~ 38 ~
—No te sueltes, casi llegamos.
—Jamás te soltaría, amor de mi vida —contestó Taehyung aferrándose a la mano del mayor.
Jueves 1:37 AM
Aunque había tomado "dos tragos" bastó para que se sintiera mareado y empezara a balbucear. Taehyung y el vino no parecían buena combinación, Seokjin se reprendía por haberle permitido beber.
Estaban rumbo al elevador, para finalmente llegar al departamento del castaño.
—Eso es, vas de maravilla —lo animó sujetándole para que camine con normalidad—. Ya entramos...
Suga los seguía en silencio desde lejos. No se había anunciado todavía. No creía que fuera momento para contarle al castaño lo que sabía.
Cuando el elevador comenzó a ascender, el rubito se aferró al brazo derecho de su novio, sonriendo al sentir el cosquilleo en su vientre. Las paredes metálicas se movían hacia arriba, y él tenía la impresión de estar quedándose abajo. ¿Era eso posible? Iba a preguntar, pero Seokjin lucía tranquilo. Por eso dedujo que todo estaría bien.
El mayor jamás se percató de su guía. Estaba preocupado por el estado del de cabello dorado, que llevaba luciendo la misma sonrisita alegre desde hacía más de quince minutos.
Suga se quedó en el sofá. El día había sido agotador.
Taehyung se dejó caer en la cama extendiendo los brazos, y sus ojitos claros miraban el techo como si de repente estuviese tratando de identificar las constelaciones estelares.
Seokjin se acercó al pie de la cama y le quitó los zapatos.
—Vamos tesoro, no puedes dormir en traje. Tu pijama está en el bolso, déjame ayudarte...
El rubito asintió, pero no se movió.
El mayor empezó por cambiarse él mismo antes de asistirlo. Luego, rebuscó en el bolso y sacó su pijama claro. Jaló de sus brazos para llevarlo al baño. Se detuvo poniéndose tras él frente al espejo, y le hizo una seña, a lo que Tae enseñó su sonrisa.
—¿Piensas decirme cuánto bebiste exactamente? —preguntó mientras le pasaba el cepillo con pasta entre los dientes—. Porque no hay otra forma. Por eso cuando volví del baño le pediste al mozo que cambiara nuestra botella por una más "fría" ¿correcto?... No debí descuidarme.
La expresión entusiasta del menor bastó como respuesta. De alguna manera, se las había ingeniado para beber hasta ser el cuerpito semiconsciente que era ahora.
Dejó el cepillo azul junto al verde en un pequeño recipiente y se enjuagó las manos. Taehyung se encaminó de vuelta a su lugar sobre la cama, tropezando a pocos metros y estampando la cara en las sábanas. Seokjin se apresuró a acomodarlo para tener todo su cuerpo recostado antes de poder cambiarlo. Al voltearlo, los párpados del menor parecían pesarle demasiado, y ya llevaba varios minutos sin hablar.
—¿Muchas cosas para un solo día? —le preguntó con media sonrisa, sentándose a horcajadas en su cintura para quitarle el pantalón.
Su novio asintió con la cabeza, mostrándose dócil. El castaño consiguió dejar a un costado el pantalón negro de vestir y reemplazarlo por la suave prenda de algodón para dormir.
—Levántate —ordenó. E inmediatamente Taehyung se afirmó sobre sus codos.
Primero le quitó el blazer. Después, cuando comenzó a desprenderle los botones que cubrían su pecho y vientre, notó una mirada intensa por parte del rubio.
—Estás demasiado callado —bajó la vista hacia la camisa blanca, restándole importancia.
Con un movimiento rápido y certero, Taehyung pegó su boca en la línea de la mandíbula de Seokjin para besarlo. El mayor experimentó una pequeña descarga al sentirlo descender hasta su cuello. Su novio estaba besándole con ansias, mordiéndolo y luego deslizando su lengua por su piel.
—Tae... —el castaño jadeó— ¿Así te pones estando ebrio? —resopló divertido. Lo siguiente que hizo el menor fue tirar de su cuello para posicionarse encima, tras hacer un giro rápido y con el que de milagro no acabó en el suelo—. Tesoro... Apenas estás mirándome —declaró, con calma.
Taehyung parecía somnoliento con sus párpados cerrados. Se sentó sobre las caderas del mayor, con las manos contra su ropa. No hizo más que quedarse callado y mover levemente la cabeza a un lado.
Seokjin se mordió los labios, su novio lucía apetecible vistiendo esa camisa desprendida que exhibía la piel tostada de su cuello y pecho. Sin embargo, Taehyung no parecía Taehyung en ese momento.
Con suavidad, el mayor subió sus manos hasta acariciarle el rostro.
—Ambos estamos agotados... Vayamos a dormir.
—Tócame —replicó sujetándolo con urgencia.
Se dejó guiar por su agarre, y Taehyung deslizó las manos del mayor entre las suyas por su pecho y su cuello, ida y vuelta. Seokjin lo notaba ansioso. Sus manos y cuerpo estaban cálidos, pero él no estaba seguro sobre si darle con el gusto o no.
Cuando el rubio le tomó una mano y repartió pequeños besos sobre sus nudillos, creyó que no pasaría de eso. Se equivocó. Taehyung abrió la boca e introdujo su índice y su medio lamiéndolos con apetito. Cerró los ojos y los degustó con lentitud.
Seokjin sintió leves escalofríos. Más, cuando el rubio abrió los ojos mirándole de forma necesitada.
—Jinnie, tócame —jadeó.
Y sus dudas desaparecieron inmediatamente.
Enterró las manos en las caderas del menor y por entre medio del elástico del pantalón pijama para quitárselo de forma definitiva.
El rubio inclinó su peso hacia un lado, pudiendo desvestirse hasta quedar en nada más que la camisa blanca. Finalmente, se acomodó sentándose suavemente en medio de las piernas del mayor, y pasó las suyas hacia atrás, rodeándole la cintura.
Seokjin se acomodó y deslizó sus manos por la espalda baja del contrario, antes de besarlo con la misma ansiedad de sentirlo tanto como pudiese.
Taehyung sabía a menta mezclada con ligeras notas de malbec, y su calor se volvía cada vez más húmedo.
Se dejó desnudar por él, en medio de caricias delicadas y sonrisas. Los besos que le daba en los labios lo llenaban de sensaciones. Amaba su expresión dulce cuando cruzaban miradas. Amaba la forma de su nariz, y tener sus brazos en torno al cuello. Lo detuvo justo antes de que intentara quitarse la camisa. Sentía desesperadas ganas por arrojarlo a las sábanas y hacerle el amor vistiendo solamente esa prenda, la cual estaba abotonada únicamente a sus muñecas.
Cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás, mientras Taehyung lo masturbaba con su mano izquierda y su lengua. Quizás estaba un poco ebrio, pero era evidente que tenía la suficiente sobriedad como para hacer los movimientos más acertados del mundo. Aire tibio llegaba a su glande, antes de sentirlo entre los labios apretados del menor. Mirarlo tan concentrado era excitante, pero más lo era oírlo gemir en murmullos bajos y chasquidos repletos de saliva.
Taehyung sentía su entrada palpitante, desesperada por tener la hombría dura y caliente del castaño en su interior.
Se acomodó a horcajadas sobre su miembro, guiándolo a su circunferencia con una de sus manos. Sus pies ganaron estabilidad afirmándose contra las sábanas. Abrió la boca suspirando a medida que descendía y sus muros se llenaban con Seokjin.
Deliciosamente grande.
Se mordió el labio inferior, y antes de dejar que su novio empezara a moverse, estiró las manos para ayudarle a sentarse.
El castaño gimió sin contenerse en cuanto sintió a Taehyung sentándose sobre él, enroscando las piernas en torno a sus caderas. Percibió sus talones fríos hundiéndose en la carne de su espalda baja, y dándose impulso pasando los brazos por sobre sus hombros. Su miembro le golpeaba en el estómago, frotándose contra su piel.
Seokjin mordió su cuello, y se abrazó a su espalda frágil, buscando pegarse más a él. Atendió con una mano la erección del menor, sintiendo cómo líquido tibio goteaba sobre sus dedos. Se movió más bien poco, era Taehyung quien llevaba el ritmo con su vaivén circular de caderas y su voz grave gimiendo hacia el techo de la habitación.
Definitivamente, tenerlo arriba era la mejor posición. Podía hacerse con sus nalgas, apretar sus muslos, lamer sus pezones sonrosados y masturbarlo, deleitándose mirando su rostro desbordado de placer. Pero su voz... Nada podía excitarlo más que oírlo. Escucharlo jadear de forma repetida, sorber y tragar con dificultad, alzar el tono y volverse agudo, luego grave, con suspiros húmedos e igualmente cálidos de por medio.
—Más... —gimió— Más fuerte. M-más rápido... Hyung-ah~ ¡Jin!— bramó sin contenerse, se inclinó para poder sentirlo más, y arañó su espalda mientras se apretaba contra su piel. Seokjin había incrementado sus estocadas volviéndolas más profundas, lo estaba llenando perfectamente.
—¿Así es como te gusta? —preguntó sujetándole la cintura con firmeza, alzando la vista a su rostro.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Ahh~!— cerró los ojos y apretó los labios.
Eso era un rotundo sí.
—Dilo —ordenó con una voz profunda que le erizó la piel.
—Mmm~... ¡M-me gusta así, hyung!... No te... d-detengas...
Su cuerpo rebotaba sobre el del mayor. Sudaba excitación. Gemía ansiedad y sabía a sexo. Su piel ardía en llamas. Sólo por Seokjin. Sólo para Seokjin.
Cuando el mayor afirmó la espalda contra el colchón, flexionó las piernas, golpeando sus muslos contra los glúteos de Taehyung, empezando a embestirlo más rápido. El rubio ronroneó en respuesta afirmando las palmas en sus pectorales para no perder el equilibrio por la fuerza con la que su novio estaba penetrándole. Pellizcó y masajeó sus pezones, y gimió alto cuando sintió que el castaño daba otra vez con el lugar exacto. Seokjin se hacía por completo con su placer.
Los golpes continuos iban al compás de sus gemidos, y su miembro daba contra el abdomen bajo del mayor. Su cuerpo hablaba por sí mismo, revelándole su lado más bestial y lujurioso. Quería más. Necesitaba más. Soportaría más, lo que fuese necesario, hasta sucumbir entregándose a los brazos de la mismísima muerte, entrando al paraíso.
Sus piernas empezaron a temblar, su voz grave se volvió un delgado hilo sonoro, y fue cuando Seokjin lo acercó a sus caderas dándole las estocadas más potentes, clavándose hasta los límites de su cordura.
Taehyung cerró levemente los ojos cuando se sintió inundado de semen caliente, y su cuerpo se contrajo apretando más a Seokjin, que jadeó con voz ronca. Tembló en un profundo suspiro y su erección culminó cuando su novio lo embistió unas pocas veces más.
Cayó rendido sobre el pecho del mayor, con la camisa pegada a su silueta por el sudor. Ahora, además de sentirse levemente ebrio, estaba agotado, estirando las piernas mientras los fluidos blanquecinos manchaban deslizándose hasta sus rodillas, y la atmósfera calurosa le hacía peso en todo el cuerpo.
Todavía estaba recuperando aire cuando Seokjin lo tomó por el rostro y besó sus labios repetidas veces, como agradeciéndole por su existencia, por todo lo que pudo hacerle experimentar.
—Ol-vida las... Idioteces que siempre digo —soltó el mayor, de manera apresurada—. Tú eres maravilloso...
Tae sonrió divertido ante el cumplido, sin dejar de inspirar por la boca, sintiendo que sacaba fuego de sus pulmones y lo intercambiaba por aire frío.
Seokjin le acarició el cabello antes de erguirse para besar su frente. Subió los brazos a su espalda, deslizando sus manos por la curva de su columna hasta llegar a su cuello y enredarse en su nuca. Volvió a atraerlo a sus labios, sintiendo que tenía energías suficientes para continuar por el resto de la noche.
Rápidamente, Taehyung se inclinó a devolverle el beso, mordiéndole el labio inferior.
El gesto bastó para que el mayor le diera su propia interpretación. Seokjin se giró aprisionándolo entre sus hombros y las sábanas.
—¿Es una invitación a una segunda ronda? —preguntó en voz baja, arqueando una ceja.
—Eso debería preguntártelo yo —Taehyung ladeó media sonrisa—, segunda, tercera, cuarta... —envolvió los brazos a su cuello—, todas las que quieras. Soy completamente tuyo, Jin.
Sus ojos grisáceos delinearon los de él con una sonrisa de bienestar, antes de volver a besarlo.
Sí, definitivamente recuperaría todo el tiempo perdido.
—No se te ocurra quitarte esa camisa.
♦♦♦
12:47 PM
Seokjin sintió el impacto de algo contra su estómago, abriendo los ojos de inmediato. El aire le faltaba.
Se sentó en la cama, viendo a Taehyung con una de sus rodillas clavada a peso muerto en su vientre, boca abajo. Dormía como si no le debiera nada al mundo, y estaba prácticamente envuelto al cuerpo del mayor.
Se apartó quejándose en voz baja. Su novio lo había golpeado con fuerza.
Miró el reloj sobre la mesa de noche, y decidió que había dormido suficiente.
Tomó un pantalón y salió al pasillo sin dejar de sobarse el estómago, con una mueca de dolor. Suga, sobre el sofá rojo, también estaba durmiendo.
Fue a la cocina intentando ser silencioso, pero al servirse agua, el guía despertó.
—Perdona —se disculpó Seokjin al verlo sentándose y bostezando con los ojos somnolientos.
—Descuida... —respondió con los ojos cerrados, girando la cabeza en dirección a la ventana por donde entraba un poco de sol—. Taehyung duerme, imagino.
—Por ahora sí.
—No podía ser de otra forma después de lo de anoche.
—Sí, lamento eso.
—No puedes disculparte en serio si sonríes como si hubieras hecho una travesura.
El castaño se mordió los labios, efectivamente, sonriendo. Los recuerdos llegaron a él llenándolo de un sentimiento cálido y hermoso. Se sentía muy feliz.
—Él es... Perfecto —murmuró más para sí mismo, con las mejillas ruborizadas.
—Demonios, cuando me digo "relájate, han estado ocupados todo el día, seguro irán a dormir" resulta que lo hacen hasta las cinco de la mañana —se cubrió la cara con un cojín—. Sepan que el infierno tiene apartado un lugar para ustedes dos, pecadores de mierda.
Seokjin soltó una risa alegre, negando con la cabeza.
—¡Suga!
—Y pensar que por un momento creí que Taehyung era el más decente. ¡Los dos son tal para cual! —bufó el guía.
—Gracias —respondió con una inmensa sonrisa. Se volteó hacia la alacena, y empezó a sacar utensilios.
—Ya estás otra vez con eso. Seokjin, tu rutina es bastante cómica: Te quiebras, te refugias en tu novio, se acuestan, eres feliz otra vez, cocinas, comen, hablas conmigo, te quiebras, te refugias en tu novio, se acuestan... ¿Te das cuenta?
—¿Y?
—Y... ¿No te importa?
—Dada mi situación, llorar y angustiarme es lo más normal del mundo. Tener a Taehyung conmigo es un plus, y como mencionaste, me hace feliz. ¿Qué hay de malo con eso? —dijo de forma despreocupada, trozando vegetales sobre una tabla.
Suga se puso de pie.
—Nada en realidad. Pero normalmente el período previo al regreso es el más traumático y estresante para la anomalía. Tú pareces estar... Transitándolo bien. Estamos en el día diez. Unos más, y no estarás aquí.
—Lo sé. Lo entiendo.
El guía suspiró.
—Bien... No quisiera ser tan literal, pero debo quebrarte otra vez.
Seokjin detuvo el cuchillo un momento. Dio un enorme suspiro.
—Escucho.
—Es sobre Namjoon... Tenemos que localizarlo y buscar alguna característica además de que puede conectar conmigo. Ahora, todos en La Central sostienen la posibilidad de que no sea una entidad —anunció.
Seokjin intentó volver a concentrarse, picando mucho más lento.
—¿No sería un Ser del Continuo, o un Auxiliar?
—Según los informes, no. Tampoco es una Anomalía, pero comparte la peculiaridad de ser considerado una consecuencia de otro hecho. Las simulaciones han determinado que es algo diferente.
—¿Cómo averiguarlo?
—Debemos... Buscarlo. Ambos tenemos que descubrir qué cosa se nos está escapando.
—Aguarda —dejó a un lado las cosas y se secó las manos—. Con ésta nueva, uhm, posibilidad, ¿Se lo considera inocente? Me refiero a que... No nos está mintiendo ¿correcto? Él no tenía idea de todo lo que le hablamos hasta encontrarse con nosotros...
Suga se encaminó a su lado.
—Eso queda descartado puesto que no se considera una entidad. Las entidades mantenemos consciencia sobre lo que somos, sobre lo que sabemos y tenemos que hacer. Quienes no lo son, las anomalías como tú, se mantienen ajenos. No pueden saberlo.
Un suspiro de tranquilidad se escapó de los labios del mayor. Su mejor amigo no los había engañado. No era el culpable de lo ocurrido. Sujetó un vaso con agua y bebió.
—¿Y qué pasará conmigo si se confirma lo que creen en La Central?
—Bueno, de ser así, tu regreso se produciría sin alteraciones. Si no es una entidad, no interferirá, no posee capacidad para hacerlo.
—Esas son buenas noticias —sonrió animado, más al mirar al guía dudó— ¿O no?... Sólo dímelo —soltó de forma brusca.
—La... —carraspeó, mirando al suelo— L-la característica que comparte con lo que descubrieron, quizás la más importante, es que es lo más parecido a un Auxiliar de Redefinición. Lo más parecido sin ser una entidad, desde luego...
Seokjin ladeó la cabeza con desconfianza.
—Y eso es...
Suga bajó la mirada.
—Que está muerto.
El sonido del vaso rompiéndose contra el suelo fue estridente y agudo.
El guía levantó la vista hacia el mayor, que tenía una mano temblando como si todavía sostuviese el vaso.
—¿M-Muerto...? —Su pecho subía y bajaba de forma demasiado rápida. Sus ojos se cristalizaron y el aire parecía faltarle.
—Seokjin... Seokjin, siéntate. D-deja eso, puedes lastimarte... Escúchame ahora. Mírame —le pidió el de cabello azul, tratando de calmarlo—. Lo que Namjoon sea aquí, el ente o lo que sea que resulte ser, es consecuencia de lo que ocurre en el mundo restringido. No me refiero a las circunstancias que componen su realidad alterna. Ya ves que en casa es tu amigo, sigue siendo un estudiante... Mientras que aquí es un escritor exitoso, tiene su propio coche y-y demás —habló un poco acelerado—. A lo que yo me refiero es a la naturaleza del proceso. Él es tu persona requerida. A-algo en el mundo restringido debió afectarlo directamente, recordemos que ambos quedaron atrapados en un accidente...
—Basta, espera —el castaño respiró hondo, tragándose el llanto—. M-más despacio, más despacio por favor...
—Bien, una vez más —asintió comprensivo—. Aquí, tu mejor amigo resultó ser un completo desconocido para ti. Es columnista; su profesión es diferente, su estatus socioeconómico es diferente, etcétera. Esto es así por ser el resultado de la misma realidad alterna. Como te mencioné, algunas cosas podían cambiar de forma total y otras mantenerse. Lo de Namjoon es un caso en el que todo ha cambiado, ¿me sigues? —el mayor afirmó con la cabeza—. Bien, contigo, eso no sucedió. No hubo un cambio tan radical. Eso es en parte porque se desprende de tus experiencias y tus vínculos, ¿hasta ahí todo en orden?... Correcto, entonces, lo que intento decirte es que Kim Namjoon ha resultado ser no solo tu persona requerida, sino también un ser que creíamos que era una entidad, pero ahora sabemos que es algo más... La naturaleza de su origen es consecuencia directa del momento en el que se produjo la ruptura. Tu amigo estaba contigo en el tren. Forma parte de tu realidad original... P-por eso, si algo grave le ocurrió en el plano de origen, eso afectará de forma directa aquí. No los hechos que lo hacen ser un escritor y esas cosas; sino el ser que es.
Seokjin le sostuvo la mirada, con un semblante intranquilo.
—¿Dices que pudo estar muerto al momento en el que se produjo la ruptura y yo llegué aquí?
—Sí no está muerto ya... Me temo que morirá. Te recuerdo que es como si el mundo restringido estuviese "detenido" en el momento exacto en el que se produjo la ruptura —Hubo un minúsculo silencio—. Si tu amigo estaba agonizando cuando se generó el salto, entonces afectará a la realidad alterna. Porque deriva de la tuya, hasta el último segundo antes de que se cree la discontinuidad —explicó—. Que Namjoon está perdiendo la vida en el plano de origen explica perfectamente el por qué se manifiesta como una consciencia que no está a la misma frecuencia que nosotros. Podemos vernos y oírnos, pero no tocarnos.
Seokjin tragó duro.
—Mis abuelos fallecieron hace tiempo. Si no están vivos en mi hogar, ¿es posible que lo estén en éste mundo?
—Me temo que no existe tal relación bilateral entre el mundo restringido y el alterno —el castaño le lanzó una mirada de angustia, con las primeras lágrimas formándose a los costados de sus ojos grisáceos—. Tu madre es un ejemplo —carraspeó—, ella está viva en tu mundo, pero aquí no. No hay forma de volver alguien a la vida aunque se trate de un plano alterno. Los vínculos que perdiste debido al fallecimiento en tu realidad de origen, no podrán regenerarse. Son consciencias que no están en tu mundo, y como no están en tu mundo, no pueden aparecer en el mundo nuevo.
—P-pero mamá... —sollozó.
—Esa fue una consecuencia aleatoria y desafortunada. No porque aquí lleve años fallecida, significa que vaya a morir pronto ni nada de eso, despreocúpate. A eso me refiero al decir que no es una relación bilateral. En este plano alterno puedes haber perdido a personas que conoces, pero no puedes recuperar a ninguna.
—Por eso Namjoon está... —su voz se cortó— p-porque pueden interactuar con él pero no de forma completa, ¿no es así?
—Si consiguen lo que necesitan para poder verificarlo, entonces todo esto es correcto, Seokjin. Lamento mucho tener que decírtelo de forma tan fría. Mis superiores insisten en mantenerte al tanto de todo lo que ocurra —bajó la cabeza contrariado.
El mayor exhaló, aguantándose el llanto.
Ya lo sabía. Sabía que sus posibilidades y las de su amigo eran escasas. Nada garantizaba que no sufriría el mismo destino que Namjoon. Pero, según Suga, todavía debían confirmarlo. Todavía podían estar equivocados.
—¿Algo más? —preguntó, mirando los pequeños cristales esparcidos en el suelo.
—No. Por ahora —se sobó un brazo—. Sería conveniente que le avisaras a Namjoon sobre tu visita. Cuanto antes, mejor.
Seokjin asintió. Esquivó los fragmentos de vidrio, y corrió en dirección a su cuarto, abandonando al de cabello azul en el desayunador.
Cerró con un fuerte golpe. Afirmó las manos contra la puerta, estando en el interior de la habitación. Tomó aire por la boca, y por unos segundos miró fijamente al suelo. No podía dejar de sentir que todo el cuerpo le temblaba.
—¿Jinnie?... —Tae estaba sentado en la cama, apenas despertando. Seokjin lo miró, y de inmediato corrió hacia la cama. Trepó sobre las sábanas hasta llegar junto al menor, que ahora lucía levemente confundido—. Jinnie qué-
Los labios del castaño se pegaron a los suyos con urgencia. El mayor le sostuvo el rostro entre sus manos, de rodillas frente a él.
Tae siempre disfrutaba los besos de su novio, pero no le gustaba sentir que algo lo preocupaba. Y eso era exactamente lo que Seokjin estaba transmitiéndole ahora.
—Di que me amas —le pidió con los ojos platinados humedecidos.
—¿Qué clase de petición es esa? —Taehyung le sujetó los brazos con un gesto suave, y notó que le temblaban los labios.
—Por favor, dilo.
La angustia empezaba a esparcirse en su pecho también, el rubio la sentía corriendo en su cuerpo como si se tratara de un líquido en sus venas. Le entregó una mirada de duda, y enseguida obedeció.
—Te amo... Tu eres lo único que me importa, lo repetiré las veces que me lo pidas.
Y una vez más, Seokjin volvió a comprobar lo que ya sabía. Que sólo su novio le devolvía la calma. Que su mirada, su voz, su atención... eran todo lo que necesitaba. Suspiró, y sintió que de a poco salía de aquel estado momentáneo de pánico.
Taehyung le sonrió con amabilidad. Se destapó, y sujetó una de las manos del mayor entre las suyas, resguardándola antes de llevarla a sus labios. Su novio parecía volverse frágil de repente.
Seokjin no tardó en acomodarse contra su pecho. Su esfuerzo tuvo frutos, y no lloró. Pero la angustia que sentía todavía le anudaba la garganta.
¿Namjoon realmente moriría?
♦♦♦
—Acordamos que sería en un parque. Ya está hecho, y vamos a ir —sentenció.
Jungkook se cruzó de brazos.
Jimin acababa de informarle que, efectivamente, Taehyung y él habían arreglado todo por su cuenta para poder reunirse los cuatro. El lugar: Nada menos que un parque. No es que a Jungkook no le gustaran, él y Jimin eran amantes de las atracciones más extremas. Pero, ¿Taehyung?...
El rubio se mareaba con frecuencia, y sufría de ataques de vómitos. ¿Realmente soportaría subir a alguno de los juegos?... O quizás preferiría pasear entre los puestos y entrar a las atracciones más tranquilas. En todo caso, esperaba que el idiota de Seokjin decidiera acompañarlo como era debido.
Jimin bajó el fuego del horno y se acercó hasta su novio, quién estaba apoyando un hombro contra el marco de la puerta de la cocina.
—Dulzura, vayamos a divertirnos ¿sí? —le sonrió, al tiempo que sujetaba una de sus manos.
El menor suspiró.
—¿Cuándo...?
—Mañana. En la tarde.
—¿Mañana?
—Sí. Nosotros terminamos temprano, y él no tiene clases... En cuanto a Seokjin, ¿No te parece extraño que no haya estado yendo a la universidad? Aparentemente mañana también se tomará el día libre y podrá venir con nosotros...
—No sé qué cosa pasa por la cabeza de ese sujeto. Ya te comenté que cuando estuve con Taehyung se puso como un loco.
Jimin rió.
—Estaba celoso. Además, tú, pequeño entrometido —se acercó a su rostro juntando la punta de sus narices— ¡Eres bastante pesadito cuando te lo propones!
—¿No deberías estar de mi lado? —se quejó el castaño claro con una sonrisa.
—Claro que lo estoy ¡Pero porque te conozco, sé exactamente qué tipo de personita eres! Y si se trata de molestar a los demás...
Jungkook lo abrazó por la cintura sin apartar su sonrisa. El pelinegro se afirmó en sus brazos, firmes y fuertes. La prenda negra sin mangas le permitía ver sus bíceps, su color trigueño y una delgada capa de vellos castaños. Su piel estaba tibia, Jimin deslizó sus manos acariciándole suavemente.
—Soy un ángel —declaró arqueando las cejas.
—Un ángel negro —añadió el mayor antes de subir los brazos en torno a su cuello— Mí ángel —Jungkook lo arrinconó contra el muro y sus brazos. La idea de ser "suyo" lo enloquecía—. Mmm... Jungk-... —jadeó— Cariño... —rió suavemente—. Estoy a mitad de la preparación... Tenemos que comer ¿sabes? —consiguió apartarse un poco.
—Yo sé exactamente lo que quiero de almuerzo —respondió mientras volvía a arremeter contra su cuerpo.
Escuchó la risa animada del pelinegro, quien le permitió besarlo tanto como quiso. O eso pensó.
—Maldición, se está quemando —Jimin se apartó apenas percibió un aroma fuerte proviniendo del horno, dejando a Jungkook con el cabello revuelto, los labios rojos y la respiración agitada, tendido sobre el sofá.
Un par de minutos después, los dos compartían la comida. Quizás, lo único que conseguía que Jungkook dejara su apetito sexual a un lado, era el apetito de su propio estómago. Y aunque Jimin se mostró inconforme porque la carne terminó cocida en exceso, él comió todo cuanto estuvo en su plato.
—¿Cómo va tu práctica?
—Bien —Jungkook bebió un trago de su refresco—. Con la ayuda de Taehyung he resuelto casi todo. Tengo un par de dudas, lo llamaré enseguida.
—¿No irás a verlo?
El menor negó con la cabeza, y el pelinegro frunció el ceño sin comprender.
—Se mudó a vivir con Seokjin —le informó a su novio.
—Se mudó a vi... ¿En serio? ¿Por qué?
Jungkook se encogió de hombros, más molesto que desinteresado.
—Me lo dijo antes de que me fuera, que no volviera a buscarlo en su departamento.
—Cariño, ¿él de verdad está bien? —la voz de Jimin denotaba preocupación.
—Lo está.
—Pero... Algo debe andar mal. Quizás está teniendo problemas con su salud, y necesita que alguien lo cuide.
El castaño bajó la vista.
—No es eso.
—¿No?, ¿Acaso se lo preguntaste?
—Jimin, él está bien —aseguró—. Jamás lo había visto tan feliz y animado. Volvió con Seokjin, y todo parece ir de maravilla. Es estupendo. Me alegro por él.
Con una mirada inquisitiva, el mayor lo analizó. Lo que había dicho era bueno, pero en su voz sonó demasiado monótono... demasiado... Hipócrita.
—¿No te da gusto que éste feliz?... —comentó, dejándose llevar— No. No es eso. Lo que no te agrada, es que esté con Seokjin.
—Puede hacer lo que le plazca. Es bastante grande e inteligente como para cuidarse a sí mismo, no necesita de mi aprobación.
—Correcto. Todo eso es cierto... ¿Pero?
—Llámame paranoico o lo que prefieras, pero no tengo un buen presentimiento sobre que estén juntos. Hay... —miró fijamente el suelo— Algo que está molestándome —frunció el ceño levemente—. Creo que algo malo va a pasarle a Taehyung.
♦♦♦
Kim Seokjin:
Necesito verte hoy. Suga dice que es importante.
14:35 PM
NamJoonie:
Seokjin. Hay algo que quiero que hagas.
14:37 PM
Kim Seokjin:
¿Yo?
14:37 PM
Sí. Es importante también.
De acuerdo.
Mi turno termina a las seis.
Te esperaré en el estacionamiento. Quizás debamos buscar un lugar apropiado.
El castaño hizo una mueca. ¿Qué cosa le pediría Namjoon?
Bien.
Suga vendrá conmigo.
Y también Taehyung.
Seokjin no obtuvo respuesta.
—Cielo —la vocecita animada del rubito hizo que apartara la vista de su teléfono—. He terminado.
El castaño le sonrió y se hizo a un lado, dándole un lugar.
Tras terminar de almorzar, Tae se dispuso a recoger y lavarlo todo, enviando al mayor a su habitación. Seokjin se ocupó de hacer la cama, cambió las sábanas y le escribió a su mejor amigo para coordinar un encuentro.
El de cabello dorado se arrojó felizmente sobre las sábanas, quedando de costado. Sintió cómo el colchón se hundía tras su espalda, y enseguida apareció la imagen de su novio, pasando un brazo por sobre su hombro para tumbarlo boca arriba.
Seokjin era dueño de una belleza prominente. A sus ojos, el más guapo de todo el mundo.
Se quedó inmóvil cuando percibió los labios del contrario acercándose a los suyos, y lo miró con frustración cuando el castaño posó su índice en su boca.
—¿Tomaste la medicación? —Tae se hizo un ovillo cubriéndose el rostro en respuesta—. Entonces ve, pronto.
—Pero Jinnie...
—Sin peros. Anda —lo animó sentándose en la cama.
El rubito obedeció, sin embargo, para él era inútil continuar medicándose si todo acabaría pronto. Llevaba meses siguiendo un cronograma que lo había agotado, ¿qué había de malo en descansar un poco?
Arrastró los pies de regreso a la cama junto a Seokjin, y frente a él, como ya era costumbre, metió la píldora en su boca y luego bebió agua.
El mayor y él se ocuparon de limpiar y recoger los restos del vaso roto. Cuidaron que ningún fragmento quedase en el suelo, porque ambos solían caminar descalzos por todo el departamento.
Tras un gesto de aprobación del mayor, regresó el vaso a la cocina, tomando su teléfono y revisando las notificaciones. Encontró el mensaje de Jungkook, y antes de volver al cuarto, buscó sus apuntes en la mochila que estaba en el recibidor, junto al sofá.
Miró por inercia el mueble tapizado en rojo. ¿Realmente Suga, una consciencia perteneciente a otra dimensión, estaba durmiendo allí?
Regresó a la habitación.
—¿Qué traes ahí? —sonrió su novio.
—Kookie necesita ayuda —se instaló de rodillas en el lado opuesto a donde estaba el castaño—. Debería llamar en cualquier momento, por suerte pude leer su mensaje a tiempo.
Seokjin lo vio abrir un cuaderno grande y hojearlo en busca de algo que parecía sumamente importante. Apretó los labios.
Le fascinaba ver a Taehyung esforzándose como todo estudiante.
Sin perder tiempo, se posicionó en cuatro y gateó hasta tomarlo por la cintura y atraerlo a su lado, recostándolo de costado y ganándose una risa de sorpresa de su parte.
—¡Jinnie! ¿Qué estás haciendo? —la punta de la nariz del mayor transitaba por su cuello, resoplando aire tibio.
—Pidiéndote atención.
—¿Atención? —intentó mirarlo, pero el mayor le mordió el lóbulo de forma juguetona—. B-basta, Jungkook llamará en cualquier momento —rió.
Pero Seokjin no lo dejó ir. Pasó una pierna sobre sus caderas, y ajustó los brazos sobre su pecho. Taehyung se defendió girándose a morderle el cuello, el mayor respondió haciéndole cosquillas.
Estaban peleándose entre mordiscos suaves, besos, cosquillas y risas fuertes cuando el teléfono del menor empezó a sonar.
—Basta —dijo de forma seria antes de contestar— ¿Jungkook? Hola, sí, tengo aquí el trabajo cinco —saludó con entusiasmo. Seokjin todavía lo sostenía de costado, un poco menos pegado a su cuerpo, permitiéndole tomar su bendito cuaderno y el móvil—. Sí, bien, veamos... Ejercicio veinticuatro... Sí, en ése debes aplicar los teoremas de regiones conexas. Reconocer el dominio es importante.
Con malicia, el castaño puso los labios contra su nuca, besándole despacio. El rubito se removió tratando de apartarse.
—Cl-claro, son dos... Ajá... —Seokjin subió hacia su oído—. Mmm... Sí, deberías revisar. Son dos —repitió, con su voz tornándose temblorosa—. Dime tu planteo... Mmh... N-nada, te escucho —golpeó con un codazo al castaño, quién se distanció momentáneamente.
Seokjin maldijo sin emitir la voz, el golpecito había sido un tanto fuerte. Ahora, Taehyung seguía hablando como si nada.
—Entiendo... Pero no debes olvidar que- ¡Ay! —se quejó al sentir que el mayor pellizcaba una de sus nalgas. Lo miró con insistencia y lo golpeó con su mano libre—. N-nada Kookie, p-perdona... Continúa. Ah, tienes razón, yo estaba hablando... Entonces, te decía... Si revisas la ecuación, el despeje para armar el mapeo indicado se hace dividiendo en cinco m-menoss... Tres p-por... Mmm-ah, basta, basta...
—Hyung... ¿Interrumpo algo?
El mayor pasaba su lengua de forma lasciva por su cuello, y jugueteaba cerca de su oreja. Taehyung inclinaba la cabeza contra su hombro, en un intento inútil por resguardarse. Seokjin apostó por más deslizando una de sus manos bajo su camiseta, acariciándole la piel.
—N-no, sólo... ¡Basta ya! —gritó apartando el móvil de su rostro—. Jinnie, Dios... Déjame.
—"Jinnie, tócame" eso decías anoche, ¿lo olvidaste tan pronto? —replicó en voz baja.
—¡Anoche era diferente! ¡No estaba al teléfono!
Del otro lado, Jimin observaba con curiosidad a su novio desde su asiento en el otro extremo de la mesa. El castaño claro tenía una mano sobre el puente de su nariz como si no entendiese nada de lo que Taehyung, suponía, estaba explicándole.
—Hyung... ¿Sabes qué? Olvídalo.
—¡No! ¡No, Jungkook, espera!... No me sigas —escuchó como advertencia seguido de unos pasos—. Ya, estoy solo por fin. Te decía, si despejas el mapeo dividiendo el primer término en el segundo excepto por el alfa, vas a encontrar el camino al resultado —se tornó serio—. Los demás no convergen.
Jungkook suspiró con cansancio.
—Entendido. Supongo que con el veintisiete es similar. Lo revisaré.
—¿El veintisiete? —escuchó el hojeo continuo— ¡Oh, en ése no olvides factorizar! Y de todas formas, llegarás al máximo de iteraciones porque estás en una zona asintótica. Si graficas verás que-
—Bien, entendido —interrumpió—. Vuelve con Seokjin y diviértanse. Te veré después —colgó.
Volvió a suspirar y arrojó el teléfono a un lado, molesto.
—Dulzura... —Jimin se puso de pie y se acercó a su lado, viéndolo tensar sus puños—. Cariño... —masajeó sus hombros—. Está bien.
—No. No está bien. ¿Sabes por qué?, ¡Porque no puede ser que intentemos conversar un par de minutos y el otro imbécil se le tire encima como si nada!
—Kook...
—No, Jimin. No hay forma de que lo entienda, lo siento —se puso de pie—. Seokjin es enfermante, de verdad.
—Eso no es culpa de Taehyung —argumentó el pelinegro sentándose y sosteniéndose el rostro, mirándolo con intención.
—No me importa. Yo intenté pedirle ayuda a él, no a su novio. ¿Qué tan idiota se debe ser como para no permitirle ni siquiera unos minutos al télefono?... Que le den.
El mayor negó con la cabeza, sin volver a intentar calmar al muchachito que ya era un manojo malhumorado.
—Espero que mañana aprendan a quererse —le dijo canturreando con una sonrisa.
Jungkook no respondió. Emprendió camino al cuarto en la planta alta.
♦♦♦
Taehyung se quedó mirando su teléfono con una mueca de inconformidad.
—Jin... —dijo regresando a la habitación.
—¿Yo? —fingió inocencia.
—Sabes bien lo que hiciste —lo miró con reprimenda sentándose en una esquina de la cama—. Esperar unos minutos no puede ser tan difícil —Seokjin le sonrió con suficiencia acercándose a su lugar—. No. No es momento —se quejó el rubito cuando el contrario pasó sus brazos torno a su cintura.
—Siempre lo es —susurró en voz grave a su oído, sujetándolo de todos modos.
—Hiciste que Jungkook se molestara conmigo.
—Si no es tan idiota como creo, estará molesto únicamente conmigo —contestó besándole por sobre un hombro.
—Sólo sé que estaba molesto.
—No me importa Jungkook... ¿Tú estás molesto?
Tae hizo un puchero bajando la mirada.
—Es mi amigo y tú la persona que amo. ¿Por qué no pueden llevarse bien?
—Porque tu amigo es un manipulador egocéntrico. Y no quiero que personas así se acerquen para hacerte daño —respondió con convicción.
—Jungkook no es así —replicó mirándolo disgustado—. Él es importante para mí.
—Sé que lo es. Por eso intento mantenerme alerta.
—Jin, hablas de él como si fuese una amenaza. Y no lo es.
—Quizás tú no lo veas así todavía.
—¡No lo veré jamás! —bufó—. Y ya suéltame. Tomaré un baño, así que déjame en paz —se puso de pie y se alejó—. No sé qué ocurrirá mañana, pero no permitiré que lo trates mal, ¿me oíste? —Seokjin frunció el ceño y se apartó al otro lado de la cama—. Lo único que falta es que te ofendas conmigo. Eres desesperante, Seokjin.
—Tú eres desesperante, Taehyung.
—Tonto.
—Ingenuo.
—Bobo.
—Iluso.
—Imbécil... ¡Auch! —se quejó al recibir un almohadonazo.
—No te pases, Tae.
—¡Tú me llamaste ingenuo e iluso!
—¡Largo! —señaló la puerta del baño—. Vístete si piensas acompañarme a ver a Namjoon. Y ya que tanto te preocupa que quien amas y tu amigo se lleven bien, espero que me des una demostración cuando estemos con él.
Taehyung maldijo por lo bajo y desapareció.
♦♦♦
—Woa, la atmósfera se siente pesada —declaró el guía mirando a su anomalía y al muchachito rubio aparecer para salir— ¿Discutieron? —El menor se encaminó a la puerta principal, acomodándose el cabello de su frente. Seokjin se quedó a mitad del pasillo—. Sep. Se ve que sí... Nada que no se solucione con una noche de sexo salvaje, ¿cierto, campeón? —sonrió en dirección al mayor.
El castaño estaba terminando de colocarse el abrigo, mirando al suelo.
—Vaya, parece algo serio —dijo despreocupado acercándose a él—. Duermo algunas horas y pasan de amarse a detestarse. Interesante.
—No lo detesto —respondió entonces, en voz baja.
—¿No?, Por momentos pareciera que sí, es como si estuvieras lamentándote algo.
—Lo que lamento es que hayamos peleado por una estupidez.
Taehyung dio un respingo al oírlo hablar. Asomó su mirada, viéndolo de espaldas.
—Imagino que sí. ¿Por qué sucedió? —preguntó tras ver al rubito espiando al final del pasillo donde estaban.
—No importa. Solo espero que podamos solucionarlo pronto.
—Obviamente... Es lo que esperas cuando amas a alguien, porque lo amas ¿No es así?
—Sí, mucho.
—¿Sí qué?
—Sí, lo amo.
El menor presionó los labios sonriendo levemente. Bajó un poco su mirada y volvió en dirección a la puerta, con un semblante diferente.
—Bien hecho, Seokjin.
—¿Por qué me dices eso?
—No importa —hizo el intento de palmearle un hombro sin conseguirlo—. Vayamos a ver a Namjoon.
El castaño asintió todavía un poco cabizbajo. Solo entonces giró sobre sus talones y caminó hacia la salida.
Estando en el ascensor, se mantuvo mirando atentamente las luces que iluminaban los números correspondientes a los diferentes pisos. Taehyung estaba a su lado, Suga estaba de pie tras ambos.
—¿Es lejos? —preguntó el rubito mirando el suelo alfombrado en marrón.
—Un poco. Será una caminata un tanto larga —informó el mayor.
—De acuerdo...
Tras unos segundos de silencio, Taehyung se mordisqueó los labios antes de mirar distraídamente hacia el lado opuesto de donde estaba su novio, y reunió coraje para sujetarle una mano de forma tímida.
Seokjin volteó a verlo de inmediato, notando un muchachito sonrojado que hacía esfuerzos por esconder su avergonzado rostro. Sonrió y miró sus manos juntas, entrelazando sus dedos para tomarlo de forma cariñosa. Luego, desvió la vista hacia el lado opuesto.
Suga tenía una mano en la cabeza, negando. Eran igual que niñitos de preescolar. Silencios tímidos, sonrisas bobas, peleas tontas... Amor sincero.
Suspiró y se mantuvo en silencio. Volvía a comprobar que sin él, estaban perdidos.
♦♦♦
18:18 PM
Namjoon pudo divisar a los novios llegando desde mitad de calle. Se aproximaban tomados de la mano y conversando de forma animada.
Él, deslizó hacia su coronilla los lentes oscuros, se acomodó el abrigo que cubría hasta debajo de sus rodillas, y guardó las manos en los bolsillos, esbozando una sonrisa cortés.
Taehyung tragó, de forma involuntaria terminó aferrándose al brazo de su novio.
—Hola John —sonrió Seokjin, extendiendo una mano.
—¿No me llamas Nam esta vez? —contestó el pelinegro saludándolo.
—Creí entender que ahora tu nombre es otro.
El pelinegro sonrió.
—Suga... —hizo un gesto de cabeza. El guía asintió en respuesta—. Taehyung —finalmente se dirigió al menor del grupo.
—Hola —se mantuvo más bien detrás del castaño.
—Por favor, acompáñenme al coche...
Los cuatro se encaminaron al estacionamiento junto al edificio de la sede de la revista Unique.
El rubito todavía sujetaba al mayor del brazo, un tanto temeroso. Miró en todas direcciones puesto que el lugar estaba oscuro y apestaba a gasolina. Estaba vacío y silencioso, ¿no debía haber un guardia?, ¿O sólo funcionaba con el mecanismo electrónico de barras?... Seokjin caminaba con total calma, así que probablemente no había razón para desconfiar.
—Taehyung, siéntate adelante.
Ante la orden del columnista, buscó con sus ojitos mieles al castaño.
—Yo estaré justo detrás de ti —Seokjin intentó tranquilizarlo, dándole un beso fugaz en la frente.
El menor le sonrió y se soltó de su agarre, listo para subir. Namjoon abrió la puerta del conductor, y los novios entraron ambos por el lado opuesto. Suga estaba junto a Seokjin.
Sin embargo, ninguno se esperó lo que ocurriría.
Las luces clavadas en el tapizado del interior se encendieron mientras entraban.
—¿Seokjin? —miró pasmado al de ojos grisáceos.
—¿Hoseok?
—¿¡Qué!? —Suga estaba atónito.
Taehyung, en el asiento del acompañante, volteó sorprendiéndose de encontrar al ex de su novio, ahora sentado a su izquierda.
Namjoon aseguró las puertas.
—Ahora van a escucharme a mí.
De todos, el más inquieto era Suga.
—John, vamos —el pelirrojo se acercó a su lugar—. En ningún momento mencionaste a Seokjin, esto no-
—Silencio —dictaminó—. Sólo yo lo sabía. Yo quería que ustedes se reunieran.
Taehyung tragó.
—¿"Ustedes"? —preguntó casi en un murmullo.
—Seokjin tiene que hablar con Hoseok —le contestó—. Y los demás no tenemos nada que ver —Namjoon salió del coche sosteniendo la llave. Pasó por delante del capó y abrió la puerta de Taehyung—. Tú vendrás conmigo —y de un tirón, lo sacó del auto.
—No —se retrajo rehusándose— ¡Jin! —gritó intentando zafarse del pelinegro sin éxito.
—Namjoon, déjalo —se aferró a una mano del rubio— ¡Déjalo! ¿¡A dónde lo llevas!? —presionó la puerta para salir, pero estaba cerrada.
—¡¡Jin!! —Taehyung lo miró desesperado, todavía forcejeando contra el columnista.
—Él y yo daremos un paseo. Vendremos por ustedes en una hora.
—¿¡Una hora!? —Hoseok se reincorporó, golpeando el techo con la cabeza—. John, no me hagas esto. Te estoy rogando.
—Los dos tienen que hablar. Las cosas no pueden quedarse así —los miró desde afuera, apretando con firmeza un brazo de Taehyung—. Seokjin relájate. Dile la verdad, toda la verdad —apuntó al pelirrojo—. Suga debería venir conmigo también.
—Por favor —el mayor volteó a su guía con ansiedad—. Asegúrate de que no lo lastime —le pidió.
—S-Seokjin... ¿No te das cuenta?...
—¿¡Darme cuenta de qué!?, ¿De que acaba de encerrarme y llevarse a mi novio? —gritó.
—Jin, ¿con quién estás hablando? —el de ojos cafés lo miró asustado, tras haber comprobado que su puerta también estaba trabada.
—Suéltame —Taehyung apretaba la mano del columnista con todas sus fuerzas.
Namjoon cerró la puerta del acompañante, dejando el vehículo a oscuras y con los vidrios altos.
—Es inútil. No voy a soltarte —le respondió con aspereza—. Camina —dio un tirón, arrastrándolo con él lejos del coche.
—Jin... — sus ojos se aguaron extendiendo un brazo hacia el coche— ¡Jin!
—Mierda, mierda, ¡mierda! —Seokjin empezó a respirar de forma agitada, volvió a intentar abrir, y debido a que no lo consiguió golpeó el interior con furia—. ¡Encerrados! ¡¡Nos dejó encerrados!! —gritó. Se puso de pie a gachas y fue hasta el asiento delantero, probando desde el lugar del conductor— ¡¡Maldita sea!!, ¡¡Debe haber algún botón, algo que haga que esta cosa se abra!!... —movió los dedos entre el tablero, presionando todos los que veía— ¡¡No te quedes ahí, ayúdame!! —le gritó a Hoseok—. ¡Y tú ve tras él! ¡¡Se está llevando a Taehyung!! —miró al de cabello azul, lleno de angustia.
—Seokjin, cálmate. ¡¡Cálmate!! —repitió gritándole—. Te recuerdo que no soy capaz de interactuar con este mundo, no hay nada que pueda hacer para sacarte de aquí.
—¡¡Ya lo sé!! ¡¡Estoy pidiéndote que lo sigas para que no lastime a Taehyung!!, ¡¡No sé qué demonios piensa hacer con él!! ¿¡Por qué se lo lleva!? ¿¡Por qué nos encerró aquí!?
En su lugar, Hoseok lo miraba sin ser capaz de hablar o moverse. No recordaba cuándo había sido la última vez que veía al castaño en ese estado. El mayor parecía estar teniendo un ataque.
—¡¿Cómo diablos quieres que lo sepa!?, ¡¡Se te ha olvidado que yo venía contigo, o qué!! ¡¡Hoseok está igual de asustado que tú, y sigues gritando como si nada!!
El mayor tragó intentando tranquilizarse. Tomó el teléfono en su bolsillo, y marcó a su novio, desesperado.
—No contesta. Ya no puedo verlos —pegó su nariz al vidrio polarizado, sin ver más que oscuridad.
Suga atravesó a Hoseok y salió del coche.
—Tengo que irme —anunció con la voz temblorosa.
—Sí. ¡Sí, por favor! —habló el mayor—. Namjoon puede escucharte, síguelo. N-no sé qué es lo que piensa hacer, no quiero que le haga daño. Si vas, entonces-
—Seokjin, debo volver de inmediato a La Central —le informó— ¿Todavía no te das cuenta?... Namjoon y Hoseok se conocen. Él, tu persona requerida, y tu ex novio tienen un vínculo. ¡¡Eso es lo que nos faltaba!! ¡¡Lo que confirma que es un ente!!
—¿Qué? —lo miró confundido.
—La persona requerida, de ser un desconocido, no tendrá conexiones ni con la anomalía, ni con sus vínculos. ¡Eso es! —explicó alterado—. Namjoon no solo puede interactuar conmigo, sino que formaba parte de los conocidos de uno de tus conocidos en ésta realidad alterna... ¡¡Eso no es posible!! Él es un ente, como sospechaban los investigadores. No se trata de una persona corriente, él está aquí como una consecuencia... —tomó aire, nervioso—. Debo volver. Cuanto antes... La Central se ocupará del culpable, te lo aseguro. No me esperes, cuando termine regresaré.
—¿Cuándo termines?, ¿Cuándo será eso?
—¡No lo sé! —gritó llevando una mano a su cabeza—. Debo irme, debo irme —repitió corriendo alejándose del coche.
—¡¡Suga!! —Seokjin lo llamó en vano, golpeando las ventanas— ¡¡No me dejes aquí!! —no supo en qué momento, pero el guía desapareció de su campo de visión.
Apenas estaba procesando las palabras del de camisa blanca. La Central había dado con su objetivo, verificando la identidad de Namjoon. ¿Qué sucedería entonces?
Marcó nuevamente al número de Taehyung, y luego intentó con el del columnista, sin obtener respuesta. Las llamadas se desviaban, en donde estaba ahora, la recepción de la señal no era la mejor.
Volvió a tocar los botones del tablero y todos los que pudo ver, sin conseguir destrabar las puertas. Se pasó al asiento en donde iba su novio, buscando entre el tapizado de cuero algún botón o palanca que suponía escondidos. Nada. No había forma de salir.
Estaba atrapado en un coche al fondo de un estacionamiento. Encerrado con su ex novio, abandonado por su guía y con el amor de su vida llevado por la fuerza por un sujeto al que apenas conocía.
Seokjin estaba a punto de enloquecer.
♦♦♦♦♦♦♦
¡Sorpresa!
Encontré un momento y quería actualizar, estoy avanzando demasiado rápido, so... (benditas y sagradas vacaciones)
En fin, cada vez más cerca del final.
Muchas, muchísimas gracias por leer♥♥
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