De vuelta en Barcelona
"Tú eres mi vida"
Esa fue la expresión más perfecta que pude haber escuchado, sobre todo por la persona que la decía. Jamás había sido tan feliz, alegría sólo comparada con el nacimiento de mi Davi; tener a Leo conmigo era una sensación indescriptible, no quería volver a separarme de él, deseaba fundirme entre sus brazos para volvernos uno solo pero por ahora no podía ser.
Estuvimos hablando en la cama un rato, aún sin levantarnos, sonriendo, ruborizados, yo le hacía bromas como siempre para que riera, el sonido de su risa es música para mí. Leo preparó el desayuno, le quedó estupendo. "¿Por qué eres tan bueno en todo?", le dije, él sólo rió y se sonrojó.
La tarde fue triste, tuve que llevar a Leo al aeropuerto para que tomara su vuelo a tiempo, no pude despedirme de él como quería debido al montón de personas alrededor, sólo nos dimos un tierno abrazo, al tiempo que nos susurrábamos al oído nuestra promesa de reencontrarnos en Barcelona y, por supuesto, un "te amo". Se me humedecieron los ojos cuando lo vi partir, no era fácil dejarlo ir, no obstante, sentía que mi corazón no podía con tanta felicidad, recordaba esa noche, nuestra noche, y sabía que no sería la última.
El resto de las vacaciones fueron muy especiales. Recibí la Navidad en casa de mis padres con mi bello Davi, el cual se emocionó tanto al abrir el gran regalo que le tenía, adivinaron, era un enorme dinosaurio de juguete. La víspera de año nuevo fue grandiosa, alquilamos una casa de playa en Copacabana y, ese día, invitamos a un montón de familiares y amigos cercanos, nos abrazamos llegada las doce, en la playa celebrábamos con música, fuegos artificiales, saltando las olas, en fin, esas hermosas tradiciones que nos unen a todos.
Ahora sí, un nuevo año, un nuevo comienzo, con objetivos, metas y deseos renovados. Con el pasar de los días sabía que mi estadía en Brasil llegaba a su fin, debía volver a Barcelona para prepararme para el reinicio de la temporada, no quería separarme de mi Davi ni de mi familia pero debía hacerlo. Cuadré de nuevo con Dani y Adriano para regresar juntos, ellos accedieron; el día del vuelo me despedí de mis seres queridos.
- No te vayas, papai –expresó Lucca con tristeza, no me gustaba verlo así.
- Tengo que irme mi cielo pero te prometo que haré lo posible para que estés conmigo, ¿sí? –le dije con ternura al tiempo que lo cargaba y lo abrazaba con fuerza.
- Sí, te extrañaré mucho papai, eu te amo –dijo dándome un beso en la mejilla.
- Eu te amo mais meu menino, también te extrañaré mucho –mencioné finalmente besando su mejilla.
Subí al avión, tenía los ojos humedecidos me dolía tener que separarme de mi Lucca, él era todo para mí. Durante el vuelo, los muchachos y yo bromeábamos al tiempo que contábamos cómo nos había ido en las vacaciones.
- La pasé increíble de verdad –dije animado- Estuve con mi familia, amigos y, pues, fue grandioso, no tienen idea cómo me hacía falta, ¡las mejores vacaciones de mi vida hasta ahora! –suspiré, inmediatamente pensé en Leo y me sonrojé.
- Veo que la pasaste bien ¿eh? –dijo Dani con una mirada pícara- Apuesto que Leo tuvo que ver en eso...
- ¡¿Qué?! –exclamé total y completamente sorprendido, me puse rojo de los nervios, ¡¿cómo sabía eso?!- No... no... sé... de qué hablas...
- Ja, ja, sólo mira tu cara –expresó Dani al tiempo que él y Adriano estallaban en risas- ¿No puedes ser más obvio?
- ¿Cómo se... se enteraron?
- ¿Quién crees que le dijo a Leo que te encontrabas en la playa ese día? –indicó Dani, "Ah, así que él le dijo", pensé- Él no me contó exactamente lo que pasaba pero no necesitaba hacerlo, digo, sólo hay que ver cómo se miran ustedes dos, casi todo el equipo se ha dado cuenta.
- ¿En serio se nota tanto? –reí, ellos asintieron y también rieron conmigo- Pues sí, que quieren que les diga, eu amo a Leo, sólo... no le digan a nadie aún, ¿está bien?, prometimos guardar el secreto por ahora.
- Tranquilo irmão, nuestros labios están sellados, además, te aseguro que todos en la plantilla los apoyaremos –expresó Adriano mientras Dani asentía.
- ¡Ustedes son los mejores! ¡Gracias! –exclamé al tiempo que chocábamos los cinco, era reconfortante saber que contaba con el cariño y soporte de amigos como ellos y los del club, éramos una familia.
El vuelo transcurrió con normalidad, entre bromas y risas hasta que nos quedamos dormidos. Despertamos justo antes que el avión aterrizara, observamos por la ventana... ¡Estábamos de vuelta en Barcelona!
Dani, Adriano y yo bajamos del avión con nuestras maletas a cuestas, nos dirigimos al aeropuerto donde varias personas nos estaban esperando afuera de las instalaciones para pedirnos autógrafos.
- Psss, Ney, mira quien vino por ti –susurró Dani unos metros antes de llegar a la puerta de salida, refiriéndose a la figura caminante que se acercaba a nosotros.
- ¡Leo! –exclamé con alegría al verlo, él sonrió, quería abalanzarme sobre él y besarlo hasta el cansancio, luego recordé que estábamos en público y desistí con la idea. En vez de eso, opté por estrechar su mano y darle un abrazo amistoso.
- Hola Ney, ¿qué tal el viaje? –expresó con una sonrisa, mirándome fijamente.
- Todo tranquilo, ya sabes, agotador como siempre –le sonreí, en serio me moría por besarlo en ese instante.
- Hola Leo, también estamos aquí ¿eh? –bromeó Dani haciendo señas con las manos.
Todos reímos, Leo saludó efusivamente a los chicos para luego salir juntos al estacionamiento donde se encontraban un montón de fans esperando por autógrafos. Después de pasar entre la multitud, Dani y Adriano se separaron de nosotros, ambos nos dirigieron unas miradas cómplices al tiempo que Leo y yo nos alejábamos y nos subíamos en su auto. Había diversos paparazzis que no dejaban de tomarnos fotos, era realmente irritante pero, qué más da, era su trabajo. Salimos con dificultad del lugar, estábamos en silencio y muy serios, la gente seguía observándonos a través de los vidrios, nos sentimos invadidos por unos momentos. Leo condujo hasta perder de vista a los fans, a los paparazzis y a la gente del aeropuerto, nos dirigimos a un callejón silencioso, ahí nos estacionamos sin bajarnos del auto, dimos una mirada nerviosa hacia todos lados en busca de un posible testigo, para nuestra suerte no había nadie.
- Ahora sí te puedo dar la bienvenida como se debe –expresó Leo tomando mi mentón y besando mis labios apasionadamente- Te extrañé mucho amor mío, feliz año nuevo.
- Feliz año nuevo también, yo también te eché de menos amor, no tienes idea cuánto –dije abrazándolo y respondiéndole el beso.
- Te compré algo, es sencillo, espero que te guste –dijo sacando de la guantera una pequeña caja con una cinta de regalo.
- ¿No es un anillo de compromiso verdad? Aún no estoy listo –bromeé, ambos reímos.
- Ábrelo ya, tonto –sonrió, yo obedecí, era un hermoso collar con un dije que parecía una placa militar, por un lado tenía grabada una pelota de fútbol y por el otro una letra "L" con el número "10"- ¿Te gusta?
- ¡Me encanta! ¡Es precioso! ¡Gracias! –exclamé felizmente abalanzándome sobre él para besarlo en todo el rostro.
- Combina con este –mencionó sonriendo mostrando el collar que traía puesto, era igual que el mío sólo que en vez de la "L" y el "10" tenía una "N" y un "11", me ruboricé al ver esto.
- Me harás sentir mal porque no te compré nada.
- Descuida Ney, con que sonrías es suficiente para mí –me dijo tierno dándome un pico.
- Gracias... Y, ¿ahora qué haremos? ¿Quieres ir a mi casa? –propuse alzando una ceja.
- Ahora no puedo, debo ir a recoger mi traje para la gala del Balón de Oro... ¿me acompañas?
- ¡Claro! Me encantaría verte vestido como pingüino –bromeé, ambos carcajeamos.
- Tú también estás nominado, ¿lo olvidas?... ¿Sabes qué vas a usar?
- Aún no, la verdad no me decido.
- Allá también venden trajes, puedes buscar uno que te guste, ¿qué dices? –sonrió, yo asentí con la cabeza.
Ir de compras parecía una buena idea, no exactamente de una cita romántica pero que importa, estoy con Leo, y eso es lo único que vale la pena. Nos dirigimos a una enorme tienda y sastrería de cuyo nombre no me acuerdo, lo que sí, es que era una de las más prestigiosas en la ciudad. Descendimos del auto y fuimos inmediatamente recibidos por una pequeña chica de coleta y cabello rubio, la cual abrazó a Leo efusivamente, sentí celos.
- ¡Eh Ney!, ella es Gabriela Nicole, es mi asesora de estilo, Gaby él es Neymar Da Silva.
- Un placer –le dije con una leve sonrisa estrechando su mano.
- ¡El placer es todo mío! ¡No necesitas presentación! ¡También soy tu fan! –exclamó felizmente, parecía una fangirl emocionada por conocer a sus ídolos, eso me hizo sonreír aún más. Los tres ingresamos al interior de la tienda, la chica todavía conservaba la enorme sonrisa- Bueno, Leo tu traje está en el vestidor número uno, puedes ir a probártelo cuando desees, el señor Domenico (Dolce) te envía saludos y espera que te guste.
- Gracias Gaby, eres grandiosa –le sonrió y la abrazó con alegría, los celos volvieron, trataba de mirar hacia otra parte- A propósito, ¿puedes ayudar a Ney a buscar un traje para él? Aún no tiene ninguno y la gala es en pocos días.
- Con gusto Leo, vengan –mencionó con una sonrisa al tiempo que nos conducía hacia uno de los tantos estantes, en donde se hallaban todo tipo de trajes formales- Dime Ney, ¿tienes algún estilo en mente?
- No exactamente, quisiera algo negro pero más... no sé cómo explicarlo... más... ¿alegre?
- Mmmm... Creo que tengo algo que te puede gustar –expresó la chica al tiempo que buscaba entre el montón de vestiduras una que me llamó bastante la atención- ¿Qué tal?
- Está muy bonito, deberías probártelo –dijo Leo poniendo su mano en mi hombro.
- ¿Tú crees? –pregunté inseguro.
- Claro, puedes hacerlo, tranquilo –mencionó la chica con una sonrisa entregándome la vestimenta e indicándome dónde estaban los vestidores.
Yo me dirigí hasta allá, me desvestí y me probé el traje. Era bastante lindo, completamente negro, sólo que en el saco tenía las solapas de terciopelo y una especie de estampado con un gracioso moño en tono metálico que le daba el toque alegre. Me miré en el espejo, me quedaba a la perfección, no necesitaba ningún arreglo. Salí del probador para que Gabriela y Leo me dieran su opinión.
- ¿Cómo me veo? –expresé sonriente. Ellos estaban sentados en unos sofás en frente de mí, Leo me vio y se quedó pasmado, pude ver como su mirada se enfocaba sólo en mí, embobado, me hizo sonrojar.
- ¡Te queda de maravilla! Creo que no necesita ningún ajuste... tú qué opinas Leo... ¿Leo? –dijo Gabriela mirando al argentino, el cual todavía se hallaba en otro mundo, viéndome fijamente- ¡Leo!
- Ah... ah...perdón, Gaby perdón –vociferó Leo moviendo la cabeza, volviendo en sí, yo sólo reí- Te ves estupendo Ney... estupendo –me ruboricé y bajé momentáneamente la cabeza para luego ver fijamente a Leo a los ojos, ambos sonreíamos como tontos, enrojecidos, Gabriela nos miraba a ambos bastante extrañada.
- Bueno... entonces, ¿qué opinas del traje? –dijo Gabriela con una sonrisa, rompiendo nuestro ambiente. Yo me volteé para verme una vez más en el espejo.
- Está increíble, me lo llevo.
Todos reímos, la chica se acercó a mí para asegurarse que no necesitaba ningún ajuste, así fue, por lo tanto, podía llevármelo de inmediato. Me sentía bien en él, no soy mucho de andar con trajes formales, o trajes de pingüino como suelo decirles, pero ese sin duda me calzaba excelente, no quería quitármelo.
- Eh, Leo, ya escogimos el mío, ¿puedo ver el tuyo? –le dije sonriendo.
- ¿Mi traje? ¿Ahora? –expresó dudoso, Gabriela nos sonrió a ambos.
- ¿Por qué no? –le dije.
Leo sólo asintió y se marchó al vestidor donde se encontraba su traje. Mientras se cambiaba yo me había sentado en el sofá con Gaby, ella era muy agradable y no dejaba de sonreír, me estaba dando consejos sobre el cuidado del traje y de cómo me debería peinar para el día de la gala y muchas otras cosas relacionadas con la moda. Al poco tiempo vi salir a Leo luciendo un curioso pero hermoso traje rojo de satén. Se veía tan guapo, no pude evitar sonreír, mis ojos se iluminaron.
- ¿Y? ¿Qué tal? –preguntó Leo alzando los brazos con una sonrisa.
- Bastante bien, pareces un botones... -bromeé, él y yo nos carcajeamos con fuerza.
Estuvimos riéndonos por un rato, Gaby se fue un momento a buscar los documentos de recepción del traje de Leo y el papeleo para la venta de mi atavío, estábamos solos, en esa enorme tienda llena de galas. Me acerqué a Leo que todavía estaba parado frente al espejo, lo abracé por la espalda, tomándolo por la cintura, dándole un beso en el cuello.
- ¿No es demasiado? –mencionó Leo en referencia a su vestimenta.
- Te ves hermoso mi vida, hermoso –le susurré al oído besando su mejilla.
- No más que tú, realmente me quitaste el aliento.
- Lo sé, hubieses visto tu cara de bobo cuando salí del vestidor –ambos reímos- No vayas a poner esa expresión cuando estemos en la gala.
- No puedo evitarlo, tú me pones así –me dijo sonriendo, girando su rostro y besando mis labios.
Nos quedamos unos segundos así, parados frente al espejo observando como la imagen de ambos se complementaba la una a la otra, y que no podía existir uno sin el otro. Nos separamos cuando escuchamos el sonido de los tacones de Gabriela acercándose a nosotros. Ella nos vio extrañada a ambos por nuestras expresiones, pero no dijo nada al respecto, más bien, sonrió con complicidad. Llenamos el papeleo correspondiente para llevarnos los trajes a casa, Gabriela no dejaba de sonreírnos ¿Qué estará pensando?
- Chicos, siento decir esto pero... se ven tan bien juntos –expresó de nuevo como toda una fangirl, Leo y yo reímos - ¿Puedo tomarles una foto? Es para la tienda, ya saben.
- Claro –expresé gustoso, Gabriela sonrió aún más, sacó su cámara del bolsillo, para tomarnos una foto a Leo y a mí, nos la enseñó, salimos muy bien, le pedimos que nos la pasara a nuestros móviles y así lo hizo.
- ¡Gracias, chicos! En verdad se ven muy bien, ah y Ney... ¿podemos tomarnos una selfie? No se lo pido a Leo porque ya tengo varias con él –reí y asentí con la cabeza al tiempo que posaba para la foto.
Terminamos de hacer los trámites pertinentes y salimos de la tienda. Sonreímos al observar nuevamente la foto en nuestros celulares, sin duda, hacíamos una linda pareja. Nos subimos a la camioneta y condujimos a un restaurante en donde almorzamos y nos quedamos hablando durante horas y horas. Me encantaba estar con Leo, podíamos decirnos cualquier cosa y aun así nos sacábamos una sonrisa, dialogábamos sobre nuestras vacaciones, cómo la habíamos pasado y cuáles eran nuestros objetivos para este año, así pasamos casi toda la tarde, entre risas y bromas, ¡cómo lo amo!
Eran las seis de la tarde, el sol estaba ocultándose, Leo me llevaba a casa después de una cita maravillosa, él me dejó en la puerta, no obstante, yo le hice un puchero para que se quedara un rato más a lo que no se pudo resistir, entramos a la casa, allí nos sentamos en el sofá de la sala y continuamos nuestra charla por unos minutos. Cuando Leo estaba a punto de despedirse lo jalé por el brazo acercándolo a mí para darle un beso en los labios.
- No te vayas Leo, quédate esta noche –le dije con ternura al tiempo que lo volvía a besar.
- Me encantaría Ney pero no puedo, es tarde y tengo que volver –me dijo con voz suave respondiendo también a mis mimos.
- Por fa amor, ¿sí? No me dejes solito, además tendré que esperar hasta el fin de semana para verte en la gala, eso es mucho tiempo para mí...
- ¡No seas exagerado! –rió, al tiempo que le hacía una cara de perrito- No pongas esa cara, sabes que no me puedo reusar si haces eso...
- Por qué crees que lo hago... -ambos reímos, yo besé su cuello- Sí quieres no te quedes toda la noche, hazlo sólo por un rato... -suspiré.
- Está bien amor, lo que tú digas –expresó sonriéndome y besándome.
Ambos subimos a la habitación envueltos en un aire de intensa pasión, el fuego nos envolvía tal y como pasó en esa mágica e inolvidable noche en Ipanema, volver a estar entre sus brazos y volver a ser su Ney era algo que me hacía sentir increíble, no me bastaba con una, no, quería hacerlo millones de veces de más, nunca me cansaría de estar con él, de besarlo, de tocarlo, de nada. "Te amo", era la frase que siempre me susurraba al oído con ternura cuando estaba encima de mí, me encantaba que lo dijera, yo me sentía igual, "Eu sempre te amarei Leo... Sempre"...
- Pss... Pss... Ney, despierta –susurraba Leo, yo retozaba en la cama dormido, desnudo y acurrucándome con la almohada- ¿Amor?
- Mmmm... -expresé entreabriendo los ojos y bostezando, vi que Leo estaba parado frente a mí, sonriendo y completamente vestido, yo le sonreí levemente tratando de salir de mi aletargo- ¿Leo?
- Me tengo que ir mi cielo, se ha hecho muy tarde, después se van a preocupar, perdón por esto.
- Descuida Leo, te entiendo... Sea lo que sea, la pasé de maravilla –ambos sonreímos, yo traté de sentarme para darle un beso, al hacerlo sentí un leve dolor en ya saben dónde, así que emití un leve quejido y me volví a acostar- Mejor te beso desde aquí, creo que no podré apoyarme en un largo tiempo –le dirigí una mirada pícara, él se sonrojó y se acercó a mí para darme un beso.
- No sé si sentirme preocupado o halagado por ello –ambos reímos- Ahora sí, me tengo que ir, debes descansar, nos veremos de nuevo en la gala... ¡Te extrañaré mucho hasta entonces! –dijo acariciando mi mejilla.
- ¡No más que yo meu coração! ¡Eu te amo! –lo besé.
- Yo te amo más mi Ney –mencionó al tiempo que me arropaba con ternura y me daba un beso en la frente cual niño.
Después de esto se marchó, yo permanecí en la misma posición por unos momentos, con una sonrisa imborrable en mi rostro y completamente sonrojado, ¡qué más necesitaba para ser feliz! ¡Gracias al cielo! Cerré mis ojos lentamente, me sentía el hombre más afortunado del mundo, no cualquiera puede estar con la persona que ama y, aunque nuestro romance fuese secreto, no importaba, lo tenía, así fuese por instantes, así él todavía estuviese con Antonella, así nos tuviésemos que ocultar de todo el mundo para demostrarnos cariño, no importaba, lo tenía, nos amábamos y estábamos hechos el uno para el otro... Leo... Meu Leo...
* * *
Esa madrugada después de regresar de la gala del Balón de Oro en el jet del Barcelona con algunos miembros del equipo decidí mensajear a Messi. No le había hablado en todo el día, no pude hacerlo, nos habían tocado habitaciones separadas; tampoco pude en la propia gala porque a cada rato nos enfocaban las cámaras y, ustedes saben, a ellas nunca se les escapaba nada, cualquier comportamiento extraño generaría millones de sospechas; mucho menos pude conversar con él en el jet, pues, compartía asiento con Antonella.
- "Leo, amor, ¿estás despierto?"
- "Claro que sí mi Ney"
- "¡Qué bueno! Me sentía mal porque no pude hablar contigo en todo el día, tengo tantas cosas que decirte"
- "Puedes hacerlo, aprovecho que Thiago y Anto duermen para hablar contigo, me siento como un chico travieso ;)"
- "¿Quieres que vaya a castigar a ese chico travieso? >:)"
- "Ja, ja, eres un pervertido Neymar Jr :O"
- "Así te gusta ¿no?"
- "Claro que sí amor mío, todo de ti me gusta" –me sonrojé- "A propósito, ¿qué querías decirme?"
- "Son tantas cosas, no sé por dónde empezar: ¡Te veías realmente magnífico en la gala de hoy! ¡Me quedé en shock! ¡WOW! ¡Mejor que cuando te lo probaste! Pero lamento que no hayas ganado :( Sí te sirve de consuelo yo aún pienso que eres el nro 1"
- "Gracias mi Ney, tú también te veías perfecto hoy, lamento que no hayas conseguido el Puskas, con respecto al Balón de Oro, tengo que admitir que sabía que no ganaría, es obvio que Cristiano hizo una mejor temporada, se lo merecía"
- "¿Por qué siempre eres tan humilde?"
- "Así soy :)".
- "Por eso es que me enamoro más y más de ti" –reí.
- "¿Te imaginas que algún día los dos estemos nominados?"
- "Sería grandioso... podríamos sentarnos juntos y así podría tomar tus manos para calmar tus ansias porque, en serio, ¡te veías súper nervioso! En ese momento le tuve una envidia tremenda a Antonella... más de la que ya le tengo, ella puede estar siempre contigo :,("
- "¡Cómo me hubiese encantado que estuvieses a mi lado amor mío! Y, no debes preocuparte, tú estás siempre conmigo, en meu coração <3"
- "Lo sé, você também está sempre no meu coração, meu amor"
- "¿Sabes? Estoy seguro que conseguirás este premio algún día ;)"
- "¿Lo dices en serio o sólo porque me amas?" –me ruboricé por completo.
- "Lo digo porque te amo y porque es cierto, eres un gran jugador, te lo he dicho cientos de veces"
- "¿Sabes que no eres el único que se sonroja cuando le hacen cumplidos, verdad?"
- "¡Qué bueno que no soy sólo yo!"
- "Tonto, ja, ja... Otra cosa de la quería hablarte... Adivina... ¡Lucca va a venir unos días de visita!"
- "¡Qué bien mi cielo! ¡Es un gran paso para que lo dejen quedar contigo!"
- "¡Lo sé! Quiero hacer que se divierta al máximo, será poco tiempo pero no importa, ¡volveré a tener a mi bebé! XD"
- "¡Me encanta que seas feliz! ¡Te besaría ahora mismo!... Oye, se me acaba de ocurrir una brillante idea"
- "¿Cuál?"
- "Que te parece si los cuatro, Davi, Thiago, tú y yo, pasamos un día entero juntos, algo así como una salida familiar... ¿qué dices?"
- "¿Qué digo? ¡Me fascina la idea! ¡Eres increíble! ¿te lo he dicho?"
- "No tanto como tú amore mío..."
- "Y, ¿a dónde tienes planteado ir?"
- Mmmm... No lo sé... ¿Te gusta... la nieve?
¡Hola a todos! Disculpen la tardanza en subir el capítulo, estuve ocupada con los estudios y esas cosas... ¡La historia continúa! Gracias, gracias, gracias de verdad por estar ahí, ... ¡Los amo!¡Eu os amo! –Icious
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