Yaretzi está en una fiesta que Pepe organizo en su casa, aprovecho que su madre salió de viaje, están varios amigos estudiantes, también otros que estaba a punto de recibirse de la facultad y otros más ya recibidos, entre estos últimos se encuentra Gerando, alto moreno claro viste como un vaquero americano, camisa a cuadros, vaqueros, botas de piel y tejana, por su forma de vestir y de hablar inmediatamente se identifica como, Sinaloense.
Pepe se lo presenta a Yaretzi, ella queda cautivada por la personalidad de rudo y fuerte del joven, Yaretzi ya no es la niñita fea de la primaría, los brakes ayudaron a que saliera la belleza escondida debajo de su dentadura chueca, ahora luce unos dientes parejitos y blanquísimos y, las fosas nasales abiertas ahora lucen un poco más cerradas y una nariz respingada, el patito feo poco a poco se está convirtiendo en un cisne.
Al término de la fiesta Gerardo se ofrece gentilmente a llevar a Yaretzi a su casa, ella acepta.
─Espérame un momento voy por la camioneta
El hombre llega montado en un todo terreno color negro, se baja rápidamente, abre la puerta del copiloto y ayuda a subir a Yaretzi, están a punto de irse cuando sale Pepe corriendo de la casa abre el vehículo y de un salto sube.
─¿Y a ti quien te invito? Le dice Gerardo
─Nadie me invito, pero te conozco muy bien, tengo que cuidar a mi hermanita de tus garras, ella está a mi cuidado su mamá confía en mí.
─Estúpido, vamos pues
Los tres jóvenes parten a la casa de Yaretzi, van bromeando y riendo muy contentos, cuando llegan Gerardo baja del vehículo y entre Pepe y él ayudan a bajar a la chica, cuando se despiden Gerardo le da un beso en la mejilla que deja a Yaretzi, temblando como una hoja de papel, Pepe le dice.
─Ten cuidado con este cuate, es un rompecorazones.
─Descuida se me cuidar sola.
Al siguiente día cuando Yaretzi salió de clases acompañada de algunas compañeras se encontró nada más y nada menos que con Gerardo la estaba esperando en su flamante todoterreno.
─Ay miren muchachas, ese bombón que está allí, está mirando para hacia nosotras.
Yaretzi se sintió muy orgullosa ese bombón venia por ella, les dijo a sus compañeras como no queriendo la cosa.
─A es mi amigo Gerardo, viene por mí.
Así, era en cuanto Gerardo vio a Yaretzi, camino hacia ella con una amplia sonrisa.
─Hola,
─Hola ¿Se te perdió algo?
─Sí pero ya te encontré, ¿te puedo llevar a tu casa?
─Pues que te diré.
─Pues que sí.
─Está bien vámonos.
Yaretzi subió a la camioneta ante la mirada atónita de sus amigas, su madre la vio bajar del vehículo le preguntó
─¿Quién es ese muchacho?
─Se llama Gerardo, es amigo de Pepe, ahora también mío.
─¿Segura que es nada más tu amigo?
─Claro que sí, por ahora.
─Está bien, pero mucho cuidado, recuerda que eres responsable de tu cuerpo.
─Ay mamá ya vas a empezar, por eso no me gusta contarte nada.
─Yo nada más digo, recuerda lo que pasó con Pily
─Lo recuerdo bien, como olvidarlo, pero yo no soy Pily
─Cuando las mujeres nos enamoramos todas somos Pily.
─Ay mi mamá es mi amigo y tú ya me estás viendo hacer el amor con él.
─Bueno por las dudas, si llegas a algo más con ese chico, no quiero que descuides tus estudios.
─Sí, mamá
Como si su mamá fuera profeta al poco tiempo Gerardo le dijo.
─Yaretzi, ya tenemos tres meses de conocernos creo que ya es tiempo de que pasemos al otro plano, ¿Quieres ser mi novia?
─Sí, sí quiero, pero te advierto que primero está la escuela
─Claro que sí.
─Juntos le dieron la noticia a Pepe.
─Ya somos novios
─Me da gusto por los dos, pero recuerda cabrón, no me la vayas a ser sufrir, ya sabes que ella es mi hermanita.
─Está bien, la voy a cuidar como la niña de mis ojos.
─Gerardo trabajaba en una firma de arquitectos, por lo regular se veían los fines de semana, se llegó la graduación de la prepa, celebraron con una misa y una cena baile, Yaretzi invito a sus dos amigas ella llego con su flamante novio.
Se divirtieron mucho en la fiesta, al siguiente día salieron de viaje a la playa por una semana eran diez amigas en total, entre ellas Pilar. cuando estaban organizando el viaje le preguntó a Yaretzi.
─A mí me gustaría ir ¿Crees que haya problema si me sumo al grupo
─No lo creo, espero que te adaptes al grupo, ya que no conoces a nadie además de mi
─Ya sabes que soy muy adaptable
─Está bien te voy a sumar en la lista.
─¿En dónde van a llegar?
─No sabemos, andamos viendo
─Podemos llegar a la casa que mis padres tienen en Vallarta
─Crees que te la presten
─Claro que sí, de hecho, casi ni vamos.
─Pues ya se hizo, entonces llegamos a tu casa, pero que tan grande es, crees que si cabemos.
─Claro que si cabemos es muy grande.
En ese caso también hay que invitar a Roció, el hospedaje es lo más caro.
Así fue como las chicas salieron a la playa era un grupo de quince chicas, cada quien se fue por su cuenta, Pilar se llevó a sus dos amigas en su flamante camioneta Ranger, ella desde los dieciséis años empezó a manejar, era muy buena conductora, llegaron a la casa, que más que casa era una mansión arriba de una loma, desde lejos se veía la gran construcción, toda pintada de blanco, todo el que iba llegando se quedaba gratamente sorprendido.
La construcción contaba con alberca, grandes jardines y su propia carretera que daba directamente a la playa privada, que contaba con cómodas sillas de playa con carpas tipo árabe para cubrirse del sol contaba con un bar, con barman que estaba listo a complacer a las chicas, también tenía personal de servicio, que atendió al grupo como si se encontraran en un hotel de lujo, todo a cuenta de la abultada cuenta de banco de los padres de Pilar.
En el día se la pasaban en la casa y la playa y por la noche salían a recorrer las discos de Puerto Vallarta, fue un viaje muy loco, por primera vez salían sin supervisión de adultos, es por eso que tomaron tanto alcohol, que Argelia una de las compañeras de escuela acabo en el hospital víctima de una indigestión alcohólica.
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