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17.

Acababa de llegar a la empresa cuando Christian me interceptó y me pidió que ayudara a Monserrat a prepar la sala de reuniones. El nuevo accionista llegaría en una hora y quería que todo estuviese listo.

-Vicky, tú estarás presente en la reunión ¿De acuerdo? Te ayudará a aprender más sobre las negociaciones - informó - otra cosa, por favor comportate y no digas ninguna tontería - me pidió.

¿A qué venía eso?

-De acuerdo - contesté.

Me acerqué a él y coloqué mi mano en su brazo.

-Me gustaría hablar contigo después de la reunión - pedí.

El simplemente asintió con la cabeza y se dio la vuelta.

Una hora después Christian volvió y con Mark. El hombre al que le di sin querer aquella vez en el hotel. Había olvidado que Christian ya me había hablado de él como accionista. Lo que si me desconcertó fue verlo junto a Sarah. 

-Buenos días - saludé tendiendole mi mano.

-Buenos días. Es un placer volver a verte, Victoria - comentó el señor Mark estrechando mi mano.

Le regalé una sonrisa y miré de reojo a Christian. Mi jefe me devolvió una mirada de esas que te decían "Cuidado con lo que respondas".

Saludé secamente a Sarah y los invité a sentarse alrededor de la mesa. Luego llegaron dos abogados y la tía de Christian y empezaron a hablar sobre el contrato, la lealtad a la empresa y de dinero, además de los empleados y la organización. Más tarde llegó el notario y luego de una hora hablando de dinero y de la empresa que tienía la familia de Christian en New York, firmaron el documento donde quedaba escrito que Mark Daniels era el nuevo accionista y que poseía el veinte por ciento de las acciones, Christian y su tía el otro ochenta por ciento.

-Victoria ¿Podrías pedir a Monserrat que trajera el champagne para brindar, por favor?

-Claro.

Fui a buscar a Monserrat y la ayudé a llevarlo todo a la sala de juntas. Cuando llegamos Christian y Sarah estaban hablando muy acaramelados y  demasiado cerca para mi gusto.

Y luego el muy idiota tenía el descaro de molestarse por que otro hombre se me acercara.

-Aquí está lo que pediste - dije mirando mal a Sarah.

-Victoria ¿Hace cuanto trabajas aquí? - preguntó Mark llamando mi atención.

-Pues voy para más de tres meses - contesté.

-Entonces conoces a mi hija ¿No?

Así que Sarah era su hija... Con razón estaba aquí.

-Se deben de llevar muy bien ¿No es así?

Tuve ganas de reírme por su comentario, pero me contuve.

-Pues la verdad es que no nos llevamos muy bien. Discrepamos en algunas cuestiones - hablé intentando no sonar muy brusca.

-Sí, exactamente eso - agregó ella acariciando descaradamente el pecho de Christian.

Mordí mi labio y contuve la respiración para no responder a su provocación.

-Christian, ¿Podría comentarte algo rápido, por favor?

Nos dirigimos a su despacho y cuando tuvimos intimidad le pregunté si ya podíamos hablar, pero él me contestó que había quedado a comer con Sarah y que teníamos que dejarlo para otro momento. Al momento la molestia y los celos se apodraron de mi.

Volvía a dejarme plantada para irse con ella.

-Entonces yo me retiro, no tengo nada más que hacer aquí. Que pase buen día, señor Holland - me despedí conteniendo toda la furia que tenía encima.

Cuando estaba apunto de abrir la puerta él me detubo.

-Victoria...

-No, Victoria nada - contesté cortándolo - a partir de ahora, señorita Hotton. Porque usted es mi jefe y yo su empleada. Nada más. Con permiso, jefe - finalizé marchándome.


 *  *  *  *  *  *



Ya había pasado una semana desde que nombraron al nuevo accionista y la verdad es que el señor Marck me estaba cayendo bastante bien, nada que ver con su hija que me caía com una patada en estómago. 

Al llegar a casa, para mi sorpresa, me encontré con mi padre. Ya había vuelto de su viaje. 

-Papá, me algro de verte  - me acerqué y le di un abrazo.

-Yo también - me devolvió él abrazo.

Cuando le pregunté sobre cómo le había ido el viaje evadío mi pregunta y se dirigió a su habitación. No entendí porque no quiso responderme. Dejando atrás el extraño comportamiento de mi padre decidí ir a mirar si mi nana se encontraba en la cocina y ahí la encontré, haciendo galletas de avena.

-Hola nana - saludé.

-Hola, mi niña. ¿Cómo estas?

-Bien, nana. Con hambre - le eché una mirada a las galletas que acababa de sacar del horno.

-Ni lo sueñes. Son para Christian, me dijo que mañana vendría a por ellas.

-Nana me siento traicionada - ella sonrío.

-Nunca me olvidaría de ti - se dio la vuelta y me entregó un plato lleno de galletas de avena.

-¿Te he dicho ya que te amo? Tienes que venir conmigo a mi habitación a ver Titanic y a comer galletas  - sus ojos se iluminaron, sabía que era su película preferida.

-Entonces vamos ¿A qué estamos esperando?

Mi nana era para mi la madre que nunca tuve y la amaba con todo mi corazón, nunca se lo había  dicho pero le agradecía todo lo que a había hecho por mi, ella era mi luz en la oscuridad.



Las cosas entre mi jefe y yo no mejoraron. Yo seguía molesta por su estúpido comportamiento y el seguía con su orgullo por encima de todo.

¿Por qué no era sincero y me decía lo que de verdad le pasaba?

Cansada de la tensión que había entre nosotros dos, planeé hacerles una broma a los chicos para distraernos un poco ya que hacía un bonito y soleado sábado. 

-Chicas necesito vuestra ayuda, tengo planeado hacerles una bromita a los chicos - dije con una sonrisa traviesa.

- ¿Y qué quieres que hagamos Victoria?

-Muy fácil, ya que hoy hace un día tan bonito les vamos a dar un buen baño - sonreí.

-Victoria si nos pillan nos matarán - comentó Kate.

-Tranquila tengo todo planeado. Mi nana los va a entretener mientras que nosotras vamos a llenar globos con agua, harina, jabón y todo lo que se nos ocurra. También llenaremos las pistolas de agua que hay en garaje y tú - apunté a Fernanda - ten mucho cuidado - advertí apuntando a su vientre.

-Tranquila estaré alerta - dijo acariciando su vientre que empezaba a crecer.

-De acuerdo, los chicos estan en la cocina con mi nana tendiendo ropa.

Todas nos pusímos a reír al imaginar a David, José y Cristian tendido la colada. Mientras ellas dos llenaban los globos con agua, jabón, harina y muchas cosas más. Yo me dirigí al garaje en busca de las pistolas de agua.

Me puse a rebuscar en el monton de cajas que había en la gran estantería del garaje y encontré lo que buscaba pero también algo más que llamó muchísimo mi atenció. Una pequeña puerta que estaba escondida detrás de un montón de cajas. Decidí investigar en otro momentoy volví al jardín.

Cuando estuvimos preparadas avisamos a mi nana para que los llevara a fuera con cualquier excusa.



CHRISTIAN.

La nana nos tuvo toda la mañana limpiando. Primero las habitaciones, la cocina y luego acabamos tendiendo la ropa.

-Bueno muchachos, dejen esa ropa que la están tendido muy mal. Vengan conmigo vamos a limpiar la piscina - anunció la nana.

-Nana ¿Qué te pasa? Nos has tenído toda la mañana limpiando - se quejó David.

-No entiendo porque las chicas no están aquí ayudando - esta vez se quejó José.

-Haber, se me callan. Si quieren seguir comiendo rico se van a callar y me van a hacer caso - habló muy seria - así que a limpiar la piscina - ninguno dijo nada y salimos al jardín para ponernos manos a la obra.

Estaba limpiando tranquilamente cuando sentí un golpe en mi espalda y seguido de eso estaba empapado de agua.

-¡Son las chicas! - gritó David.

Y ahí estaban las tres. Lanzando globos de agua mientras otra nos disparaba con la pistola de agua. De la nada me cayó un globo que contenía algo que no era agua.

-¡¿Qué es esto?!

-¡Es agua con harina! - gritó Victoria riéndose y me dí cuenta de que había sido ella la que me lo había tirado.

-¡Victoria me las vas a pagar! - gritó José - ¡Se que tú tuviste la idea, solo se te puede ocurrir a ti!

-Cuánto me conoces, querido - contestó llorando de la risa.

Victoria cogió una pistola y empezó a correr detrás de José mientras Fernanda y Kate nos lanzaban globos a David y a mi. Después de un rato David, José y yo ideamos un plan para vengarnos, las íbamos a tirar a todas. Bueno, no a todas. Solo a Victoria y a Kate ya que la piscina estaba fría y sucia.

-¡Van a ver, las vamos a tirar a la piscina a todas! - exclamó David enfadado.

-No puedes Fernanda esta embarazada, eso le puede hacer...

-No voy a tirar a Fernanda - interrumpío - las voy a tira a ustedes - apuntó a Victoria y luego a Kate.

-Y yo lo voy a ayudar - dije firme.

-Vamos hermano solo fue una broma - contestó Kate.

-Si chicos... Solo queríamos refrescarlos - Victoria intentó ponerse seria pero no pudo. Estalló en carcajadas - vale, vale ni yo me lo creo - dijo aún riéndo pero de pronto salió corriendo junto a Kate.

Corrieron por todo el jardín intentando esquibarnos pero no llegaron muy lejos. José cargó a mi hermana como un saco de patatas mientras David y yo agarrabamos a Vicky de los píes y las manos. Fernanda y la nana estaban sentadas viendo el espectáculo y riéndose como locas.

Mientras llevábamos a Vicky a la piscina me quedé pensando en que no había vuelto a estar tan cerca de ella desde el día en el despacho.

-Hermana el agua te gustará, esta en su punto - dijo David burlándose de ella.

-¡No! Haré todo lo que quieras David. Pero no me tiren a la piscina, el agua está muy fría - suplicó y yo empecé a reír - no te rías Christian, la bola de masa que tienes en tu lindo cabello no se irá tan fácilmente - contestó la rubia burlándose de mi.

-David, a la de tres la soltamos - dije balanceandola y el asintió - una, dos y tres - la soltamos y cayó a la piscina. Todos empezamos a reír con fuerza.

En el momento en el que Victoria salió del agua dejé de reír. Estaba completamente empapada y toda su ropa se pegaba a esa delicioso cuerpo que tanto me gustaba y el cual deseaba.

Se encaminó a su habitación y yo esperé un momento a que todos estubieran distraidos para seguirla. Cuando llegué a su habitación toqué la puerta pero nadie me abrió así que me tomé el atrevimiento de entrar y me di cuenta de que se estaba dando un baño. Cerré la puerta con llave y me dirigí en silencio al baño, en donde me la encontré completamente desnuda y mojada enjabonandose el cabello con los ojos cerrados. Sin perder tiempo me desvestí y entré a la regadera detrás de ella y me deleité con la vista de su apetecible y redondo trasero. Me acerqué y acaricié su espalda haciendo que ella se exsaltara.

Rápidamente se quitó el jabón de encima y se giró a verme.

-¡¿Qué estas haciendo aquí?! - exclamó molesta.

-¿Tú qué crees? - no pude evitar acariciar mi pene erecto. La vista de sus pezones me volvía loco.

Ella observó como me acariciaba y al momento sus pupilas se dilataron y su piel empezó a enrojecerse.

-¿Te gusta lo que ves? - me atreví a alzar la mano y acariciar uno de sus pezones.

-Christian... - se dio la vuelta regaldome de nuevo la vista de su trasero - vete, ahora - ordenó.

Yo hice todo lo contrario y pegué mi pecho a su suave y fina espalda y con mi mano izquierda recorrí su vientre y encerré uno de sus deliciosos pechos mientras con la otra me coloba entre sus piernas para darle placer.

-Christian - gimió de placer.

-No sabes como me gusta escuchar mi nombre entre tus labios - mordí el lóbulo de su oreja.

Ella se dio la vuelta y me besó con tanta pasión que no aguanté más y la alzé en mis brazos y la pegué en la parade para luego penetrarla con urgencia y ansias.

-Oh, Victoria te he echado de menos... -gemí al sentirla tan humeda y apretada a mi alrrededor.

VICTORIA

Ya era de noche cuando me desperté al lado de Christian y antes de que me diera tiempo a arrepentirme de haberme acostado de nuevo con mi jefe decidí ir a por un vaso de agua dejando a mi hermoso y estúpido jefe durmiendo solo en mi habitación. De camino a la cocina me quedé mirando la puerta del final de pasillo, la cual llevaba al garaje y recordé la pequeña puerta escondida. Decidida bajé al garaje y empecé a quitar las cajas con cuidado y cuando por fin dejé la puerta despejada me encontré con que no se podía abrir. Negandome a darme por vencida busqué un destornillador y con paciensia empecé a desarmar el manillar de la puerta misteriosa. Cuando por fin pude abrirla me encontré con un cuarto oscuro lleno de polvo y arañas. Pero cuando iluminé el cuarto con una linterna me quedé sorprendida. Al parecer alguien tiempo atrás utilizaba esa habitación para dibujar y hacer cuadros. Encontré uno en el cual salimos mi hermnao y yo cuando eramos pequeños. En otos habían paisajes y rostros de personas y niños que no reconocía. El cuadro que casi hace que me desmaye era el de una preciosa mujer rubia con unos incribles ojos grises y al instante la mujer de la playa me vino a la mente. Contemplé más de cerca el retrato y sentí una punzada en el corazón. Era tan parecida a mi que pude reconocerla al momento.

-Vanesa... - una lágrima traisionera se deslizó por mi mejilla.

Era ella. Después de tantos años, después de no recordarla... Mi madre... Aunque solo era un dibujo, un cuadro perfectamente dibujado, ahí estaba ella. Recordandome los momentos más dolorosos de mi vida. Ahora la mujer de mis pesadillas tenía rostro, un rostro el cual era muy parecido al mio. Ahora entendía el rechazo de mi padre... Verme cada día y recordar que un rostro como el mio le había roto el corazón... Lloré de rábia, de dolor y angustia. Furiosa rompí todo a mi alrrededor. Tiré todos los cuadros que estaban en las paredes y los pisoteé, destrozé los vestidos gurdados en cajas, las joyas guardadas también las lanzé por ahí y cuando dí con una caja llena de notas y fotos, me frené y me paré a leerlas.

En las fotos pude distinguir a un bebé, David. Su rostro no había cambiado tanto. En la otra salía yo con el cabello aún más rubio que ahora, en otra aparecía una bebé de ojos verdes. Una bebé que no reconocía pero esos verdes ojos se me hacían conocidos. ¿Quien sería?

Abrí una de las cartas y en ella había escrito un poema de amor, pero lo que leí en la siguiente nota me dejó helada.



Vanesa tienes que escucharme, podemos encontrar una solución.

Tienes que volver, te necesitamos. No me puedes abandonar, te amo con toda mi alma.

                                                                                           M.D.


¿Por qué nos hicistes esto?

Nos abandonastes y te la llevaste a ella... No nos puedes hacer esto, te necesitamos y ella nos necesita a nosotros. No la puedes alejarla de su familia. Te encontraré.

                                                                                                M.D.



¿Qué era todo eso? ¿Quién era M.D.? ¿A quién más le hizo daño esa mujer?¿Quíen era esa bebé de ojos verdes? ¿Quiém era "ella"?

Abrí otra carta y en esta decía:

Eduardo todo nuestro matrimonio a sido una farsa. Los dos siempre supimos que nunca ibamos a ser felices junto. Nunca  te amé. Me diste un hogar y una familia, pero fue algo que yo nunca pedí y lo sabes bien. Te supliqué tantas veces y nunca me escuchaste, lo único que siento por ti es rencor. Tuvimos a un hijo maravilloso y es lo único que me a retenido a tu lado. Victoria... Lo siento por eso, de verdad que lo hago. Nunca quise herirte de esa forma pero hay errores que no tienen solucion. Ya no quiero seguir a tu lado y se que cuidaras bien de tus hijos. Gracias por los pequeños momentos. Adiós.                                          


                                                                                                                                                    VANESA MILLER.



La odiaba y la maldecía una y mil veces. Odiaba que un ser como ella fuera mi madre y sentía un profundo asco por parecerme a ella. No podía parar de llorar ¿Por qué nos hizo tanto daño? No me podía imaginar todo por lo que tuvo que pasar mi papá. Nunca nos quiso, todo fue una farsa, una obligación de la cual se cansó y escapó. ¿Por qué? ¿A quién más le hizo daño? ¿Por qué esa mujer era así? Todo era más y más confuso.

Quería gritar y sacar todo ese dolor que me estaba matando por dentro. Aunque ella ya no estuviera a nuestro lado, aunque hubiese pasado tantos años, Vanesa seguía destrozandome la vida.

-Victoria ¿Qué haces aquí? ¿Qué es todo esto? - preguntó mi hermano procupado abrazandome y observando la habitación - ¿Qué es este lugar?

-David la odio tanto... - hablé entre sollozos.

-¿De qué habalas?

-De esto - le entregué las cartas que había leído.

En los ojos de David se reflejaron la rabia,  el dolor y sobre todo la decepción. Era horrible que una persona a la que quieres por naturaleza,  porque naces con ese amor te traicione de esa manera. Creer que siempre estará ahí para ti y que te protejerá... Y que de repente te des cuenta de que todo es solo una ilusión.

-Vicky no vale la pena, de todas maneras ella ya no esta aquí - no quiería llorar más y aguanté las lágrimas - no sé si esta muerta o no, pero igual no debemos preocuparnos más por ella. Olvidate de que alguna vez existió.

-Pero todo es tan confuso...

-Victoria no te rompas la cabeza.  El único que puede responder a tus preguntas es mi papá. Pero sabes que le harás daño si se la recuerdas. Olvidate de esto y vamos a dormir, por favor.

Volví a la cama entre sollozos y lágrimas y no pude evitar que Christian se diera cuenta de mi estado de animo. Preocupado me abrazó y me perguntó que me pasaba.

-Me duele el alma... - lloré más fuerte - abrazame por favor y no me sueltes. Te lo suplico - me acurruqué en el cuerpo de Christian y no me di cuenta de cuando me quedé dormida.


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