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Sorpresa.

Su cabeza duele de manera espantosa, sus párpados pesan toneladas y a duras penas puede discernir la realidad sobre las sabanas, la cama parece negarse a otorgarle un despertar, tan bueno.

Cuando intenta incorporarse puede apreciarse en su desnudez, ¿qué demonios?

Y todo parece vacío en su mente, este no es su cuarto, por tanto, mucho menos su casa, está recubierto de moretones y ¿esas son acaso marcas de dedos sobre sus caderas? Claro, por eso tiene también un dolor sordo en la parte baja de su cuerpo.

Mierda.

No recuerda nada, no tiene ni un mísero flash de lo que ha pasado la noche anterior, Mikey sólo sabe que algún idiota ha follado con él y lo han tratado como el sumiso de la relación cuando claramente es un alfa.

Al intentar recordar al menos un poco más, puede ver marcas de dientes sobre su pecho y una mordida superficial en su cuello, la piel morada hace burla cuando intenta tocarla.

Sólo fue a un bar con sus amigos la noche anterior, bebió un poco, y ya, todo es borroso después.

O eso cree, al menos hasta que toca la almohada a su lado y no hay nada, pero su mente se agita de manera especial.

Salió de juerga con sus amigos, celebraban la llegada de Mitsuya desde Corea, fueron todos a beber en pos de darle la bienvenida al país.

La pista estaba vacía, Manjiro no era alguien especialmente adepto a la bebida, de ninguna manera, a duras penas bebía cerveza, su paladar no se encontraba acostumbrado a las bebidas, detestaba las cosas que no fueran dulces.

Por tanto, era el que más se había esforzado en beber en pequeñas cantidades, era un alfa, el líder de su pequeña manada y a pesar de todo, estaba completamente orgulloso de su casta, era capaz de patearle el trasero a quien sea, era dotado de una belleza exótica y aunque sus rasgos suaves junto a su estatura media-baja hacían que lo confundieran no era necesario más que percibir sus feromonas para notar la amenaza directa.

Su aroma a café cargado era encargado de asustar a los infelices que osaran molestarlo, más bien ese ligero toque metálico que daba la impresión al aroma similar a la sangre que se perdía la mayoría del tiempo a menos que realmente estuviera molesto.

Es más, incluso ahora, sólo llegó para festejar, aunque se sentía incómodo viendo el espectáculo, Mitsuya restregándose de manera "disimulada" contra Hakkai a pesar de estar en la pista de baile con una canción dulce; sus demás amigos ni notaban como esos dos casi follan en frente de todo el lugar.

Todos estaban bastante borrachos, ni siquiera Draken se encontraba en todos sus sentidos, Kazutora, Baji y Chifuyu peleaban por alguna estúpida razón en algún punto de la mesa, y es que Chifuyu como el único alfa de ese trío se quejaba de sabe Dios que cosas. Kazutora era un Omega libertino atrapado entre los brazos de Baji y el mismo Baji era otro Omega cortejado por Chifuyu.

El trío era bastante extraño y Mikey no quería ni imaginar como le hacían para decir tantas estupideces sexuales.

Los demás se contrabando hablando de manera alegre, recordando sus mejores épocas, y es que a sus veintiséis años todos ya tenían una vida estructurada.

Mikey era el único soltero en esta cruzada, y el único casi sobrio también.

Por mero aburrimiento se levantó del pequeño sillón, aunque a nadie le importó, demasiado ocupados en sus platicas incomprensibles que sólo eran gritos locos.

Se tambalea por el mareo pero lo ignora olímpicamente, aún está bien, cree.

Se paseó por la barra mirando las preparaciones, la música hacía mucho más difícil concentrarse y la iluminación lastimaba sus ojos al momento de elegir, todo se veía raro, a él no le interesaba el alcohol pero al menos conseguiría un poco de diversión.

Debió pasar bastante tiempo mirando la barra sin solicitar pues a su manos llegó un bonito vaso de contenido extraño pero agradable a la vista, ha llegado resbalando por la madera de la barra junto a su lugar, una descarada pero sorprendente manera de enviar una bebida.

—Prueba, el Toblerone es dulce.

Mikey levanta la mirada, y lo ve, un muchacho, no sabe su casta pero sus rasgos se ven suaves y dulces, una sonrisa confiada sobre sus labios rojizos, un cabello oscuro y desordenado que baila gracias a sus movimientos, rizos suaves que enmarcan su rostro perfilado y unos ojos azules preciosos, grandes y brillantes.

Mikey puede ser muchas cosas pero no tan tonto como para aceptar tan rápido.

Finge que no ha escuchado nada y se vuelve a su objetivo anterior.

Se apoya sobre la barra semi vacía de manera aburrida e intenta saber que trago es el más dulce al menos hasta que el barman lo encuentra y en un movimiento rápido se bebe el licor de aspecto dulce, ese que el extraño había puesto sobre la madera, justo a su lado.

Oye la risa suave a su costado, el ojiazul se está riendo del barman.

—Deja de invitar tragos a desconocidos.— Susurra.

—Lo siento, Akkun~

Ambos hombres comparten unas palabras y una sonrisa, deben de conocerse bien.

Mikey se siente ignorado pero no dice nada, no debería importarle, al menos hasta que comienza a sonar Moves Like Jagger. Las personas se vuelven locas y salen a bailar, incluso un tipo raro que yacía sentado en la barra, presumiblemente dormido o muerto, se levanta y empuja a todos a su paso, incluyendo a tal atropello a Manjiro quien chasquea la lengua pues ha sido golpeado en el hombro y su cuerpo resbala de manera graciosa hacía un costado, y queda demostrado que no está tan sobrio como creía.

Es sostenido por la cintura justo a tiempo, de nuevo el de los bonitos ojos azules.

El chico trae un collar antimordidas, un detalle que no había notado, supone que es un Omega.

Incluso ahora, puede que no le interese tanto pero debe aceptar que se siente halagado, llamar la atención de los omegas no es algo a lo que esté tan acostumbrado.

Tal vez esta es una señal del universo para tener una buena noche, un poco de sexo, las aventuras nunca están mal.

Se acomoda y escapa de esos brazos, ahora puede verlo más de cerca, el cuerpo ajeno está enfundado en unos pantalones sueltos en forma campana, el torso es cubierto por una camisa de seda se mi transparente que más que nada parece un top. Vestirse de negro estaba de moda y puede decir que al chico le quedaba de puta madre.

Sonríe coqueto, y de nuevo a sus manos llega el mismo trago que rechazó, claro que no exactamente el mismo pero sí que es la misma preparación, se siente acalorado.

Mira de nuevo la sonrisa del chico de ojos azules, tiene largas y rizadas pestañas que hacen sombra sobre sus mejillas ligeramente sonrosadas.

¿Qué habría de malo?

Que no se ha dado cuenta que recién el alcohol se le está subiendo y apenas lo nota.

Agarra el trago y se lo toma de manera agresiva, desprende un poco de sus feromonas que a pesar de todo, resaltan de manera exquisita e imponente.

El chico sonríe y murmura algo que Manjiro no escucha.

—...¿Y tú?

Manjiro lo mira de reojo, no lo ha escuchado pero supone que se refiere a su nombre.

—Manjiro Sano, Mikey para los amigos.

El chico sonríe nuevamente pero de manera más vaga, y se acomoda a su lado, aun más cerca de manera bonhomía descartando cualquier amenaza. Mikey se deja.

El coqueteo comienza cuando un nuevo trago llega a sus manos y el barman se retira en silencio, mientras bebe de manera rápida el licor dulce con ligero sabor a café, puede notar el aroma a leche, es suave y dulce, algo digno de un Omega, hay algo más en su aroma pero no se siente de manera más que superficial, a Mikey le gusta, es muy suave.

—Eres un alfa muy guapo, Mikey-kun.

El primer comentario sale de los labios del ojiazul que también bebe pero es algo que no conoce.

Una sonrisa instantánea nace en sus labios, le gusta cuando le dedican halagos, aunque a pesar de todo sus mejillas se sienten calientes, por la bebida y por la vergüenza de saberse directamente atacado.

—Y tú un omega muy sexy...

El chico se ríe sentado en el taburete pero contesta de manera pacífica.—Takemichi, me llamo Takemichi—

Mikey también se ríe, está coqueteando con un omega del cual ni siquiera sabe su nombre.

—Tus amigos se ven muy ocupados...— Susurra quien ahora conoce como Takemichi.

A Manjiro se le sale un chasquido pues dirige su vista a la pista donde sus amigos se restriegan entre ellos de manera divertida, Baji se degusta con el cuello de Chifuyu y Kazutora hace lo propio sólo que desde ángulos diferentes, Draken baila de manera alegre con Emma y eso es lo que puede ver.

Se molesta. Todos están con sus parejas.

—T-Takemicchi— Trastabila, pero no hay nada que perder, tiene la oportunidad y ni nota que ha pronunciado mal. —¿Quieres follar conmigo?— Pregunta directo. Característica suya.

El chico se queda en silencio por un rato hasta que rompe a reír y Mikey no sabe si es sarcasmo o realmente le ha causado gracia.

Es sostenido por una de sus manos y jalado con rapidez.

Lo único que nota luego es que está arrinconado sobre una pared y su boca es devorada en un beso caliente, una lengua traviesa juega con la suya y chupa de manera suave arrancándole un suspiro.

Unas manos fuertes sostienen su cadera acariciando por dentro de la camisa la piel suave.

Se pierde un momento y no nota la posición sumisa que su cuerpo ha adoptado por si mismo.

Ni siquiera sabe como es que de la pared aparece dentro de un cuarto, es derrumbado sobre la cama y Takemicchi ataca su cuello entre mordidas y chupetones agresivos, sus zapatos desaparecen en sabe dios donde aunque no importa.

A Mikey se le escapa un gemido lastimero, y más que un lloriqueo cuando escucha reír al ojiazul antes de moler sus caderas por sobre las propias.

Las piernas de Mikey se acomodan rápidamente alrededor de la cadera del pelinegro que sólo sigue en lo suyo, desvistiendo con rapidez a Manjiro que ha dejado fluir todo, su mente llena de alcohol y fuegos artificiales de puro placer no le dejan más que hacer que soltar gemidos vergonzosos y roncos mientras se abraza al cuello del desconocido. No, no es un desconocido, es Takemicchi, y eso parece aclararle la mente pero ya es tarde pues los besos ahora van sobre su pecho desnudo y no puede hacer nada más que anhelar más de aquella sensación electrizante que se va acumulando en su estómago y le obliga a removerse desesperado por obtener atención en su necesitado miembro.

El envite para y Manjiro respira con agitación, su aroma se dispara, café y sangre, y su nariz pica cuando percibe un nuevo aroma, vino tinto. Pero no le da importancia cuando su boca es atacada nuevamente y su cintura es apretada con fuerza.

Takemichi se levanta y se llena de éxtasis al ver semejante oda a la obscenidad, labios rojos e hinchados, ligeros temblores y un bonito cabello rubio que se agita mientras intenta quitarse los pantalones con manos temblorosas, Manjiro se ve tan suave y deshecho en sus manos, sensual como solo otro alfa podría verse.

Takemichi disfruta quitarle los pantalones y el gruñido insatisfecho del otro alfa que le arranca la camisa de un tirón, le besa de nuevo jugando con su pecho lo que hace que un nuevo gemido escape de esos bonitos labios.

Baja de manera lenta y levanta sus piernas, es pequeño para ser un alfa pero inequívocamente fuerte, aún así no le importa cuando besa sus muslos y los llena de chupetones ganándose de recompensa unos gloriosos gemidos en forma de gritos.

—Take...— Suspira antes de continuar.—T-Takemicchi...Mmgh ya no, me voy — otro suspiro —...Me voy a correr.

No contesta y solo levanta una de sus piernas y la acomoda por sobre su hombro.

Recibe una queja pero rápidamente sostiene el miembro erecto de Mikey que solloza por el toque brusco pero gime cuando mueve la mano de arriba hacia abajo.

Lo masturba para distraerlo mientras de su pantalón extrae la pequeña botella de lubricante y con algo de dificultad la abre regando cuando puede sobre el ano de ese bonito alfa.

—No te vayas a asustar, Mikey kun...— Susurra mientras agacha su cuerpo para poder besar la mejilla del rubio.

—¿Qué? ¿De qué- —Corta asustado —¡¿Qué estás haciendo!?—

Y un primer dedo ingresa a la apretada cavidad y Takemichi suspira, está jodidamente apretado, quiere follarlo hasta el cansancio.

Mikey se remueve pero Takemichi sigue masturbando su miembro de manera más suave, girando su muñeca con maestría lo que le hace perder un poco la concentración en el ligero ardor en su trasero.

—Mikey-kun es un alfa tan bonito, desde que te vi hace semanas he intentado encontrarte, quiero follarte, te ves tan bien, estás tan apretado, quiero meter mi polla en tu apretado agujero y bombear en él hasta correrme...

Manjiro suspira e intenta soltar un gruñido o al menos usar su voz de mando, pero no puede y menos cuando un segundo dedo ingresa y mientras se abre en su interior toca algo que le hace soltar un chillido, arde placenteramente y la sensación se expande por todo su cuerpo llegando directo a su pene que sigue siendo atendido.

—C-Callate. Detente.— Ordena a duras penas.

Los dedos se quitan de repente, el toque sobre su miembro desaparece y abre los ojos desmesuradamente al ver alejarse a Takemichi.

—Bien.

Respira de manera agitada con un gran bulto en sus pantalones que han sido abiertos pero no bajados, sus ojos azules demuestran pupilas dilatadas y sus colmillos son apenas visibles. Se ve como un depredador nato.

Mikey suspira y siente su cuerpo pegajoso por el sudor pero su erección altiva y palpitante son prueba de que no está muy contento.

—Te he ignorado dos veces pero la tercera es prueba de que no me quieres dentro de ti, así que acepto tu decisión.

Con esas palabras un tambaleante Takemichi se pone en pie fuera de la cama.

Mikey está ebrio y necesitado, ¿qué tan malo sería ser cogido por atrás? No sabe pero gimotea por su insatisfacción y lo más normal que puede hacer es tomar su pene y comenzar a bombear.

Se sintió mejor antes, nadie lo sabría, sólo sería una vez.

Takemicchi intenta ponerse las botas dándole la espalda a la cama de manera lenta y cuando su mano es tomada sonríe.

—Una vez...— Susurra el rubio.

Takemichi no dice nada y para un Mikey borracho y caliente es un premio que ataquen sus labios antes de volteado boca abajo mientras sus caderas son levantadas abriéndose sus piernas dejando a la vista hambrienta de Takemichi ese pequeño hoyo rosado y palpitante que se traga con gula tres de sus dedos, intenta prepararlo lo mejor posible en su desesperación mientras baja sus pantalones y boxers.

Mikey intenta callar los vergonzosos gemidos pues nunca había sentido un placer similar y lo único que puede hacer es agarrarse a las sabanas cuando su interior es llenado de manera abrupta.

Se abre paso en su interior de manera rápida y duele como el infierno pero arde de manera deliciosa, así que intenta destraerse mientras intenta masturbarse a sí mismo, al menos hasta que su mano es empujada.

Desea quejarse pero sólo sale un grito de su garganta cuando los embistes comienzan y lo siente, un pene directo en su interior raspando sus paredes, lo siente con estúpida precisión, más gritos escapan de sus labios pues no ha comenzado lento, intenta golpear directo y hasta el fondo.

Manjiro se aferra a la almohada con ambas manos y sus caderas son movidas con facilidad, su pecho y sus tetillas sensibles raspan contra la cama aumentando la sensación.

—Lento, lento, mmgh~

Pide tembloroso.

Escucha gruñir a Takemichi.

Y ¿Cómo no hacerlo? El ojiazul está en el séptimo cielo.

Es tan caliente y apretado, se siente jodidamente bien dentro de Manjiro, y se empuja con más suavidad acatando ordenes, pero llegando más profundo y tocando ese punto especial que hace que Manjiro grite de nuevo.

Sonríe y le es inevitable acelerar de nuevo al sentir la succión a su miembro de manera deliciosa.

Se agacha e intenta morder el cuello de Manjiro quien en vez de molestarse gruñe gustoso de ser sometido aunque de manera irreal, los besos y mordidas juguetonas se esparcen por toda su espalda y lo único que escucha son frases entrecortadas como: 'Tan caliente, mío' 'Estrecho, me aprietas tan bien'.

Las sensaciones se acumulan en su estómago y sus movimientos se hacen erráticos, golpeando el interior del otro alfa quien gime de manera bulliciosa al no poder con las nuevas sensaciones, su pelvis estrellandose sobre el cuerpo ajeno.

Gruñe antes de llegar al éxtasis y sabe que Mikey se ha corrido primero por los temblores de su cuerpo junto al mas glorioso y obsceno de los lloriqueos.

Takemichi no tarda pues la presión sobre su miembro lo haga correrse también.

Por su lado, Mikey está exhausto, tantas cosas nuevas y su cabeza ni siquiera funciona correctamente, los embistes paran y creé que ha terminado... hasta que siente algo creciendo.

Abre sus ojos adormilados con pavor, no, no, no, el bastardo pensaba anudarlo.

—¡Sacalo, sacalo, sacalo!— Pide desesperado.

Duele como el infierno y ni siquiera los residuos del orgasmo hacen que deje de doler.

Intenta golpearlo pero es detenido en pleno acto cuando es mordido con fuerza, en un intento de marcarlo.

—¡SUÉLTAME!— Ordena con su voz de mando entrando en acción.

El dolor es demasiado, aún siendo un alfa con resistencia y curación rápida no es capa de soportarlo y se termina desmayando, todo se ve oscuro siendo lo último que escucha un pequeño consuelo dulce junto a unas disculpas.

Y así fue...

Oh dios.

Se lo follaron.

Y todo queda claro, por eso le duele todo, todas sus preguntas son respondidas.

¡Que hijo de puta!

Ni siquiera sabe donde mierda está pero va a encontrarlo y a matarlo.

———[🍄]———

Sí, amo la temática de deltas.

Sólo tendrá mucha cosa buema así que calma xd.

Y sí, también Mikey bottom.

Takemichi y el TID son necesarios.

Bueno, esto lo hice en corto y se lo conté a Sun jsjsjsjsjs me tomó 3 horas. (?

Sólo es Frustración y sexo por ahora, estaba practicando.

¿Qué tal? ¿Aburrido? ¿Poco o muy vulgar?

Gracias por leer, ojalá les guste... :)

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