7.
Antes de entrar Christian me agarró del brazo y me acercó a él.
-Sabes que te gusto y no puedes negarte - dijo mientras acercaba sus labios a los míos.
-Alejate de mi - dije mientras lo empujaba - no todas estamos a tus pies - dije indigna y entré a casa dejándolo en la entrada.
Fui a la sala y ahí se entraban todos.
-Hola - dije mientras me sentaba en el regazo de José - ¿Tú qué? Andas desaparecido - le reproché.
-La desaparecida aquí eres tú, desde que tienes trabajo no se te ve ni el pelo - dijo burlándose - Daniel a estado preguntándome por ti, dice que quiere volver a verte - me contó.
-Ni que piense que va a tener algo contigo, es un imbécil - dijo mi hermano mientras se sentaba al lado de su novia.
-¿Quién es un imbécil? - preguntó Christian que venía entrando.
-Uno que quiere salir con Victoria - contesto David.
-Es buena persona y está bien guapo. Además es un muy buen amigo le tengo mucho cariño - dije con una sonrisa - Kate te lo presentaré le vas a encantar a menos que ya le encantes a mi queridio José - dije coqueta.
-No niego que eres bellísima- respondió José mirando a los ojos de Kate.
-Em...gracias - respondió y luego miró a su hermano que estaba con el ceño fruncido.
-Christian no es para tanto- dijo José con una sonrisa- ¿Sabes? A mi querida amiga le encantas, la vuelves loca - me la devolvió.
-José... No tengo palabras para describirte - dije entre dientes mientas me alzaba de su regazo.
-Va Victoria si ya lo sabemos todos - dijo riendo David.
-Cabrones.
Después de comer volvimos al trabajo sin dirigirnos una palabra y durante toda la tarde me centré de lleno en mi trabajo. La atracción que sentía por Christian no estaba bien y tenía que frenar antes de que empeorara. Cuando salí de trabajar volví a casa y me di una ducha para luego bajar a cenar y no me podía creer que él estuviera de nuevo en mi casa, tentándome, queriendo que cayera a sus pies.
* * * * *
CHRISTIAN
No estaba bien lo que quería hacer, era mi empleada y además la hermana de David. Pero, Dios... Desde que la vi en ese semáforo la quise en mi cama. Me estaba volviendo algo loco. Aquel día en la discoteca cuando la vi con ese vestido... Y la forma en que los hombres la miraban, con ese mismo deseo hambriento que tenía yo. Pero la quería para mi, en mi cama, bajo mi cuerpo, sudando y gritando mi nombre. De solo pensarlo me ponía duro.
Esa manera de caminar, la forma que tienía para expresarse, sus manos pequeñas y finas... Las quería envueltas en mi pene, dándome placer. Y que decir de la manera en la que sus labios pronunciaban mi nombre...
No sé como conseguía controlarme para no llevármela a mi despacho y hacerle el amor hasta no poder más. Pero con sólo unas semanas de conocerla me había dado cuenta que ella no era como las demás, ella sería capaz de romperme la cara si quisiera pasarme de listo. En la oficina intenté besarla pero sonó el teléfono, en el elevador intenté besarla y se abrió la puerta dejándola escapar y en la entrada lo volví a intentar y me empujó. Yo sabía que le gustaba, me daba cuenta en como me miraba, en como se ponía roja cuando estaba cerca de mi. Le gustaba y ella a mi, pero no sabía porque era tan difícil llegar a ella.
No intentaba enamorarla pero la quería junto a mi, quería su cuerpo...
La voz de de la nana me sacó de mis pensamientos.
-La cena esta lista muchachos- avisó.
-¡Por fin! - gritó David.
Fuimos todos a la mesa y comenzamos a comer. La comida que hacía esta señora era deliciosa.
-Vicky ya me contaron de lo de ir al rodeo para tu cumple años, tienes suerte de que caiga sábado - comentó José.
-Sí, vamos a mover el bote un rato. Ya hacía falta - contestó Victoria.
-Christian ¿Dónde estan viviendo? - preguntó Fernanda.
-Bueno estamos viviendo en un hotel, como acabamos de llegar no he tenido tiempo para pensar en dónde vivir - contesté - tenemos una casa en el centro de la ciudad, pero aún no he tenido tiempo de ir a verla. Con Kate quedamos para ir a verla dentro de unos días.
-Bueno, eso esta mucho mejor. Si necesitan ayuda en alguna cosa, cuenta conmigo sin dudarlo - habló mi hermano.
-Muchas, gracias.
Volví la vista a Victoria y la pillé mirándome, no pude evitar sonreír y cuando volvió a verme le guiñé el ojo haciendo que sus mejillas enrojecieran.
-¿Y vosotros dos vivís con vuestros padres?- preguntó Kate.
Pude ver como todos en la mesa menos mi hermana y yo se tensaban.
-Solo con mi padre, y no tenemos madre - contestó Victoria de forma amarga - solo esta mi nana - esta vez sonrió.
* * * * *
VICTORIA
Tenía los nervios de punta. Él no paraba de mirarme de esa forma tan seductora y haría que los demás se dieran cuenta. Si seguía así acabaría golpeándolo por hacerme eso, ¿Pero a que estaba jugando este hombre? No era tonta, podía imaginarme que quería de mi. El caso era, que se quería meter con su empleada. No me convenía para nada acostarme con mi jefe.
Después de cenar fuimos al jardín y estuvimos ahí hasta las doce. Mi hermano se había marchado junto a Fernanda a su departamento y no creía que volviera.
-Kate ya es hora de irnos - dijo Christian. Kate le puso mala cara, ella estaba muy entretenida hablando con José.
-Vicky puedo hablar un momento contigo - pidió Kate.
-Claro. Ven - y nos sentamos en el banco.
-Vicky me gustaría quedarme a dormir aquí. Es que sabes, quiero seguir hablando con José. Me ha caído muy bien y bueno...
-Te entiendo, no se de donde saca tanto encanto - las dos nos pusimos a reír - hablaré con tú hermano.
-Christian ¿Quieres dar un paseo? No tardaremos mucho y la playa a esta hora se ve hermosa. ¿Me dirás que no?
Me miró a mi y luego a su hermana.
-De acuerdo. Kate, no tardaré. Vamos.
Bajamos a la playa en silencio y nos sentamos cerca de la orilla y contemplamos el mar.
Christian comentó que tenía suerte de ver este paisaje cada noche y que a el le gustaría tener una vista así en su nueva casa.
-¿No hechas de menos tu casa? - pregunté.
-Vivía en Londres en un piso en el centro. No tenía nada de valor ahí, así que no hecho de menos mi casa. Pero añoro a mi madre, después de lo sucedido con mi padre se puso muy mal. Estoy aquí por ella, me pidió que me hiciera cargo de todo.
-Nunca escuché hablar de ti. Bueno, mi hermano dice que una vez me habló de ti, pero no recuerdo. La prensa, las revistas de chismes, siempre hablan de la gente famosa...
-Bueno, el famoso era mi padre. Él consiguió crear este imperio. Yo estuve estudiando en New York y mantenía mi perfil bajo. No me gusta estar en la mira, nunca me ha gustado, pero ahora todo ha cambiado. Ahora soy Christian Holland, el presidente de Innovaciones Holland. Todo el mundo quiere saber porque no se sabía nada de mi hasta ahora y es algo agobiante. Yo tampoco sabía nada de ti hasta ahora, a parte de lo que David me había comentado.
-Yo nunca he tenido una buena relación con mi padre, así que evito en todo lo posible toparme con él. No me mal interpretes, lo amo, pero... - "Pero el me odia" Quise decir - Nos llevamos mejor en la distancia. La mayoría de la gente me reconoce por mi apellido, pero es David el que sale junto a él en todos lados. Yo prefiero trabajar a parte de mi familia.
-Creo que es una buena decisión - sonrió.
No pude evitar quedarme viendo esa boca tan apetitosa. ¿Por qué tenía que ser tan hermoso?
-¿Quieres besarme? - preguntó.
Abrí mis ojos de par en par y de un salto me puse en pie. ¿Qué clase de pregunta era esa? Podía sentir como mi cara se encendía, así que me di la vuelta muerta de vergüenza. Lo peor era que si quería besarlo, quería devorar esos labios.
Pude sentir como caminaba hacia mi, pero cuando su pecho rozó mi espalda, casi se me doblan las piernas. Con cuidado apartó mi cabello hacia un lado y acercó su boca y mordió delicadamente el lóbulo de mi oreja haciendo que todo mi cuerpo temblara.
"No me hagas esto, por favor" Quise decir, pero estaba muda, en shock.
-Yo me muero por besarte. Es lo único que he querido hacer desde que te conocí - susurró haciendo que todo empeorara.
Me dió la vuelta y quedamos frente a frente.Ni siquiera era capaz de mirarlo a los ojos, mi vista estaba fija en su pecho pero cuando se acercó de nuevo y dejó un beso debajo de mi oreja, mis ojos se cerraron disfrutando de la caricia. Luego dejó otro en mi mandívula, el siguente fue en la comisura de mis labios y cuando iba directo a mis labios, supliqué que no me hiciera eso. Le dije que el era mi jefe, que no estaba bien lo que estábamos haciendo.
-Solo quiero besarte, muero por hacerlo. Solo un beso, luego te dejaré en paz.
Lo miré a los ojos y me perdí. Reclamé sus labios como si alguna vez fueran sido míos, como si los hubiera echado de menos y el hizo lo mismo. Mis manos se enredaron en ese cabello sedoso y lo pegué más a mi. Yo era mucho mas baja que él así que me alzó y en volví mis piernas en su cintura sin poder dejar de besarlo con tanta necesidad... Tal vez estaba cometiendo un error, pero me sentía en las nubes. Por falta de aire tuvimos que separar nuestros labios y nos quedamos viéndonos, preguntándonos que carajos estábamos haciendo.
-Deberíamos volver - susurré aún demasiado cerca de su boca.
Él acepto y volvió a dejarme en el suelo para dirijirnos a la casa. Cuando volvimos, ya estaban todas las luces apagadas. Se habían ido a dormir.
-¿Y mi hermana? - preguntó el rubio.
-Conociendo a mi nana seguro le arregló una habitación - comenté abriendo la puerta - es que nos tardamos un poco - lo miré.
-Si. ¿Puedes buscar a Kate? Ya es muy tarde y estoy cansado. Prefiero llegar a mi cama lo antes posible.
-Claro que no.
Me daba pena tener que despertarla a estas horas.
- Ya debe estar dormida. Y tienes toda la razon es muy tarde. Podrías quedarte en una de las habitaciones - sugerí.
-¿Quieres que me quede en tu casa? - preguntó acercándose hasta invadir mi espacio personal.
Tal vez no era buena idea después de lo que acababa de pasar hace un rato. Pero no creía que estuviera bien que tuviera que irse a esa hora y cansado como estaba.
-Si, estoy diciendo eso - lo cogí de la mano y lo arrastre escaleras arriba.
Revisé todas las habitaciones de invitados y ninguna estaba arreglada, excepto la de Kate. ¡Mierda! ¿Y qué hacía ahora? No sabía donde estaban las mantas y tampoco era plan de ir a despertar a mi nana.
Miré a Christian angustiada. Lo que iba hacer si que era arriesgado. Lo conduje a mi habitación y cuando estuvimos dentro cerré la puerta rezando por tener suficiente autocontrol.
-Esta es mi habitación, no hay más habitaciones preparadas -dije esperando su respuesta.
Volvió a mirarme de la misma forma en la que me había mirado en la oficina y en el elevador. Me sentí la presa y él, el cazador.
Comenzó a acercarse a mi hasta acorralar me en la pared y acercó su labios a mi oído.
-No se si esto sea buena idea. Ahora no puedes escapar de mi - dijo con esa voz que hacía que mojara mis bragas.
-¿Quieres ver una película? - pregunté nerviosa intentando escapar .
-En realidad lo que quiero es besarte - y ni siquera me dejó responder. Juntó sus labios a los míos y los reclamó como había echo en la playa.
Quise alejarme, empujarlo, pero acabé enredando de nuevo mis dedos en su cabello rubio. Sus labios eran exquisitos. Mi autocontrol era nulo cuando de Christian Holland se trataba.
"Dios... Me derrito"
Nuestras lenguas bailaban hasta que el sonido de su móvil nos interrumpió. Me solté de su agarre y lo mire fijamente a los ojos.
-Contesta - dije yéndome el baño.
Me miré al espejo y me quede ahí.
"¡No me lo puedo creer Victoria! ¡Acabas de besar a Christian y no solo una vez, sino dos veces!"
"Hola Sarah"
Escuché decir a Christian. En es mismo momento algo en mi se enfrió. Salí del baño y fui a mi closet a buscar mi pijama.
-¿Qué película vamos a ver? - escuché decir a Christian que se acercaba a mi.
-La que quieras - contesté mientras buscaba que pijama ponerme - abajo del televisor esta mi orde... - sentí como me agarraba de la cintura y me giró quedando frenta a frente.
-Pensandolo bien, prefiero tus labios - una malisiosa sonrisa apareció en sus labios.
-Se suponía que solo iba hacer un beso, Christian. De verdad, esto no esta bien. No quiero enredarme contigo - declaré - Créeme, yo no soy la chica con la que te quieres enredar. Es mejor que busques a esa tal Sarah, ella esta muy dispuesta a ser tú muñeca, Ken - no me lo pude guardar.
¿Qué andaba buscando entre mis faldas si ya la tenía ella?
-No me digas que te pusiste celosa porque Sarah me llamó y además nos interrumpió - dijo burlándose.
¿Celos? No o ¿Sí? Que va, no podía ser. Él no era nadie para mi, a parte de mi jefe.
-Yo no estoy celosa, no seas ridículo. Y además le agradezco que haya sido tan oportuna -aclaré antes de entrar al baño.
Cuando salí Cristian ya estaba acostado, me acosté junto a el e intenté mantener mis hormonas en su sitio y lo estaba consiguiendo hasta que sentí su mano rozando mi cadera.
Le pedí que se mantibiera quieto y lo hizo, pero solo por unos minutos. Estaba jugando conmigo.
-¿Sabes? Si vuelves a tocarme te cortaré la mano y créeme, soy capaz - lo amenacé.
-No voy a volver a tocarte hasta que me lo pidas, buenas noches hermosa - besó mi sien y volvió a su sito.
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