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~ 19 ~

—Mi recomendación es que continúes con los analgésicos cada ocho horas. El inyectable hará su efecto, pero no es posible utilizarlo cada vez que sientas molestias. Deberías hacer mínimo siete sesiones con algún fisioterapeuta, por lo demás, es evidente que está mejorando... Pero aun si eres joven, deberías cuidarte mejor, muchacho —el hombre de bigote gris se colocó el abrigo oscuro y guardó sus instrumentos en un pequeño maletín. 

Jin agradeció con una pequeña reverencia, satisfecho de que Taehyung finalmente recibiera la visita de un doctor. Acompañó al adulto hasta la entrada y lo despidió con un saludo bastante correcto después de entregarle dinero en efectivo.

El menor comenzó a vestirse, pues seguía con el torso desnudo tras la revisión. Por fortuna su brazo estaba mejorando. Recibió un pinchazo con medicina en el hombro, que ayudaría a disminuir la inflamación y el dolor,  pero la recomendación era acudir a fisioterapia. 

Se sentía un poco abrumado, ni siquiera se detuvo a pensar cuánto había costado aquella consulta a domicilio, probablemente Jin se molestaría si llegaba a mencionarlo.

Pusieron excusas a las preguntas sobre los esfuerzos que realizaba a diario, y ambos estuvieron tranquilos luego de saber que no era nada grave. Tae todavía podía recordar a la perfección la sensación tan desagradable de ceder ante ese cliente. El uso permanente del yeso ya no era necesario, pero no podía permitirse realizar movimientos demasiado bruscos. 

Suspiró y acabó por dejarse caer contra el respaldo.

—Ya lo oíste. Buscaremos un especialista y harás las sesiones que sean necesarias —dictaminó el castaño cuando volvió a su lado, en el sofá azul.

Tae se rascó tras la nuca, con la vista en sus zapatos.
—Después quisiera que me dijeras cuánto costó esto, para pagarte.

—Olvídate de eso.

—Jin... —insistió, mirándolo con intención.

Seokjin tomó una de sus manos, acercándose un poco más a su lado. 

—Déjame ayudarte —fue lo que respondió, mientras enlazaba sus dedos.

Tae agachó la vista, un poco avergonzado. 

—Es sólo que... No creo que sea lo correcto —comentó después—. Nadie se ocupa de mí desde que soy un adolescente...

—Sé que estás acostumbrado a hacer todo por tu cuenta y quizás esto sea algo nuevo... Pero no tiene nada de malo. Que recibas ayuda no significa que fallaste, sino que existen personas que quieren apoyarte —explicó, recostando la cabeza en uno de sus hombros.

—Siento que ya has hecho bastante con dejarme vivir aquí. Debería poder mantenerme por mí mismo, para eso trabajo.

—Tae... —se apartó para mirarlo.

—Todo este tiempo viviste únicamente para ti.

—Tae, eso no-

—Y no tienes obligación de ocuparte de mí. No quiero ser una carga. Dejé de serlo hace muchos años. Aunque fue difícil, lo conseguí —comentó, mirándolo con tristeza—. No quiero parecer orgulloso... Es sólo que...

—Es incómodo, supongo —sonrió con resignación—. Necesito que aclaremos este asunto para evitarnos problemas a futuro. Lo último que quiero es perjudicarte, tesoro.

Taehyung también sonrió levemente. Era claro que quien se dirigiera a él con un sobrenombre como "Tesoro" no buscaría hacerle daño. 
Yoonie los observaba recostado sobre el sofá rojo. Sus ojos azules miraban a Taehyung como si estuviese esperando a ver qué respondía.

—No quiero ofenderte —le dijo al mayor.

—No podrías —Jin volvió a acomodarse en su hombro derecho—. Pero tenemos que establecer prioridades. La salud está por encima de todo.

—Coincido —asintió Tae.

—Me alegra. Porque si no tenemos salud, no tenemos absolutamente nada —expuso su punto de vista—. Todo lo demás puede esperar. El dinero de la renta, el trabajo, y también los estudios  —su voz se suavizó al comprobar que el menor lo miraba atentamente—. Tú y yo tenemos suerte de seguir con vida después del Lunes Trágico —dijo, haciendo referencia al nombre con el que se conocía al accidente del ferrocarril.

—Lo sé... 

—Tu brazo y mis piernas son lesiones menores en comparación a las de otras personas —prosiguió Seokjin—. Tenemos que estar agradecidos... de que la vida nos haya dado otra oportunidad.

Era absolutamente cierto. Taehyung solía olvidar que su existencia pudo desvanecerse siendo una víctima más dentro de las miles que dejó aquella catástrofe. Quizás no llevaba la vida perfecta, pero todavía quería vivir.

Jin parecía ser alguien que había sufrido mucho a causa de ese evento. Sin poder evitarlo, recorrió su rostro mirando todas las heridas que marcaban su piel. Cortes pequeños, medianos, algunos notablemente más profundos que otros. El que más destacaba era uno que iniciaba en su frente y viajaba cruzando su ojo izquierdo hasta finalizar en su mejilla. Seguramente también tenía lesiones en el resto de su cuerpo, como las que él tenía en su espalda y brazo. Notó entonces que nunca habían hablado respecto a eso. Al accidente que de alguna forma, los había llevado hasta donde estaban hoy.

Taehyung subió una de sus manos al rostro del castaño, y deslizó el pulgar por su cicatriz, con cuidado. Un corte bastante severo, que indudablemente le había hecho mucho daño. Su mente lo llevó al momento en el que lo vio llorando, cuando apenas comenzaban a tratar. La culpa lo azotó al recordar que él había provocado ese llanto en distintas ocasiones. En realidad, nunca fue consciente de lo mucho que hería a Seokjin con su actitud cruel. Ahora estaba arrepentido.

Reunió valor, y se acercó hasta besarle en la mejilla. Un impaciente Seokjin no dejó que se apartara, y ladeó levemente la cabeza para chocar sus labios.

Dulce

Era el tercero, ¿correcto? El tercer beso que Jin le daba. Taehyung encontraba fascinante la suavidad de aquel gesto. Rozaba la inocencia. Ligero, cálido, y realmente dulce.

Cuando él besaba a Kook, siempre quería más. Siempre buscaba prolongar el contacto, empujaba hasta ingresar y explorarlo sin inhibiciones... Creyó que era lo normal, pero Seokjin no hacía nada de eso. Seokjin decía estar locamente enamorado, y aún así sabía cómo moderarse. Eso era encantador.

Se dejó llevar devolviéndole el beso apenas moviendo los labios. Jin se retrajo y Tae, con los ojos cerrados, comenzó a inclinarse nuevamente hacia él. Volvió a abrirlos cuando notó que perdía el equilibrio. Acabó apoyando una mano contra el pecho del mayor, y alzó la mirada hasta cruzar la suya. El castaño le sonrió con suficiencia.

—¿Por qué hiciste eso? —soltó sin pensar, frunciendo el ceño.

—¿Qué cosa?, ¿apartarme?... ¿Querías hacer algo más? —preguntó, aparentemente divertido con la situación. Taehyung abultó los labios de forma inconsciente—. Oh, tesoro —Jin rió mientras se lanzaba sobre él para dejar besitos en todo su rostro. El menor gruñó en respuesta.

La particular risa del contrario llenó sus oídos, comenzaba a sentirse pequeño entre aquellos brazos.
Y observado. El gato blanco parecía un espectador.

Jin sólo se detuvo cuando su boca quedó a un par de centímetros de la suya, casi tentándolo. Tae tragó saliva mirándolo a los ojos. No volvería a caer, no señor. 

—Muy bien, comienzas a aprender —Seokjin hizo un gesto con las cejas, arrogante. El menor le dio un empujón apartándolo de su vista. Jin se enderezó en su lugar, satisfecho. 

"¿Aprender?" Kim Seokjin estaba terriblemente equivocado si pretendía enseñarle algo nuevo. Taehyung no obedecía a nadie, los demás lo obedecían a él. Si el mayor intentaba imponerse, acabarían teniendo problemas. Por supuesto, era inútil decirlo ahora, había perdido la primera batalla. Taehyung también se enderezó, acomodando su pijama. 

No volvería a perder.

—Dejemos lo de los gastos médicos a mi cargo —declaró, en un tono notablemente serio.

—Per-

—Por ahora —lo interrumpió el mayor—. En algún momento podremos hacer cálculos y ver qué cosa le corresponde a cada uno, si eso te hace sentir tranquilo.

Taehyung suspiró.
—Está bien.

Jin asintió.

—Respecto a tu trabajo, como dije antes, lo dejarás. No sé exactamente cómo, pero eso debe terminar pronto —de repente, el menor sintió que estaba recibiendo un ultimátum—. Buscaremos los médicos que sean necesarios hasta que estés totalmente recuperado, y yo también —hizo una pausa, afirmando la espalda contra los cojines—. ¿Qué hay del examen?

El ambiente se sentía diferente, no en un mal sentido. Taehyung estaba descubriendo que Seokjin podía ser burlón y también bastante serio.

—Un fracaso, pero eso ya lo sabías —contestó.

—Todavía está la instancia de recuperación, que tendría que ser... dentro de diez días, creo. Probablemente el lunes sabremos cuándo será —alzó su vista para mirar a Taehyung—. Como sea, siempre es un plazo mayor a siete días. Y es tiempo suficiente para aprender cuatro unidades.

—Ni siquiera sabía las que se supone que estudiamos juntos —admitió, cabizbajo—. Y cancelé mi clase con Mi Suk por quedarme con Jungkook.

—Mala decisión.

Sí, ahora podía entender que había escogido mal. Aunque su amigo intentó ayudarlo, no lo consiguió. El estudio nunca se le daba bien estando con él.

—Estoy resignado —se encogió de hombros.

—Los exámenes continúan esta semana, no puedes resignarte.

—Jin, más del cincuenta por ciento del puntaje de mi matrícula está en el examen de ayer, y ya lo perdí.

—No todavía. Tienes una instancia más, acabo de decírtelo —insistió el mayor—. Todavía tienes posibilidades de obtener una buena calificación. Pero no servirá de mucho si repruebas los demás. 

—No creo que sirva de nada —volvió a bajar la cabeza.

—Hey —se acomodó en la punta de su asiento, para levantarle el rostro por el mentón—. Necesitas abandonar esa actitud pesimista. No puedes rendirte sin antes intentarlo.

—No quiero intentarlo, Jin —hizo una mueca—. Estoy cansado. No me gusta la carrera. No me gustan las asignaturas, y no quiero ser profesor —el castaño lo miró con pena, sin saber qué decir—. La única razón por la que sigo ahí, es porque mi matrícula obliga a mi familia a enviarme dinero, eso es todo. 

—Tae, voy a ser franco contigo —anticipó—, me encantaría poder ayudarte para que cambies de universidad y estudies lo que quieres, pero en este momento no tengo los recursos, lo siento mucho. Los tendría de no haber comprado este lugar.

—Hyung, no espero que tú o alguien más se ocupe de eso por mí, es demasiado costoso. No te disculpes. 

—Este departamento también era costoso, pero ahora es nuestro.

—Tuyo.

—Nuestro —repitió, para tomar sus manos—. Sé lo que dice en los papeles, pero mira a tu alrededor... Este lugar tiene tu nombre por todos lados. Elegiste todo lo que hay aquí, ¿No es así?

—Sí, supongo...

—¿Lo ves?... ¿Cómo podría decir que es sólo mío? —dijo mirándolo con dulzura.

—¿Al menos te gusta en serio?

—Por supuesto que sí. Pienso que es perfecto —respondió, ocasionando que Taehyung sonriera con timidez—. Se te da bastante bien, decorar interiores.

—Me gusta hacerlo —murmuró, escondiendo las manos en medio de sus rodillas—. Me tomó tiempo elegir los colores y, uhm... los cuadros —tampoco quería dar muchos detalles. Posiblemente Jin no estaría interesado en saberlo.

—¿Cómo lo hiciste? —preguntó.

Taehyung se quedó en silencio algunos segundos.
—B-bueno... Soy... —Se rascó la nuca—, soy fanático de todo esto acerca de la pintura y el dibujo —explicó en voz baja—. Entonces... A veces visito algunas galerías, o museos de arte y... Pensé que algunas podrían adornar bien la sala de estar por el- por el contraste de los colores... O por las texturas y-

—Taehyung —lo interrumpió—, no sé por qué te muestras tan nervioso. Tengo genuino interés en saber tus gustos, y creo que hiciste un excelente trabajo —comentó, volviendo a tomarle las manos—. Te gusta la decoración y el diseño, eso es fantástico. No cualquiera tiene la visión como para crear algo así entre cuatro paredes.

Las mejillas del menor se tornaron rojas.

—Gracias.

—Te gusta el arte, ¿Cierto?... ¿Qué más? —Seokjin lucía dispuesto a escucharlo.

Y eso se sentía muy bien.

—Uhm... La pintura. Y también el dibujo y la fotografía —Realmente había alguien interesado en él—. Me gusta pintar, pero en realidad nunca tomé clases. También tengo un blog donde publico algunas de las fotografías que más me gustan —Alguien interesado en sus gustos. En lo que disfrutaba hacer, ver y aprender—. Y uhm... algunas veces también hago dibujos —admitió, un poco avergonzado.

—¿Pintas, dibujas y además te gusta la fotografía? —la mirada de Seokjin se iluminó—. ¡¡Es increíble!! ¡Tienes que enseñarme todo! —Taehyung, su Taehyung, podía ver el mundo desde una perspectiva diferente a la de los demás. Y en esta realidad, se había animado a exponer esa visión mediante el arte. El castaño se sentía fascinado.

—No lo sé... son cosas bastante corrientes, en realidad no soy bueno en ninguna de las tres.

—Nada de eso. Ven —se puso de pie sujetando la muleta que estaba contra la pared—, vas a mostrarme todo. Absolutamente todo —tiró de su mano izquierda.

Taehyung sonrió mientras lo seguía, sin oponer mucha resistencia.

Yoonie se quedó en su sofá, viéndolos desaparecer hacia la habitación del menor. Estiró las patitas y se bajó, para seguirlos.




La tarde de aquel sábado fue espléndida para ambos.

Aunque al principio Taehyung estaba realmente abochornado por mostrar sus dibujos y el blog personal de sus fotos bajo el perfil que Jin vio alguna vez mientras seguía hospitalizado "V", logró reunir coraje como para explicar todos los detalles que quiso. Pronto estuvo hablando sobre ángulos de enfoque, materiales de dibujo, y nombrando diferentes artistas a quienes admiraba. Dejó a un lado su inseguridad y comenzó a explicarle teorías y estudios sobre las técnicas que conocía, estaba en su propio mundo.

Jin sentía que acababa de enamorarse un poco más del muchachito de ojitos mieles. Su sonrisa estuvo presente en todo momento mientras lo oía hablar sobre todas esas cosas que desconocía.
El entusiasmo se notaba en el brillo de aquella sonrisa rectangular, en su forma de mover los brazos al explicarse, en los miles de dibujos que le mostró en un cuaderno de papel.

Siempre lo supo, que Taehyung era perfecto. Y se sintió feliz de volver a comprobarlo. Escuchó todas las anécdotas de las fotografías de los paisajes, hizo algunas preguntas, y decidió que sin importar lo que sucediera, le ayudaría a entrar en la Universidad de Arte. Porque ese era su lugar. 

Para cuando lo notaron, eran pasadas las seis. Jin tenía que ir a su control con el traumatólogo, y además por alguna razón recibió mensajes de Jimin en un tono bastante alarmante. Al parecer su amigo lo necesitaba.

El de ojos claros tenía un mejor ánimo, y Seokjin logró convencerlo para que se esforzara en los siguientes exámenes prometiéndole su ayuda. Se atrevió a abrazarlo con fuerza mientras lo llenaba de halagos, enternecido ante un Taehyung que lucía como un tomatito y apenas podía reaccionar ante los muchos besitos que dejaba en su rostro.

La realidad era que sentía que comenzaba a flotar. Le gustaban los besos de Seokjin. Le gustaba la idea de parecerle increíble. Le gustaba la forma en que su vientre se llenaba de mariposas y sus manos cosquilleaban. Incluso le costó no pedirle un beso más, antes de verlo salir por la entrada principal.

Seokjin tenía que ver a sus médicos, y realizar los ejercicios que formaban parte de su tratamiento de rehabilitación. También había mencionado algo sobre Jimin, pero no prestó demasiada atención luego de verlo vestido con un abrigo de terciopelo en marrón, con los zapatos relucientes y el reloj colgado a su muñeca derecha. ¿Es que recién reparaba en ese aspecto de modelo internacional?

Jin exhibió una sonrisa impecable al saludarlo desde la puerta, diciendo que si no llegaba a tiempo, se encontrarían en cuanto fuera por él al club. 

Cuando Tae se quedó a solas, se sentía demasiado feliz sin ningún motivo. Acabó por tomar algunas cosas y ponerse a hacer la limpieza. Yoonie se quedó sentado en un rincón del pasillo viéndolo ir y venir con el trapeador en mano mientras daba algunos giros escuchando música clásica. 

La sensación de ligereza le recorría el cuerpo haciéndolo sentir lleno de energía, y todos los problemas parecían ser insignificantes. 

¿Así se sentía estar enamorado de verdad?

♦♦♦

—Hyung, adelante. Gracias por venir —un Jimin que vestía ropa de deportiva le abrió, luciendo desanimado. Seokjin ingresó a su departamento con una extraña emoción de por medio, su amigo no solía mostrarse así muy seguido.

El rubio le ofreció una bebida caliente, y después de un breve silencio escuchó la pregunta detonante.

—¿Qué te sucedió?

—Tengo un... Un problema —inició, rascándose el cuello. Jin se preparó para oírlo—. Besé a un chico.

El mayor apenas si se inmutó. Por el contrario, su dongsaeng lucía al borde de un colapso. Sus pequeñas manos cubrían su rostro como si estuviese a punto de llorar.

—Besaste a un chico —repitió, intentando procesarlo. Todavía podía recordar a Jimin siendo cariñoso con su flamante novio en la Realidad Alterna, Jungkook. Sin embargo, el Jimin de este lugar afirmaba ser completamente heterosexual, seguramente era un problema para él. 

—¡Y ni siquiera sé por qué lo hice! —explicó con los ojos vidriosos, desde el otro extremo de la mesa.

—¿Estabas ebrio?

—No.

—¿Fuiste forzado de alguna forma?

—No, tampoco.

—Entonces, ¿Por qué lo hiciste?

—Lo hice porque- no lo sé. Lo hice sin pensar. Y me siento asqueado —escupió con desagrado. Luego, levantó la vista hacia el mayor, arrepintiéndose al instante—. No quise decirlo así, no pienso que ser gay sea desagradable... Es sólo que yo no soy gay. 

Jin en realidad no estaba sorprendido. Tampoco disgustado o molesto.

—Lo besaste, y ahora sientes culpa.

—Tengo novia. Ami todavía no lo sabe, he estado esquivándola estos últimos días, y me siento un imbécil —explicó con pesar.

—Quizás te atraigan las chicas y sólo las chicas, un beso no significa que de pronto te sientas atraído a las personas de tu mismo sexo.

Jimin presionó los labios, desviando la vista.

—Me gustó —comentó después.

Seokjin hizo una mueca. Empezaba a entender por qué su amigo sentía culpa.

—De acuerdo —respondió, parpadeando rápido.

—Es el primer beso que doy en semanas. Y el primero que me dan, desde luego —admitió, antes de volver a cubrirse el rostro.

—Al parecer te dejaste llevar —carraspeó el mayor.

Jimin se peinó el cabello hacia atrás, con una mano.

—En realidad no creo que haya sido porque besé a un chico, sino porque besé a alguien más —comentó después. 

—Oh... —Jin asintió en silencio—. No has hablado sobre el tema con tu novia, ¿correcto?

—No. No es tan fácil, ¿sabes?... No es como si pudiera decirle "Dulzura, eres un poco fría y yo necesito que demuestres que te gusto, o de lo contrario voy a llegar a extremos como besarme con un chico". Las cosas no funcionan así.

—No, pero no puedes buscar resultados donde no hiciste cambios, es ilógico. Tendrías que haberlo hecho hace tiempo, ¡ha pasado casi un mes desde que tuvimos esa conversación en el hospital!

—Ya lo sé, pero no es sencillo.

—Ami nunca sabrá cómo te sientes si no se lo dices —lo reprendió.

—La engañé.

—Jimin, algunas veces un beso puede ser algo superficial, especialmente en ésta situación. 

—Claro, lo dices porque tú te acostaste con medio campus, pero yo no soy así —respondió a la defensiva. Seokjin se quedó mirándolo perplejo—. Hyung, lo siento.

—Puedo vivir mi vida y mi sexualidad como me guste, no sabía que eso era un problema para ti.

—No quise que- no fue mi intención, yo sólo... —suspiró—. Estoy molesto por todo esto, pero tú no tienes la culpa. Y lo sé. Perdona. Fui un imbécil. Sigo siendo un imbécil.

—Imbécil —lo llamó.

—Me lo merezco. En verdad, lo lamento.

Jin también suspiró. Jimin no era grosero, debía estar auténticamente frustrado como para mostrarse así. Reaccionaba mal sin motivo.

Un pequeño momento transcurrió sin que ninguno dijera nada.

—La razón por la que te llamé es porque creo que quizás tú puedas ayudarme. Sé que debo hablar con Ami, pero no sé cómo hacerlo. Y... debería disculparme con el chico, porque lo hice llorar.

Jin frunció el ceño.

—¿Fue para tanto?

—Seguramente lo sabrás en algún momento, así que será mejor decírtelo ahora. El chico es Jeon Jungkook.

El semblante del castaño cambió radicalmente.

—¿Te besaste con Jungkook?

—¡Fue sin querer! —se llevó las manos a la cabeza—. Dijo que yo le gustaba, y entonces-

—Aguarda, ¿cuándo sucedió eso? ¡Ustedes apenas se conocen!

—Porque estuve en su hogar la otra noche, y hablamos sobre Taehyung, y sobre nosotros. Más bien, él sobre él, y luego dijo que yo le gustaba, entonces... Entonces solo pasó. Y le dije que fue un error.

Seokjin tenía demasiada información para procesar. Jungkook estaba enamorado de Jimin. Ellos hablaron, y seguramente influyó en lo que ocurrió después con Taehyung. Recordó el mensaje que recibió de Hoseok temprano en la mañana. Decía "Sé lo que sucedió entre esos dos, te lo diré la próxima vez que nos veamos", obviamente hablando sobre Jungkook y Taehyung. Y Jimin estaba teniendo una crisis por un problema de comunicación con su novia. 

¿Cómo debía reaccionar sabiendo que su amigo vivía felizmente en pareja con Jungkook en un Mundo Alterno? 

—Hyung, por favor, dime qué hacer —pidió el rubio, con un semblante de angustia.

—Bueno, yo —suspiró—, creo que deberías hablar con Ami. Q-quizás lo mejor sea que no menciones a Jungkook —sugirió. Jimin lo miraba atentamente—. Pero debes dejarle en claro cómo te sientes.

—¿Soy un mal novio por pretender que nosotros...?

—Somos humanos. Todos esperamos lo mismo de nuestra pareja.

—¿Cómo se lo dirías tú?

—¿Yo? —Jin permaneció pensativo unos segundos. Pensar en Taehyung como un chico distante era demasiado extraño—. Uhm... Comenzaría por explicarle lo mucho que lo amo- ejem, que la amo. De a poco, hasta llegar a la parte en la que quiero saber si mi tacto le molesta. Si mi cercanía la incomoda, y... Supongo que podríamos establecer un punto en común. 

—Jin, muero por besarla hasta que me duelan los labios. Y-yo apenas recuerdo lo que se siente tenerla cerca —comentó, bajando la vista—. Y creo que me quiere tanto como yo a ella... Pero no lo demuestra.

—Todo eso, tiene que saberlo. Es importante que se lo digas —el menor asintió con la cabeza en silencio.

—Sí... Trataré de ser cuidadoso —tomó aire y exhaló por la boca—. No quiero perderla, Jin hyung.

—Ella entenderá —aseguró—. Y debes disculparte con Jungkook. Sería bueno que fueras sincero ya que no estás interesado en él. 

—Es un chico dulce. Y decidió explicarme la relación que tiene con Taehyung, no es lo que yo pensaba. Los vi besándose y creí que estaban saliendo —Jin se puso incómodo. Podía recordar a Tae explicándole que no eran exactamente "amigos"—. En realidad fue algo que se salió de control... Y le aconsejé que lo detuviera. Por el bien de los dos.

Por eso Taehyung estaba tan dolido.

De pronto, sintió un enorme malestar. Tae no se había acercado a él sólo porque había peleado con Jungkook, ¿correcto? Él mencionó incluso querer quitarlo de su vida... ¿Qué tan afectado tendría que estar como para renunciar de un momento a otro al chico que quiso conquistar durante meses?

Cuando le dijo que estaba dispuesto a amarlo como merecía, Jin se sintió agradecido. Quiso llorar de felicidad; después de todas las semanas de martirio, conseguía otra oportunidad junto al amor de su vida. Dejó su asiento para ir hasta el de Taehyung, y le dio un beso en la frente mientras decía que esperaría lo necesario. 

"Tengo que cumplir una promesa. Si me das una oportunidad, te demostraré por qué debemos estar juntos"  le dijo. Tae no dio ninguna respuesta, pero era receptivo a sus avances. Quizás era demasiado pronto como para formalizar una relación, necesitaban tomarlo con calma. 

Jin creía en él, en sus palabras. La información de Jimin era una prueba más. Nunca pretendió que Taehyung se distanciara de su amigo, pero no dejaría pasar la oportunidad para volverlo suyo.

Y quería creer que lo lograría. 

♦♦♦

Bajó del coche e ingresó junto a sus compañeros por la entrada de la parte trasera. Recorrió un largo y estrecho pasillo hasta que llegó frente a la oficina de Bran y Kalo. Los ocho formaron una  hilera, las mujeres a la derecha, los hombres a la izquierda. El personal de compañía estaba listo para iniciar su trabajo.

Con su uniforme impecable, los analgésicos ingeridos y el spray mentolado en uno de sus bolsillos, estaba listo para otra noche. Lo único que rogaba, era que aquel sujeto detestable no se apareciera esta vez. 

Las puertas que estaban tras la barra se abrieron. El ambiente con luces de neón, olor a humo de cigarro y música fuerte contrastaba con el silencio de aquel sector. Los ocho formaron una fila y comenzaron a dispersarse entre las mesas.

Tae esperó su turno para salir, pero Bran le hizo una seña para que se acercara. Que sus jefes lo llamaran solía ser una mala señal, tragó saliva y caminó despacio hasta entrar en la oficina. 

—Lo que pasó ayer fue grave —comenzó el hombre de ojos azules como zafiros. Fríos como el mismísimo hielo. Una camiseta negra dejaba ver sus brazos, cubiertos de tatuajes con símbolos y letras—. Ya tienes tu clientela para esta noche.

"Hasta ahí todo normal", pensó. Echó un vistazo a Kalo, quien observaba el club desde una pequeña ventana que no podía verse desde el otro lado.

—No queremos problemas con quienes son clientes. Y no queremos que los clientes afecten nuestra mercancía —dijo por fin, aún sin voltear a verlos. Kalo tenía un traje que parecía costoso, y un cigarro en su boca, cosa bastante usual.

—Por eso, por esta única noche, estás libre después de las cinco. 

—¿L-libre? —murmuró con duda.

—Volverás al burdel mañana en la noche. Tu trabajo de hoy es recaudar entre las mesas —explicó Bran, dejándolo pasmado—. Ve, no pierdas el tiempo.

Taehyung afirmó con la cabeza y salió del lugar. Libre. Era libre por esa noche. De sus labios escapó una pequeña risa y se apresuró a entrar en el salón del club.

Su mesa de inicio era la número uno. 

Reconoció la cabellera dorada de su princesa y sin pensárselo dos veces la sorprendió por la espalda, para luego saludarla con un beso casi eufórico en una de sus mejillas. Por fin tendría una noche como las de antes.

—¡Príncipe, me asustaste! —llevó una mano a su pecho con dramatismo, exhibiendo sus pulcras uñas pintadas de rojo, resaltando en su vestido negro. 

—Espero que su alteza pueda disculpar la insolencia de un corazón emocionado al notar su presencia por segunda noche consecutiva —sonrió con confianza—. Es un placer volver a verla.

Ella le sonrió complacida, batiendo sus pestañas marrones por sobre unos llamativos labios rojizos. La chica sí que era linda. Por fortuna el spray en su bolsillo podría servirle para limpiarse de forma adecuada. No quería ver a Seokjin luciendo la boca pintada por su primer cliente. 

Ver a Seokjin. Besar a Seokjin.

Le hubiese gustado poder avisarle que saldría más temprano esta vez, pero no llevaba el móvil al trabajo. Tendría que esperar, porque si caminaba probablemente no llegaría a tiempo y acabarían por cruzarse sin saberlo. 

—¿Preocupado por algo? —inquirió ella, afirmando el mentón contra el dorso de su mano.

—No, disculpa. Pensaba en que me encantaría poder verte los tres días que trabajo aquí —respondió.

Principalmente porque le dejaba buena paga, pero tenía que aceptar que su compañía era grata. No era frívola, ni demasiado melosa. Podía sostener una buena conversación y además era bastante dulce.

Seokjin también era dulce.

—Nada me gustaría más, príncipe, pero papá y mamá creen que salgo con amigas. Y no siempre es cierto. 

—Papá y mamá parecen complicar a mi dulce princesa.

—Papá y mamá son un horror, francamente —rió, encogiéndose de hombros. Justo como lo pensó la primera vez en que la vio. La pequeña princesa rebelde—. ¿Tus padres también son un horror?

—Lo son. Pero ahora están lejos, afortunadamente.

—Te entiendo perfectamente. Lo que más quiero es irme de casa, pero todavía sigo en la universidad. Un par de años más y quizás pueda graduarme.

—¿Puedo saber qué profesión elegiste?

—Abogacía. Sigo el legado de la familia —puso los ojos en blanco—. Quería estudiar medicina.

—Vaya... Tu familia presionó para que te alejaras de la salud, ¿correcto?

—Sí. Y es una mierda, pero no tuve opción. 

—Te entiendo perfectamente —contestó Taehyung—. Estoy haciendo una carrera que no me gusta por las mismas razones. 

—¿En serio?... Pensé que eras modelo.

Tae sonrió divertido.

—No. ¿Parezco uno? 

—Y también un príncipe. ¿Sabes?... Admito que me gustaste desde que te vi por primera vez cuando vine con una de mis amigas. Y sé que sólo estás haciendo tu trabajo, pero eres más que un chico atractivo cumpliendo un rol. Si estás estudiando en la Universidad, es porque éste lugar no es más que una fuente de ingresos. Y si necesitas ingresos porque tu familia está lejos, significa que no te están ayudando, o no lo suficiente —se quedó mirándolo a los ojos durante algunos segundos—. Es como si... no pertenecieras a este mundo. Pareces un buen chico, príncipe. Un chico bueno que pretende jugar en el mundo de los malos. Acabarás perdiendo, ¿lo sabes?

Taehyung estaba boquiabierto. 

—P-princesa, yo-

—Quizás éste no sea el mejor momento —le tomó una mano por sobre la mesa—, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo. No como una fuente de ingresos, o quizás sí, estrictamente hablando... Cuando el juego termine, y pierdas, recuerda que estoy de tu lado, ¿está bien?

¿Juego?, ¿Por qué soltaba algo como eso?... ¿Quién era ella en realidad? Evidentemente la había subestimado.

—Está bien —respondió después.




—Gracias por llamarme en la mañana, caramelito —Min Jae le alcanzó un trago, con una mueca en los labios—. No sé por qué esperé que lo hicieras, debí imaginar que estando con Seokjin te olvidarías del resto del mundo —se burló.

—Dije que lo sentía —sonrió, antes de beber—. Estaba cansado, ayer fue terrible, lo sabías.

—Sí. Afortunadamente te perdonaron por hoy —volvió a sujetar el paño con el que lustraba las copas.

—Y qué bueno, fue toda una sorpresa. Sólo me queda una mesa más, y podré volver a casa.

—¿Quieres que regresemos juntos? Mi coche está afuera —ofreció, concentrado en una mancha que no había salido con el lavado.

—Uhm... En realidad... Jin vendrá por mí.

—Dilo ahora así me voy haciendo a la idea. ¿Te acostaste con él?

—No.

—Pero es lo que quieres hacer.

—N-no —respondió, dando giros en su butaca.

—¿En serio? —alzó la vista—. Entonces eso significa que... ¡¡Puedo lanzarme sobre él!!

—¡No! —gritó esta vez—. ¡¡No puedes!!

—¡¡No seas egoísta!! Si no te interesa dáselo a alguien que pueda aprovecharlo... Estás desperdiciando un hombre inigualable. Si tú no lo quieres, yo sí.

—Jin jamás te tomaría en serio.

—¿Y quién dijo que quiero ser su novio?... Lo que quiero es montarlo mientras me sostiene con sus fuertes brazos. Jesús, de sólo imaginarlo yo-

—No, Min Jae —lo cortó—. No vas a acercarte a Seokjin. 

El bartender sonrió con suficiencia.

—Jungkook tenía razón. Estás loquito por él.

—¿¡Y q-qué si es así!? —replicó con las mejillas sonrojadas—. Ha hecho más cosas por mí de las que todos ustedes hicieron jamás.

—Woa... tranquilo, no hay razón para hacer comparaciones. Es obvio que está detrás de ti porque le gustas. No hay nada de malo, ¿cierto?... Entonces reacciona. No va a perseguirte por la eternidad, y no estará soltero para siempre. Es guapo, es millonario y parece ser una buena persona —señaló—. Donde tú te alejes, alguien sabrá encontrar lugar. Ten cuidado si no quieres que te lo quiten.

Iba a responderle, pero no encontró forma. Además, lo esperaba la última mesa, la número cuatro. Se tragó sus groserías, y enfiló hacia el lugar donde lo estaban llamando. 

¿Que alguien más podría quitarle a Seokjin?




La noche transcurrió tranquila en términos generales, él ni siquiera se sentía cansado. Se despidió del bartender de cabello negro, y se quedó afuera, minutos antes de que fueran las seis, cuando acababa su jornada. Una noche húmeda y fría lo recibió, helando incluso sus huesos.

Taehyung le regaló una enorme sonrisa a Soo Yun en cuanto pudo verla afirmada contra una pared, habían cruzado miradas a lo largo de la noche, sin detenerse a saludar al contrario. Su mentora le devolvió el gesto. Tenía un cigarro entre sus dedos, un abrigo de cuero negro y sobre su largo cabello una boina del mismo color. Como siempre, sus habituales tacones altos acentuaban la figura de sus piernas. Aunque su falda era corta, no parecía tener frío.

—Hey —saludó entusiasmado cuando finalmente estuvo frente a ella. Vaho escapó de su boca, y guardó las manos en sus bolsillos.

—Hey... Creí que estabas en alguna habitación.

—Podría decirte lo mismo.

—Atrapé un maldito resfriado —negó con la cabeza—, y aunque lo intenté, las personas de esta noche optaron por no pagar por mí.

—Pero luces espléndida, ¿te sientes muy mal?

—No, Taehyungie... —sonrió para calmarlo—, tomé algunas medicinas antes de venir así que tengo buen ánimo, y ciertamente, tengo un poco de tos, pero no es la gran cosa. No lo sé —se encogió de hombros—. Mi Suk está enferma también, pero tiene su clientela habitual.

—¿Mi suk? —Tae no había hablado con su tutora desde hacía días.

—Parece que la falta de ventilación en este lugar tan cerrado nos contagió a varios... Aunque bueno, es un día más casi para todos. No los culpo, nadie querría acercarse a la mujer mayor infectada.

—No lo digas así —el menor se acercó, acomodándole el cabello y levantándole el rostro por el mentón—, sabes que detesto que hables así de ti.

—Eres dulce, Tae... Pero no podemos ignorar lo evidente. Las personas prefieren a los chicos más jóvenes, siempre ha sido así.

—Esta es sólo una mala noche, te he visto pasearte entre las mesas y dejar a todos satisfechos. Eres perfecta, no permitas que un puñado de imbéciles tacaños te haga sentir así.

Ella sonrió con tristeza, todavía desanimada. Taehyung odiaba reconocer la resignación bajo aquellas largas y arqueadas pestañas oscuras.

—Lo habría dejado, pero esto es lo único para lo que soy buena —comentó Soo Yun, dando una calada a su cigarro. El labial rojo intenso manchaba parte del papel.

—Querida, eres más que esto —le dijo con seguridad, mirándole fijamente—. Y sé que crees que toda esta mierda emocional es cursi, pero lo digo de verdad. La gente nos usa, pero eso no significa que vivamos para ser usados, ¿entiendes lo que digo?

—Escuché lo que te ocurrió con el cliente de ayer... Lo siento —lo miró con lástima—, espero que no haya sido tan terrible... 

—Esa es la razón por la que hoy soy libre —explicó—, nunca pensé que Bran y Kalo pudiesen preocuparse por mí.

—Eres la fuente de sus ingresos, Taehyung. Se preocuparán cuando les convenga.

—Tienes razón —el menor bajó la mirada, sintiéndose un idiota.

—Un descanso de vez en cuando no está mal, ¿quieres uno? —le ofreció de su cajetilla.

—Esta vez paso, gracias.

Ella resopló un sonidito agudo.

—No son tan terribles sabes, y además el sabor es uva —soltó algo de humo cerca de su rostro, con la única intensión de permitirle olfatear el aroma.

—¿Frutal?, ni hablar —se negó. Si fumaba era para consumir algo fuerte, justo como cuando bebía. Las cosas suaves no congeniaban con Taehyung. Su cuerpo pedía todo, o nada.

—Te lo pierdes —dijo ella, divertida—, lamento no tener algo que sea de tu categoría.

—No fumaría hoy ni aunque me ofrecieras nicotina pura.

—¿No?... ¿Vas a encontrarte con alguien?, por cierto, el abrigo que traes es poca cosa, se supone que gasté buena parte de mi sueldo en obsequiarte algunos productos para tu salud, ¿lo olvidas?, vestir así es un insulto a mi generosidad.

—Olvidé agradecerte, es cierto —sonrió—, lo que enviaste hizo efecto, y hoy estoy aquí. Respecto a lo otro, despreocúpate. Hoy no caminaré, vendrán por mí.

Los ojos de Soo Yun se iluminaron, mirándolo con entusiasmo.

—¿Lo dices en serio?... ¿Puedes contarle a tu mentora un poco más? —pidió, volviendo a llevar el cigarro a sus labios.

Taehyung desvió la vista, una pequeña sonrisa adornó su rostro.

—Es un chico... Y, uhm, se ofreció a recogerme luego del trabajo, para llevarme a casa.

—¿A casa?, ¿O a su casa? —preguntó con intención.

—B-bueno... —se rascó detrás de la nuca—, sucede que estamos viviendo juntos.

Esta vez, Soo Yun sonrió ampliamente.

—¿¡Viviendo juntos!? —exclamó encantada—, ¿¡Cómo es que no lo sabía!? Estás viviendo con un chico, aww —dejó el cigarro para apretujarle las mejillas—, mi niño es todo un adulto ahora, qué maravilla.

—Basta —sonrió Taehyung, completamente avergonzado—, creí que Min Jae te lo había dicho.

—Ese mocoso no sabe lo que es dar información importante —suspiró, fastidiada—, ¡Él nunca lo mencionó!

—Bueno, ahora lo sabes —se encogió de hombros.

—Estoy muy feliz por ti, espero que lo sepas —juntó las manos sobre su pecho, conmovida—, imagino que si es tan serio, estarán próximos al compromiso, ¿correcto?

—Uhm... De hecho, no somos novios.

—¿No? —se retrajo, con duda—, creí que como vivían juntos...

—Eso fue una... Situación un poco particular, pero me alegra mucho que haya sucedido —admitió, sus ojos claros brillaban mientras parecía perdido en los recuerdos.

—¿Y cuándo piensas decirle que sí? —preguntó, arqueando las cejas. Tae se cubrió el rostro, abrumado—, ¡Lo sabía! ¡No le has respondido todavía!

—Apenas estamos- estamos iniciando, ¿de acuerdo? —logró contestar, cuando su corazón dejó de latir de forma frenética—, lo estamos tomando con calma.

—Me parece estupendo que tengan su propio ritmo... Pero no me mientas, mírate, estás auténticamente feliz.

Taehyung se humedeció los labios con la lengua, volviendo a sonreír y a desviar la mirada. En realidad, lo estaba. Estaba contando los minutos para verlo llegar en el coche y poder acurrucarse en su cuerpo, para volver a dormir juntos. Quería mantenerse cerca de Seokjin. Quería que él quisiera tenerlo cerca también.

—Aguarda... Entonces, no es tu novio todavía ¿pero tiene el detalle de despertar en mitad de la noche y venir hasta aquí sólo para llevarte a casa? —sonrió, enternecida— ¡Es muy dulce! 

Sí, Jin era realmente dulce.

—Así es —contestó segundos después, la boba sonrisa no abandonaba sus labios, y Soo Yun se alegraba por verlo contento. 

—¿Y cómo es él?

—¿Él?... Es... —sus ojos miraron hacia el frente durante algunos segundos—, es atento, y cariñoso —sonrió, mientras la imagen de Jin se colaba en su mente—, es guapo. Alto, elegante... También es gracioso, y cocina como los Dioses, y-

—Por todos los cielos, Taehyung, ¡deja de torturar a ese hombre! ¿Acabas de escucharte?, estás perdido, muuy perdido —dijo ella, demasiado entusiasmada con la idea—. ¿Qué esperas para lanzarte a sus brazos?

El de cabello castaño rió enseñando sus dientes, tímido otra vez. 

¿Qué estaba esperando?

—Yo... y-yo, bueno, yo...

—Prométeme que seré una invitada de honor a la boda. Espero poder conocerlo pronto. Nunca te había visto así... Es sorprendente. Y siempre que seas feliz, tienen todo mi apoyo. Para lo que sea.

—Creo que te estás a-adelantando, Soo Yun...

—Ay, el amor, el amor... —suspiró con intención. Quería hacerle más preguntas, pero un vehículo ingresó y notó de inmediato que Taehyung lo siguió con la vista hasta que estacionó.

La puerta trasera se abrió, y un joven de cabello castaño vistiendo un sobretodo oscuro apareció, afirmándose en algo que parecía ser alguna clase de bastón. 

Soo Yun miró de reojo al de ojitos mieles. Tae seguía sonriendo como idiota, mirándolo, así que dedujo que era él. Volvió su vista al sujeto que se aproximaba a ambos, caminando despacio. Rostro simétrico, nariz redondeada, labios rellenos, alto, delgado, una buena espalda. De no ser por el apoyo que utilizaba, se vería como un auténtico personaje famoso. Divisó también un señor que exhibía guantes blancos sosteniendo el volante del coche, ¿un chófer personal?

—Ya veo que apuntas bastante alto —susurró en voz baja. El menor sólo rió divertido.

Cuando aquel sujeto finalmente estuvo frente a ellos, su atención estaba completamente centrada en Taehyung, y viceversa. 

—Hola —saludó primero, una sonrisa apareció en sus labios, y fue cuando Soo Yun decidió que era bastante guapo.

—Hola —respondió el menor, sin quitarle los ojos de encima.

La extraña pero evidente conexión que tenían podía percibirse en el ambiente. Permanecieron en silencio, como si estuviesen apreciando la imagen del otro, hasta que ella carraspeó. 

—Uhm... Q-quisiera presentarte a una buena amiga, Soo Yun. Y uhm, querida, él es Seokjin. Mi... mi...

—Mucho gusto —Jin hizo una reverencia ante ella—. No es oficial todavía, pero soy su prometido.

—¡Prometido! —repitió ella, demasiado alegre—, ¡Entonces sí habrá boda! —miró a Taehyung, que tenía una mano sobre el rostro, agobiado—. Es un placer —respondió, volviendo hacia el castaño—. Le dije que quiero ser una invitada de honor.

—Así será entonces —respondió con naturalidad—, una vez que formalicemos, claro —explicó tras ver que el menor lucía demasiado avergonzado.

—Tienes que asegurarme que vas a cuidar bien de él. Nos conocemos hace un par de años, y le he tomado mucho cariño. Necesito asegurarme de que nadie le haga daño.

—Doy mi palabra. Y definitivamente voy a hacerlo feliz. 

Soo Yun sonrió encantada, Seokjin se había sumado al juego espléndidamente. 

—P-por favor, ¿ya podemos irnos? —Taehyung quería esconder la cabeza bajo tierra. Se sintió aturdido después de oírlos reír al unísono.

—Vamos, tesoro —Jin tomó su mano y él se aferró con fuerza, casi escondiéndose detrás—. Será hasta la próxima ocasión. Antes de la boda, espero.

—Antes de la boda, claro que sí —contestó ella—. Diviértanse —añadió con intención, dirigiéndose especialmente a Tae.




Jin apenas terminó de acomodarse en su lugar dejando su nuevo soporte a un costado, cuando Taehyung prácticamente se colgó a su cuello para besarlo. Una, dos... tres veces. 

Esta vez no lucía agotado ni decaído. Sus ojos mieles irradiaban un brillo precioso, su ropa seguía prolija y no había rastros de moretones, o marcas visibles en su cuello. Seokjin iba a preguntar, pero prefirió besarlo una cuarta vez. Subió las manos por su espalda y se dejó caer contra el respaldo para recibirlo sobre su cuerpo. Esos besos eran un poco más intensos que el que compartieron en la tarde, y Taehyung los había iniciado. Su corazón latía desbocado por el entusiasmo. 

—¿Me extrañaste? —preguntó sonriente, deteniéndose a contemplar sus ojos mieles.

Quizás Tae parecía seguro de lo que hacía, pero era un remolino de nervios. Desde que lo despidió en la tarde estuvo pensando en él. En verlo. En sentirlo cerca. Min Jae le dijo que reaccionara y Soo Yun se atrevió a mencionar una boda, y de pronto la idea de caminar a un altar no le parecía tan mala. No, si quien lo esperaba al final era él. Llevaba meses, incluso años sin sentir ni una pizca de entusiasmo por estar con vida; pero hoy todo era diferente. Todo se sentía bien, todo parecía tener solución. El mundo era un buen lugar, después de todo. Le alegraba haber sobrevivido, después de todo. Y alguien nuevo empezaba a cobrar un rol importante en su día a día.

—Sí —le respondió, y se permitió besarlo una vez más.


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