VIII
El miércoles por la mañana desperté gracias a los gritos de Lucas al otro lado de la puerta. Me había olvidado completamente de poner el despertador y los sueños me habían acogido con los brazos abiertos.
Le abrí la puerta cojeando aún con mi gran camiseta de los Rolling Stones que usaba de pijama y un gran moño desaliñado, sin haber recogido tan siquiera la cama. Y tras ponerme una pantaloneta gris corta y coger la bandolera que había preparado el día anterior, salí con las muletas intentando seguir el rápido paso de Lucas mientras el se reía de mi.
-¡Eh espera! Que con esto es imposible andar.- exclame mientras el se paraba en seco.- ¿Huelo mal?- le pregunté preocupada mientras acercaba la camiseta a mi nariz, desde luego debería haberme cambiado, ir en pijama era mala idea.
-No, hueles que apestas a... ¿Coco? - Lucas arrugo la nariz.
-Me he echado como cinco litros de colonia- dije mientras me atacaba la risa tonta y me soltaba el pelo con la idea de parecer más decente, sin embargo no cambio mucho mi aspecto.
-No lo he notado para nada.- contestó sarcástico.- Como no me de una intoxicación...
Le di un pequeño empujón en el hombro mientras nos dirigíamos a el ascensor de nuestra planta, que se encontraba escondido de miradas indiscretas y que contaba con una contraseña. Desentonaba mucho con al antigüedad del edificio un ascensor con pantalla táctil. Al parecer el Director era el primero enterado de mi situación y me había enviado una carta con la contraseña del ascensor y un mensaje de que los profesores ya estaban avisados. Llevaba muy bien lo de no llamar la atención. Desde luego.
Vicente me miro con recelo cuando Lucas y yo atravesamos la puerta. Por suerte aun no la habia cerrado con llave y pudimos entrar.
-Bien, antes de nada sacar vuestras agendas.- comenzó a decir una vez todos estábamos sentados en nuestros sitios.- Como sabréis todos los años pasamos la Semana de Convivencias en la casa rural de Villa Marlo. Eso será a inicios de Octubre, por lo tanto cuando se acerquen las fechas o comentaremos más detalles. Recordar no llevar más de lo necesario, solo nos iremos de miércoles a viernes. Y recordar también que si por alguna razón no pensáis ir, necesito una carta firmada por vuestros tutores con un justificante. ¿Alguna duda?
Los estudiantes comenzaron a murmurar entre ellos, algunos se quejaban y otros se reían por lo bajo mientras contaban anécdotas de otros años.
-¿Que es eso?- le pregunte a Lucas.
-Una gran escusa para no ir a clase.-resumió el mientras sonreía de lado y se escurría en la silla.- Vamos a una encantadora casa rural a "conocernos" mejor como si tuviéramos siete años.
Me reí pensando en que nunca había hecho algo parecido como aquello.
*
El resto de la mañana pasó como cualquier otra. Por desgracia para mi no tenia clase de Historia del Arte, por lo que no vi en ningún momento a Virginia. Repase el horario, martes, jueves y viernes. Sonreí de lado, por alguna razón me apetecía ver como se comportaría ante mi tras el incidente, pero para ello tendría que esperar a mañana.
-¿Que vas ha hacer ahora?- me pregunto Anna mientras bostezaba y se tapaba la boca. Habíamos ido a la cafetería porque el profesor de Ingles estaba enfermo y teníamos la hora libre. Me acabe el café antes de colocar la bandolera en la mesa.
-Pensaba echarme la siesta, pero si lo hago dudo que vaya a la última hora.- conteste metiendo los libros de la biblioteca sobre Bécquer en la bandolera.
Diez minutos después Anna desapareció bajo el pretexto de que tenia mucha hambre y quería pasar por su habitación antes de clase para comer algo. Aun eran las doce y media, tenia otra media hora muerta para hacer lo que quisiera, pero con la pierna mal pocas cosas podía hacer.
Debido a mi inmovilidad decidí ir al jardín interno para escribir un poco. Es sitio solía estar abarrotado de gente durante el día por lo que parecia otro lugar distinto de noche, sin embargo en aquel momento estaba vacío. Me siente en el primer banco que vi, no quería ir muy lejos pues tardaría la media hora en volver a clase.
Respire con alivio sacando mi cuaderno y mirando al cielo nublado. Me abrace reprochándome no haber cogido una sudadera, la llegada del otoño se notaba ya. La hojas comenzaban a teñirse de colores oscuros, secándose y preparándose para tocar tierra firme. Hacia un ligera brisa y el sol decidía no salir cuando amanecía. Era tan deprimente. Odiaba con toda mi vida el otoño y el invierno. Me gustaba el sol, la luz, el calor.
Volviendo la vista al cuaderno me acorde del juego de escritura que había hecho durante mi estancia en Canadá. Mis padres apenas habían tenido que estar allí un mes pero se me había hecho interminable con el insoportable frio que hacia. No había vida en la calle, todo se hacia en lugares cerrados e iluminados artificialmente. Habia tenido tanto tiempo libre encerrada en casa que buscaba cualquier cosa para entretenerme. Y ese juego había estado bien. Se trataba de una larga lista de temas sobre los que escribir. Era tan sencillo como escribir un relato corto sobre el tema que tocaba, pero te abría perspectivas nuevas.
En Canadá había escrito once relatos, algunos más largos que otros, pero por desgracia no los tena allí para leerlos. Únicamente la lista de temas, con los once primeros tachados. Leí el tema numero doce: romance lgtbi. Me reí como si fuera cosa del destino pues al instante Virginia Green aparecio en mi mente. Me observaba con su sonrisa burlona. Sacudí mi cabeza borrando esos pensamientos de mi mente. No se en que coño estaba pensando.
-Erin Wood.- esta vez el destino si pareció reírse de mi, pues no tuve ni que girar la cabeza para saber de quien era aquella serpenteante voz.- Diría que es una sorpresa encontrarla aquí pero no lo es.
Note una mano tras de mi apoyarse en mi hombro, pero ni siquiera me moví.
-¿Me sigue profesora?- la mano de Virginia se levanto cortando el contacto como si quemara. Pero el sonido de sus tacones me delato que rodeaba el banco. Cerre el cuaderno con fuerza.
-Podría preguntarle exactamente lo mismo.- Virginia se sentó a mi lado en el banco, lo que me permitió apreciarle por primera vez en el día.
Pantalones de cuero, blusa blanca remangada y un cigarro entre sus labios. Al parecer este era su sitio de fumar. Soltó el aire y me miro de reojo con curiosidad.
-¿Esta escribiendo?
-¿No debería preguntarme porque no estoy en clase?- cambie de tema sentándome recta y apoyándome bien el el banco. No me había dado cuenta de lo tensa que estaba.
-No es difícil adivinar que tenia clase con el profesor Ricardo, pero no eluda mi pregunta.
-Las contestare cuando podamos tutearnos.- replique.
Virginia levanto la ceja mientras daba otra calada. Mire hacia otro lado.
-Esta bien, podremos tutearnos cuando no estemos en clase, a no ser que estés castigada.- sonrió satisfecha con el trato y me ofreció el cigarro que estaba entre sus dedo.
La mire confusa.
-No, gracias. Si me muero prefiero que no sea por cáncer de pulmón.
-Tampoco te lo iba a dejar.- se rio y me miro tan fijamente que me sentí pequeña.- Solo quería saber si fumabas. Pero contesta a mi anterior pregunta.
Sonrió con el cigarro en la boca. Pensé que aquel día estaba de buen humor. Sus labios estaban cubiertos de un rojo oscuro como la sangre y hacia contraste con sus dientes blancos. Incluso tenia unas pequeñas arrugas en los ojos por su sonrisa.
-Si, estaba escribiendo.- respondí sucumbiendo a sus insistencias.- Bueno, al menos lo intentaba.
A veces creía que estaba completamente sola en el mundo. Una soledad muy llena de gente, pero de gente vacía. Encontrar a Anna y a Lucas había sido una suerte increíble. Pero no podía negar que encontrar a Virginia entre tanto vacío había sido algo interesante. Ella era diferente.
-Que significa intentaba.
-Tengo que escribir un relato...- me removí sobre el banco buscando las palabras adecuadas. En cierta parte no podía negar que me daba curiosidad saber como reaccionaria, pero debía ser cuidadosa, y ante todo inocente.- Se trata de una temática de la que nunca he escrito, pero también estoy muy poco informada sobre el tema, a pesar de que me interese.
Sonreí, esperaba que en su cabeza comenzaran a formarse dudas sobre lo que estaba diciendo.
- ¿Y se puede saber cual es la temática?- con un movimiento rápido expulso el humo de sus labios y aplasto el cigarro contra la suela de su tacón.
- Preferiría mantenerla en el anonimato.- sonreí mirándola fijamente. Sentía que mis ojos le estaban expresando todos los huecos que habían dejado mis palabras. Ella me mantenía la mirada como siempre, con esos ojos inescrutables que me perseguían hasta en los sueños. De un momento a otro aparto la vista de mi y se levanto.
- Todo el mundo dice que primero va la teoría y luego la practica, pero hay ciertas ocasiones en las que la vida sirve para inspirarte.- me lanzo una ultima mirada antes de comenzar a caminar a la puerta.- Espero que encuentres tu inspiración.
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