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1. Desgracia inminente

31 de Octubre de 1981

Adele Williams

Desde que me levanté había sentido un malestar demasiado enorme, era como si algo malo pasara pronto, incluso hizo que me despertara a las cinco de la mañana por eso.

Ahora mismo me encontraba tomándome un café, pensando en todo mientras hacía tiempo para que Sirius viniera a buscarme para ir a casa de los Potter. Sirius había pensado que sería buena idea ir los dos para animarlos un poco, o al menos a James y Harry que eran los más estresados con la situación. Lily, en cambio, cada día según Sirius se volvía más insoportable, prefería no decir nada por qué no quería problemas con ella. Remus, por otro lado, iba a pasarse por mi casa para ver que todo estuviera bien conmigo, ya que él debía irse a un sitio para una misión que le había dado Dumbledore.

—¿Addie? —miré a Freya que se acercaba a mí un poco preocupada— ¿Todo bien?

—No lo sé ni yo Freya, es como si algo malo pasara hoy y siento que está fuera de mi alcance —suspire, esta sensación cada vez se hacía más fuerte y no había nada que pudiera calmarla.

—Addie tranquilízate seguro que con las horas se te pasa, además, ¿qué mal podría ocurrir? —sentía que mi malestar se debía a los Potter y por obvias razones porque había un traidor en la Orden y tenía demasiado miedo por James y por su familia.

—¿Y si le pasa algo a los Potter? —Freya me agarro de los hombros.

—Escúchame bien Addie, ellos están escondidos, nadie a excepción de Sirius sabe del encantamiento, así que cálmate. Voldemort no los va a encontrar —no me convencía mucho eso—. Además, irás en un rato y estarás con ellos, así que relájate. Las dos sabemos que si Sirius, Remus o James te ven así se van a preocupar demasiado. Y James siendo James es capaz de ir contigo.

—Tiene familia a la que proteger —susurre.

—¿Y? Ya viste en las reuniones en las que estuvimos, como él se acercaba preocupado a verte. Tal vez tú pienses que él no te quiere, pero todos sabemos que él sería capaz de todo por ti. Le importas demasiado Addie —asentí con lágrimas en los ojos—. No cielo, no llores —me abrazo y yo la abracé más fuerte mientras dejaba caer algunas lágrimas.

—Sigo teniendo demasiado miedo Freya.

—Lo sé Addie, pero iras a verlos y verás que todo estará bien, pero por favor no llores. Las dos sabemos que Sirius si te ve a si o Remus se van a preocupar demasiado y Black no te llevara porque sabe como es James. Por no decir que Remus sería incapaz de ir a la misión si tú estás mal —asentí, de pronto alguien llamo a la puerta—. Ve a limpiarte la cara y arreglarte un poco en lo que yo abro la puerta —asentí y fui corriendo al baño a quitar cualquier rastro de lágrimas o algo que me pudiera delatar.

Un rato después me volví a mirar y vi que todo estaba perfecto, así que con una sonrisa salí del baño para encontrarme en la Sala a Sirius y Remus.

—Addie —Sirius se acercó a mí y me abrazo muy fuerte, no muchas veces podíamos vernos porque con los tiempos que corrían era mejor permanecer en casa y no salir mucho. Pero nosotros siendo nosotros salíamos, más que nada a misiones encomendadas por Dumbledore.

—Yo también te extrañe —susurre con una pequeña sonrisa.

—¿Estás bien? —me miro y yo asentí. Remus también se acercó a verme con una pequeña sonrisa.

—¿Segura?

—Si —Remus me abrazo muy fuerte.

—¿Segura que estás bien? Te noto un poco rara —susurro Rems mientras me seguía abrazando.

—Te prometo que estoy muy bien —asintió y se separó de mí para verme con una pequeña sonrisa.

—Bueno, Adele y yo nos iremos con los Potter. Remus ten cuidado —Remus asintió, los tres nos despedimos de Freya y tanto Sirius como yo le dimos un fuerte abrazo a Remus antes de que se fuera.

—¿Lista Addie? —asentí emocionada, la última vez que vi a Harry fue por su cumpleaños, porque después Dumbledore se encargó de mantenerme ocupada con las misiones.

Los dos nos aparecimos en Godric's Hollow, no había mucha gente viviendo aquí, además de que era un lugar demasiado tranquilo, si las cosas hubieran sido diferentes tal vez Sirius y yo no vendríamos escondidos a ver a los Potter, ni ellos estarían escondidos.

Sirius y yo empezamos a caminar con cuidado y con las varitas en mano, ahora más que nunca debíamos estar en alerta de cualquier amenaza. No podíamos poner en riesgo a James ni a su familia.

Al llegar Sirius hizo el encantamiento y caminamos hasta la puerta. Él llamo a la puerta y yo lo miré.

—Como se asusten por no haberles avisado te golpearé —susurre y él me miro divertido.

—20 Galeones a que James nos apunta con la varita —voltee los ojos divertida.

James abrió la puerta apuntándonos con la varita.

—Te lo dije —asentí viendo a James que suspiraba aliviado de vernos.

—Fue idea de Sirius, yo le dije que te avisara —James miro mal a Sirius.

—Casi me da algo Canuto —lo golpeo en el brazo.

—¡Auch! Uno queriendo haceros una sorpresa y le vienen golpes —volteo los ojos y James nos dejó pasar. Él cerro la puerta y Sirius activo de nuevo el encantamiento. James se acercó a mí para abrazarme muy fuerte al igual que yo también.

—Te he echado demasiado de menos Addie —susurro él, quería llorar porque yo también lo había echado muchísimo de menos.

—Yo también.

—James, ¿todo bien? —nos separamos y arriba se encontraba Lily con Harry en brazos.

—¡Addie! —Harry grito emocionado haciendo que sonriera al igual que Sirius y James. Aunque Lily obviamente no estaba muy feliz con eso, se le notaba en la cara.

—¡Harry! —Lily bajo las escaleras y Harry extendió sus brazos hacia mí. Vi a Lily y ella me lo dio a regañadientes, Harry me abrazo muy fuerte— Yo también te extrañé pequeño.

—Bueno, venimos a pasar un rato con vosotros y a animaros —James asintió a lo que había dicho Sirius con una sonrisa.

—¿Moony? — miré a Harry.

—Moony tuvo que ocuparse de unas cosas campeón —él asintió y fui con él a la Sala seguida por Sirius, James y Lily.

Estuve toda la tarde jugando con Harry mientras Sirius hablaba con James, mientras Lily andaba haciendo galletas y otras cosas. De vez en cuando James nos miraba con una sonrisa, para después dirigir su mirada a Sirius.

—Papá —James miro a Harry con una sonrisa.

—¿Quieres que juegue yo también? —Harry asintió con una sonrisa y James se sento a mi lado enfrente de Harry. Los tres seguimos jugando entre risas y alguna que otra broma de Sirius.

No sabía cuando tiempo había pasado, pero sabía que ya era un poco tarde,no quería irme, no cuando esa mala sensación aumento en mi interior.

—Addie debemos irnos —suspire y asentí a regañadientes.

—¿Addie? —mire a Harry con una pequeña sonrisa.

—Harry, ¿te parece bien que Addie venga mañana y seguimos jugando? —le pregunto James con una pequeña sonrisa mientras lo tomaba en brazos y se colocaba a mi lado. Harry asintió con una sonrisa abrazando a James colocando su cabeza en el hombro de él y cerrando un poco los ojos. Era una escena demasiado linda de ver, James sin duda alguna era un increíble padre.

—Nosotros nos vamos —Sirius lo abrazo primero—. Te quiero Cornamenta y a ti también pequeño Cornamenta.

—Nosotros tambien te queremos Canuto —Sirius sonrió y fue mi turno de abrazarlos.

—Cuídate mucho James —soltó una pequeña risa.

—Mucho no puedo salir Addie —me abrazo muy fuerte, yo asentí. No sé por qué sentía que esto era más una despedida, ¿sería por mi mala espina? No lo sabía—, pero te prometo que lo haré, además mañana nos veremos —asentí.

—Te quiero mucho Jamie —susurre.

—Yo te amo demasiado Addie —susurro él y yo seguí abrazándolo fuerte, como si tuviera miedo a no volverlo a ver.

—Vamos Addie —asentí y tanto Sirius como yo salimos de casa. Sirius puso el encantamiento y me acompaño hasta casa a pesar de que le había dicho que no hacía falta.

Al llegar me despedí de él con un fuerte abrazo y entré en casa viendo a Freya sentada en el sofá leyendo, me senté a su lado y ella me dio un libro.

—Podemos leer hasta que quieras contarme —asentí con una sonrisa y las dos nos pusimos a leer. No había pasado ni dos horas cuando el teléfono de casa comenzó a sonar. Mire extrañada a Freya y fui a ver de quien se trataba.

Respondí y la voz rota de Mary se escuchó al otro lado, sabía que algo malo había pasado y lo confirme cuando Mary me dijo que habían atacado a los Potter y que Voldemort los había matado. No podía moverme y mucho menos soltar alguna palabra, Freya al verme así se acercó y siguió hablando con Mary mientras yo caía de rodillas y comenzaba a llorar. No podía creerlo, hace nada los había visto y ahora me decían que habían muerto y que Harry iría con sus tíos, esos tíos Muggles odiosos, porque James me solía contar sobre ellos.

—Addie... —Freya susurro colocándose enfrente de mí y abrazándome muy fuerte. Me negaba a creer que James ya no estuviera, no podía ser cierto, él debía estar bien.

No sé cuanto tiempo estuve llorando, pero lo único claro es que Freya no dejo en ningún momento de abrazarme y de tranquilizarme.

De un momento a otro alguien había llamado a la puerta, esperaba que esto fuera una pesadilla y que detrás de la puerta se encontrará Sirius diciéndome que todo estaba bien, pero al abrir la puerta me lleve una gran sorpresa.

Dumbledore con Harry en brazos, Minnie y Hagrid se encontraban delante de mí, los miré demasiado confundida. Harry al verme extendió sus brazos llorando hacia mí. No entendía del porqué de la llegada de Dumbledore, pero lo tome en brazos y lo abrace con todas sus fuerzas, Harry en ningún momento me soltó.

—Creo que ya sabes lo que ocurrió esta noche —asentí mientras abrazaba a Harry fuerte intentando tranquilizarlo.

—Lo que no entiendo es porque estáis aquí y aun encima con Harry —dijo ella confundida.

—Sus tíos se rehúsan a tenerlo, cuando lo vieron dijeron que no querían un niño como él y que lo alejáramos todo lo posible de ellos —Minnie se acercó con una mirada triste, ella nos había amado demasiado y saber que James había muerto, le estaba doliendo demasiado.

—Adele querida, sabemos que no es tu responsabilidad, pero eres todo lo que tiene Harry al igual que Remus, sois su única familia. Y estoy segura de que James hubiera preferido que Harry estuviera contigo, para él eras demasiado importante —asentí con lágrimas en los ojos.

—Eres nuestra única esperanza de que Harry crezca feliz sin recordarse todo el tiempo lo que paso, es solo un niño —ella lo sabía, solo era un pequeño niño que se merecía lo mejor del mundo.

—Lo sé —susurré.

—¿Entonces señorita Williams? —Dumbledore me miro esperando una respuesta.

—Cuidaré a Harry como si fuera mi hijo y no le faltara de nada, asumiré toda responsabilidad y seré su tutora legal —Minnie me sonrió con lágrimas en los ojos y se acercó a abrazarme.

—Gracias, querida, estuve un día vigilándolos y son unos horribles Muggles. Sé que Harry estará en buenas manos contigo —Adele asintió abrazándola con cuidado porque seguía teniendo en brazos a Harry.

—Nosotros debemos irnos, le agradecemos señorita Williams por esto —Minnie se separó de ella y Adele asintió ante las palabras de Dumbledore, haciendo que los tres se fueran dejando a Adele con Harry.

—Papi —susurro él con lágrimas en los ojos.

—Lo sé mi niño hermoso, pero aquí estoy yo y haré todo lo posible porque seas feliz —entre con Harry a casa— Bienvenido a tu nuevo hogar Harry —susurro.






NOTA DE LA AUTORA

Nuevo historia, muchas gracias por todo el apoyo que recibió el video promocionado la historia y espero de todo corazón que la disfrutéis.

Os amo❤


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