Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

~ 30 ~

—Perdóname, Tae —Seokjin habló con un hilo de voz, y una mirada suplicante—. Sé que actué mal. Sé que debí decírtelo.

Estaban en medio del departamento del menor, a la luz del medio día. El mayor simplemente se plantó en la puerta hasta que el rubio le abrió.

—¿Te divertiste haciéndome esto? —habló con dolor.

—No. No es así, Taehyung. Te amé. Juro que te amé...

—Deja de mentirme.

—¡No estoy mintiendo! —respondió desesperado—. Escucha, sé que es difícil que me creas... Pero estoy diciéndote la verdad —se acercó un poco más a él—. Taehyung, te amé con toda mi alma... Todavía te amo —admitió, subió las manos y le sujetó el rostro con delicadeza.

"Y yo también te amo" gritó su mirada miel, sin embargo, sus labios permanecieron sellados. 

Quería huir. El rubio en verdad deseaba salir corriendo, pero sus pies estaban fijos en el suelo, y al sentir sus mejillas contenidas en esas manos tibias, no pudo moverse. Seokjin todavía tenía el poder para invalidar su voluntad por completo. Sus ojos claros lloraron al encontrarse con los del castaño, que lucían apagados y sombríos.

—Debiste dejarme —sollozó—. Jamás debiste aparecer en mi vida. Debí dejar este lugar cuando abrí el gas en aquella ocasión. M-me habría dormido, y todos los problemas que causé, y todo el dolor, jamás hubieran existido.

—Taehyung... —notó que su cuerpo empezaba a temblar.

—¡No tenías que interrumpir!, ¡¡No tenías que seguir viniendo a verme!! —gritó enfurecido— ¡¡Yo estaría mucho mejor de no ser por-

Un beso impidió que continuara. Un beso que Seokjin impuso, y al que no pudo no corresponder.

Había extrañado demasiado sentirlo en sus labios. Sentir la forma en que sus manos bajaban hasta su espalda, y su esencia lo inundaba completamente. Sus mejillas se empaparon. ¿Por qué razón Seokjin tenía que volverlo todo tan difícil?

Cuando el mayor se apartó con dilación, le acarició el rostro con sus manos, mirándolo con suavidad.

—Tienes que creerme.

—Me diste todo, y luego me lo quitaste.

—Te daré incluso más. Te recordaré la razón por la que nos enamoramos. El porqué es que te convertiste en lo más importante en mi vida... —presionó  levemente sus hombros—. El motivo por el que debemos estar juntos —una de sus manos limpió delicadamente su rostro—. Tae... Nosotros podemos contra lo que sea, ¿lo olvidas?

Dolía, todavía dolía; pero oír esas palabras era lo que más deseaba. Escuchar, que aún si había actuado mal, el amor que sentía por él seguía intacto. Su corazón estaba oprimido al verlo tan apenado por lo que había sucedido.

Taehyung sólo quería que Seokjin lo amara. Sólo eso.

—Dilo otra vez. Di que me amas —le pidió al castaño—, di que me extrañaste. Que no volverás a soltarme, que siempre me amaste así, y que ahora lo vas a probar a como dé lugar... —sus ojos permanecieron sobre los suyos.

—Te amo. Estoy tan locamente enamorado de ti, Taehyung —obedeció, deslizando sus manos para quitarle las lágrimas de las pestañas—. Siempre lo he estado, porque eres la persona más increíble que he conocido. Porque además de amarte, te admiro por toda la fortaleza que tienes, aunque insistas en que no existe —peinó delicadamente los cabellos de su frente—. Eres más fuerte de lo que crees, más valiente de lo que imaginas... Y lo más valioso que tengo —Seokjin se detuvo en su mirada entristecida, que empezaba a cobrar brillo—, jamás volveré a herirte así. Nunca, ni aunque se termine el mundo te dejaré solo... Estos días sin ti me parecieron eternos —apoyó su frente en la de él, con delicadeza—. Por eso, por favor... Quédate conmigo. Me tomará tiempo, pero conseguiré reconstruir fragmento por fragmento, el mundo que mereces. Te lo entregaré todo... Todo, Amor.

Taehyung lanzó un suspiro bajito. Sus ojos claros se fijaron en los grisáceos del mayor, que parecían contener llamas plateadas por iris, danzando con la misma intensidad con la que su corazón se encontraba latiendo en ese preciso instante. 

Cerró sus brazos en torno a su cuello, y fue como si se abrazara al alivio.

—¿Por qué tardaste tanto?... —murmuró con dificultad—. Estuve esperándote por días...

—Lo siento —lo acercó, pasado una mano por los cabellos dorados de su nuca—. Te amo, te amo tanto —aseguró, sobrepasado por la emoción— Tae, mírame —buscó sus ojitos—. Nada ni nadie volverá a separarnos. Lo prometo.

El menor asintió en silencio, deslizando las manos por las suyas. Seokjin se acercó a sus labios y lo besó con ansiedad. Taehyung se ajustó a su ritmo. Había esperado demasiado por aquellos besos. Las mariposas de su estómago escaparon cosquilleando hasta sus brazos y piernas, revoloteando agitadas. Se distanció un momento de Seokjin, encontrándose con una expresión similar a la suya, ojos húmedos sobre una sonrisa brillante.

Sintió que necesitaba de él, que su cercanía empezaba a devolverle incluso la salud. Por aquel momento, su corazón bailó con alegría. Entendió que les tomaría tiempo volver a reconstruirlo todo, pero tratándose de ambos, lo conseguirían.

Taehyung no necesitaba nada más, solo a él.

—Te extrañé... También te amo —repitió para el mayor, tras afirmar la cabeza en uno de sus hombros—. Mucho. Como no te das una idea...

—Taehyung...

—Lo prometo —se abrazó a él con fuerza.

—Taehyung... ¡Hyung! —una voz lo llamó, y al distanciarse se topó con unos ojitos oscuros mirándole con preocupación.

La imagen de Seokjin frente a él se distorsionó.

—¿Jungkook?

—Hyung, estás llorando —El mayor se sentó en la cama a la velocidad de un rayo. Miró a sus alrededores. No había rastro de Seokjin, y no parecía estar en su cuarto. Llevó las manos a sus mejillas, notando que estaban mojadas, y para su sorpresa, las lágrimas continuaban escapando de sus ojos—. Hyung —Jungkook lo sostuvo por el mentón—. ¿Estás bien?

¿Bien?... ¿Por empezar a entender que realmente ansiaba que el amor de su vida buscara solucionar las cosas? Taehyung lo miró en silencio, conteniendo el aliento.

Sólo había sido un sueño.

Había sido tan real. Por un momento estuvo seguro de escuchar la voz del mayor, de estar frente a él, siendo rodeado por sus firmes brazos. Pero sólo se trataba de su mente montando una escena donde todo se volvía perfecto. Donde lo escuchaba decirle lo que tanto quería oír, y se convencía de que su novio lo había extrañado tanto como él. Taehyung se sintió un imbécil al entender que seguía creyendo que podía ser amado por alguien más. No solo por alguien más, sino específicamente por él.

Desvió la mirada hacia un lado, y el malestar en su pecho creció. Estaba tan desesperado al entender que todo había sido falso. Se sintió patético por continuar aferrado a sus fantasías.

Se apartó levemente del muchacho que estaba sentado frente a él, y comenzó a limpiarse el rostro, sintiéndose avergonzado.

—Lo siento. Creo que m-me dejé llevar —se disculpó, bajando la vista—. Vaya tontería —rió de manera forzada. Jungkook no volvió a comentar nada—. Solamente fue un sueño... A veces p-pareciera que no me canso de ser un estúpido —intentó mantener la sonrisa. El menor lo interrumpió tomándole una mano. Taehyung lo miró con sorpresa, y el de cabello castaño claro lo sostuvo con gentileza, dándole una mirada cargada de empatía.

El rubio negó en un gesto apresurado, intentando restarle importancia.
—Debes pensar que soy un tonto al dejar que un sueño me deje así ¿no es cierto? No te culpo. En verdad es ridículo —murmuró con un semblante derrotado. Y aunque rogaba parar, aunque su mente intentaba hacer que las lágrimas se detuvieran de una maldita vez por todas, no lo conseguía.

El menor prefirió callar.

¿Quién podría haberlo convencido de que sus sentimientos eran tan poco importantes?

—Lo siento... D-debo ir al lavabo un momento —comentó, con la voz ligeramente ahogada— ¿P-podrías...?

Jungkook jaló de su brazo y lo acercó a su cuerpo, rodeándolo con afecto. Esperó a que Taehyung mostrara algún signo de respuesta, y en poco tiempo el mayor se acomodó, apoyando su cabeza por encima de uno de sus hombros. Se dejó abrazar con docilidad.

Sólo entonces Jeon se sintió más tranquilo. Era mucho más fácil consolar, si la otra persona quería ser consolada.

Deslizó una de sus manos hasta resguardar su cabellera dorada, preguntándose qué tan bien estaba sobrellevando la ausencia de Seokjin. Repitió tantas veces las palabras "Te amo" entre sueños, que era más que evidente a quién las dirigía.

Taehyung se permitió descargarse en él. Podía ver perfectamente el resto de la habitación, iluminada por la luz de media mañana, pero su vista se nublaba ante sus lágrimas, e hizo un esfuerzo para sollozar de manera silenciosa, sin querer poner en evidencia por medio de su voz la angustia que sentía.

Odiaba tanto la manera en la que tendía a exagerarlo todo. Había sido un sueño nada más, pero seguía sin entender por qué razón su mente se negaba a aceptarlo. Quería calmarse. Quería empezar a actuar como alguien más independiente, alguien con quien su amigo supiera que podía contar.
En cambio, seguía siendo el mismo desastre de siempre. El mismo tonto que no servía para nada.

Se odió.

—Te quiero, ¿lo sabes? —como si el menor fuera perfectamente capaz de leer sus pensamientos, soltó aquello de improviso. Taehyung se sobresaltó, pero sin ser capaz de transmitirlo a su cuerpo—. Entiendo que no quieras preocuparme, hyung —señaló con intención, hablando por encima de su hombro—, pero debes saber que está bien hacerlo. Háblame. Dime todo lo que quieras. Todo lo que te preocupe. Todo lo que sientas —El de cabello rubio escuchó sin emitir palabra. Solamente su respiración levemente más pesada interrumpía cada tanto aquella cálida forma de hablar que tenía el menor—. Quiero que confíes en mí —su voz se tornó dulce—. Necesito que confíes totalmente en mí. No voy a juzgarte. Intentaré escucharte y darte mi opinión, si es que la pides... —Jungkook se distanció un momento, para mirarlo—. Lo haremos juntos. Te haré saber si necesito de ti, como lo hice al llamarte ayer. Y tú harás lo mismo conmigo. Confiaremos en el otro, ¿de acuerdo?

La mirada enrojecida del mayor todavía exhibía un tenue resplandor en sus ojos claros.

Jungkook no apartó la curva de su sonrisa, entendiendo que estaba siendo escuchado. Taehyung lo miraba con la atención que les daban los niños a los adultos, mostrando curiosidad y un poco de admiración. Acercó sus labios a su frente, con suavidad.

—Dime si necesitas que hablemos sobre lo que sientes ahora, y te escucharé —dictaminó con una voz firme, pero cordial.

—Estoy tan cansado... —las palabras salieron de la boca de Taehyung como si hubiesen estado al borde de sus labios desde hacía bastante— ¡Estoy harto de ser este recipiente lleno de lágrimas que no sirve para nada!... ¿¡Por qué no puedo dejarlo ir de una vez!? —lo miró con dolor— ¿Por qué tengo que ser tan ingenuo y tan torpe? —bajó la vista y las lágrimas corrieron desde sus ojos hacia la punta de su nariz— ¿Por qué creí que podría ser lo suficientemente digno de que me quiera? Sólo soy un miserable —Jungkook lo miró tratando de mantenerse firme, pero le dolía ver que se refería a él mismo con tanto desprecio—. Pero... —comentó mientras sollozaba—, pero me dije que incluso los miserables que se esforzaban por hacer las cosas bien, podían merecer un poco de amor. Nunca estuvo a mi alcance ¿cierto? —presionó los labios—. Alguien como Seokjin jamás podría degradarse hasta mi nivel...

—Taehyung... —Jungkook hizo un esfuerzo por no empezar a mostrarse enfadado. ¿Cómo podía él, alguien lleno de cualidades, sentirse tan poca cosa frente a un ser detestable, como lo era Seokjin?

Iba a interrumpirlo, pero el muchacho delgado fue más veloz en volver a hablar.

—¿Por qué lo amo tanto?... ¿Por qué sigo sintiendo que estoy muriendo cada día un poco más desde que no he vuelto a verlo? —se limpió el rostro—. Debería olvidarlo de una vez por todas, pero está demasiado presente en mí. Maldita sea —exhaló con agotamiento—. Ni siquiera puedo tener un buen descanso si continúo soñando con él...

—Hyung... —el de cabello castaño sostuvo una de sus manos con afecto—. Estás presionándote demasiado... No puedes pretender desligarte de tantas cosas tras apenas un par de días. No funciona como el agua y jabón en una ducha, ¿me entiendes? —La comparación hizo que el mayor sonriera. Jungkook le devolvió la sonrisa con amabilidad. No solía ser bueno expresándose, pero intentaría darle su punto de vista de forma objetiva—. Las relaciones siempre son complejas —continuó, ganándose su atención por completo—. Estuviste haciendo tu vida a su lado. Te acostumbraste a él, es lógico. Por eso debes entender que olvidar a alguien quién amas... —se interrumpió, notando la obviedad de su comentario—. P-puede tomar mucho tiempo.

Taehyung notó que el menor parecía haberse ensombrecido de repente. Lo observó soltarle la mano y bajar la mirada, como si miles de arrepentimientos se cargaran sobre su nuca.

—¿Jungkookie?

Jungkook tomó consciencia sobre la situación con su novio. 

Jimin, al igual que Taehyung, pretendía olvidarlo todo tan pronto como fuera posible, pero ambos debían entender que aquel era un proceso tedioso, que podía ser realmente largo según cada quién. De pronto se sintió tan abatido como lo estaba Taehyung, comprendiendo que no podía exigirle al pelinegro que aclarara sus sentimientos cuando probablemente el muchacho en cuestión estaba odiándose por dejar que su relación anterior lo afectara hasta aquel punto.

—¿Qué sucede?

—Siempre hago todo mal —se llevó una mano a la frente, con una voz temblorosa.

—¿Por qué dices eso? —se acercó un poco más a su lado.

—Jimin —contestó mirándolo con los ojos cristalinos—. Fui demasiado insensible. Básicamente, lo que estoy diciéndote ahora, es todo lo contrario a lo que le dije a él —confesó, avergonzado.

—Kookie... —el rubio se apresuró a tomarle una mano mientras su amigo presionaba los labios al borde de las lágrimas.

—¿Sabes?... Puede que yo sí sea un miserable —comentó desviando su mirada—. Le d-dije que se preocupara por aclarar sus dudas y superar su pasado, como si fuese lo más simple del mundo —continuó—. Y también que estaba obsesionado...

—Pero... —se retrajo con sorpresa— eso no es lo que piensas en realidad, ¿o sí?

Jungkook negó con la cabeza.

—Estaba molesto... Y lo dejé en la puerta de mi departamento, sin importarme que estuviese llorando diciéndome que estaba arrepentido —soltó unas primeras lágrimas—. Mierda, me pasé.

—Calma, tranquilo... N-no voy a decir que no te excediste, pero entiendo que hayas estado disgustado.

El menor le sostuvo la mirada, con aflicción.

—Ya entiendo por qué no he vuelto a recibir nada de su parte, debe estar muy dolido...

—¿Debería haberte hablado ya?

—Siempre es él quién da el primer paso —sollozó—. Siempre me escribe en las noches, no importa si estamos peleados. Y ahora entiendo por qué no me habló. ¡Soy un idiota!

Taehyung se mordió los labios con nerviosismo. Jungkook ya no estaba ebrio, estaba llorando con angustia, como si estuviese realmente arrepentido de lo que pasó con su novio. Ahora era él quién debía consolarle, y escucharle.

—Ven aquí —extendió sus brazos. Jungkook lo miró con duda, deteniendo momentáneamente su llanto—. Que vengas —Taehyung le tomó una mano y lo acercó a él, acomodándolo para que se siente con su espalda apoyada a su pecho. Separó las piernas y lo sentó en medio. Deslizó con cuidado sus brazos en torno a su cintura—. Ahora intenta calmarte. Estoy contigo —habló cerca de su oído derecho, tras apoyar el mentón sobre su hombro.

—¿Qué me sostengas como un oso de felpa me hará sentir mejor?

—Algo así —Jungkook estuvo seguro de que, aunque no podía voltearse a comprobarlo, Taehyung estaba hablándole con una sonrisa—. En realidad es una técnica que tiene muchos años de antigüedad —explicó el rubio con una voz amable.

—¿Milenaria?

—Sí, eso es. Milenaria.

El menor sonrió bajando un poco la vista, desde luego lo que fuera a escuchar de ahora en más no sería real.

—¿Y en qué consiste? —quiso saber, siguiéndole el juego.

—Bueno, cuando alguien se siente triste —empezó, entrelazando sus manos y apoyándolas levemente a la altura del estómago del menor—, y tiene muchas cosas atascadas en su mente, lo acercas de esta forma y lo abrazas. Entonces le permites que diga todo lo que necesita decir. Lo que piensa, las cosas que quisiera cambiar, las cosas de las que se arrepiente... Y eso ayuda.

—No suena muy diferente a hablarlo de forma normal...

—Oh no, esto es totalmente efectivo —aseguró Taehyung, con optimismo—. El que alguien esté abrazándole, hará que la persona pueda sentirse contenida y acompañada, y al no ser necesario el contacto visual, es mucho más fácil poner los pensamientos en voz alta. Las personas nos abrimos con más comodidad si no tenemos una mirada juzgándonos —Jungkook de pronto sintió que necesitaba verlo. ¿Qué clase de expresión tenía tras soltar todas esas cosas que, de repente, parecían tener perfecto sentido?— Deberías empezar —Taehyung evitó aquello, sosteniéndolo con firmeza.

El menor desistió, volviendo su vista al frente.

—¿Cómo debería hacerlo?

—Por donde desees.

Le tomó unos segundos, pero luego fue algo totalmente espontáneo. Jungkook consiguió hablar detalladamente sobre la discusión que tuvieron su novio y él la última vez, sobre cómo y por qué se había sentido tan herido, las cosas que ocasionalmente generaban problemas entre ambos... Sin darse cuenta, estaba perfectamente cómodo conversando, respondiendo alguna que otra pregunta que Taehyung le hacía para que continuara.

Cada tanto escuchaba algún sonido de afirmación o negación de parte del rubio a sus espaldas, con su voz baja. Sus brazos lo contenían como si fueran su abrigo, y sentir su mentón apoyado en uno de sus hombros no era ninguna molestia. Jamás pensó que sería tan sencillo poner en voz alta sus pensamientos. Sus arrepentimientos, dudas y temores.

"Es como una sesión de terapia" pensó el menor. Porque tras admitir que había sido muy cruel con Jimin, que lo amaba muchísimo y que ahora entendía su dolor; realmente empezaba a sentirse mejor.

—Esto debimos hacerlo ayer, Jungkook —Taehyung se permitió un tono más severo—. Esperaba encontrarme contigo para que me hablaras sobre lo que sentías, no toparme con un chico mal vestido que sostenía una botella de vino y balbuceaba.

—Lo siento —se disculpó bajando la vista—. No sé muy bien cómo manejar estas cosas si no estoy con él. Jimin es quien me ayuda si me encuentro mal, y en realidad, no suelo conversar demasiado con nadie que no sea él.

—Debes dejar salir todas esas cosas que te hacen mal —señaló Taehyung—. Hablar siempre ayuda. Hablar es importante. Búscame cuando quieras que te escuchen. Siempre podré hacerlo por ti.

Hablar. Hablar era como la regla principal en la relación que mantuvieron por muchos meses Seokjin y él. El mayor se aseguró de que su novio entendiera la importancia de poner sus pensamientos en palabras, dejarlos salir, sacarlos de su estancamiento, llorar, patalear o reír, siempre hablando.

Por eso Taehyung creía que la comunicación entre ambos era perfecta. Y es que prácticamente no hubo tema de cual no conversaron. Podían pasarse horas escuchándose, o aconsejándose.

Escuchar era una forma de acompañar. Y aunque ya no estaban juntos, Taehyung sabía que aquello que su novio le enseñó, era bueno.

—Hyung eres raro —soltó el menor en una risa divertida.

—Yo no soy quien se emborracha en la tarde escuchando jazz —lo miró con reprimenda, todavía sosteniéndolo.

—No lo decía en un mal modo —aclaró Jungkook, inclinando la cabeza para voltear a verlo por primera vez tras varios minutos—. La técnica es buena, lo acepto. Pero obviamente es un invento tuyo.

—No es un invento mío —replicó Taehyung, por fin topándose con su rostro levemente enrojecido.

—Entonces sencillamente no es una técnica real, ¿correcto?

—Qué más da. Funciona —el rubio finalmente se apartó. Jungkook sintió un leve escalofrío por su espalda, como si lo hubieran despojado de su abrigo en plena noche de invierno—. Lo importante es que ya te sientes mejor, esa es la finalidad. No cuestiones nada más —lo regañó con una sonrisa benévola.

El castaño claro tuvo miles de millones de ideas atravesadas que pudo poner en voz alta para intentar adivinar más sobre aquello, pero prefirió no rebatirlo. A fin de cuentas, el rubio que ahora estaba sentado de piernas cruzadas frente a él estaba en lo cierto.

Se sentía mejor.

—Gracias —respondió en cambio.

—De nada —la curva en sus labios se extendió—. Habla con Jimin —dijo un momento después—, y dile todo lo que me dijiste a mí. Ustedes lo solucionarán.

Sus ojos claros brillaron entusiasmados al ver como el menor sonreía perfilando sus mejillas con aquella expresión de conejito tan suya.

Al menos todavía podía hacer algo bien.

—Hyung, tú no te presiones. Debes tomarlo con calma. También estoy aquí para escucharte —aseguró.

Y prefirió no mencionar a Seokjin.

En realidad, estaba seguro de que aquel infeliz no merecía quedarse con el muchacho de sonrisa rectangular y brillante. Taehyung sencillamente era demasiado para la escoria que era su ex.

No importaba. Por fortuna, ya no estaban juntos. Y él se encargaría de que su amigo pudiese reconstruirse y aprendiese a sonreír sin depender de nadie más.

Sin decir palabra alguna, terminó por arrodillarse sobre las sábanas para abrazarlo brevemente.

No dejaría que Taehyung volviera a elegir a las personas incorrectas. No más.

♦♦♦ 

Suga comprobó con un nudo en su estómago cómo su anomalía temporal desayunaba cabizbajo, luciendo como una flor marchita otra vez.

"Lo extraño"  fue todo lo que comentó, antes de instalarse en su asiento a comer, de manera robótica.

—Seokjin —lo llamó tras unos buenos minutos de silencio—. En verdad lo estás haciendo bien —asintió con seguridad—, ten un poco de paciencia. Hoy luces mucho mejor —intentó animarlo—. Podremos salir, tomar aire te ayudará.

El castaño lo miró con melancolía. Suspiró una vez más, y continuó comiendo, en total silencio.

Suga presionó los labios. Luego, decidió que no se daría por vencido tan fácilmente. La tristeza era contagiosa, y no muy buena compañera.

—Rápido, vístete —le indicó dando palmadas no muy fuertes—. Olvida la búsqueda. Tómate el día para ti.

—¿Estás diciendo que no es necesario salir a buscar a Namjoon?

—No por hoy... ¿Qué te parece? Podrás hacer algo más para despejarte.

—Volveré a mi habitación. Y lloraré hasta deshacerme —anunció bajando la vista.

—Oh, no. Nada de eso. Si me decido a darte el día libre, es para que salgas de aquí —A falta de respuesta del castaño, el de cabello azul soltó algo que simplemente se le escapó—. Sal conmigo, Seokjin —El de ojos grises lo miró pasmado—. Sal conmigo. Déjame acompañarte, pero sin que me veas como tu guía y sin que te consideres una anomalía. Salgamos como lo harían dos chicos de nuestra edad. Vayamos a matar el tiempo mientras conversamos sobre algo que no sea la ruptura espacio-tiempo —propuso con una leve sonrisa. Seokjin no supo qué responder—. Está bien, no puedo comer... Ni pueden oírme o verme, salvo tú... Pero no me interesa acompañar al resto del mundo. Me interesa acompañarte a ti.

"¿Suga siendo dulce?" pensó el castaño. El de cabello azul invitándole a salir no era cosa de todos los días.

Ciertamente, no eran amigos. Todavía.

—De acuerdo.

♦♦♦   

—¿El parque?

—Sí, se supone que debía salir a correr en la mañana y no lo hice. Lo haré más tarde, pero de verdad necesito tomar aire —respondió Jungkook.

Taehyung y él estaban terminando de desayunar.

Mientras el mayor daba los últimos bocados, él estaba de pie, tras haber enjuagado sus cosas. El rubito asintió, demasiado dubitativo para el gusto del menor.

—¿No te gusta salir a caminar?

—No es que no me guste... —admitió, con la mirada baja y la cuchara sobre sus labios—. Pero últimamente me agoto demasiado.

—Hmm —Jungkook hizo una mueca, pensativo—. Tal vez algo menos desgastante... Y más divertido —caminó con la mano en el mentón— ¡Ya lo tengo! —su semblante denotó emoción— Hyung ¿sabes patinar?

—¿Patinar?

—Sí, podemos alquilar los equipos y usarlos en vez de caminar —Jungkook se acercó al asiento de su amigo, sonriente.

—No sé hacerlo.

—Yo te enseñaré —aseguró—. Es lo más sencillo del mundo, ya lo verás —Taehyung se mantuvo en silencio. Los deportes y él eran una combinación terrible. Mucho más en su estado actual—. Hyung, por favor —Jungkook deslizó los brazos por su cuello, una vez estuvo de pie tras su silla—. Será divertido —insistió—, vamos...

Taehyung sonrió con pena.
—Jungkookie, soy terrible en los deportes —admitió inclinando la cabeza hacia arriba, apoyándola contra su estómago.

—No es tan difícil —el menor lo miró con intención—. Estarás conmigo... Por favor.

Taehyung suspiró, para luego aceptar. Jungkook dio un par de saltitos seguido de una risa jovial, evidenciando su alegría.

Patinar era simplemente mover las piernas utilizando calzado con ruedas.

¿Qué tan difícil podría ser?

♦♦♦   

—¡¡Jungkoooooook!! —Taehyung gritó con todas sus fuerzas en cuanto notó que el menor no estaba sosteniéndole por la espalda.

—¡Lo estás haciendo increíble! —lo alentó el de cabello castaño— ¡No dejes de flexionar las rodillas! —le indicó.

Los estudiantes de sistemas estaban en pleno parque, vestidos con el equipo adecuado y recorriendo los senderos especiales que estaban marcados para los que decidían aventurarse al patinaje al aire libre.

Taehyung tenía puesto el equipo de protección completo. Casco, rodilleras y hasta guantes, en un color azulado; mientras que el menor lo llevaba en rojo.

Jungkook le había indicado lo básico sobre la postura al estar en movimiento, cómo inclinar las piernas para detenerse y cómo ganar impulso; pero el mayor estaba asustado tras haber adquirido demasiada velocidad. Además, le había dicho que lo guiaría hasta que se sintiera seguro, y ahora patinaba a su lado, dejándolo a su suerte.

—¡¡Cuando me detenga juro que te golpearé!! —le advirtió Taehyung, mirando al suelo. Sus pies no se movían, pero su cuerpo estaba deslizándose sin esfuerzo por estar en un descenso empinado.

El viento en su cara ni siquiera era disfrutable si no estaba seguro sobre cómo detenerse. Por eso, al momento de intentar frenar y no conseguirlo, buscó con la vista a su amigo, extendiendo levemente los brazos en su dirección ahogando un grito desesperado.

Jungkook estiró los brazos, y se sujetó a sus manos para, sin demasiado esfuerzo, inclinarse hacia atrás y conseguir aminorar la velocidad de ambos. Taehyung no le quitó los ojos de encima. No hasta que no estuvieron totalmente quietos, tras dar un par de giros rápidos.

El castaño no apartó su sonrisa, y por ese minúsculo instante sintió que había tenido una buena idea al hacer que Taehyung aprendiera algo nuevo.

Sin embargo, en cuanto notó que el mayor tenía el ceño fruncido, entendió que algo estaba mal.

—Hyung...

—Me siento mareado, Jungkook —comentó, balanceándose levemente. El menor lo sujetó por los antebrazos. ¿Habían sido demasiados giros? ¿Vomitaría?—. C-creo que voy a... —Taehyung lo miró una última vez, antes de reunir tanta fuerza como pudo y darle un empujón fuerte.

Jungkook movió los brazos para encontrar equilibrio, y aunque retrocedió sorprendido, no trastabilló.
Le lanzó una mirada inquisitiva al rubio, que sonreía con suficiencia.

—¿Lo ves?, Es lo que sucede cuando alguien te dice una cosa, y luego hace otra —lo miró con recelo.

—Hyung, ¿fue por soltarte en la cima?

—¡Por supuesto que sí!

—¿Estás desafiándome? —Jungkook reunió impulso y le bastó inclinarse un poco para encerrarlo en un círculo, deslizándose sin dificultad.

—No. Y deja de hacer eso, detesto que intentes imponerte haciendo cosas así.

¿"Imponerte"?, ¿Qué estás insinuando, hyung? —su tono se volvió sugestivo.

Taehyung se cruzó de brazos y frunció el ceño.

Cuando Jungkook estuvo tras él, le dio un empujón. Uno que él consideró suave. Sin embargo, bastó para que el rubito, sorprendido, se inclinara torpemente para evitar caer.

—Juegas sucio, Jeon —lo regañó.

—¿Quieres jugar?, ¿Es eso? —Taehyung suspiró, sin poder quitar su sonrisa. Su dongsaeng parecía decidido a no detenerse, tanto del patinaje, como de bromear de aquella forma—. Anda, alcánzame —Jungkook arqueó las cejas y se adelantó a él.

De forma despreocupada, tomó impulso retomando el sendero pavimentado y luego aminoró el ritmo. Taehyung no podría alcanzarlo.

Pestañeó incrédulo al ver al rubito llegando a su lado. Su mayor se estabilizó, antes de mirarlo y levantar las cejas de forma rápida, justo igual que lo había hecho él.

Parecía que estaba ganando confianza.

—Nada mal —Jungkook asintió levemente, con un gesto en el que ladeó el mentón.

—Soy un buen alumno —fanfarroneó el de ojos claros.

—Eso lo decidiré yo... Subamos un poco la dificultad —anunció antes de reunir fuerza para hacer un giro que le permitió encontrar equilibrio en una sola pierna. Con ese movimiento, cambió de dirección zigzagueando en reversa. Al finalizar, levantó la vista al mayor, esperando.

—Presumido —murmuró Taehyung, antes de intentarlo. Logró girar, pero cuando estuvo en una pierna e intentó cambiar de dirección, tropezó por el movimiento de las ruedas y el balance de su cuerpo, y calló al suelo de rodillas.

Jungkook se acercó para comprobar su estado, apenas mirándole.
—¿Todo en orden?

—Todo bien —respondió el mayor, para ponerse de pie—. Una vez más. Déjame verte una vez más.

El menor procedió a hacer la misma secuencia. Juntó impulso, y en vez de detenerse a contemplar los árboles y el movimiento del parque, mantuvo sus ojos en Taehyung, quién lo miraba con suma atención.

—¿Quieres que te ayude? —sugirió con los brazos tras la espalda apenas finalizó.

—Lo haré solo, gracias.

"Al menos no le falta orgullo" pensó Jungkook. Luego, tuvo que dar un par de aplausos al notar que el de ojos claros, ésta vez, lo había realizado sin error.

—¿Qué tal? —la voz de Tae distaba demasiado de sonar egocéntrica o superada. La sonrisa en su rostro delataba su entusiasmo. Acomodó los tirantes del casco azul que acababan en su mentón, tratando de que no le resultaran demasiado ajustados.

—Bastante aceptable para ser la primera vez —Jungkook se acercó a su lado—. Te mueves bien.

Taehyung sonrió, insinuante.
—¿Así que te gusta cómo me muevo?

Jungkook bajó la vista, antes de abultar la lengua contra la cara interna de su mejilla, sonriente.
—Aprendes rápido.

—Creo haberte mencionado que soy un buen alumno —llevó las manos tras la espalda, y ésta vez sí sonó soberbio.

—De acuerdo, alumno. Tienes mi visto bueno... ¿Una vuelta más o estás agotado?

—En realidad, creo que por hoy fue suficiente —Taehyung se quitó el casco—. ¿Cuánto llevamos aquí?

—Casi una hora —respondió el menor, imitando su gesto—. Parece mentira que primero estuviste sujetándote a mi brazo como un gatito asustadizo y ahora te mantienes de pie por tu cuenta.

¿"Gatito asustadizo"?, ¿Es en serio? —Taehyung suspiró agotado.

—Oh, pobrecito —Jungkook se acercó a pellizcarle una mejilla—. Olvidé que eras un corderito —puso una voz aniñada.

—Escúchame bien, conejito... —aprovechó para apretujarlo también, con un tono un poco más molesto.

—Aquí no hay ningún conejo.

—No. Sólo un conejito... Ouch —se quejó en cuanto el castaño lo presionó con más fuerza.

—¡Hyung! —Jungkook hizo lo mismo al sentir dolor en su mejilla— ¡Vas a ver!

La escena de dos muchachos riendo animadamente en lo que era una pelea amistosa, hubiera sido normal para cualquiera que los mirara, sin embargo, produjo el efecto contrario en Suga.

El de cabello azul contemplaba a una distancia de aproximadamente treinta metros, sin que ninguno de los muchachos de patines detuviera su jugueteo.

Ni siquiera pudo parpadear, le costaba asimilar que Taehyung se mostrara tan cómodo ante Jungkook. Parecían los mejores amigos, incluso si se habían conocido hacía pocos días.

Por sobre todo, Seokjin no debía verlos.

Por eso, mientras el mayor hacía fila buscando una bebida caliente en un puesto, él decidió que lo mejor sería llevárselo lejos. Se volteó en cuanto vio cómo Jungkook reía entusiasmado y le daba un empujón al rubio, por decir algo que evidentemente había sido gracioso.

De pronto, incluso escuchar su risa se tornó insoportable. Mientras caminaba, notó el malestar en su interior crecía.

¿Por qué tenían que estar juntos?, ¿Realmente ese rubio era el mismo muchacho que días atrás besaba a Seokjin diciéndole que era lo único que le importaba?

No era que estuvieran haciendo algo malo, pero Suga no podía dejar de sentir que presenció algo indebido.
Taehyung y Seokjin ya no eran pareja, cada uno era libre de hacer lo que quisiera.

"Él tampoco debe estar pasándola bien", "Que ahora esté con Jungkook, no significa que estén juntos siempre" Intentó pensar en miles de explicaciones, sintiéndose confundido al notar que las necesitaba. Pero no para él, sino para quién era su anomalía.

Cuando se detuvo junto a Seokjin, en la fila, no pudo evitar mirarlo. Repasó sus ojos grisáceos, todavía lucían hinchados por haber estado llorando.

No era justo. Que el mayor sufriera así, mientras unos metros más allá, Taehyung reía a carcajadas, era inaceptable.

—¿Qué pasa? —Seokjin murmuró en voz baja, sin mirarlo—. Pensé que dijiste que me esperarías más allá.

—Larguémonos de aquí —comentó el guía, desanimado.

—¿No fuiste tú quién insistió en venir al parque? —preguntó confundido.

—Pues cambié de idea, andando.

—¿Y qué hay de mi bebida?

—Puedes comprar otra en el camino, vámonos —insistió. Pasó su mano sobre la del castaño, en un fracaso por tomarla. Seokjin examinó su semblante, parecía afectado—. Maldición, desearía tanto poder tomar tu mano ahora —farfulló en voz alta. Luego, ante la mirada de sorpresa del mayor, entendió que se había excedido.

—Suga, ¿qué mosca te picó? —el de ojos platinados se acercó un poco más a su lado.

—Ninguna —bajó la vista, sobándose un brazo—. Solo recordé cómo se sentía tener frío, es todo.

Obviamente, algo debía haberle ocurrido como para que regresara a su lado en la fila luciendo tan desanimado.

¿Tal vez había presenciado algo que le había recordado su pasado?, ¿Suga podía dejarse afectar de aquella forma? Seokjin no volvió a insistir. Se limitó a caminar con el guía a su lado, mirándole de reojo cada tanto mientras el de cabello azul mantenía la cabeza baja.

—¿A dónde quieres ir?

—A cualquier lugar lejos de aquí —respondió el de camisa blanca.

♦♦♦   

Audio 1: "Jimin..."

Audio 2: "Jimin, escucha, yo... Quiero hablar contigo"

Audio 3: "Necesito verte. En verdad, en verdad fui un idiota. Sé que tengo millones de defectos, pero tú sin embargo me aceptas como soy, y yo te juzgué como si no te conociera. Lo lamento mucho"

Audio 4: "Por favor... Contéstame."

Lunes.

Jungkook tenía puesto los auriculares y acababa de reproducir todos los mensajes en formato de audio que le había enviado a su novio, entre el domingo y el día de hoy.

Empezaba a desesperarse. La aplicación de mensajería dejaba ver que su novio ya los había escuchado, pero todavía no recibía respuesta.

Soltó un suspiro de desencanto. Estaba en el hospital, sentado en una fila de asientos junto a otros pacientes, y ése no era el mejor ambiente para continuar enviando audios de su desesperación a Jimin.

Taehyung acababa de entrar. En su control, debería informar sobre los efectos adversos de la medicación que tomaba, y el rubio estaba convencido de que recibiría medicinas nuevas. Jungkook se había ofrecido a acompañarlo. Quería estar al tanto de su condición.

Mirando hacia la puerta por la cual su amigo había desaparecido, decidió que trataría de darle espacio a su novio. Quizás era demasiado pronto.


Vida💘:
Jungkook, perdona.
15:17 PM

Tuve una clase extra, por eso no contesté.
15:17PM

Cuando el menor leyó su nombre completo escrito, hizo una mueca. Jimin no solía referirse a él de aquel modo tan formal.

Kookie💓:

Descuida. 

15:18 PM

¿Podemos hablar?
15:19PM

Bastante directo, pero Jungkook estaba ansioso.

Vida💘:
Te llamaré en diez minutos.
15:19 PM

Kookie💓:

No puedo hablar ahora. Estoy en el hospital.

15:20 PM

Vida💘:

¿Estás en un hospital? ¿¡Qué te sucedió!?

15:20 PM

Kookie💓:

Nada. Estoy acompañando a Taehyung, viene a control

15:20 PM

El siguiente mensaje tardó un poco más en llegar.

Vida💘:

¿Él está bien?

15:23 PM

Kookie💓:

Sí, por fortuna

15:24 PM

Vida💘:

Entonces avísame y te llamaré en cuanto salgas

15:24 PM

Kookie💓:

Bien. En cuanto salga

15:25 PM

No valía la pena discutir por quién llamaría a quién, por lo que el menor se conformó.

Kookie💓:

Quiero verte. Te extraño

15:25 PM


La melancolía se apresó momentáneamente de su corazón, y sintió que necesitaba demasiado sujetarse a esas pequeñas manos tibias que su novio tenía.

Era un pésimo novio. Y de no ser por Taehyung, estaba seguro de que también era un mal amigo.

Sostuvo el teléfono mientras esperaba con los ojos clavados en la pantalla.

Vida💘:

También te extraño

15:26 PM

Jungkook sonrió conmovido. Se dejó caer contra el respaldo de su asiento, y suspiró con cierto alivio. Jimin todavía era demasiado bueno con él.

Taehyung salió del consultorio sosteniendo papeles en las manos, y Jungkook se puso de pie de forma automática.

Cuando el rubito se acercó a él, reparó en su semblante entristecido.

—Hyung... ¿Todo bien? —preguntó poniendo una mano en su hombro.

—Algo así... Debo ir a comprar todo ésto —miró fijamente el papel con anotaciones.

El siguiente llamado se realizó con una señal sonora y el número se proyectó en la pantalla grande que colgaba de la pared. El movimiento de personas continuaba, y los pacientes se alteraban como si todos fuesen a ser llamados en ese mismo momento.

—Vayamos entonces —dijo el castaño claro para empezar a caminar, su brazo en su espalda.

Taehyung obedeció. Lucía particularmente desanimado.



Salieron del edificio y Jungkook no tardó en hablar.

—¿Qué sucedió?, ¿Cómo estás?

—La palabra no sería "bien" —suspiró el rubio—. Uhm, he cambiado de antibióticos otra vez. Y tengo más suplementos y vitaminas agregados. Hay algo más, se supone que me ayudará a recuperar mi peso.

—Compraremos todo.

Para ese momento, Taehyung ya le había explicado al más joven sobre su problema con la alimentación, su peso, lo difícil que le resultaba comer con normalidad, y el problema económico por el que pasaba.

—Nada de "compraremos" —replicó el mayor—. Puedes acompañarme, pero no quiero que pagues nada.

—Hyung, no seas así...

—No, Jungkook. Estoy hablando en serio —El menor presionó los labios, dudoso—. Tengo lo suficiente —comentó Taehyung, con la intención de tranquilizarlo.

—¿De verdad?

—Sí, de verdad.

Cuando estuvieron en el interior de la farmacia, Jungkook se mantuvo a un costado, tras buscar en internet el nombre de los medicamentos que compraría su amigo, y detenerse a leer los efectos adversos de cada uno.

Taehyung estaba en la fila, haciendo cuentas rápidas sobre lo que le quedaría de dinero y cómo debería administrarlo para llegar debidamente a fin de mes.

Al salir, Jungkook avanzó a su lado sin despegar la vista de su teléfono, tras quitarle la bolsa y comprobar que había escrito bien los nombres de las medicinas.

Caminaron a la par mientras el mayor lo miraba con curiosidad esperando a que respondiera qué estaba haciendo.
Esquivaron a las muchas personas que transitaban por las calles.

Un muchacho de cabello negro, esbelto, vestido con una chaqueta que parecía costosa, cargaba una pila de papeles. 

El sonido de muchas hojas deslizándose por el piso atrajo momentáneamente la atención de los pocos que pasaban cerca, incluido Taehyung. El joven ahora intentaba desesperadamente recogerlo todo, mientras las personas pasaban a su lado sin detenerse.

El rubio lo miró un momento.

—Tae, ¿qué pasa? —cuestionó el menor al notar que se había quedado estático.

—¿No deberíamos ayudarle? —preguntó sin despegar la vista del muchacho que estaba a unos metros frente a ellos.

—No. Fue por su propia torpeza. Andando —Jungkook retomó el paso como si nada, dejando a Taehyung confundido.

¿Esa era su razón para no ayudar?, ¿Referirse a su torpeza?, quizás Jimin tenía razón en querer cambiar a Jungkook para crearle un lado más empático.

El rubito se apresuró a acercarse al desconocido. Se agachó y tomó una a una las hojas que estaban dispersas por el suelo, ganándose una mirada un tanto avergonzada del -torpe- que había volteado todo.

Jungkook resopló con cansancio. Se cruzó de brazos y decidió esperar al mayor desde donde estaba.

—Gracias —dijo el extraño al muchachito delgado que seguía sumando hojas a la pila que ya sostenía entre sus manos.

—No es nada —respondió amablemente.

Por suerte, entre los dos terminaron de recogerlo todo sin mayor demora. Taehyung le entregó su pequeño montón de hojas, y el más alto las apiló nuevamente sobre las que ya tenía en los brazos.

—¿Está bien que sigas llevando todo esto por tu cuenta? —se animó a preguntarle una vez ambos estuvieron nuevamente de pie.

—Sí, está bien. En realidad, mi compañero debería alcanzarme en cualquier momento —explicó asomando la cabeza por un costado—. Se quedó en la imprenta que está justo allí —indicó con la mirada—. Muchas gracias de todas formas.

—Oh, no es nada... Yo solo vi que lucías preocupado y-

—¡Nam! —gritó un sujeto de piel oscura, aproximándose desde atrás de Taehyung. Era mucho más alto que el torpe de cabello negro—. No hay forma, deberemos volver en la tarde —informó—. Oh, hola —saludó al rubito.

Tae se sintió pequeño. Estuvo seguro de quedarse boquiabierto ante aquel hombre de aspecto atlético y vestimenta formal que exponía una sonrisa tan blanca como la nieve.

—Te dije que no me llames así, Tony —bufó el pelinegro—. Ayúdame con esto. Acabo de tirarlo todo y él me ayudó a recogerlo —miró fugazmente al joven que seguía frente a ellos.

—Ah, ya veo —se apresuró a extender los brazos y recibir una parte del montón de papeles—. Gracias —respondió a Taehyung—. Andando, vamos tarde —le indicó a su compañero.

—Hasta luego —se despidió el de cabello oscuro, con una sonrisa que mostró pequeños hoyuelos.

Taehyung se quedó en su lugar, impresionado ante el extranjero. Ahora, ambos caminaban alejándose cargando papeles. El tal Tony era en verdad gigante.

—Hyung, ¿ya? —Jungkook se acercó a él, impaciente.

—Sí, perdona... Vamos.
















♦♦♦♦♦♦♦

Exactamente en una semana, sabré si todo el esfuerzo y el estudio para ese bendito examen habrá tenido sus frutos o no.

Entre mi carrera y mi trabajo todo se me complica más, y empiezo a sentir que si fuese un poco más inteligente las cosas me saldrían mejor. 

Sé que no muchas personas siguen ésta historia. Sé que tengo errores de redacción, los capítulos suelen ser mayormente largos, lo de la música puede ser molesto, el argumento denso, a veces no respondo los comentarios y más cosas así. Sé que tengo no muchas, sino millones de cosas a corregir, por lo que en verdad agradezco que haya quienes se toman el trabajo de leer hasta aquí, escribir algo y/o votar, y esperar mi actualización.

Sepan que todxs ustedes tienen un rinconcito de mi corazón.

Ya me puse medio depre. Cortamos aquí.

Hasta la próxima

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro