Confusiones (primer tiempo)
/* Capítulo narrado por Messi */
Viernes en la tarde: No sé qué me llevó a hacer lo que hice, no sé si era yo él que actuaba o una fuerza sobrenatural se había apoderado de mi cuerpo al escuchar la confesión de Neymar sobre sus sentimientos hacia otra persona, hacia otra chica o al menos eso me decía la lógica pero en mi interior sabía que no existía tal chica. Todo lo que dijo iba dirigido a... ¡mí!, o al menos así me hizo creer mi subconsciente, ¿por qué me estaba haciendo esto? Pero eso no es todo, lo más extraño sucedió después del rotundo y valedero 'Sí' de Neymar respondiendo a si pensaba que tenía alguna oportunidad con aquella persona; en ese momento mi cerebro perdió toda conexión con mi alma y mi corazón, estos se expresaban por sí solos, revelando anhelos que jamás había sentido, creía conocerme bien, creía tener una buena relación con mi 'yo' interno hasta que me vi a mi mismo cegado, acercándome más de la cuenta a mi amigo, tocándolo, respirando su mismo aliento, mirándolo cómo jamás pensé que podría mirarlo, sintiendo bajo mi mano izquierda su mejilla, rozando sus labios con mi pulgar, dándole mensajes esperanzadores y, lo que es peor... deseándolo.
Por suerte, o por desgracia, la verdad no sé qué pensar, su hermana interrumpió el momento y fue entonces cuando mis conexiones internas se restablecieron y caí en cuenta de lo que había hecho... o lo que pensaba hacer. Sabía que la escena se prestaba para interpretaciones, él y yo, abrazados, no como amigos, sino como algo más... Era ese 'algo más' lo que me preocupaba, fue por eso que me paralicé por completo.
No pude dejar de pensar en ello toda la noche, me daba vueltas en la cabeza una y otra vez, ¿qué me había pasado? ¿Qué espíritu extraño se había adueñado de mí? ¿Por qué siento todas estas cosas raras por mi amigo?
Eran las nueve de la noche, mi mente seguía confundida, estaba inquieto, agobiado. Me encontraba en mi habitación sentado en la cama con las piernas extendidas cuando Anto entró en el cuarto después de dormir a Thiago, me dirigió una mirada de preocupación al ver mi expresión.
- Mi amor, ¿te encuentras bien? Te notó intranquilo, estás así desde esta tarde.
- Estoy bien cielo, sólo... tengo muchas cosas en la cabeza.
- ¿Quieres que te ayude a olvidarte de esas cosas? –me dijo al tiempo que se acercaba a la cama y acariciaba dulcemente mi barbilla.
- Me encantaría... -dije con una leve sonrisa.
Nos besamos con ternura, cerré mis ojos para perderme en el contacto con su piel y las sábanas pero mi subconsciente no me dejó concentrarme, me hizo marchar hacia otro lado, trasladando a Neymar a mis pensamientos... Neymar... ¡Sal de mi cabeza! No pude ejecutar bien el acto con mi mujer, no estaba en mis cinco sentidos, mi cuerpo estaba allí pero yo me había ido, sólo quedaba la insatisfacción entre ambos y la promesa de una futura compensación.
El día siguiente transcurrió igual o incluso peor que el anterior, mi dilema me había causado jaqueca, le daba miles y miles de vueltas, a veces sentía que mi mente y mi alma entraban en una especie de debate acalorado, en donde el primero alegaba que todo estaba en orden, que Neymar era sólo un amigo y que lo que había ocurrido esa tarde era producto de la gran amistad que existía entre nosotros; pero el otro decía algo totalmente diferente, algo que ni siquiera me pasaba por la imaginación, no podía digerirlo, era demasiado para mí... simplemente traté de negarlo, negarlo hasta el cansancio, negarlo hasta desvanecerlo de mi sistema... Ingenuo, como si de verdad esto fuese posible.
Era domingo, día de juego, eso era lo único que debía importarme en ese momento... el juego, el juego y nada más el juego. No era difícil para mí, generalmente, cuando saltaba a la cancha se me olvidaba todo.
Era de noche en el Camp Nou, estadio lleno, gritos, algarabía, silbidos, de todo. Nos encontrábamos realizando el calentamiento sobre el césped de la cancha previo al partido. Me concentré intensamente como siempre cuando sentí que alguien se situó a mi lado a calentar junto a mí, sonreímos al vernos.
- ¡Hey Ney! ¿Nervios o qué? –le pregunté con una sonrisa, pude ver como se le iluminaron los ojos.
- ¡Claro que no! –rió- Aunque debo admitir que Godín me preocupa –dijo indicando con la cabeza a dicho jugador al otro lado de la cancha- No ha dejado de mirarme como cazador a su presa, no me la va a dejar fácil hoy –ambos reímos y seguimos en nuestros asuntos.
El equipo se fue a cambiar, nos colocamos el uniformes, escuchamos las tácticas, todo lo rutinario previo al encuentro. Saltamos a la cancha con la mentalidad puesta en la victoria, queríamos obtener los tres puntos para mantener el liderato.
Pitazo inicial. ¡A jugar! La primera parte estuvo marcada por constantes faltas hacia nosotros, en especial a Ney y a mí, con una defensa muy dura de roer. De repente, alrededor del minuto 20 Griezmann anotó el gol para los colchoneros tras una brillante jugada con el Niño Torres. Nosotros conseguimos el empate al poco rato tras una pared entre Alba y Neymar en donde este último remató al arco. Celebramos en equipo, yo felicité a Alba y a Ney por su brillante jugada, al brasileño le di un fuerte abrazo como siempre solía hacerlo, no sé si ayude mucho decirlo dado mi dilema, pero no tienen idea de cuánto me gusta abrazarlo. Al minuto 42 cobré un córner y Piqué cabeceó al arco marcando el 2-1, resultado favorable pero inseguro, debíamos sacar más ventaja.
Para el segundo tiempo nos enfocamos aún más, el entrenador acertó en cambiar a Alba por Adriano, el español estaba realmente extenuado. Traté de buscar la pelota para armar jugadas con mis compañeros pero la perdía constantemente. Neymar la capturó, estuve pendiente de sus movimientos, se encaró a Godín, haciéndole diferentes amagos, muchos dirían que se quería burlar del defensa, pero yo sabía que no era así, sólo era su estilo de juego, el "jogo bonito" como dicen en Brasil, sonreí al encontrar gracia en los movimientos de mi amigo. Desgraciadamente al uruguayo no le hacía mucha gracia y le cometió una falta tremenda que lo tumbó al suelo; además de esto, empezó un fuerte intercambio de gritos con Neymar, se agitó demás, parecía querer golpearlo, no lo podía permitir. Me aproximé a la escena rápidamente y me interpuse entre Diego y Neymar, trataba de calmar al defensor al ver que tenía los ojos llenos de ira clavados en Ney, le tomé los brazos sin perder la calma, nunca me ha gustado la violencia.
- ¡Eh, Godín! ¡Calma! ¡Sígamos con el juego! –le decía para tranquilizarlo.
- ¡Soltá Leo, me ha faltado el respeto! –bramaba el defensa, tratando de zafarse de mi agarre empujándome en dirección a Neymar, lo que se le hizo fácil dado mi peso ligero y estatura, pero yo seguía allí, formando una pared protectora entre ambos. Pronto, varios jugadores de ambos equipos se unieron para intentar calmar a Godín y alejarnos a Neymar y a mí de la escena.
Estaba tranquilo, solté los brazos de Diego para volver a mi posición y reanudar el partido cuando sucedió algo que me hizo hervir la sangre, justo cuando pensábamos que se habían calmado las aguas, el uruguayo regresó de nuevo a Neymar y le propinó un fuerte empujón que lo derribó estrepitosamente. No lo pude tolerar, se me subieron los humos a la cabeza... ¡No a Ney!, pensé iracundo. Me encaré a Godín con furia y también lo empujé.
- ¡¿Qué te pasa hijo de puta?! ¡No te atrevas tocarlo! –exclamé señalándolo amenazantemente.
Los compañeros de equipo que me vieron actuar así se miraron las caras en estupefacción, me conocían bien, sabían que no era habitual en mí ese comportamiento, yo también estaba sorprendido por mi reacción. El defensa no se quedó con esa y también me contestó con otro insulto pero antes de que esa situación pasara a mayores intervinieron varios jugadores de ambos equipos y el árbitro, Godín y yo recibimos tarjetas amarillas por nuestro comportamiento ¡Grandioso!, pensé cabreado.
Después de esto sólo me quedaba volver al juego, estaba enojado, obviamente, pero traté de calmarme. Nos dieron un tiro libre, en consecuencia de la falta anteriormente cometida a Neymar, yo lo cobré mandándolo cual proyectil directo a las redes, colocando así el 3-1... ¡Ese es el tipo de cosas que pueden pasar cuando me molesto! Celebré efusivamente con mis compañeros, en especial con Ney... mi Ney... esperen... ¡¿Qué fue eso?! ¡¿Cómo hago que se detenga?!
Finalizó el partido con ese resultado, seguíamos siendo líderes, estábamos felices por ello, sólo faltaban un encuentro para cumplir el primer período de liga correspondiente a ese año, las vacaciones se veían cada vez más cerca. Piqué nos echó agua a todos, como si hubiésemos ganado el trofeo y nos invitó a una fiesta para celebrar la última fecha de liga del año, todos accedimos a ir.
Estuve un rato bromeando con los muchachos, en especial con Masche, Piqué, Dani y Pedro. Vi que Neymar salía de los vestuarios, "qué extraño", pensé, se me ocurrió ir a ver qué pasaba pero cesé con la idea, a lo mejor no era nada, debía dejar de preocuparme tanto por él, ¡eso no me estaba ayudando en nada!
Fui a ducharme después de un rato de charlas, debía ser rápido pues ya era tarde, quería estar en casa pronto para ver a mi hermoso Thiago, él era el único que podía ayudarme con mi conflicto emocional. Me metí en un cubículo y encendí la regadera, sin prestar atención al que se estaba bañando a mi lado, escuché un "hola", le respondí igual, supe de quién se trataba inmediatamente.
- Leo, ¿estás ahí? –preguntó Neymar.
- Sí... ¿Ney? Pensé que te habías ido... -respondí dudoso, ¿por qué estaba allí? ¿Por qué tenía que ser él?
- No, sólo estaba hablando con mi hermana y con Bruna... acabo de terminar con ella...- ¿Terminó con Bruna? Me alegré de repente, no sé por qué, no era algo para alegrarse ¡¿Qué diablos pasa conmigo?!
- Lo siento mucho amigo –le dije calmadamente, en el fondo, trataba de fingir tristeza, creo que se lo creyó.
- Está bien, era lo mejor de todos modos... por cierto... gracias por defenderme de Godín hoy... lamento que por ello te hayan amonestado -mencionó conmovido, me hizo sonrojar, qué bueno que no podía verme.
- Ni lo menciones Ney –dije riendo.
- Debo hacerlo, nunca imaginé que reaccionarías así, para ser honesto, nunca te había visto tan enojado...
- No sé qué me pasó, tal vez exageré un poco pero no podía permitir que te hicieran daño, a ti no... -¡Pero qué estoy diciendo!, pensé.
- Pero... ¿de verdad estabas dispuesto a enfrentarte con él? Es más grande y más fuerte... Si te hubiese pasado algo yo... no me lo habría perdonado –suspiró, yo también lo hice, no me sentía cómodo con que se preocupara por mí, yo era el que debía preocuparme por él.
- No pienses así Ney, no ha sido tu culpa... -hice una pausa, sonriendo para mí mismo con lo siguiente que iba a decir- Y, respondiendo a tu pregunta, sí, me habría enfrentado a Godín y a quien sea con tal de defenderte.
- ¿Harías eso por mí? –preguntó, en ese momento desee mirar su cara, sabía que se había ruborizado, lo conocía muy bien.
- Haría cualquier cosa por ti –dije con voz tierna, me sonrojé aún más.
- Gracias Leo.
- Siempre Ney... Siempre –mencioné en un suspiro, recordando la vez que se lo dije después del partido contra con el Athletic, eso me hizo sonreír al punto de dolerme las mejillas.
Después de esto me medio sequé, enrollé la toalla en mi cintura y salí de la ducha pero, en cuanto iba a cerrar la puerta vi que Neymar salía también. El ambiente era extraño, ambos concordamos en que había un silencio bastante inusual.
- Creo que todos se han ido –expresé confundido por la ausencia de todos.
- "No debes quedarte en la ducha tanto tiempo si no quieres quedarte encerrado, ¿No te lo habían dicho?" –bromeó Neymar imitándome, me reí muy fuerte.
- ¡Tonto!
- ¡Así me quieres! Y debe ser bastante si estás dispuesto a hacer cualquier cosa por mí... ¿Entre esas cosas está dejarme ganar en el Fifa?
- Sigue soñando Ney –reí otra vez hasta el punto de enrojecerme.
- ¿No habías dicho que cualquier cosa? ¿Me estabas mintiendo entonces?... Apuesto que ni siquiera me quieres.
- Sí te quiero –le respondí sonriendo, esto era verdad, obviamente.
- ¿Qué tanto? –preguntó alzando una ceja.
- Lo suficiente –lo vacilé, en parte porque no sabía qué responderle.
- ¿Qué representa eso?
- Jamás te lo diré –dije riendo dispuesto a marcharme a los vestuarios cuando sentí que Neymar se abalanzaba sobre mí espalda para impedir que me fuera.
- ¡Qué malo eres! ¡Vuelve acá!
- ¡Basta, Ney, déjame ir! –exclamé entre risas tratando de liberarme de sus brazos.
- ¡No hasta que me respondas! –dijo riendo también al tiempo que me giraba hacia él. Las risas cesaron.
Sus manos estaban en mi cintura, lo miré a los ojos fijamente, a esos hermosos ojos avellanados, habíamos quedado realmente cerca, de pronto nos dimos cuenta que acabábamos de salir de la ducha (suena raro, pero no lo habíamos notado hasta ese momento). Estábamos los dos, allí, mojados, desnudos, sólo cubiertos por toallas que con cualquier movimiento brusco se podían caer dejando al descubierto nuestros miembros. Se me erizó la piel, al igual que a Ney, me ruboricé y me quedé paralizado mientras sentía que la mirada de Neymar recorría mi cuerpo de una manera pasional, yo hice lo mismo con él sin que se diera cuenta, era un agasajo observarlo, su torso bien definido, brazos fuertes y tatuados, abdominales marcados... ¿Qué estaba haciendo? Seguía sin moverme, sin decir nada, no me salían las palabras, parecía como si mi conciencia se hubiese tomado unas vacaciones y simplemente nunca regresaría, no podía creer lo que estaba pasando en especial cuando nos acercamos más, juntando nuestras frentes entre gemidos excitantes y nerviosos, en eso, sentí el delicado roce de los dedos de Ney sobre mi pecho, me estremecí, suspiré pero no presenté protesta alguna, de hecho, para ser honesto, lo estaba disfrutando... Mi corazón se aceleraba con cada toque de su mano celestial la cual bajaba lentamente hacia mi abdomen, acercándose cada vez más a la zona de la toalla. Mi respiración se agitó a tal grado que parecía un orgasmo, mis conexiones internas se perdieron de nuevo, no había lógica alguna, ni razón, sólo mi creciente deseo de estar más cerca de él. Fue por ello que posé mis manos en sus hombros, quería sentir esa ardiente piel morena que me estaba volviendo loco, lo acerqué más hacia mí al tiempo que nuestras entrepiernas se juntaron sutilmente. Mis manos recorrieron su espalda y cuello en un arrebato de sensualidad, le halé ligeramente el cabello con una mano mientras la otra recorría sus pectorales al tiempo que Neymar gemía de placer, yo sentía que no podía más, sentimos el aliento descontrolado del otro, nuestros labios se rozaron, él cerró los ojos, yo observé fijamente sus labios por unos pocos segundos, esos carnosos y apetitosos labios, no pude resistirme, lo tomé del rostro con mis manos, acercándolo hacia mí y lo besé... ¡Yo lo besé!
Nos habíamos convertido en un torbellino de pasiones, me fui completamente de este mundo hacia una dimensión desconocida, experimenté sensaciones que nunca antes había vivido, esos labios, su contacto con los míos, su sabor, cómo se sentían sus manos sobre mi piel, todo era nuevo, único, mágico... Era perfecto, simplemente eso, perfecto. El calor entre ambos iba en crecimiento, nuestras lenguas y manos danzaban al ritmo de esa dulce sinfonía, no sabía adónde llevaría todo esto, no quería enterarme, cuando sentí que nuestros amigos poco a poco empezaban a despertarse de su letargo queriendo traspasar las barreras impuestas por las toallas... Fue allí que desperté... Fue allí que reaccioné... ¡¿Qué carajos estaba haciendo?!
En mi mente se hizo presente la imagen de mi familia, Anto y Thiago estaban allí, como también mis padres y hermanos, mis amigos, la gente del club, mis patrocinadores, millones de fanáticos de todo el mundo... Todos ellos mirándome, todos ellos... acusándome... No pude soportar el murmullo que formaban en mi cabeza, destrozaba mis entrañas... Sentí miedo, un miedo que no había sentido antes... Fue por ello que hice lo que hice.
Me separé de Neymar, empujándolo para que se detuviera, respiraba aceleradamente, mi expresión era de horror, horror al imaginar a mi familia destruida, a mis amigos decepcionados... Horror al perder lo que más amaba.
- Ney... esto no debió pasar –expresé entrecortadamente tratando de no verlo a los ojos. Salí rápidamente de las duchas, muy asustado aún, él me siguió, trató de detenerme.
- Leo, ¡espera! –exclamó alcanzándome en los casilleros, me tomó del brazo para que no escapara- ¡No te vayas por favor!
No podía verlo, me sentía terrible, confundido, horrorizado por la idea de perderlo todo, o quizás sólo por perderlo a él... ¡No!, se me heló la sangre de sólo pensarlo. Me zafé de su agarre, abrí mi casillero para sacar mi ropa e irme de allí lo más pronto posible.
- ¡No te vayas Leo, por favor! –me suplicó interponiéndose entre el casillero y yo, nuestros ojos se humedecieron.
- ¡Todo está mal Ney! ¡No debió pasar! –exclamé aún más nervioso, mis ojos amenazaban con derramar un montón de lágrimas en cualquier momento, traté de apartar el brazo de Neymar pero no me dejó.
- ¡No digas eso, Leo!
- ¡Es la verdad! ¡Esto no es correcto! ¡No debimos hacerlo! –sollocé, ¡¿Por qué hice esas cosas?! ¡¿Por qué?! Sentí que Neymar estaba a punto de llorar, eso me partió el corazón, pero no podía mirarlo a la cara, no en ese momento, seguí buscando mis cosas para dirigirme al vestuario cuando...
- Leo... yo...yo te amo... -expresó entre lágrimas, casi en un susurro. Me paralicé, sentí que moría, mi corazón latía con fuerza al escuchar esas palabras, no podía hablar... ¡Neymar me amaba! ¡Neymar! No sabía que sentir en ese momento, mi interior estaba vuelto un desastre, ¿qué sentía yo al respecto? Mi alma y mi corazón se revolvieron... ¡Neymar me amaba!... No podía expresar nada en ese instante, mi interior había sido abruptamente callado por el miedo congelante que crecía a cada paso desde que visualicé mi supuesto futuro...
- Ney... yo... lo siento... no puedo... -lloré, ¡Perdóname Ney! ¡Perdóname!, gritaba mi mente. No tuve el valor para verlo a los ojos, simplemente no pude, me marché inmediatamente y me encerré en el vestuario, escuchando como Neymar se deshacía en un llanto desgarrador, mi corazón se partió al escucharlo, ¡¿qué clase de basura soy?!... ¡Neymar...! Gemí.
Me llevé las manos a la cara, seguí llorando desconsoladamente por un rato, no podía cambiarme con tranquilidad después de eso, no obstante, lo hice.
No dejé de llorar en todo el camino, al llegar a casa ni siquiera me bajé del auto, no quería que Anto y Thiago me vieran así. ¡¿Por qué tenía que estar tan enredado?! ¡¿Por qué tenía que tener tanto miedo?! ¡¿Por qué tenía que ser un cobarde miserable?! ¡¿Cómo pude hacerle eso a Neymar?! ¡¿A mi Neymar?! ¡Yo lo besé, carajo, fui yo!... Recordé cada momento, cada segundo, cada instante, por masoquista, porque sabía que eso me hacía daño... ¡¿Qué sentía realmente por él?! ¡¿Qué?! ¡¿Por qué tanta confusión?! Gemía y gritaba como un alma en pena: ¡Neymar!... ¡Neymar!... ¡Perdóname Neymar!...
¡Hola a todos! Este capítulo está dividido en varias partes a las que quise llamar "tiempos", ya saben, como en un partido :) Díganme qué les parece en los comentarios. Gracias nuevamente por leer, votar y comentar, no saben lo agradecida que estoy con su apoyo... ¡Eu os amo!- Icious
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