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~ 35 ~

Taehyung no podía creer lo que estaba viendo.

La imagen frente a él duró apenas unos segundos, pero se sintió como una hora. Su mente gritaba que huyera, que escapara lo más rápido posible, pero sus piernas no le respondieron. No fue capaz de emitir sonido, ni siquiera supo si pestañeó. Lo que sí entendió, con un punzante dolor en el alma, fue que buscar a Seokjin había sido un error.

Cuando el castaño se apartó de Namjoon y volteó para ver quién los observaba, nunca imaginó que se trataría del rubio de quien todavía estaba enamorado. Se apartó del pelinegro de inmediato, y le dirigió una mirada de asombro.

—Taehyung —lo llamó, todavía incrédulo.

Lo único que pudo hacer el menor, fue pegar la espalda a la pared metálica tras él, retrayéndose.

Seokjin avanzó lentamente, hasta quedar convenientemente en el margen de las puertas, impidiendo que éstas se cerraran otra vez. Los ojos platinados se le inundaron al estudiar la expresión de angustia en su rostro. Extendió ligeramente los brazos hacia él, tratando de alcanzarlo.

"Lejos. Debo irme lo más lejos que pueda... ¿¡Por qué tuve que venir!? ¿¿Realmente pude pensar que estaría esperando por mí??" Taehyung oía su propia voz gritando en su cabeza, sin poder apartar la mirada del castaño.

—L-lo que viste hace un momento... —Seokjin habló al borde del sollozo—. Puedo explicarlo, no es lo que parece.

Fue como si su voz fuera el desencadenante, finalmente sus piernas le obedecieron. Con suma agilidad, se escabulló por un costado y salió del elevador a toda velocidad.

Aunque el mayor lo intentó, no pudo retenerlo con el alcance de sus brazos, y gritó su nombre nuevamente saliendo tras él.

Namjoon se quedó inmóvil en donde estaba, sin entender qué era lo que estaba pasando.

El rubio bajaba de a dos escalones, con la respiración agitada y las lágrimas deslizándose por su rostro.

«Rápido. Más rápido. Vete»

"Tonto. Soy un tonto"

—¡¡Taehyung!! —Seokjin continuaba llamándolo desde un poco más arriba, sin conseguir que el rubio aminorara su paso.

«¿Es que apenas ahora puedes verlo?»

"¿¡Cómo pude convencerme de lo contrario!?, ¿Por qué pensaría que podría importarle a alguien más?!"

«Asquerosa rata enferma»

"Soy un estudiante mediocre. Hermano inútil. Hijo patético. Novio iluso"

«Nada, Taehyung, entiéndelo de una vez. No eres nada. No vales nada. Nadie te quiere. Nadie te querrá jamás»

"Soy un estorbo"

«Muérete»

"No vale la pena seguir intentando"

«Tú no vales la pena. Muérete»

"Debo acabar con esto"

«Termínalo de una maldita vez. Muérete»

Seokjin maldijo a gritos, jamás pensó que sería capaz de huir con tanta rapidez. Por más que mantenía su ritmo, no lograba alcanzarlo. Sin embargo, no podía dejar que se fuera. Sabía perfectamente que era ahora, o nunca.

—¡Taehyung! —no bajó la voz, y continuó tras él, rogando que decidiera detenerse.

El rubio llegó a planta baja, y corrió hacia la puerta del edificio con desesperación. Esquivó algunas personas que estaban en el salón del recibidor, extendió los brazos preparándose para darle un empujón a las pesadas placas de vidrio, y pronto estuvo afuera, nuevamente en la calle.

Le tomó un tiempo reaccionar a las gotas que caían humedeciendo su ropa y su rostro, no estaba lloviendo cuando él ingresó. Sintió que el frío nocturno le daba una bofetada -otro golpe que se sumaba al que ya había recibido- y se detuvo dos segundos para tomar aire. No tenía idea de a dónde ir. No pudo recordar o pensar en algún lugar en particular, solo quería seguir alejándose. Miró a ambos lados, la gente que pasaba por cercanías volteó a mirarlo con sorpresa, no era común ver a alguien huyendo como si su vida dependiera de ello.

Izquierda.

Seokjin aceleró lo más que pudo. Si Taehyung seguía corriendo así, algo iba a pasarle. Estar en el interior de un edificio no era igual a estar expuesto a la gran ciudad, el tráfico céntrico estaba cerca de su horario pico. Además, si llegaba a alguna de las esquinas más transitadas, acabaría mezclándose entre la gente y él lo perdería de vista.

Vaho escapó de su nariz y su boca, mientras sentía que una ráfaga de viento helado le penetraba en los huesos, y el agua le empapaba los hombros y el cabello. Miró a ambos lados y con la mirada borrosa ante la llovizna, pudo distinguir su silueta alejándose en medio de luces y personas con sombrillas. No perdió más tiempo y fue tras él.

—¡¡Basta, detente!!, ¡¡Taehyung, detente!! —gritó en vano.

Dios, la esquina estaba a tan solo unos metros. La luz seguía encendida indicando el paso de los vehículos.

Seokjin rogó que cambiara antes de que el menor llegara allí. Mantuvo la vista firme en el indicador luminoso, y cuando vio que Tae se mentía entre las personas detenidas y continuaba avanzando, se desesperó.

Mantuvo su ritmo, hasta que lo siguiente que escuchó, fueron bocinas y los estridentes ruidos de freno de algún coche. Se detuvo abruptamente en cuanto distinguió el último y fatal sonido: el golpe.

"No. No. No. Por favor, no. Por todos los dioses del mundo, no"

Estuvo seguro de que su corazón se detuvo. Un nudo le bloqueó la garganta. No lo soportaría. Si algo le había ocurrido a Taehyung, no sería capaz de resistirlo. Exhaló un quejido de dolor, y apretó los labios con angustia, antes de volver a tomar impulso y traspasar la barrera humana que le impedía ver hacia la avenida.

Las personas empezaban a amontonarse, los automóviles se abultaron creando un estancamiento y se escucharon más bocinazos acompañados de maldiciones.

—¡Que alguien llame a una ambulancia! —escuchó el castaño finalmente sumándose a la multitud.

Seokjin rompió en llanto.

Por favor, no.

El agua fría lo había puesto a tiritar. Con la angustia exprimiéndolo a más no poder, se abrió paso entre los curiosos hasta quedar frente a la escena, dos coches estaban contra el cordón peatonal, dispuestos frente a frente, y separados un par de metros. La puerta del de color blanco quedó abollada, junto al paragolpes delantero; el otro exhibía un parabrisas completamente estrellado. Ya había adultos ayudando a la conductora de uno de los vehículos implicados. Seokjin contuvo el aliento, y recorrió varias veces con la vista en busca de Taehyung, sin éxito.

"¿Qué fue lo que pasó?..." "¿Están bien?" "¿Hay algún herido?..." "Un idiota se atravesó por el camino" La gente murmuraba todo tipo de comentarios, pero Seokjin supo que solo le servía el último.

Volteó hacia todas direcciones, esperando poder distinguir al rubio a lo lejos. Derecha, nada. Atrás, nada. En frente... No podía perder más tiempo. Si el menor no estaba en el accidente, continuaba alejándose de él. Pasó entre algunos espectadores, y eligió continuar por la dirección que creyó que  el rubito tomaría.

Su corazón golpeaba agitado en su pecho, pero el sentimiento de tranquilidad que tuvo al no encontrarlo tendido sobre el asfalto fue demasiado grande. Un mareo lo aturdió, fue como si alguien lo liberase de una cadena perpetua. Inevitablemente siguió llorando por la mezcla de nervios, y corrió sin dejar de voltearse cada tanto, esperando poder verlo sino al frente, al menos, cerca.

De pronto, divisó una silueta afirmada contra un poste de luz, como si se tratara de alguien agachado recuperando el aliento. Seokjin aumentó la velocidad, tenía que ser él. Debía estar bien, Taehyung debía estar a salvo. Pocos segundos después, las luces pudieron confirmarle que se trataba de alguien con un abrigo gris.

—¡Taehyung! —lo sujetó por un brazo, sobresaltándolo.

El de ojos mieles dio un tirón tratando de alejarse, pero no conseguía mucho midiéndose con Seokjin.

El castaño lo atrajo a su cuerpo. Pasó un brazo tras su espalda, y con su mano libre tomó su rostro, cerciorándose de que no estaba herido. Se ganó una mirada de pánico, pero no le dio mayor importancia, tenía demasiadas emociones mezcladas. Apretó levemente su mejilla. Todavía podía sostenerle la carita entre sus manos, y entendió que había tenido suerte en no acabar atrapado bajo ningún vehículo apenas un par de minutos atrás. Allí estaba, allí lo tenía.

Taehyung puso los brazos contra él, tratando de alejarse. Seokjin apretó los ojos con fuerza, y las lágrimas corrieron por sus mejillas.

—Estás bien —habló con la voz quebrada—. Estás a salvo —repitió, sin poder evitarlo.

El rubio volvió a temblar, mirándolo atormentado.

El mayor lo abrazó tan fuerte como pudo, descargando su llanto en una mezcla de quejidos y gritos fuertes. Sus hombros temblaron de forma involuntaria, y terminó subiendo una de las manos hacia la base de su nuca. Estuvo seguro de que jamás había sentido tanto miedo en su vida. Fue como si la muerte pasase junto a ambos, con su túnica negra y su filosa cuchilla, y tras detenerse a observar al rubito fijamente unos segundos, retomara su curso en busca de alguien más. Seokjin lloró con desconsuelo, todavía asustado. Y lo aferró a su cuerpo tanto como pudo, ahí, en medio de una lluvia helada, en pleno centro de la ciudad.

La mente del menor estaba en cortocircuito. No entendía por qué Seokjin lo destrozaba y luego iba en su búsqueda, a seguir destrozándolo.

—Suéltame —forcejeó para alejarse, pero el joven que lo sostenía estaba desbordado—. ¡Suéltame! —insistió, empezando a transformar su demanda en un pedido desesperado.

Jamás lo había oído llorar así. Seokjin nunca antes se expuso de aquella forma frente a él. No se suponía que ahora encarnara el papel de alma afligida y se permitiera liberar todos esos meses en los cuales se había hecho el fuerte por estar en compañía de alguien que lo estaba pasando peor. Taehyung continuaba empujándolo, pero no conseguía alejarse de él.

—Pud-do pasarte algo grave —tartamudeó sin soltarlo—. ¡¡Pude perderte!! —añadió, ocasionando que el menor detuviera su lucha al oír que era suyo.

—Por favor... Ya basta —no quería más mentiras.

Seokjin se aseguró de aferrarse a su ropa, antes de apartarse levemente a mirarlo.

—Te amo, Taehyung —soltó, con las lágrimas a la altura de su garganta y una mirada resignada—. No quiero que esto termine así —sollozó haciendo un esfuerzo por mantener su mirada sobre la suya, aún bajo la lluvia—. No quiero irme sin decirte que eres el amor de mi vida —confesó de forma acelerada— Que no me importa todo lo que tuve que vivir, conocerte fue lo mejor que me pasó, en éste, y en mi mundo. En seis días cuando desaparezca, jamás... Jamás, ni aunque regrese a morir bajo los escombros de ese tren, me arrepentiré de haber sido una anomalía, y de haber sido tu novio.

El rubio lo miró atónito, sin comprenderlo, aturdido tras escucharlo todo. ¿Seis días? ¿Regresar a dónde? ¿Anomalía?

El mayor tomó aire, y pasó amorosamente una mano por su cabello empapado, acomodándolo tras su oreja derecha, donde unas gotas corrieron hasta la punta de sus dedos y golpearon el cuello del menor.

—N-no lo entiendo... —Taehyung negó con la cabeza, y el castaño delicadamente posó su índice sobre sus labios.

—Si dices que me odias, y q-que no quieres volver a verme... Prometo no volver a perseguirte. No volveré a molestarte —aseguró, mientras sus labios temblaban—. N-no quiero seguir lastimándote, no lo haré —suspiró— pero si todavía sientes algo por mí... —contempló sus ojos claros, sintiendo que volvía a enamorarse de él— Entonces, Taehyung, no permitiré que vuelvas a alejarte de mi lado —sentenció.

La respuesta que buscaba se delató en su mirada miel, brillante, soltando un par de lágrimas y todavía luciendo resplandeciente. Apenas segundos después, la obtuvo de sus labios.

—Te amo, Seokjin —articuló con un delgado hilo de voz.

El mayor sonrió, conmovido por ser capaz de escucharlo una vez más diciéndole esas palabras. Acercó su rostro al suyo, demasiado sobrellevado como para decir algo más. La lluvia lo mojó cuando acercó su nariz, una gota rodó hasta caer sobre la mejilla izquierda del rubio, y pronto esa sensación fría se tornó en una inmensa calidez al tenerlo sobre sus labios.

Taehyung estuvo seguro de sentir que la vida rebalsaba desde su pecho como si fuese un líquido dorado, que se extendía por todo el interior de su cuerpo, confiriéndole luz y calentándolo aún bajo la tormenta. Ladeó la cabeza hacia la izquierda, como siempre lo hacía al besarlo, y con urgencia trasladó los brazos hasta rodearle por el cuello, prácticamente colgándose a él.

Seokjin se encadenó a su cintura, atrayéndolo más. Un hormigueo lo recorrió de pies a cabeza, su estómago se llenó de mariposas agitadas, recordándole que todavía era capaz de experimentar un sinfín de emociones al besarse con el chico que amaba. Estuvo seguro de oír música, una agradable melodía perfectamente sincronizada con el agua recorriéndole parte del rostro, con los latidos en su pecho, y con el sabor del perfume mentolado de Taehyung.

Era él...

... Lo que tanto esperó. Lo que necesitaba. Lo que quería.

Taehyung lo era todo. Sus respuestas, su hogar, su valor, su destino... Su felicidad.

La razón por la que valía la pena arriesgarse.

Tal vez no era el momento de replantearse el pasado, pero Seokjin lo hizo, cuestionándose su propia naturaleza prejuiciosa. ¿Qué demonios le había llevado a pensar, en su mundo, que Taehyung era una persona despreciable y ventajista?... ¿Un par de miradas?... Sí. ¿Nada más? Oh, cierto: una aparente actitud controladora sobre Jeon Jungkook. Eso era todo.

Y es que más allá de cruzar miradas que él consideraba poco amigables, lo cierto era que Taehyung jamás había actuado en su contra. Por supuesto, él tampoco tenía como objetivo, al acudir a clases, molestar o importunar a Kim Taehyung.

¿Por qué era tan aprensivo con él, entonces? Eso mismo quería saber Seokjin.

Quizás el problema no era solamente suyo. Quizás todos los humanos solían tener en sus vidas a esas dos o tres personas, que aun sin conocer, ya se habían ganado la etiqueta de ser desagradables. No había razón específica, y si era así, más allá de una primera impresión desafortunada, el rotulo parecía pegado a la frente de esos individuos, recordándonos con un simple cruce de miradas "Ah, es cierto, aquel me cae mal".

Pero otra vez, esa molesta pregunta resonó en su mente... ¿Por qué?

Seokjin no hablaba con Jungkook, no lo conocía. Pero a diferencia de Tae, Seokjin sabía que el de cabello oscuro le gustaba... ¿Por qué?

¿Qué es lo que determina que una persona pueda gustarte o no?... ¿Algo tan burdo y simple como echar un vistazo en su dirección, y hacer una elección rápida, como si se tratara de escoger la camisa a vestir en la jornada actual?

"Qué simples somos", pensó de inmediato. Y no refiriéndose a él, o al menor que tenía contra sus labios. Sino que metió a toda la humanidad en esa simple afirmación.

¿Qué habría pasado si, en vez de seleccionar a Jungkook, su cabecita hacía neurosis de forma diferente, y el escogido era Taehyung?...

"¿Por qué no pudo ser así desde un principio?" se lamentó ahora.

Taehyung en su boca era lo único que no lamentaba. Taehyung a su lado era lo único que sentía correcto.

Cuando se rezagó, subió una de sus manos para acariciarle el rostro, pudiendo verse reflejado en sus pupilas. El menor, con su cabello amarronado ahora aplastado por el agua y unos labios tan rojizos como las fresas que tanto le gustaban, le dedicó una mirada intensa, que pronto se adornó con un rubor a la altura de sus pómulos.

Perfecto, él era simplemente perfecto.

Antes de decir o hacer algo más, Seokjin tomó su mano y lo llevó con él a refugiarse bajo uno de los carteles luminosos de una tienda. Estaba haciendo demasiado frío como para seguir en la lluvia, incluso si estaba seguro de que aquel beso le había hecho vibrar cada célula del cuerpo.

El rubio todavía sentía que la cabeza le daba vueltas, se dejó llevar, mientras trataba de hacer un repaso rápido de todo lo que había escuchado, pero se quedó en blanco cuando el castaño volvió a atraerlo hacia sus labios.

Taehyung llegó a preguntarse si se trataba de otro de sus estúpidos sueños. La sensación de sentirlo en su boca era excesivamente real, al igual que sus manos recorriéndole la espalda. Aún si estaba durmiendo, rogó porque nadie lo despertara. Estaba demasiado feliz como para dejar los brazos de su amado y volver al mundo real.

Seokjin deslizó las manos hacia su nuca, y esta vez parecía más ansioso. El menor tuvo la impresión de que empezaba a derretirse.

A Taehyung le gustaba la lluvia. Los mejores recuerdos de su vida estaban ligados a algún día en el que las nubes cubrieron en el cielo y el agua corrió regando todo el lugar.

Cuando una de las ovejas tuvo crías, su madre le permitió ayudarle. Esa fue la primera vez que la señora Kim cedió a las insistentes súplicas de su hijo, porque por alguna razón, él quería estar presente y ayudar a la mamá oveja a tener a sus bebés. Tae siempre amó los animales, en especial las ovejas y los caballos. Así fue como aquella noche lluviosa vio nacer a una camada de tres corderitos. Aunque tenía diez, y no sentía especial entusiasmo por ver sangre, recuerda ese día como uno de los más felices de su vida. Y desde entonces, (cuando mamá lo dejaba) ayudaba a los demás animales al momento de parir.

El día en que su padre llegó a casa anunciando que su patrón le había concedido las ansiadas vacaciones, también estaba lloviendo. Cuando nacieron sus hermanitos, mellizos, fue en una tarde donde una llovizna tranquila dejó gotas de agua en todas las hojas de los árboles que sus ojitos pudieron ver, y que cayeron a su cabeza cuando una ráfaga de viento sopló. Tae recuerda a su abuela llegando a la granja, con unas botas embarradas, y sonriendo de oreja a oreja, aunque maldecía las condiciones climáticas. Cuando sus padres fueron a darle las buenas noches, dándole la noticia de que podría irse a estudiar a la universidad, mudándose a la gran ciudad.

También llovía en ese momento. Dos días después de salir del hospital, Seokjin le robó su primer beso. En realidad, no era la primera vez que Taehyung se besaba con alguien, sin embargo, era la primera vez que era besado por un hombre. Pero Seokjin no era simplemente un hombre, era El Hombre. Y más tarde, sería su hombre.

Justo igual que ahora. No había nada que fuera más increíble que el roce de su respiración tibia y el sonido de la lluvia de fondo.

Eso estaba bien, ¿correcto? Pensar que Seokjin era suyo, y sentirse de él.

Pero cuando nuevamente se encontró con sus preciosos ojos grises, Taehyung recordó un poco de todo lo que había escuchado... Lo de su partida.

Seokjin notó que tragaba y sus cejas decaían.

—En seis días, ¿vas a marcharte? —preguntó todavía rodeándole el cuello con ambos brazos.

El castaño, lleno de pesadumbre, asintió con la cabeza. Tan pronto como notó que el semblante de Taehyung se llenaba de angustia, sintió que el aire volvía a serle escaso, y tomaba bocanadas más y más grandes, mientras sus ojos volvían a desbordar lágrimas.

Seis malditos días. Ese era todo el tiempo que, con suerte, disponía para estar a su lado. Seis malditos días, para hacer el intento fallido de recuperar seis meses de relación. Jamás lo conseguiría.

Seokjin volvió a sentirse quebrado, y sin poder evitarlo, se inclinó escondiendo el rostro en su pecho, tomándole en brazos nuevamente. Era tan real... Los latidos que oía golpeteando con el mismo compás que la lluvia, y su cuerpo todavía tibio. Taehyung estaba allí, de pie justo frente a él... ¿Por qué eso tenía que acabar?

El rubito ahora intentó procesar lo que había oído. Su novio se iría. Eso le partía el corazón, el solo pensar en su ausencia ya estaba lastimándolo, pero no podía concentrarse en su lejanía ahora. Seguramente era eso lo que tanto estuvo martirizando al mayor todo el tiempo, una partida implicaba demasiadas cosas. No le importaban las razones, ni qué tan lejos sería, pero Taehyung creyó necesario poner en voz sus pensamientos. Y sobre todo, calmarlo.

—Jinnie... —el rubio lo miró con tristeza, poniendo las manos entre sus cabellos húmedos. El mayor de pronto se volvió indefenso y pequeño—. Tranquilo... Está bien —intentó consolarlo— ¿Cuándo regresarás? —El castaño contuvo el aliento. Tae levantó su rostro y lo miró sosteniendo sus mejillas afectuosamente—. Descuida... Lo sobrellevaremos. No tienes que preocuparte por mí, esperaré todo lo que sea necesario —declaró con una mirada llena de ilusión. Seokjin lo observó pasmado, en silencio. ¿Por qué?—. Siempre podremos hablarnos —continuó el menor— Te-tenemos muchas formas de mantenernos unidos aun estando lejos ¿sabes?... Nos las arreglaremos, ya lo verás...

¿Por qué hablaba como si se tratara de una relación a distancia?... ¿Por qué parecía estar más que dispuesto a soportarla? Ni siquiera Seokjin estaba seguro de si conseguiría acostumbrarse a no tenerlo en su vida, una vez que vuelva a casa.

—Per-

—Así que no llores —lo interrumpió sonriendo con bondad—. Todo va a estar bien.

Seokjin apretó los labios.

Era insoportable.

—Tengo que explicarte muchas cosas —dijo, intentando no derrumbarse ante las palabras de su novio— ¿Podrías escucharme? Será largo, y es posible que no llegues a creerme. Pero aun así, Tae... Lo que sí debes creer, es que te amo con toda mi alma —se acercó un poco más a su rostro—. Y que estoy sumamente feliz de tenerte en mi vida...

¿Por qué Seokjin hablaba como si estuviera despidiéndose desde ahora? Taehyung tragó, sin poder ocultar su preocupación. Seokjin parecía determinado a hacerle entender que, efectivamente, lo quería.

—Yo... —bajó la mirada— ¿Realmente yo soy lo mejor que te ha pasado?

Seokjin sonrió enternecido ante la expresión avergonzada del rubito.
—Por mucho, lo mejor —asintió besando su frente—. Vamos. Volvamos a casa —dijo, mientras pasaba un brazo por sobre sus hombros.

♦♦♦

Kim Namjoon estaba atónito una vez más.

Seokjin había regresado. Eso desde luego lo alegraba, sin embargo, el castaño estaba en la entrada del departamento, empapado de pies a cabeza y sujetando de la mano al delgado jovencito rubio, que lucía igual de mojado.

Debido a la puerta cerrada, no pudo ingresar al departamento. Suga terminó saliendo a "hacerle compañía" enterándose de todo el asunto, y sentándose a su lado a decirle que seguramente Seokjin volvería pronto.

—Lamento haberme ido así nada más —se disculpó, luciendo demasiado sonriente.

Suga estaba de pie junto a Namjoon, igual o más sorprendido que él.
—Vaya —exclamó—. Miren lo que trajo el viento. A mi anomalía enamorada, y a su enamorado —el columnista entendió entonces quién era el de ojos claros—. Diez minutos más, y me hubieras obligado a tomar medidas.

Taehyung miró al pelinegro con desconfianza.
—¿Quien es él? —preguntó, sonando más hostil de lo que hubiera querido.

Seokjin miró al escritor, haciendo una pequeña mueca.
—Sé que esto es incómodo —volvió su mirada al rubito—. Es mi mejor amigo, Namjoon —lo presentó—. Y, uhm... Namjoonie, él es Taehyung. Mi novio.

Tras aquella extraña presentación entre las puertas del departamento y las del ascensor, el pelinegro no pudo evitar arquear una ceja. Su competencia era un delgado muchacho que parecía de lo más corriente, a simple vista. No vestía ropa costosa. No tenía la imagen de que fuera un profesional, o por lo menos, de nadie que se dedicara a escribir. Quizás era un estudiante más, sin casa, sin coche, sin una mente brillante y una habilidad prodigiosa para expresarse y atraer a las masas, sin carisma para ser querido y admirado por todos... ¿Qué cosa podría tener que no tuviera él?

—Sí, bueno, no es que quiera interrumpir las presentaciones formales, pero Seokjin —lo miró seriamente— Todavía tengo que hablar contigo. A solas —insistió el guía.

—Lo sé, perdona —Taehyung volteó al castaño con sorpresa. ¿Con quién se había disculpado?

Seokjin soltó la mano del menor, y finalmente abrió. Los cuatro entraron, Tae siendo el último.

—Hagan lo que tengan que hacer, pero que sea rápido. Es bastante tarde —dijo Suga, para encaminarse al sofá.

—Tienes razón... Entonces, creo que también es hora de que me marche —anunció John, con desánimo. Ahora, el menor miró estupefacto a Namjoon. ¿¡Por qué estaba hablándole a la nada!?

Suga se recostó perezosamente a esperar que el mayor estuviera libre, mirando a los tres Kim que parecían no saber por dónde empezar.

—Nam —Seokjin lo llamó, sonando preocupado—. No quiero que desaparezcas de mi vida. Eres mi mejor amigo, y me importas mucho.

Taehyung se quedó en su sitio, mirándolos atentamente.

—Escucha, yo... Mentiría si dijera que no me siento patético en este momento. He perdido sin si quiera poder pelear, ¿entiendes lo absurdo que eso es? —respondió—. Yo no soy tu amigo.

—¡Sí lo eres! ¡¡Sí para mí, maldición!! —replicó con molestia—. No estoy obligándote a quedarte viendo, solo te pido que no me ignores estos pocos días que me quedan —ante el silencio del escritor añadió—. No dejaré que te alejes, ¿me oíste? —le apuntó con el índice—. Me he pasado días enteros pensándote, y deseando encontrarte. No voy a dejar que te esfumes porque sí.

Namjoon sonrió, resignado.
—Debiste echarme cuando causé que tu novio saliera huyendo... Debes quererme bastante —"O necesitarme" pensó para sí mismo.

—Por supuesto, torpe —le dio un codazo—. Sé dónde vives, y en dónde trabajas. Y puedo ser verdaderamente insoportable, no querrás comprobarlo.

El pelinegro bajó la vista un instante.
—Lo amas, ¿no es así?

Seokjin volteó un minuto, viendo que Tae seguía de pie en su sitio, con un pequeño charco de agua a sus pies.
—Más que a mi vida —contestó con seguridad, antes de apresurarse a su habitación. En un santiamén, regresó con dos toallas y se colgó una al hombro para poder acercarse al rubito y empezar a secar su rostro y su cabello—. Tesoro, deberías darte un baño caliente. De lo contrario vas a enfermarte —colocó la toalla sobre sus hombros, envolviéndolo— ¿Tienes hambre? Prepararé algo —bajó la voz volviéndola suave, rodeándole la espalda con sus brazos.

Aunque la conversación entre ambos era más bien entre susurros, tanto Namjoon como Suga podían oírlos sin problema.

El escritor volvió a mirarlos.

Quizás Taehyung podía tener su propio atractivo. Pero vamos, ¿más atractivo que el columnista de la famosísima revista Unique?

—No tengo apetito. Comí bien el día de hoy... Quizás más tarde —contestó el menor.

—De acuerdo, más tarde —asintió el castaño besando sus labios brevemente—. Ve a la tina. Te alcanzaré en un momento.

Taehyung hizo un puchero, y consiguió que su novio volviera a besarlo antes de sonreír.
—¿Vas a tardar mucho? ¿Con quién hablabas hace rato?... ¿Realmente él es tu amigo? ¿Por qué estabas buscándolo? —preguntó mirando al mayor de forma curiosa, inclinándose buscando sus labios.

Seokjin sonrió antes de darle un tercer beso.
—Responderé cuando pueda verte sumergido en el agua tibia. Anda, ve.

El rubito obedeció, caminando en dirección al pasillo. Sin embargo, antes de ingresar en la habitación del mayor, se volteó, mirando a Namjoon.

—Gracias por entender que Seokjin es mío —dijo sonriente, antes de desaparecer.

Suga soltó un silbido.
—Esa fue una forma bastante pasivo agresiva de celarte, galán — soltó con sinceridad.

El -celado- estaba avergonzado, y cubrió su rostro un instante. Namjoon solo pudo encogerse de hombros.

—Parece que no confía en mí.

—Besaste a su novio. Nadie con dos dedos de frente lo haría, estando en su lugar —replicó el de cabello azul.

El castaño presionó los labios, la idea de Taehyung siendo posesivo le agradaba. De hecho, mientras más lo pensaba, más le gustaba.

—Pronto, despídanse de una vez. Maldición, estoy demasiado agotado y esta noche será larga —suspiró cruzándose de brazos y apoyando la espalda contra los cojines.

Namjoon miró al dueño de los ojos platinados más preciosos que había visto en su vida, sonriendo, condescendiente.
—Es lindo —admitió.

—Por supuesto que es lindo. Y es mucho más que una cara bonita —respondió el castaño, sin despegar su vista del pasillo por donde Tae se había ido.

Ahí estaba. Namjoon no recordaba cuándo había sido la última vez en que aquella emoción tan oscura e incómoda -la inseguridad- se adueñaba de su cuerpo. Aunque puede que más que inseguridad, fuese frustración. El pelinegro estaba olvidando lo que era obtener un "no" por respuesta. Él era John, no había "no" para John. En nada. Ni en su ámbito laboral, donde adulaban cada trabajo presentado semanalmente; ni ante los muchos admiradores que lo seguían y que a veces terminaban en su casa, específicamente en su cama; ni siquiera al momento de elegir la cena, cuando estaba con su compañero, Tony.

Pero hoy, después de un cierto tiempo, alguien tenía la osadía en decirle "No". Y ése era Seokjin. Seokjin, empecinado en su amor imposible con un muchachito que evidentemente sufría algún tipo de trastorno alimenticio.

Namjoon sacudió la cabeza. Ahora estaba sacando lo peor de sí mismo.

Él no era así. Él no juzgaba a las personas tras verlas por primera vez empapadas por la lluvia. No era eso lo que lo había llevado a ser el exitoso joven adulto que era hoy en día.
—Parece que no tengo nada más que hacer —Ya no sonaba entristecido, más bien parecía molesto. Seokjin volteó a verlo—. Me necesitas para regresar, y no soy un farsante, te ayudaré. Pero visto que no estás disponible, no esperes poder verme para comer juntos como si fuéramos los amigos más unidos del mundo, porque no sucederá —El mayor bajó la mirada, sintiéndose culpable—. Tengo dignidad, ¿sabes? —se acercó al castaño— Sé cuándo admitir una batalla perdida, y cuándo admitir que he perdido la guerra —sus ojos se posaron sobre los de Seokjin, con la misma intensidad con que siempre lo miró—. Sólo me habría gustado poder intentarlo.

—Yo no soy ni por asomo tu mejor triunfo —resopló con una sonrisa—. Pero no quiero dejar de verte. Por favor... —le sostuvo la mirada.

—Lo siento, me considero generoso, pero no soy un buen samaritano. No volveré a verte, a menos que sea para poder llevarte a casa y amarrarte a mi somier, Seokjin —le dijo seriamente.

El mayor largó un suspiro doloroso, y sus cejas decayeron.

Namjoon sonrió.
—Tus ojos de cachorro regañado pueden ser muy persuasivos. Pero no esta vez —dijo apartándose en dirección a la salida.

Suga observaba asomando la mirada por detrás de un cojín, en silencio. Parecía estar presenciando una auténtica ruptura, por la forma en que el castaño parecía desesperado por buscar una alternativa, sin poder encontrarla.

Namjoon pensó que quizás eso era lo mejor. Posiblemente no necesitaba enredarse con alguien que jamás iba a corresponderle.
—Intenta que tus días restantes sean prósperos —comentó abrochándose los botones.

—No pueden serlo si no estás conmigo —las palabras casi se atropellaron para salir, mientras daba un paso hacia él.

El pelinegro lo miró.
—Casi lo logras... Remover eso a lo que normalmente llamamos "conciencia" —soltó mientras terminaba y se giraba a abrir la puerta.

—Namjoon, yo-

—Kim Namjoon —interrumpió la voz de Suga, opacando completamente al agobiado Seokjin. El escritor volteó a verlo—. Yo decidiré si es necesario verte o no —sentenció con firmeza desde el sofá— La Central te está observando. Si intentas escabullirte, no lo conseguirás. Estás advertido.

—En lo que a mí respecta, solamente soy un humano común. Un chico al que le acaban de herir el orgullo, y un columnista con suerte —sonrió—. O quizás es al revés. Buenas noches.

Seokjin presionó los labios, tragando ante la súbita salida de su... ¿Realmente era su mejor amigo?

—Bien, finalmente... —Suga suspiró—. Escucha, Seokjin, sé que te sientes eufórico porque recuperaste a tu novio, y puede que estés contrariado porque Namjoon se haya ido así, pero necesito que me escuches con atención. Es importante. —El castaño asintió, todavía afectado—. No vas a escucharme con atención —adivinó Suga— Ve a ver a tu novio. Asegúrate de que no te acapare, al menos por esta noche. ¿Entiendes lo que te digo?... Te necesito concentrado, maldita sea.

—¿Concentrado?... ¿Por qué?

—Porque la situación es demasiado grande, y se nos está yendo de las manos. Te doy diez minutos para que ordenes tus ideas, anda.

Seokjin solo pudo asentir con obediencia, ni siquiera tenía ánimos como para discutir que el de camisa blanca estuviera dándole órdenes sobre cómo manejar sus emociones.

Entró al baño, donde el vapor lo cubría todo, y Taehyung sonrió al verle. La tina estaba llena de espuma.

—¿Ahora estás mejor? —preguntó, tratando de ocultar que estaba sintiéndose preocupado.

—¡Extrañaba tanto este jabón burbujeante! —admitió el rubito, enseñando su perfecta sonrisa—. ¿Se marchó?

—Tenía que... —respondió el castaño adentrándose.

Taehyung parecía un patito chapoteando en el agua, lucía tan contento... Que no fue demasiado difícil concentrarse únicamente en él.
—Jinnie, no traje nada de ropa extra —comentó el menor recogiendo burbujas entre sus manos.

—No importa, siempre puedes usar la mía —Seokjin se sentó a un costado de la tina—. La que te hace lucir más adorable de lo que ya eres.

¿Había algo más tierno que Taehyung vestido con prendas que le quedaban grandes?

—Tú no te has quitado esa ropa mojada —le dijo tras mirarlo un momento.

Seokjin se encogió de hombros.
 —Tengo buenas defensas. Y no tengo frío.

El rubito movió los brazos esparciendo toda la espuma blanca por el agua, y lo miró con intención.

—Yo podría darte calor. O frío. Lo que necesites... Sólo tienes que entrar.

El mayor presionó los labios. Suga lo odiaría si decidía dar rienda suelta a todo lo que sentía por estar junto al amor de su vida.

—Debería empezar a cocinar primero. Me ducharé después —se excusó.

—¿De verdad?, qué lástima —Taehyung frunció la boca levemente, antes de deslizar una de sus manos por el hombro izquierdo y brazo, simulando retirar los restos de jabón.

Simulando, porque en realidad la forma en que se acariciaba deslizándose con lentitud, hizo que Seokjin siguiera sus movimientos con suma atención. El rubio alternó una mirada entre su propio cuerpo y los ojos del mayor, disfrutando de su expresión. Sonrió de lado, e inclinó la cabeza hacia la derecha, para recorrer su cuello y bajar hasta su pecho. El castaño se perdía en sus ojos cerrados y labios ligeramente entreabiertos.

Maldición, entraría al agua sin pensarlo, y volvería a impregnar esa zona de cardenales. Besaría cada centímetro de su cuerpo hasta que los labios le dolieran.

—¿Por qué me haces esto?... —cuestionó más por hablar que por protestar, antes de inclinarse para besarlo con ansiedad.

Taehyung arqueó las cejas, victorioso, antes de recibirlo.

Pronto ese roce de labios pasó a ser más intenso, y mucho más acelerado. Seokjin tuvo que afirmarse a los bordes de la bañera de cerámica, o Taehyung lograría arrastrarlo haciendo que realmente entrara en el agua para continuar.

Ganas no le faltaban.

Se sentía tan necesitado de tenerlo contra su piel, de poder verlo sudando de forma acalorada mientras gozaba de sentirlo entre sus piernas. Taehyung paseó su lengua en torno a la suya, los sonidos de chasquidos y suspiros bajos llenaban toda la habitación. Seokjin le mordió el labio inferior, haciéndolo desprender un gemido que lo trasladó a la noche en que lo tuvo en sus brazos por última vez. Se excitó más, y lo que estaba en su pantalón empezó a endurecer de forma inmediata.

—Seokjin, sigo esperando.

El castaño se sobresaltó, apartándose de Taehyung de inmediato.

—Maldita sea —bufó con amargura—. ¿¡Por qué estás aquí!? —soltó con fastidio, lanzándole una mirada envenenada al guía, ahora de pie en la entrada del baño.

El rubio parpadeó dos veces. Su novio estaba... ¿Enojado con la puerta?
—¿Jinnie? —preguntó confundido.

—Lárgate —espetó el mayor, haciendo un gesto con la cabeza y sin volver a mirar al rubito.

—Ojalá pudiera —Suga puso los ojos en blanco—. ¿Has olvidado que Taehyung no puede verme? —preguntó fingiendo angustiarse.

—Ya sé que no puede verte. Terminará sabiendo sobre ti de todas formas —Seokjin se apartó de la tina y se puso de pie—. Amor —ahora sí volteó a verlo, encontrándose con un Taehyung que parecía estar poniéndose blanco como el papel.

—Ji-Jinnie... ¿C-con quién estás hablando? —preguntó balbuceando.

—Amor, escucha —Seokjin volvió a agacharse hasta quedar a su altura— Hay algo importante que debo decirte ¿de acuerdo?... En realidad, son muchas cosas. Pero ésta es la primera: Ahora mismo, hay tres personas en este cuarto.

El menor mantuvo sus ojos claros sobre los suyos, escuchando sin interrumpir.

—Quería hablarte a ti, Seokjin. No esperar a que me presentes ante tu novio.

—Lo que debas decirme, lo harás frente a los dos, porque pienso decírselo todo —respondió el castaño, notablemente enfadado.

Suga se cruzó de brazos.
—Como quieras.

—¿Jinnie?

—Perdona. Estaba hablándome... —se acomodó un poco más cerca, buscando sujetarle las manos—. Estás tú, estoy yo, y también... Una entidad. Su nombre es Suga.

—¿En-Entidad? —tragó nervioso.

—Sí. No es un ser humano. Y no está vivo.

Seokjin no notó que parecía estar hablando sobre su guía como si fuese una presencia paranormal, y Taehyung inmediatamente lo asoció a algo malvado.
—¿Es un demonio? —preguntó con el terror reflejado en sus ojos.

—¡¡Santo cielo, no!! —se escandalizó el de cabello azul— ¡Lo estás asustando, grandísimo tonto! —despotricó contra Seokjin.

—No Amor, no es un demonio —se apresuró a aclararle —Tampoco es un fantasma. Y mucho menos un ángel —añadió con intención—. Es... Un ser que se ve como nosotros. Tiene el cabello azul, y está vistiendo una camisa blanca y pantalones oscuros. Está aquí para ayudarme —explicó con calma.

Taehyung abrió los ojos con sorpresa.
—¿No te hará daño?

—No, claro que no. Más allá de decir cosas un poco fastidiosas, no hace nada más. No es malo —aseguró, acariciándolo con sus pulgares—. No puedes verlo porque tú y él no están a una misma frecuencia, en cambio yo sí. Y... Namjoon también puede verlo.

—¿Por e-eso es que parecían hablarle a la nada? ¿Pueden comunicarse con él?

—Sí. Habla como nosotros, y se ve como nosotros —Seokjin miró de reojo al viajero— Es más inofensivo de lo que parece.

Taehyung pareció procesarlo un momento.
—¿Cómo llegó?

—Esa es una historia más larga, sal del agua y te la contaré.

—¿Es lo que te ha tenido tan preocupado estos días?

—Sí —admitió Seokjin—. Debí decírtelo antes, pero temía que no fueras a creerme...

El rubio ladeó la cabeza.
—Dijiste que estaba aquí para ayudarte, ¿es por ese problema? —preguntó, evidenciando su buena memoria auditiva.

—Sí —respondió alcanzándole la toalla— Ven, vayamos a la habitación.

Taehyung se puso de pie y pronto levantó los brazos hacia el techo para que su novio lo envolviera en la toalla.

Seokjin no resistió la tentación y pronto lo sujetó para cargarlo entre sus brazos. El de cabello dorado sonrió alegre, aferrándose a su cuello.

Suga se hizo a un lado dejándolos pasar en dirección a la cama, y Seokjin lo dejó con cuidado sobre las sábanas. Buscó rápidamente entre su armario, y le alcanzó una remera verde y un pantalón deportivo en negro.

El guía se apoyó contra la pared, suspirando.

Con cuidado, secó el cabello de su novio, quitando el exceso de agua, y lo ayudó a vestirse. Pronto estuvo con las rodillas sobre el colchón, frotando la toalla en su cabeza y sus hombros. Aquello era algo simple, sin embargo, las pequeñas miradas y sonrisas que se dirigían evidenciaban el más claro sentimiento mutuo.

El castaño llevó la toalla mojada hacia la lavadora, y al volver, su novio lo esperaba en el centro de la cama, cruzado de piernas y con la ropa haciéndolo lucir pequeñito. Sin pensárselo dos veces, se acercó y le tomó el rostro entre sus manos para darle dos besos, antes de sonreír con bienestar manteniendo los ojos cerrados.

Luego, se acomodó a un costado, y le hizo una seña a Suga para que se uniera a ambos compartiendo un lugar en la cama.

—¿Yo? —preguntó el guía, escéptico.

—Sí, quién más —respondió el mayor, todavía contrariado por su intromisión en el baño.

Tae observó en silencio. Su novio lucía un poco molesto.

—Esta sería la primera vez que una pareja me hace lugar en su cama —soltó el de camisa blanca con una sonrisa. Se acomodó junto a Seokjin, quedando enfrentado con Taehyung—. Bien, hagámoslo.

—¿Él ya está aquí? —preguntó el menor.

—Está frente a ti ahora —explicó Seokjin.

Taehyung sintió escalofríos, realmente parecía estar con una especie de presencia espiritual.

—Dile por qué estoy aquí —intervino el de cabello azul—. Hazlo con calma.

El castaño asintió, tomándole una mano a su novio.

—Tae... Tú y yo, nos conocimos hace un par de meses. Nos enamoramos, y empezamos a salir. Bien, hace exactamente ocho días, yo... Desperté aquí —El menor lo miró con confusión—. Aquí, siendo tu novio. Yo... Soy una persona de carne y huesos, un ser humano. Pero éste no es mi mundo —Taehyung frunció el ceño levemente. Suga asintió cuando su anomalía lo miró un instante, indicándole que prosiguiera—. Soy una anomalía temporal. Las anomalías se crean porque... P-porque hay una ruptura en la línea de la dimensión que compone el espacio- tiempo —escuchar a Seokjin usando aquellos términos, fue toda una novedad para Suga. No era común que una anomalía decidiese explicarse ante alguien más—. Tú estudias sistemas informáticos, s-supongo que no ven mucho de física, ¿o sí?

—Sé lo que es una función, sé lo de planos y rupturas o discontinuidades porque todos los estudios informáticos utilizan matemáticas... Pero no sé mucho más.

—Eso es bueno, es una buena base —comentó el de cabello azul— Será un poco más fácil si está familiarizado con el estudio de funciones matemáticas. De hecho, hay semejanza entre los estudios de una o dos variables y lo que acontece en nuestro caso —devolvió su vista a Seokjin, mosrando un ligero brillo en sus ojos oscuros... ¿Entusiasmo?

—Uhm, Suga dice que lo que sabes es una buena base —se dirigió a su novio.

—Dile que las anomalías son justamente eso, problemas que alteran la continuidad, sólo que en vez de manifestarse alterando dos dimensiones, éstas afectan todo el entramado espacio-tiempo —le indicó.

Seokjin obedeció, pasándole el mismo mensaje al rubito de ojos claros.

—¡Oh! He escuchado sobre el continuo, en algunas películas...

—¡¡Sabe sobre el Continuo!! —Suga ahora realmente estaba emocionado— ¡¡Eso es estupendo!!

—¿El Continuo? —Seokjin intercaló una mirada entre los dos— ¿Qué es eso?

—Es el marco bajo el que se denomina a la región o dimensión en la que estamos. Surge del tiempo modelado como algo indetenible, como te expliqué —comentó el guía.

—Dicen que el tiempo es como un perfecto cordón infinito, que no presenta perturbaciones, y que avanza sin detenerse —complementó Taehyung—. O eso es lo que sé.

Suga lo miró cargado de orgullo, era una de las pocas veces en las que se topaba con alguien que medianamente tenía una leve noción del tema.

—Es... tan inteligente —expresó el viajero, con una sonrisa. Seokjin frunció levemente el ceño—. Dile que aunque la humanidad no ha conseguido demostrarlo todavía, los científicos más dedicados al estudio de esta temática no están muy errados. Existen diferentes dimensiones. Hay más planos que el nuestro, y formas de cruzarlos, de hacer viajes a través de éstos —dijo Suga.

Una vez más, el castaño trató de reproducir el mensaje con exactitud. Taehyung parecía cada vez más interesado en el tema. Con la ayuda de Suga, Seokjin consiguió explicarle que él era la encarnación de un problema de continuidad, y que debía regresar a su mundo de origen.

—¿Por eso debes marcharte? Pero Jinnie, es-estuviste todo este tiempo conmigo —dijo, tomándole el rostro—. Tú me ayudaste, nosotros... —lo miró angustiado— N-nos conocemos hace meses...

—Sí... Soy tu novio. Y te amo —aseguró— Pero éste no es mi lugar. En mi mundo, nosotros no somos pareja. Apenas si hablamos, de hecho.

El rubito adquirió una expresión de aturdimiento. Apartó sus manos, mirándolo en silencio.
—Estás aquí ahora —comentó después, con la voz temblorosa— conmigo. Y yo también estoy aquí... Contigo.

—Dile que las personas siempre siguen siendo las mismas. Lo que cambian, son las circunstancias. Una realidad puede variar mucho respecto a otra. No es algo fijo —expresó Suga.

—No existen dos personas iguales en todo el universo, Amor —Seokjin sonrió levemente—. Tú estás aquí, y yo también. Estamos juntos en ésta realidad. En la original, no es igual. Aunque seamos nosotros... Las circunstancias son diferentes —añadió, obedeciendo al viajero— y no tengo idea de si estás enfermo, o si tienes pareja... Eres mi compañero, estudiamos letras —sonrió con nostalgia—. Tu cabello es grisáceo, y usas ropa muy colorida...

—¿Mi otro yo no te gusta? —preguntó con ojos tristes.

—Amor, tú sigues siendo tú —rozó su nariz con la suya, en un gesto cariñoso— Y me encantas.

Tae sonrió con alivio, antes de arrugar la frente.
—Pero entonces no entiendo... ¿Con quién estuve todo este tiempo?...

—Conmigo —asintió.

—¿Y por qué no recuerdas nada?... ¿No se trata del Seokjin que siempre he amado?

Seokjin guardó silencio, y miró hacia el espacio vacío sobre la cama, un momento.
—Suga dice que es como si mi memoria hubiera sido reseteada. No conservo los recuerdos de aquí, porque ésta no es mi realidad. Del mismo modo, tú no recuerdas nada de tu vida en el otro mundo....

—Porque jamás lo he vivido —asintió, comprendiendo.

—Dice que de todas formas, no debes confundirte. No es posible estar en dos lugares a la vez, los mundos alternos contienen infinitas posibilidades que se conectan entre sí para formar una realidad vinculada con una persona en específico, en este caso... Yo. Y, uhm... Tu realidad como Kim Taehyung sigue siendo tuya, aunque ahora esté estrechamente ligada a la mía. Dice que aunque algunos aspectos de tu personalidad sean levemente distintos, en esencia, eres único.

—No sé si entiendo —inclinó la cabeza.

—De acuerdo, te dará un ejemplo. Imagina que vives en una casa, y que puedes mudarte a dos lugares diferentes... —miró al viajero—. La forma en que vivas en cada una de ellas, dependerá de su ubicación, y su estructura. No necesitarás espacio extra si vives en una mansión, pero sí si vives en una casa pequeña —Taehyung asintió— Ahora, imagina que, en éstas tres casas, aparece una gotera en el techo. Y cuando llueve, el agua se filtra llegando al suelo —Suga empleó las manos, como siempre lo hacía al explicar algo— ¿Qué haría Kim Taehyung?, ¿Colocar un recipiente para que no moje el suelo y esperar a que la tormenta acabe?, ¿O intentar arreglarla?

—Intentaría arreglarla —respondió el rubio.

—Bien, tanto si estás en una mansión... O si es en tu pequeña casa, arreglarás el techo. Esa es la respuesta que Kim Taehyung dará. El cómo, es lo que puede variar. Llamarás a alguien que pueda ayudarte, usarás tus herramientas y una escalera, te tomará un día, o tres horas... Todo eso puede cambiar, en función de cuál sea tu casa —comentó el de camisa blanca, seguido de Seokjin—. Es muy parecido al interactuar con nuestro alrededor. Dile que Jungkook es un fiel ejemplo.

—¿Jungkook? —preguntó el menor, con asombro— ¡Lo olvidé, Jungkook! —buscó el teléfono entre su ropa tras dar un salto de la cama, y tecleó su pantalla, escribiendo. Seokjin y Suga lo miraron en silencio, hasta que finalmente regresó a su lugar. Ya le había enviado un mensaje diciendo "Estoy bien. Estamos bien"—. Es mi amigo —acotó el rubito— ¿Por qué es un ejemplo?

Seokjin hizo una mueca.
—Oh... Aguarda, es cierto, en mi mundo, ustedes también son amigos —miró a su novio, sorprendido—. Entonces... Quiere decir que, si aquí somos novios, y allí no... ¿Es porque aún no nos conocemos lo suficiente? —preguntó, expectante.

—Es una posibilidad más que factible... La respuesta de ambos, será la misma, variando algunos detalles —respondió el guía.

El castaño sonrió incrédulo.
 —Sí... Dice que es perfectamente posible.

—Posible, no es igual a Verdadero —remarcó ahora.

—Qué importa, ¿sabes qué haré apenas regrese? —Seokjin enseñó su brillante sonrisa, mirando a su novio.

—¿Buscarme? —lo miró con entusiasmo.

El mayor se inclinó a besar sus labios.
—Y enamorarte. No te hagas el difícil, ¿de acuerdo?

—¿Quién podría resistirte, Kim Seokjin? —le respondió, rodeándole el cuello con los brazos.

—Oh Dios, no aumentes su ego —se quejó Suga.

—A veces me alegra que no puedas oírlo. Suga puede ser muy detestable —sonrió, antes de volver a besarle.

—Jinnie... —Taehyung se retrajo un poco— Por eso estabas tan asustado —comentó, comprendiéndolo—. Y por eso actuabas tan extraño el lunes, cuando vine a verte...

—Lamento haberte herido —se disculpó—. Imagino que debió ser difícil, te hice llorar.

—Yo estaba afectado desde mi control —admitió— Pero sí, me dolió —sonrió avergonzado—. Por eso... Oh, por eso no tenías idea de que... Ese chico...

—No sé qué me haya llevado a engañarlos a Hoseok y a ti, de verdad no lo sé —comentó, bajando la mirada—, pero realmente lo siento mucho. Estaba tan angustiado cuando pude entenderlo... Incluso, ignoré las advertencias de Suga sobre involucrarme con ustedes demasiado... Y terminé enamorándome de ti...

—Suena un poco extraño... ¿Cómo fue que...?

—Lo cierto es, que los vínculos preestablecidos son los determinantes. Aquí, Seokjin y tú son pareja. Lo tratas de esa forma, te sientes cómodo a su lado, como si realmente le conocieras desde hace bastante —comentó el de cabello azul—. El hecho de que esto sea así, creó en Seokjin un vínculo que no había experimentado jamás con otra persona. Lo enamoraste porque tú estás enamorado de él. Te dio lo que es conocido como una respuesta Espejo.

Seokjin pasó el mensaje, antes de mirar a su acompañante permanente.
—No me habías hablado sobre eso, ¿qué es?

—Una respuesta Espejo, o Reflejo, es lo que normalmente condiciona la mente de la anomalía que se adentra a interactuar con el mundo alterno. Es una forma de verse afectado, puesto que ya tienes tu rol como Seokjin, aunque algunas cosas sean distintas... Con Taehyung, por ejemplo... Te ama, te cuida, te quiere, te consciente... Bien, si en lugar de eso, te odiara, se burlara de ti y te maltratara, terminarías odiándolo. Es una respuesta cognitiva normal, causada por la forma en que te tratan los demás... ¿Entiendes? —explicó—. Es impresionante lo moldeable que somos como seres humanos. Si lo piensas, es bastante lógico. No desarrollaré afecto por quien me haga daño; así como no odiaré a alguien que demuestre amarme.

—Ohhh —Seokjin asintió con sorpresa—. Comprendo —luego se lo comentó a su novio.

—Si prestas atención, eso mismo ocurrió entre Namjoon y tú.

—¿Qué?

—No estoy cuestionando tu atractivo físico... Pero que demuestres lo mucho que te importa, y que evidentemente lo quieres, ha desencadenado algunas cosas. Por ejemplo, que se decida a besarte y a intentar algo más.

—Pero eso... Eso no...

—Es igual, Seokjin. Namjoon tampoco te conocía hasta hoy, y le gustaste. Por lo mismo, sabía que terminarías enredándote con tus novios, y finalmente ocurrió. Amas a Taehyung, ¿o no?

Seokjin abrió la boca, pero no encontró modo de replicar. Mientras más lo pensaba, más sentido le hallaba.
—Eso es... Gracioso —resopló una leve risa—. Pero lo entiendo, sí.

—¿Qué cosa entiendes? —preguntó Taehyung, antes de volver a llevarse una explicación por parte del castaño.

Lo siguiente, fue hablarle sobre la función de Suga, como Reparador, contarle el por qué Kim Namjoon era "La persona requerida" y las condiciones para poder regresar.

Taehyung palideció cuando supo que su novio había terminado atrapado en un vagón que sufrió un accidente. Y no pudo contener las lágrimas cuando entendió que debería volver a ese lugar.
Seokjin podía morir. Quizás, esos eran sus últimos días de vida.

El mayor intentó no mostrarse más afectado de lo que realmente estaba, pero ver la forma en que Taehyung derramaba angustia como si fuera a perderlo, le dolía demasiado.

—Debes pensar que soy un idiota —soltó entre lágrimas—. Yo... He intentado quitarme la vida, mientras tú estás con el tiempo contado. Dios, eres demasiado joven —se abrazó a él, acomodándose en su pecho— Jinnie, tienes tanto por hacer... Tanto por disfrutar... ¡Es tan injusto! ¡¡Las cosas no deberían ser así!!

Suga bajó la vista un momento, presenciando la escena en silencio.

El de ojos grisáceos lo tomó entre sus brazos con fuerza.

—Estoy bien —habló contra su cabello—. Llevo... Tratando de aceptarlo desde que lo supe. Tesoro, realmente he tenido una buena vida ¿sabes?... Y todavía tengo la oportunidad de disfrutar unos días más. P-por eso quería buscarte, quería hablarte, pero temía seguir haciéndote daño... Creí que no querías volver a verme...

—Tonto. ¿Cómo pudiste pensar eso?... —levantó su mirada hacia él—. Debí buscarte mucho antes, pero no me sentía listo... S-si hubiera sabido todo esto, yo-

—Shhh —Seokjin amablemente besó una de sus mejillas—. Estamos juntos ahora. Eso es lo único que importa. Te tengo a mi lado, no puedo ser más afortunado... Realmente sé que es complicado, pero conocerte me ha hecho tan feliz, Taehyung —admitió sonriendo—, no cambiaría por nada todo lo que ocurrió. Si tuviera que volver a ser una anomalía, con tal de poder conocerte, lo haría.

—¿¡Cómo puedes si quiera decir eso!?, ¿¡Qué es lo que te pasa!? ¿¡Por qué lo dices como si fuera divertido!? —se alejó molesto— ¡¡Te he visto llorar como jamás antes lo había hecho!!, ¡¡Apareciste en un mundo desconocido, con personas que no te trataron igual, y pasaste por demasiado!!... Si quieres volver a atravesar por algo así, entonces eres un auténtico Idiota —bufó entre lágrimas. Suga pestañeó varias veces seguidas. Taehyung realmente sonaba indignado—. ¿Por qué no puedes valorar tu vida un poco más? —sollozó.

—Yo debería decirte eso —Seokjin pasó los brazos en torno a su espalda, volviendo a atraerlo a su lado.

—¡¡Déjame!! ¡Estoy muy molesto! —se quejó, pero sin hacer más que secarse el rostro.

—Yo no. Yo estoy feliz —volvió a besar una de sus mejillas—. Te amo. Te amo. Te amo —sonrió hablando contra su piel—. No es necesario que te angusties así por mí. Tengo miedo, es cierto... Pero lo creas o no, llevo pensando mucho en esto. Y he decidido que quiero disfrutarlo. No importa qué suceda después...

Taehyung lo miró en silencio, acallando todo su enfado al verlo sonreírle.

—Idiota —protestó volviendo a frotarse los ojos.

—Sí. Soy un idiota. Soy tu idiota —sonrió resoplando contra su nuca—. Todavía me asombra que me hayas enamorado en ocho días, Tesoro... Incluso diría menos...

—Yo no hice nada increíble —replicó con un puchero—. Suga tiene razón, solo actué acorde a las circunstancias de aquí.

—¿Ves por qué soy afortunado? —Seokjin se abrazó a él— Te extrañé mucho —admitió resguardando su cuerpo en el suyo— Mucho.

Taehyung largó un suspiro por lo bajo, antes de acurrucarse contra él.

Realmente lo amaba.

—¿Vas a olvidarme en cuánto vuelvas?... ¿Y todo lo que ha ocurrido aquí?

—Él explicó que lo recordaré, pero se irá desvaneciendo a medida que pase el tiempo cuando esté de nuevo en casa...

—¿Y yo?... ¿Volveré, pero en forma de el chico que usa ropa colorida?

—Sí. Más bien, es como si se produjera tu "regreso" en el mundo al cual perteneces, dentro de la realidad de Seokjin —comentó Suga. El castaño repitió sus palabras.

—Es demasiado confuso —admitió el rubito, contrariado—. Entiendo que eres una anomalía. Entiendo que debes volver, para reparar el daño...

—Redefinir, corrígele, por favor—Seokjin obedeció.

—Oh, eso tiene sentido. Redefinir es buscar una solución al problema de la discontinuidad, así lo hacemos al estudiar Análisis —comentó Taehyung.

—Brillante. Tu novio es brillante, Seokjin —acotó el guía. El mayor estaba gratamente sorprendido.

—Pero —fue interrumpido por otro beso que Seokjin le dio en la mejilla— Yo entiendo, pero a la vez, no —admitió—. Mis padres, mis hermanos, mi vida... ¿Todo se desvanecerá sólo porque tú regreses? ¿Qué es mi existencia entonces? —preguntó, con la mirada perdida—. Las cosas que amo, los recuerdos que tengo... Es... Como si no fuera importante...

—Suga dice que tú realidad, en éste mundo, está conectada a la mía; eso no ocurre en mi mundo original—comentó, antes de hacer un silencio—. Dice que tú formas parte de mí. Es por eso que al regresar yo, tú lo harás también, de forma indirecta.

—Pero seré otra persona... Es decir, nosotros no estaremos juntos. Y puede que yo no esté enfermo, que no haya crecido en el campo y...

—Si estás sano, Taehyung, no me importa que no estés conmigo. Siendo honesto, te recuerdo un poco más cachetón —presionó sus mejillas—, puede que tampoco tengas problemas con tu alimentación. Tienes en tu cabello unas ondas preciosas, y una sonrisa perfecta... Aún si no has crecido en el campo, o si no estás enfermo, sigues siendo tú. Eso no cambiará.

—Pero todo lo demás sí —replicó, ensombreciéndose— ¿Cómo puedo estar seguro de que sigo siendo yo?... El yo que te ama, o que ama la lluvia, y a los animales... ¿Realmente somos tan poca cosa?

—Tu novio es bastante introspectivo—comentó Suga—. Y muy indulgente.

—Yo no creo que seamos poca cosa, como humanos —respondió Seokjin—. Creo que incluso si no somos eternos, perfectos o valientes... Lo que nos hace diferente a los demás entes o criaturas, es que tenemos la capacidad de actuar por nuestra cuenta. De tomar decisiones, y de forjar nuestro propio camino —asintió, mirando a ambos—. Creo que es magnífico saber que puedo tener varias "versiones" de mí mismo, eso es lo que me hace único. A todos, en realidad... —Tanto Suga como Taehyung lo miraron en silencio, ese era un punto de vista optimista. O al menos, mucho más positivo que el que ellos dos podían tener—. Por eso es que estoy tan contento de haber dado contigo, tesoro —sonrió, dándole un beso esquimal—. Me has demostrado que lo que creía que era falso, existe en realidad. De no ser por ti, seguiría siendo un escéptico total. Y no todos tienen la suerte de encontrar algo tan preciado como el amor verdadero.

Taehyung se sonrojó, mirándolo con ternura.

Suga volvió a sentirse incómodo estando frente a ambos.

—Yo... —dijo, sin embargo, los novios ya estaban besándose otra vez— Quizás debamos... Deba, uhm... Continuar mañana. Es un poco tarde, y... —ninguno estaba escuchándolo, ni siquiera Seokjin—. Como sea —se puso de pie, listo para salir del cuarto— Intenten no ser tan ruidosos... —pidió alejándose para ir al sofá, a descansar.

—Jinnie —el rubito se rezagó levemente— ¿Estamos a solas?

—Sí —respondió el mayor— Ahora sí.

Taehyung sonrió antes de volver a besarlo y darle un empujón, quedando sobre su cuerpo.

—Llámame como lo haces siempre —le pidió Seokjin.

—¿Cómo siempre?

—Sí —lo miró tomando aire— He extrañado demasiado escucharlo.

El menor se maravilló al saber que él también había estado necesitándolo a su lado. Tuvo la impresión de que estaban más unidos que nunca. Pensó que nada sería capaz de volver a separarlos.

Cielo.

















































































































































































































































































































♦♦♦♦♦♦♦

Recién salido del horno. Okno, de word.

Estaba puliendo detalles.

Quiero advertir que el siguiente capítulo (y probablemente el siguiente a ése también) será mega fluff, +18 y REPLETO de TaeJin, porque están juntos otra vez. (ya me puse soft) So, disfruten mientras puedan.

¡¡Buena semana!! :) ♥♥♥

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