Petición hecha por @brigittespinoza
AU ESCOLAR
Occ por el contexto
—
¿Alguna vez has amado a alguien tan brillante como el sol?
Era tiempo del festival escolar y su clase estaba decidiendo la temática que seguirían. Habían variadas propuestas, como el típico café Maid y el cambio de roles -ya ganas tenía de ver a Vegeta vestido de sirvienta- y otras más originales, como una agencia de citas a ciegas o venta de alimentos de países desconocidos. A Milk realmente no le importaba cuál fuera la temática elegida, estaba más interesada en saber cuál sería la de él y si lograría verlo con otra faceta, en todo su esplendor. Sólo imaginar su sonrisa ya entibiaba su corazón.
—...Entonces eso es lo que haremos. Por favor, escriban su opción preferida en un papel y pásenlo hacia adelante.
Escribió descuidadamente su opción en un trozo de papel y se lo pasó a la chica de adelante. Miró hacia el banco de al lado, donde su bajito y gruñón compañero tenía los nervios de punta por la situación. Soltó una discreta risita, a Vegeta le aterraban ese tipo de eventos. No pudo con la tentación y comenzó a molestarlo.
—Ara ara~, Vegeta-san seguramente debe estar nervioso, sobretodo si va a vestirse de maid.
Su provocación fue un éxito instantáneo, Vegeta ya estaba gruñendo como un animal.
—Maldita...
—No te preocupes, procuraré que te den el traje más bonito de todos, así serás la maid más cotizada de toda la escuela.
Siguió riéndose de su compañero hasta que su mirada la detuvo, una mirada pérfida acompañada de una sonrisa torcida llena de malicia. El chico apuntó hacia afuera del aula, en el primer piso, a través de la ventana.
—¿No es ese Kakarotto con su amiga la vulgar?
Milk volteó su cabeza de sopetón y comprobó que el enano tenía razón, su Goku -no tan suyo- estaba allí afuera, brillando como el sol, en compañía de su indeseada amiga. La morena no se despegó de la ventana por un buen rato, presenciando como esos dos se reían tan a gusto, y por eso no pudo darse cuenta de que Vegeta iba hacia los dirigentes de la clase con una mueca maligna y de felicidad. La venganza sería tan dulce.
—Bien. Entonces la opción ganadora es esta. Señorita Ox, ¿realmente está de acuerdo con esto?
Milk oyó que el profesor decía su apellido, seguramente en un riño indirecto por no estar prestando atención. Creyendo que le preguntaban por eso y la opción elegida, asintió vagamente con la cabeza y siguió en su intenso análisis de aquel par, no notando el asombro general de sus compañeros.
Y el aura triunfal de Vegeta.
Llegó el tan ansiado día del festival. Un día lleno de emociones adolescentes que refulgían por cada pasillo. Su clase haría un local dedicado al amor, o más bien "El nido de Cupido". Por lo que después Milk se enteró, trataría de la venta de cartas, globos, peluches, flores, chocolates y ese tipo de cosas, con la particularidad de tener una opción de entrega o delivery. La gracia de todo eso recaía en las entregas y la posibilidad de confesarte anónimamente, seleccionando a qué hora y de qué forma quería el cliente que fuera la entrega del obsequio. A ella le parecía bien, era bastante llamativo y seguro tendrían mucha afluencia de público, pero no entendía muy bien aún los roles de cada uno. Según lo que le dijeron, ella sería una de las que entregaría, pero no le dieron más detalles, pues todos creían por Vegeta que ella se había ofrecido voluntariamente para eso y que en consecuencia ya sabía todo perfectamente.
Aquella mañana llegó puntual a la sala, admirando lo bien que quedó la ambientación en el salón y lo emocionados que estaban todos. Se dirigió hasta donde se encontraba la presidente de la clase, sonriéndole a la vez que preguntaba.
—Buenos días. ¿Dónde está el traje que tendré que usar?
—¡Pero si ya deberías tenerlo puesto! La estrella debe estar lista antes que todos. ¿Habrá llegado ya Vegeta-kun?
¿Estrella? ¿Y qué tenía que ver ese amargado?
No pudo replicar porque el nombrado llegó y acercándose a ellas, le lanzó a Milk una bolsa con un traje dentro. Iba a pedir una explicación, pero sus compañeras se pusieron a chillar como locas y la arrastraron a los vestidores, donde la obligaron a ponerse el traje.
¡Y qué traje!
—¡¡Ese malnacido de Vegeta!! ¡¡Suéltenme, yo lo mato!!
Cinco chicas intentaban a detener a una sexy y enojada Cupido. El trajecito se le metía por todas partes y las alitas en su espalda temblaban furiosas.
—¡Milk-san, cálmese por favor! ¿Cómo no pudieron ponerse de acuerdo con el atuendo cuando tú misma te ofreciste?
—¡¡Yo no me ofrecí a nada!! Ese enano me tendió una trampa, pero lo voy a solucionar, ¡porque de que lo mato, lo mato!
—Milk-san—la voz seria de la tesorera del curso la hizo volver en sí—. Comprendemos que esto fue una broma hacia usted de Vegeta-san, pero piense mejor las cosas. Usted es nuestro cupido, la estrella de nuestra clase, si no hace su papel la temática no tendría sentido, así que por favor, no nos abandone ahora. Ya sancionaremos a Vegeta-san por lo que le hizo.
Al final Milk aceptó, pero con la condición de ponerse una falda decente sobre esa malla tan desvergonzada. Todos aceptaron y la chica Ox tomó su rol como Cupido, llevando las entregas más despampanantes a sus dueños. La gente estaba maravillada, un angelito en tacones y de lacios cabellos negros andaba repartiendo amor. Como se puede imaginar, el local fue un total éxito. A la hora del almuerzo, solamente quedaban cartas para vender y enviar justo al final del festival, donde muchos valientes se confesarían en las fogatas a quienes amaban. Milk estaba agotada, por lo que se desparramó sobre la caja unos segundos, ni siquiera había podido ver a Goku como tenía planeado, aunque quizás eso era lo mejor, no quería que la viera en esas fachas.
—No descanses tanto, angelito. Todavía te quedan cartas por enviar.
Era el enano de Vegeta. Milk le hizo un desprecio, evitando adentrarse en una pelea ya estaba lo bastante cansada. Le entregó la hoja de especificaciones y él la llenó rápidamente, para luego tomar una de las cartas y escribir unas pocas palabras dentro. Se marchó con una sonrisa. Al poco tiempo de eso, se apareció la amiga bonita de Goku, Bulma si no se equivocaba, y pidió una entrega de carta, anónima. Se fue muy campante y meneando las caderas.
Después de tomarse ese descanso y comer un poco, revisó nuevamente la hoja, buscando los pedidos que tuvieran la entrega más próxima. Eran casi las tres de la tarde y había uno sólo para esa hora; una carta, dirigida a Son Goku, por parte de un anónimo.
Oh, kami-sama, no.
Milk comenzó a temblar con la carta y hoja en las manos. Alguien se le había adelantado. ¿Acaso sería esa chica, Bulma? Milk se sintió morir de sólo pensarlo, no tenía oportunidad contra ella. El corazón se le estrujó, la visión cálida y brillante de Goku se le deshacía entre nubarrones gruesos de pura inseguridad y tristeza. Él ya no sería más libre como el sol, ya no entibiaría su vida, sino la de alguien más.
Caminando lentamente, con dolor en los pies debido a los tacones y dolor en el corazón debido a aquella carta, Milk se encaminó a la clase de Goku, que estaba al otro lado del edificio, donde se hallaban los de tercero. Se lamentaba de no haber actuado antes, de ser tan cobarde, pero sabía que lo suyo no era confesarse, no cuando lo veía como a esa gran estrella, lejano y distante. Había perdido la batalla sin siquiera haber peleado.
Antes incluso de verlo reconoció su voz. Ah, tan cálida, como los rayos del sol, que aún de lejos logran mantenernos calientes y sanos. Le dio una última mirada de amor, contemplándolo en su traje de samurái, riendo como siempre, tan brillante como siempre. Se le acercó con cuidado y él la advirtió cuando se puso a su lado.
—¡Ah! Tú...tú eres la amiga de Vegeta, ¿no?
—No soy amiga de ese enano—aclaró crujiendo los dientes. Goku la observó por un segundo y luego soltó una carcajada.
—¡Ha, ha! Eres valiente, no hay mucha gente que se atreva a molestarlo por eso.
Y sonreía, y no dejaba de sonreír.
—Etto...vengo de parte de "El nido de Cupido". Te he traído esta carta para unir tu corazón con el de alguien más— recitó las palabras que repitió durante todo el día, pero con tan poca motivación que hasta Goku lo notó.
—¿Una carta para mí?
—Hai, recíbela por favor, y procura dar una respuesta a la persona que te ama.
Antes de que el chico pudiese añadir algo, el lindo angelito ya se había ido corriendo. Se quedó mirando el pasillo por el que se fue durante unos instantes y luego bajó la vista a su carta, donde una letra ruda contrastaba con las simples pero sinceras palabras del remitente, que no era anónimo.
"Kakarotto..." lo primero estaba tachado, pero lo siguiente, no. "Goku, me gustas".
El festival se terminó y "El nido de Cupido" salió ganador. Todos estaban felices y agradecían a Milk, quien durante ese día se convirtió una celebridad. Su clase hizo una celebración exclusiva al rededor de la fogata más grande y se divirtieron a todo dar, cantando, bailando y riendo como nunca. Su Cupido, en cambio, no se hallaba tan feliz, sólo podía pensar en esa carta y en un cercano invierno donde el sol se alejaba para calentar otros lugares. Menos mal que el engendro de Vegeta se había marchado, porque o sino ya le habría dado una paliza para desquitarse.
Estaba sentada en el pasto, abrazando sus piernas y mirando en fuego cuando alguien se sentó a su lado.
El sol, Goku.
—Felicidades por ganar el festival— concedió él con una sonrisa que casi la hizo llorar. ¿Acaso venía a agradecerle la unión que había propiciado entre él y esa chica hipotética? Su corazón no le daba tregua.
—G-gracias...—respondió a penas, deprimida a más no poder.
—Sabes, la carta fue un gran detalle— comentó Goku lanzando ramitas al fuego. Milk lo observaba con los ojos bien abiertos—. Cuando llegó un angelito a entregarme una carta realmente me sorprendí. Sobretodo, por el mensaje del angelito. Jamás creí gustar a un ángel.
—¿E-el mensaje del ángel...?
Goku volteó a mirarla con una felicidad que la abrumó.
—Resulta que a mí también me gusta el angelito.
El rostro de Milk se tiñó de todos los colores. Justo ahora, ¿qué acababa de pasar?
—Nunca creí que gustaras de mí, pensaba que querías al gruñón de Vegeta porque siempre están peleando, pero tu carta dice lo contrario— seguía él relatando con total naturalidad, sin notar que Milk estaba cerca de un colapso—. Siempre te miré de lejos, no sabía cómo acercarme, además de que eres más pequeña que yo y no quería lucir como un pervertido. Jeje, qué cosas, ¿no?
—Tú...yo, el sol...—Milk deliraba sin que Goku se diera por enterado. El chico se giró totalmente hacia ella y se acercó mucho a su rostro.
—¿Si me enviaste esa carta significa que quieres estar conmigo? Yo también quiero estar contigo, quiero aprovechar todo lo posible tenerte a mi lado.
Milk, con fiebre casi en cuarenta pero aún con su corazón en la escena, logró responder correctamente.
—S-Sí. Yo...el ángel...Y el sol.
Goku pegó un brinco de alegría e inundado por sus contenidos sentimientos, rodeó con sus fuertes brazos a la chica y la apretujó feliz contra su pecho. Y de tanto estupor, la chica colapsó.
—¿Milk? ¡Milk, despierta!
Eso era todo, Milk quedó knock out. Se había enamorado del sol y se había encandilado, y el sol le correspondió, tanto, que el angelito se acabó quemando.
—
¡Hola, buenardas! (Ese es el apodo que decidí darles, puesto que usaron mucho esa palabra en el especial y me causó gracia). ¿Les gustó? Espero que sí, porque me explayé demasiado y necesito una retribución de ustedes, al menos un comentario. ¿Saben qué es lo que más desmotiva a un escritor? Escribirle a un público fantasma, y así me siento yo con ustedes. Siento como si tomaran todo de mí (mi esfuerzo) y luego se marcharan sin más, sin pensar que hay alguien utilizando su tiempo y energías detrás de eso que consumen gratuitamente. Aclaro que no me refiero a la gente que siempre apoya (saben perfectamente quienes son porque yo siempre les agradezco y considero mucho) pero sí me refiero a aquellos que sólo se manifiestan cuando les compete una diversión, como en el especial, 300 comentarios de un montón de personas que nunca vi su username pero cuando escribo una petición, de pura buena voluntad, la consumen y luego se van en silencio. Ya está, quería que supieran esto. En todo caso, mil gracias a esas adoradas personas que siempre están ahí, que me escriben, que conversamos, ¡que hasta creamos juntos! Ustedes han dado esos pasos increíbles y me han valorado a mí y mi trabajo.
*Si no entendieron bien el contexto del escrito, no duden en preguntar y yo responderé sus dudas*
¡Besos a todos igualmente!
HLena.
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