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19.

Estaba mirando mis contactos y me encontré con el número de Jake. Llevaba días sin saber nada de él. Había desaparecido y no contestaba ni mis llamadas ni mis mensajes y decidída a saber que estaba pasando con él, cogí mis cosas y me fui a buscarlo a la empresa en la que trabajaba con su padre. Al llegar ahí me dijeron que llevaba días sin ir a trabajar y eso solo emperó las cosas. ¿Que estaba pasando? Finalmente, decidí ir a buscarlo al hotel en el que se estaba alojando. Aparqué y entré a la recepción.

-Hola, buenas tardes ¿En qué puede ayudarla? - preguntó la recepsionista.

-Buenas, busco a alguien que esta alojado aquí.  Jake Yilmaz. Es un hombre alto, con el cabello castaño hasta los hombros, tiene barba y simpre lleva anillos y collares.

-Se a quién busca. Él acaba de salir, hace unos cinco minutos. Parece que se dirigía a la playa si se da prisa lo encontrará - me informó.

-Muchas gracias - salí en busca de él.

Después de unos diez minutos lo encontré en una zona alejada, sentado en la arena y al parecer estaba llorando. Verlo así tan mal, tan vulnerable me rompió el corazón. Le habría de haber pasado algo muy grave para que estuviera así. Él que siempre estaba sonriendo en ese momento se encontraba derramando lágrimas y sin pensar lo dos veces corrí a su lado y lo abracé por la espalda. Quería que supiera que no estaba solo y que podía contar conmigo para lo que fuera.

-Oh... Vicky... - lloró con más ganas.

-Shh... Ya esta, estoy aquí cariño. Tranquilo - le hablé con calma al oído - todo irá bien ¿De acuerdo? No se que ha sucedido, pero todo irá bien - aseguré -¿Cómo supiste quién era?

-Tú siempre hueles a flores y además reconocí tus manos finas y pequeñas - dijo regalándome una sonrisa triste.

-¿Qué te pasa Jake? ¿Por qué estas tan triste? - pregunté - Jake, sabes que cuentas conmigo siempre - acaricié su mejilla.

-Yo... - su voz se hizo un hilo - mi hermana... Ella ya no esta porque no  la supe cuidar - derramó una lágrima - mi hermana esta... - su voz se cortó - Ella, ella esta muerta...

Por un momento me quedé muda por el impacto de sus palabras.

-Oh, Jake. Lo siento tanto. De verdad, siento que te este sucediendo esto - lo abracé con todas mis fuerzas. Y

No no sabía que haría sin David.

-No quiero volver a New York, no soy capaz de ver a mi madre a los ojos - ver llorar a Jake me dolía demasiado - cuando mis padres se separaron yo me hice cargo de ella. Me había convertido en el hombre de la casa, tenía que cuidarlas. Pero ella se me escapó de las manos, comenzó a relacionarse con gente peligrosa y yo no estuve hay para ayudarla, no estuve cuando me necesitaba...

Ver sus sufrimento hizo que mi corazón doliera y las lágrimas picaron en mis ojos.

-Jake - acuné su cara en mis manos - tu no tuviste la culpa. No sabías lo que iba a suceder,  y ten en cuenta que tu madre ahora te necesita más que nunca. No la pudes dejar sola en estos momentos. Me gustaría tener las palabaras exactas para calmar tu dolor, y me gustaría no tener que ver nunca más esta mirada en ti. Eres el hombre mas bondadoso, alegre y vivaz que jamás he conocido - intenté secar sus lágrimas pero seguían cayendo - Y quiero que tomes valor y vayas a buscar a tu madre y que entre los dos os apoyeis y os recupereis de vuestro dolor - besé su frente.

Él se apartó y escondió su cara entre sus manos mientras lloraba con más fuerza y desesperación.

Era horrible verlo tan mal y no saber que hacer.

-Jake... 

No supe que decirle así que volví a acercarme y envolví mis brazos a su alrededor. Y durante mucho tiempo nos quedamos ahí abrazados permitiendole llorar sobre mi hombro mientras que yo cantaba una canción para calmarlo. No tenía las palabras exactas para él pero era mi manera de no dejarlo caer solo.

-Victoria... - tomó aire para después expulsarlo - dulce y hermosa Victoria - se apartó lo suficiente como para poder verme a los ojos y acarició mi mejilla. Com su pulgar rozó mi labio inferior. Y entonces tuve una sensación extraña al ver la intensidad de su mirada. Él acortó la poca distancia que había y reclamó mis labios, antes de que pudiera reaccionar se separó.

-Hermosa espero que seas feliz y que nunca te olvides de mi. Siempre estaré  para cuando me necesesites - me abrazó.

-Espera, Jake ¿Te estas despidiendo de mi?

-Si pequeña. Tienes razón, no puedo dejar a mi madre sola. Tengo que irme.

Por mucho que entendiera las razones no pude evitar el nudo que se formó en mi garganta.

-Jake, esto me suena más a una de esas despedidas en las que no volverás a ver a alguen en mucho tiempo - hablé procupada - ¿Volverás no? Es decir, tú trabajo esta aquí y... No puedes irte así. Amas tu trabajo y... y...

-No te pongas así,  Vicky. No sé cuando pueda volver, no se como pasó lo de mi hermana y tengo que solucionarlo - alzó su mano y secó una de kis lágrimas rebeldes - me has robado el corazón, hermosa. Y por eso mismo creo que es mejor que me vaya. Me he dado cuenta de como miras a  Christian  - quise responder pero las palabras no salieron - cuidate y no dejes que nadie te haga cuestionar quién eres en realidad y no dejes que las circunstancias te derrumben - me dío un beso en la frente - Adiós hermosa.

Y vi como se alejaba de mi, no volvería a verle y sentía una gran pena por ello. Iba a estrañar a la única persona con la que me había sentido plena en mucho tiempo. Sentía que algo dentro de mi se rompía.

¿Por qué no había dicho nada? ¿Por qué se sentía tan mal que se alejara?

Me quedé sentada mirando como la olas chocaban en la orilla y pensando en todo lo que había sucedido en todo este tiempo con Christian y con Jake. Uno me volvía loca de pasión y él otro con solo sonreirme hacía que las penas de mi alama huyeran. Uno me confindía por no decidirse y el otro me confundía porque sabía muy bien lo que quería. 

-Dios...



*  *  *  *  *



Las semanas iban pasando y sentía que no avanzaba en nada. Menos en una cosa, la relación con mi padre. Desde aquella vez en su despacho empezamos a acercarnos un poco más y no podía estar más feliz por eso. Al contraio que con Christian, sentía que cada día me perdía un poco más. Me estaba enamorando de él y eso solo lo complicaba más porque por su parte no veía ningún indicio de enamoramiento hacía mi. 

Nos encontrabamos celebrando el cumpleaños de Kate en el mismo pub donde nos encontramos por primera vez Christian y yo fuera del trabajo y estaba siendo una buena noche hasta que vi a lo lejos como Christian se besaba con una hermosa morena. Odié la punzada de dolor que sentí en mi corazón.

¿Por qué me ponía así? Él ya me había avisado con tiempo que no quería sentimientos de por medio. Incluso Sarah, la cual no veía desde aquella vez en mi casa, me había dejado claro que Christian no se enamoraba.

Cansada de aguantar esa escena decidí salir a que me diera un poco el aire. ¿Cómo había sido tan estúpida para meterme con él? Disgustada conmigo misma y con todo lo que me rodeaba en eses momento, decidí irme a casa.  Conducí sin prisa, pensando y lamentandome por mis estúpidas decisones. Tenía ganas de llorar pero me aguanté, no arreglaría nada con mis lágrimas. Lo que si tenía que hacer era alejarme de Christian, tendría que tratarlo como lo que realmente era. Mi jefe. Se tendrían que acabar las miradas seductoras y las sonrisas sexys, los besos robados...

Al llegar a casa decidí ir a sentarme en las escaleras que daban la  salida al jardín desde el segundo piso. 

-Siempre te a gustado este lugar - dijo mi padre sentándose a mi lado.

-Si, me olvido de casi todo cuando estoy aquí, no sé, es como si ahogara mis penas - hablé con tristeza.

-Cuando yo tenía tu edad pasé por muchas situaciónes que me  llevaron al límite ¿Y sabes que hacía para desahogarme? Iba al mar y nadaba hasta donde ya no tocaba tierra y entonces me sumergía y soltaba todo el aire de mis pulmones y todas las burbujas que salían a la superficie eran mis penas desapareciendo. Después volvía a la orilla del mar y me quedaba hay hasta recuperar las fuerzas - amé que mi padre se tomara un momento para hablar conmigo. Y entonces no pude aguantar las gansa de llorar, de sacar todo.

-¿Por qué lloras?

-Porque te quiero papá - lo abracé - y me hace muy feliz estar ahora mismo aquí contigo. Me hace feliz que hables conmigo y que me cuentes cosas como estas. Me hace feliz que... Que me quieras - hablé entre sollozos -  no quiero perderte papá. Y te necesito, necesito saber que me quieres, que... Que... Que no me odias... 

-Hija... Nunca podría sentir tal cosa por ti. Estoy orgulloso de ti, de la mujer que eres y aún más de la persona que hay en ti. Siempre, escuchame bien. Siempre vas a ser la niña de mis ojos. Nunca cambies. Te amo - besó mi frente.



*  *  *  *  *



Era lunes en la mañana y desde la otra noche en la que vi a Christian con aquella chica, no le había vuelto a hablar y lo había estado evitando todo lo posible. Pero no podía escapar de él estando en el trabajo y me di cuenta de que ya era ahora de que hablara con él y dejara claros mis sentimientos.

-Victoria, buenos días - me saludó al verme entrar a su despacho.

-Buenos dias. Hoy tienes dos reuniones. La primera es dentro de una hora y la siguente será después de comer - le informé mientras me dirijia a mi escriptorio.

-¿Sabes, Victoria? - se levantó y se acercó a mi acorralandome en la pared - me encanta que seas tan profecional - comentó rozando mis labios.

Cuando besó mis labios y su lengua rozó la mia sentí que volvía a perderme, pero entonces recordé que tenía que hablar con él.

-Christian... - intenté apartarme - para... No... - pero él solo me pegó más a su cuerpo - ¡BASTA! -exclamé alterada.

-¿Pero qué te pasa? - preguntó confundido.

-No puedo más. No puedo seguir con este juego. Yo... Se que quebamos en que no habrían nada de sentimintos entre nosotros. Que solo sería sexo pero... - tomé aire - no puedo mas - se me quebró la voz.

Entonces se saparó de mi y me miró confundido.

-Yo no quiero jugar contigo. No entiendo a que viene todo esto - comentó.

-Bien, pues dejo este juego. Porque si lo es. Es un estúpido juego en el que Christian Holland no se enamora, y como yo si me estoy enamorando lo mejor es que termine con esto de una vez. Por que te quiero - confesé por fin - por que no puedo soportar verte con alguien más... Por que mi corazón se acelera cada vez que estas cerca o te pienso. Estas en todas partes...

Me miró fijamente durante un buen rato, no me contestó. Solo se quedó ahí parado mirándome.

-Dime algo, no te quedes ahí parado sin más. Necesito que me digas algo - pedí sin poder impedir que mis lágrimas se derramaran.

-No puedes enamorarte de mi Victoria... Yo...  

 -No puedo enamorarme de ti... - reí con amargura - pues puedo. Porque te metiste en mi piel, en mis pesamientos, ¡EN MI CORAZÓN! - hablé con un nudo en el estómago - y te amo Christian.

Se llevó la mano a la corbata y aflojó el nudo. Estaba nervioso y yo solo esperaba que fuera porque no sabía como decirme que él también me quería.

-Yo te quiero Victoria - entonces sentí que el alma me volvía al cuerpo - tú despiertas en mi él hombre que solía ser, tú me haces bien... - en mis labios empezó a formarse una sonrisa - Pero  Victoria... No quiero quererte. No quiero enemorarme de nuevo, no quero una relación. Hace mucho que renuncié a amar de nuevo a alguien. Diculpame, todo esto ha sido un error. Tienes que olvidarte de esos sentimientos, porque por mi parte yo lo haré  - y entonces llegó el golpe.

Un error... De nuevo yo era un error... De nuevo me volvían a rechazar. Sequé mis lágrimas y decidida a no seguir ahí parada, con mis sentimientos expuestos, recogí todas mis cosas y de dirijía hacia la salida.

-Tranquilo, me ha dejado claro todo. Me olvidaré de estos estúpidos sentimientos, ya que todo ha sido un error. Si me dispulpa, me tomaré este día para exorcizar mi corazón de mi amor por usted, jefe.

En el elevador me permití llorar por un momento. Había sido una ilusa creyendo que él podría llegar a sentir lo mismo por mi. 





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