Protección.
Tsuna llegó a la escuela muy feliz sosteniendo su mochilita entre sus brazos, emocionado por las nuevas anécdotas que tenía para contarle a sus amigos en el receso.
Pero al llegar se encontró con un desorden completo en el salón. Todos los niños rodeaban a su mejor amigo Gokudera, que a pesar de que intentaba ignorar los comentarios no podía hacerlo.
Se acercó confundido.
—¿Qué sucee, Gokuea-kun?.
—Tsk. No lo sé, estos niños vinieron de repente a molestar.
—Miren, llegó Dame-Tsuna.
Uno de los niños le dio un empujón, haciéndolo caer al suelo.
Gokudera se levantó rápidamente de su asiento y tomó de la ropa al culpable de una herida en la cabeza del menor, y le dio un puñetazo en toda la nariz.
Se arrodilló a la altura de su amigo y lo acomodó en su espalda para poder llevarlo a las corridas hasta la enfermería, donde una mujer atendió su herida y vendó su mano para tapar los signos de la sangre del chico al que había golpeado.
La enfermera fue su cómplice por un día.
Tsuna finalmente despertó después de bastante tiempo esperando, tanto tiempo había pasado que el cielo ya estaba tiñiéndose de colores nocturnos y cubriéndose por las estrellas y la luna llena.
—Mmm... —acarició su cabeza mientras se sentaba—. Amios.
Sonrió cálidamente a los chicos que lo miraban fijamente, y luego miró detenidamente por unos segundos la mano vendada del peli-plata.
—Gacias po defendeme, Gokuea-kun.
—¿Eh? Sí, sí, de nada —movió una mano despreocupado—. Y es Gokudera.
—Okay.
—¿Qué cuentas, Tuna?. ¿Pasó algo interesante el domingo?.
—Pué, aguna pesonas fueon e visita a mi casa. Y pasó ago muy gracioso —rió tiernamente.
—Mejor nos lo cuentas mañana, ya es muy tarde. Mi madre me matará —Ryohei tomó su mochila, se la colgó en el hombro y caminó lejos mientras se despedía.
—Lo mismo, mi mamá me va a dar con la chancla —Enma tembló, y copió la acción de Sasagawa—. Nos vemos mañana.
Y como Yamamoto no había asistido por quién sabía qué, finalmente los restantes decidieron marcharse también.
Tomaron sus cosas y caminaron fuera, despidiéndose de la enfermera escolar que se alegró porque se sintieran mejor ambos.
Se detuvieron cuando llegaron frente a la casa del castaño, y el menor le sonrió alegre al italiano.
—No vemo mañana, Gokuea-kun.
El castaño se volteó y se marchó dentro de la casa, sin embargo el peli-plata no dejó de mirar hacia la puerta de la residencia.
Sintió un brillo en sus ojos por un momento, pero no uno normal. Era más inusual y especial.
Después, su mano sufrió una mejoría extraordinaria. Un brillo igual al de los ojos del castaño salió de entre el vendaje, sorprendiéndolo de sobremanera.
Se lo quitó. Todo el dolor había desaparecido y la herida ya no estaba ahí, no había rastro de ella.
Alzó los ojos y se quedó observando al castaño reír por la ventana de la casa sorprendido. ¿Acaso era obra suya esa curación?.
Ouou, intriga
DON'T SEI GUDBAI ejem. Digo, qué intrigante lo que pasó, ¿verdá?.
Por cierto, haré un avance en la edad de Tunita porque sino esto no va a terminar nunca alv.
Tiene tres putos años, con eso no se puede hacer mucho pero ya tengo un par de ideas nuevas 7u7
AY LA PUTA MADRE ME QUEDA UNA SEMANA DE VACACIONES >:'V
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