~ 22 ~
Seokjin se quedó completamente tieso tras la avalancha de palabras que soltó la mujer de traje oscuro. Pensar en lo peor fue inevitable, un nudo cerró su garganta y respiró hondo antes de carraspear para lograr decir algo. Natalie lo miraba fijamente, expectante a su respuesta.
—Lo siento —lo primero que hizo fue disculparse—. Sé por qué estás molesta. Y, uhm... Sé que decidiste cubrir lo que pasó delante de mi madre. Yo...
—Mentiste.
El mayor sintió el pánico recorrerlo como un desagradable piquete expandiéndose por su columna.
Taehyung avanzó hacia ella, con semblante decidido.
—Así es, te mintió. No tengo amnesia, jamás he tenido. Nunca tuve un equipo médico como el que tiene él, ni siquiera sé si existe el tal doctor Lee que mencionamos la última vez.
Ella intercaló una mirada entre ambos, luciendo resignada. Taehyung adivinó que probablemente estaba decepcionada en lugar de molesta.
—No fue difícil saberlo —comenzó—, no hay registros de que estuvieras bajo ningún equipo médico especializado en casos así. Los expedientes médicos siguen siendo accesibles porque el accidente fue hace poco más de un mes, es una forma de encontrar a quienes estuvieron en el tren —explicó, desviando la mirada—. Y si no estás bajo atención, es porque simplemente no la necesitas. El doctor Lee es un profesional al que pude conocer hace un par de días, nunca escuchó sobre ningún Taehyung, y no ha tratado a ningún paciente con amnesia en los últimos ocho meses. Tú sabes quién eres. Sabes quién es Seokjin, y decidiste participar del engaño que montó.
—Lo hice, y asumo toda la responsabilidad —aceptó. Jin, a su lado, estaba blanco como el papel, demasiado afectado como para replicar o argumentar algo—. Nunca debí hacerlo. Y él jamás debió mentir.
—No es una simple mentira. No se trata de algo superficial, fingió una situación irreal delante de su familia y sus doctores —dijo, tensando los músculos de su rostro—. Me dijo que necesitaba verte, que temía haberte perdido.
—En realidad, me perdió.
—¿Qué?
—¿Qué? —Seokjin se sumó a la pregunta, casi al unísono con su psicóloga.
—No sé qué te haya dicho, pero quiero que sepas que no nos conocemos hace mucho —Seokjin sintió que se quedaba sin aire—. Ni tampoco somos novios hace mucho.
Natalie lo miraba pasmada.
—¿Qué quieres decir?
—Taehyung... —Murmuró Jin, dándole una mirada suplicante. Sujetó su brazo y lo presionó con fuerza, casi rogándole que no dijera nada.
—Ya fue suficiente —se soltó de su agarre, con un gesto brusco—. Cubrí tus mentiras, pero no tenía idea de la gravedad del asunto. Soy un estúpido —explicó alzando la voz—. Te dije que confesaras la verdad, y como veo que no estás dispuesto a hacerlo, lo haré yo. Tendrás que asumir las consecuencias, Seokjin —decretó seriamente.
El mayor sintió que su corazón se rompía. Dos lágrimas deslizaron por sus mejillas mientras hacía un esfuerzo por sostenerle la mirada. Taehyung estaba observándolo con esa expresión de desagrado que creía haber olvidado. Hablaba con la frialdad con la que se dirigía a él cuando apenas si trataban. Todo era un espantoso escenario, y próximamente sería peor.
Natalie observaba sin intervenir, tan o más sorprendida que antes.
—Kim Seokjin se encargó de mentirles a ustedes y a mí también. Quizás te haya dicho que estamos juntos desde hace meses o incluso años, pero no es así —inició, alejándose del mayor—. Nos conocimos en clases, pero jamás nos llevamos bien. Antes del accidente apenas si podía mirarlo. Me molestaba en sobremanera su forma de ser, y creía que era un idiota. Y luego... —tomó aire, mirándolo a los ojos—. Y luego me enamoré de él.
La mujer de traje volteó a ver a su paciente unos segundos.
—¿Qué se supone que son ahora?
—Novios —respondió el menor—. Es mi novio. Fuimos novios durante algo más de un mes antes de pelear y separarnos. El accidente sucedió justo después —respondió—. Estaba molesto con él. Realmente dolido, y no quería volver a su lado. Nunca imaginé que algo tan trágico acabaría por unirnos una vez más. Él me buscó. Yo ni siquiera sabía que iba a bordo del tren junto conmigo. Incluso estando en otra ciudad, se las ingenió para averiguar sobre mi condición... Regresó a la ciudad. No se dio por vencido hasta que decidí escucharlo, y hoy... Bueno, somos novios, otra vez —Jin abrió la boca sin decir palabra, y Tae continuó—. Sé que no fue la forma correcta, pero decir que yo perdí la memoria y que todavía éramos pareja fue su mejor recurso. No voy a justificar lo que hizo, pero... En el fondo, me alegra que lo hiciera.
Natalie se dejó caer sobre el sofá azul, llevando una mano a su frente.
Jin seguía de pie, mirándolo con una extraña mezcla de emociones. Acababa de ayudarle. A medias, pero lo ayudó.
—A ver si entendí... Eran novios, dejaron de serlo, y ahora son novios otra vez.
—Exacto. Jinnie estaba tan asustado que actuó sin pensar —volvió hacia él, sin dejar de mirarlo—. Al final, todo resultó ser un malentendido. Yo también lo extrañaba demasiado, quería buscarlo, pero tenía miedo —sonrió despacio, una de sus manos llegó hasta el rostro del mayor para limpiarlo con delicadeza—. Él es diferente. Es valiente, un poco torpe, pero muy determinado. Nunca quiso causar problemas ni hacer daño a nadie —se acercó lo suficiente hasta plantar un pequeño beso en su mejilla—. Míralo, no es más que un chico asustado. Lo vi realmente preocupado por cómo confesar la verdad, y estaba dispuesto a seguir mintiendo, pero ya no más. Ya no más, Mi Ángel —pasó los brazos en torno a su cuello, atrayéndolo.
El castaño mayor se dejó abrazar, antes de romper en llanto y rodearlo con fuerza.
Taehyung sintió como hundía el rostro contra su hombro, y sus manos fuertes se instalaban en su espalda baja.
—Lo siento, Natalie —el menor volteó a mirarla, con una sonrisa pequeña y avergonzada—. Jinnie —lo llamó suavemente—, vamos, discúlpate como corresponde.
Una mirada grisácea desbordada de lágrimas asomó por un costado.
—Perdón —dijo Seokjin, todavía sujetando a su novio como si su vida dependiera de hacerlo.
Tae le acarició el cabello mientras lo estrechaba con un poco más de fuerza. Ahora estaba completamente seguro de que la mujer frente a ellos finalmente les creería. Quiso fingir que estaba molesto con Jin, pero nunca esperó que el mayor se mostrara tan abatido. Eso definitivamente no era ninguna actuación. Trataría de hablar con él cuando Natalie se marchara, pero primero debían darle una explicación decente. Improvisó un poco, pero consiguió unir algunos puntos para ofrecer un buen espectáculo.
Se apartó despacio y besó los labios del mayor fugazmente. Cierre con broche de oro.
Además, su novio hipaba con demasiada angustia. Podía notar que estaba verdaderamente arrepentido por haber mentido.
Natalie suspiró demasiado profundo.
—¿Esa es toda la verdad?
—Toda la verdad —Taehyung le sonrió con inocencia—. Asumiremos las consecuencias. Yo participé de esto, tengo tanta culpa como Jin. Puedo hablar con sus padres, o con los médicos, o con ambos. Cuando quieran. Y si intentan inculparte, explicaremos detalladamente todo lo que sucedió —Seokjin seguía escondido en su hombro—. Natalie, sé lo que parece. Pero mi novio jamás actuó contra mi voluntad... simplemente fue una mentira que se salió de su control. Sé que necesita tratamiento para mejorar. Sé que el accidente y todo lo que ocurrió impactaron demasiado en él. Sé que deberás cambiar algunas cosas para seguir tratándolo, y prometo que pondrá de su parte. Yo también ayudaré en todo lo que sea necesario... Por favor, dale una segunda oportunidad. Él también quiere mejorar, contigo sé que lo hará.
Demasiado adulador, pero si su novio no podía rogar, él lo haría. Taehyung sabía que Jin estaba ocultándole aquel fragmento de historia que, según él, explicaba cómo es que pudo conocerlo y llegar a amarlo tanto, pero estaba convencido de que podría escucharlo pronto. Lo más importante actualmente era ayudarlo.
El de ojos mieles trató de ocultar una pequeña sonrisa. La expresión de Natalie reflejaba que estaba conmocionada. Y alguien que mostraba una expresión como la que ella tenía, no podía seguir creyendo que todo era falso.
—Esto requiere trabajo —dijo finalmente, tras soltar un suspiro. Taehyung afirmó con la cabeza, todavía sujetando a Seokjin—. Trabajo en conjunto con un psiquiatra.
El menor no pudo contener su sorpresa, volteando a mirarla de inmediato. Tragó saliva, intentando calmarse.
—¿C-crees que sea tan grave? —esperaba no haber sobrepasado el límite de lo normal.
—Lo creo —asintió ella, cruzando los brazos—. No estoy segura, podemos comenzar contactando algún profesional para que trabaje en conjunto conmigo —Jin respiraba calmado en el hombro de su novio—. Pero necesito tener la certeza de que Seokjin está dispuesto a dejarse tratar. Sin mentiras, engaños, ni verdades a medias. Tiene un problema real, y puede solucionarse, desde luego —explicó—, pero creo que sobrepasa mis competencias profesionales. Un psiquiatra podría hacer un diagnóstico más específico.
Taehyung se aterrorizó ante la idea. Una desagradable sensación creció en su estómago, Seokjin no tenía ninguna enfermedad mental, de eso estaba convencido. Sin embargo, el panorama general parecía indicar lo contrario.
—T-tal vez sea demasiado pronto... —balbuceó aferrándose al mayor.
—No. Esto es necesario —Natalie fue firme—. Si queremos avanzar en su tratamiento, necesitamos toda la ayuda posible cuanto antes. Elevaré una nota en forma de solicitud para que su equipo médico escoja a alguien del departamento de salud de psiquiatría. Y enviaré una copia a sus padres. Jin —lo llamó—, todos tienen que saber la verdad.
El castaño se apartó del menor, volteando a mirarla.
—Haré todo lo que me pidas.
♦♦♦
—Lo siento mucho, en serio —Taehyung hablaba con la voz ahogada en angustia. Natalie se había marchado hacía apenas algunos minutos, pero en vez de sentirse aliviado, estaba comenzando a ponerse histérico.
Mientras el mayor estaba sentado, él caminaba de un lado a otro, con una mano en su frente.
Su novio sería evaluado ante un médico más, quien determinaría si su caso merecía atención psiquiátrica. Lo peor, era saber que él mismo había generado eso.
—No te disculpes. Me salvaste una vez más —respondió el mayor, sentando en el sofá rojo. Su mirada estaba perdida en el tapiz, su actitud era la de alguien completamente resignado a entregarse como conejillo de indias para algún experimento.
—Jin, esto es serio —se sentó a su lado—. No soy un experto, pero un psiquiatra no es lo mismo que un psicólogo. Trabajan de forma diferente, y si ese sujeto cree que estás enfermo, todo empeorará.
—No importa. Lo importante es que te creyó.
—Dios, Seokjin, reacciona —le tomó el rostro para que volteara a mirarlo—. Si no hubiera hecho eso, estarías-
—Estaría probablemente igual o peor que ahora —lo interrumpió. Taehyung lo miró con pesadez—. Sé que es así. No hay forma de justificar lo que hice. No es normal que alguien actúe así, o que decida elaborar toda una mentira con tal de conseguir algo. Fuiste considerado al omitir que te perseguí por días, y que me mudé aquí sin que tú quisieras. Llegué demasiado lejos.
—Quizás, pero no porque estés loco.
—Eres muy dulce por creer en mí. Hay muchas enfermedades mentales además de la pérdida de razón. No pienso que Natalie considere mi caso como el de alguien "loco" —respondió—. Salió de aquí creyendo que mentí y elaboré todo para llegar a mi objetivo. No me importó usarla, ni usar a mis médicos o a mis padres. Yo debo parecerle exactamente lo opuesto a alguien que actúa sin pensar. Yo soy un manipulador excelente.
—Jin...
—Y eso también es una enfermedad. Quizás tenga razón después de todo.
—¡Jin, basta! —gritó—, ¡Deja de hablar así sobre ti!
Seokjin negó con la cabeza mientras cerraba los ojos. Solucionar una mentira con otra fue su primera opción, así que estaba preparado para lo que fuera a venir. De todas formas, haber viajado a una realidad alterna sí que era algo loco. Contar su experiencia siendo Seokjin en otro mundo y hablando sobre guías, planos y anomalías, definitivamente lo mostraría como un demente ante cualquiera. No podía hacerlo. No lo haría jamás.
—No tengas miedo, tesoro. Si realmente no estoy enfermo, no habrá nada por diagnosticar, ¿cierto? —sonrió, tratando de calmarlo.
Taehyung presionó los labios mirándolo con insistencia.
—Sólo quería ayudarte. Inventé la historia sobre la marcha, y logré crear algo convincente.
—Lo hiciste. Muchas gracias... Cuando dijiste que ibas a contarle toda la verdad, pensé que hablabas en serio —le acomodó el cabello tras una oreja—. Por favor, no vuelvas a mirarme como lo hiciste en ese momento.
—Jinnie, lo siento —Tae lo abrazó con cariño—. Te hice pasar por un mal momento, discúlpame.
—Fuiste ágil y habilidoso. Pero admito que me dolió hasta que entendí que estabas intentando ayudarme —lo estrechó de vuelta—. Gracias —susurró—. Y de verdad, no te asustes. Estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario de ahora en más.
—Y yo estaré para ti de ahora en más.
El mayor sonrió enternecido antes de buscar sus labios para besarlo con delicadeza. Se llenó del sabor de Taehyung, y usó una de sus manos para posarla en su nuca y atraerlo un poco más. Ladeó la cabeza a derecha. Hizo presión, succión y finalmente liberación. Su mente logró anestesiarse con sólo abrir los ojos levemente y observar los de él.
—Jinnie... —Tae se apartó un poco, pero antes de conseguir decir algo, Seokjin puso una mano en cada uno de sus hombros y lo empujó hacia abajo.
Como resultado, el menor quedó aprisionado entre el tapizado colorado y el cuerpo de su novio. El de ojos platinados volvió a besarlo. Un poco más intenso esta vez.
—Jin —logró decir Taehyung entre beso y beso.
—¿Hmm? —preguntó.
—No harán nada como llevarte a algún lugar extraño, ¿cierto?
—Claro que no —rió mientras contestaba—. No van a encerrarme en ninguna institución ni a llenarme de píldoras —se distanció a mirarlo. Tae lucía atemorizado—. Creo que has visto demasiadas películas, amor.
—No quiero separarme de ti, eso es todo.
Seokjin volvió a sonreír con dulzura. Podía asociar aquel comportamiento de Taehyung al que describió en su diario: Un novio cariñoso, apegado y mimoso. Un encanto, en sus exactas palabras.
—No vamos a separarnos, tesoro. Puedes estar tranquilo —volvió a inclinarse sobre él para darle pequeños besos en el mentón y luego en su cuello.
—¿Entonces eso significa que estamos listos? Para que me cuentes la parte que omitiste en tu historia la última vez.
Jin volvió a erguirse hasta encontrar sus ojos.
—¿Qué es lo que quieres saber?
—Uhm... —Taehyung se sonrojó tras ver la expresión de devoción con la que lo miraba—. ¿Qué sucedió?
Jin tomó aire.
—Me enamoré de ti, pero tuve que resignarme a dejarte ir. Le prometí a alguien que te encontraría. Que haría que lograras amarme, y así estaríamos juntos.
—¿Alguien?
—Sí. Al final, lo conseguí. Logré encontrarte y estamos juntos —respondió, antes de besarlo en la boca otra vez.
Taehyung pensó un poco en esa respuesta. No estaba siendo demasiado detallada.
—Jin... —jadeó, intentando insistir—. Eso no es todo, ¿verdad?
—Es todo lo que necesitas saber.
—Dijiste que ibas a decírmelo —se quejó, mientras el mayor deslizaba sus manos por debajo de su ropa, acariciándole la espalda y el abdomen—. ¿No estoy listo todavía?
—Lo estarás, pronto.
—¿Cuándo es "pronto"? —y obtuvo su respuesta en una nueva mirada intensa que le obsequió el mayor.
Seokjin no dijo palabra alguna, pero volvió a sus labios. Y mientras Taehyung enredaba las piernas en las suyas, entendió la respuesta implícita en aquel dulce beso.
«Cuando Me Ames»
♦♦♦
Jueves 11:14 AM
Taehyung caminaba de regreso al departamento con una inmensa sonrisa. Acababa de salir del sanatorio al que había acudido para hacerse un chequeo.
Afortunadamente, su cuerpo estaba en salud, incluso después de hacer algo tan bajo como acostarse con extraños. Recibió algunas recomendaciones para su cuidado, pero no fue necesaria la prescripción de ninguna clase de medicamentos.
Pagar la cita con el médico de aquel centro fue excesivamente costoso, pero era uno de los pocos lugares donde sabía que no recibiría trato despectivo por ser homosexual. Corea todavía era conservadora, y un hombre buscando cuidar su salud recibía miradas bastantes diferentes si en su vida había otros hombres o solo mujeres, como era "habitual".
Todavía tenía pendiente buscar su fisioterapeuta y algún psicólogo, pero estaba inmensamente feliz de saber que estaba tomando los cuidados apropiados en su nuevo trabajo.
Cuando llegó, reconoció un aroma exquisito saliendo de la cocina. Su novio asomó la mitad del cuerpo por la puerta de la cocina, sonriendo mientras sostenía una cuchara plástica en una de sus manos y vestía su delantal.
Tae atravesó la puerta a la velocidad de un rayo. Seokjin soltó una risa cargada de sorpresa cuando el menor lo pegó a su cuerpo para darle un beso intenso.
—Parece que me extrañaste mucho —bromeó, dejando la cuchara a un lado para pasar los brazos por su cuello.
Taehyung sonrió en respuesta, no creía que fuera necesario contradecirlo.
Jin estaba de espaldas a la encimera, aprisionado por la cercanía del de ojos mieles. Taehyung se mordió los labios antes de decidirse a hacer lo que tenía en mente: rodeó la cintura de su novio con un solo brazo y reunió impulso hasta levantarlo.
Seokjin abrió los ojos aferrándose a la mesada cuando estuvo sentado en ella en un santiamén. Su expresión confusa y sus orejas enrojecidas le daban un aire inocente y adorable, pensó el menor.
Antes de dejarlo decir algo, Tae se acercó para volver a besarlo. Se permitió ser un poco más impetuoso esta vez, su mano útil viajó por debajo del buzo y del delantal que el mayor vestía, instalándose cómodamente en su espalda baja. Su lengua lo recorrió de forma rítmica, e hizo lo posible para extinguir cualquier espacio que hubiese entre aquellas esbeltas piernas y su pelvis.
El mensaje fue perfectamente legible para Seokjin. Sentía la temperatura de su cuerpo elevándose, pero no era por las cacerolas que hervían a un costado de donde ellos estaban, sino por la fogosidad de Taehyung. Todavía le costaba creer que su novio pudiese cargar su cuerpo haciendo uso de solamente uno de sus brazos.
El sonido de la comida cociéndose y el vapor emanando de las preparaciones aumentaba la sofocación del ambiente.
Tenían que almorzar temprano para después ir a clases. El segundo examen era en menos de tres horas. Habían estudiado bastante antes de caer dormidos la noche anterior, y Taehyung dejó el departamento después de que ambos continuaran refrescando algunos conceptos básicos durante la mañana.
—Tesoro... —lo llamó, mientras el menor descendía a su cuello.
—Ya lo sé —suspiró, deteniéndose. Finalmente se quedó en donde estaba, respirando sobre su piel y abrazándolo con fuerza.
—¿Sucedió algo? —inquirió mientras acariciaba su cabello.
—Te extrañé.
Cuando estuvieron en el campus, a diferencia de la última vez, no se sentían nerviosos por el examen.
Taehyung sujetaba con firmeza la mano de su novio, y echó un vistazo general para comprobar que otros estudiantes se movían de un lado a otro con ansiedad, como sucedía siempre antes de alguna evaluación. A medida que recorrían los pasillos, el ambiente se cargaba con una atmósfera cada vez más pesada. En el auditorio, el estrés se respiraba en el aire.
Antes de que cada uno tomara su lugar, se quedaron apartados en un rincón detrás de la puerta de entrada.
—Sabemos cómo es esto. Sabemos lo mucho que estudiamos. Podemos hacerlo —comentó Jin, con optimismo.
—Haré mi mejor esfuerzo.
—Lo harás bien, tesoro —se acercó a dejar un beso en su frente, para luego sonreírle.
Salió del pequeño "escondiste" y con dificultad, como siempre, se afirmó en su bastón para comenzar a subir los escalones hasta llegar al que era su asiento habitual.
Taehyung también se dirigió a su sitio, un poco perdido en sus dudas.
La pizarra virtual que estaba frente a la biblioteca era la que permitía a los estudiantes conocer sus calificaciones. Tae pudo ver su nombre allí en la lista de quienes debían recuperar el primer y más difícil examen. Esperaba no volver a verse en ninguna lista, más que en la de los aprobados.
Alzó la vista, divisando a su compañero, Jungkook.
Las cosas seguían igual. Ellos ni siquiera se miraban. Sin embargo, esta vez fue diferente.
El muchacho de cabello negro volteó a verlo, esperando que él hiciese lo mismo. Pero la frialdad de Taehyung había creado una muralla de hielo entre sus cuerpos, no había motivo para relacionarse con el sujeto sentado a su lado. Mucho menos antes de iniciar otro examen.
—Uhm... —carraspeó—. Hyung —lo llamó con cuidado. El mayor estaba concentrado en preparar sus pertenencias—. Hyung —repitió, un poco más fuerte.
Y por primera vez desde aquella noche en la que se besaron y luego discutieron, Taehyung volteó a mirarlo.
Jungkook tragó saliva. El hielo era áspero y podía herir, justo como las flechas que su mayor estaba lanzándole con aquella simple mirada.
—Hola... —casi balbuceó, un poco temeroso—. Em, yo... S-sé que no hemos hablado durante días, p-pero-
—Ve al grano.
El pelinegro no recordaba haber recibido aquel trato de su parte jamás. Dolió un poco.
—Tenemos que hablar.
—En lo que a mí concierne, no necesitamos hablar sobre nada. Me merezco una disculpa, eso es todo.
—L-la tendrás. Pero tienes que escucharme.
—Entonces habla de una vez.
—Tae... —Jungkook volvió a tragar saliva—, no puede ser aquí, ni tampoco ahora.
—Pero qué lástima —puso los ojos en blanco volviendo a dirigir su mirada hacia sus cosas. No iba a dar su brazo a torcer, no esta vez. Había cedido demasiadas cosas por Jungkook, pero no volvería a suceder. Lo único que quería era escucharlo disculparse, para después dejarle en claro que quería cortar toda relación con él.
—Quizás podría ser en casa, o yo podría ir-
—No.
Jungkook soltó un suspiro cargado de angustia.
—Entonces donde sea. Sólo quiero que me escuches —murmuró lastimosamente.
En realidad, estaba terriblemente arrepentido. Sabía que había sido injusto con su hyung. Sabía que su inestabilidad por Jimin había sido el origen de todo. Y su última semana fue especialmente dura. Quería a su amigo de vuelta. Lo quería, pero también sabía que no sería fácil recuperarlo.
Taehyung no propuso lugar, ni tampoco negó o aceptó. Jungkook notó el desinterés en su semblante, aun si no estaba dirigido a él. Presionó los labios con impaciencia mientras lo miraba.
El profesor ingresó al auditorio justo después.
♦♦♦
Jinnie:
Amor
Estaré en la biblioteca. Búscame allí en cuanto termines y volveremos a casa 🏠👬💕
17:02 PM
Tae-Tesoro💗:
Acabo de salir. Voy para allá 💟
17:37 PM
Tae respondió el mensaje con una sonrisa. Jin terminó el examen relativamente temprano, la mayoría de los estudiantes apenas comenzaban a salir. Creía que obtendría un buen puntaje, se sentía un poco ansioso. Guardó el teléfono en su bolsillo, pero antes de poder dar un paso en dirección a donde lo esperaba su novio, lo detuvo un brazo.
Volteó, encontrándose con Jungkook.
—Hyung... ¿Cómo te fue?
Taehyung hizo un gesto zafándose de su agarre.
—¿Vas a disculparte o no?
El pelinegro agachó la cabeza, entristecido.
—Sí. Lo siento mucho —hizo una reverencia, con los ojos cerrados—. Fui un imbécil. Nunca debí molestarme contigo. Merecías una explicación. Merecías que fuera detrás de ti en lugar de dejarte ir con lágrimas en los ojos. Sé que te herí, y estoy arrepentido.
—Bien. Debiste hacer eso hace muchísimo.
—Lo sé —aceptó Jungkook, irguiéndose de a poco—. Tuve mucho tiempo para pensar en lo que sucedió. Estuvo mal. Yo estuve mal.
—Es bueno que lo entiendas —Tae se acomodó la ropa y volteó para alejarse.
—Hyung —lo llamó el menor—. ¿A dónde vas?
—A buscar a mi novio —contestó—. Terminaste, ¿cierto?
—P-pero —extendió una mano hacia él—, aguarda... ¿Tu novio?
—Sí, está esperándome. ¿Querías algo más?
—Taehyung —sus ojos se cristalizaron—. Sí, claro que sí. Quiero saber que me perdonas.
—Bien —contestó con indiferencia—. Estás perdonado. Debo irme.
—Tae —sujetó su mano—. Por favor...
—¿Puedes soltarme? Tengo prisa.
—¡Hyung! —protestó con la voz quebradiza—. Sé que estuve mal. No miento en decirte que estoy arrepentido.
—Bien por ti, ¿y qué?
—"¿Y qué?" —repitió, incrédulo—. Y quiero de vuelta a mi amigo. Te extraño.
Taehyung suspiró, para acercarse una vez más a él.
—Escucha, Jungkook... Te creo. De hecho, yo también estoy arrepentido.
—¿En serio? —preguntó, mirándolo con los labios temblorosos.
—Sí. Porque nunca debimos permitir que el egoísmo nos cegara. Te usé. Y me usaste también. Eso estuvo mal —admitió, seriamente—. Los amigos no hacen eso.
—Pero cualquiera puede equivocarse, ¿cierto?
—No como nosotros.
Jungkook se retrajo un poco.
—¿Qué quieres decir?
—Que nunca fuimos amigos. Y no creo que podamos serlo —el menor sintió sus ojos inundarse—. Yo también tuve bastante tiempo para pensar en lo que pasó, Jungkook.
—P-pero-
—Deberíamos dejar de mentirnos de una vez por todas. Sólo quieres a alguien que no te haga sentir miserable, y yo buscaba tu aceptación a como diera lugar. Pero no más.
—No, Tae, te equivocas. Nosotros cometimos errores, lo sé. Pero... ¿Estás insinuando que jamás me preocupé por ti?, ¿que jamás me importaste?
—Tal vez, pero no lo suficiente.
—¡Taehyung! —lo llamó, escandalizado—, ¿¡Qué sucede contigo!?... Dejamos de hablarnos por unos días ¿y de pronto dices que todo fue una mentira?
—No tienes que gritar —reprochó. Algunos estudiantes voltearon a mirarlos con curiosidad.
—¡¡No voy a permitir que digas que te usé desde que nos conocimos, porque no es así!!
—¿¡No!? ¡¡Entonces dime qué se supone que estuvimos haciendo desde que me besaste en el hospital!! ¿¡Jugando a ser novios!? ¿¡A ser amigos con derecho!? ¡¡Deja de mentir!!
—Fue mi culpa, porque yo lo inicié y lo acepto. Pero nunca quise herirte, ¡¡Lo hice porque quería ayudarte!!
—¡Ayudarme! —rió incrédulo—. ¿Cómo ibas a ayudarme alimentando una ilusión? ¿¡Eres idiota o qué!?
—¡¡Lo siento!! ¡¡Dije que lo siento!! —gritó Jeon en respuesta—. ¡¡Soy humano, puedo equivocarme!! Pero no te atrevas a decir que jamás me importaste, Kim Taehyung. Te abrí las puertas de mi hogar, me ocupé de cuidarte durante tu recuperación porque estabas completamente solo. Y quería estar contigo. Quería darte mi apoyo, ¡¡Porque estaba preocupado por ti!!
Taehyung retrocedió comenzando a respirar agitado.
—Eso no quita que me hayas usado.
—¡¡Nunca pusimos límites, eso también te incumbe a ti!!
—¡¡Eras el chico del que estaba enamorado!!, ¿¡Cómo esperabas que pusiera límites si me consentías con regularidad!?
—¡¡Pues admite que tampoco quisiste detenerlo!! ¡¡No intentes hacerme quedar como el malo de la historia!!
—¡¿Pueden dejar de gritar!? —una de las profesoras les llamó la atención tras salir del salón de en frente—. ¡¡Dejen sus discusiones de pareja para otro lugar!!
Taehyung y Jungkook guardaron silencio inmediatamente, avergonzados. Habían montado toda una escena a mitad del pasillo, a la vista de todos los estudiantes presentes.
—Eres un idiota —Jungkook volvió a mirarlo—. Y yo también lo soy. Fuimos idiotas y seguiremos siéndolo. Pero estoy cansado de que las personas me destrocen —Taehyung hablaba entre dientes, envenenado de amargura—. Jamás fui tu prioridad, mientras que para mí lo eras todo. Y hoy finalmente entiendo lo que se siente que alguien te entregue el mundo en sus manos —alzó la vista para enfrentarlo—. Yo no soy como tú. No voltearé a un lado intentando sentirme mejor conmigo mismo después de lastimar a esa persona. Me esforzaré por darle el mundo de vuelta, porque eso es lo que merece.
—¿Entonces puedes enamorarte de verdad en solo un par de días?... Eso demuestra que jamás estuviste enamorado de mí, Taehyung.
El mayor se quedó sin habla unos segundos.
—Quizás no, nada me gustaría más, de hecho. Porque ahora sí lo estoy. Y afortunadamente, no de ti —volvió a acomodarse la ropa y pasó junto a su lado, dándole un empujón con uno de sus hombros, antes de alejarse del todo.
Jungkook se quedó en su lugar. Se llevó las manos a la cabeza, cubriéndose el rostro.
¿Eso era todo, entonces?
—Amor, ¿qué tal te fue? —un Seokjin sonriente lo recibió en sus brazos, hablándole entre susurros en una de las últimas estanterías, donde estaban a solas—. Creo que no fue tan difícil.
—No, no lo fue. Espero que bien —admitió, acercándose a él.
Jin lo observó unos instantes.
—¿Sucedió algo? —Tae negó con la cabeza—. Bien, podemos volver a casa ahora. Un examen más, y seremos libres.
—Más el que tengo que recuperar el lunes —comentó el menor, suspirando.
—Cierto. Deberíamos repartir el tiempo entre esas dos asignaturas. Descansaremos un par de horas y luego te ayudaré, ¿sí? —le dio un beso esquimal, mirándolo con dulzura. Taehyung volvió a asentir en silencio, antes de que sus ojos mieles se inundaran—. Tesoro... —Jin le acarició una mejilla.
♦♦♦
19:49 PM
Jin sabía que lo que Taehyung llegó a sentir por Jungkook fue demasiado fuerte. Él insistía en que jamás llegó a enamorarse, pero era evidente que se encontraba muy dolido.
No esperaba que su novio decidiera hablar abiertamente sobre toda la situación. Estaba agradecido por eso, especialmente después de haber comprobado que Tae no solía hablar demasiado sobre sí mismo. Tenía la impresión de estar más unido a él después de entender cómo se sentía.
Todavía deslizaba una de las manos por su espalda. El menor se había acurrucado en su pecho buscando protección, como si fuese totalmente indefenso. Seokjin lo oía respirar pacíficamente contra su cuello.
Estaban en la habitación de Taehyung, con las luces esféricas adornando las paredes y alumbrando suavemente el ambiente. Las cortinas dejaban ver la oscuridad exterior mientras las primeras estrellas comenzaban a asomar por el firmamento azulado.
Era extraño. Recordó leer en su diario que su novio vivía situaciones difíciles y que necesitaba contención y cariño. Jin escribió que pese a todo, Tae sonreía y tenía un corazón verdaderamente fuerte que le permitía sobreponerse a las situaciones adversas. Pero el Taehyung que abrazaba en su pecho en aquel momento le parecía frágil por exceso. Un pequeño ser que necesitaba el doble de apoyo y afecto. ¿Sería suficiente para él?
—Jinnie... —murmuró con voz rasposa, apartándose un momento. Las sábanas rompieron el silencio con el movimiento de sus piernas—. Lo siento. Por decirte todo esto de un momento a otro.
Seokjin negó con la cabeza mientras sus brazos volvían a acercarlo.
—No tienes que disculparte por decir lo que sientes. Necesito que sepas que podemos hablar sobre todo lo que quieras, cuando quieras.
Taehyung, siendo su novio en la realidad alterna, sabía eso perfectamente. Peleaban, bromeaban, y tenían conversaciones filosóficas o a veces demasiado serias. Tae podía quejarse, montar una escena de celos, hacer tonterías y reclamar por su cuerpo como si un huracán lo hubiese poseído.
Era espontáneo. Jin aprendió a amar esa faceta suya. Ahora debería enseñarle eso a su novio en la realidad actual.
Vio sus ojos mieles observarlo con timidez en respuesta. Y sonrió antes de darle un beso en la frente. El camino quizás sería largo, pero iba a transitarlo a su lado con gusto. Después de todo, él también debía aprender mucho sobre Taehyung.
El menor tenía las mejillas sonrojadas mientras sonreía avergonzado. Pareció reunir coraje antes de acercarse a sus labios. Jin sentía que moría de ternura; lo último que vieron sus ojos fue aquella boca aproximándose despacio.
Primero fue un roce bastante suave, como su primer beso.
Pero el segundo fue un poco más largo. Y el tercero más intenso. Y para el cuarto, Taehyung se acomodó sentándose sobre sus caderas, como solía hacerlo habitualmente. Pasó los brazos por sobre los hombros amplios del mayor, obligándolo a afirmarse contra el respaldo de la cama. Seokjin lo sujetó por la cintura acercándolo más. Sexto. Séptimo. Octavo, o quizás noveno beso. Labios, lengua, dientes. Suspiros superpuestos. Jadeos. Calor.
Taehyung comenzó a balancearse sobre él, pero todavía no bastaba. Se apartó apenas milímetros para tomar aire, y lo miró mientras sentía las sensaciones y emociones explotando en su piel, en medio de su pecho. Era magnífico poder entenderse mutuamente nada más contemplando sus iris un par de segundos.
Volvió a besarlo trasladando la mano útil a su rostro, exigiendo más. Seokjin deslizó las suyas debajo de la camisa suelta que vestía, haciéndose con su piel. Apretó, masajeó y acarició todo cuanto pudo, antes de que Tae hiciese un movimiento con su hombro para quitarse la prenda. Jin desabrochó los botones delanteros con desesperación, y cuando lo tuvo con el torso desnudo exponiendo su tersa piel, se permitió verlo con sumo detalle.
Lo imaginó, pero finalmente lo estaba comprobando. Taehyung era dueño de un cuerpo tan o más esculpido que el suyo. Sus brazos estaban tonificados y firmes, sus abdominales marcados músculo por músculo hasta donde el pantalón dejaba ver. Las venas de sus brazos, las clavículas sobresaliendo... y dos detalles interesantes. El primero: un pequeño piercing en uno de sus pezones; el segundo: un tatuaje mediando asomando sobre su torso izquierdo. Jin presionó los labios mientras lo devoraba con los ojos. Deslizó su pulgar sobre la protuberancia rosada que tenía el accesorio metálico, y Tae exhaló con una sonrisa bastante orgullosa. Siguió el dibujo de los trazos en negro, que simulaban ser curvas y plumas, hasta que descubrió su forma como un ave fénix. Las yemas de los dedos del mayor tocaron haciendo presión. El reconocido simbolismo de aquella ave sólo podía significar que su novio consiguió sobreponerse a las dificultades, renacer. Buscó sus ojos, y se topó con la expresión satisfecha del menor. Taehyung volvió a inclinarse para besarlo, un poco más suave esta vez.
Jin jadeó cuando el contrario comenzó a deslizar sus manos por debajo de su camiseta, desde arriba y hacia abajo, sumamente despacio. Elevó los brazos y dejó que lo desvistiera, sintiéndose un poco cohibido cuando notó la forma en que aquellos ojos mieles se paseaban por su cuerpo.
El mayor le tomó el rostro pasando un brazo por su espalda, y besó sus labios una vez más. Sentir sus pieles rozando por primera vez sin ropa de por medio era excitante. Seokjin viajó hacia su cuello y comenzó a marcarlo. Mucho tiempo observó diversos hematomas en aquella zona. Se mentalizaba con que Tae sólo hacía su trabajo, y creyó que lo había aceptado; sin embargo tan pronto pudo recordarlo, hizo más presión, hasta arrancarle un gemido. "Mío" hizo eco en su mente. Envolvió aquella espalda con sus fuertes brazos, y mordió, besó y lamió. Lo llenaría de moretones, uno tras otro, fuertes, placenteros, que borraran todos los recuerdos de quienes habían tenido la osadía de servirse de hacer lo mismo antes que él.
Taehyung comenzó a gemir grave a su oído. Sus constantes y seductores "mmm" comenzaban a enviar descargas a todo el cuerpo del mayor. Jin se interrumpió un segundo cuando una humedad tibia se deslizó por su lóbulo, el reflejo hizo que se sobresaltara, y estuvo seguro de sentir que empezaba a derretirse tras oírlo reír. Cada rincón de su piel estaba completamente erizado.
—Jin... —el menor también se aferró a su espalda, y él sentía que estaba a nada de perder el poco control que tenía. Se apartó para sujetarle el rostro con sólo una mano, apretando sus mejillas, ocasionando que sus labios se curvaran sobresaliendo. Lo besó con hambre, con deseo, descargando parte de la ansiedad que invadía cada fibra de su cuerpo.
Taehyung separó los labios, permitiendo que su lengua recibiera la de Seokjin. Jadeó, empapándolo hasta el último centímetro con su saliva. Jin lo siguió tratando de adecuarse a su ritmo, su novio estaba pecando en su boca. No sabía cómo había aprendido eso, pero no iba a detenerse a preguntar. Iba a redescubrir por completo a Kim Taehyung, a explorarlo hasta saber todos sus secretos más obscenos.
Lamió sus pezones, experimentando un ligero sabor metálico en el izquierdo mientras jalaba despacio con sus dientes. Tae echó la cabeza hacia arriba, soltando un gemido más sonoro, y Jin decidió que quería oír más de eso. Sus labios recorrieron pulgada por pulgada cada músculo. La sofocación iba en ascenso mientras descendía por su cuerpo.
Logró recostarlo y posicionarse encima, notando que su corazón estaba al límite, excitado, emocionado, deseoso por continuar. Miró sus ojos claros, completamente dilatados, observarlo con necesidad, y le dio otro de aquellos besos donde no hacían más que inundarse de placer y calor.
Taehyung, aunque sólo podía dominar su zurda, comenzó a desabrocharle el pantalón que vestía. Se ayudó con uno de sus pies para quitarle la prenda del todo y dejarlo en bóxers. Relamió sus labios mientras notaba el bulto palpitante asomando por debajo de la tela en color gris, y tras reunir fuerza, lo empujó para volver a ponerse encima.
Jin acabó con la espalda contra las sábanas una vez más. Su novio le lanzó una mirada traviesa antes de acariciarle el vientre. Se estiró hasta llegar al mueble junto a la cama y sacó del segundo cajón una botella de lubricante que arrojó a un lado y luego un pequeño sobre que sostuvo entre sus labios para volver a cerrar el cajón. Tae le guiñó un ojo mientras lo dejaba en su bolsillo trasero, antes de inclinarse a besarlo en el pecho. Enlazó sus manos para darse apoyo y aprisionar el cuerpo de Seokjin entre sus piernas.
El mayor cerró los ojos mientras su novio comenzaba a masturbarlo con caricias sobre la ropa. Taehyung amasaba su bulto con la palma de su mano, en movimientos circulares. Apretaba tanto su falo como sus bolas, y con el aumento de intensidad no pudo evitar gemir.
Cuando deslizó su ropa interior hacía abajo, su erección apareció rebotando orgullosamente. Taehyung dio una lamida probándolo, maravillado ante la respuesta a aquel estímulo. Se recostó hasta estar cómodamente posicionado entre sus piernas. Las separó despacio, observando atentamente cada detalle de la piel blanquecina de Seokjin en aquella zona. Besó la cara interna de sus muslos hasta dejar su piel enrojecida, y cuando aquel miembro erecto comenzó a gotear una sustancia transparente, se decidió a explorar hasta el último pliegue con su boca.
El contrario arqueó la espalda. Taehyung sabía algunas cosas nuevas, cosas que no estaban detalladas en su diario. El muchacho vergonzoso que era insaciable seguiría un patrón que podría reconocer de inmediato. Pero el osado jovencito que ahora bombeaba su pene mientras empapaba sus bolas con la lengua, era completamente impredecible. Seokjin no podía mover del todo sus piernas a voluntad, pero las rodillas le temblaban. Sus manos sujetaron unas pocas hebras del cabello chocolate del menor, mientras hacía un esfuerzo por no perderse la imagen de tenerlo engullendo todo cuanto estaba entre sus muslos.
Taehyung sentía su propio miembro comenzando a endurecer. El cuerpo de su novio reaccionaba demasiado bien a cada uno de sus toques. Sentía apetito desmedido por aquel órgano viril de buen tamaño. Volvió a llevarlo a su boca, haciendo succión con sus mejillas dando forma a un canal estrecho para introducirlo entre sus labios. Podía sentirlo palpitar mientras degustaba su sabor ligeramente salado. Seokjin se quejaba con murmullos guturales, y él sentía que estaba haciendo un buen trabajo en darle placer. Aumentó el ritmo, algunos chasquidos húmedos llenaron la habitación. El menor lo liberó mientras tomaba aire, pero continuó lamiendo la pequeña ranura por donde brotaba liquido y sus labios besaron delicadamente el capuchón de aquel glande. Jin tenía un cuerpo atlético, de extensiones largas y curvas pronunciadas. Tae sentía que comenzaba a perder la razón. No recordaba cuándo había disfrutado tanto dándole sexo oral a otra persona.
Usó su mano y el codo de su brazo derecho para separar un poco más sus piernas, enterrándose entre sus nalgas. Jin jadeó cuando notó que su trasero se elevaba de la cama. Taehyung posó la boca en su hendidura, sus labios hicieron presión hasta que los suplantó con su lengua. El mayor volvió a gemir hundiendo las uñas en las sábanas, sintiendo el paraíso llegando a su cuerpo cada que el contrario metía y sacaba un dígito de su agujero.
—Mmm~ T-Tae- ¡Ahh! —se cortó al sentir un segundo dedo ingresando. Abrió los ojos con dificultad, viendo a su novio lamiéndose los dedos con lujuria.
—Eres delicioso, bebé.
"Bebé" Taehyung jamás lo había llamado así antes, ¿era normal sentirse más excitado que hacía dos segundos atrás?
El de ojos mieles regresó a su boca para robarle otro beso excesivamente mojado, y de un momento a otro le enseñó índice, medio y anular. Jin sabía por qué su novio estaba acercándolos a sus labios. Obediente, sacó la lengua y los bañó con su saliva.
—Eso es. Lo haces bien, Jinnie —sonrió satisfecho.
No había ninguna actitud sumisa en él. Ninguna mirada dudosa, ni señales de que iba a darse la vuelta para dejar que le hiciera lo mismo. Taehyung actuaba como un auténtico dominante, seguro, seductor, dejando en claro que él estaba a cargo de la situación.
—Dame la almohada para ponerla bajo tu cintura —ordenó. Seokjin se vio estirándose hasta tomar en sus manos el objeto envuelto en una funda blanca y suave, y Taehyung la ubicó exactamente en el lugar donde podía hacer que ganase altura—. Muy bien... Eso me dejará sentirte mejor cuando entre en ti —sujetó su mentón—. Me dejarás joderte tan fuerte como pueda, ¿no es así, bebé? —lo miró atentamente—. Estoy impaciente por saber cómo luce esa linda carita tuya rogándome por más.
Seokjin presionó los labios ahogando un "sí". No se suponía que fuese así. Se suponía que él iba a tomarlo primero, como ocurrió en el Mundo Alterno, como siempre debía ser.
—Pero yo iré primero —logró responder, sorprendiéndose al verlo sonreír con confianza.
—¿Crees que puedes contra mi?
Jin reunió impulso tomándole una muñeca y lo empujó hasta voltearlo. Taehyung dejó escapar aire con una sonrisa mientras quedaba debajo del cuerpo de su novio.
—Eso debería preguntarlo yo, tesoro —susurró contra su oído—. Estás en desventaja conmigo.
—No lo creo —hizo un movimiento de cejas rápido—, olvidas que a diferencia de ti, puedo usar mis piernas —y tan pronto como lo dijo, se envolvió a su cintura. Seokjin percibió su miembro completamente duro rozando con la erección del menor bajo su ropa.
Taehyung comenzó a moverse frotándose de forma circular contra su pelvis. Jin sentía que sus brazos perdían estabilidad, ¿dónde había aprendido a moverse así?, ¿cómo podía morderse los labios mostrando una sonrisa traviesa sin sentir ni siquiera un poco de pudor?
—Jinnie —gimió de forma necesitada adrede, ocasionando que el mayor tragara saliva mirándolo. Nunca había lidiado con Tae siendo un descarado con todas las letras, nada le aseguraba que podría controlarlo.
Su novio seguía simulando embestidas por sobre la ropa, gimiendo un poco más agudo con cada golpe, fingiendo demasiado bien su voz excitada. Seokjin sentía que sus mejillas estaban completamente enrojecidas, así como sus orejas.
—Estás tan duro, hyung —remojó sus labios, gustoso—, mmm... ahh, ahh —y se empujaba contra él, como si todavía no llevara el pantalón puesto.
¿Lo estaba desafiando? Jin amaba los desafíos.
Se agachó separando las rodillas como si realmente estuviese penetrándolo, su pecho cubrió el cuerpo del menor por completo, sosteniéndose contra el colchón usando sus codos. Enterró el rostro a la altura de su cuello y comenzó a gemir sumándose a su juego.
—Tienes demasiada ropa encima —se sentó, y sus manos viajaron velozmente hasta desnudarlo. La sorpresa reflejándose en el rostro de su novio quedaría gratamente grabada entre sus mejores recuerdos.
Taehyung entendió cuál era el siguiente paso, y quiso apartarse. Logró deslizarse un poco hacia arriba por sobre las sábanas. Estando abajo estaba en clara desventaja.
—Alto ahí —Seokjin volvió a cubrirlo con su cuerpo, acorralándolo—. ¿Te vas tan pronto? Creí que nos estábamos divirtiendo...
—J-Jinnie... —se quejó soltando una risa nerviosa.
—Llámame Hyung. Recuérdame que soy el mayor, y que el único bebé en este cuarto eres tú —decretó seriamente. Sus manos recorrieron su pecho y vientre hasta llegar a su miembro.
Seokjin sintió su sobresalto tras aprisionarlo con una mano. Luego dirigió su vista al falo que masajeaba con firmeza de arriba abajo. Se veía cada vez más grande, hermoso, deliciosamente listo para entrar en su garganta, y así lo hizo.
Taehyung nunca imaginó que todo lo que vendría cambiaría completamente su perspectiva respecto al sexo. Estaba a punto de descubrir que su cuerpo había sido creado para estar unido al de su novio. Que cada parte estaba cuidadosamente moldeada para recibirlo a él, y sólo a él.
Tuvo sexo demasiadas veces, y con demasiadas personas durante los últimos meses. Se conocía así mismo mejor que nadie. Conocía su propio cuerpo, y qué cosas lo hacían sucumbir ante el placer degenerado de entregar hasta su última gota de excitación. Eso formaba parte de su intimidad, y era difícil transmitírselo a los demás en un primer encuentro.
Pero Seokjin...
—¡Hyung! —se contrajo en un espasmo. Abrió los ojos, irguiéndose lo suficiente como para mirarlo. Jin acababa de mover la lengua en torno a su extensión del modo en que a él le gustaba.
El mayor dejó ver sus profundos ojos grisáceos, nublados por el éxtasis de tenerlo en su poder, antes de repetir la acción.
Tae se dejó caer contra el colchón mientras cerraba los ojos y sentía su ser sumergirse en un conducto húmedo, caliente y estrecho. Su novio seguía masturbándolo de arriba abajo, pero ahora sólo usaba su boca.
Seokjin era malditamente bueno chupándosela. Imponía su propio ritmo, manejaba la velocidad hasta volverla constante dando perfecto uso a cada rincón de su boca. Taehyung se afirmó en el colchón y se inclinó intentando llegar más profundo. El sudor comenzó a acumularse en su sien. Comenzó a embestirlo demasiado rápido, sus oídos se llenaron con el choque húmedo de su pene haciendo eco en aquella garganta, mientras Seokjin recibía cada milímetro sin apartarse ni un poco.
Definitivamente, nadie logró hacerlo sentir así jamás.
—Hyung... mmm~ ohh —gimió tras sentirlo liberándolo despacio, recobrando aire. Vio que el mayor lo sujetaba golpeándose la lengua con su glande. Gloriosa imagen.
Para ese momento estaba extremadamente duro y necesitado, pero Seokjin apenas estaba comenzando. Sus labios rojizos e hinchados comenzaron a besar sus piernas, luego sus nalgas y finalmente llegaron a su entrada.
Su espalda se dobló hasta casi sentarse en la cama cuando el mayor comenzó a estimularlo en esa zona. Jin fue cuidadoso al momento de ingresar su índice. Tenía demasiada saliva en sus labios y en sus manos, además del líquido tibio de su novio escurriendo a la altura de su mentón, como para molestarse en usar lubricante. Cuando notó que estaba listo, fue por un segundo, hasta llegar al tercero. Su ansiedad aumentaba a medida que lo oía chillar con más y más intensidad, y finalmente tocó el lugar exacto.
—¡¡Ah~ Seokjin!! —gritó lastimosamente. ¿Cómo?, ¿Por qué?, ¿Quién le dijo que así era como le gustaba?
Su mente era un desastre, y su cuerpo no dejaba de delatarlo. En realidad quería más, y por eso repitió el sonido cuando las yemas de su novio volvieron a rozar el punto blando de su interior.
Segundos después Taehyung se deshacía en gemidos intermitentes. Al diablo su intento de poseerlo y demás mierdas, ahora sólo quería abrir las piernas y que el mayor lo embistiera con todas sus fuerzas. Maldición, sería un crimen negarse ante alguien que reclamaba su cuerpo como si lo conociese de memoria.
Antes de permitir que Seokjin lo hiciera eyacular usando solo una mano, se apartó para sentarse y besarlo con todo el calor que había acumulado en su piel. Tenía demasiadas cosas que preguntarle, otras más que agradecerle y unas cuántas que rogarle. Porque sí, estaba más que dispuesto a convertirse en quien rogara exigiéndole más.
Por aquel instante en el que sus bocas se fundieron diciendo mucho sin decir realmente nada, todo lo demás perdió importancia. Taehyung lo abrazó aferrándose a su espalda. Seokjin le acarició el rostro y peinó sus cabellos castaños hacia atrás, para nunca apartar la mirada de sus ojos mieles.
El menor apenas tomó consciencia de acabar en cuatro sobre las sábanas, y al siguiente segundo Seokjin estaba penetrándolo, hundiéndose en él con toda su majestuosa erección. Lo escuchó jadear con suspiros intensos. Se escuchó a sí mismo hacer un sonido gutural que estuvo seguro de jamás haber emitido en toda su vida.
Y sin darse el suficiente tiempo a acostumbrarse, comenzó a moverse. Cada pulgada de su canal estaba hipersensible, llegando incluso a experimentar un poco de dolor, pero nada se igualaba a la sensación de sentirse completamente lleno.
—Taehyung... —su piel se erizó al oírlo llamarlo en ese tono tan cargado de sexo. El aliento caliente de Seokjin llegaba a su espalda, quemaba como si fuese verdadero fuego. Lo necesitaba. Lo necesitó desde aquella noche en la que pasado de alcohol se sentó en sus piernas para jugar a seducirlo. Pero lo que imaginó no podía compararse con lo que estaba viviendo en ese instante.
El mayor comenzó a moverse, y él lo siguió ayudándose de su buen dominio corporal para crear un movimiento que pronto se tornó furioso.
—¡J-Jin!... mmm~ ¡Ah, ah, ah!
—Bebé —dijo ahora, y por alguna razón Taehyung lo sintió demasiado excitante—. Estás caliente y apretado. Y te mueves tan bien... Dime lo mucho que te gusta, porque te encanta, ¿no es así? —preguntó, continuando el vaivén de caderas enterrándose en su cuerpo.
—¡Sí, mucho, demasiado, jodida mierda, ahh! ¡Ahh! —respondió entre gritos y gemidos ahogados.
Seokjin se inclinó nuevamente hasta rozarle la nuca con sus labios.
—Me encanta cogerte, Taehyung. Y te encanta que te lo haga así, justo así.
—¡Ahh, sí! J-Jin, mmm, ¡Ah! ¡Sí, así, así! —el mayor le dio una nalgada. Su piel ardió, ardió y le fascinó que ardiera. Le fascinó que Seokjin se impusiera sobre su espalda hablándole en voz grave, que siguiera jodiéndolo fuerte y duro y continuo.
—¿Quién más puede hacerte gemir así?, ¿Hay alguien más?
—No. N-na...die —logró articular, mordiéndose los labios.
—Dímelo —ordenó entre dientes.
—¡Nadie! —gritó ahora, con voz rasposa—. Nadie, solo tú. Tú, Jin. Mmm~ ah, ah —los rechinidos de la cama contra la pared comenzaban a volverse terriblemente audibles.
—Solo yo —afirmó complacido—. Ahora sabes que siempre seré yo, Taehyung —todavía hablaba entre jadeos, respirando por la boca y gimiendo entrecortado. Una de sus manos viajó por su cabello hasta sujetarlo y tirar de él hacia atrás—. Soy el único que puede hacer que te sientas así. Soy el único que te hará perder la cabeza.
El vaivén bestial con el que siguió penetrándolo terminó por volverse su nueva adicción. Taehyung perdió las pocas fuerzas que le quedaban en su brazo sano, y su mentón se estrelló contra el colchón, no sin dejar de gemir, maldecir, gritar y balbucear su nombre mientras algunos hilos de saliva escapaban de su boca.
Jin salió para voltearlo y luego tomar sus labios con rudeza. Taehyung le devolvió el beso de la misma forma, e instintivamente separó las piernas para volver a recibirlo por lo que quedara de noche. Por la eternidad, de ser posible.
Dejó los ojos entreabiertos, luego de que su novio le ordenara mirarlo. Podía escucharlo entrando y saliendo de su agujero, podía oír los golpes de sus pieles chocando, el exquisito sonido mojado cada vez que se impulsaba a su interior nuevamente, el rechinido de la cama. Todo era música en sus oídos. La expresión necesitada de Seokjin mirándolo fijamente prendía fuego su piel. El ambiente estaba demasiado pesado, ruidoso, húmedo y caliente. Y no podía sentirse mejor.
Taehyung lo montó como sabía hacerlo, con más movimientos que el simple sube y baja, con sus manos en su pecho, y luego afirmadas hacia atrás, para ganar equilibrio mientras sentía el pene de Seokjin contraerse con cada estocada, al tiempo que su erección era atendida por sus manos.
Perdió la cuenta de cuántas veces gimió su nombre. Perdió la noción del tiempo y el espacio, y lo único a lo que su cuerpo respondió fue al de él. A sus caricias, sus toques, su voz. Se vio afirmando las piernas en sus hombros anchos. Después sentía que la gravedad lo hundía en el colchón mientras Jin lo penetraba de costado. Cuando el mayor lo abrazó a su cuerpo y lo sentó sobre su miembro, Taehyung lo besó hasta que sus labios dolieron.
No podían controlarse.
No querían controlarse.
No iban a controlarse.
Y sin importar las veces en las que ambos llegaron al mejor clímax, bastaban algunos segundos para recuperar aire y luego retomar lo que sería el nuevo vicio de ambos: Entregarse. Compenetrarse.
Amarse
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:3
Buenas noches. Lxs amo!!
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