IV
Mi habitación, la 106, se encontraba justo al otro lado de la de Anna por lo que tardaba unos minutos en llegar hasta su puerta. No me quejaba, caminar por el extraño pasillo octogonal repleto de ventanas que daban a una magnifica panorámica vegetal era un placer visual.
Toque repetidamente en la puerta de ella haciendo que varias personas que se encontraba en el pasillo se girara a mirarme. Antes de que pudiera ver la cara adormilada de Anna, su perfume, que olía a flores, me envolvió haciéndome fruncir la nariz.
- Pasa.- dijo ella mientras desaparecía por la puerta que daba al baño y salía de este con el cepillo de dientes en la boca.
Si a mi me gustaba el orden estaba claro que a Anna no. Su ropa estaba esparcida por todas partes, y lo que más gracia me causo fue que su armario, donde debería haber estado la ropa, se encontraba lleno de libros de todos los tamaños y colores apiñados de forma desordenada. La cama, de sabanas amarillas fluorescentes, se encontraban desordenadas y las paredes llenas de postres de grupos de música.
-Vaya...- comente arrastrando las palabras y buscando las palabras adecuadas mientras apartaba la ropa de la silla de su escritorio y me sentaba.- nunca he visto una habitación tan original.
- Ma alebro d zer la primara- dijo ella aun con el cepillo de dientes en la boca asomando su cabeza por el marco de la puerta.
Me reí y apoye las piernas en su mesa mientras cogía de la mesa un periódico que había entre todos los diferentes tipos de bolígrafos y post-its. Anna volvió a desaparecer por la puerta del baño mientras murmuraba algo que no llegue a oír. En la portada pude ver que se trataba del periódico de hacia unas semanas, y en el primer titular ponía: El caso Sludger se complica, un giro de tuercas pone a la victima como culpable.
-¿Que es esto?- le pregunte curiosa cuando volvió a aparecer por la puerta.
Anna se encogió de hombros mientras se terminaba peinar su enmarañado cabello un moño desaliñado y se colocaba una bomber negra encima.
-Un periódico.- dijo de forma graciosa mientras se dirigía a la puerta de la habitación y señalaba la parte de fuera- Vamos a dar una vuelta.
-Podrías ir para cómica.-le respondí sarcástica mientras ponía los ojos en blanco y me dirigía hacia el pasillo.
-Me gustan las buenas historias, ¿no has oído hablar del caso Sludger?- pregunto ella mientras caminaba a mi lado y se metía las manos en los bolsillos. Sus ojos brillaron con emoción.
-No, la verdad es que no suelo leer mucho los periódicos...
- Viktor Sludger murió hace unos meses atropellado por las vías de un tren, o al menos eso fue lo que los forenses pensaron al ver su cuerpo en aquellas vías lleno de cortes profundos y parcialmente aplastado. Cuando le hicieron la autopsia se dieron cuenta de que su cuerpo había sufrido un paro cardíaco debido a un veneno que se encuentra únicamente en una especie de serpiente que viven en Australia. Las cámaras que grababan la estación, a pesar de que no daban en el ángulo correcto, grabaron a un hombre encapuchado llevar a Viktor, o al menos eso se pensaba al principio, hacía las vías del tren.-exclamo ella emocionada mientras ambas caminábamos hacia la zona de chicos.
-Suena horrible, no se como te gustan esas cosas.- dije arrugando el ceño, odiaba la sangre y todo lo relacionado a ello.
-¡Chicas!- un grito nos hizo girar, Lucas venia corriendo hacia nosotras.
Lucas le pasaba dos cabezas a Anna y una a mi, era gracioso pero si nos poníamos en orden de altura podíamos hacer una escalera. Le había conocido el mismo viernes que a Anna, pero no compartíamos todas las clases. Tenía un rostro serio y una sonrisa embaucadora. Anna me había dicho que le odiaba pero no podía apartarse de él. Su relación parecía de amor-odio. Les veía en unos meses anunciando su relación.
-¿Vamos al lago?- dijo Lucas tras hacerse hueco a la fuerza entre las dos y pasarnos sus fuertes brazos por el cuello.
-¿Al lago?- pregunte curiosa.
- Cerca de aquí, en medio del bosque hay un pequeño lago precioso.- contesto Anna- Es un secreto, poca gente lo conoce aquí.
Ambos me miraban, como esperando mi respuesta. ¿Se enterarían? ¿Podía fiarme de Rover Patterson? Si realmente podía salir debía descubrirlo cuando antes, si me daba cuenta al final sería un desperdicio.
-Venga Erin, ese sitio es mágico y no has salido de aquí en una semana entera...- apuntó Lucas tras mi silencio.
*
Teníamos todo preparado, habíamos conseguido coger algo de comida de la cafetería y unos botellines de cerveza que se vendían el Villa y Lucas guardaba en el armario. Seguramente estarían calientes, pero nos daba igual.
- Hey.- exclamo Lucas apareciendo por la puerta de mi habitación. Habíamos decidido organizar allí todo ya que en la de Anna era imposible encontrar el camino de vuelta. - ¿puede venir Jagger con nosotros?
Anna rodó los ojos pero no comento nada, simplemente siguió metiendo las cosas en la mochila.
-No le conozco de nada, pero por mi bien.-dije encogiéndome de hombros.
-¿Anna?- insistió este mirando a la pelirroja que al oír su nombre se cruzo de brazos.
- Si viene el vendrá también Margo, son como un pac de dos por uno, y ya sabes que a ella no la trago.
-¿Margo? ¿Margo Danvers?-pregunte confundida mientras recordaba a la chica de cabellos miel y mirada oscura. El primer día a la mañana me la había cruzado por el pasillo. Me había parecido una pija juzgona. Lucas asintió con esperanza de que le apoyara.- Oh, casi me mata con la mirada el primer día.
Anna se rio contenta con mi comentario y Lucas nos miro mal a las dos.
-Venga, he cambiado de opinión, que vengan.- Anna levantó la mirada de la mochila en la que estaba metiendo cosas. Tenia incluso una sonrisa maligna.- Podría ser divertido.
Lucas formó esa sonrisa amplia y encantadora de la que me había hablado Anna. Y cuando corrió hacia ella supe que querría hacer.
-¡Ya, suelta, me quedo sin respiración!- grito esta mientras era aplastada por los brazos de Lucas.
-Tanto amor me da asco.- comente con una sonrisa en la boca mientras fingía que tenia una arcada.
- El y yo,- dijo señalándole y después así misma mientras ponía una mueca de asco.- en la vida. Que antes me quemen y me coman los gusanos.
-A mi se me da mejor comer que a los gusanos.- contesto Lucas con picardia mientras caminaba hacia la puerta- ¡Nos encontramos en la puerta trasera dentro de diez minutos!
Anna se quedo con la boca abierta sin que le diera tiempo a rechistar y al final soltó un bufido.
-No le cabe el ego en el cuerpo.
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