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Sufriendo por ti (ida)

/* Capítulo narrado por Messi */

Regresé a Barcelona después de las que, probablemente, habían sido las peores vacaciones de mi vida. Pensé que el tiempo en Argentina con mi familia y amigos me haría olvidarme de Neymar y del trago amargo del Mundial, esto último si lo superé... Pero a mi Ney no... Sé que no me ayuda en nada llamarlo así, pero qué quieren que haga, mi corazón sigue siendo suyo.

Antonella me consoló todo lo que pudo, ella era un ángel, se quedaba conmigo en las noches sólo para asegurarse de que estaba bien, su hombro era el lugar donde derramaba las lágrimas que llevaban el nombre de mi amado. Accedimos a no revelar púbicamente nuestra separación y llegamos a un acuerdo, ella seguiría viviendo conmigo y con Thiago en Barcelona pero en una relación únicamente de amistad, casi como hermanos, sabía que ella siempre estaría allí para mí y también lo mucho que le gustaba cuidarme, era más un instinto maternal.

En cuanto a mi familia, pues, le dije la verdad a mi madre, sucedió una tarde que no podía aguantar las ganas de llorar, acababa de ver una foto de Neymar y Bruna juntos en Brasil y se me partió el corazón, mamá escuchó mi llanto y me pidió que le contara lo que me sucedía, yo lo hice, ¿para qué ocultarlo? Ella se asombró, era de esperarse, no todos los días tu hijo te revela que tuvo un romance con un compañero de equipo y que estaba profundamente enamorado de esa persona pese a que no fue correspondido; ella no podía creerlo pero no me juzgó, me abrazó y me hizo entender que siempre iba a estar ahí para mí y me aceptaría tal cual era, no obstante, sabía que no le gustaba mi romance con Neymar, es de lógica, a ninguna madre le gusta que su hijo sufra por alguien de la manera en la que yo estoy sufriendo. El resto de la familia se enteró poco después y prometió guardar el secreto, sabían que era lo mejor dadas las circunstancias mediáticas y mi estado emocional, eso realmente lo agradecí.

Volviendo al tema, Barcelona ya no era lo mismo, no en sentido literal porque seguía siendo la misma ciudad hermosa de la que quedé prendado desde que tenía trece años, ella y mi Rosario natal eran a las que verdaderamente podía llamar hogar, no obstante, había algo diferente, se sentía más solitaria y fría que cuando me fui, quizás esto estaba relacionado a cómo me encontraba en esos instantes.

La temporada iniciaba lentamente como un cuentagotas, con giras promocionales previas al inicio de Liga a las que no me convocaron, no me quejé, después de todo, esos partidos nunca fueron atractivos para mí. Cambiamos de entrenador, se incorporaron nuevos jugadores al plantel y otros se marcharon o fueron vendidos a otros equipos, era duro, lo sé, pero era parte de la vida. En cuanto a las nuevas adquisiciones, teníamos dos nuevos porteros: el chileno Claudio Bravo y el alemán Ter Stegen. Nuevos nombres, algunos más conocidos que otros, portarían la casaca azulgrana: Luis Suárez (aunque este no podría jugar inicialmente por una sanción de la FIFA), Iván Rakitic, Rafinha, Munir, Sandro, entre otros. Lo bueno de este deporte es que siempre puedes conocer personas nuevas, lo malo es que puedes llegar a encariñarte con ellas y el hecho de dejarlas ir te pone melancólico.

El primer entrenamiento con el equipo supuso para mí un gran reto, tuve que prepararme psicológicamente para el reencuentro con Neymar, no nos habíamos visto desde aquella triste tarde en Río, todavía me afectaba su recuerdo, rondaba mi cabeza constantemente, sus ojos avellanas y el sabor de sus labios seguían grabados en mi memoria, pero no, ¡no Leo Messi!, debes olvidarte de esas cosas para siempre, por tu bien y por el bien del equipo, de nada le serviría al Barça que estuvieses distraído.

Esa mañana llegué temprano al recinto, allí me encontré con Masche, Piqué y Xavi, nos saludamos efusivamente y accedimos juntos al interior. En los camerinos estaban Pedro, Claudio, Rakitic y Suárez. A todos los saludé, a los nuevos les di la bienvenida como solía hacerlo cada temporada. Sostuve una conversación amena con Claudio y Luis, con los que llegué a entenderme mejor debido a que éramos suramericanos, de hecho, ambos me cayeron muy bien, en especial el uruguayo, era bastante simpático. Él me contó un chiste muy gracioso y yo reí a carcajadas, qué extraño, está mañana no estaba tan alegre. Pero mi momento de júbilo duró poco cuando observé que Neymar se acercaba acompañado por Adriano y Dani, estos últimos nos saludaron a todos con ese ánimo muy característico de ellos, Ney también hizo lo mismo pero no con la misma intensidad, cuando se acercó a mí ni siquiera me miró a los ojos, lo único que hizo fue esbozar una forzada sonrisa y darme un apretón de manos. Él fue rápidamente a su casillero a acomodar sus cosas, yo lo seguí con la mirada, estaba cabizbajo, ido, se veía agobiado, sentí la tentación de interrogarlo pero preferí no hacerlo, si quería olvidarlo tenía que dejar de involucrarme tanto.

Me fui con Luis y Rakitic hasta la cancha de entrenamiento, les di unas cuantas indicaciones y nos pusimos a platicar tranquilamente, era genial poder olvidar por unos momentos el mal estado emocional por el que estaba atravesando. Neymar se aproximó a nuestra formación unos minutos más tarde seguido por el entrenador, seguía con expresión seria y sin dirigirme la mirada, era como si yo no existiera para él, o al menos así me sentí, me lastimaba profundamente las entrañas. Estábamos a punto de empezar con los calentamientos, yo le pedí a Luis que fuera mi compañero, no tenía que ser un genio para saber que Neymar no me quería de pareja habitual por esos momentos, no me equivoqué, él entrenaría junto a Dani Alves.

Iniciamos rutinariamente, lo más curioso fue que los amigos brasileros se posicionaron en el otro extremo de la cancha, susurrando entre ellos en portugués, de lo poco que logré comprender fue el nombre de Bruna, así que supuse que Neymar les estaba contando que volvieron juntos, suspiré ante esto y mi corazón se estrujó como una pasa, un golpe duro, pero ni modo, era ella quien lo hacía feliz y tenía que aceptarlo. Luis y Piqué dialogaban entre ellos, se supone que yo estaba incluido en la conversación pero no estaba prestando atención en lo más mínimo, no podía dejar de seguir a Ney con la mirada, lo sentía lejano pese a estar a unos pocos metros, y pensar que hace unos meses éramos inseparables, pero ya no más, "Acéptalo, Leo, él ya no te ama... Nunca te amó... Ahora está con Bruna"

- ¡Hey, Leo! ¡Leo! -gritó Luis al tiempo que me sacudía para sacarme de mi estupor.

- ¿Eh?... lo siento Luis, estaba distraído... ¿qué pasa?

- Les comentaba que ya conseguí casa, está en Castelldefels, ¿quería saber si conocen alguna guardería cercana para mi Benja?

- Yo sé de una -contesté alegremente- Es muy buena, allí llevo a Thiago... También vivo en Castelldefels, así que supongo que seremos vecinos -reímos a carcajadas.

Seguimos hablando sobre tonterías por unos minutos más, era increíble como lograban sacarme ciertas sonrisas (¡Gracias chicos!). Finalizado el entrenamiento, me dirigí al camerino acompañado de Luis, sí, sé que apenas lo conocía pero era tan sencillo platicar con él, sentía que éramos compadres de siempre; no lo había notado, pero su casillero quedaba junto al mío, él era el #9. Me sorprendía su buen ánimo y disposición para los ejercicios, no cualquiera estaría así después de una sanción tan dura y sabiendo que iba a debutar a finales de año, muchos se hubiesen quedado en casa y reaparecerían una o dos semanas antes de la fecha pautada, pero él no, él estaba aquí con nosotros, demostrando su compromiso con el club, esto era algo que yo valoraba y respetaba. Nos cambiamos y arreglamos nuestras cosas en buen plan, entre bromas y sonrisas, tenía tan buen ánimo que ni siquiera volteé a ver a Neymar cuando se hallaba en el casillero contiguo, "Qué extraño, es la primera vez en el día que estoy tanto tiempo sin pensar en Ney", reflexioné, pero no dejé que se adueñara de mí otra vez, debía sacarlo de mi sistema.

Salimos de las instalaciones hacia el estacionamiento, Dani, Geri, Masche, Iván y Luis eran mis acompañantes. Nos separamos cuando llegó la hora de irnos, excepto el uruguayo y yo, al cual le daría un aventón hasta su casa, no vivíamos tan lejos y así aprovecharíamos de hablar. Justo cuando estaba a punto de dejar el complejo vi que Neymar caminaba hasta su auto y, por primera vez en todo el día, fijó su vista en mí y también en mi copiloto, estaba melancólico, pude notarlo pero para qué preocuparme, apuesto que esa tristeza ni siquiera es por mí.

Llevé a Suárez a su casa y me quedé unos instantes, allí conocí a su esposa y a sus dos hijos, todos ellos son gente muy agradable y humilde, me cayeron estupendamente, de hecho, quedamos en reunirnos en los días venideros, quizás para almorzar o algo así. Al despedirme, Luis me preguntó si sabía de algún sitio en donde sirvieran buen mate... Esperen... ¿mencionó el mate? ¡Yo también amo esa bebida! Otro punto en común entre el uruguayo y yo, me animé y lo invité a un lugar donde sabía que lo preparaban muy bien, él aceptó gustoso así que quedamos de vernos en la tarde... "Creo que seremos amigos muy pronto", pensé.

Regresé a casa al mediodía junto a Antonella, ésta se sorprendió al verme, no tenía la misma expresión con la que me había ido en la mañana, estaba mucho más alegre, ella quiso saber el motivo y yo le expliqué el rato placentero que pasé con los Suárez, ella se puso contenta al saber esto y ansió conocerlos de inmediato.

La tarde fue bastante agradable, Luis y yo nos encontramos en un lugar cercano a nuestras casas, nos fuimos caminando prácticamente, allí disfrutamos de nuestras bebidas y de una charla espectacular, no sé si deba apresurarme, pero ya lo sentía como un amigo de toda la vida. Como era de esperarse, hubo momentos en que los fans nos reconocían y nos pedían autógrafos o tomaban fotos, ambos aceptábamos gustosos, era una parte normal en nuestras vidas.

Volví a casa a las seis de la tarde aproximadamente, me sentía feliz, extrañamente feliz, son esas sensaciones que tienes cuando sabes que has hallado a un buen amigo. El resto del tiempo la pasé jugando con mi hijo hasta que se quedó dormido en mis brazos, eran las nueve, Antonella estaba exhausta así que se fue a dormir temprano, yo acosté a Thiago en su camita y me dirigí a la sala a ver TV, no tenía sueño, así que estuve por un rato sintonizando diferentes canales en búsqueda de algún buen programa, en eso recibí un mensaje, sonreí al verlo:

- "Eh, Leo, gracias por lo de hoy, la pasé muy bien, tenías razón con respecto al mate de allá, je, je, eres un buen amigo :)"- expresó Luis.

- "No hay de que amigo, yo también la pasé bien, je, je, te lo dije" -sonreí.

- "Deberíamos repetirlo... ¿Qué dices? ¿Estás libre mañana? :D"

- "Mmm... déjame pensar... ¡Claro que sí!"

- "Je, je, está bien, pero está vez yo pago, ¿eh?"

- "De ninguna manera, yo también quiero colaborar"

- "No seas terco, está vez te estoy invitando yo... Yo pagaré y es mi última palabra jum"

- "De acuerdo, está bien... jum"

- "Ja, ja, ja, sabía que aceptarías... en fin, te dejo, voy a dormir, nos vemos mañana, un abrazo grande a todos :D"

- "Igualmente, amigo, igualmente... Buenas noches :D"

Nos desconectamos del chat, por alguna razón, no podía dejar de sonreír, miré el reloj de la pared, era tarde, decidí irme a acostar cuando recibí otro mensaje, supuse que era de Suárez y que se le había olvidado decirme algo, pero mi sonrisa se borró en cuanto vi quien era el emisor:

- "Buenas noches Lionel, lamento si te desperté..." -Era Neymar, mi corazón se aceleró en cuanto supe que era él, quise dejarlo en visto, pero... sólo digamos que soy muy débil.

- "Buenas noches Neymar, no, tranquilo, ¿qué pasa? ¿Todo en orden?"

- "Sí, sólo quería saber cómo estabas".

- "Estoy bien... ¿por qué estaría de otra manera?"

- "Tú sabes por qué..." -suspiré, la melancolía me invadió de repente.

- "Eso quedó atrás Ney" -mentí, obviamente todavía seguía pensando en ello- "Es tarde, me iré a dormir, buenas noches"

- "Buenas noches Leo, que descanses".

Nos desconectamos inmediatamente, yo sentí un gran vacío en mi interior... ¿Por qué me estaba haciendo esto? Había tenido un excelente día con mi nuevo amigo Luis, el mejor día en semanas, pero esta simple conversación con Neymar tiró por la borda todo lo anterior, ¡¿Por qué Ney, por qué?! Derramé varias lágrimas, su recuerdo me atormentaba, todos esos momentos que pasamos juntos eran imborrables, no había mejor sensación que tenerlo a mi lado, mirar sus ojos, besar sus labios, tocar su piel... ¡Para con esta tortura de una vez Leo! ¡Él no te ama, nunca lo hizo!

Desperté en el sofá, me había quedado dormido después de llorar toda la noche. Me arrepentí tremendamente por haberlo hecho, era día de entrenamiento y no quería estar acalambrado. Me estiré lo más que pude y me fui a arreglar, ni siquiera desayuné, no tenía mucha hambre. Era súper temprano cuando arribé al estadio, era el único del equipo que se encontraba allí... o al menos eso creía. Estaba a punto de ingresar a las instalaciones, cuando:

- ¡Hey, Leo! ¡Buenos días! -exclamó un sonriente Suárez, acababa de bajarse de su auto alquilado, no me di cuenta en qué momento había llegado, le respondí de igual manera y entramos juntos al estadio- Oye, ¿dormiste bien? -mencionó con inquietud en referencia a mi aspecto, tenía ojeras tras haber llorado por Neymar toda la noche, lo único que hice fue asentir y sonreír levemente para despistarlo- ¿Desayunaste al menos?

- Eh... No... pero tranquilo, no tengo hambre -dije con tranquilidad, no quería que se preocupara por mí, lastimosamente fracasé en esto.

- Leo, no debes andar por aquí sin nada en el estómago, te puedes desmayar, ven, vamos a la cafetería del estadio a comer algo -sonrió.

- Gracias Luis, pero... -ni siquiera me dejó terminar.

- Pero nada, debes alimentarte bien -volvió a sonreír, yo también lo hice.

- ¿Al menos sabes dónde está la cafetería? -pregunté en tono divertido.

- Esperaba que me lo dijeras... -en ese momento estallamos en risas.

Nos dirigimos hacia el lugar pautado, allí me comí un sándwich y me tomé un jugo de naranja, Luis sólo bebió un café, estuvimos todos ese tiempo charlando y bromeando, qué suerte que todavía era muy temprano. Después de un rato ameno nos encontrábamos en los casilleros, los demás llegaban poco a poco, incorporándose a la atmosfera de alegría de nosotros dos, como dije antes, era muy sencillo relacionarse con Luis, él era amable y divertido, sin duda, se estaba adaptando a la perfección. Conversábamos el grupo completo (bueno, al menos los que estaban presentes), yo me separé un momento de ellos pues uno de los preparadores físicos me había llamado para decirme algo, nada urgente, sólo unas cuantas indicaciones. Salí de los camerinos hacia su oficina, tuvimos una plática que finalizó pronto, yo me dirigía devuelta con mis compañeros cuando, en el pasillo, observé que Neymar llegaba. Me detuve, él también lo hizo, nos miramos fijamente, mi corazón se aceleró nuevamente y mis ojos se humedecieron, pude notar que los suyos también lo hicieron, además, también estaba ojeroso como yo, "¿Será que también pasó la noche llorando?", pensé, quise preguntarle pero me abstuve de hacerlo.

- Buen día, Leo -expresó melancólicamente.

- Buen día, Ney -respondí en el mismo tono, quería volver a los días en los que le decía "Buen día, amor mío" y lo besaba hasta el cansancio, pero sabía que esos tiempos no volverían.

- ¿Cómo has estado? -preguntó notando mis ojeras y mi tristeza.

- Bien... -mentí, "¿Cómo puedo estar bien si no te tengo?", pensé - ¿y tú? -expresé preocupado también por su aspecto.

- Bem, Leo, bem... -respondió cabizbajo, como si tratara de convencerse a sí mismo, quise olvidarme de todo y abrazarlo con fuerza para nunca dejarlo ir... ¡Basta, Leo! En ese momento, Luis salió del vestuario hacia mi posición.

- Leo, ¿me preguntaba si sigue en pie lo de hoy?... ¡Neymar! ¡Buenos días! -expresó con alegría al notar al brasileño, éste le contestó con una leve sonrisa, lo miré, sabía que la había fingido por cortesía- Oye no te ves muy bien... ¿Tampoco dormiste bien? -preguntó preocupado, Ney sólo asintió, yo emití un leve suspiro.

- Bueno... eh...los dejo para que conversen... -dijo Ney cabizbajo.

- ¡Eh, Ney, no te vayas aún! -lo detuvo Luis- Únete a nuestra charla, le comentaba a Leo sobre lo de hoy... De hecho, se me acaba de ocurrir algo... ¿Qué tal si te integras a nuestros planes? -le sonrió.

- ¿Qué planes? -expresó con cara de extrañeza el brasileño.

- Verás, Leo y yo habíamos quedado en tomar mate esta tarde... ¿Te gusta el mate, Ney? -preguntó Luis con una sonrisa, a lo que el brasileño asintió- ¡Perfecto! ¿Qué les parece si salimos los tres a beber unos? Bueno, si están de acuerdo.

- Por mí está bien... -sonrió levemente Ney, en eso me miró para saber qué opinaba, no sabía qué decir, me producía cierta incomodidad salir con Neymar después de... bueno, después de todo, pero cedí por Luis.

- Por mí también -expresé tranquilamente.

- ¡Qué bien! Entonces saldremos los tres, con una condición... yo pago -sonrió, ambos protestamos, no queríamos ser molestia- No, no, ya lo dije, además soy el mayor y deben hacerme caso -bromeó, los tres reímos.

Después de eso entramos al vestuario, el brasileño estaba charlando con Suárez mientras yo ordenaba mis cosas, ellos bromeaban y carcajeaban, observé a Ney mientras sonreía, "¡O, por Dios, su hermosa sonrisa!", sonreí yo también y emití un suspiro imperceptible... Él era mi motivo para sonreír, o al menos, uno de los principales.

El entrenamiento fue bastante rutinario, nos indicaron las tácticas correspondientes para el partido del fin de semana en donde nos mediríamos ante el Real Betis, nada muy apresurado claro, era nuestro primer partido de la temporada y queríamos empezar con buen pie, más si recordábamos el fiasco que supuso la anterior. Concluida la mañana, todos nos hallábamos de vuelta en casa.

Llegada la tarde, yo estaba en camino hacia el lugar donde nos reuniríamos los tres para tomar mate, no era el mismo del día anterior, este quedaba en el centro, por lo que tuve que desplazarme en mi vehículo. Eran las tres en punto cuando llegué al lugar, no me había fijado pero Luis y yo lo habíamos hecho al mismo tiempo. Nos saludamos alegremente e ingresamos al local en donde nos sentamos en una mesa a la espera del brasileño. Pasaron quince minutos en los cuales el uruguayo y yo mantuvimos una entretenida charla.

- ¿Y Ney? ¿Le habrá pasado algo? -preguntó Luis preocupado.

- Descuida, él siempre llega tarde -ambos sonreímos.

- Ah, ok... Oye, y ustedes dos son muy unidos, ¿verdad? Lo digo porque se nota muchísimo dentro de la cancha, siempre se buscan, construyen jugadas, celebran los goles juntos... -yo me sonrojé al recordar todos esos momentos- Debo decir que los admiro a ambos, tú eres el mejor jugador del mundo, sin duda, y Ney es el mejor jugador joven... y, ¡ambos forman una pareja perfecta! -sonrió.

- Gracias Luis... -le expresé sonrojado, en parte por el halago y por el término "pareja perfecta", aunque sé que se refería al ámbito futbolístico- Pero tú no te quedas atrás, eres un gran jugador, hiciste una maravillosa temporada en el Liverpool, ¿eh, "pistolero"? -le dije sonriendo, ambos nos carcajeamos.

Mantuvimos la charla alegremente hasta que llegó Neymar, mi sonrisa se borró al instante que lo vi acercarse hacia nosotros, tan guapo como siempre, con su inseparable gorra y ropas relajadas. Luis lo saludó efusivamente, yo sólo me limité a estrecharle la mano, no tienen idea de lo difícil que es acercarse a él después de todo lo que vivimos, lo que significa tener contacto discreto y rápido con él, cuando soy el único que puede decir con certeza que conoce cada centímetro de suyo.

Ney tomó asiento al lado del uruguayo justo al frente mío, sentí que sus ojos avellana se posaban en mí, yo hacía lo posible por evitarlos, me hacía daño verlos. Pedimos nuestros mates y uno que otro bocadillo sólo para seguir con nuestra charla.

Luis, Ney y yo la estábamos pasando bien, bromeábamos y reíamos, en especial yo con las bromas que estos hacían, ellos dos eran bastante alegres, es curioso, jamás pensé que podría volver a salir con Ney y reírme tanto, creo que debo agradecerle a Suárez por eso, sin él creo que todo habría sido mucho más incómodo.

El tiempo se nos fue volando, estaba atardeciendo cuando decidimos marcharnos, un rato bastante agradable, entre los tres había una química excelente, sólo faltaba traspasarla a la cancha. Nos fuimos al estacionamiento cada quien a su respectivo auto, Neymar fue el primero en subir a su vehículo, no obstante, tenía problemas para arrancarlo, Luis y yo nos aproximamos para ver qué pasaba, no se movía para nada, revisamos los paneles y el motor tratando de hallar la falla, pero qué va, simplemente estaba muerto. Llamamos a una grúa y a un mecánico los cuales acudieron de inmediato. Le dijeron algo a Ney que simplemente no entendí sólo observé la reacción del brasilero, llevándose las manos a la cabeza en señal de estrés.

- El auto murió, ha sido un problema con las bujías... -suspiró con frustración.

- Pero, ¿lo arreglaran pronto? -preguntó Luis.

- Para el fin de semana está listo -dijo seriamente, yo miré hacia su auto y vi cómo lo subían a la grúa.

- No te preocupes, yo te llevo a tu casa -propuso el uruguayo, eso me alivió, no quería llevar a Ney, no por egoísmo, sino por todo lo que él implicaba para mí. En ese momento sonó el teléfono de Luis, éste lo contestó con una expresión alegre que se tornó lentamente en preocupación. Después de colgar se dirigió a nosotros- Lo siento muchísimo Ney, no podré llevarte, mi esposa acaba de llamar para decirme que Benja tiene fiebre, debo comprar medicamentos.

- Descuida Luis, ya lo solucionaré... -expresó con calma poniendo su mano en el hombro de Suárez, en mi interior sentía que el Universo se había confabulado en mi contra para dejarme a solas con Neymar, él no me iba a pedir el aventón, lo sabía muy bien, por otro lado, no iba a dejar que se fuera solo a su casa, aún quedaban restos de ese instinto innato que tenía de protegerlo.

- Yo te llevaré Ney... -dije finalmente, el uruguayo asintió al tiempo que se despedía y se marchaba para estar con su familia.

Ney y yo nos miramos por unos instantes, la expresión melancólica había retornado. Nos subimos a mi camioneta en silencio, él ocupó el asiento del copiloto, estaba cabizbajo mirando la nada, yo no quise interrogarle al respecto, sólo arranqué y emprendí el camino a su casa.

Al inicio reinaba el silencio más incómodo que puede existir, él seguía viendo a la nada, jugando con sus manos nerviosamente, yo sentía que no podía aguantarme más, tenía que saber qué le pasaba pese a los intentos de mi mente por detenerme... "No te involucres más, Leo".

- ¿Qué ocurre, Ney? -expresé con cierto tono melancólico.

- Nada, Leo, estou bem... -sabía que mentía, después de tanto tiempo era increíble que pensara que podía engañarme con eso.

- No te voy a insistir, si no quieres contarme está bien -dije serio.

- Suárez y tú son muy unidos... -susurró con un evidente tono de abatimiento, ¿qué quería decir tal sentimiento? ¿Neymar estaba celoso? Eso quiere decir que... ¡No, Leo! Deja de hacerte daño, ¡él no te ama!

- Sé que es poco tiempo pero nos llevamos bien, aparte, vivimos en la misma zona y nuestros hijos irán a la misma guardería... él me agrada mucho.

- Entonces...

- No, Ney, sólo somos amigos -aclaré, sabía perfectamente lo que me iba a decir.

- Lo mismo dijiste conmigo... -dijo, esta vez en un tono más serio, yo me enojé.

- ¿Es en serio Neymar? ¿Me estás haciendo una escena de celos?

- Yo no hago nada Leo, ¿de qué hablas? -vociferó frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

- Sí, claro, niégalo ahora...

- ¿Qué te crees? ¿Qué todo lo hago está relacionado contigo? ¡Tú no sabes lo que siento realmente! -exclamó con rabia.

- ¡Tienes razón! ¡No lo sé!, creí conocerte pero me di cuenta que no... Sino no hubiese pensado que estabas enamorado de mí... -manifesté enojado, Neymar suspiró y cambió su furia por otra emoción... tristeza.

- ¿Estás enojado por lo que pasó? -"No, cómo crees", pensé con sarcasmo.

- ¿Por qué habría de estarlo?... Fuiste muy claro, sólo soy un amigo para ti y nunca me amaste realmente...

- Leo, no lo digas así...

- ¡¿Y cómo quieres que lo diga?! "Qué bien Neymar, me abrazas, me besas, me dices que me amas, follamos, pero quieres a otra persona que no soy yo, gracias por hacerme creer que todo era cierto" -bramé con ironía - ¡¿Es así cómo debo decirlo?!

- ¡Porque tú sí me amabas! ¿verdad? -contraatacó Neymar con socarronería, yo no me aguanté más, estaba totalmente furioso, tenía unas tremendas ganas de golpearlo en su bello rostro.

- ¡¿Cómo te atreves?! ¡Eres un jodido imbécil! ¡Para mí todo fue real! ¡Yo sí te amé Neymar! ¡Te amé como jamás pensé que podía amar a alguien! -grité, en una mezcla de enojo y profunda decepción, mis ojos se humedecieron instantáneamente, Ney me miró con expresión desolada, por su mejilla corría una lágrima.

- ¿Por qué hablas en pasado? -mencionó en un hilo de voz, yo suspiré.

- Porque sólo así caeré en cuenta que tengo que olvidarte...

Ney arrugó la cara y sollozó, se llevó una mano al rostro para ocultar su llanto pero era imposible disimularlo, yo derramé una lágrima también. Guardamos silencio el resto del trayecto, Neymar se calmó un poco al igual que yo; al llegar ingresé hacia el estacionamiento para poder dejar a Neymar en la puerta de su casa, fue una mala decisión.

- Bien, ya llegamos -sentencié melancólico.

- No puedo irme sin saber qué pasará con nosotros... -expresó Neymar con ganas de llorar de nuevo, yo no quise verlo.

- Sólo amigos Ney... sólo eso... -expresé con dificultad, el brasileño asintió con lágrimas en los ojos.

- Sólo amigos Leo...

Esa frase era muy doliente para ambos, para mí era igual a un hierro caliente en contacto con la piel. Permanecimos allí por unos minutos, mirándonos a los ojos, no había tristeza más grande que la que expresaban nuestras miradas, él lloraba, yo también, no me importaba si me veía hacerlo, en ese momento no le veía sentido a preocuparme por ello. De repente, una voz externa nos hizo salir de nuestro aletargo.

- ¡Ney! ¡Al fin llegas amor! -Era Bruna, acababa de salir por la puerta hacia nuestra dirección, al escucharla ambos nos pusimos tensos y nos pasamos las manos rápidamente por la cara para borrar cualquier rastro de lágrimas.

- Eh, Bruna, ¿cómo... cómo has estado? -preguntó Neymar con una voz bastante afectada a tiempo que se bajaba del vehículo.

- Esperándote mi cielo, pensé que no llegabas -rió y se aproximó aún más a la camioneta- Hola Leo, ¿qué tal estás? -me dijo en el mismo tono pero yo apenas la miré.

- Hola Bruna, pues, bien, todo tranquilo... ¿y tú?

- ¡De maravilla! ¿Te conté que ahora estoy viviendo con Neymar? -vociferó sonriente a tiempo que tomaba el brazo de Ney... "¡¿Qué?! No es verdad...", pensé con desconsuelo, de no ser por mi autocontrol hubiese llorado ahí mismo como un niño.

- Qué bien... espero que sean felices... -mencioné con la voz entrecortada, Neymar me miraba con los ojos aguados mientras Bruna sonreía triunfante.

- Lo seremos Leo, lo seremos -vociferó ella con gozo, no sé por qué, pero tuve la sensación de que me estaba lastimando a propósito.

- Me tengo que ir, sólo vine a dejar a Neymar porque su auto se dañó... Que tengan buenas noches.

- Buenas noches a ti también Lionel -concluyó Bruna alegremente.

Yo arranqué el auto y me fui inmediatamente, permanecer allí un minuto más suponía la muerte para mí. Conduje un buen rato sin rumbo, llorando hasta más no poder, tenía que esperar que se pasara, Thiago y Antonella no debían verme así.

Llegué a casa a la medianoche, entré silenciosamente para no despertar a nadie, me dirigí al sofá de la sala y continué con mi llanto, hundiendo la cara en los cojines, dándole puñetazos y patadas a estos, estaba muerto por dentro, sin nada más que desolación, con el corazón hecho añicos... Ney ya lo había dejado claro, él amaba a Bruna, qué otra razón tenía para mudarse con ella, era obvio que deseaban compartir su vida juntos, esos eran los hechos, pese a no estar convencido aún que realmente la quisiera, algo en mi interior me lo decía, sus ojos avellana gritaban otra cosa... ¡Basta Lionel! ¡BASTA! ¡Debes olvidarlo!

"Llora hasta que te seques y después de eso llora un poco más, ni con todo eso lograras sacarlo de tu mente", me repetía mi mente torturada... ¡¿Por qué Neymar?! ¡¿Por qué me hiciste esto?!





¡Hola a todos! Nuevamente disculpen la tardanza y gracias a todos por leer, votar y comentar. Este capítulo está dividido en dos partes: ida y vuelta.

Está dedicado a Neymar, el cual hizo un excelente partido frente al Rayo Vallecano con un maravilloso póquer... ¡Grande Crack!

Gracias a todos por estar allí y por seguir esta historia... ¡Eu os amo! -Icious



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