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Chapter XLI - Último



Intento abrir los ojos y una luz me enceguece. Los cierro de pronto, y me cubro con una mano para opacar el brillo. Lentamente me voy acostumbrando al resplandor hasta divisar una ventana. Los árboles se mesen con suavidad por culpa de la brisa, y las personas caminan de un lado a otro de la calle.

Me impulso hacia adelante y veo con incredulidad la escena a través de la ventana.

«¿Pero qué...?»

Miro todo mí alrededor y me percato de que estoy sentado en la sala de espera del hospital. ¿Qué diablos estoy haciendo aquí?

Me levanto y camino con paso lento en dirección al ventanal. No, esto seguramente es una especie de fantasía o algo parecido. Tal vez estoy aquí porque me dejarán ver por última vez a mi familia, a April. Sí, de seguro eso debe ser.

-¡Logan!

Giro sobre mis talones al escuchar aquella voz. Summer camina hacia mí y no parece sorprendida o asustada.

-Te he estado buscando. ¿Cómo te sientes?

No respondo. Estoy demasiado conmocionado como para decir algo. Esto está mal, muy mal. ¿Qué está sucediendo?

-¿Estás bien? -Me observa con el ceño fruncido-. Parece que viste a un fantasma.

«Debería ser al revés»

-Yo... ¿Qué pasó?

-¿Qué pasó? Pasó que te he estado buscando como loca. ¿Por qué no respondes a tu celular? Me tenías preocupada.

-Pero...No... ¿No estas enojada?

-¿Por qué habría de estarlo?

-Por el mensaje.

-¿De qué mensaje hablas?

-El correo electrónico que te envíe.

-¿Me enviaste un correo?

-¡Sí! A ti, a Daniel, Olivia, Cooper. Incluso escribí cartas para todos.

Summer revisa su teléfono pero a medida que las palabras salen de mi boca noto cuán tensa se pone.

-¿Y cómo por qué habrías de hacer eso? -Me mira esperando una respuesta y yo no sé qué decir-. Logan, me estas asustando. ¿En serio estas bien? ¿Seguro que la noticia no te afectó?

Posa una mano en mi frente, pero me aparto de su toque.

-¿Qué noticia? -Siento que el corazón me va a explotar-. ¿April está bien? ¿Qué pasó con ella?

La tomo por los brazos, desesperado por escuchar una respuesta. Summer se zafa de mi agarre y me mira como si estuviese en frente de un desquiciado mental.

-April está bien. Hace varias horas que salió de cirugía.

Siento que el alma me vuelve al cuerpo. Por fin puedo respirar de nuevo...

Frunzo el ceño y miro a Summer en busca de más respuestas. Ella me ve como a un demente, me siento como uno en realidad. Nada de esto tiene sentido. Yo estaba en la sala de operaciones, vi a John... ¡Yo tenía que morir!

-Aguarda... ¿quién fue el otro donante?

Esta vez su mirada se suaviza. Sus ojos me observan con aflicción y en el fondo siento que le cuesta trabajo hablar de esto.

-Dylan -dice, casi que en un murmullo.

Me hago para atrás sorprendido.

-No. No, no puede ser. Él no era compatible, por eso el doctor aceptó mi propuesta.

Summer ladea la cabeza y puedo ver la confusión en su mirada. Se cruza de brazos y posa todo el peso de su cuerpo en una de sus piernas.

-¿De qué propuesta hablas? ¿Logan qué pensabas hacer?

-Nada -farfullo-. Quiero decir... no hice nada. ¿En dónde está Dylan ahora? Necesito hablar con él.

Avanzo por el pasillo buscando una habitación que desconozco. Tal vez la madre de April pueda decirme en dónde está.

-Logan. -Summer me toma por el brazo y me jala de regreso. Nuestros cuerpos chocan y mi rostro queda reflejado en su mirada. ¿Está llorando? -. Logan, en serio creo que no estás bien. ¿Quieres hablar al respecto?

-No entiendo de qué estás hablando.

-Logan, basta. Tienes que aceptarlo.

-¡¿Pero de qué me estás hablando?!

Se hace para atrás, perpleja.

-Dylan murió. Hubo una complicación durante la cirugía y... murió.

-¿Qué?

El pecho se me hunde de pronto. No entiendo nada. ¿Qué está pasando? Esto no debería ser así. Yo era el que tenía que morir, no Dylan. ¿Por qué diablos hizo algo como eso?

-Esto no es real. Solo es un sueño... una broma de mal gusto.

-¿Logan?

Summer da un paso al frente y yo me alejo. No puedo estar cerca de ella. Nada tiene sentido. Estoy muerto. ¿Acaso estoy en el infierno? ¿Esto es lo que me gané?

-¡No! ¡Aléjate!

No lo soporto y me voy corriendo. Las paredes parecen venírseme encima, el aire se vuelve escaso y no puedo respirar. Veo la salida a un par de metros de distancia, pero llegar a ella parece una eternidad. Aunque me desviva por correr siento que nunca llegaré a salir de esta prisión.

Mis dedos tocan la madera de la manija, empujo la pesada puerta de cristal y el aire impacta en mi rostro, abriendo mis pulmones y devolviéndome a la realidad.

Bajo las escaleras tambaleante, arrastrando mis pies por el cemento. Deambulo por el sendero hasta desviarme cerca de un árbol, en donde inspiro profundo y me detengo a observar el mundo que me rodea.

Así que así es como luce mi infierno. Este es mi castigo por haber hecho todas las cosas que hice. Supongo que está bien. Hice sufrir a muchas personas, lo merezco.

-No, este no es el infierno.

Me sobresalto y volteo en dirección a esa voz tan familiar. Siento un escalofrió recorrer mi espina dorsal al ver el rostro de aquel hombre.

-Y aunque hayas hecho sufrir a todas esas personas, tus buenas acciones lo compensaron.

-Usted...No... Usted era el médico, el que iba a operarme. ¡Dígame por qué no lo hizo!-La conmoción se abre paso para darle lugar al enojo.

-Iba a hacerlo pero tu petición me tomó por sorpresa.

-Yo tenía que haber muerto, no Dylan. Se supone que él cuidaría de April.

-Y ahora puedes hacerlo tú. No veo cuál es el problema.

-¿El problema? - Le miro incrédulo. Exhalo y me rasco la nuca nervioso-. ¡Ese era el porqué! Por eso me dieron otra oportunidad, ¡y usted lo arruinó!

El doctor Williams se rasca la nariz y luego esconde su mano de regreso en el bolsillo de su pantalón.

-Yo no arruiné nada. Evite que arruinaras tu vida. Otra vez.

-¿A qué se refiere?

-Tú hiciste de esta segunda oportunidad una maravilla. Admito que te descarrilaste un poco, pero a pesar de ello pudiste seguir por el camino correcto.

Me hago para atrás con el ceño fruncido. Todo parece volverse más confuso; no entiendo lo que está pasando. Siento que me volveré loco en cualquier momento. Tengo la cabeza embotada y creo que en cualquier segundo podría estallar en mil pedazos.

¿Por qué me habla como si me conociera? ¿Por qué no estoy muerto? Diablos, ¿cómo siquiera llegué a una silla después de haber estado en bata sobre una camilla de operaciones?

¿Acaso todo fue un sueño? Se sentía demasiado real como para ser ficción, pero ya no sé ni qué creer.

-Sé que puede ser confuso pero intenta relajarte. - Me anima con una sonrisa.

-¿Cómo? Estoy más confundido que antes. Me niego a creer que todo fuese una mentira, ¡Yo...! - Guardo silencio y me quedo viendo al hombre que tengo en frente-. Usted me recuerda...

-Así es.

-Entonces todo fue verdad - digo las palabras con cierta lentitud, sólo así puedo convencerme a mí mismo de cuán desquiciado estoy.

-Digamos que sí. Evité que cometieras un grave error. De nada, por cierto.

-Usted no tenía ningún derecho a hacer lo que hizo. - Le acuso con el dedo. Estoy tan enfadado que podría golpearlo en este mismo instante. ¿Cómo se atreve a tomar decisiones por mí? Jamás pedí su opinión en esto. Creí que me entendía.

-Ya te lo dije. Evité que cometieras un grave error.

Su comentario me saca de mis casillas. Elevo los brazos y los bajo tan rápido que me alboroto el cabello.

-¿Cómo sabe lo que estoy pensando? - Estoy tan alterado que apenas le doy tiempo a responder-. ¿Y cómo hizo para que terminara vestido en la recepción?

-Puedo hacer muchas cosas. Y aunque te lo explicara probablemente no lo entenderías.

-¿Cómo el hecho de que le borrara la memoria a todo el mundo? - Cuestiono, cruzándome de brazos-. Nadie tiene idea de lo que iba a hacer, y al parecer soy la única persona que lo recuerda.

-¿Te molesta que así sea?

-No me molestaría si alguien más supiera. ¡Siento que estoy perdiendo la cabeza!

-Créeme que no lo estas. Todo lo que viviste fue real, pero no pude respetar tu decisión. No era el momento.

-¿Y quién es usted para decidir qué hacer con mi vida?

El Dr. Williams ladea la cabeza con una sonrisa que le llega hasta las orejas. No entiendo cuál es la gracia hasta que una idea surca mis pensamientos. Retrocedo de inmediato, el corazón latiéndome como una locomotora. Esto debe ser una broma.

-Usted...

-Sé que puede ser difícil de creer pero es cierto.

Ahora sí perdí la cabeza.

-Descuida, muchacho. Tu cabeza está bien, no estás loco. Sí es difícil de asimilar pero no hace falta ningún psiquiatra.

-Yo...

¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? Es decir, nunca nadie me enseñó. ¿Cómo se debe actuar?

Ni siquiera yo mismo me lo creo. Diablos. Luce tan real. Es real.

-Me alegra que hayas podido enmendar tus errores- dice con una sonrisa genuina. Puedo notar en su tono de voz cierto orgullo, lo cual inexplicablemente me hace sentir orgulloso también-. No fue nada fácil. Creí que perderías el norte en más de una ocasión- ríe, seguramente recordando mis locuras-, pero al final lograste hacer bien las cosas. A veces se necesita un pequeño empujón.

Ladeo la cabeza confundido. ¿Qué quiere decir con eso? Y entonces, lo sé.

-¿John?

El Dr. Williams se rasca un costado del labio y sonríe con satisfacción.

-Él fue algo más que un "simple empujón". Ya luego entenderás a lo que me refiero. A decir verdad, yo me refería a otro tipo de personas.

Intento hacer memoria de aquellas personas que contribuyeron a crear un efecto distinto en mi vida.

-¿Betty? ¿Cody?

Él asiente complacido.

Betty era la hermosa chica que me acompañó en mi trayecto por el aeropuerto de Giorgia. Hizo que me olvidara de la pesadilla que estaba a punto de vivir y al final, cuando estaba subiendo a mi taxi, me dijo que no le temiera a mi familia.

Me pareció extraño que supiera eso. Sabía que nunca se lo había mencionado, pero su comentario ciertamente me dio valor para enfrentarme a ellos.

Y Cody. Diablos, a veces sigo pensando en ese pobre chico. Me recordaba tanto a mí. Al final terminó muriendo por un ajuste de cuentas. Ese podría haber sido yo en el pasado. Mis padres solo intentaban protegerme, y solo pude entenderlo cuando estuve frente a frente con la cruda realidad.

-Y no tan vivas.

Mi tía Juliette.

Fue por ella, por querer ir a visitarla, que mi madre y yo limamos nuestras asperezas.

-¿Incluso Stella? - sugerí algo incómodo.

-Sí, bueno, eso no salió muy bien que digamos. Pero - agrega rápidamente-, sí sirvió de algo...

Gracias a ella y a sus locas ideas descubrí lo que April sentía por mí. Y mi arrepentimiento llevó a que yo también admitiera cuánto lo amaba.

-Caminemos- comienza a avanzar y yo lo sigo sin dudar.

Los árboles nos hacen sombra mientras caminamos. La brisa veraniega no se siente para nada pesada.

Las personas caminan a nuestro alrededor, mientras los niños corretean por lo que ellos ven como un parque. Se escuchan risas y gritos de alegría. Repentinamente todo parece lleno de vida.

-Tengo que admitir que de todas las personas que hubieron en tu camino, John fue el mejor de todos. ¿Sabes por qué hice que se encontraran aquel día en aquella banca?

-No lo sé.

-Porque ambos necesitaban esperanza. Habían perdido por completo la esperanza en la vida, en las ganas de vivir. Y aunque John se hiciera el fuerte. -Se me acerca y me guiña un ojo-. Necesitaba un pequeño empujón.

-Lo extraño.

Mi mente juega conmigo haciéndome recordar gratos momentos con John. En verdad fue alguien muy especial en mi vida, y creo que yo también lo fui para él.

Agradezco el haber podido verlo una vez más.

Él me trajo de regreso...

-Él también. Pero ya habrá tiempo para que vuelvan a reencontrarse. Por ahora disfruta de lo que tienes aquí.

Caminamos en silencio y por primera vez no me siento nervioso. Pienso en tantas cosas a la vez que mis propios pensamientos embarullan mi mente, haciéndome olvidar del incomodo silencio entre ambos.

Entre todas las dudas, quejas y demás cosas que surcan por mi mente, una de ellas sobresale por encima de todas.

-¿Por qué?

Él esboza una sonrisa.

-Existen demasiados por qué en la vida. ¿Cuál de todos deseas saber tú?

-¿Por qué Dylan y no yo?

Se detiene de pronto y tengo que retroceder al menos dos pasos para volver a su lado. Parece pensativo, como si tuviera que escoger sus palabras con cuidado.

Lleva su mano a uno de los bolsillos de su pantalón y extrae un sobre. La mira con una sonrisa torcida, prácticamente feliz. Me acerco un poco para mirarla más de cerca y entonces me congelo al ver el nombre que figura en la parte delantera.

-Es una hermosa carta, ¿sabes?

-¿De dónde la sacó?

-Fue mi favorita.

Arqueo las cejas sorprendido.

-¿Leyó el resto?

-Quiero hacerte una pregunta. - Se moja los labios y me observa con detenimiento. Sus ojos parecen escrutar en mi interior. Me siento cohibido. Es como si no pudiera mentirle, como si estuviera obligado a decir la verdad-. ¿Por qué abandonar a la persona que realmente amas? ¿Por qué dejar a toda tu familia?

Meneo la cabeza, ciertamente confundido.

-Porque...porque así se supone que tenía que ser. Quiero decir, es por eso que me dio otra oportunidad.

-¿Y por qué crees que habría aprobado algo como eso?

-Pues no sé. Usted dígame.

-No estas respondiendo a mi pregunta.

-¿Qué quiere que le diga? -Reacciono de mala manera y tengo que morderme la lengua para bajar los decibeles-. Tarde o temprano mi familia lo comprendería. De cualquier forma no iba a sobrevivir a la cirugía. Yo solamente quería salvar la vida de April, y si tenía que morir en el proceso, pues... Ella iba a estar en buenas manos.

Quiero interpretar su mirada, saber qué es lo que piensa de mí, pero no puedo ver más allá de su pupila. Sus ojos son como una barrera, un alto a los intrusos.

-¿Cómo crees que ella se hubiese sentido cuando se enterara que la persona a quien realmente amaba murió?

-Mal -respondo con obviedad, encogiéndome de hombros. ¿A dónde quiere llegar? -. Pero sé que Dylan hubiera estado para ella. Él la amaba.

-¿Y crees que ella lo hubiera aceptado?

-Ella lo quiso una vez. Podría volver a hacerlo -suspiro y aparto la mirada-. No dejaba de repetírmelo.

-Sabes perfectamente por qué lo hacía.

Le observo, mis labios ligeramente fruncidos y el coraje a flor de piel.

-Pues si yo no me equivoco, momentos antes del accidente, ¿ella no admitió lo que sentía por ti?

No respondo. Agacho la cabeza y pienso en tantas cosas que termino mareándome.

-Ahora, ¿cómo crees que lo tomaría tu familia? Desapareciste por cinco años. Cinco años de los cuales no tuvieron noticias tuyas. Parecía que la tierra te había tragado, y de la noche a la mañana apareces. Enmiendas todos tus errores, haces que te quieran. Y ahora ve a decirles que ese hijo, el que volvió para pedirles perdón, ya nunca más volverá.

-Ya basta.

-¿Y tus amigos? ¿Qué crees que pensarían ellos? Compartiste con Summer un hermoso momento antes de marcharte. ¿Cómo piensas que se hubiera sentido ella al enterarse de la noticia?

-Dije que ya basta.

-¿Por qué te enojas? ¿Acaso no fue tu decisión?

-¡Sí, pero...! -callo y no sé qué decir. Estaba seguro de mi decisión, ¿por qué ahora se siente tan mal?

-Te precipitaste a tomar una decisión que creíste era la correcta, pero nunca pensaste en las consecuencias -responde al cabo de unos segundos.

Tal vez tenga razón.

-Dylan era un muchacho bueno, cariñoso, atento y respetuoso. Si April moría no le quedaría nada en este mundo, pero si vivía tampoco la tendría. -Le miro incrédulo. Así que él ya lo sabía. Cuando dijo que ella me quería, lo sabía. Sabía que ella me amaba y que yo también-. Ya no le quedaba más nada aquí.

-¿Entonces por no tener a nadie lo eligió a él en vez de a mí? ¿Eso es lo que intenta decirme?

-Jamás quise decir eso. -Posa una mano sobre mi hombro y me tenso antes su contacto-. Lo que quiero decir es que en todo este tiempo me demostraste que aún existe algo que te hace aferrarte a este mundo. Y por suerte no hablamos de la bebida -susurra en mi oído y ríe al instante-. No pretendía que vinieras sólo para salvar la vida de April, sino para que vieras que aún hay cosas por las cuales vale la pena estar vivo. Pero mientras siguieras rehusándote a avanzar, a dejar esos sentimientos negativos de lado y encerrarte en tu pequeña burbuja personal, terminarías muriendo sin más remedio.

Sus palabras me hacen reflexionar sobre cuánto he cambiado en todo este tiempo. Reveo mi pasado y solo puedo sentir lástima de mí mismo.

-Me demostraste que te importan otras personas a parte de ti. Que puedes perdonar, que todavía sientes amor... Y que April es tu ancla a tierra. -Se inclina en mi dirección. La sonrisa le ilumina los ojos y puedo verme reflejado en ellos. Está orgulloso-. Por eso no hice lo que hice. Tú hora aún no ha llegado y pasarán muchos años antes de que volvamos a reencontrarnos.

Asiento y no sé qué más decir.

-Gracias.

Me palmea el hombro y se queda viéndome por un instante. Hay tantas cosas que quiero preguntarle antes de que se marche.

Avanza y yo me quedo paralizado en mi lugar.

-Ah, casi lo olvidaba.

Volteo a su llamado y veo que me extiende la carta que le escribí a April. Sin embargo, cuando la tomo en mis manos noto que el nombre del destinatario es el mío.

-¿Qué...? -La pregunta nunca llega a salir de mis labios. Estaba solo. Él ya se había ido.



Camino por el pasillo mientras mis manos juegan con el sobre de papel. Desde lejos puedo notar que la persiana de la habitación está levantada. Acelero el paso y poco a poco el interior va tomando forma.

Allí está April. Luce algo cansada y abatida, posiblemente por la noticia de Dylan. Aun así sus padres saben cómo robarle una sonrisa.

Toda mi familia también está allí dentro, incluso Summer, animándola y llenándola con flores y peluches. Brindándole todo el cariño y el amor que se merece.

A través del cristal todo se ve como una postal familiar. ¿Y saben qué es lo mejor? Que yo también puedo formar parte de ella.

Miro la carta en mis manos y me decido a abrirla finalmente. En el papel solo hay una pequeña oración escrita, pero la misma me quita el aliento.

Eres una pequeña estrella en su mar de oscuridad.

Recuerdo haberle dicho algo parecido a Adrián cuando estábamos nadando ebrios en el lago. Le dije que me sentía como una pequeña estrella rodeada por la oscuridad. Solo. Sin nadie a quien acudir.

Ahora me doy cuenta de cuán equivocado estaba. Estaba tan cegado por mis propios preconceptos que no pude ver la realidad.

Esperanza. Esa luz puede transmitirnos esperanza, iluminar el camino del otro cuando éste cree haber tocado fondo. Es la que nos ayuda a seguir adelante sin voltear a ver el pasado.

Eso es lo que significa ser una pequeña estrella en un mar de oscuridad. Yo fui la estrella que iluminó la oscuridad que habitaba en sus vidas. Y ellos fueron la mía.

Ese era el porqué.



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Solo diré una cosa... Hay epílogo

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