Cumpleaños.
Reborn abrió silenciosamente la puerta de la habitación de su hijo, esperando encontrarlo durmiendo angelicalmente como todos los días, sin embargo el castañito estaba saltando en el colchón de su cama, que estaba rodeada por muchísimas prendas de ropa esparcidas por todos lados, hasta habían unos calzoncillos sobre el ventilador que giraba sin parar.
Cuando el menor se percató de la presencia de su papá corrió a abrazarlo con una alegría genuina y una sonrisa mucho más luminosa de lo habitual.
—¡Tuna cumpeanos hoy! —extendió sus dos brazos en el aire.
—Feliz cumpleaños, hijo —Reborn rió con algo de molestia, cómo no estarlo, habían personas detrás que le tocaban la espalda con un dedo señalándole que no era tan frío como aparentaba—. Mira, hoy tenemos visitas.
El azabache se volteó con una sonrisa maliciosa en el rostro, y Tsuna miró fijamente a sus tíos y tías como si fueron extraños, pero luego los abrazó a todos y cada uno.
—¿Cuántos años cumples Tsuna?.
Skull le mostró una sonrisa al pequeño en sus brazos, mientras bajaban las escaleras lentamente.
Tsuna hizo un esfuerzo por recordar cuál era aquel número. Miró sus manos, y contó los dedos hasta conseguirlo.
Le mostró una de sus manos con cuatro dedos extendidos y un tenue rosado en sus mejillas. La nube soltó una risa camuflada con su mano, los demás arcobalenos lo miraron con una gotita en la cabeza.
—No sabe disimular...
Se encaminaron a la cocina de la casa, y ahí se encontraron con Nana.
—¡Ya llegó por quien lloraban! —Giotto hizo su aparición, y se encargó de tomar en brazos a Tsuna para apretujarlo todo—. ¡Feliz cumpleaños mi querido nietito! ¡Ya estás tan grande!
Lloriqueó falsamente y fingió secarse las lágrimas, mientras los arcobalenos lo miraban incrédulos.
—¿En serio este es Vongola Primo?.
—Me lo imaginaba más serio y, no sé, menos infantil —todos asintieron de acuerdo con Lal.
Al rubio lo rodeó un aura depresiva, y Cozart apareció a su lado para darle palmadas en la espalda junto a Tsuna. Aunque era la triste realidad.
—Cozart, mi amor, me están diciendo cosas feas —comenzó a gritar en los brazos de su pelirrojo amigo dramáticamente.
—Deja de llorar, Giotto —G se mostró con deseos gigantes de darle un buen puñetazo al rubio en toda la cabeza.
—¡Pero mami G, se están burlando de mí! —gritó—. ¡Yo soy un doradito bueno!.
Reborn rió: —Estás más teñido que Iemitsu.
Todos le siguieron el juego al azabache, y rieron con burla, por su parte, Primo estaba muy molesto.
Golpeó su corazón con un puño, fingiendo que una estaca lo había golpeado.
—¡Eso es muy grave! Te permito que me digas muchas cosas, pero eso en serio lastimó mi pobre kokorito —esta vez, lágrimas verdaderas recorrían las mejillas del oji-dorado.
—¡Fantasma malo, fantasma malo! —Asari rió después de darle unos golpecitos en la cabeza a su fiel amigo con el mango de su espada. Todos lo miraron extrañados—. Lo siento, siempre quise hacer eso.
—Asari, jodiste mi broma —Giotto hizo un mohín, y se cruzó de brazos, frunciendo el ceño molesto—. Además, debes admitir que el rubio me queda DI-VI-NO, Reborn.
Toda la discusión fue interrumpida por el timbre sonando. Tsuna corrió más que emocionado hacia la puerta, seguido del hombre de capa y su amigo, el primero preocupado.
Cuando llegaron, Tsuna estaba acompañado por sus cuatro amigos. Giotto suspiró agitado y un poco aliviado.
—Tsuna, te dije que no corrieras solo a abrir la puerta, ¡podrían raptarte! —el oji-dorado se tiró del cabello, era demasiaado paranoico.
El oji-miel rió suavemente y le sonrió caminando a las escaleras junto a los otros niños.
—O sieto Gio, no o voveré a hace —se disculpó, subiendo las escaleras mientras se despedía brevemente.
Giotto sonrió cálidamente, y sintió la mano del sicario posarse sobre su hombro por unos minutos. Ellos estaban serios.
—Nada va a pasarle. Cuando descubra quién es, yo me aseguraré de que nadie se atreva a herirlo.
Primo bajó la cabeza, una llama se avivó en su frente y sus ojos cambiaron un poco de color, mezclándose con el naranja.
—Mi intuición no me deja creer lo mismo, Reborn —pocas veces era serio, pero cuando tenía sus momentos en verdad era como lo describían en la historia de la mafia.
—Le juré a su madre que lo mantendría a salvo a cualquier costo, Primo. Y eso haré.
El Primero suspiró, cerrando sus ojos:—Te deseo mucha suerte.
Y desapareció, junto a todos sus amigos fantasmas.
AAALELUYA AAALELUYA ALELUYA ALELUYA
Tanto tiempo sin publicar aquí, no creo que nadie esté leyendo esto, pero me vale >:v
Como ven, es la primera parte del cumpleaños de Tsuna, probablemente la última vez con nuestro atún de pequeñito.
Y Giotto y Primo son personas distintas. No literalmente, sino que cuando está en su modo hyper es el jefe que todos conocen como el fundador de Vongola, y cuando es Gio diva pues nos divierte con sus desgracias XD
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