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2.5

Hola hola! Quería subir la segunda parte del capítulo anterior antes de actualizar los demás fics, aún así esta semana voy a intentar subir un nuevo capítulo de Blood A.
Eso es todo... Como siempre espero que lo disfruten ❤️ y si les gustó dejen sus votos y comentarios (que no lastiman a nadie)
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—Eren piénsalo, yo podría tomarte fotografías mientras tú das el paseo —habíamos llegado a la casa de ese tal Armin, el mocoso estaba bastante emocionado cuando recibió el mensaje que tanto había estado esperando aquél día y yo fui prácticamente arrastrado hacia allí —, no hay necesidad de que también me suba a uno de ellos.

—¿Acaso tienes miedo Ackerman?— se mofó mientras tocaba a la puerta varias veces.

—¡Claro que no! Solo... no veo el porqué debo participar yo también, además...

La puerta se abrió de improviso, dejando ver a un muchacho menudo, rubio, de ojos azules y con una sonrisa que surcaba todo su rostro.

—¡Eren!

—Armin— el nombrado abrazó el cuerpo del castaño con fuerza y duraron varios segundos hasta que mi carraspeo los sacó de su pequeña nube —Oh, él es Levi.

Los ojos azules se posaron sobre mi persona y me recorrieron de arriba a abajo varias veces, entonces cuando creí que no podría sonreír más, lo hizo.

—Hola Levi, soy Armin— extendió su mano en forma de saludo y lo imité —Eren me ha hablado muchísimo de ti.

Elevé las cejas con intriga, aún así cuando el rubio soltó mi mano y se dio media vuelta para dejarnos pasar mi atención se centró en el interior de su hogar, las paredes eran blancas y en el centro de la pequeña habitación había dos grandes y mullidos sillones de color pastel rodeando una mesita ratona de madera clara. Varios cuadros de pinturas que no sabría decir que eran en realidad y fotografías colgaban por las paredes. Venía caminando detrás de Eren y de Armin cuando algo pasó entre mis piernas y tuve que detenerme de inmediato.

—Oh, ella es Historia— comentó el rubio.

Una pequeña gatita blanca, refregaba su cuerpo contra mis piernas mientras lanzaba pequeños maullidos, no pude evitar que una mueca de asco se formara por mi rostro al pensar en la cantidad de pelos que dejaría ese animal en mi pantalón.

—Es preciosa— Eren no perdió el tiempo en tomarla entre sus brazos y acariciar su suave pelaje.

—¿Quieren ver los caballos o prefieren comer algo primero? Puedo hacer un poco de té si quieren.

La única buena idea que tuvo ese chico en el día, porque luego de unas galletas y una conversación muy amena, Armin nos llevó a su pequeño establo donde tenía a siete caballos preciosos, de lejos claro.

—Estos dos son realmente mansos, y si no tienen mucha experiencia ellos serían de ayuda, además de que conocen la zona y no los llevarán más que hasta el cerco que rodea la casa - comentó señalando a dos de sus caballos —él es Jean y él es Marco.

Sonrió de la forma más bonita que podía hacer y Eren lo imitó, sus ojos brillaron cuando se posaron sobre ambos animales y me miró esperando mi aprobación.

—Ya te dije que...

—Dijiste que harías lo que quisiera ¿No?— Eren me interrumpió con una sonrisa divertida —Entonces montaras por un rato.

En el instante en que Armin preparaba la montura en los caballos sentí unas inmensas ganas de llorar y mi estómago se hizo un revoltijo de nervios, no tenía buenos recuerdos de estos animales. Kenny me había obligado a subir a uno cuando acababa de cumplir los siete años, la altura del animal me había asustado muchísimo, sin contar que luego de un paseo tranquilo el caballo se alteró y terminé en el suelo con el resultado de un brazo quebrado. Aún me parecían grandes y temía correr la misma suerte que aquella vez.

Armin se dio cuenta de mi inseguridad y me incentivó a acercarme al caballo negro, Marco.

—Él es realmente tranquilo, si no fuera así no dejaría que dieran un paseo en ellos ¿De acuerdo?— asentí aún con la inseguridad sobresaliendo por cada uno de mis poros y Armin me ayudó a subir, lo hacia por Eren, debía hacerlo —. Relájate, si sientes que es suficiente me avisas ¿De acuerdo? No hay necesidad de que muevan las riendas, ellos saben lo que tienen que hacer, no aprietes demasiado los pies o se asustará, a Marco no le gusta eso.

Eren ya estaba a punto de subirse, cuando me vio dejó todo lo que hacía y corrió hacia el lugar en donde había dejado su pequeña mochila, minutos después vi un pequeño destello y su rostro detrás de la cámara fotográfica.

—Te ves bien Ackerman.

Solté un bufido y me mantuve con la espalda muy recta como venía haciendo desde que subí.

—Ya Eren, acabemos con esto.

Un nuevo destello y dejó la cámara dentro de la mochila, corrió como si fuese un niño pequeño a punto de tener la mejor experiencia de su vida y se subió con una facilidad digna de admirar.

—Tranquilo Levi— comentó Eren cuando los caballos comenzaron a moverse, Armin quedó de pie a un lado del establo viéndonos partir, él iba apenas unos centímetros antes que yo —disfruta un poco.

Lo hice, porque Marco realmente me lo permitió y la vista de Eren con su rostro bañado por el sol del atardecer resplandecia mucho más de lo que hacía normalmente, llevaba una sonrisa enorme, con sus perfectos dientes blancos totalmente expuestos, sus mejillas tenían un leve sonrojo y su cabello no dejaba de mecerse de un lado a otro. Al pasar los minutos pude relajar mi postura y seguí observando a Eren con cada paso que los caballos daban, me alegré de haberlo intentado, porque ver su felicidad plasmada en cada palabra y gesto que hacía realmente me conmovió.

Los caballos se detuvieron debajo de un sauce, nos permitieron una vista hermosa, aquella extensión verde de césped recién cortado y más allá la cerca blanca que rodeaba perfectamente el terreno daba paso a un hermoso atardecer, respiré hondo mientras sentía las diferentes emociones que llenaban mi cuerpo y me pregunté si Eren sentía lo mismo que yo, no podía verle el rostro, solo podía observar su figura completamente recta, Marco avanzó solo un poco más como si hubiese oído cada uno de mis pensamientos y descubrí sus ojos brillantes y sus mejillas húmedas.

—¿Estás llorando Jaeger?

Eren elevó su brazo derecho y limpió rápidamente sus lágrimas, me miró de soslayo y lanzó una débil sonrisa.

—Lo siento, es hermoso.

—Lo es— observé el atardecer una vez más —pero no es razón para llorar.

Asintió varias veces y esta vez me miró directamente.

—Deseo ver más atardeceres como éste, gracias Levi.

—Oye, es gracias a ti, si no hubiese sido tu idea aún seguiría tirado en mi sillón, así que deja de llorar y disfrútalo. Verás muchos más que éste.

Eren sonrió, sus ojos lanzaron un brillo que no había podido reconocer antes, tal vez jamás lo había visto, nostalgia eso era.

—Volvamos ¿Si?

Asentí e imité los movimientos de Eren para lograr que el caballo girara, cuando ya creí tener todo controlado, Marco comenzó a caminar detrás de Jean como si aquél le marcara el ritmo, a diferencia de lo que esperaba Jaeger aminoró el paso para quedar ambos a la par.

—¿Vas bien Levi?

—Sí, este caballo es realmente man...

"Paf" Eren le había propinado una fuerte palmada a Marco, el caballo relinchó y apuró su marcha, mi corazón comenzó a latir desbocado y tomé con fuerza las riendas.

—¡Eres un idiota Eren!— le grité al mismo tiempo que escuchaba como lanzaba una carcajada.

Entonces él no tuvo la mejor idea que hacer que Jean corriera por lo que, mi caballo, imitó de inmediato. Lancé un grito de terror cuando Marco comenzó a seguir al otro como si aquello fuera lo único que pudiese hacer, cerré los ojos con fuerza y mi cuerpo tembló esperando lo peor.

En la lejanía pude distinguir un silbido y poco a poco Marco fue perdiendo velocidad hasta que comenzó a caminar como lo había hecho antes. Abrí mis ojos y me atreví a mirar hacia adelante, Eren ya había dejado a Jean en manos de Armin, el rubio me observaba con las cejas fruncidas y una mueca de preocupación. El caballo no tardó en alcanzarlos y detenerse junto a ellos.

—¿Lindo paseo verdad?— comentó Eren como si no se hubiese dado cuenta que por mi cabeza hubiesen pasado millones de ideas de como morir por la caída desde un caballo.

Armin negó con la cabeza y lanzó una risita baja ¿Qué era lo gracioso?

—Puedes relajarte, ven te ayudaré a bajar.

Mi orgullo se quebró un poco más cuando vi a Armin con los brazos estirados hacia mi, Eren me observaba con una sonrisa de lado mientras veía mi patético escape, el rubio me tomó de la cintura por tan solo unos segundos hasta que logré apoyar mis pies sobre la tierra y casi suelto lágrimas de felicidad al haber terminado esta jornada con todos los huesos sanos.

—¿Estás bien?— Armin me miró con preocupación pero solo asentí varias veces.

Media hora después donde nos tomamos el tiempo de pasar un rato más en casa del rubio, que ya no consideraba una amenaza, decidimos volver. La noche era bastante fría, al contrario del caluroso día que pasamos, así que me apresuré a llegar a mi camioneta al igual que Eren.
Manejé en silencio, viendo de vez en cuando como se refregaba sus brazos en busca de un poco de calor, aún estaba con aquella sonrisa que había mantenido durante la estadía.

—Que quede claro que no volveré a hacer algo como esto.

Eren me miró y dejó su labor a un lado.

—¿Por qué? Fue divertido.

—Tal vez para ti, creí que moriría— le reclamé.

—Sí, gritaste como niña— luego sonrió aún más —. No, las niñas no gritan así, lo tuyo fue sobrenatural.

Estuve a punto de lanzarle un golpe, cuando Eren me advirtió que ya habíamos llegado. Bajamos en silencio y nos dirigimos a nuestra habitación para darnos un baño, si nos apresurábamos el restaurante del hotel no estaría cerrado y podríamos cenar allí ya que por lo visto los diferentes lugares de comida, en aquel lugar, cerraban bastante temprano.

Eren fue el primero en encerrarse en el baño, mientras que yo me quedé juntando la ropa que me pondría, me recosté sobre la cama y me dejé llevar por el sonido de la regadera, me sentía cansado, había hecho un esfuerzo mental enorme y eso me tenía así.
Cuando fue mi turno en el baño, esta vez no dejé que mi shampoo y jabón quedaran afuera, así que pronto volví a sentir el aroma a menta y chocolate que tanto me gustaban, otra vez mi cabello fue peinado perfectamente, mis dientes cepillados y terminé vestido con una camiseta negra de manga corta, junto a unos jeans azul oscuro. No era de aquellos que se arreglaban por demás, aunque tampoco de los que se pondrían incluso un pantalón con un agujero en la parte posterior.
Antes de salir, escuché la voz de Eren, junto a un par de voces femeninas que no me agradaron en absoluto.

Abrí la puerta despacio, y al observar a mi alrededor, descubrí a Mikasa y Petra sentadas en la cama de Eren, mientras que él, las miraba desde la mía, cuando notaron mi presencia ambas mujeres callaron y sonrieron.

—Oh Levi, las chicas me han dicho que el restaurante ya ha cerrado, pero nos han traído la cena ¿No es genial?

Dulce e inocente Eren, nos traen la cena porque solo buscan una excusa para acercarse a ti ¿Acaso no ves como te miran?

—¿Ya cerró?— me acerqué lentamente y me senté a un lado de Jaeger, ambas mujeres asintieron presurosas.

—Me decepcionó mucho que aquí, los restaurantes y bares cerraran temprano, apenas son las diez, supongo que tienen diferentes leyes aquí—, comentó Petra —los vimos llegar tarde, y cuando no los encontramos abajo, dimos por hecho de que aún estarían aquí, Eren nos ha dicho que no han cenado así que estamos muy contentas de no haber fallado a la hora de traerles la comida.

Dejé que se quedaran y solo por tres razones: tenía hambre, no quería ser descortés, y habían traído dos botellas de vodka que me llamaban con urgencia. Hablamos bastante, pusimos un poco de música -de nuestro teléfono- y comimos y bebimos, las chicas no eran tan molestas como creí en un principio. En algún momento de la noche terminé bailando ridículamente con Petra, me sentía mareado y ligero, me reía casi por cualquier cosa y más cuando su rostro terminaba siendo doble a causa de la borrachera que llevaba encima.
En una de las tantas vueltas que di, mi cuerpo detuvo cualquier movimiento estúpido que estaba dando, Eren estaba sentado en el borde de su cama, con Mikasa apoyada sobre sus rodillas y comiéndole la boca.

—Parece que ellos ya se están divirtiendo—, comentó Petra a mi lado, sin tener una idea del revoltijo de emociones que estaba teniendo por dentro.

—¿Y por qué nosotros no?— susurré.

Petra me sonrió y eso es lo último que capté de la noche.

La alarma comenzó a sonar y la luz que se filtraba por las ventanas me hicieron gruñir, escuché un quejido de parte de Eren y sus manotazos en busca del celular. Cuando apagó la alarma mi cabeza lo agradeció, me cubrí un poco más con la manta sin abrir los ojos y me di la vuelta.
Las sábanas rozaron mi cuerpo y las encontré sumamente suaves, me senté de improviso y observé todo a mi alrededor, ignorando el sabor amargo de mi estómago y la jaqueca que tenía en esos momentos.

Las bandejas de comida estaban sobre la cómoda, las botellas vacías en un rincón de la habitación, seguí mi mirada hasta dar con el cuerpo desnudo de Eren sobre la cama continua y las imágenes de la noche anterior aparecieron ante mi algo borrosas y confusas, no había signos de aquellas mujeres en la habitación. Miré mi cuerpo también desnudo y el sabor amargo que traía se incrementó un poco más.

—¡Despierta idiota!

Le lancé una de las almohadas a Eren y este levantó la cabeza de inmediato.

—¿Por qué gritas?

—¿Qué hicimos anoche?

Eren juntó sus cejas como si no entendiera mi pregunta y se sentó lentamente en su cama, la sorpresa llenó su rostro y a mi me dio la respuesta de que tampoco sabía lo que había pasado.

Me levanté bastante enojado y ante los balbuceos sin sentido de Eren, me acerqué hasta el baño, un pequeño papel detuvo mi andar al verlo a un lado de la bandeja.

"Lamentamos habernos ido temprano, muchas gracias por la noche. Esperamos que hoy hagamos nuestra salida como habíamos quedado"

Casi devuelvo el alcohol y todas las porquerías ingeridas al ver la letra perfecta que tenía aquella nota, miré a Eren sobre mi hombro, aún parecía sorprendido y un poco asustado.

—Eren, ordena tus cosas porque nos vamos hoy mismo.

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