Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

~ 12 ~

Seokjin se sentía medianamente tranquilo, hasta que revisó su teléfono, encontrándose los mensajes de Taehyung y la fotografía adjuntada.

Suga lo miró desde el sofá, era plena madrugada, pero el castaño ya estaba despierto y de pie junto al desayunador.

—¿Qué haces ahí? ¿Problemas en el paraíso? —preguntó al tiempo que llevaba las manos a los ojos, bostezando.

—¿Tú viste esto? —el tono del mayor era totalmente serio.

—Sí. Te escribió mientras estabas en los brazos de Hoseok —contestó sin dudar—. Pero como sabrás, no he podido leer más que el texto. No puedo desbloquear tu teléfono porque no puedo tocarlo.

Seokjin apretó los labios con aflicción, y se acercó al menor para extenderle el teléfono con la imagen en pantalla.

Suga terminó de despertarse del todo al ver la fotografía.

—Bien, eso es... Ustedes lucen tan... —respiró, para buscar las palabras indicadas.

—¿Tan falsos?, ¿Tan estúpidamente ridículos? —intervino Seokjin bajando la pantalla.

—Por el contrario, iba a decir que ustedes lucen... Enamorados.

—Enamorados, genial —el mayor se dejó caer al piso, llevándose las manos al rostro—. Hoseok está durmiendo en mi cama, y recibo mensajes de amor de parte de Taehyung como si nada —se lamentó desesperado.

—Tranquilo, tranquilo —Suga se agachó a su lado—. Por ahora será mejor que evites dejar tu teléfono cerca de donde se encuentre Hoseok.

—No sé qué hacer —admitió el mayor, su voz saliendo temblorosa.

Suga se sintió angustiado ante esa imagen. Ni siquiera podía reconfortarlo con algún gesto, pues cuando intentaba tocarlo sólo lo atravesaba como si fuese un auténtico fantasma.

—Seokjin —dijo tras un momento de silencio—, te aman.

—Sí, bien —exhaló su respuesta de forma cansada—, dime algo que no sepa.

El castaño sabía que no era correcto dirigir sus respuestas de forma tan hostil hacia el viajero, pero no encontraba modo de quitarse de encima semejante carga.

Si hubiera empezado por elegir caminar en vez de subirse cómodamente al tren, el lunes al finalizar las clases, seguramente nada malo habría ocurrido además de agotarse un poco.

Apartó las manos dejando al descubierto su cansado rostro, antes de tomar el teléfono y comprobar la llegada de más mensajes de Taehyung.

Taehyung:

¿Ya la has visto? ¿Estás molesto por haber olvidado enviártela?       

1:34 AM

Cielo💗:

No estoy molesto, Tae. Todo está bien

3:47 AM

Taehyung:

No suenas demasiado convencido.

3:52 AM

Cielo💗:

¿Cómo puedes saberlo si simplemente me lees?

3:53 AM

Taehyung:

Porque conozco la forma en la que escribes, Jinnie. Y algo me dice que estás molesto.

3:53  AM                                                                                                                                                             Cielo💗:

No es contigo, en todo caso.

3:54 AM

Taehyung:

No vas a decírmelo ¿o sí?

3:55 AM

Empiezo a pensar que debería dejar de insistir, pero no puedo.

3:55 AM

Seokjin entendió que su novio seguía preocupado por él, eso solo sumaba un problema a su lista.

Cielo💗:

No tengo nada. 

3:56 AM

Estoy bien.

3:57 AM

Taehyung:

... 

3:57 AM

Ok, lo he entendido. No volveré a preguntar. 

3:58 AM

Pero nunca olvides que te amo.

3:58 AM

Taehyung, del otro lado, miró la pantalla con ansiedad, pues ya había visto que Seokjin leyó su último mensaje.

Sin embargo, el castaño no parecía tener intenciones de responder, y eso lo hizo sentirse triste. ¿No había forma de poder hacer algo más?, ¿Incluso el decirle que lo amaba le resultaba algo tan insustancial?

Taehyung conservó la vista fija en el móvil, con la esperanza de recibir un "Yo también" a cambio, pero no hubo nada. Dejó el teléfono a un lado, y se giró sobre el colchón para abrazar su almohada, intentando buscar consuelo.

Desde que la semana había comenzado, Seokjin estaba actuando extraño. Le dirigía miradas llenas de sorpresa, se mantenía más bien distanciado de su cuerpo, casi no le hablaba.

El rubito se apresó de un montón de ideas negras que transitaron por su mente, a la espera de que apareciera alguna que pudiera convertirse en el porqué de tanta indiferencia.

Bien, él siguió besándolo, pero incluso eso se sentía diferente. También habían dormido juntos... Dormido, sin hacer nada más, cuando dormir jamás era la actividad principal si pasaba la noche el departamento de su novio.

El muchacho desinhibido y alegre que Taehyung amaba parecía ausente dentro del castaño.
Aunque intentaba aparentar lo contrario, el rubio ya sabía que algo andaba mal. Lo peor, era ser consciente de que Seokjin no pensaba decírselo. ¿Qué tan grave podía ser como para que el mayor se encerrara en sí mismo de esa manera?

Tae podía entender que en ocasiones era demasiado afectuoso, rozando el ser una molestia; pero Seokjin jamás había demostrado rechazo hacia ésa parte suya. Más bien, cada tanto su corazón daba brincos alocados al escucharle decir "Me encanta cómo eres, osito mimosito" Taehyung extrañaba ese apodo porque si salía de los labios de Seokjin, sonaba como la cosa más bonita del mundo, por más ridícula que pareciera.

Apretó más la almohada al notar que las lágrimas escapaban de sus ojos mieles, se sintió tan solo y abandonado como hacía meses no lo hacía.

Seokjin había llenado por completo su corazón. Él le había dado una razón para vivir. Él se había transformado en su razón de ser... Y que ahora estuviera actuando diferente lo llenaba de dolor.

Cerró los ojos con la esperanza de conseguir dormirse pronto, pero el deseo de que aquellos brazos fuertes del nadador lo envolvieran por detrás como lo habían hecho tantas noches, simplemente creció en su interior. Taehyung lloró desolado apretando su almohada.

—¿No piensas responderle?

Seokjin miró hacia la nada, deseando que la voz de Suga dejara de resonar en su cabeza por al menos un par de minutos. Tomó el teléfono y volvió a leer por enésima vez el último mensaje de Taehyung, sintiendo cómo su pecho era invadido por una emoción extraña.

—Deberías —insistió el de cabello azul—. Es de madrugada. Despertó para continuar hablándote y que lo dejes con la última palabra tras haber dicho algo así, no debe sentarle bien.

—¿Debería decirle que yo también lo amo? —la voz del castaño estaba apagada.

—Sí, básicamente. Sé que no es fácil para ti, Seokjin. Pero realmente no tienes idea de lo mucho que puede evitar una mentira. Algo como el dolor y el sufrimiento se atenúan. Aunque usarlas no sea lo ideal.

El mayor le echó una mirada atenta al de tez pálida. ¿Acaso no estaba hablando otra vez como si conociera perfectamente las emociones humanas?

—Voy a llamarlo ¿Crees que siga despierto? —pidió la opinión del viajero.

—Inténtalo. Yo vigilaré a Hoseok —le dijo retirándose hacia el pasillo, y el mayor fue hasta la cocina.

Tomó su teléfono y marcó el número de Taehyung, mordiéndose un labio con nerviosismo porque ni siquiera se había planteado qué decirle.

¿Jinnie? —la voz del menor sonaba demasiado estropeada.

—Tae —comentó alarmado—. ¿Estás bien?, ¿Qué te ocurre?

N-nada —sollozó con aire escaso, sentándose en la cama—. Es tarde, es inevitable pensar en cosas tristes, es todo.

—¿Cosas tristes?... ¿Cuáles?

Escuchar la voz de Taehyung en medio del llanto y en plena madrugada, era algo que estaba poniéndolo incómodo. La idea de no poder verlo empezaba a desesperarlo.

Suga levantó la vista en dirección a Seokjin, cuya voz sonaba cargada de preocupación.

Cosas estúpidas ¿de acuerdo?, nada que te afecte.

—Tae... Si estás llorando de esa forma, entonces sí me afecta —admitió.

No digas eso, no es cierto —se apresuró a responder el menor—. N-no quiero pensar que llamas a esta hora para mentirme.

—¿Por qué mentiría? —cuestionó el castaño—. Tardé en contestar, eso fue todo... No estás llorando por eso ¿cierto? —dijo incrédulo, sonriendo—. ¿Cierto? —repitió al notar el inminente silencio del otro lado de la línea.

Y Taehyung sintió un terrible choque de emociones en su interior. Estaba molesto por notar que Seokjin no había percibido eso, y a la vez conmovido de que hubiera preferido llamarle.

Lo odiaba, lo amaba. Lo único que quería era que dejara de estar en su piso y apareciera frente a él, para golpearlo un poco antes de buscar sus besos con desesperación.

¡Eres un idiota, Kim Seokjin! —le gritó sin dejar de llorar, lo que terminó por hacer que el castaño alejara el teléfono de su oído.

Suga se apoyó en la puerta de la habitación de Seokjin, tras haber comprobado que el pelirrojo seguía  perfectamente dormido, con la mitad del cuerpo destapado dejando al descubierto unos brazos tonificados, junto a un pantalón corto que usaba como pijama.

Afuera, el mayor oía el llanto del rubito con mucha lástima. Entendió que había sido insensible con él, y que debía poner más de sí para no volver a herirlo de aquella forma. Necesitaba reparar lo que había hecho. Suspiró hondo, deseando tener una mejor idea.

—Te amo —le dijo de forma seria—. Te amo, Taehyung. Te amo. Te amo. Te amo —repitió de manera eufórica para darle peso cada vez que lo decía—. Te amo como jamás lo imaginé, te amo de mil y un formas. Te amo.

Taehyung estaba perplejo. No se esperaba para nada esa confesión tan efusiva. Su corazón se aceleró de forma inmediata, un cosquilleo le invadió el estómago y sintió que la cabeza le daba vueltas. Escucharlo decir esas palabras tras tantos días se sentía como el cielo. Él era su cielo, después de todo.

En lugar de lágrimas, un potente rubor apareció en sus mejillas; y se puso inquieto.

Seokjin sintió nervios, los que se sentían los primeros segundos después de hacer una declaración. No estaba mirando al rubio, pero imaginarse su rostro bastó para que se sintiera apenado.

En medio del silencio, lo aturdía el constante golpeteo de su corazón en su pecho. Llevaba tiempo sin sentirse así, ¿Qué le estaba pasando?

El rubio apretó sus labios temblorosos.

—Te amo también —respondió con seguridad— ¡Mucho! —añadió casi en un grito. La forma en que sus mejillas ardían se sentía lo más parecido al fuego. Se dejó caer en la cama y otra vez abrazó su almohada, deseando que fuera el muchacho con el que hablaba. Moría por tenerlo con él.

Del otro lado, Seokjin suspiró con alivio al comprobar que el menor había dejado de sollozar, logró su objetivo. Y por alguna razón, recibir aquellas palabras cargadas de intención lo hicieron feliz. No podía recordar cuándo fue la última vez que alguien le dijo eso con tanta convicción.

Soltó una risita involuntaria que hizo que Taehyung sonriera también.

Cielo... Ven conmigo —dijo el rubio tras un momento, poniendo una voz melosa.

Que Taehyung se lo pidiera en voz alta solo lo ponía más nervioso. El mayor sintió ese mismo absurdo deseo de verlo, de estar allí, viendo una vez más su carita angelical... Maldición.

—Estoy contigo —respondió Seokjin, para luego bajar la vista un poco avergonzado. Oír ahora la melodiosa risa del menor lo llenó de tranquilidad—. Hablo en serio.

Lo sé, lo sé —Tae modió su labio—. Pero tengo muchas ganas de besarte.

Una pequeña sonrisita boba se colocó en el rostro del castaño.

—Yo también —le contestó sin pensarlo.

Suga observaba confundido todo el cambio de emociones del muchacho en pijama, que ahora estaba apoyado contra la mesa del desayunador, tocándose los labios de manera nerviosa.

¿Podemos desayunar juntos mañana? En la cafetería de siempre.

—Por supuesto —Seokjin no supo por qué motivo respondió afirmativamente si debía ocuparse de otras cosas. ¿Qué lo llevaba a ser tan espontáneo de repente? Ni siquiera notó que no sabía dónde se encontrarían.

Muy bien, entonces te veré allí a las nueve —contestó con entusiasmo—. No tardes ¿sí?

—No tardaré.

Estaré esperando, y uhm... Descansa. Gracias por llamarme.

—De acuerdo —contestó el mayor, sin abandonar la tonada suave—. Duerme bien, amor.

Taehyung volvió a sonreír, estaba encantado cada vez que éste le llamaba así. Algunos segundos de silencios eran sencillamente inevitables.

¿"Amor" remplazará el "osito mimosito"?

—¿Qué? —Seokjin soltó una carcajada bajita cuando escuchó ese apodo tan meloso.

No es que no me guste —aclaró Taehyung—. Pero... Me gustaba mucho el anterior.

—¿Osito mimosito?

—Oh. Por. Dios... —comentó Suga con repulsión al oír esas palabras saliendo de la boca del mayor.

El castaño reía de forma animada, se sentía tan incrédulo de haberle puesto aquel sobrenombre a su novio. De vincularlo a algún animal, no se le habría ocurrido un oso. Primeramente, pensó en él como un pequeño gatito. Pero luego, la imagen del menor sonriente y abrazándole como el día anterior hizo que lo repensara.

—Uhm... Su-supongo que dejaré que tú decidas.

¿De verdad? ¡Entonces quiero ambos!

Suga empezó a sentirse irritado tras volver a escuchar otra risa boba por parte de Seokjin, Dios, lucía como un chico de secundaria. Se oía como uno, hablando entre sonrisas en tono suave y moviéndose de forma inquieta. El de camisa blanca estaba presenciando un acto plenamente infantil.

—Ve despidiéndote, enamorado —dijo con seriedad, mirándolo.

Aunque sus ojos grisáceos se detuvieron a mirarlo unos segundos, se apartaron de inmediato y el mayor volvió a reír. Su conversación con Taehyung parecía lejos de querer terminar. Aunque ya se habían despedido más de una vez, de alguna forma conseguían conectar más conversación.

El castaño se paseó de la cocina al recibidor, unas tres veces, hasta que finalmente Suga le escuchó decir:

—Amor, hablaremos después —comentó con suavidad—. Mañana en...

En la cafetería que está frente a la estación 37 —respondió Taehyung.

—Seguro... Nos vemos en unas horas —asintió sonriente.

El rubito estaba en su cama, pegado al teléfono, feliz al oír aquella hermosa voz diciendo que finalmente se reencontrarían pronto.

—Solo un par de horas... Buenas noches, mi cielo.

—Buenas noches... ¿Tae? —el menor esperó en silencio—. Te amo —finalmente habló—. Descansa.

¡También te amo! Hasta pronto.

Taehyung dejó con cuidado su teléfono en la mesa de noche. Luego, se dejó caer en la cama lanzando un suspiro de bienestar, con los brazos extendidos. Su corazón se sentía cálido, rebosante de energía. Tenía dibujada una sonrisa desde hacía ya un buen rato, por el simple hecho de haber conversado unos minutos con su novio.

Todo lo malo del día quedaba totalmente opacado bajo la melodiosa y suave voz de Seokjin. Todos los problemas se reducían a nada si él le decía que lo amaba. Todo parecía tener sentido una vez más, todo parecía estar bien.

El castaño apartó el móvil de su oreja, que había levantado temperatura.

Estaba atónito. Un impulso lo había llevado a decirle a su novio que lo amaba. Bien, había sido en una llamada, pero ni siquiera eso aminoró el malestar que empezaba a estrujar su estómago.

Aquello había sido innecesario, completamente excesivo. No se suponía que debía hacer eso. ¿Por qué lo hizo entonces?

Tras darle un rápido vistazo al reloj digital, comprobó que habían transcurrido cerca de quince minutos desde que inició la llamada. Quince minutos que parecieron ser apenas unos segundos en medio de tantos comentarios empalagosos y silencios sonrientes.

Suga se alejó de la habitación y caminó hacia él.

—Ya te vi —el mayor sintió como si hubiese sido atrapado haciendo algo indebido. Bajó la vista y presionó sus labios—. Parece que la charla estuvo entretenida —Suga se cruzó de brazos. Seokjin apenas lo miró, se sentía avergonzado—. ¿Qué fue toda esa cursilería de nombres y risas bobas? —el viajero sonrió de lado—. Al parecer alguien se está enamorando...

—Y-yo... —se trabó al hablar—. No, no es eso —desvió la vista y rascó su nuca.

—Taehyung te gusta.

Oírlo en voz alta lo alteró más.
—No es cierto.

—Sí, te encanta.

Las palabras de su acompañante permanente le parecieron irritantes y exageradas.

—No me gusta —aseguró—. Sólo... Uhm, sí, es ridículo pensar que tenga ese apodo.

—Tú le pusiste ese apodo —dijo con intención, sin quitarle la vista de encima—. Parece que decidir será fácil para ti, eso es bueno —El mayor no encontró forma de replicarle—. ¿No lo niegas? Interesante.

—Y-yo... Creo que es tierno, a su manera. Y, bueno, es complicado —admitió en voz baja—. No lo sé. Nadie había sido así conmigo antes.

—Pero ya has tenido pareja ¿o me equivoco?

—Sí, solo que... Nadie como él.

Suga inspeccionó el semblante de duda del mayor. Más que confundido, lucía negado a aceptarlo.

—Estás enamorándote, Seokjin —comentó con seguridad, rodeando al mayor en una caminata circular—. Lo supe en cuanto vi cómo lo besabas ayer. Taehyung te gusta... ¿Por qué otra cosa decidirías decirle que lo amas con tanto ánimo?

—Estaba llorando, Suga —explicó—. Y yo fui quien lo hizo llorar. Tenía que hacer algo, ¿o no? Fue lo único que se me ocurrió.

—Pues yo diría que fue tu actuación más convincente, sonaste tan determinado, tan seguro —exageró—. Una ferviente declaración sin ninguna duda. Fuiste impresionante, lo admito —Seokjin no respondió—. Y al parecer tu deseo de verlo es tan incontrolable, que incluso fijaste una cita.

—Le dije que nos encontraríamos mañana temprano para desayunar —suspiró preocupado—. No debí permitir que pasara. Ni siquiera sé por qué lo hice.

—Yo sí —dijo mirándole de forma juguetona—. Porque él-te-gus-ta, bobo. Acéptalo —El castaño no se inmutó. Parecía bastante pensativo, en cambio—. Bien, me conformaré con que no lo niegues. Pero olvidas que tu otro novio está durmiendo adentro. ¿Cómo piensas escaparte de él? A propósito, son demasiado silenciosos. No los escuché en toda la noche.

—No hicimos nada más que dormir.

—¿De verdad? —Suga lo miró incrédulo—. Pues no parecías cansado cuando le dijiste que no querías nada más que a él.

—Después de comer, las cosas no fueron iguales. No volvimos a hablar del tema. En realidad, apenas hablamos. Estar a su lado fue suficiente para mí, y al perecer a él le ocurrió lo mismo.

—Estás poniéndote como un tomate, Seokjin.

—Déjame en paz —respondió dándole la espalda.

—Eso es, huye. Vuelve a los brazos del pelirrojo y mañana escápate con el rubio, ¡Sinvergüenza!

—¿¡De qué lado estás!? —protestó cuchicheando— ¿¡Podrías dejar de hacerme sentir como un canalla!?

—¡Eso es lo que eres! —respondió con obviedad—. Pero nunca dije que no debas serlo. Tu situación te obliga a ser un prostituto, básicamente.

—¡No me llames así! —se quejó hasta perderse en la habitación.

Al entrar, vio a Jung durmiendo ocupando toda la cama, y una sensación incómoda le revolvió el estómago.

—¿Sabes cuándo cambiará eso? —le gritó desde afuera— ¡Cuando te decidas escuchar tus sentimientos por Taehyung!

Seokjin hizo un gesto sacudiendo la cabeza, para luego detenerse a suspirar.

Se sentía bien dormir con Hoseok. Se sentía bien escuchar a Taehyung decirle que lo amaba. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?

El menor se removió entre las sábanas, y Seokjin decidió que era mejor volver a su lado antes de que despertara del todo.

Gateó en silencio sobre el colchón hasta finalmente recostarse a su lado, haciéndose un lugar que Hobi le cedió de forma inmediata.

—Seokjinnie... —le dijo medio dormido—. ¿Sucede algo?

—Nada —susurró el castaño, pasando su mano por su melena rojiza—. Todo está bien.

El de ojos cafés afirmó en silencio antes de acomodarse boca abajo, apoyando ligeramente la cabeza en su brazo derecho. El castaño sintió el roce de sus cálidas mejillas entrando en contacto con su fría piel y se quedó inmóvil un momento.

—No te detengas —le pidió Hoseok—. Me gusta.

El mayor volvió a poner su mano sobre su cabellera y continuó acariciando, ahora sentía que su pecho era un maremoto de emociones. No sería difícil conciliar el sueño teniéndolo a su lado, su presencia lo llenaba por completo, pero Seokjin estaba lejos de sentirse tranquilo.

—Hobi... —susurró—. Saldré temprano. Tengo que hacer algunas cosas. No me esperes, nos veremos en la tarde, ¿de acuerdo?

El pelirrojo hizo un sonido leve, asintiendo. Y el de ojos grises intentó poner su mente en blanco para hallar algo de descanso.

Le esperaba otro día con emociones intensas.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro