Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Prólogo.

🌳Introducción.🌳
(Editado)

No me había dado cuenta de lo mucho que estaba acostumbrada al calor hasta que aterrice en Seattle. La brisa helada y la lluvia húmeda hicieron que me estremeciera por completo al salir del aeropuerto ¡Dios y solo es otoño! no me quiero ni imaginar lo que sufren los habitantes de esta ciudad en invierno, o todo el año.

Según el reloj en mi muñeca habían pasado casi 40 minutos desde que me baje del avión, de seguro mamá no demoraraba en llegar; lo último que me dijo fue, "Nena, llego antes de las nueve; espérame afuera, no podemos perder tiempo".

Llegue viva, gracias por preocuparte tanto por mi, mujer.

Después de pasar varios minutos sentada sobre una de mis maleta contando autos rojos, por fin vi un Mazda bastante familiar apareciendo por la esquina, me levanté, agarre mis maletas y me acerque a toda velocidad al auto; los dientes me chasquean y tenía las manos muy frías, lo único que me libraba de entrar en estado de hipotermia era el gran abrigo de piel falsa que no había usado desde que vivía en Ottawa.

-¿Qué tal el vuelo, Isa? - grito mamá a modo de saludo cuando llegue al auto. Deje mis maletas sobre los asientos traseros y me senté en el asiento del copiloto, todavía empapada por la lluvia.

-Las ocho horas más largas de mi vida, mamá - me quité el abrigo mojado, el auto estaba calentito y el aroma a perfume de mamá lo invadía por completo, de repente me sentí segura, ya no me sentía sola, en realidad nunca lo he estado, pero, con una familia disfuncional no es difícil sentirse de esa forma, la soledad mata a cualquiera por muy fuerte que sea.

Retire esos pensamientos dramáticos de mi cabeza y abrace a mi mamá, ¡oh, Eugenia! cuanto te extrañaba, mujer, pensé pero no se lo dije.

Ella suspiró y dijo - me alegra que estés bien, hija - no respondí nada, solo continúe abrazándola - ¿A qué hora salió el vuelo? ¿Todo estuvo bien? - preguntó por fin cuando nos separamos.

-Milagrosamente no se atraso - ella se incorporó en su asiento, no sin antes organizar y peinar los mechones rebeldes de mi enmarañada cabellera, odio que siempre se preocupe tanto por las apariencias, pero viviendo con ella aprendí que eso no se puede cambiar - el avión salió a eso de la una de la madrugada, fue un martirio completo - encendió el auto y de inmediato salimos del aeropuerto - enserio.

-No puedo creer que mi niña haya viajado sola en avión, ¿Qué tipo de madre soy? - musitó para si misma.

-El tipo de madre loca que arrastra a su hija a lugares donde no quiere ir - le reclame en forma de burla casi susurrando.

-¡Oye! - volteó a verme con ojos acusadores - si pudiera, te lanzaría una chancleta.

-Menos mal no la tienes, eso no terminaría nada bien - ambas reímos.

Después de unos minutos saque mi ultima arma para intentar que mamá se diera vuelta y volviéramos a casa - sabias que en Seattle llueve casi todo el año pero, es raro que caiga nieve en invierno.

-Si, lo sabia.

-En cambio, Hill Valley puede llegar a ser tres veces más frío, es extremadamente raro que el sol se sienta... ¡Uf! sólo imagina como será en invierno.

-Hill Valley es más frió, no mas húmedo, la lluvia no me gusta, el frío si, nos acostumbraremos al invierno y además, la educación es muy buena, por algo tu hermana estudia allí - estaba a punto de abrir la boca para protestar cuando ella me interrumpió - no sigas, Isabel, sabes que digas lo que digas viviremos en Hill Valley, es un hecho.

-Fue mi ultimo intento, me rindo - alce las manos para enfatizar - solo extraño el calor de Virginia, es todo.

-Si te sirve de consuelo, el clima te recordara a Canadá - mamá me entrega una barra de chocolate que no se de donde sacó, la destape de mala gana y comience a devorarla con una cara larga - haz vivido en los climas opuestos de Canadá y Virginia, ¿Cómo no vas a poder vivir en Hill Valley?

-Ha pasado mucho desde que vivíamos en Canadá, ya no estoy acostumbrada a este clima, ya no me gusta en frío.

El problema era realmente el clima, el problema era que sabía perfectamente que si caía en las garras de ese pueblito, nunca saldría, y de verdad me gustaría vivir al menos un tiempo con mi papá.

En un año iré a la universidad y tengo entendido que me prohibirán cambiarme de universidad una vez que elija, es una política familiar.

Mi vida se resumirá a Hill Valley por lo menos por una década.

-Hoy descubrí que no puedo dormir si no me siento segura y en tierra firme - dije intentando comenzar una conversación.

-Pues, no te imagino tampoco cruzando el país en auto. Debes agradecer que tu padre se ofreció a pagar el tiquete.

-Ni que lo digas

Mi subconsciente se reiría tanto de mi viéndome cruzar el país en auto.

-Por cierto, hable con papá antes de tomar el vuelo.

-¿Y qué te dijo? - siempre que se trata de papá a ella le fluye la curiosidad.

-Me contó que se ofreció a pagar un tiquete para ti - me recosté en el asiento y la observe atentamente - pero, no quisiste aceptar - ella abrió y cerro la boca buscando que decir ante mi tono acusador.

-Me da miedo viajar en avión, ya sabes - respondió tan rápido que casi no entendí lo que dijo - prefiero estar aquí, en la tierra.

-Aja - respondí con sarcasmo y ella me miro de mala gana - mirada al frente - la "reprendí" y ella susurró algo que no logre entender.

No volvimos a hablar del tema, por ahora, hablar de papá es más común que cualquier cosa.

-Creo que vas a agarrar un resfriado, tu nariz esta muy roja ¿Te sientes bien?

-No, no me siento muy bien y empiezo a tener hambre - aunque mi chocolate ya desapareció de la faz de la tierra.

-Hay un restaurante muy bueno a mitad de camino, llegaremos en un par de horas ¿Aguantas?

-Creo que si.

A través de la ventanilla del auto pude divisar una amplia variedad de personas en las calles, siempre he sido buena descifrando a las personas.

A algunos se le ve tan dichosos y contentos, mientras que a otros se les nota lo estresados y fatigados que están; ¿Cómo culparlos? Después de todo, si yo tuviera que apuntarme en alguno de los dos grupos sin duda iría muy seguido a la fila de los fatigados.

Cuando salimos de Seattle, un gran letrero nos esperaba "Hill Valley a 157 kilómetros", nuestro destino por el momento.

***

"Bienvenidos a Hill Valley"

Era la una y media cuando llegamos, al parecer había un accidente en la calle principal de este no tan pequeño pueblo, o algo así, porque el tráfico estaba completamente paralizado.

Almorzamos a mitad del camino como dijo mamá, sin embargo mi estomago pedía a gritos comida, es extraño, pero, viajar me da más hambre que cualquier otra cosa en el mundo.

Mamá parecía estar a punto de quedarse dormida, estaba demasiado callada y sujetaba con fuerza el volante. Ese era precisamente el motivo por el que no me había atrevido a pegar un ojo por más de dos segundos, después de todo fue ella quien atravesó el país en auto, debe estar el doble de cansada que yo, sacrificar unas horas de sueño no me mataran, un accidente probablemente si.

Pensándolo bien, el sueño no era lo único que invadía el rostro a Eugenia Chase, también parecía estar nerviosa o asustada, algo raro en ella.

Después de contabilizar treinta y nueve largos minutos estacionados en el mismo lugar, el tráfico volvió a la normalidad. Gruñí mentalmente cuando volvimos a parar varias manzanas más adelante, está vez en un semáforo, me quede mirando la luz roja hasta que mis ojos se cerraron.

Abrí los ojos de golpe al escuchar los gritos de la mujer a la que llamo mamá, tarde un segundo en asimilar que estaba cantando.

Me estiré y bostece.

-¿Cuanto he dormido? - me sentía demasiado cansada aún.

-Menos de diez minutos.

-Yo que pensé que había hibernado cual oso - dije mientras me revolvía el cabello.

-El GPS nos guía directo a casa, tu solo intenta dormir un poco; aún faltan como 15 minutos.

-¿Segura?

_Las bebidas energizantes hacen maravillas _ alzó una lata de Red-Bull del portavasos y musitó - Red-Bull te da alas.

No recuerdo haber visto a mi madre con una de esas bebidas nunca, no se si deba preocuparme.

_¿De dónde sacaste eso? _ pregunté entre cerrando los ojos.

_Tranquila, estoy bien, no pasa nada.

Amo a mi madre, es imposible no hacerlo; pero no me gusta para nada que su forma de vida, su pasatiempo favorito es cambiar todo en cosas su vida ¿Y quién tiene que seguirla en todos esos cambios? Isabel Jones Chase, adivinaron, yo. Se que Hill Valley será un cambio permanente, mamá compró una casa y todo, y si soy sincera eso no es lo que quiero, en primer lugar, no quería mudarme, no de nuevo, y aquí estoy.

Soy perfectamente consiente de que mi vida no era perfecta en Virginia, pero por lo menos estaba establecida, tenía gente que me quería y que yo quería, mi mamá tenía un buen trabajo, además, había un espectacular clima veraniego casi todo el año y como si fuera poco, el mar estaba a mi alcance siempre ¿Qué tengo ahora?

Nada, bueno si tengo algo, frío.

Desde hace un tiempo, quiero irme a vivir con papá, puede que sea una egoísta, pero, si algo aprendí de mi ahora separada familia, es que junto a Eugenia no es nada fácil formar una vida propia, ella siempre tiene alguna queja o alguna sugerencia arrolladora, y por supuesto siempre lo quiere manejar todo en la vida de todos. Ninguno aprendió nunca a vivir con ello, ni siquiera mi papá.

Mamá no va a dejarme ir fácil, no sin un motivo y no se como pero, le daré una razón para que me envié con papá, a las buenas o a las malas.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro