí.

Mantuvo sus ojos en los de él durante algunos segundos.
—Jinnie, ¿Eres vidente?

Seokjin escupió una risa incrédula.
—¿Qué?

—¿No lo eres?... ¿No puedes ver el pasado de las personas con sólo tocar sus manos?, ¿O conectar con seres del más allá? Porque diría que si viajaste pero no saliste de tu camilla, experimentaste alguna clase de viaje astral —declaró con convicción—. ¿Acaso viste a las víctimas del accidente antes de su muerte?

Esta vez, el mayor inspiró con fuerza, sus manos todavía unidas.
—Uhm... No tengo ningún don, ni capacidad de relacionarme con espíritus o con energías. Digamos que eso funcionó sólo contigo, pero no pude ver tu pasado, más bien vi... —su novio lo miraba confundido—. Dios, es tan difícil decírtelo —soltó sus manos para cubrirse el rostro.

—¿Viste mi muerte?, ¿Eres alguna clase de ángel que vino a salvarme?

Jin sonrió con compasión.
—No, pero... evité que algo malo te ocurriera —explicó—. Más bien, lo hizo otra persona... Yo participé. Y le hice daño —su semblante decayó.

—¿Evitaste algo malo?, ¿Qué?... ¿Mi muerte?

—No.

—¿Entonces qué? —insistió, volviendo a sentarse en frente—, y ¿Cómo?

—Tae, yo...

—Jin, no estoy entendiendo nada. Sería bueno que fueras claro.

—P-pero creerás que estoy loco.

—Lo creeré si sigues dándole vueltas a este asunto sin decirme nada.

—Por favor, necesito que entiendas que es difícil. N-no lo hago por diversión, realmente suena como algo que inventaría un lunático.

—No puedo decirlo hasta que no lo sepa.

Los labios de Jin temblaron.
—Tengo miedo.

—¿De que no te crea?, ¿Porque dije que no creo en fantasmas y esas cosas? Pues tú mismo acabas de decirme que no eres un médium ni nada vinculado a espíritus, ¿O no? —Taehyung sonaba exigente.

—Necesito que creas en cada palabra, Tae. Es muy importante, es lo que explica todo. Absolutamente todo.

—¿Por qué usas la palabra "necesito"?, ¿¡Por qué insistes en que no creerte es lo peor que puede pasar!?

—¡¡Porque lo es!!, ¡¡Deja de cuestionarme!!, si lo digo e intento ser precavido es porque lo sé —levantó la voz, molesto.

—¿¡¡Entonces ves el futuro o qué!!?

—¡¡¡No!!!

Taehyung se arrodilló sobre el colchón, igual de enojado.
—¡¡Sólo dilo de una vez!!, ¡¡Deja de actuar con tanto misterio y escúpelo!!

—¡¡Eso es lo que intento!!, ¡¡Es lo que he estado intentando desde un principio!!

—¡¡Pues no estás haciendo un buen trabajo!!

—¿¡¡Piensas que estoy haciendo esto a propósito!!?

Ambos miraron hacia la puerta de la habitación cuando Yoonie soltó un fuerte maullido, el cual sonó a un llamado de atención para que dejaran de gritar. El gato blanco intercaló su frívola mirada azulada entre los dos, con la colita en vertical esponjada y una expresión poco amigable.

Ante el silencio incómodo, Yoonie volvió a maullar, un poco más bajo está vez.

—Al parecer estábamos haciendo demasiado ruido... —Jin se sobó un brazo bajando la vista—. Simplemente... No es fácil para mí. Mucho menos si intentas apresurarme. No puedo decirlo sin antes estar completamente seguro de que vas a creerme.

El menor se llevó una mano al puente de su nariz, agotado.
—¿Qué es lo peor que puede pasar a raíz de que, según tú, no vaya a creerte?

Jin enfrentó su mirada con dolor.
—Pensarás que estoy enfermo. Vas a dejarme. Tomarás tus cosas y te irás, tan lejos, que no sé si seré capaz de volver a encontrarte —musitó, con los ojos vidriosos—. Vas a dejarme... —repitió, y el temor se filtró en su voz.

Taehyung sintió cada palabra bañada de una seguridad tan inmensa que heló su sangre. ¿Jin realmente había hecho algo tan complejo como para que él fuese a reaccionar así?, y más importante... ¿Sería capaz de hacer todo lo que acababa de oír?

Ahora, quien sentía miedo era él.

—Jinnie... —todo el enojo se disipó en un instante—, vamos cielo, no es como si hubieras asesinado a alguien... —rió levemente para quitarle peso al ambiente, y afirmó las manos contra las sábanas para volver junto a él.
Sin embargo Taehyung se detuvo al ver la desesperación inundando los ojos de Seokjin, los cuales derramaron lágrimas mirándolo.
—Jin...

Dios, no. No, eso estaba totalmente fuera de discusión. Seguro estaba malinterpretando todo, ¿correcto? Tenía la pregunta en la punta de la lengua, pero no iba a hacerlo.
No podía preguntarle a su novio si había asesinado a alguien, era imposible.

Imposible, ¿Cierto?

"Vas a dejarme" hizo eco en su mente, tan oportunamente que tuvo escalofríos.

—Taehyung... —el mayor le tomó un brazo para que volviera en sí—. No. No es lo que estás pensando.

Por supuesto que no.
Sólo entonces saltó a sus brazos como iba a hacerlo antes de soltar aquella inconveniente afirmación, y se escondió en su pecho mientras lo abrazaba con fuerza.

Alguien como Jin jamás haría algo tan espantoso. Obviamente había otro motivo, Tae cerró los ojos mientras apartaba todos los pensamientos turbios de su mente.

—No voy a dejarte —dijo en voz alta, todavía acurrucado en él—. Perdona mi actitud. Voy a esforzarme por ser paciente, para que puedas decírmelo sin sentirte presionado.

Los pulmones de Seokjin se llenaron con aire de alivio, y soltó un suspiro entrecortado.
Tae se apartó para limpiarle las mejillas.
—Odio ser yo quien te haga llorar.

—No es por ti, tesoro. Es algo que me hizo mucho daño —explicó, dejándose acariciar—, y es traumático ponerlo en palabras. También tengo miedo de que suene tan irreal que no vayas a creerme. No quiero que te alejes de mí.

El de ojos mieles presionó los labios callando. Se hubiera molestado en negar rotundamente ese pensamiento y decirle "Yo jamás voy a abandonarte", pero sencillamente no se sentía capaz de hacerlo. Eso lo hizo llenarse de culpa. Estaba convencido de que Jin se lo gritaría a todo pulmón sin siquiera pensarlo dos veces. Así como también estaba seguro de que Jin se sentía dolido por no recibir lo mismo.

Una simple mirada bastó para confirmarlo.
Seokjin trató de sonreírle.
—Está bien.

No. No lo estaba. Taehyung se sintió más culpable todavía: su novio nunca dudaría en darle apoyo, y aunque él intentaba brindarle lo mismo, no estaba a su altura.
Jin podía profesar un "Hasta que la muerte nos separe" y volverlo auténtico, llenarlo de corazones y adornarlo con el más sincero sentimiento de amor.
¿Y él?... mostrar su pancarta diciendo "Hasta que algo nos separe" y sentirse más miserable después de recibir su comprensión.

Taehyung sabía que Seokjin lo amaba.
Y también sabía que Jin era consciente de no ser amado por él en la misma medida.
Y si eso le dolía, al mayor seguramente lo destrozaba. Pero estaba allí, tratando de calmarse y decirle que aunque lo sabía, "Estaba bien"

—Tesoro... —una mano de Seokjin le levantó la barbilla.

—Quiero decirlo cuando realmente lo sienta —dijo tras animarse a enfrentar su mirada—. No quiero simplemente cumplir, o ser amable, ni mentiroso. Quiero volverlo mi verdad al momento de decírtelo... ¿Entiendes? —preguntó encogiéndose en su lugar.

—Entiendo, amor. Está bien, de verdad.

—Jin, me importas muchísimo. Más de lo que pude llegar a imaginar, y apenas estamos comenzando.

—Tienes razón, por eso no estoy molesto.

Taehyung unió sus labios en un suave roce.
—Eres un verdadero ángel conmigo —volvió a sujetar sus manos—. Todo a su tiempo, ¿De acuerdo? Lo que debes decirme, y lo que yo debo decirte a ti.

Seokjin asintió con la cabeza en silencio, y el menor volvió a besarlo.

Un Yoonie satisfecho ronroneó frotándose contra el marco de la puerta. Sin duda verlos así era mucho mejor.

♦♦♦

Domingo, 02:18 AM

—Dije que lo lamento, querida, deja de mirarme así.

—Estás en falta Taehyungie, como tu mentora me siento bastante ofendida.

—Realmente lo lamento —hizo un puchero, sentado en un taburete frente a la barra—, fue una semana muy difícil. Los exámenes me dejaron molido, y todavía tengo uno más el lunes por la mañana —de sólo recordarlo, se le revolvió el estomago.

—Yo entiendo, de verdad. Pero ni siquiera enviaste un simple mensaje... Eso estuvo mal.

—Muy mal. Lo sé —aceptó el menor—. Es grosero y desconsiderado teniendo en cuenta que tú me enviaste un paquete con Min Jae y preguntaste por mí. Soy un idiota. Prometo compensarte —y en un intento de conseguir su perdón, tomó sus manos y plantó un beso en sus nudillos—. Lo que importa, es que estás bien. Y tan espléndida como siempre —Soo Yun levantó una ceja, con sus labios rojizos levemente fruncidos—. Te ves hermosa.

—Gracias —aceptó el cumplido, pero Tae sabía que no se la había ganado todavía.

—Vamos, querida. No te sienta bien el semblante serio, sonríe para mí.

Min Jae los miraba con media sonrisa mientras bebía un mojito que pudo prepararse por estar libre.

—Me gustaría que no hicieras planes para el martes en la noche. Le diré a Jin que prepare pasta y cenarás con nosotros.

—¿¡Qué!? —exclamó con sorpresa—, ¿Una cena contigo y con...?

—Sí.

—¡Oye! No es justo, ¿Por qué ella puede ir a cenar con ustedes y disfrutar de la comida de Seokjin?, ¿¡Qué hay de mí!? —se quejó Min Jae.

—¿Todavía quieres acostarte con él? —inquirió Taehyung, cruzándose de brazos.

—¡No! —negó mintiendo, escandalizado.

—Pues no eres tú quien estaba enfermo y con quien fui un imbécil, sino ella.

—¿¡Y porque olvidaste escribirle tiene una invitación al departamento y a una cena de gala?!

—¡Ja! —ella infló el pecho con aires de grandeza.

—¡No es justo!

—Sólo admite que te mueres por comer... —Soo Yun utilizó un tono burlón.

—Todas sus preparaciones son deliciosas —presumió con orgullo. Su novio era simplemente maravilloso.

—Al cocinero —completó divertida, y tras ver el rostro de Taehyung soltó una carcajada.

—Todos queremos un chef así —admitió Min Jae—, el postre debe estar buenísimo, ¿Cierto, hyung? —pregunto dándole un golpecito amistoso a su mayor y enarcando las cejas.

—Por supuesto... De hecho, me lo comí en la mesada de granito hace algunas horas.

—¿¡La de la cocina!? —Soo Yun se cubrió la boca con ambas manos.

—Infeliz. ¡¡El rico humillando al pobre!! —se quejó el bartender.

—¡¡Qué envidia!! —protestó ella mientras giraba en su asiento.

Taehyung sonrió mordiéndose el labio inferior.
Podría acostumbrarse a eso. A volverlo suyo cuántas veces quisiera, y en donde quisiera. La sonrisita boba quedó dibujada en su rostro mientras recordaba la sorpresa de Jin al descubrir el escondite del condón, detrás del frasco de canela. Sería interesante verlo descubrir los demás.

—Te estás imaginando cosas sucias, pervertido —lo retó su dongsaeng.

—Déjalo en paz. No cualquiera puede fantasear con Kim Seokjin —lo defendió Soo Yun.

—Fantasear y cumplirlo —se jactó Taehyung.

—Ajá —Min Jae bebió el último trago y acomodó las botellas de licores en los estantes con luces de neón.

—Ustedes —Bran asomó por la puerta detrás de la barra. El cigarro prendido en su boca y una expresión de disgusto—. A trabajar.

Los tres amigos se dispersaron en un santiamén. Soo Yun hacia las mesas de la izquierda, y Tae enfiló hacia el otro extremo.

—Taehyung... —tragó saliva y dio media vuelta al oír su nombre—. Mesa dos —Bran hizo un gesto con la cabeza antes de perderse de nuevo en el sector interno al club.

Largó aire y avanzó hacia donde le indicó su jefe. Siempre que alguno de los dos lo nombraba, era imposible no esperar algo malo.

♦♦♦

Taehyung trataba. De verdad lo intentaba, pero era cada vez más difícil simular placer junto a un desconocido.

Odiaba su última hora de trabajo. Odiaba el maldito burdel.

Siempre estaba entre los más solicitados. Una fila de degenerados se amontonaban frente a Kalo y pedían por cualquier habitación para tener sesenta minutos junto a él o a alguno de sus compañeros.

No sólo llegaban hombres y mujeres de alta sociedad, sino también personas como el famoso "cliente problemático", que buscaban algún lugar de mala muerte para saciarse con cualquier estudiante por el que pudieran pagar un precio relativamente bajo.



En cuanto vio que el coche negro arribó al estacionamiento, salió por la puerta tan pronto como pudo.

Jin se sorprendió por el abrazo eufórico con el que lo recibió Taehyung. Dejó escapar una risa afectuosa mientras pasaba las manos por su espalda.

—Hola.

—Hola, amor —se escondió en su pecho con los ojos cerrados. Seokjin entendió que algo no andaba bien—. Me da gusto verte.

—A mí también, tesoro. Volvamos a casa.




Soo Yun se afirmó en un hombro de Min Jae, soltando un suspiro.
—Al menos no está solo, preciosa, no pongas esa cara —el pelinegro intentó subirle el ánimo.
Ambos observaban por una ventana. Los novios caminaban abrazados para subir al coche donde los esperaba el chófer.

—Otra vez le tocó ese sujeto, ¿No es así? —ella bajó la voz—, ¿Cuánto crees que les haya dado a Bran y a Kalo para que lo dejaran volver tan pronto?

—Al parecer tiene un cargo importante como inspector. Eso explica por qué no lo vi del lado de las subastas cuando iniciaron. Él ingresó directamente a la habitación donde enviaron a Taehyung.

—Desgraciado —hizo crujir sus dientes—. Eso significa que tiene pase libre las veces que quiera. Y Tae tendrá que soportarlo —la sola idea de volver a verlo como esa noche le oprimió el pecho—. Tiene que dejarlo, Min Jae. Este no es lugar para él.

—Preciosa, no creo que sea lugar para ninguno de nosotros.

—Ninguno de ustedes —se apartó de su hombro—. Taehyung, Mi Suk, tú... Ustedes no pertenecen a este mundo. Son estudiantes. Son jóvenes que terminaron aquí por error.

—Todos los que estamos aquí buscamos el puesto.

—Buscaban un trabajo, por todos los cielos. Querían un empleo. Algo que les permitiera vivir dignamente... Y mira. Míralo —señaló a Tae con un gesto de cabeza, mientras Jin le abría la puerta para ayudarlo a entrar en el vehículo—. Ni siquiera puede sostenerse por él mismo. ¿¡Te parece que eso es algo digno!?

El pelinegro dejó escapar el aire con pesadez, apartando la vista.

—Querías un empleo para conseguir tu propio sitio y dejar la casa de tus padres —continuó ella, enfrentándolo con una mirada indignada—. ¿Cuánto llevas ahorrado?, ¿Qué tan cerca estás de poder mudarte?...

—Probablemente no mucho.

—Ni siquiera es un sueldo, Min Jae. Estás aquí preparando cócteles toda la noche, y de todas formas no puedes vivir dignamente. Ninguno puede. Taehyung se prostituye y tampoco gana la gran cosa —volvió su vista al coche oscuro, que salía del estacionamiento—. Y esto está acabando con él. Tiene que dejarlo. Ustedes deberían dejarlo también.

—Todos deberíamos —comentó, afirmándose contra la pared—. Tú tampoco tienes que estar aquí.

—Soy diferente a ustedes. He hecho de esto mi forma de vida. Conozco el ambiente, sé cómo funciona, quienes lo manejan... Este burdel no está montado solamente porque Bran y Kalo saben sobre negocios y tienen un par de caras bonitas para exhibir. Está montado porque es rentable, es decir, hay consumidores. En éste sitio hay puerta de entrada, pero no de salida.

—Hay quienes lograron salir, nosotros podríamos también. Tal vez ella pueda ayudarnos.

—No he hablado con ella, pero dudo que pueda hacer algo. Es una niña.

—Si vuelve esta noche podrías intentarlo. Te aseguro que es mucho más de lo que parece.

Soo Yun volvió a suspirar.
—Espero que tengas razón —se abrazó a sí misma—, de otra forma, la única opción que tiene Taehyung para salir de esto es su novio.

—No creo que Seokjin pueda hacer mucho.

—Si la cosa empeora tendrá que llevárselo lejos. Tan lejos como pueda.

♦♦♦

—Jin, no puedo, esto no es lo mío.

Domingo, 13:23 PM

Seokjin se acercó a la mesa donde estaba su novio. Taehyung repiqueteaba el suelo con su pie derecho mientras un cigarro se consumía entre su índice y medio. Intentaba estudiar la última parte de la unidad número siete, y no podía entender absolutamente nada.

La etapa de recuperación sería mañana por la mañana, y la idea de no estar preparado, sumado a que seguramente llegaría agotado por su trabajo en el club, lo llevaron a su estado actual.
La taza de café frío estaba a un costado de las hojas, el cenicero repleto de cigarrillos consumidos, y sus ojos mieles enrojecidos e hinchados. Dejó que el mayor leyera, y se apartó hacia la cocina para echar el humo por la pequeña ventana que daba al exterior, apoyando un hombro contra la pared.

—Bebé, vimos esto hace dos días. Creí que lo habías entendido.

—Lo entendí en ese momento, pero ahora no lo recuerdo y no consigo relacionarlo con nada —los movimientos de Taehyung eran bruscos mientras su mirada seguía perdida en la nada. Tenía una especie de tic que consistía en ladear la cabeza y subir los hombros.

—De acuerdo, volveré a explicarlo para ti. Por favor, apaga eso y siéntate aquí.

—Dilo y yo escucharé.

Seokjin insistió.
—Vuelve aquí. Será más fácil si te lo muestro con algún esquema.

—No quiero sentarme.

—Al menos apaga el cigarro.

—No lo he terminado aún —y echó el humo por la boca, hacia afuera.

—Entonces basta de café. Beberás té de hierbas para calmar los nervios —tomó la taza y caminó hacia la cocina.

Taehyung se mordió la lengua para no negarse. En vez de eso, pasó una mano por su cabello dejándolo más despeinado que antes.

Jin ingresó a la cocina y echó el café de la taza y el de la cafetera por el fregadero. Colocó agua a hervir y volteó a mirarlo.

Todavía notaba las marcas violáceas en su cuello, lo tieso que estaba su brazo, la postura cuidadosa al poner su peso en una sola pierna.
Otra vez volvía a casa golpeado.

Aunque sabía que probablemente no correspondería al gesto, se coló entre sus brazos y dejó caer la cabeza en uno de sus hombros.

—Tranquilo. No has dormido más que un par de horas, ¿Por qué no bebes el té y luego vas a descansar?... te despertaré más tarde para ayudarte.

Escuchó la vibración de su voz grave resonando en su pecho.
—No puedo dormir. Si lo hago, no tendré tiempo suficiente como para estudiar todo lo que me falta.

—Es apenas la última parte, amor. Y debes recuperar algo de sueño. Eso te servirá para estar más concentrado.

—Lo dices como si no supieras que tengo que volver al trabajo antes de media noche. No quiero ir sin haber estudiado todo.

—Eso no pasará. Pero tampoco es útil que te mantengas despierto sin poder estudiar como se debe. Estás cansado y eso lo vuelve todo más complicado.

—No estoy cansado —respondió de mala gana.

—Lo estás. Si no vas a dormir, al menos déjame prepararte algo decente para comer. El café no es la solución a todo.

—Nunca dije que lo fuera —se enderezó para que Seokjin se apartara—. No necesito que cocines, necesito que me ayudes a estudiar y a entender ése texto. ¿Vas a hacerlo, o pretendes que me ponga a rogar?

—Taehyung...

—Bien, ¡Entonces lo haré por mi cuenta! —gritó malhumorado—. Quítate —y le dio un breve empujón para salir de la cocina y volver a la mesa, frente a sus hojas.

Apagó el cigarro en el cenicero y puso las manos en su cabeza, mientras se obligaba a mantener la vista en el texto que debía memorizar.

Seokjin desapareció por el corredor dejándolo sólo.




—¿Seokjin?, ¿Sucedió algo?

—Disculpa, Min Jae. Sólo... Pensé que tú podrías ayudarme.

Se recostó en su cama sosteniendo el teléfono en su oído mientras Yoonie dormitaba a sus pies.

Seguro, ¿De qué se trata?

Jin sonrió. Por fortuna, aquel muchachito siempre estaba dispuesto a ser útil.

—Quiero saber quién es el sujeto que dejó así a Taehyung.

♦♦♦

El timbre sonó. Taehyung alzó la vista comprobando que habían pasado cerca de dos horas, y para él fueron apenas minutos.

¿Quién podría ser?

De mala gana se puso de pie y comenzó a caminar hacia la entrada. Su mal humor seguía allí, lo último que quería eran visitas.

Seokjin apareció caminando con su apoyo y le hizo un gesto indicándole que volviera a su lugar.

Tae aceptó y dio media vuelta. Hasta que escuchó algo que hizo que se detuviera en seco.

—¡¡Channie!! ¡¡Me da tanto gusto verte!!

Asomó su cabeza en el momento preciso en el que su novio se abrazaba al recién llegado, con un cariño que era completamente mutuo.

—Jinnie, es un alivio saber que estás bien.

"Jinnie". Podía sentirlos, los celos aparecían como alguna clase de feromonas impregnando su cuerpo y todo el ambiente. Park Chanyeol sostenía a Seokjin con una mano en su cintura y la otra demasiado cerca de su trasero. Taehyung seguía escondido y estaba poniéndose morado.

—Vine a buscarte ayer, pero no te encontré.

—Tuve que salir. Esperaba que volvieras más tarde.

De pronto hablaban en voz baja mientras seguían abrazados. El de ojos mieles cerró sus puños y comenzó a contar mentalmente hasta treinta.

—¿Estás ocupado ahora? Quisiera hablar contigo.

Taehyung contuvo el aliento al oír aquella pregunta.

—Uhm... En realidad yo... Aguarda un segundo —para cuando volvió al recibidor, el menor ya estaba de nuevo en la mesa—. Tae... Necesitas mi ayuda ¿Sí o No?

La manera poco amable en la que hizo la pregunta hizo que se molestara todavía más.

—Vete con el intento de abogado. Los dos váyanse ahora. ¡Fuera!

Seokjin, sin emitir una palabra, tomó su abrigo del perchero y regresó a la entrada.
—Podemos irnos.

Lo siguiente que escuchó Taehyung, fue la puerta cerrándose.
Se llevó las manos a la cabeza y dejó salir un fuerte grito de frustración. Se odiaba a sí mismo. Odiaba a Chanyeol. Odiaba al mundo entero.

♦♦♦

—Woa, caramelito... Te ves de muy mal humor.

Taehyung terminó el tequila y se limpió los labios con el dorso de su mano.

—Estrés —respondió al bartender.

—¿Estrés?... ¿Con un novio como el que te recoge todas las noches?, porque asumo que entiendes a lo que me refiero con que te re-coge.

—Eso estuvo de más —lo regañó con una mirada seria.

—Por favor hyung, alguien tiene que volver el ambiente más amigable. Tengo la impresión de que vas a golpear a cualquier sujeto que se ponga en tu camino. Por fortuna a ti y a mí nos separa ésta bellísima barra —tomó el vaso y se dispuso a limpiarlo—. ¿Sigues molesto por lo de ayer?

—No.

—¿Entonces...?

—Digamos que discutí con Jin.

—Y dices "digamos" porque...

—Porque yo mismo lo lancé a los brazos de su ex novio. Y lo odio. Y también me odio a mí mismo.

—¿Lo lanzaste?, ¿Cuál ex novio?, Hyung ¿¡qué hiciste!?

Taehyung dio un giro en su taburete, intentando calmarse. La música fuerte impedía una conversación normal, igual que siempre, por lo que debía acercarse a su amigo y prácticamente gritar para poder llevar un diálogo. La escasa iluminación evitaba que pudieran verse el rostro con claridad, cada tanto eran alcanzados por algún láser en color verde o rojo, o por los destellos en azul y violeta. Por fortuna, ésa noche no había tantos fumadores en la sala.

—Me molesté por una tontería —admitió—, no dormí casi nada y en vez de dejar que me ayude, le dije que se fuera. ¡¡Y el muy atrevido me hizo caso y se fue!!

—No es por defenderlo, pero yo tampoco me habría quedado cerca si lo único que haces es echarme. Debió molestarse.

—No me hubiera importado que se marchara solo. Pero tuvo que llegar su ex —bufó haciendo un gesto con la cabeza—. Sé que soy un imbécil. Pero me siento más imbécil ahora, porque sé que no debería estar celoso, y de todas formas lo estoy —el pelinegro elevó una ceja con duda—. El tipo es perfecto. Y además, odio decirlo, pero lucen bien juntos. Es el típico... ya sabes, el deportista de buen cuerpo popular al que todo el mundo ama. Es irritante.

—Ohhh... Entonces supongo que te molesta que sean amigos.

—¿¡Quién puede ser amigo de su ex!?... Todos mis noviazgos terminaron en desastre, no podría ver a ninguno de los idiotas con los que salí. Pero luego está Seokjin, quien incluso puede dejar el departamento y no volver ni siquiera para despedirme.

Min Jae se acomodó las mangas de su uniforme doblando los pliegues hacia arriba.
—¿Cómo a qué hora se fueron juntos?

—Temprano, cerca de las cuatro. Imagínate, casi ocho horas en compañía de un ex novio.

—¿No confías en él?

—Sé que no me engaña. Sé que jamás lo haría. Es sólo... que odio que esté con él. Hubiera preferido que estuviese con Hoseok.

—¿Pero no dijiste que Hoseok también quería tirárselo?

—Y no lo culpo. Además, yo también me tiraría a Hobi hyung, es el único con el que estaría dispuesto a compartir a Jinnie en un trío.

—Fuertes declaraciones... Y una horrible ofensa hacia mi persona, debo decir —el menor afirmó los codos en la barra mientras se sostenía el rostro.

—¿Tú querrías estar en un trío conmigo y con Jin?

—Ya que mencionaste a Hoseok, no me molestaría un cuarteto. Y si a alguno le gustan las mujeres, podríamos invitar a Soo Yun.

—Eres un puerco.

—Lo dices como si ella no te gustara, cuando probablemente la extrañas. Y apuesto que te morirías por verla junto con Seokjin. Te correrías de sólo verlos besándose, caramelito.

—Dejemos las orgías planificadas para otro momento, ¿quieres?... estaba intentando decirte lo que me sucede y cómo me siento. Fuiste tú quien insistía en que lo hiciera, valora mis sentimientos.

—Hey, tú comenzaste. Y te informo que también puedo valorar lo que cuelga entre tus piernas, ¿sabes?... —se alejó hacia el otro extremo para atender a dos jovencitas que se acercaron a beber algo.

Taehyung volvió a dar un giro en su butaca. El humor de perros no desaparecía, pero pasar toda la tarde sólo lo hizo sentirse frustrado y bastante tonto. Extrañaba la presencia de Jin a su alrededor. Quería creer que incluso si no se habían visto en varias horas, él iría a buscarlo al finalizar su jornada. Después de todo, pensar en que tendría que caminar una hora para llegar a casa y luego despertar para ir al examen era una idea poco atractiva.




Trabajó entre seis mesas distintas. Le tocó un grupo de amigos universitarios bastante divertidos, una señora que rozaba los cuarenta y un chico que parecía de su edad, bastante tímido.

Se acercaba la hora del burdel.

Debido a la última noche, Taehyung sentía molestia en su brazo y en sus partes nobles. Se bañó unas cuatro veces a lo largo del día y se tragó todas las medicinas que tenía con tal de prevenir infecciones. También lloró en la ducha, y el café lo ayudó a mantenerse despierto para estudiar tal y como quería.

Todavía tenía miedo de fallar, pero al menos estaba conforme en poder decir, por primera vez en mucho tiempo, que había hecho su mejor esfuerzo. No quería pensar en lo que vendría después de reprobar y perder su matrícula, ni en el enfrentamiento que tendría con sus padres. Prefería hacer a un lado todo eso por el momento.

Lo que no podía hacer a un lado, eran las ganas de ver a su novio.

Taehyung se consideraba alguien bastante orgulloso, pero mientras más lo pensaba, más entendía que había sido injusto con Jin. Era extraño pasar tanto tiempo sin hablarse. Ni verse.

Ahora sólo podía pensar en verlo llegar junto a Lev, para subirse a su regazo y besarlo en cualquier lugar donde sus labios llegaran. Le avergonzaba saber que el chófer podría mirarlos, pero a estas alturas poco le importaba.

Intentaría buscar la forma de redimirse y disculparse debidamente. Y luego del examen, se dedicaría exclusivamente a conseguir su perdón.

Caminaba hacia su última mesa, donde podía ver a un hombre de aspecto pulcro bebiendo de su vaso. Y casi termina en el suelo por quedarse mirando a un hombre sumamente parecido a Seokjin, quien caminaba hacia el sector de subastas cargando con las manos en los bolsillos y un traje que parecía digno de una pasarela.

Pero no era él. Jin no podía caminar sin su apoyo, porque su pierna herida no le permitía moverse sin ayuda. Luego de verlo bien, notó que además su cabello lucía diferente, con la frente despejada, y al parecer, estaba acompañado por un sujeto de porte similar. Taehyung dejó salir un suspiro bajito y continuó con lo suyo.

Extrañarlo empezaba a crear imágenes distorsionadas en su cabeza.




—Hey, ¿Lo has visto? —Min Jae se acercó al extremo de la barra dejando de lado su trabajo de limpiarla para hablarle a su hyung.

—¿Eh?

—Seokjin. Soo Yun dice que lo vio en el sector de subastas hace un momento —le contó—. Si vino hasta aquí seguramente no está molesto, ¿Cierto? —sonrió animado.

Taehyung esperaba en una fila junto a sus compañeros. Sus jefes les asignarían las habitaciones de forma individual luego de que cerraran los números que quisieran conseguir.

—Oh. Sí, hay un sujeto que es muy parecido a Jin, pero no es él.

—Entonces lo viste.

—Hace un momento, sí.

—¿Realmente no es él? —Tae se encogió de hombros.

—Lo dudo.

Una parte suya prefería que su novio no se acercara al lugar. Conociendo a Jin, se molestaría demasiado al ver en qué consistía el trabajo que debía hacer, y seguramente acabaría metiéndose en problemas. Mientras más lejos estuviera de aquel ambiente, mejor. Taehyung era impulsivo, pero Seokjin no se quedaba atrás.

Soo Yun les sonrió acercándose a ambos. Su cabello negro estaba rizado, y tenía lentillas azules. Un vestido negro de látex se ceñía a sus curvas y las botas de tacón de media canilla le permitían un andar tan cómodo como seductor.
—Taehyungie, tu novio estaba allí —fue lo primero que dijo al detenerse junto a ellos.

—No es él.

—Según hyung, es sólo un sujeto muy parecido.

—No no, ése era Seokjin —insistió ella.

—Jin no puede caminar sin un apoyo, por su pierna.

—Tenía un apoyo, algo así como un bastón muy pequeño —esa simple afirmación puso el corazón de Taehyung a mil.

—P-pero... su cabello lucía dife-

—Trae un nuevo corte. Le sienta de maravilla, si puedo opinar —sonrió animada—. Aguarda, ¿No lo has visto?... ¿En cuánto?

—En toda la tarde —respondió, y se adelantó a sus amigos para detenerse al inicio de la fila, desde donde apenas lograba ver hacia la izquierda. Al sector donde se veía un pequeño segmento del cuarto donde hacían las subastas detrás de un mostrador. Bran y Kalo contaban los billetes y parecían apresurados. Tae no logró distinguir a nadie conocido entre los primeros rostros asomando desde el otro lado, pero sentía el escandaloso golpeteo de su corazón en medio del pecho.

Estaba emocionado. Muy emocionado y también algo asustado.

Mi Suk le tocó un brazo para que volviera a su lugar en la fila.

—¿Buscas a alguien?

—Sí —echó un último vistazo y decidió retroceder—, espero no ilusionarme en vano.

—Pues te ves como alguien que ya está ilusionado —observó ella, con media sonrisa—. Buena suerte mañana.

¿No estaba siendo excesivamente amable para tratarse de su antipática tutora?

—Gracias —devolvió la sonrisa. Y sólo entonces notó que lucía un vestido blanco, cosa que jamás había visto en ella, curiosamente parecido a los que solía llevar su princesa. ¿Sería alguna clase de moda?

Los nervios no dieron espacio para nada más cuando Kalo apareció con las llaves de cada habitación.

Taehyung se despidió fugazmente de su mentora y sus amigos, y recibió la número cuatro.

Carraspeó mientras se acomodada la ropa y echaba un poco del spray mentolado en su boca.

Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin. Seokjin.

Su mente pedía a gritos abrir la puerta y encontrarse a su novio. Su corazón brincaba alocado ante la posibilidad. Pero también estaba preocupado. Sabía de sobra que él era costoso, Jin no podía permitirse algo así después de quedar vacío luego de la compra del departamento. Le debía dinero a sus padres. Al Banco. Y las explicaciones correspondientes a su familia y a su psicóloga.

Todo el asunto hizo que su estómago se anudara. Tomó aire con los ojos cerrados antes de finalmente empujar la puerta y entrar.

—Hola, tesoro.

Taehyung corrió hacia él en cuanto lo vio sentado en medio del cobertor de terciopelo.

Seokjin rió mientras el peso de su novio lo empujaba hacia atrás, hasta que terminó recostado en la cama.

El menor lo sujetó por el cuello de la camisa blanca que vestía y le dio un beso cargado de pasión. Sólo después de sacarse la ansiedad y los nervios de encima, se apartó a mirarlo en detalle.

Jin lucía, como Soo Yun lo dijo, otro corte de cabello. Esta vez su frente quedaba al descubierto, haciéndolo ver más maduro y, si era posible, más atractivo todavía. La chaqueta oscura del traje que vestía colgaba a un costado, en un perchero. Taehyung recorrió su rostro con sus manos para asegurarse de que no estaba soñando.

—Estás aquí.

—Estoy aquí —sonrió el mayor. Taehyung pasó las manos por su cabello—, ¿Te gusta? —lo vio asentir en silencio—. Creo que necesitaba un cambio.

—Jinnie, lo siento mucho. Estaba nervioso y preocupado. Tú estabas ahí y no tuve mejor idea que enfadarme cuando sólo tratabas de ayudarme —se disculpó apresurado—. Luego, te escuché tan feliz de ver a Chanyeol, que me molesté incluso más y...

—Gracias —reunió impulso y ambos estuvieron sentados frente a frente—. Sabía que ibas a disculparte cuando estuvieras más tranquilo. De haberme quedado en casa habríamos peleado. Estabas muy irritable.

—Perdón —hizo un mohín con los labios—. No suelo ser así a menos que me sienta muy presionado. Y todavía me molestaba lo de la noche anterior, y —Seokjin lo calló con un beso.

—Perdón por marcharme sin decirte nada. En realidad, estuve bastante ocupado, y entre otras cosas, corté mi cabello —su nariz rozó la del menor, mientras se miraban con pequeñas sonrisas—. ¿Pudiste estudiar todo?

—Sí. Tenía intenciones de hacer un último repaso antes de ir al campus.

—Te ayudaré —aseguró—. Sé que vas a hacerlo bien, tesoro.

Taehyung se sintió reconfortado y buscó abrazarse a él. Pasó los brazos por encima de sus hombros y se movió hasta quedar sentado en medio de sus piernas. Sus caderas apretaban las del mayor con necesidad.

—¿Cómo llegaste aquí?... ¿Cómo fue que pudiste conseguirme? —se apartó despacio, para mirarlo—. Sé que soy costoso, Jinnie... ¿Cuánto pagaste por mí?, ¿De dónde sacaste el dinero?

—No te preocupes por eso ahora, amor. Lo que importa es que estoy aquí.

—Sí, lo sé, pero Bran y Kalo nunca cierran un trato hasta que no están completamente conformes. Y con todo esto del departamento, el Banco y tus padres, yo- Cielo, no hagas eso —se quejó después de ser interrumpido por los labios del mayor.

—¿No te gustan mis besos?

—Sabes que me encantan, pero quiero saber cómo lo hiciste.

—No tienes que preocuparte. Tengo todo bajo control, lo prometo.

—Jinnie...

—Sería bueno que pudieras dormir un poco. Al menos cuarenta minutos, ¿sí? Luego iremos a casa.

Taehyung mordió sus labios mirándolo. Sabía que tenía pocas horas de descanso, sería difícil relajarse en su horario de trabajo. Mucho más después de ver a Seokjin así. Las luces de las velas daban reflejos anaranjados en la línea de su mandíbula y mentón. La camisa blanca marcaba su abdomen. El perfume masculino que Taehyung amaba descansaba en puntos estratégicos, cerca de su cuello y en sus muñecas.

Sabía que debía dormir, pero no quería dormir.

—Tae... —fue un primer jadeo producto de sentirlo moviéndose rozando fuertemente su pantalón.

Conocía a la perfección los movimientos que enloquecían a Seokjin. Sabía cómo excitarlo. Y moría por hacerlo con él aunque fuera en aquella cama dentro del burdel de mierda en el que trabajaba.

El mayor sentía su miembro despertando ante el contacto poco cuidadoso de su novio. Una risa nerviosa lo delató, aunque intentaba mostrarse firme y permitirle un par de minutos de descanso, empezaba a experimentar el calor característico de la excitación llegando a su vientre bajo

Taehyung le dio un beso codicioso. Abrió los labios y empujó la lengua hacia su boca, hasta que encontró la de él y lograron armonizar un movimiento rápido y ansioso. La saliva escapó por pequeñas comisuras. Los sonidos se amplificaron volviéndose húmedos y constantes.

Seokjin decidió mandar el autocontrol al infierno. Se permitió subir una mano al cabello chocolate de su novio para empujarlo más cerca, y dejó la otra en su cintura, apretando con fuerza. Le devolvió el beso con fuerza y lo volvió más húmedo todavía.

Se distanciaron por falta de aire, completamente acalorados y jadeantes. Sus ojos se encontraron en un mismo estado de necesidad que supieron interpretar de inmediato, sin que usaran palabras.

Taehyung se lanzó a su boca otra vez, y sus manos masajearon el bulto palpitante que comenzaba a endurecer, haciéndolo gemir en voz baja.

—Desnúdate —le ordenó el mayor.

—Desnúdame, Jinnie —afirmó las palmas en las sábanas y se echó hacia atrás, enseñando los botones de la camisa oscura que vestía.

Seokjin prácticamente los arrancó uno a uno, apreciando en detalle la piel canela asomando y el destello metálico del accesorio en su pezón. Tiró con más fuerza y encontró el dibujo del ave fénix trazado en su abdomen. Pasó los brazos por detrás de su espalda e inclinó su peso hacia adelante para que su boca se uniera al pequeño aro en color plata. Lo oyó soltar un jadeo ronco al tirar de la argolla con sus dientes, bajo el placer de ser explorado en toda la zona con cuidado y lentitud.

Taehyung sentía cada estímulo repercutir en su miembro. Seokjin era diferente a todos, cuidaba de su cuerpo como nadie, aunque rara vez esperaba respuestas favorables para continuar con sus avances.
Él también sabía de sobra cómo y dónde.

A diferencia de otras veces, se dejó caer en sus brazos sin intentar nada, solamente reaccionando a cada toque con pequeños espasmos y algún que otro gemido.
Alzó la vista hacia su rostro cuando Jin deslizó una mano bajo su uniforme.

Para Seokjin, no había imagen más hermosa que el rubor instalado en las mejillas de su novio, con la camisa desprendida, los labios rojizos y el cabello despeinado.

Tae cubrió todas las marcas con maquillaje, por lo que su piel era un lienzo de apariencia perfecta. Jin los había visto, podía recordar ciertos lugares específicos, ninguno en algún punto que a Taehyung le gustaran, así que trazó su propio camino. El que conocía de memoria y funcionaba como catapulta hacia un mayor estado de excitación.

De un momento a otro, el mayor cerró su puño alrededor de su falo, y empezó a moverlo despacio de arriba y abajo, sin quitarle los ojos de encima.
Veía la forma en que se mordía el labio inferior, su abdomen contrayéndose para mover sus caderas y empujarse más hacia su mano. Lo tenía en su poder, duro, caliente y mojado.

Seokjin acabó por apartarse para terminar de desvestirlo, quitándole el pantalón y la ropa interior tan rápido como pudo.

Ahí lo tenía, Taehyung a su merced. Con un semblante de necesidad, separó las piernas dejándose ver por completo. Su hendidura palpitaba y su miembro estaba lubricado, rogando por atención.

Seokjin se quitó la camisa blanca y la arrojó a un lado antes de afirmar los codos en el colchón y enganchar sus brazos a los muslos de su novio, atrayendo su pelvis hacia su boca. Dio una breve lamida y se humedeció los labios antes de iniciar. Taehyung temblaba por sentir el aire tibio de su respiración en la punta.

Jadeó hundiendo las uñas cortas en las sábanas. Jin sostenía sus piernas y masajeaba sus nalgas mientras se movía de arriba a abajo, succionando. Lo apretaba con sus labios y volvía a descender, luego a deslizarse hacia la cima hasta casi liberarlo, pero volvía a bajar. Era un placer demasiado tortuoso, Tae cerraba los ojos con fuerza, y abría sus piernas todavía más con tal de impulsarse hacia aquella boca tan estrecha. Sentía que desbordaba de líquidos y que aquella lengua barría con todo, delineando el límite en su cordura, el cosquilleo de su aliento erizándole cada centímetro.

Gimió fuerte y alto cuando notó que deslizaba un dígito en su interior, y luego dos, abriéndose paso con velocidad. Taehyung se deshacía en espasmos con un tercero, gritando su nombre y pidiendo más. Suplicando por más.

Seokjin se apartó para terminar de desnudarse. Tae vio desde primera fila como el mayor dejaba a la vista su cintura delgada y entre sus piernas asomaba su erección erguida.

El menor se acercó gateando hasta detenerse entre sus rodillas. Jin se acomodó abriendo las piernas para permitirle un acceso más cómodo y gimió al sentir que empezaba a masturbarlo. Taehyung lamió y chupó con rapidez, sintiendo cómo su boca se llenaba por completo con aquella extensión tan dura adentrándose en su garganta.

Cuando lo creyó conveniente, lo liberó para después arrastrarse sobre su cuerpo aprovechando la fricción de sus erecciones hasta unir sus bocas en otro beso repleto de necesidad. El menor terminó sentándose en sobre la cintura de Seokjin y comenzó a frotarse rodando sus caderas. Entrelazaron sus manos, y su novio lo ayudó a mantener el equilibrio al momento en el que alineó su entrada con la punta de su miembro.

—No —Seokjin lo miró de inmediato—. ¿Acaso tú querías...? —guardó silencio cuando sus miradas chocaron, y luego le sostuvo el rostro con una mano—. Voy a hacerlo yo.

—Tae...

—No quiero quejas, Jinnie... Si cooperas como lo hiciste en la cocina, ambos vamos a disfrutarlo. ¿Puedes?... —preguntó, todavía frotándose contra su cuerpo. La fricción comenzaba a impacientar a Seokjin.

—¿Por qué me haces esto?

—¿Hacerte qué? —fingió inocencia mientras se agachaba para volver a besarlo—. Apenas estoy comenzando. Separa las piernas.

Seokjin actuó de inmediato, como si le fuese imposible resistirse por más tiempo. Taehyung se acomodó a medida que el mayor encogía las piernas, y acercó su miembro a su hendidura, rozando despacio.

—Maldición, sólo hazlo.

—Qué desconsiderado soy... No te he preparado todavía, ¿Cierto? —Taehyung se estiró para tomar un pequeño tuvo de lubricante de la mesa junto a las velas y lo abrió con los dientes. El producto incoloro y espeso se deslizó por sus dígitos, bajo la mirada atenta del mayor. Tomó un condón y sólo entonces regresó a las piernas de su amado.

Seokjin tuvo un pequeño reflejo al sentir el frío ingresando en su interior. Pero pronto se volvió tibio, y luego caliente. Su mirada buscó la de Taehyung con insistencia.

—Efecto frío-calor, Cielo —explicó con una sonrisa.

De haberlo sabido lo habría usado en él, probablemente era más placentero que sólo un poco de saliva. Lo recordaría para la próxima ocasión.

—Mmm... Tae... —jadeó en voz baja.

—¿Se siente bien? —podía juzgar su rostro y asumir que sí, sin embargo era mucho mejor oír una confirmación directa.

—S-sí... hazlo así. Así —definitivamente era adicto a sus manos. Específicamente a sus dedos. Taehyung los tenía largos y magníficos. Podían llegar al lugar más profundo y estimular un punto clave. Seokjin se retorcía mientras su miembro comenzaba a gotear producto del placer que se acumulaba en oleadas cada vez más intensas.

—Te ves hermoso, Jinnie... —lo vio cerrar los ojos y morderse los labios redonditos como si no doliera ni un poco. La imagen de Seokjin deshaciéndose en gemidos cortitos por nada más que la dilatación sería una de sus favoritas por el resto de su vida.

Él mismo podía sentir cómo sus dedos eran apretados en un sitio que comenzaba a calentarse y a mojarse. Aceleró haciéndolos entrar y salir más y más rápido. No podía esperar para entrar. 

—¡Taehyung! —gimió mientras sus pies se arqueaban contra el colchón. Era exactamente lo que el menor quería— ¡T-Taehyung, por favor...!

Se detuvo de a poco, y Seokjin intentó recobrar el aliento. Sus ojos grisáceos estaban opacos por la excitación. Esperaba que su novio se decidiera a ponerse en posición, pero Taehyung no parecía dispuesto a darle tregua. Con exasperación, comenzó a moverse.

Se sentía avergonzado por mostrar su lado más necesitado, al punto que ni siquiera podía esperar. Estaba cogiéndose con los dedos de su novio, empujándose hacia su mano mientras volvía a sentir el agradable calor ascender por su vientre hasta su rostro. Estaba seguro de que tenía las mejillas y las orejas rojas, especialmente después de comprobar la expresión hambrienta con la que él estaba mirándolo.

Taehyung se remojó los labios con la lengua, y se acercó. Jin se detuvo. No podía conectar ninguna clase de pensamiento, todo estaba nublado por el placer.

Le tomó el rostro y él tuvo el reflejo de esconderlo por vergüenza. Se sentía infantil.

—Déjame verte —habló el más joven—. Quiero grabar tu expresión en mi memoria. Es increíble que estés tan apretado, Jin...  —su voz grave se volvió gentil—. Tu hermoso rostro me dice que estás tan necesitado, tan listo para recibirme... Ahora quiero oírte. Déjame escucharte.

Seokjin podía ver sus ojos tan cerca. Sufría los efectos de perderse en su seductora voz. Taehyung apartó sus dedos, deslizó el condón en su hombría y volvió a posicionarse presionando su glande contra su agujero, en un roce lento y tortuoso.

—P-por favor, hazlo de una vez —suplicó afirmando las manos a sus hombros.

—¿Qué dijiste?

—¡¡Hazlo de una maldita vez!!, ¡¡Quiero que me abras hasta partirme en dos!!, ¡¡Hazlo!! —gritó.

Taehyung lo calló capturando su lengua con la de él. Empujó en su interior y entró de una sola vez, tragándose su gemido agudo en la boca.

Jin sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Era tan placentero y tan fuerte, que se sentía en el paraíso. Todavía más cuando Taehyung se afirmó en las sábanas para retroceder hasta casi salir, y luego empujar hacia adentro con fuerza. Repitió la secuencia con cada vez más rapidez, y pronto estaban dejando salir gruñidos guturales y jadeos entrecortados.

Podía ver su miembro palpitando y brillante, hinchado. Podía ver el movimiento rítmico de su cabello estrenando el nuevo corte moviéndose sobre su frente cubierta de sudor. Sus ojos cerrados y sus piernas extendidas hacia los laterales, lo más separadas posibles. Taehyung ganó estabilidad con una mano y continuó empujando con ferocidad mientras ocupaba la otra en generar un tunel para apresar el miembro de su novio.

Seokjin sujetaba las sábanas. Abrió los ojos y pudo verlo hacer el gesto de morderse los labios sin detener el vaivén de sus caderas. El sudor comenzaba a descender por su sien, su expresión mostraba fuerza y concentración. Taehyung le daba un sexo increíble, y él sentía que iba a terminar en cualquier momento.

Sus piernas dolían un poco, no lo suficiente como para detener lo que era una penetración   perfecta. Estando de espaldas en la mesada de la cocina lo pasó excelente, pero la comodidad de una cama no tenía comparación.

Taehyung se movía en su cuerpo con demasiada precisión. Seokjin decidió en ese momento que jamás volvería a poner resistencia cuando su novio quisiese tomar el rol de activo.

Notó el espejo en el techo y entendió que la imagen de ambos siendo un desastre de golpes húmedos, sonidos obscenos y movimientos sincronizados era material para algún sitio web pornográfico.

Jin usó sus codos para plantarse a las sábanas y agradeció que Taehyung pusiera las almohadas bajo su vientre cuando estuvo boca abajo. El menor volvió a ingresar sin medir su fuerza y sus manos sujetaron la cintura del mayor para penetrarlo con la misma intensidad que lo hacía sentir quebrarse justo por la mitad. Amaba la sensación.

Taehyung se sentía orgulloso de oírlo gemir sin inhibiciones. Hacerse con su cuerpo y ver el espectáculo de su espalda, cintura y nalgas era la mejor imagen que alguna vez pudo observar. Aumentó sus golpes y aminoró el ritmo cuando sintió que Seokjin lo apretaba con más fuerza.

El mayor jadeó en voz alta cuando su líquido desbordó manchando las almohadas y dejando su vientre húmedo y pegajoso. El de ojos mieles salió de su interior y lo volteó para pasar la lengua por la piel de su estómago, recogiendo semen y tragándoselo. Su boca se detuvo sobre la del contrario, compartiendo un poco de su sabor.

—Déjame acabar en tu rostro, Jinnie.

Taehyung comenzó a masturbarse deslizando una mano por su pene, completamente erecto. Seokjin lo ayudó a ponerse de pie, ahí sobre las sábanas, y obediente acercó su rostro hacia sus piernas.

El menor dejó escapar pequeños gemidos. La imagen de su novio ayudaba muchísimo. Lo vio sacar la lengua y eso fue todo.

Lo siguiente que supo fue que su mirada se perdía hacia atrás mientras muchos hilos blancos comenzaban a brotar decorando el rostro sonrojado del mayor.

Taehyung contuvo el aliento mientras su novio dejaba que el fluido se deslizara por su tersa piel. Se ayudó con la lengua para limpiarse un poco, y él sintió que aquello bastaba para volver a endurecer y tener otra ronda.

—Eres magnífico —Seokjin le obsequió una sonrisa brillante en respuesta mientras respiraba por la boca.

Taehyung lo empujó a la cama para volver a besarlo. Ronroneó otro cumplido y el sueño terminó ganando la batalla. Se quedó dormido a su lado, permitiéndose, por primera vez en ése lugar, relajarse y sentirse bien.

Mientras su novio los cubría con el cobertor, se prometió a sí mismo que haría todo lo posible por dejar su empleo en ese burdel.
Tenía que pensar. Estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias con tal de no volver a poner un pie en donde recibía maltratos.

Lamentablemente para él, su mentora estaba en lo cierto. No había puerta de salida para los que entraban en un mundo clandestino trabajando con su cuerpo.

Taehyung era demasiado ingenuo pensando que algún día lograría escapar de ese mundo






















♦♦♦♦♦♦♦

Gracias por la paciencia, nunca voy a dejar de decirlo

Este sería Jinnie con su nuevo corte uwu #papucho

Gracias por leer. Buena semana, mucho amor para todxs :3 <3



Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro